[Recomendación fotográfica] Despidiendo a Ara Güler (1928-2018) e Inge Morath en España

Fotografía

Me percaté ayer del fallecimiento del fotógrafo turco de origen armenio Ara Güler (1928 – 2018) mientras me desplazaba por mis suscripciones en Tumblr. De repente, me encontré con una entrada de How to see without a camera con unos cuantos retratos del fotógrafo, a distintas edades, posando con sus Leicas. Bueno… también con un teléfono móvil moderno. Venían las fotos con un escueto “RIP Ara Güler”; desconozco si el “RIP” es por requiescat in pace o por rest in peace. Pero es lo mismo; sit tibi terra levis, que la sierra te sea leve, amigo Ara, epitafio tradicional de la Roma republicana y precristiana. Unas horas más tarde, Magnum Photos daba la noticia del fallecimiento de quien fue uno de sus más destacados miembros, aunque quizá no tan conocido como otros.

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Con un tono crepuscular y algo melancólico, unas cuantas fotos de hace unos días en el ocaso en Zaragoza.

Tengo un libro de Güler dedicado a Estambul, o más bien dicho a la vida en las calles de Estambul. Güler era un fino fotógrafo documental, con gran dominio de la luz y con gran capacidad para reflejar el detalle significativo en sus fotografías, despojándolas de lo superfluo. Siempre con un tono que nos lleva más a pensar en una ciudad laboriosa, pero melancólica, más que la ciudad luminosa y mediterránea que en otras ocasiones se nos quiere transmitir. También pude contemplar algunas de sus fotografías en el 2010 en la ciudad húngara de Pécs, en una exposición sobre fotógrafos turcos en el marco de la capitalidad cultural europea que esta ciudad ostentó durante aquel año. En cualquier caso, es uno de los fotógrafos que cualquier fotógrafo documentalista, de los que ahora un poco pedantemente se denominan así mismos siempre en inglés como street photographers, debiera conocer. Especialmente para que entiendan que uno puede reflejar la realidad de las calles y el espíritu de quienes las habitan sin ser intrusivo, sin soltar flashazos a diestro y siniestro y sin ir asustando al persona plantándole la cámara a un palmo de la nariz. Muy elegante en sus composiciones.

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Para que todo no sea fúnebre, aprovecharé para comentar otra publicación reciente en Magnum Photos, en esta ocasión dedicada a Inge Morath. También fotógrafa documental, también asociada a la famosa agencia de fotografía, es una de mis fotógrafas favoritas, por lo que la menciono frecuentemente en mis recomendaciones fotográficas. Y en esta ocasión, me viene al pelo porque es la primera vez que la menciono en relación con su trabajo en España. Aprendiz de Cartier-Bresson con quien mantuvo una relación que fue más allá de lo profesional hasta que la fotógrafa se casó con Arthur Miller en 1962. Y como aprendiz de Cartier-Bresson viajó con él por el mundo. También España, un país en el que ambos realizaron abundantes y significativas fotografías, que muestran la visión que los ajenos al país tenían de ese país gris que era el del franquismo de posguerra. Sin que eso signifique que la visión de Morath fuera pesimista o deprimente. Al contrario, no dudó en fotografiar los momentos de alegría, de fiesta, o a retratar personas dando lo mejor de sí mismas. Y no le faltaron pretendientes españoles a la fotógrafa austriaca, que aunque siempre la vemos austera y sencilla, no debía carecer de atractivo ni mucho menos. En cualquier caso, como he dicho, en 1962 se casó con Arthur Miller, tras el divorcio de este de Marilyn Monroe. Y si Miller estuvo algo más de cuatro años con Marilyn, lo estuvo después durante cuarenta con Morath… hasta el fallecimiento de esta. Ya lo decía la canción, “que no hay que llegar primero sino que hay que saber llegar“.

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[Recomendación fotográfica] Morath y Woodman, dos estilos, dos conceptos y dos referentes

Fotografía

En el mundo de la fotografía se dan, sin duda, las mismas brechas entre personas de distinto sexo que en cualquier otro sector artístico, productivo, o como lo queramos considerar. Hoy, desde que esta mañana he decidido no leer en el autobús urbano el libro que comencé hace unos días, y en su lugar he estado leyendo las noticias en el teléfono móvil, llevo dándole vueltas a cómo se entiende el equilibrio entre las personas de distinto sexo, y si llevamos el mejor camino. El tema tenía que ver con el deporte. Pero como no he llegado a ninguna conclusión clara… no sé si en algún momento hablaré de ello o no. Pero preocupado estoy sobre la futura evolución de la sociedad en estos aspectos.

Como decía, en la fotografía se dan las brechas. Recientemente surgió el movimiento en redes sociales #nosinfotografas, a imagen y semejanza del #nosinmujeres en otros ámbitos, para reclamar la presencia de las fotógrafas en distintos ámbitos de la sociedad. Pero además de la baja representación de las numerosas profesionales o aficionadas que existen, está también la distinta valoración de los temas o enfoques que adoptan. Ahí también se pueden apreciar discriminaciones. Quizá por eso hoy he traído a estas páginas dos fotógrafas. Una que siempre me ha gustado, otra cuya obra se ha revalorizado mucho últimamente, aunque desgraciadamente ella nunca podrá disfrutarlo.

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A principios de agosto descubrí que tenía una cámara, la Pentax MX, cargada con un carrete en color, luego supe que era un Kodak Portra 400, y no me acordaba para qué la había cargado… terminé el carrete con algunas fotos y lo mandé a revelar. Y ya me acordé… pero sin continuidad, las fotos han quedado un poco anecdóticas. Os dejo aquí algunas.

Inge Morath es desde hace unos años una de mis fotógrafas favoritas. Y no me refiero sólo a favorita entre las mujeres fotógrafas, sino favorita entre todos los fotógrafos, todos los sexos mezclados. Morath fue una fotógrafa austriaca que llegó a la fotografía después de la guerra mundial y a través del periodismo. Al principio escribía, luego fue adoptando el lenguaje de la fotografía para expresarse. Fue por lo tanto una fotógrafa documental fundamentalmente.

Sin embargo, recientemente nos han recordado en Magnum Photos uno de sus trabajos, de 1962, que hoy no dudaríamos de calificar como de fotografía conceptual. Fue una colaboración con el caricaturista e ilustrador norteamericano de origen rumano, Saul Steinberg. Un trabajo conjunto en el que Steinberg comenzó a diseñar una máscaras, sencillas, realizadas con bolsas de papel sobre las que dibujaba unos rostros con diferentes expresiones, y con las que posaban ante Morath, primero él, después otras personas, en situaciones cotidianas, habituales, que quedaban totalmente puestas en cuestión por la presencia de las máscaras y la expresión que en cada una de ellas se presenta. Una profunda reflexión sobre la identidad, proveniente de dos inmigrantes centroeuropeos con residencia en Manhattan. Algunas de las fotografías de la serie me parecen simplemente geniales. Y en su conjunto, me parece que está llena de significados y cuestionamientos sobre la sociedad del momento. Impresionante.

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Francesca Woodman fue una fotógrafa nacida 25 años después que Morath. Y esta no fue inmigrante, sino norteamericana de nacimiento, criada en una familia de artistas y creadores. Desde muy joven empezó a utilizar la cámara de fotos para plasmar los conceptos que le preocupaban, muchas veces dirigiendo el objetivo hacia sí misma, en autorretratos en los que se presenta como ella mismo o como otras personas, muchas veces despojada de todo camuflaje, desnudad, muchas veces en entorno desolados. Murió joven. Afectada por alguna enfermedad mental, se suicidó con sólo 23 años. Durante mucho tiempo su obra quedó en el olvido, pero en los últimos años ha comenzado a ser muy valorada, se han publicado libros sobre ella, y los museos de arte contemporáneo y de fotografía se han lanzado a comprar obra de la fotógrafa, así como no pocos particulares.

En Cartier-Bresson no es un reloj han dedicado recientemente un artículo a la artista con abundancia de material gráfico y audiovisual para mejor comprender su obra. También hace un par de años largos, Oscar Colorado elaboró un informe especial sobre la fotógrafa, que también ayuda y mucho a comprender la obra de la joven malograda artista.

Bueno. Pues estas son la recomendaciones de hoy. Dejando claro que en estas páginas si contamos con las personas de todos los sexos.

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[Fotógrafa] Inge Morath

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Me resulta curioso comprobar que no haya hablado en estas páginas de esta fotógrafa de origen austriaco, aunque nacionalizada estadounidense con el tiempo. Porque Inge Morath es una fotógrafa que siempre me ha gustado. Ni siquiera cuando compre hace un tiempo, pero no mucho, el libro The Road to Reno, un libro de viaje en el que se nos muestran imágenes y textos del desplazamiento que realizó de Nueva York a Reno, vía Gettysburg, Memphis y Albuquerque, en compañía de Henri Cartier-Bresson, donde participaron en el rodaje de The Misfits como fotógrafos fijos junto con otros igualmente prestigiosos como Eve Arnold, la mítica película que sería la última que estrenó Marilyn Monroe (rodó una más que quedó inacabada) y la última que rodó Clark Gable (murió poco después de terminar el rodaje). En fin, ¿a alguien que siga un poco los temas de los que suelo hablar en este Cuaderno de ruta le extraña que me comprase el libro?

Hay un acuerdo bastante unánime sobre que la principal característica de las fotografías de Morath fue el humanismo. La aproximación empática, sincera y respetuosa hacia los seres humanos, tanto en sus reportajes como en sus retratos. Fotografió, como muchos de su generación, principalmente en blanco y negro, aunque recientemente se ha publicado un libro con sus primeras imágenes en color. Después de haber sufrido las consecuencias de la guerra en Berlín durante su juventud, no quiso fotografiar la realidad bélica aunque sí las consecuencias de la guerra. Se puso más del lado de los que sufren que de los que luchan. Son notables sus retratos así como la fotografía espontánea de las gentes en las calles o en los campos. Recorrió Europa con su cámara y otras partes del mundo. A sus imágenes no les falta el humor y, en ocasiones, adquieren tintes surrealistas. A mí me gustan mucho.

¿Donde se pueden encontrar sus imágenes?

Un lugar que deberíamos indicar es la Inge Morath Foundation, lógicamente. Aunque hay que bucear un poco para encontrar pases de imágenes de distintos proyectos y publicaciones.

No hay que perderse el porfolio de la autora que ofrece Magnum Photos.

Siempre podemos hacer una búsqueda en Google Imágenes.

Recomendación musical

Ayer encontré un blog que tal vez tenga su interés para conocer alguna cosa más de la música, aunque creo que está fundamentalmente dirigido a educadores y alumnos de secundaria. Lo seguiré, aunque no sea más que durante un tiempo para ver que tal. En cualquier caso, me encontré en el con una entrada dedicada a Benny Goodman, en la que comentaba su capacidad como concertista clásico de clarinete. Y nos habla de los Contrastes de Béla Bartók, un trío en tres movimientos para piano, clarinete y violín. Curioso. Aunque no sé que me da que yo lo prefiero con su big band. Siempre me han gustado las big bands. Siempre.

Un paseo matutino

Un paseo, en una fría mañana, por el Parque Grande de Zaragoza - Pentax K-x, SMC-M 200/4