[Libro] La hija del sepulturero

Literatura

Sigo intentando ponerme al día con los libros leídos, y voy por uno que terminé a mediados de marzo, y que hasta ahora no había encontrado un hueco. Lo cual no viene mal, porque esta novela de Joyce Carol Oates tiene mucho sobre lo que pensar y reflexionar antes de dar opinión. Es un relato, un largo relato para lo que es mi costumbre, que nos cuenta muchas cosas, muchas situaciones, y nos describe unas evoluciones personales y sociales que dan mucho de sí. Es uno de los éxitos más recientes de la autora, de la cual comenté hace unos meses otro relato con características muy distintas.

La hija del sepulturero
Joyce Carol Oates; traducción de José Luis López Muñoz
Editorial Alfaguara, 2010
Edición electrónica

Rebecca Schwart es una joven de 22 años. Casada con un niño pequeño que tuvo a los 19, trabaja en una fábrica en el norte del estado de Nueva York. Su marido pasa largas temporadas fuera de casa. Por motivos de trabajo, se supone. Un día es acosada por un individuo elegante, que la confunde con otra mujer. La desazón que le supone este hecho le lleva a retroceder a su pasado. Los Schwart, Jacob y Anna, fueron un matrimonio con dos hijos que huye hacia finales de los años treinta del ambiente de persecución a los judíos existente en su Alemania natal. Su entorno social y cultural tenía cierto nivel antes de la llegada de los nazis. Ella era música, interpretaba al piano. Él había sido profesor en un instituto y trabajó en una imprenta dedicada a los libros técnicos y científicos. Tras una travesía en malas condiciones, con Anna embarazada, llegan al puerto de Nueva York, donde no bajan a tierra hasta que da a luz a Rebecca en un difícil parto. Una vez en el país de acogida, tienen dificultades para establecerse, y Jacob acaba encontrando trabajo como sepulturero en un pueblo del estado de Nueva York. Han pasado de una confortable clase media en Alemania a lo más bajo de la escala social en el ambiente rural de Estados Unidos. Esto será nefasto para la familia, y condicionará la vida de la joven Rebecca, que vivirá una serie de tragedias en su niñez y en su juventud que le llevarán a la necesidad de reinventarse a sí misma. Completamente. A vivir una vida que es una mentira. Para salir adelante ella, pero sobretodo para sacar adelante a su hijo.

Rebecca, la protagonista de la novela, nace a finales de los años 30 en el puerto de Nueva York, lo que la hace, al contrario de su familia, americana de nacimiento.

Rebecca, la protagonista de la novela, nace a finales de los años 30 en el puerto de Nueva York, lo que la hace, al contrario de su familia, americana de nacimiento.

Inspirada la novela por las vivencias de la abuela de la escritora, que de hecho fue hija de un sepulturero y sufrió la violencia a manos de su marido. Sin embargo, la escritora carece de toda la información sobre lo sucedido. El tema no se trata libremente en su familia, por lo que según entiendo no puede contar la historia como fue. Así que rellena el desconocimiento con la invención de unos personajes inspirados por los de la historia de su abuela, y sitúa la acción en un entorno, el norte del Estado de Nueva York.

A partir de ahí, los temas a tratar son muchos y difíciles. El racismo y la xenofobia; el miedo o el desprecio al extranjero. La pobreza y sus consecuencias. La inadaptación de las personas expatriadas a sus nuevos ambientes; el miedo a ser despreciados y las barreras a integrarse en la nueva sociedad. La violencia familiar; la violencia de género.  El descubrimiento de la sexualidad asociada al miedo y a lo desconocido. Las carencias afectivas que impiden identificar los sentimientos auténticos de los impostados. La maternidad y la necesidad de proteger al hijo deseado. El sentimiento de abandono por el hijo que triunfa que ya no necesita de la madre. Y sobretodo, la necesidad de mentir, de recrearse a sí misma, de crear una nueva vida, un nuevo pasado, unas falsas raíces, de interpretar continuamente las 24 horas del día y durante años un personaje. Renunciar a quien eres, para conseguir salir del agujero en el que has vivido desde el momento que no moriste en un nacimiento no deseado.

Un hecho que le sirve de poco, porque sufre de una falta continuada en sus primeras décadas de vida de documentación sobre quién es y cuál es su estado. No le impide sentirse extraña entre sus "compatriotas".

Un hecho que le sirve de poco, porque sufre de una falta continuada en sus primeras décadas de vida de documentación sobre quién es y cuál es su estado. No le impide sentirse extraña entre sus «compatriotas».

La novela está escrita de forma fluida y, al menos en la traducción al castellano, te lleva a una lectura atrayente y difícil. Hay pequeños y grandes dramas y tragedias a lo largo de una vida, con algunos éxitos y satisfacciones. Pero no han faltado los momentos en los que te tienes que parar y descansar durante un día para reflexionar sobre lo leído, sobre lo acontecido y su significado. Como ya se ha visto hay muchos temas trascendentes en marcha en la vida de Rebecca.

El libro termina con un intercambio epistolar entre la protagonista, ya convertida en una mujer mayor, viviendo retirada en Florida, con una prima alemana que creyó perdida y que ha adquirido notoriedad como escritora. Una sección del libro que se escribió de forma independiente y con anterioridad, pero que le da un final con mucho sentido al relato, al mismo tiempo que nos hace pensar sobre el sentido de la vida de las personas, como lo vivimos cada uno, como lo ven los demás.

Un libro muy interesante, que engancha, aunque no siempre te convenzan las soluciones argumentales de la escritora. Pero con razonable coherencia en su conjunto. En líneas generales, me parece una lectura recomendable, sobre la que me he dejado muchas cosas en el tintero. Pero es que tampoco me apetece extenderme en exceso en una entrada de blog personal, que no pretende ir más allá de comentar mis lecturas y expresar una opinión.

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Necesitará reinventarse para acabar siendo aceptada. En cualquier caso, tendremos que suponer que su entrada quedaría registrada en las oficinas de Ellis Island, que adivinamos en esta fotografía tras la isla y la estatua de la Libertad. ¿De qué libertad estaremos hablando?

 

[Viajes] Unos días por Italia, a modo de resumen

Viajes

Ayer, entre llegar a casa, poner la lavadora, ver a la familia, descargar las tarjetas de fotos, sacar la lavadora, poner otra lavadora con alguna prenda delicada, cenar algo, relajarme un poquito ante la caja tonta y desesperarme pensando que las mini mini minivacaciones se habían acabado y había que volver a trabajar, apenas me dio tiempo para subir la anécdota del vehículo anfibio. Hoy ya puedo hacer el resumen del viaje, antes de reanudar la actividad habitual del blog. Y como de costumbre, os lo cuento con fotografías.

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El punto de encuentro y el cuartel general, es decir el hotel, lo hemos tenido en la bella ciudad de Verona. Ciudad que ya conocíamos, pero que nos venía bien como centro para nuestros recorridos. Aquí vemos la bella escalera del Palazzo della Ragione de la estupenda ciudad véneta.

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Más novedosa fue la visita a la ciudad de Mantua. Sabíamos poco de esta bella población, pero parecía interesante, y así fue. Con un animado centro histórico porticado, su basílica concatedral, su palacio ducal (en la imagen) y su Palazzo Te, ambos convertidos en museos, su castillo y su lago, da para un rato más largo del que preveíamos.

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Que se compensó con el hecho de que Módena, la siguiente parada del día, aunque maja, tenía menos encanto. Con spritz incluido en la Piazza Grande, en poco más de tres horas resolvimos la visita, patrimonio de la humanidad incluido.

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Probablemente, el día más relajado fue la visita al lago de Garda. En la foto, Sirmione, coqueto pero muy turistizado pueblo en la orilla sur del lago, donde embarcamos para recorrerlo durante todo el día.

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La parte más bella del lago de Garda, desde el punto de la naturaleza es la superior, más al norte, en la que más apreciamos la orografía glaciar que le dio origen. Y hasta el también bonito pueblo de Malcesine llegamos con el barco.

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Desde Malcesine, cogimos los teleféricos del monte Baldo, que nos hicieron pasar desde algo menos de 100 metros de altitud sobre el nivel del mar hasta algo más de 1800. De los 17 ºC de Malcesine a los 0 – 1 ºC de las pistas de esquí, ya cerradas del monte Baldo.

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Ya en el barco de regreso, nos acercamos por las localidades de la orilla lombarda del Garda, donde se encuentran algunas como Saló, también muy bonitas y que acogen un turismo de más nivel socioeconómico.

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La tranquila marcha del barco nos hizo pasar ya cerca del ocaso por Garda, la ciudad que da nombre al lago.

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El sábado lo pasamos en Vicenza, ciudad que visité brevemente hace dos años. Apetecía visitar muchos de los lugares, especialmente los que debemos al arquitecto Andrea Palladio, que en aquel momento ya estaban cerrados al público. En la foto, la vistosa fachada de Casa Pigafetta.

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Visitamos una estupenda exposición en la Basílica Palladiana, con el tema de la noche en la historia del arte, y comimos también en la cafetería de este magnífico Palazzo della Ragione vicentino. Eso nos permitió pasear por las galerías y las terrazas de esta basílica civil.

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Después paseamos tranquilamente por los soportales del Corso Andrea Palladio, antes de dedicar la tarde a otros edificios de este arquitecto. En ese momento, ya estábamos invitados a cenar en casa de unas hospitalarias y excelentes gentes. No íbamos a poder dar un último paseo por Verona.

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Pero sí pudimos visitar el magnífico Teatro Olímpico, que Palladio construyó a imagen y semejanza de los teatros romanos. Y que magnífico es. Cómo me gustaría poder estar allí para los festivales de jazz que celebran en mayo. Y después de esto, una iglesia más, un palacio-museo más, unos spritzs en la Basílica Palladiana, una cena muy divertida, a dormir, y a volver a casa. Ya tengo ganas de volver.

 

[Viajes] De vuelta de Italia, el momento surrealista…

Viajes

Yo de coches y cosas del motor entiendo poco. Por lo tanto, lo que aquí os cuento, puede que para mí sea una novedad o algo extraño, y para otros no. Este campo es una cosa que nunca me ha atraído. Estuvimos en Módena hace tres días, y por todo los lados nos mencionaban la casa-museo de Enzo Ferrari, mientras que nosotros estábamos más preocupados por la cosa del «aceto balsamico tradizionale«.  Los motores de explosión y similares, los que queman árboles y dinosaurios muertos y fosilizados, siempre me han parecido chismes ruidosos y malolientes, y me pregunto qué intereses habrá en la industria para que a estas alturas no haya ya una alternativo más silenciosa y eficiente, menos contaminante y dañina. Porque capacidad para inventarla, estoy seguro que hay. Ganas de financiarla, eso es otra cosa.

En fin. No nos pongamos serios.

La cosa es que acabo de volver de una pequeña escapada por Italia. Y dedicamos un día a pasear por el lago de Garda, uno de los bonitos grandes lagos italianos. Estábamos ya navegando de regreso por la tarde, cuando el barco del servicio regular de viajeros llegó a la parada de Portese. Y mientras la gente subía y bajaba del barco, operación que contemplábamos asomados por la borda, de repente, a nuestros pies, vimos una furgonetilla en el agua. Con sus ruedas y todo. Mi primera sensación es que se hundía. Mejor os lo cuento con fotos.

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Esto es lo que vimos de repente. Yo creía que el coche se hundía. Eso parecía. Pero la pregunta era… ¿cómo narices había llegado hasta allí.

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Pronto vimos que se desplazaba por sus propios medios. Y que sus ocupantes, perro incluido, tenían más pinta de pasarlo bien que otra cosa.

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Tras pasar por el lado de estribor del barco en que viajábamos, se dirigieron a la bocana del puerto de Portese. Irían a atracar en algún lugar. Pensamos.

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Pero, no. Se dirigieron hacia el plano inclinado para sacar e introducir los barcos del agua, y se pusieron a subirlo.

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Y ya finalmente, con el tipo metido en la cabina normal de conducción del coche, se comenzó a alejar como un pequeño «pick up» cualquiera. Eso sí, con las ruedas bien limpias.