De todo un poco: cinematografía, Stanisław Lem, y adolescentes protagonistas y aventureros

Cine, Literatura

Pues sí. Hoy me ha costado dar con un tema concreto para comentar. Pero he encontrado tres, de los que diré algo, aunque sea de forma breve. Si acaso, más adelante me extiendo en alguno de ellos, dedicándole una entrada completa.

10 directores de fotografía que dejan huella

Como aficionado que soy a la fotografía, necesariamente, con el tiempo, uno de los temas que me ha ido interesando en el cine es la dirección de fotografía. Ya he hecho algún comentario al respecto en entradas previas. Recordar a todo el mundo que una buena fotografía en el cine no quiere decir que tenga bonitos paisajes, o bonitas imágenes como postales de ciudades emblemáticas, como París o cosas por el estilo. Quiere decir que la iluminación produce una estética y un ambiente adecuado a los intereses del director, con dominio de los aspectos técnicos de la ciencia fotográfica aplicada a la imagen en movimiento, pero también con una creatividad artística que puede resultar realmente singular.

Y en Quésabesde nos lanzan una propuesta sobre 10 directores de fotografía que según ellos han dejado huella en la historia del cine. He visto otras listas en otros lugares, y parece no haber un consenso al respecto. Pero he visto películas creo que de los 10 profesionales que nos comentan, películas que recuerdo bien, y creo que es una buena lista, y que el artículo es recomendable. Y lo que es más recomendable todavía es ver las películas que estos artistas iluminaron con tanta maestría.

Aunque no necesariamente lo destacaría por encima de los otros nueve, la presencia en la lista a Christopher Doyle, me ha recordado la película Deseando amar (Fa yeung nin wa), y me han entrado muchas ganas de volver a verla. Desde luego tenía una iluminación maravillosa.

Noria - Prater

Desde que he leído el artículo de Quésabesde.com, no dejo de acordarme de la fotografía de "El tercer hombre", que debemos a Robert Krasker, que no está en la lista. Así que os dejo una imagen de una de las cabina de la noria del Prater, donde se desarrolló una célebre escena de la película (Panasonic Lumix LX-3).

Google y Stanisław Lem

Hoy está causando sensación en la blogosfera el doodle de Google dedicado al 60º aniversario de la publicación de Ciberiada de Stanisław Lem. El polaco es un escritor imprescindible en el campo de la ciencia ficción. Pero yo me atrevería a decir más, y creo que es un escritor imprescindible en la literatura del siglo XX. Y quizá el hecho de que se haya dedicado a la ciencia ficción lo ha relegado en los gustos del gran público y de los grandes reconocimientos literarios. No es una lectura necesariamente fácil. Pero si entras en ella, merece la pena. Habla de muchas cosas, importantes para el ser humano. Y es el escritor de Solaris una de mis favoritas en el género. Sin duda. También he hablado de ella.

La ciencia y la cultura en la noche

Lem, polaco, como Varsovia la capital del país, donde se alza el Palacio de la Ciencia y la Cultura, pesadilla arquitectónica propia de las distopías que tanto abundan en la ciencia ficción (Fujifilm Finepix F10).

Aventureros adolescentes

Actualmente es un negocio altamente rentable la literatura para adolescentes, protagonizada por personajes adolescentes. Los anglosajones la denominan young-adult fiction, supongo que extendiendo los potenciales lectores a los alumnos universitarios o gentes de edades similares. Fenómenos como las sagas de Harry Potter o Crepúsculo lo demuestran con sus elevadas ventas de libros. Y también por las inevitables producciones cinematográficas y su mercadería asociada, que aumentan vertiginosamente las cuentas corrientes de las autoras. Sí. Parece que son mujeres las que mejor saben sacar tajada a este boyante negocio.

Y vienen más. La actriz revelación entre las candidatas a los pasados óscars, aunque no se lo llevase, Jennifer Lawrence, va a protagonizar un nuevo producto de esta guisa, Los juegos del hambre. Cuando leí las noticias y el argumento no pude evitar recordar aquella película japonesa, Battle Royale, basada a su vez en su correspondiente obra literaria. Me pareció que se salía por completo del tono de este tipo de productos. Así que me prestaron el libro, el primero de la inevitable trilogía, y lo leí. Se lee en un pis-pas. Lectura muy fácil. Me resulta difícil no ver en esta historia una copia de la anterior pero suavizada para que sea asumible por la mojigata y simplona audiencia norteamericana. Y de rebote por la del resto del planeta. Es cierto que es entretenida. Pero la calidad literaria es muy discutible. Y además con la utilización exhaustiva al deus ex-machina, un recurso argumental que odio. No quiero ni hablar del romance adolescente metido con calzador, toque o no toque, supongo que para atraer al rentable y poco exigente público de quinceañeras. O incluso de chavalillas de menor edad, menos exigentes todavía.

Esto me hizo pensar en lo que yo leí cuando era un adolescente. Y más en concreto en aquellas novelas en las que los protagonistas eran igualmente adolescentes. Había series también. Yo recuerdo que leí varios libros de las aventuras de los Cinco, grupo de dos chicas, dos chicos y un perro, creado por la inglesa Enid Blyton, que corrían sus aventuras por tierras británicas. Muchas de sus costumbres, o de las cosas que comían y bebían, me parecían marcianas. No tenía ni idea de qué narices sería ni a qué sabría la cerveza de jengibre, hasta que ya con veintitantos me tomé un día un güisqui con ginger-ale, y até cabos. Pero el caso es que me entretuve mucho con aquellas aventuras. Aunque más que en la adolescencia, las disfrute en los años previos. Entre los 11 y los 14 años todo lo más. Allí no había peligro de empalagosos romances adolescentes. Todos los personajes eran hermanos o primos. De eso nos libraron.

Pero sobre todo recuerdo dos libros clásicos, con protagonistas adolescentes. Y cuando los comparas con las sagas actuales, se cae el alma al suelo, por la ínfima calidad literaria de los éxitos actuales en comparación. Desde luego está Jim Hawkins, protagonista junto con el “entrañable” Long John Silver de La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson. Clásico entre los clásicos, apto para todos los públicos, y que debería ser de lectura obligatoria en lugar de las memeces actuales. Además, el referente clave para todas las aventuras de piratas que en el mundo han sido con posterioridad.

El segundo es el Dick Shelton y su compañera de aventuras y luego amada Joanna Sedley, en La flecha negra, también mira tú por donde de Stevenson. Lo cual lo convierte en mi escritor favorito en el terreno de la young-adult fiction. Aunque bastante menos conocida que la anterior, siempre tuve gran cariño a la hermandad de La flecha negra, gentes a modo de renacidos proscritos sajones pero trasladados a la época de la Guerra de las dos Rosas.

No quiero terminar este repaso a las aventuras protagonizadas por adolescentes, que en tiempos recientes han proliferado como setas, para recordar que una saga que, por lo menos en su primera trilogía, ya es un clásico. Me refiero a Star Wars. No podemos dejar de recordar que Luke Skywalker y Leia Organa, en la primera película son sólo eso. Dos adolescentes en busca de aventuras. Y a pesar de que el amor al dinero de su creador esté desvirtuando poco a poco la saga, no olvidemos que aquella primera película, con aquellos dos adolescentes y sus incautos y aventureros seguidores, nos encandiló a muchos durante muchos, muchos años.

Catapultas en Warwick

Demostración con catapultas en el castillo de Warwick; armas que probablemente se utilizaron en los asedios durante la Guerra de las Dos Rosas en Inglaterra (Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM).

[Breve – CineFoto y CineTren] La saga Harry Potter

Cine, Fotografía, Trenes

Hace tiempo que Harry Potter está presente en mi colección de películas relacionadas con el mundo del ferrocarril. El Expreso Hogwarts tiene “la culpa”. O la estación de King’s Cross, puestos a ello. Pero necesitaba una actualización de su redacción a ese respecto. Pero también ha sido incluida en la colección de películas relacionadas con el mundo de la fotografía. Y es que alguien me hizo notar la presencia frecuente de una Argus C3 en Harry Potter y la cámara secreta.

El Jacobite es un tren clásico que recorre las tierras de Escocia entre Fort William y Mallaig; y en esta línea están tomadas algunas de las imágenes de la saga Harry Potter - Canon EOS 100, EF 28-80/3,5-5,6 USM (probablemente)

[Cine] Harry Potter and the Deathly Hallows Part (1 y) 2

Cine

Harry Potter and  the Deathly Hallows Part 2 (2011), 4 de agosto de 2011.

Dos días llevaba sin asomarme por estas páginas. Algo raro. Pero se ha debido a una suma de cuestiones. Por un lado, que he estado bastante ocupado con asuntos diversos. La semana que viene la cojo de fiesta, saldré de viaje, y había cosas que prever y preparar. La segunda porque el domingo, después de ver la película que ya comenté, surgió una idea que se ha ido fraguando durante la semana.

Guste más o guste menos, con sus defectos y con sus virtudes, te caiga bien o te caiga mal J.K., Harry Potter ha sido uno de los fenómenos editoriales y culturales de las postrimerías del siglo XX y de la primera década del siglo XXI. Dicen que es uno de los responsables de que la gente más joven se haya aficionado de nuevo a la lectura. Se dice de diversas sagas, que en mi opinión son bastante peores que esta. Ha actualizado el género fantástico, o le ha dado nuevos bríos. Y su traslación al cine ha sido también un fenómeno notable en las decaídas salas comerciales de la actualidad.

Entre en contacto con esta saga en otoño de 2001, en vísperas del estreno de la adaptación de la primera de las novelas. Alguien propuso ir a verla, y yo decidí leer el libro antes de ver la película. Me lo prestaron y así empecé mi relación el personaje y sus compañeros de aventuras. Por prestamos de alguna de las hijas adolescentes de mis amistades, he leído todos los libros. Algunos con gusto. Otros me resultaron muy pesados. Hasta ahora, en pantalla grande había visto dos de las películas de la serie. Vi la primera, que me resultó simpática, pero infantil. Así que no me entraron ganas de pagar la entrada para ver la segunda, y decidí esperar a que la emitiesen por televisión. Saqué impresiones parecidas a la anterior. Posiblemente la vi despúes de la tercera, que sí la vi en la pantalla grande. Dirigida por Alfonso Cuarón, contiene alguno de los mejores momentos cinematográficos de la saga, especialmente en el último tercio de la película, donde pone escena de forma magistral un viaje en el tiempo. Pero la cuarta, dada la extensión del libro correspondiente, entretenido pero largo para calzarlo en un largometraje, me acobardó y volví a esperar a su emisión en televisión.

Después entré en crisis con la saga. El quinto libro me aburrió. No me gustó. Así que no me entraron muchas ganas de ver la película correspondiente, que tardé en ver, y también por televisión. Aunque de esto que la ves mientras haces otras cosas. Y además sentí sensación de frustración. En ese momento, el personaje estaba bastante crecidito, y poco a poco habían entrado en escena personajes adultos que podían hacer más interesante para gente que no fueran niños mayores o adolescentes las historias del aprendiz de mago. Por lo tanto, tomé la decisión de que ya que la había empezado, leería toda la saga como ya he comentado, pero que lo de las películas de cine, me lo tomaría con calma. De hecho, la sexta no la vi hasta este fin de semana pasado como comenté recientemente.

Pero de aquí surgió la propuesta de un grupo de gente, de despedir la saga de forma festiva. El compromiso era el siguiente. Íbamos a ver las dos últimas películas que se corresponden con el último libro de la saga de forma seguida y en versión original. La séptima película en DVD, y ha continuación la octava en la sala de cine. Versión original subtitulada, copia digital, sin estúpidos 3D ni leches. Y con palomitas, aunque fueran simbólicas. Y así lo hemos hecho.

Dado que se trata de una versión original, he puesto el título en inglés; la versión doblada al castellano se titula, al igual que el libro, Harry Potter y las reliquias de la muerte. Salvo cuando lo indique de otra forma, voy a considerar las dos películas como una sola unidad.

Fort William

Los fiordos y "lochs" escoceses tienen una amplia presencia en los paisajes de las películas de Harry Potter - Pentax P30N, 28mm (modelo prestado, que no recuerdo)

Sinopsis

Dumbledore (Michael Gambon) ha muerto, tracionado por Snape (Alan Rickman). Voldemort (Ralph Fiennes) va haciéndose progresivamente con el poder del mundo mágico. Potter (Daniel Radcliffe) protegido por los miembros de la Orden del Fénix, prepara su traslado a la casa de los Wesley, donde se celebrará la boda de Bill (Domhnall Gleeson) y la guapa Fleur Delacour (Clémence Poésy). Serán atacados, pero conseguirá llegar. Y allí recibirá de manos del Ministro de la Magia (Bill Nighy) el testamento de Dumbledore. En la boda, volverán a ser atacados, y huye con Hermione (Emma Watson) y Ron (Rupert Grint). No volverán a Hogwarts. Iniciarán la búsqueda de los objetos que contienen el alma de Voldemort. Tras muchas peripecias, problemas, discusiones y enfrentamientos con los partidarios del malvado, especialmente con Bellatrix Lestrange (Helena Bonham Carter) y Draco Malfoy (Tom Felton), destruyen dos de los objetos. Pero los siguientes parece que hay que buscarlos en Hogwarts, donde contarán con la ayuda de muchos de los alumnos y compañeros, y no pocos de los profesores. Allí se producirá la batalla final entre las fuerzas del bien y del mal, aunque es muy largo para contarlo en esta sinopsis.

Realización y producción

Ni que decir tiene que la producción de estas películas ha contado con un presupuesto monumental, y grandes medios técnicos para reproducir mediante efectos especiales las características propias del universo mágico en el que se desarrolla la acción. Si sólo tuviésemos que juzgar estas películas por esta característica, estaríamos ante algunos de los “peliculones” de la historia del cine.

Pero las películas son algo más. Para empezar una historia. Dirigidas por David Yates, responsable de los cuatro últimos filmes de la saga, debían ir adoptando un tono más oscuro y menos infantil que las cuatro primeras. Lo cual hace con razonable destreza técnica. Pero arrastrando las cargas del guion que han sufrido todas las películas del personaje. El empeño en una fidelidad casi absoluta a los libros en los que se basan, impuesto por la escritora, han impedido desde mi punto de vista una adaptación más adecuada de la historia al lenguaje y el ritmo cinematográfico. Y así, nos encontramos con momentos muy entretenidos desde el punto de vista de la acción, con otros que rozan lo soportable por prescindibles, no aportando nada al desarrollo de la trama, y además basados fundamentalmente en los tres principales personajes de la saga, que para mí son otra de las debilidades de las películas, como diré en la sección siguiente.

Interpretación

En primer lugar, una declaración tajante. Los tres protagonistas me parecía razonables cuando eran niños, pero conforme se han ido haciendo mayores y el planteamiento de las películas menos infantil y algo más adulto, me han parecido en muchas ocasiones unos memos. Unos inmaduros de cuidado. Radcliffe, Watson, y en mayor medida Grint, son tres protagonistas que han otorgado a sus caracteres unas personalidades que me han resultado relativamente cargantes. El problema puede ser de ellos, como intérpretes, o del planteamiento de la historia y de la dirección, pero el resultado no cambia mi apreciación. Me llama la atención por ejemplo que, personajes secundarios, como la chica que hace de Ginny (Bonnie Wright), la hermana de Ron, y que supone el principal interés femenino del protagonista, pasa tan desapercibida, cuando sus breves y relativamente silenciosas actuaciones tienen muchas veces muchos más matices que los desplegados en la eterna verborrea de los tres protagonistas.

Por lo demás, estas películas son un inmenso muestrario de los actores y actrices más conocidos y destacados de la escena y la pantalla británica. Y eso es garantía de calidad. Lo que pasa es que cada uno de ellos tiene muy poco tiempo para mostrarla, que no para demostrarla que ya la han demostrado en múltiples ocasiones. Y saben a poco. Sabe a poco Alan Rickman, con un personaje complejo y difícil que queda muy desaprovechado. Saben a poco Fiennes, Bonham Carter, Imelda Staunton, o Timothy Spall entre los malvados. O Maggie Smith, Bill Nighy, o John Hurt entre los buenos. Y otros que sería muy prolijo mencionar.

Por lo tanto, mis sensaciones van cambiando desde la pesadez de los unos y las expectativas relativamente frustradas que abren los otros.

Conclusiones

Estamos ante un entretenimiento con pretensiones. Desde el punto de vista del entretenimiento es un producto cinematográfico aceptable. Te diviertes. Por lo menos a ratos. Desde el punto de vista de las pretensiones te defrauda. Y desde la primera película opino que se debe a lo mismo. A la excesiva fidelidad impuesta por la escritora en la adaptación de sus novelas. Creo firmemente que una vez establecido un universo fiel a la creación literaria, se debería de haber dado libertad a un desarrollo autónomo y mejor adaptado al lenguaje cinematográfico de la historia.

Entendámonos, el producto en el que se basan estas películas es un fenómeno editorial muy importante. Pero las novelas de Rowling tampoco son perfectas ni mucho menos. Tienen esa tendencia a perderse en los detalles que se observa en muchos escritores de moda en la actualidad, y que terminan haciendo sus historias excesivamente largas y pesadas. Siempre he sido partidario de la economía de medios en la narración, sea literaria o cinematográfica. El lector o espectador no debe ser considerado como un tonto al que hay que explicárselo todo. Y menos en una obra de fantasía, donde hay que dejar que cada cual conforme su universo fantástico de acuerdo a sus propios parámetros culturales y personales.

El colmo del absurdo en esta tendencia a contarlo todo sin dejar cabos sueltos, es el absurdo epílogo en el que se ve a los protagonistas convertidos en aburrida clase media, aunque sea del universo mágico, acompañándo a sus retoños a coger el tren en el anden 9¾ de King’s Cross Station.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: **
Valoración subjetiva: 
***

Los protagonistas están a punto de ser atropellados por uno de estos autobuses cuando se aparecen repentinamente en el centro de Londres, no lejos de donde está tomada la foto - Fujifilm Finepix F10

[Breve – cine en TV] Harry Potter y el misterio del príncipe (2009)

Cine

Harry Potter y el misterio del príncipe (2009) – IMDb.

Esta mañana me he dado cuenta que ayer estuve extremadamente poco comunicativo. Vamos. Que no publiqué nada por aquí. La verdad es que estuve un poco alérgico al ordenador. En fin. A cambio, vi por la tele una de las entregas de la saga del joven mago británico. Estos días creo que están echando en el cine la última. Bueno. Yo vi la que hace la número… ya no me salen las cuentas. Corresponde al penúltimo libro. La verdad es que los libros los leí conforme iban saliendo y me los iban dejando (no sé si la ministra Sinde considera el préstamo de libros entre amigos y conocidos actividad delictiva, pero las cosas son así). Y opino lo mismo que de las otras películas que he visto de la saga.

  1. Los actores son muy flojos.
  2. Hay un montón de acción supérflua; falta economía argumental.
  3. De memos que son muchos de los personajes, dan ganas de que los malos les lancen una Abracadabra, o Avada Kedavra, o como quiera que se llame, y acabemos de una vez con la agonía. Los malos son personajes mucho más interesantes, interpretados por actores y actrices mucho mejores.
En fin. Que las películas tienen los mismos defectos que las obras literarias en las que se basan. Que a pesar de todo tienen algún rato interesante o entretenido. Que están, también como los libros, extraordinariamente sobrevalorados.