Vuelo a París y tarde de relax

Viajes

Pues eso, que según lo que anunciaba ayer, hoy me he venido a París. Pero no penséis que voy a empezar a contaros tremendas andanzas por la capital francesa. No. Me lo estoy tomando con tranquilidad. Que además, estos andurriales ya me los he pateado más de una vez.

Es la primera vez que hago un vuelo directo desde Zaragoza a París. Lamentablemente, a París-Orly. Me hubiera venido un poco mejor que hubiese sido a Charles de Gaule. Pero bueno, tampoco ha estado mal. Tras una breve en el sobredimensionado aeropuerto de Zaragoza, hemos embarcado en un avioncillo de Air Nostrum, filial de Iberia, de unas 50 plazas, que no iba lleno. Un autobús con alas, vamos. Mono, pero un poco justo de amplitud.

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Discreta ventilación en el aeropuerto de Zaragoza

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El avioncillo que nos transportará a Orly

Tras sobrevolar con tiempo despejado las provincias de Zaragoza y Navarra, nos hemos introducido en el nuboso tiempo francés. El piloto del avión se debía de haber tomado unos tragos, porque cuando estábamos a punto de llegar a anunciado buen tiempo en París con algo de nubosidad. La realidad, un denso nublado que no se podía cortar no con cuchillo y lluvia floja de vez en cuando.

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Aerogeneradores en las yermas tierras aragonesas

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El cruce sobre el Ebro a modo de simbólica despedida

Viajecillo en RER y Metro a Saint-Denis, y tarde en compañía de la familia. Mañana me iré a recorrer un la llamada Ciudad de la Luz, que está un poquito sombría.

Unos días por París… a partir de mañana

Viajes

Pues eso, como el año pasado por estas fechas, me voy a pasar unos días en París. Allí visitaré a mis primos que viven en Saint-Denis, y que tienen la bondad de acogerme unos días.

Este año no voy a dedicarme al slow-travel como el año pasado. Han cambiado algunos horarios de trenes, y las combinaciones no vienen tan cómodas para disfrutar del paisaje desde un confortable coche de pasajeros de los trenes de Renfe y SNCF. Más largo que en avión, pero más agradable para el espíritu. Luego me hartaré de coger «trenes» en París, bien sea de la red de Metro o de RER.

Cerca del Loira

La niebla cubre los campos, mientras el TGV recorre la comarca del Loira - Panasonic Lumix LX3

Place de Clichy

Un tren hace su entrada en la estación de metro de Place de Clichy - Panasonic Lumix LX3

Al igual que el año pasado, tengo la intención de visitar unas cuantas exposiciones de fotografía, todas vinculadas al certament Paris Photo que se celebró hace unos días en el mes de noviembre. Para mí son obligadas las visitas al Jeu de Paume, a la Maison Européenne de la Photographie y a la Fundación Cartier-Bresson, pero no serán las únicas. También tengo la intención de dedicarle tiempo a las exposiciones del Centro George Pompidou y a sus estupendas librerías de arte.

Fotografías

Fotografías de Larry Clark en la exposición de la Biblioteca Nacional de Francia, diciembre de 2008 - Panasonic Lumix LX3

Centre Georges Pompidou

Fachada principal del Centro George Pompidou - Panasonic Lumix LX3

Si el año pasado visité el Cementerio Père-Lachaise, este año, aunque sea asomarme un poco, lo haré al de Montparnasse. Y quizá visite la tumba de alguna celebridad, pero por lo demás, no tengo unos planes definidos de por donde iré o pasearé. Quizá porque la principal atracción de París, son sus calles, siempre interesante. Ya os iré contando.

Cementerio Père Lachaise

Cementerio Père-Lachaise - Panasonic Lumix LX3

Lancôme (Boulevard de Ménilmontant)

En plena temporada navideña, no faltarán los carteles publicitarios incitando el consumo de todo tipo de productos - Panasonic Lumix LX3

Otoño, definitivamente

Ciencia

Octubre ha sido raro. De verdad, raro. Temperaturas tibias. Casi cálidas. Y ambiente de primavera. Con todo lo malo que eso conlleva. La sensación de cansancio, la modorra, los cambios de humor,… a mí no me gusta mucho la primavera. Lo de que la sangre altera es cierto, biológicamente hablando. En cuanto a su relación con el afán humano de aparearse especialmente en esa época… creo que hay para todos los gustos. Pero principalmente opino que una de las características del ser humano es que «eso»… si estamos de buen humor, siempre apetece.

El otoño se asocia frecuentemente con aspectos negativos de la vida. Con la vejez. Con el apagamiento de la vida. Con la llegada del tiempo desapacible. La caída de las hojas… Todas esas cosas. Chico. Pues a mí las hojas caídas me gustan.

Hojas (Cementerio Père Lachaise)

Cementerio del Père-Lachaise, París (Francia) - Panasonic Lumix LX3

Por otra parte, después de la sequía del verano, especialmente severa este año, aumentan las oportunidades de lluvia. Y justamente esa lluvia es la promesa del renacer de la vida más adelante. La vida que aparece en primavera se gesta durante el otoño y el invierno. No son un final, aunque se utilizan como tales metáforas. Sólo son un paso más en el ciclo anual. Para mí, con el frescor del aire, un momento para sentirme más activo, para emprender proyectos. Es el auténtico principio del año. De hecho siempre me ha parecido una tontería eso de comenzar el año en el momento de más frío y menos luz. Por lo menos en el hemisferio norte, que es donde se decidieron estas cuestiones.

Detrás de los cristales llueve y llueve

Cae la lluvia en un pinar de la ciudad de Huesca - Panasonic Lumix LX3

Y por otra parte, está la luz. Para mí, en estas latitudes donde vivo, en el valle del Ebro, es el momento del año donde la luz es más hermosa. Cuando las tardes presentan unos atardeceres más hermosos. Cuando los amaneceres se vuelven de un rojo intenso si el día está tranquilo, o de tonos suavemente dorados si el viento y la lluvia han arrastrado la suciedad de la atmósfera. Y si hay suerte, es el momento de ver los más fabulosos arcos iris, cuando la luz rasante del sol del amanecer se dispersa en los millones de gotas suspendidas en una aurora llena del aerosol de la lluvia.

No sé. Me alegro de que por fin haya llegado ya el otoño. Pero durará tan poco…

Arco iris... doble

Un hermoso arco iris doble en el amanecer en las Canteras, cerca de Almudévar (Huesca) - Panasonic Lumix LX3

In memoriam, Willy Ronis

Fotografía

Decir que una persona que muere a la avanzada edad de 99 años es una gran pérdida para el ámbito creativo en el que se manejó, siempre me ha parecido una tontería. Dudo mucho que el bueno de Willy Ronis estuviera en los últimos años aportando mucho más a la fotografía de lo que aportó en su época más creativa, fundamentalmente en la posguerra mundial. En cualquier caso, esta mañana me he encontrado con varias noticias en la blogosfera, la primera de ellas me la he encontrado en The Online Photographer, anunciándome el fallecimiento del excelente fotógrafo francés. Y creo que se merece un recordatorio desde estas páginas.

Hace un par de meses encontré en una librería de Zaragoza, perteneciente a una cadena muy implantada en Madrid pero que también se ha extendido por otras ciudades de España, algunos ejemplares de un libro dedicado al fotógrafo de la editorial Taschen. Todavía está en stock al moderadísimo precio de algo menos de 10 euros. Con la combinación de precio ajustado y más que razonable calidad de impresión de esta editorial, es un «hay que tener» para cualquier aficionado a la fotografía.

Ronis es de alguna forma un fotógrafo costumbrista. Quizá menos conocido que otros como Doisneau, Cartier-Bresson, Brassaï, Lartigue o Sabine Weiss, fotografió la vida y las calles de París con la misma empatía y habilidad que cualquiera de los anteriores. También paseo su cámara y su mirada por otras regiones francesas como la Provenza. A mí me gusta. Me gustan sus imágenes. Me gusta lo que me transmite. Y lo recomiendo.

Espero que nadie se moleste porque incluya ahora una imagen del artista, ya que no lo hago con interés económico sino como homenaje. A conituación incluyo una de las imágenes más emblemáticas del autor.

Le nu provençal (Desnudo provenzal)

Le nu provençal (Desnudo provenzal) - Willy Ronis

Hay varios sitios por ahí por internet para ver sus obras. Pero una forma sencilla de encontrarlas es hacer una búsqueda en Google Imágenes. Encontraréis bastantes.

Hoy, claro está, me tengo que despedir con una imagen de París. Cómo no.

Tour Eiffel entre la bruma

La Tour Eiffel asoma entre la bruma vista desde el Parque de las Tullerías - Canon Digital Ixus 860IS

Más contenidos sobre mi estancia en París

Páginas personales

Como tras cada viaje, hay una serie de acciones de mantenimiento en mi presencia personal en internet que pretenden reflejar el viaje y recordarlo durante un tiempo indefinido.

En primer lugar, recordaros que copias de mis fotografías va a parar a mi página en Flickr, en el que podréis encontrar una colección dedicada al viaje.

Flickr - Colección Paris 2008

Flickr - Colección París 2008

Por otra parte, las entradas sobre el viaje en este Cuaderno de Ruta se han colocado en mis páginas de viaje, De viaje con la cámara al hombro, de forma ordenada cronológicamente y con todas sus imágenes.

Paris - De viaje con la cámara al hombro

París - De viaje con la cámara al hombro

Sin más, os dejo con una imagen del regreso del viaje en la estación de Bordeaux-St Jean.

Bordeaux St Jean

Estación de Bordeaux-St Jean - Panasonic Lumix LX3

Larry Clark y la adolescencia americana

Fotografía

Entre las muchas fotografías que tuve ocasión de ver en las exposiciones del Mois de la Photo à Paris, hubo algunas que me impresionaron de una u otra forma. Una de las exposiciones en las que mayor número de imágenes que me llamaran la atención hubo fue la de Seventies, le choc de la photographie américaine, en el la Bibliothèque Nationale, en su sede de Rue Richelieu. Con un amplio abanico de fotógrafos, que retrataron la realidad de la sociedad norteamericana de los años setenta, alguna de las imágenes más intensas procedían de Larry Clark.

Larry Clark es un fotógrafo y cineasta que ha orientado buena parte de su obra en ambos ámbitos a describir la realidad de la adolescencia de su país. Y lo ha hecho sin ambages, de una forma directa. Previamente, había visto dos de sus obras cinematográficas, Kids (1995) y Ken Park (2002), en la que los adolescentes dejan de ser esos grupos de chicos y chicas monos y traviesos que aparecen en las comedias al uso y a los que conocemos en sus aspectos más sórdidos. En sus inseguridades, en su forma de afrontar la sexualidad, en la violencia, en sus difíciles relaciones entre sí y con el resto de la sociedad. Son películas duras, que no son cómodas de ver para nadie. Además, son muy explícitas en sus escenas de sexo, lo cual dada la edad de los personajes puede producir una incomodidad añadida en el espectador.

En la exposición, las imágenes de Larry Clark se mostraban en el espacio dedicado a la marginalidad social, y casi todas ellas correspondían a sus series Tulsa y Teenager Lust. De esta última, me llamó la atención una en la que se veía a dos adolescentes, chico y chica, desnudos. Ella esta tumbada boca arriba, atada. Él, arrodillado a su lado, sostenía en su mano un revolver y tenía su otra mano sobre uno de los pechos de la chica. A ninguno se le ve la cara. El título de la fotografía es Brother and Sister. La violencia que sugiere la imagen y las connotaciones del título conducen inmediatamente a esa incomodidad personal que antes he comentado, a un desasosiego considerable. No me considero una persona mojigata, pero no me encontraba a gusto. Dediqué un rato a ver el conjunto de las imágenes del autor, y llegué a una conclusión personal. La visualización de determinado tipo de imágenes, de carácter documental, es incómoda; nos puede situar en los puntos de nuestra sociedad que preferiríamos que fueran distintas. Pero sin embargo, creo que es bueno que alguien se encargue de mostrarnos su existencia. De que tengamos menos excusas para justificar nuestra ignorancia sobre lo que pasa en nuestro medio social.

Hoy día, tomar esa imagen probablemente sería imposible. La protección de los menores impiden hoy en día tomar imágenes que se podía obtener en los años 70. Sin embargo, hasta cierto punto, también nos impide denunciar o conocer situaciones reales que se producen. Y esa es una parte negativa de la cultura actual. Políticamente más correcta, pero más hipócrita a la hora de reconocer el lado oscuro de nuestra sociedad.

Exposición Seventies, le choc de la photographie américaine

Exposición Seventies, le choc de la photographie américaine - Panasonic Lumix LX3

Exposiciones de fotografía en París

Fotografía, Viajes

Uno de los objetivos que me he marcado en el reciente viaje a París ha sido visitar unas cuantas de las más significativas exposiciones del Mois de la Photo à Paris. Este certamen se celebra especialmente durante el mes de noviembre, pero muchas de sus mejores exposiciones se prolongan durante el mes de diciembre, e incluso llegan al mes de enero. Y he aquí un listado de las que he visitado con algún comentario al respecto.

  • Erwin Blumenfeld. Galerie Esther Woerdehoff. Pequeña exposición en esta escondida galería en las cercanías de Montparnasse. Ya he hablado de Blumenfeld en estas páginas, por lo que supondréis que a priori me interesaba. Ver sus imágenes a la ampliación correcta es un experiencia todavía mejor. Las copias estaban a la venta. De las más conocidas no venía el precio. De las menos, sí. A partir de 13.000 euros. Calderilla.
Jordi Colomer en el Jeu de Paume

Audiovisual de Jordi Colomer en el Jeu de Paume - site Concorde

  • L’Art de Lee Miller. Jeu de Paume – site Concorde. Para mí, un descubrimiento. Discípula de mi adorado Man Ray, Lee Miller demuestra en esta exposición una adaptabilidad y variedad de capacidades fotográficas que me parece estupenda. Desde el surrealismo hasta el reportaje de guerra, pasando por la fotografía casual de sus amigos. Y con una estética estupenda. Me ha gustado mucho.
La photographie à Dusseldorf

Diversidad de estilos fotográficos en Objectivités: la photographie à Dusseldorf en el Musée d'art moderne de la Ville de Paris

Viajando de regreso a Zaragoza

Viajes

Lo bueno siempre se acaba pronto. Así que a las 10 de la mañana estaba ya en Paris-Montparnasse para coger el TGV que me llevaría hasta Hendaya. Antes la correspondiente despedida de mi primo Edouard. Excelente persona.

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Varias ramas TGV Atlantique esperan pacientemente su turno para prestar servicio

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Mi primo Edouard,... o Eduardo

Por el camino, hemos tenido todo tipo de tiempo. Entre París y el Loira, tremenda niebla con una helada de mucho cuidado. A partir del Loira y hasta Burdeos, sol radiante. En Burdeos, el tiempo estaba nublado. Al llegar a Dax, caía una lluvia continua aunque no muy copiosa, que ya nos ha acompañado hasta Irún.

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La niebla comienza a levantar en medio de una gran helada poco antes de cruza el Loira

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Al llegar a Poitiers, sol y buen tiempo

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Un viajero en Burdeos-St-Jean

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La empleada de la SNCF en Dax soporta la inclemencia del tiempo antes de dar la salida al tren

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En Biarritz llueve abundantemente

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Finalmente, el TGV cruza el puente internacional para llegar hasta Irún

En Irún, ha habido que esperar hora y media a la salida del Alvia con destino Madrid, pero que yo iba a abandonar en Tudela. La estación es de lo más desangelada. Y la estúpida forma de acoger a los viajeros del tren que plantea Renfe, obliga a no poder subir al más acogedor entorno del tren hasta casi la hora de salir, a pesar de estar el tren dispuesto desde antes.

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La fría, húmeda y poco acogedora estación de Irún

En Tudela ya he abandonado el Alvia y he esperado a coger el Regional Express que me ha dejado en Zaragoza. 12 horas de viaje. Muchas. Aunque he aprovechado el rato. En cualquier caso. Ya estoy en casa.

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Un Alvia con destino Logroño pasa por Tudela mientras espero al Regional Express

Hoy ha salido el sol en París, y he seguido visitando unas exposiciones magníficas

Viajes

Tranquilamente, he cogido el metro en dirección a Bourse, para visitar una exposición sobre fotografía americana de los años setenta que está muy bien hasta el punto que me he comprado el catálogo de la misma.

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Saliendo del metro en Bourse

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Fotografía norteamericana en la Biblotheque Nationale

Después un paseo amplio, desde la Rue de Richelieu hasta el Sena, pasando por delante de la Comedie Française y el Museo del Louvre.

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Racine y Victor Hugo en la Comedie Française

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El Louvre con sus pirámides y esas cosas

Una vez en el Sena, lo de costumbre; los bouquinistes, los jardines del Pont Neuf, muchos turistas, unos chinos haciéndose las fotografías de boda y, cómo no, Notre Dame. Lo mejor del caso es que progresivamente se ha ido aclarando el cielo y al final hemos tenido un sol radiante.

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Bouquiniste a orillas del Sena

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Los jardines del Pont Neuf

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Turistas en bicicleta cruzando los puentes del Sena

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Fotografía de Bodas con Notre Dame (fuera del encuadre) de fondo

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Típica y tópica Notre Dame

Después de comer, me he dirigido hacia Montparnasse con su horrible mole de torre dominándolo todo. Después de visitar una galería de arte donde tenían en exposición algunas obras de Erwin Blumenfeld, de quien os hable hace unas semanas. Y tras esto, la Fundación Henri Cartier-Bresson, con una exposición de Walker Evans y el maestro Henri mano a mano retratando los Estados Unidos de América. Estupenda; impresionante. También te da la oportunidad de admirar una de las estupendas Leicas del maestro, instrumentos con los que conseguían las mejores imágenes. Suponiendo que yo tuviera algún tipo de creencia religiosa, sería lo más parecido a estar en el lugar más sagrado que se me ocurriese.

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La torre de Montparnasse se asoma entre los demás edificios

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Una Leica del maestro Cartier-Bresson

Tras esta experiencia mística me he dirigido hacia los Champs-Elysées para terminar algunas últimas compras. Pasando eso sí de nuevo por el ínclito Arco de l’Etoile y admirando al caer la tarde la iluminación navideña de la famosa avenida parisina.

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El Arco de Triunfo al atardecer

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Los Champs-Elysées iluminados para la Navidad

Mañana abandonaré París. Es lo que tiene lo bueno. Que se acaba. Me quedará un largo, pero no desagradable, viaje en tren. Tendré cosas que hacer. Y alguna foto que tomar. Ya os contaré.

Un paseo por el cementerio, esos obscuros objetos del deseo, y más fotografía

Viajes

Hoy he conocido algo nuevo en París; el Cementerio del Père Lachaise. Está bien ese cementerio. Tiene cosas bonitas. Pero si por algo es conocido es por las celebridades que allí se encuentran enterradas. Muchas. Pero aquí os dejo con mi celebridad francesa favorita. Edith Piaf. También me he encontrado con un monumento a los republicanos españoles muertos durante la II Guerra Mundial. Parece que aquí la memoria histórica goza de mejor salud que en el solar ibérico. O no. Vaya usted a saber. Que todo el mundo tiene sus vergüenzas históricas.

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Monunmento funerario en le Pére Lachaise

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Memoria historica - Monumento a los republicanos muertos en la II Guerra Mundial

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Tumba de Edith Piaf

Despúes un paseo hasta el Boulevard Beaumarchais, pasando por pintorescas paradas de metro, y por el Circo de Invierno. Le tengo yo cariño a este circo. Es el lugar donde se rodó la película Trapecio, protagonizada por Burt Lancaster, Tony Curtis y Gina Lollobrigida. La vi de niño. Cuando me enteré que este es el lugar donde se rodó. Me hizo mucha ilusión.

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Boca de metro en el Boulevard Voltaire

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Cirque d'hiver

El Boulevard Beaumarchais es el Boulevard fotográfico por excelencia. Hay cantidad de tiendas de material fotográfico, incluyendo abundantes ofertas de material clásico y de segunda mano. Os dejo con un repertorio de Leicas, que se asomaban tímidas a un escaparate.

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Antiguas Leicas; ese obscuro objeto del deseo

Después un paseo por la Place des Vosges, mi plaza favorita en París. Es muy bonita. Y también me he hecho un autorretrato en una sombrerería que había en los soportales de la plaza.

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Place des Vosges

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Sombrereria en los soportales de Place des Vosges

Un paseo por el Marais y llegas al centro George Pompidou, donde quería visitar la librería. ¡Quién fuera rico para comprar todos los libros que allí se venden!

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Centro George Pompidou

A las cinco de la tarde he llegado a la Maison Européene de la Photographie, para seguir viendo algunas exposiciones del Mes de la Fotogragía de París. Está muy bien. Es un centro que ha mejorado con los años. Yo lo conocí en el 2001. Está más arreglado. Me han gustado las exposiciones de Simone Weiss y de Sipahiouglu, el fundador de la Agencia Sipa Press.

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Maison Europeene de la Photographie

Luego, ya de noche de vuelta al metro por la calles animadas por los escaparates pre-navideños. Y a cenar, y a charrar un rato con la familia.

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Escaparate en la Rue de Rivoli

Frío, nieve y exposiciones de fotografía

Viajes

Primer día en París. Ha salido el día nublado. Mucho. Pero tranquilo. Puesto que estoy en Saint-Denis, me he dado una vuelta por la basílica. Me gusta. Un gótico precoz. Y con la necrópolis de los reyes franceses. Es curioso de ver. Y nunca hay muchos turistas.

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Necrópolis real en la Basílica de Saint-Denis

Después me he dirigido al Museo de Arte Moderno de París, a ver una exposición de fotógrafos alemanes. Dentro del ciclo del Mes de la Foto. Pero he dejado el metro en Charles de Gaulle para ir paseando y ver, nuevamente algunos de los monumentos característicos. El tema es que se ha puesto a nevar. Con ganas. Aunque no ha llegado a cuajar. Hacía fresquillo, vaya.

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Las palomas de l'Etoile buscan el calor en la ventilación del metro

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Fotografía alemana en el Museo de Arte Moderno de París

He estado hasta la hora de comer, tras lo que he ido a coger el RER en las cercanías de la Torre Eiffel. El objetivo era acercarse hacia el Jeu de Paume en Place de la Concorde, para ver más exposiciones del Mes de la Foto parisino.

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La Torre Eiffel se asoma entre los edificios y la niebla

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Un RER pasa rápido por Champ de Mars-Tour Eiffel

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Entre el Sena y la Place de la Concorde

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Audiovisual en el Jeu de Paume

Finalmente, al salir, ya cae la noche, y la ciudad se ilumina. Una vuelta para hacer unas compras y a casa a cenar con la familia.

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Anochece en Place de la Concorde

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L'Hotel de Ville iluminado para la noche

Me voy… me estoy yendo… a París

Viajes

Me voy a París. Como casi todos los años por estas fechas desde hace un tiempo, aprovecho la celebración de la «Inmaculada» Constitución para tomarme un respiro antes de las fiestas navideñas, las cuales soporto con estoicismo más que disfruto. Y este año, me voy a París. A casa de unos familiares, gente excelente, que viven en Saint-Denis, población de la banlieue parisina, cómodamente comunicada por metro con el centro de la ciudad.

No voy a hacer turismo en el sentido habitual de la palabra. Quiero apuntarme un poco al concepto de slow travel. Iré tranquilamente en tren, contemplando el paisaje, con tiempo para leer, escribir o pensar. Parando a desayunar o a comer sentado tranquilamente en algún café o restaurante agradable. Sin los agobios que supone últimamente el avión, en el que viajas como sardinas en lata, en el que te registran y te cachean, en el que por el mero hecho de subir ya te consideran un delincuente. Un poco cansado. Iré, pues, en tren. Serán doce horas, pero últimamente tengo mucho en qué pensar.

Luego, en la capital gala, pasear, ver exposiciones, hacer algunas compras,… conozco lo suficiente la ciudad como para no tener «urgencias turísticas». Aunque espero hacer fotos. Eso sí. Que no falten. 

En la foto de hoy, la basílica de Saint-Denis, necrópolis real y monumento más característico del lugar donde viven mis familiares, aunque los «cultos» de hoy en día lo conocerán más por cierto establecimiento deportivo.

Basilica de Saint-Denis

Basílica de Saint-Denis, banlieue parisina - Canon Digital Ixus 400