[Libro] Blade runner: una película

Literatura

En primer lugar, antes de seguir,… no, no tiene nada que ver con LA película. Ni con el libro en que se basa.

En segundo lugar, desde mediados de enero estoy sufriendo un bloqueo lector. Por mi cabeza circulan constantemente una serie de ideas recurrentes y cuestiones que me preocupan más o menos. En realidad, nada grave. Y las ideas recurrentes no son de las que se consideran enfermedad mental, más bien, una ligera pero no patológica personalidad obsesiva con ciertas cosas. La cuestión es que me cuesta concentrarme en la lectura. Hacía mucho que no me pasaba… pero no es la primera vez.

En tercer lugar, el día de San Valero, festividad local, pasé por una librería de viejo y ocasión a la que antes iba con frecuencia, pero que ahora hacía años que no visitaba. Y además de comprar un par de libros de fotografía, adquirí el opúsculo que hoy nos ocupa. Una lectura breve, potencialmente rápida, que quizá contribuyera a romper el bloqueo lector.

Nueva York ya nunca parecerá tan “chula” después de leer este libro…

No es la primera vez que leo algo de William S. Burroughs. Que nadie se me confunda con el Burroughs de Tarzan, que aquel se llamaba Edgar Rice. El Burroughs que hoy nos ocupa tiene asignado entre los listos un lugar en la Generación Beat, algo de lo que él no estaba nada de acuerdo; igual no eran tan listos. O a Burroughs no le gustaban las etiquetas. O ambas posibilidades son ciertas. Las obras de Burroughs se alejan de lo convencional, en general por sus temas y su fondo. Y en muchas ocasiones, por sus formas. Su defensa de una libertad prácticamente ilimitada, le llevó a transgredir numerosas normas sociales y morales, cuando las propias leyes. Por lo cual, tuvo su buena ración de problemas. Eso, sin contar con que mató accidentalmente a su segunda esposa… unas versiones dicen que “colocados” por completo, intentaban emular a Guillermo Tell en cierto legendario episodio. Otras simplemente hablan de que el arma que manipulaba se disparó accidentalmente.

La novela corta que hoy nos ocupa pretende ser el tratamiento argumental para una película de cine de una novela de Alan E. Nourse, The Bladerunner. Esta novela de 1974, inspiró algunos aspectos de la película de 1982 de Ridley Scott, entre otras cosas el título, pero no tienen argumentos distintos, como los aficionados y conocedores sabrán. En esta novela corta, un “bladerunner” no es un policía que persigue androides, sino un traficante de medicinas y otros suministros médicos de carácter clandestino, “underground”, en una sociedad que ha colapsado por unas reformas del sistema sanitario que han llevado a la sociedad americana a una situación que no sé si denominar “distópica” o “preapocalíptica”.

Burroughs, poco antes del comienzo de la pandemia de sida, ejerce de agente provocador literario, como en otras ocasiones, para un lector preocupado por las deficiencias de la sociedad y el sistema capitalista en el que nos vemos inmerso. Siempre tirando por elevación en un cierto (o alto) grado de transgresión. Así pues, este tipo de literatura caerá mejor entre quienes en algún momento hayan soñado con la anarquía como utopía que entre las “gentes de orden”, más proclives a preferir otras aberraciones como sistema político, más patrióticas y militarizadas.

Así pues, quedáis advertidos. Ante un texto muy ideologizado, y violento en varias dimensiones, habrá quien disfrutará mientras que otros quedarán horrorizados. Allá cada cual.

[Cine] The forest of love (2019)

Cine

The forest of love (2019; 54/20191103)

Netflix está muy activo en las últimas semanas en el ámbito de los largometrajes. Se acerca el final de año y la temporada de premios cinematográficos, y como ya venía sucediendo en los últimos años, reserva sus estrenos más destacados para esta temporada. Pero de todos modos, la película que os traigo hoy se caracteriza por salirse de las pautas habituales. Al fin y al cabo, está dirigida por el ínclito, extravagante y transgresor director japonés Sono Sion.

Para ilustrar la entrada, un paseo por Dotombori en Osaka, uno de esos lugares donde se mezclan cosas de lo mejor y de lo peor del País del Sol Naciente. Y como nunca falta gente para alimentarlas…

Rodada en Japón y hablada en japonés, Netflix ha presentado la película con un título oficial en inglés, aunque en Japón puede que se conozca con el título de Ai-naki mori de sakebe [愛なき森で叫べ], que vendría a significar algo así como Gritando en un bosque sin amor. Mmmmm… algo se ha perdido en la traducción. Desde luego, poco amor real y positivo hay en esta última propuesta de Sono, que sigue su camino habitual de transgredir con una mezcla de cinismo, sangre y sexo. Sexo desesperanzado, las más de las veces.

Dos jóvenes se mezcladas con unos tipos que quieren rodar una película, al mismo tiempo que un estafador reaparece en sus vidas. Pero las dos jóvenes tienen una historia trágica en su adolescencia, en el que la muerte accidental de una compañera de las que ambas estaban enamoradas, llevó a un suicidio colectivo en el que murieron otras tres compañera, una de las supervivientes quedó con secuelas, y la otra se arrepintió antes de saltar. Todo este grupo de personajes entrará en la senda de la destrucción mutua, en un relato que dice estar basado en hechos reales.

Es la segunda incursión de Sono en las plataformas de pago por visión, después de la vampírica transgresión que presentó en Amazon Prime Video. El problema es que la fórmula de Sono, por lo menos la que aplica de forma más o menos sistemática en los últimos años, de chicas jóvenes con problemas que acaban pasándose una buena parte de la película en ropa interior o desnudas, mientras la sangre y otros fluidos corporales acaba pringando a todos los que por allí aparecen, empieza a ser más cansina que transgresora. No voy a negar que detrás de la película haya alguna idea interesante, críticas a las instituciones establecidas en cualquier sociedad conservadora, como son las de Asia oriental. Y entre los intérpretes, no falta algún valor reconocible. Pero globalmente, la película acaba siendo larga y prolija para lo que cuenta, deteniéndose más en escandalizar que en contar.

Así que,… aunque Sono Sion ha sido un director que me ha llamado la atención durante un tiempo, he de reconocer que ese tiempo está pasando, y que difícilmente considero esta película recomendable. Aunque si tienes una suscripción a Netflix, poco cuesta probar y ver por tí mismo… lo único que tienes que perder es el tiempo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **