[TV] Cosas de series; fenomenales series de animación con protagonistas femeninas

Televisión

He cambiado algo la forma de acceder a la animación japonesa, y esto me ha permitido en los últimos meses detectar algunas series realmente buenas. Pero realmente. Con historias interesantes, con construcción y definición de caracteres, con elementos originales, con buenos guiones, con buen dibujo. Realmente fenomenales. No sé si las mejores de la historia como se dice de una de ellas… especialmente porque me gusta más la otra, pero están muy bien. Vayamos por el orden en el que las he terminado de ver, aunque no fuese así cuando empecé a verlas.

El palacio de la serie sobre Maomao está claramente inspirado en la Ciudad Prohibida de Pekín. Como la pandemia me impidió visitarlo en 2020, ilustraré la entrada con la tumba de Ming Xiaoling en Nankín, que también puede venir al caso.

Sōsō no Frieren (葬送のフリーレン, el duelo de Frieren o algo así; sōsō 葬送 sería como un último adiós a los muertos) ha tenido una primera temporada de 28 episodios. Visto el éxito que ha tenido, suponen que habrá una segunda temporada, pero puede tardar. Adaptación de un manga, en inglés recibe el título Frieren: beyond the journey’s end (Frieren: más allá del final del viaje). No me consta que haya un título formal en castellano, o es simplemente Frieren. Es una serie de acción y fantasía. El personaje protagonista, Frieren (en alemán, congelar; muchos nombres de personajes tienen traducción desde el alemán), es una elfa con más de mil años de edad, y con una perspectiva de vida casi ilimitada, participó durante diez años en una aventura para derrotar al Rey Demonio (魔王 Maō, un equivalente en la fantasía japonesa al Satanás de las religiones abrahámicas que se extendió en la cultura popular occidental). La acción empieza tras el final de esa aventura, liderados por Himmel (cielo en alemán). Pero unas décadas más tardes, Frieren permanece inalterada, mientras que sus compañero han muerto, están muriendo o son muy ancianos. Lo que para ella ha sido un instante, para ellos ha sido toda una vida. Y empieza a tomar conciencia del valor de las relaciones y de la amistad. Por cierto, que Frieren es una maga, muy poderosa, pero que suele preocuparse por los hechizos más cotidianos y banales.

Y en estas estamos que se ve obligada a aceptar una niña como aprendiz, Fern (distante en alemán). Y tras unos años, a un chaval de edad parecida, Stark (fuerte en alemán), ya un adolescente, como acompañante. Un chaval que aspira a convertirse en un guerrero heroico como Himmel. Y deciden viajar al fin del mundo en el norte, para encontrarse en el país donde residen las almas, para dar el último adiós a sus antiguos amigos, una vez que ha comprendido el valor de esas relaciones. Y así empieza la aventura después de la aventura. Una aventura que se cuece a fuego lento, dando tiempo a desarrollar personajes, a desarrollar relaciones, a profundizar en sentimientos, con las dosis justas de acción aquí y allá, que nos permiten ver quién es exactamente Frieren, junto con los flashbacks a su pasado, y el desarrollo de los jóvenes. Está muy bien. Te engancha. Es una de esas historias que da igual que estén pensadas para un público juvenil, porque contienen valores narrativos para todos los públicos, y valores éticos para todo el mundo. Está muy bien. Y me gustaría ver la continuación de estas aventuras. Imprescindible para los amantes de la animación. Japonesa o de cualquier nacionalidad.

Y luego está Kusuriya no hitorigoto (薬屋のひとりごと, los diarios de la boticao de la boticaria; 薬 kusuri o お薬 okusuri es medicación, 屋 ya es tienda, por lo tanto botica o farmacia, pero en el original a la protagonista le llaman kusuriya en el sentido de boticaria). Conocida internacionalmente precisamente como The apothecary diaries, los diarios de la botica/boticaria… también aquí puede ser cualquier de las dos, es adaptación de unas novelas ligeras de éxito, que también han tenido versión en manga. La acción se sitúa en un reino no denominado, pero inspirado claramente en la China de alguna dinastía de algunos siglos atrás. En algunos lugares, he leído que en la dinastía Tang (del año 618 al 917). En otros, en la dinastía Ming (del 1368 al 1644). Muy distintos. Dado que uno de los personajes lleva monóculo, opto por pensar que se trata de la Ming. Las lentes, en Europa, se conocían desde la antigüedad. Pero las gafas y similares fueron cosa del periodo final de la edad media. Ni idea de que pasó en China. Bueno… la protagonista es Xiaomao (小猫, gato pequeño), o familiarmente Maomao (猫猫, repetición del carácter gato), una joven de diecisiete años que trabaja en la botica de un prestigioso establecimiento de cortesanas del barrio rojo de la ciudad. Barrio donde se concentra la prostitución, aunque en España se suele usar la expresión barrio chino, que no me parece adecuada en este contexto, ni en cualquier otro, puestos a ello. Vive con su padre adoptivo.

El caso es que a Maomao la secuestran y la venden al palacio imperial como sirvienta. Donde deberá trabajar tres años para cubrir la deuda de su precio. Intentará pasar desapercibida, pero es inteligente e inquisitiva. Y se mezclara con el que parece ser jefe de los eunucos, un atractivo joven un poco mayor, con quien empezará a resolver los misterios de las cosas que pasan en palacio. Primero en relación con las concubinas del emperador, y sus juegos de poder y rivalidad, pero posteriormente con otros misterios. Por lo que inicialmente parece un procedimental simpático. Sin embargo, poco a poco la serie, que ha tenido una temporada de 24 episodios dividida en dos tramos de 12, va desarrollando una trama longitudinal, que afecta a los orígenes de la propia Maomao. Así como otras laterales que afectan a la auténtica identidad del joven y atractivo «eunuco». La serie es muy divertida, tiene una fenomenal definición de caracteres, es mucho más adulta en sus temas de lo que parece, y es de lo mejor que he visto en series de animación. A mí me parece superior a la anterior, aunque sea por poquito. Y espero con muchas ganas su ya comprometida segunda temporada. Otra imprescindible de los amantes de la animación.

[TV] Cosas de series; fallida bélica norteamericana y entretenida distopía romántica tailandesa

Televisión

Hoy me apetecía mucho hablar de animación japonesa. En este fin de semana han llegado a su fin las primeras temporadas dos series excelentes, con alguna cosita en común. Pero al final he decidido seguir con el ritmo previsto inicialmente, y darme un tiempo para reposar esas series. El inconveniente es que me veo obligado a hablar de una de las grandes decepciones de la temporada. Pero antes, un previo simpático de origen tailandés.

Después de la agradable sorpresa que fue una serie tailandesa ambientada en el año 2000, hace unas semanas, decidí darle otra oportunidad a otra serie del país del sudeste asiático. ¿O es del sur asiático? ¿Dónde acaba el sur y empieza el sudeste? Acabo de comprobar en Wikipedia que consideran a Tailandia como Sudeste Asiático, siendo esta una de las veintidós subregiones en las que la ONU divide el mundo. España está en la subregión Europa Meridional, junto con Portugal, Italia, los países de la antigua Yugoslavia, Grecia, Andorra, Gibraltar, San Marino y la Ciudad del Vaticano. Ah… y la parte europea de Turquía. Curiosa mezcla, con una fuerte discontinuidad territorial entre la Península Itálica y la Península Ibérica. Compárese esa subregión en población y superficie con la subregión América del Sur, que ocupa todo un continente enorme. Pero dejemos esta digresión. Ready, Set, Love, en inglés el título original, que en castellano se puede encontrar como Preparadas, listas, ¡amor!, está claramente inspirada en el gran éxito surcoreano sobre juegos colectivos, pero con un tono muy distinto. En una sociedad distópica en la que casi no nacen hombres, las mujeres procrean fundamentalmente por inseminación artificial, y los pocos hombres están protegidos en un área reservada, todos los años se realiza un reality show con juegos para decidir cómo se forman las parejas con los pocos hombres casaderos del momento. En general, las competidoras pertenecen a la élite social. Pero por lotería se da la oportunidad a una chica procedente de las clases populares de competir. Y lo hará para conseguir tratamiento para su hermana menor enferma. Pero también encontrará al buen mozo que le hará tilín, por lo que, aunque al principio no tenía interés en participar, la inscribió su hermana en la lotería, acabará haciéndolo con uñas y dientes, enfrentándose al poder fáctico establecido. Es una serie entretenida. Intrascendente. Pero son sólo seis episodios, por lo que no le dedicas mucho tiempo. Pasas el rato de forma agradable, muchas veces con una sonrisa. Las interpretaciones son normalitas, pero la protagonistas tiene su carisma.

La gran decepción procede de Masters of the air, tercera entrega de la saga de series bélicas que hablan de la historia los soldados norteamericanos en la Segunda Guerra Mundial, producida en mayor o menor medida por Steven Spielberg y Tom Hanks, entre otros muchos productores, productores ejecutivos y demás. Estas series son obvias descendientes de Saving private Ryan, dirigida por el uno y protagonizada por el otro. Lo cual, en principio, me hubiera alejado de estas series. En aquella película, al mismo tiempo que Spielberg demostraba su maestría para dirigir, y Hanks y otros su maestría para actuar, también quedaba de manifiesto la capacidad del director para lanzar mensajes éticamente confusos o incluso cuestionables. Y aunque pasa por mantener posiciones políticas liberales progresistas, a mí entran muchas muchas muchas dudas sobre la naturaleza de ese progresismo de olorcillo en ocasiones muy carca. Pero le di una oportunidad a Band of Brothers, y me encantó. Es claramente una de las mejores series bélicas de la historia. O una de las mejores series de la historia, no importa el género. O incluso si la mezclamos con los largometrajes bélicos, también está en cabeza. El recorrido de la compañía E (o Easy) de uno de los regimientos de paracaidistas de la División Aerotransportada 101 de los Estados Unidos desde su lanzamiento sobre Normandía, hasta su llegada a Austria al final de la guerra para atender a prisioneros políticos, raciales y de guerra es absolutamente magistral. A ella siguió The Pacific, en la que cambias de ejército y de escenario. Ahora seguiremos a algunos infantes de marina de la Primera División de Infantería de Marina desde la campaña de Guadalcanal hasta Okinawa. Sí… infantes de marina. La palabra marine tiene traducción al español, infante de marina. De hecho el concepto de infantería de marina es un invento español, de 1537, por Carlos I, aunque ya existían previamente en la Corona de Aragón o su reino vasallo de Nápoles las Compañías Viejas del Mar que combatían sobre galeras o en desembarcos en el norte de África.

Y en la tercera entrega, 14 años después de la segunda, cambiamos nuevamente de rama militar y nos vamos a la aviación. Que en la Segunda Guerra Mundial, en Estados Unidos no era un ejército autónomo de otros, sino que formaba parte del ejército de tierra (Fuerza área del ejército de los Estados Unidos, USAAF, entonces, frente a Fuerza área de los Estados Unidos, USAF, distinto del Ejército de los Estados Unidos, USA). Y la unidad de combate elegida es el 100º Grupo de bombarderos, formado por las tripulaciones de bombarderos Boeing B-17 Flying Fortress, que participaron en los bombardeos estratégicos de los aliados sobre la infraestructura industrial y la población civil alemana en la guerra. Unas acciones que, desde mi punto de vista, en no pocas ocasiones merecen el calificativo de crimen de guerra. Lo cual, ya supone un lastre sobre la serie, que debe justificar lo injustificable. Las dos series precedentes tienen unos protagonistas cuyas acciones son mucho más defendibles en un estado de guerra. El segundo problema es que es difícil encontrar un anclaje firme a lo largo de todo el tiempo. La supervivencia de las tripulaciones fue muy baja. Especialmente en esta unidad, que durante mucho tiempo estuvo mal dirigida, y que sufrió la mayor cantidad de bajas, por la mala gestión, la mala coordinación y el deficiente mando. El tercer problema es que la serie abusa del postureo emocional. Del plano bonito y «trascendente»… con las nubes del sol poniente lanzando rayos del «dios glorioso» y esas tontadas. Hay varias peripecias en la serie, como la de los pilotos negros de aviones de caza, que tienen difícil encaje en la narración, y están ahí por la corrección política, sin más. La he terminado un poco a la fuerza. Pero además de la falta de coherencia interna de la historia, con ramificaciones que quedan incompleta o mal explicadas, tiene la falsa moral spielbergiana que ya he comentado antes y que tanto me molesta. Lo único que me ha hecho gracia es que los prisioneros de guerra llegasen en un momento dado a un Stalag 13, que siempre pensé que era un campo ficticio al servicio de la comedia paródica Hogan’s heroes, clara parodia de películas como la magistral Stalag 17 (el real fue el Stalag XVII B, o la popular The Great Scape, que sucedió en el Stalag Luft III, donde están los prisioneros americanos, aunque aquella peripecia la protagonizaron los prisioneros británicos. Pero más allá de la parodia, hubo varios Stalag XIII, próximos a Núremberg.

Acompañando a la serie, que se puede ver en Apple TV+, se ha programado un documental, The bloody hundreth, que es bastante más útil para entender la historia de esta gente, más claro, y basado en testimonios reales, lo cual teóricamente también es cierto para la serie. No es el mejor documental del mundo, pero es correcto, y con algunas secuencias de los hechos reales, tomadas con las cámaras que llevaban los aviones, que son muy interesantes.

[TV] Cosas de series; una nueva ronda de «guilty pleasures» surcoreanos

Televisión

Voy a aliviar la decepción del primer episodio de una serie muy esperada con una entrada de contenidos ligeros en lo que a lo televisivo se refiere. Últimamente he diversificado en lo que se refiere a los k-dramas. No tanto en las características de los mismos, sino en la plataforma en los que los veo. Ya comentaba recientemente que tengo a Netflix bajo amenaza de abandono. Y más ahora que este «mi guilty pleasure» televisivo favorito está accesible en otras plataformas como Amazon Prime Video. Evidentemente, no son las mismas series… pero teniendo en cuenta las características de las mismas… eso… sinceramente,… da igual

Por ejemplo, Nae nampyeongwa gyeolhonhaejwo [내 남편과 결혼해줘], que se encuentra en otros idiomas bajo las variantes Marry my husband o Cásate con mi esposo, que son traducciones directas del original en coreano. Es un estreno reciente, de este 2024, en Amazon Prime Video. Su protagonista femenina, y principal estrella de la función, es Park Min-Young, que ya había podido ver en otras series (la de la agencia meteorológica, que no llegue a considerar necesario mencionar a la protagonista), aunque no me había llamado especialmente la atención por sus capacidades interpretativas. La premisa original está bien y lleva a que la serie se divertida, muy entretenida. Una mujer en torno a los 40 años ha sido una desgraciada buena parte de su vida, con un marido que es una desgracia, que le engaña con su mejor amiga (no se porque le llaman «engañar con su mejor amiga» porque obviamente no ES su amiga), enferma de cáncer. Y encima estos, aunque accidentalmente, la matan, antes de que lo haga el cáncer. Pero por un extraño sortilegio, su alma se instala en su propio cuerpo de cuando tenía 31 años, antes de casarse. Por lo que tiene la oportunidad de hacer las cosas de otra forma… y de vengarse lo más cruelmente posible del que con esa edad es su novio y «su mejor amiga». Si además liga con un tipo rico, mejor que mejor. Hubiera necesitado más mala baba. Funciona mejor como comedia negra que como comedia romántica. Y por ello, muchas veces se apoderan de la pantalla los secundarios, especialmente «la mejor amiga» (Song Ha-yoon). Pero es muy entretenida. Típica en sus 16 episodios de una hora o un poco más de duración.

En otro orden de cosas está Sejak, maehokdoen jadeul o simplemente Sejak [세작, 매혹된 자들, que se traduciría libremente como algo así como el espía o el espía cautivado o fascinado], y que en otros idiomas más próximos podemos encontrar como Cautivar a un rey o Captivating the king. Estreno reciente también, de este 2024, pero en Netflix. Y con una protagonista femenina con la que simpatizo, Shin Se-Kyung, aunque creo que tiene un registro limitado, o lo que pasa es que sólo la he visto en series de época. Y un protagonista masculino con quien también simpatizo, Jo Jung-Suk, aunque parece que los papeles dramáticos no se le dan tan bien como en aquella serie que me parece de lo mejor que he visto en estos años de placer inconfesable surcoreano. La serie parece que va a ser la típica comedia romántica ambientada en la dinastia Joseon, en este caso en la época de la transición en China de la dinastía Ming a la dinastía manchú, dinastía Qing. Con el romance entre una jugadora de go (baduk en Corea), hija de un noble, que juega disfrazada de hombre, y un príncipe real. Pero no. Ya desde el principio el argumento toma un rumbo dramático, y acaba siendo una intriga política en tiempos revueltos, con el príncipe convertido en rey, desconfiado y sospechoso de todo, y la jugadora de go, admitida, pese a sus antecedentes criminales, en el maestro de go del rey y de uno de los príncipes todavía niño. Pero siendo en realidad una agente secreta destinada a derrocar al rey. Cuando se mueve por la intriga política tiene buenos momentos, que bajan de nivel cuando se mezcla con el romance que no es pero sí es. Y tiene el problema de [ATENCIÓN ESPOILER]………… un happy end muy forzado. Le hubiera sentado mejor un final más trágico. Pero es entretenida, aunque mejorable en sus interpretaciones.

Finalmente, hay en Netflix una nueva entrega de Risqué business, esta vez en los Países Bajos (1 episodio Ámsterdam) y Alemania (5 episodios en Berlín). Como en las dos anteriores, los dos presentadores coreanos, representando a la conservadora y mojigata sociedad de su país, se adentran en el mundo del sexo/erotismo/pornografía o cosas parecidas aunque no necesariamente lo sean. Además de la prostitución reglamentada en el Barrio Rojo de Ámsterdam, conoceremos el mundo del negocio del BDSM, la industria de los juguetes sexuales en Alemania, el mundo de las relaciones poliamorosas, las saunas mixtas o el naturismo… Estás últimas, por mucho que vayan en pelotas en el tiempo libre, no debería ser incluido como dentro de las cuestiones sexuales. En mi opinión. Pero cuando el desnudo es un tabú, pasan estas cosas. Es una serie que es entretenida, aunque con un interés oscilante según los temas, en la que lo más entretenido es el teatro que le echan sus presentadores a la hora de fingir que se escandalizan, y esas cosas. Como se ve enseguida, seis episodios de media hora… pues subsiguientes ediciones las seguiré viendo. Es un relleno entretenido en casa.

[TV] Cosas de series; animación y animación convertida en acción real

Televisión

Durante la última década, Disney se ha dedicado a realizar versiones en acción real, es decir con actores de carne y hueso, de su algunas de sus películas más famosas de animación. Incluso con segundas partes. Y poco a poco también está llegando a las series. Los japoneses llevan mucho tiempo explotando sus mangas de éxito haciendo múltiples versiones audiovisuales; largometraje, serie de animación, serie de acción real… A veces las tres para la misma historia. Pero, sinceramente, pocas veces me convencen estas maquinaciones. Netflix lo lleva intentando con especial interés. Pero con resultados discutibles… véase cierto ejemplo. Pero insisten. Hoy vamos con una de estas adaptaciones a acción real, y lo complementaré con una animación pura y dura, también en Netflix.

Ya que estamos con culturas asiáticas, ilustraremos la entrada con una paseo por las orillas del lago del Oeste de Hangzhou.

Hace ya años, algo menos de una década, vi una temporada de una serie de animación, The Legend of Korra, que me cayó en gracia. Me gustó. Sin embargo, no insistí con ella, no vi las siguientes temporadas. Era un spin off de otra serie previa con gran éxito, Avatar: The legend of Aang o Avatar: The last airbender, según regiones del mundo, que tiene una sorprendente puntuación de los votantes de IMDb con 9.3 de promedio procedentes de más de 365 mil votantes. Tampoco me dio por verla. Unas series norteamericanas, aunque hay quien cree que son animes por la ambientación de la historia en un pastiche de culturas orientales o árticas. Un terreno muy atractivo para relanzar estas historias y generar ingresos basados en su popularidad. Netflix ha optado por trasladar la historia a acción real, en lugar de una nueva versión en animación. Y así, hace unas semanas llegó a la plataforma, Avatar: The Last Airbender, que recrea la historia de la serie original.

Básicamente es la típica historia del advenimiento de un héroe, más o menos mesiánico, en un mundo en el que está presente la magia, especialmente por la existencia de personas capaces de dominar los cuatro elementos; aire, agua, tierra y fuego. Los malos son los del fuego. Y en este caso el héroe es un chaval de 12 o 13 años de edad, uno de los que denominan el aire, que despierta de un sueño congelado en hielo de 100 años de duración, para liberar al mundo de la tiranía de la guerra y los malos, y para ello recibirá la ayuda de dos hermanos que proceden del pueblo que domina las aguas. Y de otras personas que encontrarán en su camino de descubrimiento, mientras son perseguidos por los malos. Realmente, nada original en cuanto a la historia. Así que la gracia está en cómo se cuente. Como en el original, el entorno es mundo mágico con unas culturas que son pastiches de culturas asiáticas, con mezclas más o menos improbables. Así… los que dominan el agua tiene pinta de inuits, pero a sus lugares sagrados se entran por puertas similares a los torii del shinto japonés. No hay mucho esfuerzo creativo; como digo es un pastiche de elementos existentes. Y me ha resultado difícil de tragar por unos diálogos propios de adolescentes de un instituto yanqui. Un lenguaje simplón que si lo combinas con una colección de frases de aspecto grandilocuente, filosofemas que realmente tienen mucho menos significado que el que aparentan, puestos en labios de los personajes adultos, confiere al guion un aire de baratillo… típico ejemplo de que se busca atraer por los efectos gráficos y especiales, descuidando las historias y el desarrollo de personajes, que son en realidad bastante planos. No creo que repita. Está muy por debajo de lo que yo recuerdo de aquella animación que vi hace nueve años. Muy muy muy por debajo.

Quizá por eso, en paralelo, he estado viendo, también en Netflix, una serie de animación japonesa, también de corte fantástico. Nada original tampoco. Un territorio relativamente trillado. Onimusha [鬼武者, el guerreo demoniaco] es una de samuráis contra demonios [oni 鬼], que transcurre tras el final de las guerras del período Sengoku, al principio del período Edo. A un samurái que ha alistado a un pequeño grupo de guerreros, unos monjes budistas le confían un guantelete con poderes demoniacos, para derrotar a un señor de la guerra que sea convertido, así como sus guerreros, en seres demoniacos. En su camino, serán guiados por una niña huérfana por la acción de los demonios. Como digo, no me ha parecido original, pero está relativamente bien hecha, y es entretenida. Está basada en una serie de videojuegos del mismo título, basados en esas premisas, un protagonista guerrero que lucha contra demonios en distintos momentos de la historia nipona, variando el protagonista según la versión del videojuego. Nada especial, pero vale para pasar el rato con sus episodios de menos de media hora de duración.

[TV] Cosas de series; desde Taiwán a Los Ángeles, y de allí a Hong Kong

Televisión

Sin haberlo planificado, en el principio de este 2024 he reunido tres series que transcurren total o parcialmente en algunos territorios chinos distintos de la China continental, con tramas más o menos interesantes, y con temas y protagonistas muy diversos.

Hong Kong en el otoño de 2016, dos años tras las protestas de los paraguas, en el Ladies’ Market, mientras intentábamos orientarnos en el cúmulo de estímulos de esta ciudad a las pocas horas de llegar a la misma para pasar una semana.

Àiài nèihán guāng [愛愛內含光, La luz interior de Aiai], conocida internacionalmente como Let’s talk about Chu, y en castellano Alguien como Chu, es una producción taiwanesa de ocho episodios en torno a la hora de duración. Chu Ai (Tzu Hsuan Chan) es una chica joven y moderna en Taipéi, que tras la universidad intenta abrirse camino como yutuber hablando sobre sexualidad, mientras se gana la vida en un centro de depilación. No cree mucho en las relaciones, y aboga más bien por un vida de libertad sexual en las relaciones. Pero está rodeada de un entorno complejo. Tiene un mejor amigo del mundo que evidentemente está colada por ella, ella está colada por un antiguo amor adolescente que vive en Londres, su hermana mayor, casada y sin hijos, con un hombre mayor que ella que fue su profesor en la universidad se siente insegura y amenazada por alguna alumna, su hermano es gay y se gana la vida en el mundo del juego con apuestas mientras siente insatisfacción en sus relaciones, y sus padres sufren una profunda crisis cuyos orígenes no están claros. Por lo tanto, la teoría de Aiai [Chu es el apellido, Ai es el nombre, y significa amor, y en las chicas chinas es frecuente que la forma familiar del nombre sea la repetición de alguna de las sílabas del nombre] se derrumba porque no puede aislarse del problema de las relaciones y vivir la vida hedonista y libre de preocupaciones que pretende. Esta serie comienza fuerte en sus primeros episodios, con tono de comedia romántica, y con interpretaciones bastante buenas, con unos caracteres que se hace querer. Pero tiene altibajos en su desarrollo y poco a poco se hace más previsible y convencional. Aunque puede ser un ejemplo de que Taiwán, en estos momentos, es el país más abierto y liberal en temas de sexo de toda la región del Asia oriental.

The brothers Sun es una producción norteamericana de Netflix rodada entre Taipéi y Los Ángeles, en inglés y mandarín, con la oscarizada Michelle Yeoh a la cabeza del reparto. La acción comienza en Taipéi cuando a la cabeza de una tríada taiwanesa le viene encima un ataque, dejando en coma al líder, y poniendo en riesgo la vida de su hijo mayor y sucesor (Justin Chien). Este, para reorganizarse y contratacar contras la tríada presuntamente hostil, viaja a Los Ángeles donde vive su madre (Yeoh) y su hermano menor (Sam Song Li), ajenos al mundo mafioso de la isla china. Pero la amenaza principal, y otras que no sospecha, le han seguido hasta allí, y nada será fácil. Especialmente, cuando interfieran los problemas familiares, y resulte que su madre es algo más que su madre, y que también tiene algo, mucho, que decir en el mundo de la delincuencia organizada. Esta serie sobre mafiosos chinos rodada en clave de comedia principalmente, aunque no faltan los episodios de acción violenta y su punto de drama familiar, me pareció muy divertida. Y prometedora. Las interpretaciones son muy buenas. y esta primera entrega de ocho episodios venía bien como apertura y presentación de futuras aventuras de esta peculiar familia. Lamentablemente, a pesar de las buenas críticas y de las virtudes de la serie, no ha debido de tener la repercusión esperada en el público, y Netflix ya ha dicho que no habrá segunda temporada. Netflix galopa a toda velocidad hacia la mediocridad guiada por los datos de audiencias. Un público, cada vez peor formado en cultura audiovisual, está ansioso por el equivalente en ficción televisiva a la comida basura. Curiosamente, no fue así como Netflix y otras plataformas se hicieron con un lugar bajo el sol de los contenidos para televisión.

Expats es una producción creada y dirigida por Lulu Wang, que ya nos sorprendió hace no muchos años con una muy notable película sobre la inmigración china en Estados Unidos, de seis episodios en Amazon Prime Video. Episodios de duración muy variable. Hay alguno en torno a los 40 minutos apenas, mientras que el episodio 5 es prácticamente un largometraje. Y por cierto, probablemente el mejor de la serie. La serie está rodada en Hong Kong… donde no se puede emitir por la censura. La acción transcurre durante los meses de la Protesta de los Paraguas, en el otoño-invierno de 2014, en los que los jóvenes de la ciudad autónoma se levantaron en protesta pacífica contra el intento del gobierno central chino de recortar el nivel de libertades y democracia que tiene la ciudad. Los paraguas servían lo mismo para protegerse de la frecuente lluvia como para evitar las cámaras del aparato policial y represor chino, mientras ocupaban distintos puntos estratégicos de la ciudad. Y en ese entorno, conocemos la vida de tres expatriadas. Un madre de familia norteamericana (Nicole Kidman) casada con un chino-americano (Brian Tee) y con tres hijos, que un año antes perdió a uno de sus hijos mientras paseaban por uno de las mercados callejeros de la ciudad, como puede ser el Ladies’ Market o alguno similar. Una amiga suya india (Sarayu Blue), casada con un europeo (Jack Huston), que estaba en la zona cuando la desaparición del niño, y que lleva tiempo debatiéndose entre tener o no tener hijos, mientras entra en sus cuarentas. Y una veinteañera coreano-americana (Ji-young Yoo), que siente que su vida está sumida en la mala suerte, que se ha desplazado a Hong Kong para huir de su entorno habitual tras graduarse en una buena universidad de Nueva York, pero que es quien pierde al niño cuando paseaba con la familia considerando la posibilidad de entrar a trabajar como institutriz con ellos.

La serie está basada en una novela de la escritora Janice Y. K. Lee, que no he leído. Y la vida de este grupo de expatriadas de nivel alto, que viven, al menos la rubia norteamericana y la acomodada india, en uno de los distritos más selectos de la ciudad. Cada uno de los episodios de la serie tiene el nombre de un distrito de Hong Kong, y el primero de ellos The Peak, hace referencia al lugar donde residen estas mujeres. Pero como contrapunto a estas mujeres a las que, a priori, no les falta nada en la vida, incluso la desgraciada joven de origen coreano tenía de partida mucho para salir adelante en la vida (unos estudios, una familia en Nueva York) están las helpers, eufemismo como denominan las mujeres acomodadas a sus criadas, también expatriadas, filipinas en su mayor parte, que también tienen sus propias familias y sus propios problemas. Y el resto de los habitantes de la antigua colonia inglesa, los chinos que intentan mantener un nivel de democracia que el Reino Unido no les concedió hasta poco antes de la retrocesión a China, y que la dictadura china les quiere quitar. Todos ellos aparecen representados de fondo en al serie, y adquieren el protagonismo debido en ese excelente quinto episodio. En mi opinión, estamos ante una serie muy interesante en la que, curiosamente, la pieza más débil me parece una Kidman muy encasillada en un tipo de mujer, destacando mucho más el resto del reparto. La serie ha gustado en general a la crítica, pero mucho menos al público, porque no es una serie fácil, ni amable, ni condescendiente. Es un fragmento de vida, condicionado por una tragedia del pasado, y que no se resuelve, no hay final feliz, ni infeliz, para estas mujeres… simplemente tienen que seguir sus vidas, cada una como buenamente puede y entiende.

[TV] Cosas de series; la cara menos amable de los dramas surcoreanos

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La tendencia general de los dramas surcoreanos es que sean una mezcla de comedia y drama. Muchos de ellos son comedias románticas, con su puntito de drama para dar un poco de interés a los 16 episodios habituales de estas producciones. Uno de los problemas de muchas de ellas, porque 16 episodios de 70 minutos suelen ser claramente excesivos para lo que dan de sí sus premisas argumentales. Pero, aunque los veamos en plataformas de contenidos en línea, muchas de estas series se emiten en su país original en cadenas generalistas, muy sometidas a las necesidades comerciales y publicitarias. No obstante, existen otras producciones, más dirigidas a su emisión directa en plataformas de pago, con otros planteamientos. Menos episodios, de menor duración, y tramas más complejas, más adultas. Vamos con dos de estas… con distinta suerte en cuanto a su desarrollo y calidad.

Seonsan [선산, burial ground / lugar de enterramiento], se titula en inglés/español The bequeathed/El legado. A caballo entre el suspense psicológico y el género negro, nos habla de una profesora asociada de universidad (Kim Hyun-joo), de una escuela de arte, que es ninguneada en su entorno académico que le niega su promoción a profesora titular, y al mismo tiempo vive en un matrimonio que naufraga, con un marido infiel. Y en estas fallece un tío suyo que le lega unas tierras. Unas tierras que codicia una poderosa empresa para especular y hacer negocios de dudosa legalidad. Por lo que empezarán a surgir muertes en su entorno. Dos policías que tienen una relación peculiar por una tragedia en su pasado se encargan de llevar a cabo la investigación, pero con encontronazos y discrepancias.

La serie se puede ver en Netflix, y tiene unas premisas de partida que la hacían potencialmente interesante. Sin embargo, creo que no las explota suficientemente. Y creo que la pasividad de la que dotan los guionistas a los personajes, que se dejan arrastrar por las circunstancias más que moverse por las premisas de partida, hace que nos distanciemos de ellos. Que nos empiece a dar igual lo que les pase. Tampoco acaba de explotar en toda su potencialidad la torpidez de las relaciones familiares de su protagonista, una familia fuertemente disfuncional, incluso patológica. Tampoco aprovecha el potencial interpretativo de su elenco, que promete mucho, pero se queda a medias. Se deja ver. Especialmente porque sólo son seis episodios de 50 minutos de duración.

Más interés me despertó, especialmente en sus episodios iniciales, Ijae, got jukseumnida [이재, 곧 죽습니다, Yi-jae, vas a morir pronto], que en inglés/español encontramos como Death’s game/El juego de la muerte. Esta serie de ocho episodios de una hora de duración se puede ver en Amazón Prime Video. Una plataforma en la que últimamente estoy encontrando propuestas muy interesantes, y que recientemente ha incorporado a su catálogo un buen número de series del país asiático. Un hombre relativamente joven (Seo In-Guk) se sume en la desesperación porque, a pesar de su prometedora carrera académica, un desafortunado acontecimiento en la búsqueda de su primer trabajo lo sume en una dinámica de fracaso personal. Y se suicida. Por lo que la Muerte (Park So-dam) se coge un cabreo de mucho cuidado por que considera que se ha burlado de ella y le propone un juego. Volverá a la vida hasta en doce ocasiones, trasladando su alma a los cuerpos de 12 personas que van a morir. Si consigue sobrevivir y terminar alguna de sus vidas decentemente, tendrá una oportunidad en su destino trascendental. Si no… irá al infierno a un sufrimiento eterno.

El comienzo de la serie es muy dinámico, y entramos en una dinámica de una serie de acción, en la que las reencarnaciones se dan en personas que tienen todas alguna relación entre sí, y con los acontecimientos que vivió en su vida original. Hay un malo, unos no tan malos, y algunos inocentes. Pero en general, durante los seis primeros episodios se mueve en un terreno muy divertido, en el que no falta de vez en cuando el humor… un humor negro, como podréis comprender. Sin embargo, los dos últimos episodios pierden intensidad, puesto que entra en un terreno mucho más relleno de moralina y sensiblería melodramática. Globalmente me parece bastante recomendable. Y de hecho está muy valorada por el público… quizá no tanto por la crítica, por esas inconsistencias en el tono. Pero bueno… ya iremos hablando de la oferta de Prime Video.

[TV] Cosas de series; Marte y los Smith

Televisión

Voy esta semana con dos series de las que estoy muy a favor. Aunque con algún pero para una de ellas. La otra, sencillamente, ha sido una de las más agradables sorpresas que me he llevado en los últimos años en ficción televisiva, que me ha sabido a poco y de la que quiero más cuanto antes.

Uno de los episodios más divertidos de la serie de espías asesinos con problemas conyugales de hoy transcurre a orillas del lago de Como en Italia… así que viajaremos allí fotográficamente.

Se puede ver ya al completo la 4º temporada de For all mankind, la estupenda ucronía de Apple TV+ en la que son los soviéticos los que llegan en primer lugar a la Luna en 1969 y, como consecuencia, la carrera espacial no se detiene, sigue adelante y la exploración espacial y otras cuestiones sociales avanzan mucho más rápidamente, al mismo tiempo que determinados geopolíticos nunca llegan a suceder. En esta cuarta temporada, estamos en la primera década de los 2000. Hay una colonia humana multinacional consolidada en Marte, se está desarrollando la tecnología y la ingeniería para capturar objetos espaciales, como asteroides, para su aprovechamiento científico, industrial y comercial, y la Unión Soviética ha entrada en la perestroika, que descarrilará tras un golpe de estado que devolverá al gigante al autoritarismo. Mientras, entre los antiguos protagonistas de la serie surgen conflictos de intereses, con el sector privado buscando dinero, sin importa como. Cuando se descubre un asteroide con gran contenido de iridio en su composición, comienza una carrera contra el reloj para capturarlo, pero con dos bandos opuestos, los que quieren mandarlo a una órbita en torno a la Tierra y los que lo quieren en órbita marciana.

La crítica ha declarado casi unánimemente esta temporada como la mejor de la serie. Pero la apreciación de los espectadores, votantes de IMDb por ejemplo, es menor que la de temporadas anteriores. Aunque sigue siendo bastante alta, especialmente en los últimos episodios de la temporada, que realmente son muy bueno. Y en esta ocasión estoy de acuerdo con los espectadores. Hay algunas cosas que chirrían en esta temporada. Por lo menos, para mí. La trama en torno a Margo Madison (Wrenn Schmidt, para mí la mejor intérprete de la serie), exiliada en Moscú y en manos del sector duro de la clase política soviética, con sus conflictos morales, es la mejor. Pero el conflicto entre Baldwin (Joel Kinnaman) y Poole (Krys Marshall) no siempre está bien resuelto. Especialmente, creo que se ha estirado en exceso la presencia del personaje de Baldwin en la serie. Este anciano de aspecto «achacoso» desenvolviéndose en Marte no siempre me resulta verosímil. Ni la forma en que se gesta el conflicto en la base marciana. Me parece difícil de tragar que las cosas que pasan en esa base, con mercados negros, y conflictos laborales como los que se plantean tengan realidad en esa fase de la exploración espacial, con fuertes exigencias de capacitación, compromiso y disciplina para sobrevivir y prosperar en un medio esencialmente hostil. Pone a dura prueba mi renuncia a la incredulidad como espectador. Por lo demás sigue siendo una serie muy bien hecha, muy entretenida, y bien interpretada, con la salvedad de que creo que tendría que haber empezado a rotar protagonistas, nuevas generaciones de exploradores espaciales. Dicen sus creadores que tienen material pensado para tres temporadas más. Pero no sé si está confirmada todavía la quinta. Por mí bien. Pero tienen que ir renovando cosas.

En 2005, Brad Pitt y Angelina Jolie estaban en uno de sus momentos de mayor popularidad. Jóvenes (al menos relativamente), guapos, habían destacado en diversos trabajos, gozaban del favor del público. Y juntos protagonizaron su versión particular de «la guerra de sexos» como matrimonio ficticio de asesinos que reciben la misión de acabar el uno con el otro. Guapura, romance y acción; qué más quieres pedir. Pues bien… el tipo de película prefabricada a mayor gloria de sus protagonistas, que no es especialmente de mi gusto. Y de hecho, sin recibir suspensos, fue acogida con cierta frialdad por la crítica profesional y por la crítica popular. Por ello, cuando anunciaron un relanzamiento del concepto en forma de serie,… el anunció me dejó frío. Se estrenó a principios de este mes de febrero en Amazon Prime Video y… toda la crítica era unánime, una de las mejores series estrenadas en los últimos tiempos. La nueva Mr. and Mrs. Smith, protagonizada por Maya Erskine y Donald Glover, siendo este uno de los creadores de la serie, es realmente una serie excelente. Divertida, con sus momentos de comedia, acción bien dosificada, y sus dramas cotidianos de un matrimonio ficticio que sirve para hacer una reflexión crítica sobre la institución matrimonial.

Erskine y Glover están estupendos, con una química impresionante. Alejándose del modelo de la película original de beautiful people. Son una pareja atractiva, pero de otras formas, muy distintas a la pareja de la película de 2005. Especialmente Erskine, que compone el personaje más complejo y difícil, con ventaja, de los dos. El que esconde mayores misterios, el que es más difícil de desentrañar y el que realmente mueve la dinámica entre ambos. La norteamericana de ascendencia mixta europea y japonesa, borda las complejidades de una mujer conflictuada, a veces encantadora, pero dura, difícil, a veces borde, pero de la que cualquiera nos enamoraríamos. Demuestra además que una mujer en su treintena puede ser enormemente atractiva con el físico de una mujer normal en su treintena. Sin artificios. Como es. Con gran naturalidad. Y encima ambos bordan las secuencias de acción, que supongo habrán sido bastante exigentes físicamente. No le falta humor a la serie. Un humor fino, a veces con muy mala leche. Cada episodio cuenta con algún intérprete invitado, de trayectoria reconocida, que suele aportar el revulsivo para la crisis entre la pareja, que genera sus buenas dosis de humor, y que renueva constantemente un interés por la serie que nunca se pierde. Ocho episodios de entre 35 y 50 minutos de duración en su mayor parte, que se pasan muy deprisa. Que saben a poco. Queremos saber más… queremos más. Y encima, ese final… esos tres disparos que destellan en una ventana de la ciudad de Nueva York… queremos más. Cuanto antes.

Como curiosidad, Maya Erskine era la actriz de voz del personaje principal y titular de la serie de animación Blue eyes samurai, otra serie excelente. Parece que esta actriz está en plan rey Midas… donde está, se convierte en oro.

[TV] Cosas de series; del manga japonés a la televisión y animación original norteamericana

Televisión

Hoy voy a mezclar las series de animación con alguna de acción real. Pero esta última relacionada con el mundo de la fantasía y del manga, que es el material de origen para la mayoría de las series de animación japonesas y algunas de otros países. Nos vamos a mover entre la fantasía y la ciencia ficción, con mayor o menor éxito.

Por algún motivo, la serie de acción real de hoy me ha evocado cierto paseo por el barrio de Yanaka en Tokio hace casi diez años.

Ha pasado más de mes y medio desde que terminé de ver la primera temporada de Mahō Tsukai no Yome [魔法使いの嫁, la futura esposa del mago], como es conocida internacionalmente en inglés, The ancient magus’ bride. Esta primera temporada se puede ver en Netflix, aunque no como serie propia, y no sé si está disponible para todo el mundo o sólo a quienes tiene configurada la interfaz de la plataforma en el idioma inglés. Me picó la curiosidad su planteamiento inicial, aunque tiene elementos que da un poco de repelús. Veréis… Una adolescente japonesa descolocada en el mundo, si familia y sin amigos, se ofrece a ser vendida en una subasta en Londres, con el fin de encontrar un lugar donde la acojan. Y la compra un ser fantástico, un mago de gran altura física, con aspecto antropomorfo, pero con una cráneo de herbívoro con cuernos por cabeza. Y este le dice que la ha comprado para que en el futuro sea su esposa. Y a partir de ahí comienzan sus aventuras en el mundo mágico. Obviamente… una adolescentes que es vendida y comprada para que un tipo la convierta en su esposa… suena un poco… no sé ¿tráfico de personas? Es raro. Luego, se va reconvirtiendo en una serie de aventuras con una peculiar historia romántica. Mucho más adelante nos enteraremos lo que el mago entiende por «esposa» y la cosa se suaviza bastante. Esa primera temporada acaba siendo resultona. Como la segunda temporada ya estaba disponible en otra plataforma, me plantee verla y comentar la serie entera. Vi tres episodios aislados de corta duración, una miniaventura que sirve de puente entre ambas temporadas… pero cuando comencé con la segunda temporada, me estanqué. Se volvió menos original… y bueno, si en algún momento la retomo y la veo entera, ya os comentaré.

También en Netflix se estrenó hace una semana Yū Yū Hakusho [幽☆遊☆白書, ], una serie de acción real que mezcla artes marciales con fantasía. El caso es que leí un reseña en algún sitio en el que la calificaba como una de las mejores adaptaciones de un manga a acción real, y tuve la curiosidad. La historia nos cuenta como un adolescente que bordea la delincuencia juvenil es atropellado y muerto cuando salva a un niño de ese atropello, y se le da la oportunidad de resucitar, siempre que acepte ser entrenado para luchar contra los demonios y espíritus del inframundo sobrenatural que se cuelan en el mundo humano. Una especia de detective de lo sobrenatural. Pronto, con algunos aliados que se encontrará por el camino, tendrá que enfrentarse contra un peligroso mafioso que utiliza en su beneficio a los espíritus malignos de ese inframundo. No está mal valorada, ni por crítica ni por público, pero si yo aguanté hasta el final es porque son sólo cinco episodios. La mayor parte de las adaptaciones de manga a acción real… en mi opinión no funcionan. Y esta no es una excepción. A ratos me parece cutre.

Finalmente, algo de animación desde los Estados Unidos. También una recomendación que encontré por internet. Scavengers reign (traduce como Los carroñeros reinan, o menos literalmente, el reino de de los carroñeros o donde los carroñeros reinan) surge a partir de un cortometraje conceptual realizado hace unos años. Y narra las aventuras y desventuras de los supervivientes de una nave espacial que lleva personas en hibernación y suministros a una colonia humana en un viaje interestelar. Pero como consecuencia de un «accidente», la nave queda varada en un planeta, con sólo cuatro personas y un robot en la superficie del planeta, intentando llegar donde la nave, despertar a los hibernados e intentar sobrevivir y si es el caso, si es posible, salir del planeta. Pero el planeta tiene una abundante y rica vida, potencialmente muy peligrosa. La serie ha recibido múltiples elogios de la crítica y es favorita del público que la ha visto. Es muy rica visualmente, con una trama adulta, donde la supervivencia del héroe no esta garantizada. Sin embargo, a mí al final me ha costado llegar hasta el final de sus doce episodios, que me parecen excesivos. En un momento dado, las situaciones eran variantes, potencialmente indefinidas, de lo mismo. Sobrevivir a las extrañas formas de vida del planeta. Que son extrañas superficialmente. Pues al fin y al cabo, aunque con mucha imaginación, no dejan de ser los equivalentes en raro a insectos, plantas, reptiles, mamíferos o aves diversos. No ha terminado de conquistarme este mundo perdido, ni ha terminado de llegarme esta presunta reflexión sobre la ecología y la vida, y sobre el lugar de los seres humanos en el universo. Cosas que pasan. A veces me pongo rarito y no me sumo al elogio universal.

[TV] Cosas de series; a propósito de Kim Yoo-jung

Televisión

Hoy vamos con un trío de series con la misma actriz protagonista. Kim Yoo-jung, una actriz todavía muy joven, 24 años, que según nos cuentas las diversas wikis lleva trabajando en el show-business o en el modeleo desde muy niña. Por lo tanto, será muy joven comparada con otras protagonistas femeninas de series surcoreanas, pero no le falta experiencia. Ya protagonizó en 2022 un largometraje de Netflix que vi y comenté. Una película que no estaba mal, que se dejaba ver, con buen trabajo actoral

Hace una semanas, Netflix empezó a emitir My demon, título original en inglés, que en castellano se ha denominado Mi adorable demonio. En ella se nos cuenta el encuentro, o encontronazo, entre una joven ejecutiva, que fue acogida por la matriarca de un imperio empresarial tras la muerte de sus padres, y a la que lleva protegiendo desde entonces pese a la hostilidad del resto de la familia, y un ser preternatural, un demonio que se dedica a comprar las almas de seres humanos potencialmente corruptibles, y que tiene un pasado trágico como humano. La muerte de la matriarca en extrañas circunstancias, designando como heredera del imperio empresarial a la chica, y la alteración de los poderes del demonio, muy guapo y apuesto, por el encontronazo con la joven, les lleva a la necesidad de asociarse, incluso fingir un matrimonio, para sobrevivir en un mundo que de repente se les ha vuelto hostil, con un asesino peligroso actuando de fondo. Y por supuesto, son jóvenes y guapos, por lo que acabarán… pues ya os imagináis. Romance al canto. La serie me llamó la atención por la joven protagonista, que entre el físico privilegiado que gasta y la simpatía que muestra roba bastante la pantalla al resto del reparto. O eso me pareció. Aunque la serie está bien producida, con posibles, y está bien valorada, desde mi punto de vista se va desinflando un poco conforme avanza la trama, que se hace excesivamente larga y redundante. Las hay mejores de este tipo de romance con tono sobrenatural.

Como la serie avanzó paulatinamente a un ritmo de dos episodios cada fin de semana, decidí complementarla con otra serie protagonizada por Kim Yoo-jung, Gureumi Geurin Dalbit [구르미 그린 달빛, luz de luna dibujada por las nubes o algo así], conocida internacionalmente como Love in the moonlight, disponible también en Netflix, pero sin traducción al castellano. En ella, la actriz hace de una chica adolescente, huérfana, hija de un rebelde al régimen político, aunque no lo sabe, que escapa a una persecución haciéndose pasar por eunuco y entrando al servicio de príncipe heredero. La serie es de ambientación histórica y se situaría en la primera mitad del siglo XIX cuando Corea era el reino de Joseón o Chosón, un reino aislado y feudal, de inspiración confuciana. Algunos personajes están inspirados en personas históricas reales, aunque sin ninguna fidelidad a la historia real. Como es habitual en estas series, se moverá entre el romance y la intriga palaciega. Es muy entretenida, y los personajes principales se hacen de querer. Pero siendo una serie de 2016, muy apreciada en su momento, se me hace ya viejuna comparada con las series más recientes. La actriz en aquellos momentos debía tener unos 16 años cuando la rodó, y se nota que es casi una cría. Pero cumple bien con su papel. Mejor que en la serie que he comentado en primer lugar.

Y una vez terminada la anterior, y mientras llegaba al final de la serie actual, me puse con otra serie de la actriz disponible en Netflix sin traducción al castellano, Pyeon-uijeom Saetbyeor-i [편의점 샛별이, tienda de conveniencia Saetbyeor-i], conocida internacionalmente como Backstreet rookie. Aquí, la protagonista interpreta a una joven de 20 años, una chica un poco bruta, muy ducha peleando porque su padre era profesor de taekwondo o algo así, huérfana, con una hermana más joven, que ha salido adelante, con su hermana, como ha podido, aun renunciando a terminar su educación. Y que lleva mucho tiempo enamorada en secreto de un chico, ocho o nueve años mayor, que dirige la tienda de conveniencia familiar, franquiciada con una conocida cadena de tiendas de conveniencia surcoreana. Cuando consigue entrar a trabajar como empleada a tiempo parcial en la tienda del chico, todo se complica. La vida de su hermana, que quiere triunfar como cantante, la de chico, que tiene una novia adinerada y bastante manipuladora, la de sus amigos, la de la familia del chico… pero todo con un tono en el que predomina la comedia romántica sobre el drama. Los personajes son simpáticos, especialmente más algunos de los secundarios, y eso tira de la serie. Una serie que no deja de ser una producción de promoción de la cadena de tiendas de conveniencia, idealizando este tipo de comercio, muy habitual en el Asia oriental, también en Estados Unidos, más raro en nuestro país, más allá de las tiendas de gasolinera y algunos supermercados de horario ampliado y de apertura en festivos. Por lo menos en Zaragoza. La serie… en realidad es algo mediocre, por muy simpáticos y guapos que sean los protagonistas.

[TV] Cosas de series; monstruos, asesinatos en frío y buenrollo tailandés con efecto año 2000

Televisión

Hoy traigo un trío de series muy variopinto. Sin relación entre sí. Pero es lo que he visto últimamente más allá de la animación y mi vicio surcoreano de los fines de semana. Alguna cosa está bien… pero en su mayor parte, como mucho, para pasar el rato sin pretensiones.

No era muy consciente yo de la existencia de un Monsterverse. Un universo cinematográfico y televisivo en el que se mezcla el universo de Godzilla y de King Kong… y no sé si algún otro. Yo sabía que en los últimos años se habían hecho películas sobre ambos monstruos. La de King Kong incluso la vi atraído por su protagonista femenina, que en aquellos momentos prometía mucho. Cuando vi la estupenda recreación del Godzilla original realizada recientemente en Japón, mucho mejor con ventaja que los pastiches de Hollywood, me enteré un poco del rollo de este universo de ficción. Y supe de una serie de Apple TV, Monarch: Legacy of monsters, integrada en ese universo de ficción, apreciada por algunos comentaristas en la red de redes. Así que la vi. Bueno. Vale. Entretenida. Sin más. Narrada en dos líneas temporales que acaban confluyendo, habla de la típica organización secreta que suele haber en estos universos de ficción, algo nada original, de cómo se crea y como llega a ser lo que es, mientras vamos siguiendo las peripecias por todo el mundo de los buenos. Porque Monarch, la organización, tiene sus más y sus menos. Como digo, entretiene, pero es tirando a mediocre, con una flojísima definición de caracteres. Lo cual es grave, porque una serie de televisión tiene menos presupuesto que un largometraje de acción y hay muchas menos secuencias espectaculares de monstruos, que es lo que parece atraer a los aficionados a estas cosas. Entonces… con apariciones monstruosas puntuales, o te interesa lo que les pasa a los vulgares seres humanos que salen en pantalla, o la cosa es… meh.

Islandia es la localización de una de las series de hoy, y allí nos desplazamos fotográficamente hablando.

A murder at the end of the world es una serie de las de Brit Marling, protagonizada por ella y por una de las Dianas de The Crown, Emma Corrin. La vi porque vi una reseña de una fuente que consideraba fiable alabándola mucho. Lo cierto es que no me fijé que era una serie de Marling. Una actriz, directora y guionista que a principio de los 2010 prometía mucho, pero con el tiempo me ha parecido que es alguien que hace producción muy pretenciosas… pero potencialmente muy aburridas. El caso es que una vez empezada, siendo una serie limitada de una temporada, sólo ocho episodios… Sólo diré una cosa. Sin darme cuenta me salté un episodio, el segundo, no me di cuenta hasta que iba por el cuarto… y no lo había echado de menos. Lo cual quiere decir que la historia está muy inflada para lo que cuenta. No es ninguna catástrofe esta investigación de un asesinato en un remoto hotel de lujo en Islandia. Una whodunit propia de una pseudo Agatha Christie postmoderna llena de gente guay, guapa y millonaria, y con inteligencias artificiales. Y si la Christie original me deja frío las más de las veces, imagínate una versión postmoderna. No es ninguna catástrofe. Y se deja ver. Pero como de costumbre en las cosas de Marling, más pretenciosa que otra cosa.

Y finalmente Analog squad. Un serie tailandesa con mucha nostalgia. Lo de squad [equipo] es porque va de un grupito de cuatro personas, en las que uno de ellos, un tipo que ha vivido mucho tiempo extrañado de su familia, contrata a los otros tres para fingir que son su familia, esposa e hijos veinteañeros, para ir a visitar a sus padres mayores, ya que su padre ha sufrido un percance de salud que lo tiene al borde la muerte. Lo de analog [analógico] es porque la acción transcurre en las semanas previas al fin de año de 1999, con los miedos al efecto 2000, cuando las fotos se hacían con rollos de película fotográfica, lo que ahora se llama fotografía analógica, y el señor enfermo tiene un estudio de fotografía.

Las series sobre familias ficticias, si están bien llevadas, tienen mucho interés. Véase por ejemplo la opera prima de un prestigioso director español, para mí su mejor película, o por lo menos la que mas me interesó realmente. Y en esta serie lo importante es que los integrantes de esta familia, verdadera o falsa, acaban importándote. Porque todos tienen sus problemas. Con sus familias. El «padre de familia» perdió su familia de origen, sus padres, y luego la propia, su esposa e hijos, por la forma en que llevó sus negocios y se relacionó con malas compañías, y desde entonces es un resto de un naufragio. La «madre de familia», una atractiva mujer madura que fue novia del anterior en su momento, vive sola, y con diagnóstico a sus espaldas que la envuelve en el pesimismo, al mismo tiempo que intenta sacar adelante este peculiar encargo con cierto entusiasmo… porque sigue enamorada del «resto de un naufragio». El «hijo menor» es hijo de una madre soltera, famosa en el país por haber sido modelo de fotografía erótica, una sex-symbol reconocida por cualquiera, lo que ha marcado al chaval, a pesar de que están muy unidos. Y la «hija mayor», lesbiana, tiene una padre que aparece y desaparece por negocios, poco presente en sus vidas, pero con quien se siente muy unida, hasta que una tragedia le hace ver que su padre llevaba una doble vida, y que tiene una familia real más extensa de lo que esperaba.

Está bastante bien. Y está bien considerada. Conforme avanza la serie tiende demasiada tendencia al sentimentalismo fácil. Hay sus buenas dosis de «tele cebolla». Pero como ya digo, los protagonistas se hacen de querer, y los no protagonistas también, y se ve bien. Con agrado. Lo mejor de lo que traigo esta semana, aunque su «exótico» origen probablemente desmotivará a muchos suscriptores de Netflix, donde se puede ver. Hubiera querido que la hija real del protagonista hubiera tenido más protagonismo, y su arco argumental un poco más de miga. Pero bueno… es que todo es muy buenrollista al final en esta serie. Muy optimista el final.

[TV] Cosas de series; espías en familia, brujos sin brujería y dragones contra espadachines

Televisión

Dediquemos una entrada, como toca de vez en cuando, a la animación televisiva. Que últimamente estoy viendo cosas interesantes, divertidas,… incluso a veces, ambas cosas a la vez. Hoy animación japonesa, anime, en exclusiva.

De SPYxFAMILY (o Spy x Family, según como se estile) ya hablé en su momento, un par de veces, a propósito de la primera temporada de 24 episodios, divididos en dos partes. Esta es una de las series de animación japonesa más divertidas que he visto, y además está bien hecha, bien planteada, con estupendos personajes. Para los que no sepan o recuerden, está ambientada en Berlint, la capital de Ostania, un país ficticio de Europa, enfrentado con Westalia. Loid Forger es uno de los más habilidosos espías de esta última, y debe infiltrarse en Berlint, como médico psiquiatra, para realizar sus actividades de espionaje. Para ello, monta una familia de circunstancias, casándose por interés con una funcionaria municipal, Yor Briar, y adoptando a una niña pequeña huérfana, Anya. La cosa es que Yor es en realidad la temida asesina a sueldo Ibara Hime (Princesa de las espinas), que también necesita una tapadera. Y Anya es telépata, por lo que es la única que se cosca de todo el montaje. A partir de ahí, una mezcla de aventuras de acción con el anecdotario de la vida familiar. La segunda temporada ha seguido la trayectoria de la primera, estupenda,… pero mejor. Fundamentalmente porque ha habido un largo arco argumental a bordo de un crucero, en el que ha aumentado mucho el protagonismos de Yor, un poco en segundo plano en la primera temporada, lo cual ha enriquecido mucho la serie, dejando de lado que Yor es muy querida por los aficionados a la serie. Esa mezcla de candidez inocente con letalidad en su trabajo clandestino, de vestimenta marujil en lo cotidiano y osado uniforme de trabajo en lo secreto… es fenomenal. Para mí, un fijo en mi cartelera televisiva, absolutamente recomendable para los aficionados al género. E incluso para los que no, siempre que se acerquen a la serie sin prejuicios. Ni que decir tiene que, obviamente, Berlint, Ostania y Westalia son trasuntos del Berlín, Alemania oriental y Alemania occidental durante la guerra fría, y de ahí las fotos que ilustran la entrada de hoy.

マッシュル-MASHLE- es una parodia descarada y sin complejos de las aventuras de Harry Potter. En un mundo, o un país, donde todo el mundo tiene poderes mágicos, el personaje protagonista, Mash Burnedead, el Mashle del título, homófono de la palabra inglesa muscle, músculo, es un adolescentes que no tiene ningún poder mágico. Lo cual lo convierte a priori como un paria de la sociedad, un indeseable. No obstante, él vive feliz y a su aire con su padre adoptivo, que lo acogió cuando se lo encontró abandonado, y despreocupado mientras pueda atiborrarse de vez en cuando de petit choux (bocaditos de nata), a los que es adicto. Y eso sí, lleva toda su vida entrenándose y fortaleciéndose hasta un punto en que su potencia muscular y su velocidad son casi sobrehumanas, pero sin magia alguna. Tras altercado, se le ofrece una posibilidad para no se eliminado por su falta de poderes mágicos. Tiene que entrar en la escuela de magia, cursar los cursos y convertirse en uno de los alumnos destacados que le den derecho a un puesto especial en la sociedad. Y a partir de ahí vienen las aventuras, junto con el grupo de amigos que hace en la escuela, todo ello parodiando todos y cada uno de los elementos de la escuela Hogwarts de las aventuras de Harry Potter. Durante las vacaciones de Navidad vi los trece episodios de la primera temporada, que ya se emitió hace meses, en el 2023. Recientemente ha comenzado a emitirse la segunda temporada. Y sigo viéndola. Es muy divertida. En cuanto a interesante… bueno… es prescindible, si nos ponemos a ello. Pero muy divertida. Por que juega muy hábilmente con el absurdo.

Finalmente, MONSTERS 一百三情飛龍侍極 (Monsutāzu Ippaku Sanjō Hiryū Jigoku), en inglés Monsters: 103 Mercies Dragon Damnation, y en castellano, Monsters: El infierno del dragón, es un cortometraje de 25 minutos de duración que se puede ver en Netflix, aparentemente una precuela remota de los acontecimientos de One Piece, autoconclusivo. Su material original es un manga autoconclusivo de Eiichirō Oda, el creador de One Piece. En un pueblo en algún lugar se encuentran un Cyrano, el famoso espadachín, Flare, joven superviviente del ataque de un dragón a su pueblo, aparentemente salvada de las ruinas por Cyrano, y un desconocido samurái que tiene la costumbre de desafiar a un duelo a todos los que se rozan con él. Y por ello, acabará, aparentemente, poniendo en riesgo a la población del ataque del peligroso dragón. Pero todo son apariencias, la realidad sobre todos estos personajes es muy distinta, y se iniciará una aventura para salvar a todo el mundo y la población del dragón. Es muy simplona, pero entretenida, y tiene un acertado giro argumental en su punto medio que da la salsa a la aventura. Y está razonablemente bien hecha. No parece que vaya a tener continuidad. Pero obviamente podría ser también una especie de piloto para tantear la posibilidad de una serie basada en este temperamental samurai.

[TV] Cosas de series; fantástico en la Corea colonizada por Japón

Televisión

Vamos con dos series, que más bien son tres, luego me explico, y que tienen en común que, en todo o en parte, transcurren durante el periodo histórico en el que la península de Corea fue una colonia de Japón. Un periodo que los coreanos vivieron y recuerdan con amargura, porque los japoneses fueron bastante bordes con sus vecinos. Y es que las tradiciones de estos países del Asia más oriental son de fuertes identidades nacionales, ante las cuales los otros son vistos con desconfianza, con desdén, con incomprensión, etc… en mayor o menor medida y con unos u otros matices, según su posición y momento histórico. Un ejemplo es las leyes de naturaleza. El abanico que encontramos en el mundo va desde las que se basan en el lugar del nacimiento hasta las que se basan en quienes son sus progenitores. En Estados Unidos, por ejemplo, todo nacido en suelo estadounidense tiene derecho a esa nacionalidad, independientemente de la nacionalidad de sus padres. En la mayor parte de Europa, como en España, es una mezcla. En España, todo nacido de español, o incluso con abuelos españoles, tiene derecho a la nacionalidad, haya nacido donde haya nacido. Pero una persona extranjera, sin antecesores españoles, cuando lleva un tiempo de arraigo en España, creo que son diez años, tiene derecho a la nacionalidad. En países como Corea y Japón son muy excluyentes. Para ser coreano o japonés hay que ser hijo de coreano o japonés. Muy difícil la nacionalidad por arraigo. Tienen un fondo xenófobo muy potente. Así que cuando discuten entre sí… se les nota mucho; caracteres culturales nocivos. Porque en realidad son pueblos probablemente mucho más emparentados de lo que reconocen, o algo así muestran algunos estudios genéticos. Pero vamos con las series.

Periódicamente aparecen en Corea del Sur películas o series a propósito de los gumiho [구미호] o zorros de nueve colas, una criatura de las mitologías del Asia oriental, probablemente de origen chino, pero extendida a otros países, con especial éxito en la península coreana. Ya había visto un par de series pivotando sobre uno de estos gumiho, generalmente comedias románticas, que resultan entretenidas. Por eso recuperé en Netflix esta serie que no es producción propia, pero la distribuye en diversos países, bajo el título Gumihodyeon [구미호뎐], literalmente Cuento del zorro de nueve colas, como se titula en inglés, Tale of the nine tailed (fox). Como suele suceder en estas series, una mujer humana, una productora en una cadena de televisión, se enreda en una relación con un gumiho, al principio discutiendo, pero poco a poco en relación romántica. De fondo, un grupo de personajes de carácter fantástico, espíritus, dioses, demonios y demás, unos amistosos y otros siniestros, con sus rivalidades y sus afinidades, hasta que predomina una peligroso villano que busca poseer a la mujer que, inopinadamente, esconde un secreto que viene de mil años atrás y que puede dar un poder enorme al villano. «Disfrutando» de muchos de los defectos habituales de estas series, lo cierto es que divertida de ver, y sus personajes protagonistas, interpretados por Lee Dong-wook y Jo Bo-ah, a esta la he visto ya en otras series, tienen bastante carisma. Con buen acompañamiento de los personajes secundarios. Muy entretenida.

La serie tuvo mucho éxito, y eso provocó que sugieran productos derivados, como alguna adaptación animada o pequeñas webseries que complementaban a la principal. Pero en 2023, surgió un derivado más ambicioso, que se puede ver en Amazon Prime Video. En algunos sitios aparece como la segunda temporada de la serie, por ejemplo en IMDb, pero a mí me parece más otra serie, con 12 episodios en lugar de 16, en la que aparecen algunos de los personajes fantásticos principales de la primera, y nuevos personajes. La protagonista femenina original sólo aparece en escenas recuperadas de la primera serie, o en pequeños cameos. En esta segunda serie Gumihodyeon 1938, es decir, Cuento del zorro de nueve colas 1938, el gumiho y su fiel compañero viajan al pasado, a la época de colonización japonesa, donde se ven implicados en un misterio entre espíritu, dioses y demonios, y donde aparecen dos coprotagonistas nuevos, compañeros de infancia del personaje principal, interpretados por Kim So-yeon y Ryu Kyung-Soo. Y donde además de los villanos fantásticos, también aparecen los villanos japoneses, también con tintes sobrenaturales. Aunque hay algún romance pululando por ahí, es fundamentalmente una serie de aventuras. También muy entretenida. aunque con alguna inconsistencia en el guion. Pero estas son casi inevitable por lo que se ve en las series surcoreanas de este tipo, donde las argucias argumentales poco elegantes son frecuentes para salvar las situaciones. Por ejemplo, son frecuentes los deus ex machina, que a mí me ponen de los nervios. Pero si lo quieres lo coges; si no, lo dejas.

Y finalmente, una serie reciente de Netflix, Gyeongseong creature, con el título original en inglés, aunque en castellano se puede encontrar también como El monstruo de la vieja Seul. La capital de Corea del Sur ha recibido distintos nombres durante su historia. Durante el largo periodo Joseon o Chosón, 1391 – 1897, se llamó Hanseong o Hanyang, aunque en los últimos tiempos de ese periodo se le empezó a conocer como Seoul, de donde viene el exónimo castellano Seúl. Pero los japoneses decidieron darle el nombre de Keijō 京城, caracteres que en coreano se leerían Gyeongseong [eso suena más o menos como guionsón a los oídeos de un hispanohablante]. De ahí lo de la vieja Seúl. Esta serie viene con pretensiones de dejar huella. Otra cosa es que lo consiga o no. Con dos protagonistas principales atractivos, Park Seo-joon y Han So-hee, que son fáciles de encontrar en otras producciones recientes de éxito, nos habla del ambiente en la capital coreana en los últimos tiempos de la guerra, en la que el protagonista masculino, que regenta una casa de empeños muy próspera en la precaria situación de la época, se ve involucrado con la protagonista femenina, una detective que con su padre busca a su madre desaparecido tiempo atrás. Pero en un hospital de la ciudad, el ejército japonés, a imagen y semejanza del infame Escuadrón 731, que actuó en Harbin (Manchuria), realiza experimentos con seres humanos, con prisioneros y personas secuestradas. Y allí crean un poderoso monstruo, virtualmente invencible.

Frente a otras series coreanas que suelen mezclar la comedia, el drama y la acción, esta serie tiene un mayor contenido dramático, además de abundante acción en las dependencias del malhadado hospital, donde se mezclan los intereses de unos y otros. Lo cual la hace muy entretenida. Hay quien califica la serie como de ciencia ficción. Pero la naturaleza tan excesiva del monstruo a mí me lleva a calificarla como fantasía como otra cosa. Tanto en esta serie como en la anterior, los japoneses aparecen siempre como esencialmente perversos, en ocasiones hasta la caricatura. Y a los coreanos como increíblemente valientes, hábiles en la lucha, galantes y patriotas. Lo cual siempre me chirría, puesto que los intentos de establecer una resistencia y una guerrilla contra el ocupante, en la historia real, siempre fueron muy tímidos y condenados al fracaso, y hubo una importante colaboración por parte de sectores de la sociedad coreana, especialmente los más acomodados. Además, como en otros lugares, la resistencia estuvo dividida entre los nacionalistas tradicionales, y los comunistas apoyados por la Unión Soviética. Si no fuera por la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, Corea tuvo muy pocas posibilidades de independizarse por sus propios medios. Y esa división entre resistentes, se manifestaría en las zonas de influencia soviética y norteamericana, que llevaría a la división del país a través del paralelo 38 y la guerra de 1950-53. Por lo cual, también se puede considerar como «fantástica» en cuanto a la visión de la historia del país.

De todas formas, la serie se ve sin problemas. Entretenida como decía, a pesar de dejar todas las tramas cerradas, con su punto de tragedia, por el arte del birlibirloque, y algún deus ex machina que otro, donde debemos insistir en el aspecto fantástico, deja las puertas abiertas a una secuela o segunda temporada, ambientada en tiempos más modernos. Que más que probablemente vería sin problemas. Pero en general, aunque esta serie, como he dicho, venía con bastantes pretensiones, y está bien hecha, me he divertido más con la anterior.