Santa Maria Maggiore, San Pietro un Vincoli, Coliseo…
Viajes
[Fotos] El castillo de Loarre y los cerezos de Bolea
Fotografía, ViajesPues no. No hay que viajar a Japón para disfrutar de las «sakura» en primavera. «Sakura», la tan apreciada flor del cerezo en el País del Sol Naciente, también llega puntual a fines de marzo a los campos de Bolea, en la Hoya de Huesca, en las estribaciones de las sierras de Gratal y Caballera.
Ayer domingo, modorro perdido, más por haber trasnochado un poquito que por el cambio de hora, recibí una llamada a mitad de mañana que me llevó a coger el coche, unos cuantos pasajeros, y desplazarnos a un lugar de cuyo nombre no puedo acordarme no lejos de Ayerbe. Donde comimos y charramos, entre otras cosas. Cuando se nos hizo la hora de volver, decidimos tomárnoslo con calma, ya que una de las pasajeras del coche no había estado en el castillo de Loarre desde niña. Así que nos asomamos al formidable monumento medieval.

No estuvimos mucho rato. Lo justo para echar un vistazo y hacer alguna foto tonta. Salvo en algún momento en el que las nubes se conjuraban para proporcionar una bella luz al conjunto, lo cual sucedía de forma muy azarosa, las condiciones no estaban mucho mejor que cuando estuvimos en el mes de julio pasado. El conjunto de las fotos de ayer no son mejores, con alguna excepción, que las que hice entonces.
Y además es que hacía mucho frío. Como diez grado menos que en el valle, pero con un desapacible viento que no se notaba en altitudes más modestas. En conclusión, la sensación térmica estaría rozando los 0 ºC, pero no llevando más que ropa de abrigo ligero.
Así que nos volvimos a Zaragoza, pero no sin antes visitar los cerezos en flor de los alrededores de Bolea. Y disfrutar de la luz del atardecer, algo más modorra de lo que convenía. Pero bueno, aquí os dejo unas cuantas «sakura» aragonesas.
[Fotos] En el castillo de Peracense, con una cámara prestada
Fotografía, ViajesA lo tonto modorro hacía ya trece años que visité el castillo de Peracense, uno de los más bonitos de Aragón, en la provincia de Teruel, no lejos de Albarracín. Con motivo de que un amigo me prestó su cámara nueva, los detalles en Al asalto de un castillo con la Canon Powershot G5X, nos deplazamos a este bello lugar a pasear y hacer unas fotos. Os las dejo aquí.
[Fotos] Románico mozárabe para mis recomendaciones fotográficas de esta semana
FotografíaHace casi tres semanas realizamos una excursión por el valle de Tena y el Serrablo. De las fotos que hice sobre película en blanco y negro ya os mostré algunas. Hoy os traigo parte de las que hice en color, para ilustrar mis recomendaciones fotográficas de esta semana. En concreto, en las iglesias románicas mozárabes del Serrablo.
Las recomendaciones en el siguiente enlace: Recomendaciones semanales – del 11 al 18 de febrero de 2018.
[Fotos] Paisaje pirenaico invernal en blanco y negro con película fotográfica
Fotografía, ViajesEl día 30 de enero me cogí fiesta. Algo que hice también el año pasado, y que intentaré hacer en un futuro con frecuencia. Aproveché para dar uso a mi más prestigioso equipo fotográfico para pelícual tradicional en el ámbito del paisaje en blanco y negro. Los detalles técnicos los encontraréis en el artículo «Paisajes en blanco y negro con Ilford Delta 100 en los Pirineos aragoneses«.
Para quienes las cuestiones técnicas no tengan interés, os dejo como de costumbre las fotos. O algunas fotos.
[Fotos] Un paseo por el bosque de Moesgaard para mis recomendaciones fotográficas de este domingo
Fotografía, ViajesPues sí. Ayer estuve cenando y tomando unos chismes con unos amigos. Nada de carnavales. Tranquilamente, a nuestro rollo. Y descubrimos que algunos, cada uno por su cuenta y a su aire, habíamos visitado Aarhus, ciudad danesa de la península de Jutlandia que el año pasado fue capital europea de la cultura, en algún momento del 2017. Así que os dejo unas cuantas fotografías del paseo por el bosque y la playa de Moesgaard, que he usado para ilustrar mis recomendaciones fotográficas de esta semana: Recomendaciones semanales – del 4 al 11 de febrero de 2018.
[Fotos] Un día de asueto mirando al norte
Fotografía, ViajesHoy nos hemos cogido fiesta algunos. Como hace un año. Hemos cogido el coche, unas cámaras, hemos apuntado al norte… y hasta que hemos llegado a la frontera. Hemos disfrutado del sol y la nieve. Hemos hecho un poco de cultura. Y nos hemos vuelto. Casi todo lo he fotografiado con cámaras de película tradicional. Pero he hecho algunas fotos con el móvil. Os las dejo aquí.
[Fotos] El 2017 en fotos (1): De viaje con la cámara al hombro
Fotografía, ViajesHemos llegado a los tres últimos días del año 2017. Y eso quiere decir que ha llegado el momento del balance. Balance que yo hago siempre desde un punto de vista fotográfico. Tradicionalmente, en los últimos años, se dividía en tres sección. Enlazo las correspondientes a 2016 para que os hagáis una idea.
- De viaje con la cámara al hombro: Recuerdos de mis viajes del año.
- De película: Reflejo de mi especial afición a la película tradicional fotoquímica.
- 12 meses + 12 fotos: Selección de una fotografía digital por mes, representativo o no, escogida por un motivo que personalmente signifique algo para mí.
En este año 2017, respetaré hasta cierto punto la división en tres. Pero la segunda no va a ser «de película». Es cierto que fuera de los viajes, la fotografía con película tradicional ha sido mi actividad fotográfica más importante, por encima de la digital. En los viajes, no; es al contrario, por cuestiones de eficiencia y conveniencia. Por lo tanto, esa segunda entrada será dedicada a actividades con gente. Aviso que a veces es difícil diferenciar entre algunas de las actividades del 1 y el 2, pero lo haré a mi mejor entender. Con respecto al número 3, la selección de fotos se realizará sin importar con qué tipo de cámara están hechas las fotos.
Vamos pues con la actividad viajera, que este 2017 no ha estado nada mal.
Comencé el año mal en el ambiente laboral, algo que no empezó a enmendarse hasta que estuvo bastante avanzado, y que me costó mis esfuerzos. Pero para para olvidarme de lo mal que estaba yendo el entorno laboral, hice una escapada con unas amigas el día de mi cumpleaños al valle de Tena y el Serrablo. Estuvo muy bien.

Llegada la primavera, por primera vez en muchos años el destino en semana santa no fue Italia. Por motivos que no vienen al caso y que fueron contrarios a mi voluntad, decidí aceptar un invitación para visitar algunas ciudades y parajes de la península de Jutlandia en Dinamarca. Más allá de que pasamos más frío del que pensamos, lo pasamos realmente muy bien.
Durante los meses de mayo y junio cogí un permiso especial sin sueldo, que me permitió hacer un par de interesantes viajes.
El primero de ellos compensaba mi ausencia en semana santa de tierras italianas. Me fui a Milán desde donde visité los lagos de Orta e Iseo, que no conocía de entre los llamados Grandes Lagos. También me desplacé los últimos días a la ciudad alemana de Constanza, en la frontera de Suiza, donde recorrí el lago de Constanza (Bedensee) y el Rin, así como visitamos el museo de fotografía de Winterthur.
En junio realizamos el viaje que teníamos marcado como viaje importante del año. Hace tiempo que nos apatecía conocer el paisaje de las islas Lofoten en Noruega, especialmente después de la buena experiencia el año pasado en Islandia. Aunque no fue exactamente lo que esperábamos. Pero estuvo muy bien. Quiza… demasiada borrachera de paisaje.
Suele ser una tradición desde hace años visitar las exposiciones de PhotoEspaña en Madrid durante el verano. Ya podían ser en una época menos calurosa… Este año la novedad fue que en ver de ir solo, encontrándome allí con gente amiga, fue con un pequeño grupo de gente de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. Y creo que mereció mucho la pena. Lo pasamos bien, y hubo ocasión para intercambiar pareceres.

Durante la segunda mitad del verano tuve visita del extranjero. Unas personas que no conocía, viven en Suiza aunque tienen antecedentes españoles, aragoneses, y que además de por trabajo, quería conocer un poco la tierra de sus antepasados. Unos amigos comunes me los confiaron para que les guiase y, si nos podíamos apañar, les acompañase. Fue muy agradable.
En mis vacaciones de septiembre y octubre me encontré colgado. Ninguno de mis acompañantes viajeros habituales estaban disponibles. Así que me busqué un destino razonable. Pensaba que sería en algún lugar cercano de la vieja Europa como el sur de Portugal o la Provenza francesa. Pero una oferta interesante en vuelos intercontinentales me llevó a Corea del Sur. Y se convirtió, insospechadamente, en el viaje que más me ha marcado este año. Definitivamente me interesa más cuando viajo el paisaje humano que el natural.
Terminaré esta entrada viajera con un par de excursiones en sábado por las tierras de Aragón, no lejos de la capital, pero que nos proporcionaron momentos muy agradables y de gran tranquilidad. El pantano de la Sotonera y la sierra de Alcubierre.
Habrá que comenzar a planificar futuros viajes para 2018.
Fotografiando el patrimonio de la humanidad – Corea del Sur – Fotografía y otras artes visuales
ViajesReplico el artículo de mi blog técnico de fotografía, pero sin los datos más técnicos de la toma fotográfica. El artículo completo en el siguiente enlace.
Origen: Fotografiando el patrimonio de la humanidad – Corea del Sur – Fotografía y otras artes visuales.
Entre el día 2 y el 11 de octubre he estado recorriendo una parte de la República de Corea, país más popularmente conocido como Corea del Sur, para distinguirlo con su precisión de su incómodo vecino la República Democrática Popular de Corea o Corea del Norte. El día 1 salí de España y me lo pasé viajando, y el 12 hice el recorrido en sentido inverso, en ambas ocasiones vía Amsterdam, usando vuelos de KLM y Korean Air. El avión de esta última, un Airbus 3algo0 entre Schiphol e Incheon, uno de los más cómodos y agradables que jamás haya volado. Tomo nota.
El país no es muy grande. Toda la península de Corea tiene el tamaño aproximadamente de la isla de Gran Bretaña. Pero tiene casi 50 millones de habitantes, así que está muy poblado. Y tiene una historia y una cultura muy rica aunque muy desconocidas en comparación con las potencias locales, china y japonesa. Esta última, además, ha puesto bastante empeño en diversos momentos de la historia, el más reciente en la primera mitad del siglo XX, en destruir y reducir a la nada a la cultura coreana, con una actitud que tiene un tufo racista considerable. Los nipones son muy cultos, honorables y educados… salvo cuando no lo son.
A pesar de estos avatares, Corea tiene una serie de lugares reconocidos por la UNESCO como Patrimonio Cultura de la Humanidad, algunos de los cuales he visitado en todo o en parte, y os traigo aquí.
Palacio de Changdeokgung en Seúl
En Seúl hay varios palacios, cinco creo, de la época Joseon (pronúnciese algo así como «choson»), de los cuales he visitado cuatro. De ellos, el más vistoso es el de Changdeokgung, que además incluye un jardín que probablemente motiva la inclusión del palacio en la lista de lugares Patrimonio de la Humanidad. He de decir que la visita al palacio por sí mismo merece la pena. Parece mentira en un momento dado, que recorriendo sus estancias entre arboledas y jardines, estés en medio de una de las mayores metrópolis asiáticas, que es lo mismo que decir del mundo.
Desgraciadamente, coincidió la visita con la víspera de una fiesta nacional coreana, y en unos días en los que los monumentos nacionales eran gratuitos para todos los visitantes. Por lo tanto, aunque pocos turistas, había muchos coreanos disfrutando de sus fiestas en familia. Y la visita a los jardines es en números reducidos. Ante la avalancha de visitantes, me quedé sin poder acceder. Pero como digo, la visita en sí mismo, está muy bien.
Y a cambio, pude observar a la diversidad de gentes del país, así como ver numerosos ejemplos de personas vestidas con el tradicional hanbok, especialmente chicas y mujeres.
Santuario de Jongmyo en Seúl
Situado no lejos del palacio del Changdeokgung, este santuario es el más antiguo de los santuarios confucianos reales del reino de Joseon. En el se llevaban a cabo las más importante ceremonias de estado. Grande pero austero, tiene gran valor cultural. Y está situado en un gran parque, también en medio de la ciudad de Seúl.
Fortaleza Hwaseong en Suwon
Suwon está cerca de Seúl. A 30 km en tren o poco más. 30 minutos de recorrido, que se deben más a las paradas que a lo que está en movimiento el convoy. Pero visitar la fortaleza de Hwaseong en Suwon, así como otros lugares de interés en la ciudad lleva su rato. No es una pequeña ciudad periférica ni nada de eso. Es una capital de provincia con un millón de habitantes largos. De hecho, prácticamente hay una continuidad urbana entre la capital y Suwon. Pero la orografía de la península de Corea es compleja, y por todos lados surgen colinas y pequeñas montañas, que motean de verde la geografía urbana. Pequeños o grandes parques naturales que hace que los más urbanitas de los coreanos puedan vestir sus galas montañeras los días de fiesta y dedicarse a hacer senderismo desplazándose hasta el punto de partida en el metro o en el autobús urbano.
Por las colinas que rodean parte del núcleo urbano de Suwon se extienden las fortificaciones de Hwaseong, convirtiéndose en un recorrido sobre la muralla de casi seis kilómetros de longitud. En la muralla van a aparecer puertas, torres de vigilancia, puestos de arqueros, puertas secretas y pabellones. Hay que ir bien calzado y bien hidratado para hacer el recorrido completo, que puede llevar buena parte del día. Y que luego se puede complementar con una visita al palacio real de Hwaseong Haengung, en el interior de la zona fortificada. Muy nutrido también en el día de fiesta nacional.
Gruta de Seokguram y templo de Bulguksa
Situados en la laderas de unos montes a unos 15 o 20 kilómetros al sur de Gyeongju, antigua capital del reino de Silla, son dos de los monumentos más notables del arte y arquitectura religiosa de Corea, especialmente del budismo, religión abrazada por la clase dominante durante siglos en los reinos que se sucedieron en esta península del extremo oriente, hasta que el confucianismo procedente de China fue tomando fuerza en los mismos. No es que el budismo carezca de influencia, siendo como es una de las religiones con mayor poder político del mundo, aunque formalmente prediquen su desapego a las cuestiones terrenas.
En la gruta de Seokguram hubo que lidiar con la sorprendente incoherencia que observo en los templos budistas. En teoría el budismo es una religión no vinculada a dios de ningún tipo. Sin embargo, observo que los fieles y guardianes de estos templos observan una notable idolatría hacia las imágenes de sus budas y boddishattvas, que suele llevar implícita la prohibición de fotografiar, con más intensidad en unos casos que en otros. En la mencionada gruta, la vigilancia era estrecha, pero conseguí llevarme alguna imagen para ilustrar el lugar.
Más relajado era el ambiente en el armonioso templo de Bulguksa, donde todo era más tranquilo y amable. Lo cual se agradece. Sobretodo porque me había quitado de encima las aglomeraciones de gente de los días anteriores. Para los coreanos era día de labor, y los turistas extranjeros son pocos en estas fechas. A pesar de que por temperatura y escasez de lluvias hacen de ellas una época ideal.
Zonas históricas de Gyeongju
Como ya he dicho, Gyeongju fue la capital del reino de Silla, un reino que unificó políticamente la península de Corea durante buena parte del primer milenio de nuestra era y los tres siglos iniciales del segundo. Dicen que en su momento de mayor esplendor llegó a tener un millón de habitantes. Buena parte del patrimonio cultural se perdió en la invasión japonesa del siglo XVI que causó estragos en la península. Pero todavía se conservan restos interesantes. Planificar la visita a esta zona es complejo. Todavía no sé si como lo hice estuvo bien o mal. Además de Bulguksa y Seokguram, visité en el núcleo urbano de Gyeongju los túmulos funerarios de la antigua Silla y la pagoda de Bunhwangsa. Haber visto más cosas hubiera obligado a dedicar más días, y perder otras experiencias. En los viajes hay que tener claro el coste de oportunidad de tu tiempo. En fin. No estoy descontento, aunque hubiera otras formas de planificar el viaje que también hubiesen tenido sus ventajas… e inconvenientes.
Despedimos Corea del Sur con un paseo de tres horas por Seúl
ViajesComo en otros viajes, la última entrada de fotos del mismo no la envío por correo electrónico durante mi periplo sino que la escribo ya sentado ante el ordenador de sobremesa de casa, con las peripecias del último día o las últimas horas del viaje.
Nada voy a comentar del largo viaje que comenzó hoy mismo, cerca de la una de la madrugada, en el aeropuerto internacional de Incheon. Que no está en Incheon. Ni en Seúl, aunque también se diga de él que es el aeropuerto de la capital surcoreana. En estos momentos en el reloj del ordenador se anuncian las 17:45 horas de la tarde, pero para mí es como si llevase tres cuartos de hora del día siguiente. Ya han pasado más de 24 horas desde mi última medianoche, y aun queda un rato para meterme en esa cama que tanto anhelo.
Pero si mi último envío desde Corea eran fotografías de la relativamente infructuosa mañana de compras en las horas antes de tomar el tren que me llevaría de Busan a Seúl, estas de horas corresponden a las más interesantes tres horas que pasé en la capital surcoreana antes de dirigirme al aeropuerto que la sirve.
Y con el bullicioso grupo de colegiales del encabezado, que ignoraban supinamente al fotógrafo que intentaba inmortalizar su excursión por el Seoullo 7017, comencé mi recorrido por esta pasarela, antigua vía para el tráfico rodado elevada que ha sido reconvertida en jardín botánico. Y es que había que aprovechar la mejor luz de atardecer que he tenido en todo el viaje. Con vistas a los alrededores de la estacicón central de Seúl.
Desde aquí, me dirigí a la zona de la puerta Namdaemun, con sus tiendas de fotografía con abundante material de segunda mano y ocasión, su antigua puerta y su mercadillo. Había que dar una tercera oportunidad…
No sé cómo se me quedó pegada en la mano esta «cosa» de la que os hablaré dentro de unos días, cuando la haya probado un poquito y tenga resultados.

Ya con la noche caída, pero todavía con tiempo antes de ir a coger el tren expreso que une la estación central de Seúl con el aeropuerto de Incheon, cogí un metro y me bajé a dar un pequeño paseo por Dongdaemun Design Plaza, con el edificio obra del gabinete de arquitectos de Zaha Hadid, como el Pabellón Puente de Zaragoza, y hasta la puerta que da nombre al barrio.
Después de esto sí que cogí el metro para volver a la estación y comenzar el largo y tedioso viaje que me devolviese a casa. Hasta el próximo viaje.
[Fotos] Viajando con Impossible Project – En Madrid – Fotografía y otras artes visuales
Fotografía, ViajesYa lo he comentado en alguna ocasión. Mi cuenta en Instagram está dedicada exclusivamente a la fotografía instantánea. La realizada con cualquiera de mis dos polaroids con película del Impossible Project, o la realizada con la Fujifilm Instax Mini 8 de mi sobrino Diego. Tengo pendiente de recibir mi compensación por participar en un proyecto de financiación colectiva que implica el uso de película Fujifilm Instax Mini… cuando llegue, ya veremos cómo funciona.
A continuación, las que realicé en Madrid hace unas semanas. Los detalles técnicos, como siempre, en el enlace.
Origen: Viajando con Impossible Project – En Madrid – Fotografía y otras artes visuales.









[Viajes] De paso por Oslo
ViajesDespués de una semana de viaje por las islas Lofoten en el norte de Noruega, más allá del Círculo Polar Ártico, aunque dudosamente el clima que hemos tenido tenga que ver con nada «ártico», el viaje de vuelta nos dejó con un intervalo de siete horas, que acabaron siendo nueve, entre un vuelo y otro en Oslo, la capital del país.

Lluvia y fresquito al salir del aeropuerto de Evenes (Hardstad/Narvik); una rareza en este viaje.
Así que nos cogimos el tren y nos plantamos en un momento en la estación central de esta agradable, aunque no demasiado llamativa, ciudad nórdica.

Fiero tigre ante la estación central de Oslo.
Como ambos habíamos estado previamente en Oslo, nos lo tomamos con calma. Básicamente el plan era ir paseando tranquilamente por Karl Johans Gate… Breve inciso. Siempre me hace gracia esta calle dedicada al rey Carlos XIV Juan de Suecia, y que también lo fue de Noruega, nacido Jean-Baptiste Bernadotte, aquí al lado, en Pau, al otro lado de los Pirineos, que pasó de ser general de la Francia republicana, a ser uno de los mariscales del imperio napoleónico, para terminar siendo rey de dos países nórdicos, durante bastante tiempo. Al morir, se le encontró un tatuaje que decía «Mort aux rois» (Muerte a los reyes). Muy propio. Curiosamente, Hollywood hizo más famosa a su mujer, Desirée Clary, hija de un comerciante que acabó en madre de la actual dinastía sueca, por su noviazgo con el tirano Bonaparte, que acabó prefiriendo a la criolla Josefina de Beauharnais.

Pues bien, a un francés de los Pirineos está dedicada la más populosa calle de Oslo.
En fin, basta de anécdotas. Decir que fuimos por esta calle hasta llegar al Teatro Nacional, desde nos dirigimos al barrio de Aker Brygge, donde se concentra la modernez de la capital noruega, donde nos encontramos con un nuevo museo de arte moderno, que no visitamos, y donde pasamos una hora bebiéndonos una cerveza viendo pasar al personal. Bueno… os dejo las fotos.

Subiendo en… cosa con ruedas las cuestas de la Ópera de Oslo.

Mmmmm, no…. estas no son vikingas de la zona.

Muy cuca esta zona porticada de tienditas y barecitos. Barecitos que se pasan un montón. Hasta aquí han llegado los «Aperol Spritz» del norte de Italia. Pero no cuestan los 2,50 o 3 euritos de su lugar de origen, sino 130 coronas noruegas, unos 13 «aurelios» comunitatios. Como se pasan.

Mercado de flores y señor que parece un mosquetero tipo «D’Artagnan».

Vimos varios de estos, de distintos colores, que no sabemos qué representan. Será como lo de los osos de Berlín o las vacas de Madrid de hace unos años.

En estos países nórdicos, en cuanto hay un poco de sol, se ponen a recargar baterías en plan placa solar como locos. Y más si es un sitio agradable y animado como Aker Brygge.

No entramos en el nuevo Astrup Fearnley Museet, en construcción creo cuando estuve en 2012, dedicado al arte moderno. Pero contemplamos los «Ojos» de Louise Bougeois mientras tomábamos unas cervezas. Ojos, sí, ¿que os habíais pensado?

Aquí sí que podéis ser mal pensados. Esta escultura en las calles de Aker Brygge está enseñando el potorro.

Lo que parecen dos políticos ante el parlamento noruego partiéndose el pecho después de grabar algo. Prefiero no pensar mal… Lo curioso es que luego coincidimos en el tren que nos llevó de vuelta al aeropuerto de Oslo.
