[Fotos] “Hanami” en el Parque Grande de Zaragoza

Cultura, Fotografía

Salí hace un par de sábado a pasear por el Parque Grande de Zaragoza. Iba con una cámara de formato medio para película tradicional, con el fin de hacer fotos tranquilas. Pero me encontré con el “Hanami [花見 ]” o fiesta para ver flores, las de los cerezos ornamentales japoneses que se van plantando año a año en el parque, que celebraba la Asociación Cultural Aragón-Japón.

Unas “sakura” en los cerezos ornamentales japoneses del Parque Grande de Zaragoza, excusa para esta fiesta.

No llevaba el equipo más adecuado para hacer un reportaje, porque mis intenciones al salir de casa eran muy distintas. Pero bueno, quien quiera los detalles técnicos están en Ilford Delta 400 a IE 200 y gente que juega a japoneses.

Para los demás, os dejo unas fotos.

[Recomendaciones fotográficas] Un poco de teoría fotográfica y otras recomendaciones

Fotografía, Sin categorizar

En más de una ocasión he comentado recomendaciones que proceden del blog Oscar en fotos, del mejicano Óscar Colorado Nates. Recientemente actualizó uno de sus artículos sobre la teoría fotográfica, en concreto sobre los elementos del lenguaje fotográfico. La fotografía, tanto en su uso documental como en su uso artístico, o cualquiera de los otros usos que se le quieran dar, no deja de ser una forma de comunicación, visual, entre los seres humanos. Como otras artes. Como otros medios visuales. Y para que la comunicación sea efectiva, el emisor del mensaje y el receptor deben compartir un mismo lenguaje, un mismo código. Y esto no siempre es así; por lo menos, no siempre. Por lo tanto, bien vendrán artículos como este para dar un repaso a la gramática del lenguaje fotográfico.

Los cerezos ornamentales del jardín japonés del Parque Grande de Zaragoza han florecido, y la Asociación Cultural Aragón-Japón ha celebrado su “hanami“, la fiesta para ver los cerezos en flor, para contemplar las “sakura”. Y yo coincidió que pasaba por allí. Ya había fotografiado las flores del cerezo unos días antes. Y esta mañana, antes de dedicarme a la maratón de Zaragoza, también.

En otro blog muy interesante, que publica con menos frecuencia de la que me gustaría, es Cartier-Bresson no es un reloj. Y recientemente, creo que el mismo día que el anterior, publicó un artículo que ha repercutido notablemente en algunos grupos de amantes de la fotografía en las redes sociales. Y todo a propósito de un diálogo que encontramos en Los puentes de Madison (The Bridges of Madison County). No en la película que conoce la mayor parte de la gente, sino en el libro de Robert James Waller (1939 – 2017) en el que se basa el filme. Y en él, el ficticio fotógrafo Robert Kincaid afirma que la comercialización de la fotografía, entendida como una de las bellas artes, conlleva la uniformidad de los estilos por exigencia de los editores (o de los marchantes, de paso), produciendo una regresión a la mediocridad del medio, penalizando el riesgo, la originalidad y la experimentación. Lo cierto es que eso es algo que sucede en la mayor parte de los órdenes de la vida. Las sociedades avanzan mucho más despacio de lo que podrían por las tensiones conservadoras que valoran más la seguridad que la innovación. De todas formas, la ventaja de los fotógrafos aficionados es que pueden hacer lo que quieran; están menos sometidos al mercado que los profesionales. Así que, dejad de imitar a otros y haced lo que os dé la gana.

En Magnum Photos publicaron un artículo con un par de fotografías del británico Chris Steele-Perkins, que trata sobre su trabajo sobre las nuevas familias británicas, en el que pone de manifiesto la diversidad creciente en la sociedad de su país, un poco a la contra de las tendencias aislacionistas de una parte de su sociedad y sus políticos que han llevado al desbarajuste del Brexit. Pero creo que podría haberme pasado desapercibido si no fuera porque inmediatamente la fotografía de presentación me recordó a las meninas de Velazquez. Y es que las artes dialogan constantemente entre sí, a veces de forma manifiesta, otras de forma subconsciente. Y eso es hermoso. Después, una vez hecha la parada en el artículo e investigados los enlaces hipertextuales, resultó que el trabajo en conjunto me pareció muy interesante.

En Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red nos proponen visitar la obra de la fotógrafa griega Stefania Orfanidou que, aunque actualmente radicada en Atenas, en su país natal, está vinculada a nuestro país, pues estudió en Bellas Artes en Madrid. He estado mirando un rato en su página web y la verdad es que, dejando aparte de que a veces no se cargan las imágenes correctamente, es muy interesante y recomendable.

Y termino con un vídeo recomendado desde American Suburb X ASX, publicado por los Fine Arts Museums of San Francisco en su cuenta de Youtube sobre el artista Ed Ruscha. Está bien… adepto al pop-art, los mismo pinta, que fotografía… Y sobre todo, usa las palabras, estableciendo un vínculo entre estas artes y el diseño gráfico.

[Fotos] El castillo de Loarre y los cerezos de Bolea

Fotografía, Viajes

Pues no. No hay que viajar a Japón para disfrutar de las “sakura” en primavera. “Sakura”, la tan apreciada flor del cerezo en el País del Sol Naciente, también llega puntual a fines de marzo a los campos de Bolea, en la Hoya de Huesca, en las estribaciones de las sierras de Gratal y Caballera.

Ayer domingo, modorro perdido, más por haber trasnochado un poquito que por el cambio de hora, recibí una llamada a mitad de mañana que me llevó a coger el coche, unos cuantos pasajeros, y desplazarnos a un lugar de cuyo nombre no puedo acordarme no lejos de Ayerbe. Donde comimos y charramos, entre otras cosas. Cuando se nos hizo la hora de volver, decidimos tomárnoslo con calma, ya que una de las pasajeras del coche no había estado en el castillo de Loarre desde niña. Así que nos asomamos al formidable monumento medieval.

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No estuvimos mucho rato. Lo justo para echar un vistazo y hacer alguna foto tonta. Salvo en algún momento en el que las nubes se conjuraban para proporcionar una bella luz al conjunto, lo cual sucedía de forma muy azarosa, las condiciones no estaban mucho mejor que cuando estuvimos en el mes de julio pasado. El conjunto de las fotos de ayer no son mejores, con alguna excepción, que las que hice entonces.

Y además es que hacía mucho frío. Como diez grado menos que en el valle, pero con un desapacible viento que no se notaba en altitudes más modestas. En conclusión, la sensación térmica estaría rozando los 0 ºC, pero no llevando más que ropa de abrigo ligero.

Así que nos volvimos a Zaragoza, pero no sin antes visitar los cerezos en flor de los alrededores de Bolea. Y disfrutar de la luz del atardecer, algo más modorra de lo que convenía. Pero bueno, aquí os dejo unas cuantas “sakura” aragonesas.