Y un alemán que pasaba de quitarse de enmedio..

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Carlos Carreter
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Tercera parte de los resultados del taller de retrato, módulo 1, de Fotógraf@s en Zaragoza. Como de costumbre, quien quiera conocer los avatares y detalles técnicos de la cuestión, que siga el enlace que encabeza la entrada, para el resto, simplemente os dejo algunas de las fotos que le hice a la modelo, Sara (Sarini Modelo Imagen).
La directora de esta película española, Gracia Querejeta, es una realizadora que me ha parecido desde siempre que tenía unas propuestas interesantes para contar. Sin embargo, la ejecución de las mismas ha presentado cierta irregularidad. De todos modos, su primera colaboración con Maribel Verdú fue una de las películas más interesantes que se ha podido ver en el cine español en la última década. Con todos estos factores, sumado a un reparto a priori interesante, estábamos interesados en pasarnos por la sala de cine para comprobar en primera persona en esta tercera colaboración entre directora y actriz.
Elia (Maribel Verdú) es una mujer que va a cumplir 40 años. Y decide celebrar el aniversario por todo lo alto, invitando a sus mejores amigos y a su hermana con su familia a un fin de semana en una mansión en un paraje idílico en la costa de una isla. La reunión no va del todo mal, aunque se perciben algunas tensiones que proceden del pasado, hasta que suceden dos cosas. Por un lado les comunica la noticia de que le ha tocado la lotería, 140 millones de euros. Por otro lado, una discusión con Mario (Ginés García Millán), su antiguo novio que se ha presentado en la fiesta con su nueva acompañante, una joven actriz todavía no muy conocida, va a llevar a un accidente con consecuencias fatales. Y a partir de aquí, los «amigos» y «familiares» de Elia mostrarán su auténticos sentimientos e intereses.

Parece que la película fue rodada en las islas Canarias; no he estado yo tan al sur, así que nos conformaremos con Menorca, y su Cap de Cavalleria.
He de decir que la película, inicialmente, me desconcertó un poco. Tenía la sensación de estar viendo una especie de remake de Los amigos de Peter, película generacional emblemática de principios de los años 90. Aunque sin que consiguiese sentir empatía alguna por este grupo de amigos. Si en la película de Branagh los personajes eran gente común, con sus debilidades, con sus pequeños dramas e incluso tragedias, pero con algo real, auténtico que los une y les permite encontrar un camino a la renovación de los lazos de amistad pese a todo, en esta sólo hay un grupo de gente egoísta y mezquina. Pese a todo, en un momento dado, la película cambia de tono y de género, el accidente fatal cambia las reglas del juego, y aquí encontramos alguna razón para justificar el planteamiento inicial. No obstante, el interés por lo que les pase a este grupo de gente apenas remonta.
No obstante, la película va a saliendo a flote a pesar de las deficiencias en su planteamiento y en el diseño de caracteres gracias a que efectivamente nos encontramos ante un reparto veterano y sólido, que quizá no están en sus papeles destacados, pero tienen oficio para sacar adelante en el empeño. Incluso ofreciéndonos momentos muy buenos. Creo que algunos de ellos, véase Eduard Fernández, llegan a estar desaprovechados en sus capacidades dramáticas.

También hoy bonitas casas y mansiones de veraneo en la isla Mediterráneo en las que disfrutar de la suave noche de principios de otoño.
Puestos a resumir, creo que detrás de esta película había una buena idea. Una reflexión sobre la «riqueza» sobrevenida, no derivada del esfuerzo y un planteamiento vital y honesto, una reflexión sobre el egoísmo y sobre la mezquindad, una reflexión sobre las diferencias entre la amistad cierta y la pretendida, sobre la familia… Un entorno cerrado en el que confrontar a los personajes… Ideas no novedosas, pero susceptibles de desarrollar buscando nuevos enfoques. Y de alguna forma la cosa falla, sin que sea ninguna catástrofe, pero sin que nos vaya a dejar huella en el futuro.

En cualquier caso, aunque haya tan bellos paisajes como este de la Cala Sa Torreta, no bastan para levantar la película.
Estos días atrás están siendo noticia en el mundo del cine porque ya se van viendo los avances de la nueva entrega de la saga Star Wars. De momento se han atrevido a sacar a Han Solo y a Chewie. De la princesa Leia y su hermano, de momento no hay imágenes. Y bueno, han salido nuevos robots, nuevos personajes, nuevos malos,… También se anuncia se empiezan a ver borrosas imágenes del primer spin off de la saga… La space opera cinematográfica por excelencia esta de nuevo en el candelero. Esperemos que con mejores resultados que la floja trilogía que el tío Lucas nos ofreció a caballo entre los siglos. Lo cierto es que Star Wars se ganó su puesto en el imaginario colectivo con la primera película. Demostró lo buena que puede ser una película de aventuras en el espacio con la segunda. Pero a partir del momento en que salieron los ositos de peluche de la tercera… Nunca fue lo mismo. Por eso muchos esperamos las nuevas galaxias en una galaxia muy, muy, muy lejana, hace mucho, mucho, mucho tiempo… con cierto escepticismo.
Pero no por ello el mundo deja de girar, y menos cuando hablamos a escalas galácticas donde nada se está quieto, todo gira y todos los cuerpos se atraen los unos a los otros en un movimiento aparentemente sin fin. Y llegan otros, y con desparpajo demuestran que se pueden crear nuevas aventuras espaciales, de forma original, con intensidad, con su dosis de drama y su dosis de humor. La fórmula original de la saga galáctica. Y eso es lo que quiero mostraros hoy. Lo que pasa es que cambiaremos de medio. Dejaremos el cine y nos pasaremos a la historieta. Que por si alguien no se había enterado, es un medio excelente para contar historias.
Saga
Guion, Brian K. Vaughan; dibujo, Fiona Staples; traducción, Diego de los Santos
Editorial Planeta DeAgostini, 2012-2014
Historieta

A falta de imágenes de los mundos de estos galácticos Romeo y Julieta, nos iremos a Verona, la patria de los originales shakespearianos.
Saga nos cuenta la historia de Hazel, la hija de Alana y Marko. Dos jóvenes soldados de dos razas enemigas, que libran una guerra aparentemente sin fin a escala galáctica, pero que paradójicamente acaban enamorándose a modo de unos improbables Romeo y Julieta futuristas, que en lugar de suicidarse por amor, deciden tirar por la del medio, tener una hija mestiza contra toda probabilidad como consecuencia de una reconciliación tras una pelea, y que tienen que escapar por toda la galaxia, donde todas las partes los quieren ver muertos, con la única ayuda de un fantasma desmembrado que sirve de niñera, y de los padres de Marko.
Detallar aquí un resumen de las numerosas aventuras a las que se ven expuestos, de los numerosos personajes secundarios, de las tramas paralelas que a veces confluyen y a veces divergen, me parece tarea imposible. Y es una obra en marcha. En Estados Unidos se publica por entregas, mientras que en España se publica en volúmenes que agrupan dichas entregas de seis en seis.

Aquel joven Montesco no pudo huir con su bella Capuleto a otros mundos a intentar seguir con su romance y su vida.
He de decir que me sorprendió. Me sorprendió de forma tan favorable, que me enganché de modo inmediato, y en estos momentos suspiro porque aparezcan nuevos volúmenes de Saga. Como decía en la introducción tiene aventura. Aventura intensa. En algunos momentos, de no parar. Tiene sorpresas; no puedes dar nada por sabido o supuesto. Tiene humor. Unas veces más blanco, otras, las más, más negro. Tiene drama e incluso sus dosis de tragedia. Puede ser entrañable. Empatizas y mucho con los protagonistas. Pero también con algunos de los personajes secundarios. Hay crítica a las sociedades modernas. A los medios de comunicación, a las superpotencias que llevan sus guerras lejos de sus territorios, a la hipocresía de las clases gobernantes, al estúpido militarismo, a los reality shows, a la familia tradicional,… Pero al mismo tiempo, la supervivencia del grupo familiar nuclear, al menos de momento, es un canto de esperanza a la familia bien entendida y a algunos valores que parece que algunas veces se nos olvidan. Todo ello, además, en un universo bien engranado, bien imaginado, bien construido, lleno de maravillas y de diversidad.
Saga es una historieta adulta. Y creo que es apta y recomendable para todo aquel que tenga ganas de aventura y de maravilla. Para quien no haya perdido la capacidad de soñar e imaginar, pero al mismo tiempo no quiera ñoñerías ni tonterías, para todo aquel que quiera que le traten como a un lector inteligente. Así que a por ella.

Ya veremos a ver qué pasa con Alana y Marko… o en último extremos, con la jovencita Hazel, todavía un niña muy pequeña en este momento de la historia… aunque narre en primera persona…