Ciudad de vida y muerte (2009)

Cine
Nota previa: En oriente, el uso habitual es que en el nombre de las personas primero se escriba el apellido y luego el nombre propio; no obstante, para claridad del lector occidental, en este artículo los nombres asiáticos irán en el orden convencional occidental, primero el nombre propio y después el apellido.

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Ciudad de vida y muerte (Nanjing! Nanjing!, 2009), 18 de abril de 2010.

Una vez mas, me pregunto por qué narices le habrán puesto ese título en castellano, en lugar de dejar el título original. Falso sentido de lo melodramático, supongo. Atención… un momento… me entero en estos momentos… El título en castellano es traducción directa del que le han puesto a la versión inglesa. Pues vale. Pero vamos a lo que vamos. E iremos con una introducción histórica.

Que la Segunda Guerra Mundial fue la mayor catástrofe colectiva de la humanidad hasta el momento, o por lo menos que haya constancia histórica o que seamos conscientes, creo que lo duda poca gente. Y no creo que hubiese ningún ejercito que se librase de cometer atrocidades. Bombardeos de poblaciones civiles, armas de destrucción masiva, escaso respeto por la vida de los prisioneros, condiciones infrahumanas en campos de concentración, etc… Pero en mi opinión, hubo tres ejércitos que destacaron por encima de todos los demás: el ejército alemán, el ejército soviético y el ejército japonés. En los tres se dieron dos circunstancias. Por un lado, sus soldados, bien por ideología, como el nazismo alemán, bien por cultura, como en el estricto código tradicional japonés, o bien por la agresión inicial sufrida, como el ejército soviético, luchaban movidos por un profundo odio o desprecio hacia el enemigo que les llevaron a cometer todo tipo de barbaridades. Por otro lado, los regímenes que los mandaban sentían un profundo desprecio por la vida humana, no sólo por la de sus enemigos a los que muchas veces consideraban seres inferiores, sino incluso por la de sus propios soldados o la de sus propios súbditos, que no ciudadanos. Todo lo cual predispuso a que estos ejércitos cometieran barbaridades a una escala nunca vista. La película que nos ocupa nos habla de una de esas catástrofes, las matanzas de Nakín tras la toma de esta ciudad por el ejército japonés en el otoño de 1937. Ya sé que oficialmente la Segunda Guerra Mundial no empezó hasta 1939; pero ese es un detalle sólo justificable por el eurocentrismo con el que se ha escrito muchas veces la historia.

La película tiene dos partes. Una inicial de unos 45 minutos en la que asistimos a la toma militar de la ciudad por los japoneses, y la lucha contra los últimos reductos de resistentes chinos, tras lo cual presenciamos cómo los japoneses se dedican a ejecutar sistemáticamente a todos los prisioneros de guerra de distintas formas. A partir de ese momento, dos son las miradas que nos guiarán por los sucesos narrados por la película. Por un lado, un joven cabo japonés, Kadokawa, ascendido a sargento como consecuencia de su buen desempeño en los combates, pero que poco a poco dejará de entender lo que sucede a su alrededor. Por otro lado, un niño chino que consigue escapar vivo de las ejecuciones masivas y se refugiará en la llamada Zona de Seguridad, una zona de la ciudad que es promovida por los extranjeros de la ciudad con el fin de proteger a la población civil. La segunda parte de la película, y hasta el final, nos irá narrando las atrocidades cometidas precisamente contra la población civil, haciendo especial hincapié en los atropellos cometidos contra las mujeres, tanto en lo que se refiere a las sistemáticas violaciones que sufrieron como a su obligación de prestarse como «confort women«, prostitutas forzadas o esclavas sexuales para el ejercito japonés.

En su realización, apreciamos en el director Chuan Lu la influencia de dos películas de Steven Spielberg, alejándose al mismo tiempo de las estéticas que habitualmente nos llegan de los países orientales. Por un lado, la realización en blanco y negro nos evoca innegablemente a La lista de Schindler, película con la que incluso comparte algún motivo argumental. Por otro lado, las escenas bélicas del comienzo, con puntos de vista muy subjetivos y primeros planos continuos, nos retrotraen al comienzo de Salvar al soldado Ryan. Dicho lo cual, estamos ante una película de contenido indudablemente muy duro, de gran violencia, matizada por ese elegante y sutil blanco y negro, pero que a pesar de todo, cuando lees la historia real de lo sucedido piensas que todavía se queda corto. También podríamos decir que la historia en su conjunto tampoco está tan perfectamente hilvanada como las película mencionadas que creo que sirven de referencia. En cualquier caso, la realización del filme en su conjunto es de muy notable factura.

En cuanto a los intérprete, son desconocidos para mí, siendo en su mayoría de origen asiático, con una mezcla de actores chinos y japoneses. He de decir que hay un momento a partir del cual me desconcierto. Más allá del tópico «todos los chinos son iguales», es cierto que a un europeo le cuesta más distinguir los rasgos individuales de las personas asiáticas. Si a eso sumas que en un momento dado, por motivos del argumento casi todas las mujeres se cortan el pelo para no resultar atractivas a los japoneses, llega un momento que nos sabes muy bien qué le está pasando a quién. Pero en general, la interpretación es de muy buen nivel, y me hubiese gustado, una vez más, haber podido disfrutar de la película en su idioma original. Podemos destacar a Wei Fan, interpretando al señor Tang, el padre de familia que se debate entre sus deberes familiares, egoistas, y un nivel de sacrificio ético superior; a Yuanyuan Gao, como la señorita Jiang, una maestra de escuela, que pronto se ve liderando y sacrificando por el bien general; a Yiyan Jiang, como la joven prostituta china, al principio rebelde y poco apreciada, pero luego capaz de dar lecciones de sacrificios también por el bien común, probablemente uno de los personajes más dignos con una interpretación elegantemente contenida. Son personajes ficticios, pero que simbolizan la dignidad del pueblo chino ante semejante desastre. En el lado japonés, tenemos a Hideo Nakaizumi interpretando al desconcertado Kadokawa, y a Ryu Kohata, el cual, como Ida, representa lo peor de la crueldad del militarismo japonés.

Resumiendo, una película que si no perfecta merece la pena ser vista, como reflexión por las brutalidades de la guerra, y las derivadas de los fanatismos y los totalitarismos especialmente. Aunque ya advierto que algunas escenas pueden resultar muy incómodas por su crudeza para algunos espectadores, a pesar del cuidado tratamiento del director. Mi valoración es:

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
****

Alguna cuestión extra:

  1. En la página web de su distribuidora podemos descargar algunas imágenes fijas en alta resolución de la película. No me parecen fotogramas de la película, sino foto fija. Me parecen estupendas.
  2. El desfile de los soldados japoneses celebrando la victoria, y que aparece hacia el final de la película, no ha podido dejar de recordarme algunas escenas de la película Dreams de Akira Kurosawa… A pesar del distinto tono de aquellas imágenes… No creo que el buen director japonés estuviese orgulloso precisamente de las atrocidades de su ejército. Incluso en dicha película hay un pasaje en el que rememora la guerra,… una de las pesadillas del director. No sé. Espero.
Flores Nº 1

El final de la película da pie a ciertas esperanzas con la llegada de la primavera y el final del terrible invierno para la ciudad martir; así que os dejo con una imagen primaveral - Panasonic Lumix LX3

Li Mi De Cai Xiang (2008)

Cine

Li Mi De Cai Xiang (2009), 10 de septiembre de 2009.

Pues sí. El título está en mandarín. Y es que hemos vuelto a aprovechar mi falta de compromisos deportivos los jueves, no volverán hasta octubre, para ir a la versión original de los Renoir, que para este mes es una película china cuyo título internacional traducido al castellano es La ecuación del amor y de la muerte, aunque el significado del título en mandarín sería La suposición de Li Mi (Nota: todos los nombres propios chinos están escritos al estilo de su país, por lo que el apellido va en primer lugar, y el nombre propio en segundo lugar).

Para empezar, esta película china es de gente normal. No hay artes marciales, ni es de época, ni es de miedo, ni nada de lo que habitualmente nos llega del cine oriental. Es de gente corriente. La protagonista, interpretada por Zhou Xun, es una joven taxista que fue abandonada por su novio cuatro años atrás, y que se dedica a enseñar a los pasajeros las fotografías del antiguo novio para localizarlo y hablar con el de nuevo. Sigue enamorada. En una de estas, hace una carrera para dos tipos incultos, que resultan ser unos camellos de poca monta y que la secuestran con el objeto de conseguir un dinero para coger un avión. Y a partir de aquí se desata un curioso drama de historias entrecruzadas, en el que no falta algún destello de humor en la primera parte de la película, y que nos hace reflexionar sobre distintos sentimientos humanos entre los que por supuesto está el amor, pero también la soledad, la solidaridad o la incomunicación.

La película está hecha con medios sencillos. Es la segunda obra de su director, Cao Baoping, un desconocido por estos lares. La realización es correcta. La ambientación es buena, nos permite introducirnos en la China real, no en la de las historias fantásticas o en la de lo puramente folclórico. Descubrimos que los que haceres de sus habitantes y de sus ciudades no son tan distintos de los del resto del mundo. La historia avanza un poco a golpes. Tiene sus momentos altos y sus momentos bajos, pero en líneas generales a mí me enganchó.

Si bien los personajes pertenecen al común de la población, son peculiares. Todos tienen defectos en su personalidad. El policía engañado y abandonado por su mujer. El novio con sentido del fracaso y que huye para intentar encontrar el éxito por otros medios. Los desdichados tipos de provincias, desarraigados en la gran ciudad, que recurren al crimen para volver a sus orígenes. El amor perdido de uno de ellos. El amor perdido de la protagonista. Y aquí radica lo mejor del filme. Todos ellos nos llegan, todos nos interesan gracias a la excelente interpretación de los actores y actrices. A Zhou Xun ya la había visto en Balzac y la joven costurera china, una película absolutamente deliciosa y recomendable para todo el mundo.  Pero todos los demás aportan su granito de arroz a este guiso oriental de tan agradable digestión.

Para resumir, esta película que se proyecta en versión original subtitulada no supondrá una opción para buena parte de los potenciales espectadores, por culpa del tradicional prejuicio a la versión original de este país. Pues ellos se lo pierden. A mí me parece una opción mucho más interesante que la mayor parte de lo que se ve habitualmente por ahí. No es perfecta ni mucho menos, pero nos abre un poco los ojos al mundo de una forma agradable. Yo le pongo un siete, con un ocho en la interpretación y un seis en la dirección.

Afortunadamente, como se ve en la foto, cada vez son más frecuentes los intercambios entre Oriente y Occidente.

Sonríe

Turistas orientales se fotografían en la Fontana de Trevi, Roma (Italia) - Canon Digital Ixus 860IS

Transsiberian (2008)

Cine

Transiberian (2008), 29 de octubre de 2008.

Conversación telefónica. Ayer, a las 17:04 horas.

T.: ¡Qué rollo de semana, qué frío y qué mal!
Yo: Sip.
T.: ¿Nos vamos al cine?
Yo: Pero si el lunes no encontramos nada decente que ver.
T.: ¿A tí no te gustaban las películas de trenes? Porque echan Transiberiano o algo así.
Yo: La crítica no la pone muy allá.
T.: Pero sale el Noriega.
Yo: Ese te pondrá a tí, por que lo que es a mí…
T.: A tí te pondrán los trenes,… y alguna moza que saldrá…

Tras esta conversación, que no terminó aquí pero que siguió por derroteros que a nadie más importan, nos abrigamos para afrontar el gélido viento de este final de octubre y nos fuimos a ver esta película, coproducción europea, firmada por Brad Anderson. Con cierto escepticismo… pero con ganas de dar una vuelta.

La película es un thriller ferroviario. Unos voluntarios norteamericanos regresan de hacer sus buenas obras en Pekín, y como él (Woody Harrelson) es un fanático de los trenes, deciden hacer el viaje en el mítico Transiberiano. Ella es su mujer (Emily Mortimer), y se dedica, como aficionada, a la fotografía. Comparte el compartimento de las literas con un español (Eduardo Noriega) y su novia (Kate Mara). En una parada, el buen chico norteamericano, pierde el tren y a partir de ahí pasan cosas. En un momento dado, entra en acción un detective ruso de narcóticos (Ben Kingsley). Y hasta aquí puedo contar.

Entre lo bueno que se puede decir de la película es que, efectivamente, a quien le gusten los ferrocarriles en el cine no quedará defraudado. Bellas imágenes de trenes circulando en paisajes variados, con un predominio de la taiga y la tundra siberianas. Una serie de escenas entre venerables locomotoras de vapor soviética es el clímax desde este punto de vista. Pero por lo demás, la película flojea mucho. Los personajes no están bien dibujados. O son muy tópicos, o son poco creibles. El personaje de Mortimer, que es quien lleva la mayor parte del peso de la película, no es plausible. Una mujer con un pasado duro y complejo no actúa luego como un ratoncillo asustado cuando vienen mal dadas. No es lógico. Por otro lado, la acción avanza a golpes. Tan pronto pasan cosas como sientes que estás perdiendo el tiempo con lo que estás viendo. Falta ritmo. Lo que no es igual a que ese ritmo tenga que ser necesariamente rápido. El ambiente frío y descarnado de la Siberia invitan a un ritmo lento y agobiante. Pero definido, que no es el caso.

Las interpretaciones se resiente de la mala definición de los personajes, y los únicos que se salvan un poco de la quema son Mortimer, por los pelos, no es culpa suya sino de las inconsecuencias del personaje, y Kingsley, que siempre muestra oficio. Harrelson, a ratos, resulta casi caricaturesco, y Noriega está muy poco convincente.

En resumen, película recomendable para fanáticos ferroviarios y si no hay nada más que hacer. Poco más. Yo le pongo un cinco, con una seis en la dirección y un seis en la interpretación.

Otras opiniones en:

Como curiosidad, la película está rodada en Letonia, no lejos de Polonia, donde se tomó la siguiente imagen ferroviaria.

Pospiezny - Poznan

Tren "rápido" en Poznan (Polonia) - Fujifilm Finepix F10

La princesa de Nebraska (2007)

Cine

La princesa de Nebraska (The Princess of Nebraska, 2007), 11 de septiembre de 2008.

Hace unos meses tuve la oportunidad de comentar aquí la película del realizador chino Wayne Wang, Mil años de oración. No repetiré aquí todos los comentarios que hice entonces sobre mi interés por el cine de este realizador, pero a la hora de elegir esta película seguían siendo válidos, más con la buena impresión que me causo el anterior largometraje.

Ambas películas están basadas en sendos relatos cortos de la escritora Yiyun Li(*). Ambas cuentan historias mínimas. Pequeños pasajes de una vida.

En este caso, nos encontramos con una joven china, poco más que una adolescente, originaria de Pekín que se encuentra estudiando en Omaha, en el estado de Nebraska, y que acude a California con la intención de abortar, al quedar embarazada de un novio/amigo que está en China. Lo que se nos cuenta son apenas 24 horas en las que nos vamos enterando de algunas de sus inquietudes en la vida, de sus problemas de relación, de sus anhelos y de sus conflictos. También la vemos interactuar con otras personas, conocidas o desconocidas, siempre dentro del entorno de la comunidad de origen chino en los Estados Unidos. El objetivo de la película no es contarnos una historia, sino contarnos cómo es y cómo siente una persona.

La película se centra mucho en aspectos formales y estéticos. Encuadres más o menos osados que situan al personaje en el entorno, movimientos de cámara que pretenden meternos en la expresión de los personajes o en lo que pueden sentir o pensar. Aunque hay momentos en los que se abusa de este uso de la cámara que nunca debe ser un fin en sí mismo.

El papel principal corresponde a Li Ling, una actriz desconocida, practicamente considerada como no profesional, al igual que otros miembros del reparto. Lo hace realmente bien; te la crees en todo momento. En general, todos ellos lo hacen razonablemente bien, siendo creibles en sus papeles.

Y con esto llegamos al resumen de la película. Cuando las personas interaccionan, cuando los diálogos te muestran quienes son y cuales son sus motores, te interesa y te gusta. Por pequeña que sea la historia. Cuando se limita a usar la cámara para mostrarte entornos, ambientes, o esteticismos modernillos te aburre. A esta película, por la parte buena que tiene le pongo un seis, con un siete en la interpretación y un seis en la dirección. En cualquier caso, aficionados al cine de evasión y de palomitas, abstenerse.

La imagen de hoy pertenece al nuevo centro comercial Plaza Imperial de Zaragoza. Escenas cotidianas.

Esferas

(Canon Ixus Digital 860IS)

(*) En los nombres chinos, el apellido que es monosilábico se presenta en primer lugar, y el nombre propio que puede ser monosilábico o bisilábico se presenta en segundo lugar. En este caso, supongo que al estar la escritora asentada en los Estados Unidos, en todas las referencias sigue la norma occidental de poner el nombre propio en primer lugar.

El día de los blogs,…

Informática e internet

Blog Day 2008 … pues eso, porque todas las cosas tienen que tener un día. A alguien se le ocurrió que con determinadas tipografías, «31.08» se parecía a la palabra «Blog», por lo tanto hoy es el día de los blogs; el Blog Day.

En la página dedicada a la ocasión, proponen una forma de celebrarlo, para la que hay que seguir una serie de pasos, pero que en esencia consiste en encontrar cinco nuevos blogs que previamente no conocías, y recomendarlos. También hay una serie de pasos previstos para poder medir el impacto… Pues bien, no tengo tiempo para hacer las cosas tal y como sugieren, pero por lo menos me sumaré en espíritu, proponiéndoos aquí los cinco últimos blogs a los que me he suscrito utilizando Google Reader. Los pongo en orden de menos reciente a más reciente subscripción.

  • Stephen Fry – Blog: Para quienes no estén al día, Stephen Fry es un actor británico, especialmente recordado por haber encarnado a un tal Peter que se reunía con sus amigos en una mansión inglesa y… bueno les pasaban cosas, derivadas de la mala costumbre que tenemos de envejecer. Pues bien, además de ser buen actor, a Fry le gusta la tecnología y con periodicidad semanal nos hace alguna recomendación que no está basada en un conocimento tecnológico exhaustivo, sino en su experiencia como usuario normalito de a pie.
  • Historias con Historia: La historia contada de forma amena en forma de pequeñas historias de lo más variado. Tiene artículos más interesantes y otros menos, pero en general merece la pena estar al tanto de cuando surgen los primeros. Hace tres días publicaron una entrada muy interesante sobre cómo se trató en la Conferencia de Potsdam la cuestión de la dictadura de Franco en España.
  • Focus on Singh-Ray Filters: Entradas dedicadas al uso adecuado de filtros fotográficos, con especial atención a los productos de la marca Singh-Ray… que lamentablemente no se encuentran habitualmente en los comercios españoles. En cualquier caso, es ilustrativo desde el punto de vista de mejorar la técnica fotográfica de cada cual.

Ayer salí al campo a tomar fotos, pero la luz se puso un poco gris en los alrededores de la estación de Orna de Gállego. Amenazadoras nubes de tormenta, que taparon la calida luz del atardecer. En cualquier caso, aún pude hacer uso de mi filtro polarizador para que destacaran más intensamente las nubes en el cielo azul.

En los alrededores de la estación de Orna de Gállego

(Canon EOS 40D; Tokina ATX-Pro 12-24/4)