[Viaje] En el día, a Sigüenza y su ciudad medieval

Viajes

En estos últimos años, en los que la gente que ya tiene unos años empieza a tomarse el trabajo con más relajo, tenemos una serie de fechas, más o menos fijas en el calendario, en las que un grupo de amigos quedamos para hacer un viaje en el día a alguna población accesible por transporte público, preferentemente el tren, desde Zaragoza. El tren… no porque sea rápido y eficaz… quitando la alta velocidad, pensada para que la gente de provincias vaya a Madrid, el resto de la red es una calamidad. Pero bueno, es un medio de transporte en el que es fácil conversar y convivir. Mejor que los autobuses o el coche particular.

Sobre lo del tren… La línea de ancho ibérico que una Zaragoza con Madrid, línea principal antes de la entrada en funcionamiento de la línea de alta velocidad, tiene una densidad de tráfico bajísima. No tendría que haber problemas para que los trenes mantuviesen sus horarios de marcha. Sin embargo, en mis últimas experiencias en la misma, siempre cogen cinco o más minutos de retraso. Ayer, el tren de ida, que venía de Lérida, lo cogí en Miraflores más o menos en hora. Pero llegó a Sigüenza, nuestro destino, con veinte minutos de retraso. El tren de vuelta, que venía de Madrid-Chamartín, llegó a la población castellana con siete minutos de retraso. Por lo menos no cogió más. Mantuvo el retraso hasta Miraflores, donde me bajé. Lo peor es que en los últimos tiempos también es habitual que los trenes de alta velocidad lleven cinco o más minutos de retraso. Los cuatro últimos que he cogido llegaron a destino con entre cinco y veinte minutos de retraso. ¡Qué tiempos cuando Renfe se comprometía a devolverte el dinero del billete si el AVE llegaba con más de cinco minutos de retraso! Y soy consciente que hacían trampa, porque los tiempos de marcha programados eran muy holgados, por lo que les resultaba fácil recuperar los posibles retrasos. Ni me voy a molestar en sorprenderme que el viaje dure casi tres horas.

Pero vamos a lo sustancial, el destino, Sigüenza, en la provincia de Guadalajara. Es la tercera vez que la visito. La primera fue una experiencia desagradable. Verano. Estábamos de paso, después de llevar en el coche a un familiar a coger un avión en Barajas. Decidimos parar a visitar la ciudad medieval. Era verano. 35 ºC a la sombra. Íbamos decentemente vestidos con unos polos de manga carta y unas bermudas muy apañaditas. Lo propio de la época. En algún momento de 1996 o 1997. No nos dejaron entrar en la catedral porque no íbamos «decentemente» vestidos. Algo así me paso la primera vez que pretendí visitar la catedral de Toledo. Un absurdo absoluto, «digno» de unos clérigos que no es que no esté en el siglo XXI. Es que se han quedado en los tiempos de Torquemada. Nos fuimos inmediatamente, cambiamos la intención de visitar la ciudad y comer en algún restaurante de la misma, por otro destino. La segunda fue mejor, en 2007, de regreso de conocer el tren de Arganda. Qué sorpresa que el sitio web, Trenes de ayer y hoy, que hice para hablar de ferrocarriles históricos todavía esté en pie. Pensaba que habría desaparecido. Entonces sí que pudimos visitar la catedral. Pero no vimos mucho más, aparte de subir a tomar algo al castillo-parador nacional.

En esta ocasión, todo ha sido todavía mejor. Y aquí os muestro algunas fotografías de las realizadas ayer, con una pequeña cámara digital. El tiempo fue excelente. Fresco para la época, no pasó de 24 o 25 ºC. Pero despejado, con la atmósfera limpia, y algunas nubes algodonosas en el cielo. Muy tranquilo. Pensaba que habría más visitantes. Pero no. Muy poquitos. La ciudad merece más atención. Pero quizá el hecho de que haya que ir de propio, o hay que desviarse, la penaliza. Supongo que los fines de semana sí que estará muy animada. Recorrimos a conciencia el centro histórico medieval. Y en las casi seis horas que estuvimos nos dio para visitarlo de forma relajada, tomándonos nuestro tiempo para comer y para hacer alguna parada para tomar algún café o cerveza. Muy bien. Un lugar muy recomendable. Una bonita excursión en el día desde Zaragoza. A pesar de que pasas tanto tiempo en los trenes, como visitando la ciudad. Es lo que hay con los transportes públicos en este país. Salvo si vas a Madrid por la alta velocidad, con los potenciales costes asociados, son cutres.

[Viaje] En Pamplona con película fotográfica

Fotografía

Ya hace un mes del viaje en el día a Pamplona para cuestiones particulares, pero que aprovechamos para visitar con tranquilidad, dedicando la tarde para ello, el centro histórico de la ciudad. Una ciudad, que como ya comenté, había visitado en diversas ocasiones, pero que no había tenido la ocasión de recorrer con calma todavía.

Por supuesto, además de las fotografías digitales que me sirvieron para comentar en los días siguientes cómo fue el viaje, me llevé también una cámara con unos rollos de película fotográfico. Como es habitual, las cuestiones técnicas de las fotografías las podéis conocer en la correspondiente publicación en Substack. Ya he tomado la decisión de abandonar los blogs que dedicaba a esto, y utilizar sólo Substack, que va muy bien, es cómodo de usar, y rápido. Con el tiempo, el contenido anterior se perderá de la web… pero realmente casi nadie echa la vista atrás en internet, por lo que tampoco me penará. Y si algo quiero que esté, ya realizaré una publicación en Substack. Como hice ayer sobre la Leica D-Lux (Typ 109). Os dejo con unas cuantas fotos de Pamplona.

[Viaje] En Madrid, con película fotográfica, coincidiendo con PhotoEspaña

Viajes

Hace ya un par o tres de semanas que os comenté mi viaje en el día a Madrid. Un viaje motivado en parte por cuestiones personales, gestiones a resolver con unos amigos, lo cual no nos llevó mucho rato. Por ello, tuve… tuvimos la ocasión de dar algún paseo por la villa y corte, visitando algunas exposiciones de PhotoEspaña en su edición de 2024.

Pero como tengo costumbre en estos viajes en el día por ciudades españolas, además de alguna cámara digital, me llevé una cámara para película fotográfica tradicional. Este viernes pasado recibí revelados los rollos que hice ese día, y en el viaje del día siguiente a Pamplona. Los detalles técnicos de las fotografías los encontraréis en mi publicación en Substack, como suelo hacer habitualmente. Para quienes no estéis interesados en esas cuestiones técnicas, como de costumbre, os dejo aquí algunas fotos de ese día.

[Viaje] En el día, en Pamplona

Viajes

Ayer estuve en Pamplona. Fue, en cierta medida, una continuación del viaje el día anterior a Madrid. Pero la parte de asuntos personales que conllevaba el desplazamiento a la capital navarra se solventó en veinte minutos. Cuarenta minutos, si cuentas el desplazamiento por la ciudad para llegar al lugar donde estábamos citados. Así que a pesar no haber madrugado, y haber ido en un tren que salía de Zaragoza a las once y cuarto de la mañana y llegaba a Pamplona casi dos horas más tarde, enseguida nos quedaron un montón de horas para conocer la ciudad. El tren de regreso salía a las ocho y cuarto de la tarde.

Yo ya había visitado Pamplona en diversas ocasiones. Las más lúdicas, a principios de los años 90 cuando pasamos la noche del 6 al 7 de julio, en el inicio de los sanfermines, en la ciudad, habiéndonos desplazado desde Logroño, y en 2007, cuando estuvimos unas horas por la mañana en los sanfermines chiquitos, antes de ir a comer a Sorauren, a pocos kilómetros de Pamplona. Otras visitas tuvieron otro carácter, alguna familiar, alguna de trabajo, pero… nunca había visitado propiamente la ciudad.

Recorrer sus calles, conocer algunos de sus momentos. Entrar a tapear tranquilamente en los bares y restaurantes de la calle de San Nicolás. Fotografiar algunos de los rincones más típicos o más interesantes del casco viejo de la ciudad. Y tantear un poco el ambiente que se vive. Para esto último, hacerlo en viernes está muy bien, porque mezcla las rutinas del día laborable por la mañana y primeras horas de la tarde, con el relajo y el comienzo del fin de semana en las últimas horas de la tarde.

Plaza del Castillo, plaza de San Francisco, calle Estafeta, la plaza Consistorial, el callejeo, la catedral, poco conocida… yo no había oído hablar de ella, pero que no está mal, la iglesia de San Nicolás, gótico temprano, y la de San Cernín o Saturnino, un pastiche gótico con un pegote barroco. En fin… que no da para mucho más allá de un día, pero que es un paseo agradable. Y con muy poquitos turistas. Pero muy poquitos. Para la inmensa mayoría de los extranjeros, España es Madrid y Barcelona. Para los más ilustrados, también Sevilla. Para determinados europeos, playas en islas y costas mediterráneas. Para unos cuantos pirados, el camino de Santiago, que pasa por Pamplona. Y para una minoría, el resto, que merece la pena tanto o más que lo anterior. Más. Porque la experiencia de visitar Barcelona o Madrid, hiperturistizadas, se ha vuelto una porquería. En fin. Un día agradable. Con un concierto final de una banda de chistus en la plaza Consistorial. Que solo estuvimos unos minutos, que para esto de los chistus hay que ser muy de por allí para que te vaya más allá de la curiosidad inicial. Que conste que los chistus no son exclusivos del País Vasco y Navarra como creen algunos de ellos. La flauta de tres agujeros, para tocar con una mano, está por toda Europa; en Aragón se llama chiflo. Aunque no es muy usada en los tiempos actuales.

[Viajes] Ayer, en Madrid, cosas privadas y PhotoEspaña 2024

Viajes

Ayer estuve en Madrid. Todo el día. Por la mañana, resolviendo unas cuestiones de carácter privado con unos amigos. Unas cuestiones que tienen segunda parte, dentro de un rato, salimos hacia Pamplona. Así que, mañana, otra entrada viajera. Que no tengo ni idea de qué pinta tendrá. En cualquier caso, estuve en Madrid hasta tarde, cogí el tren de vuelta a las ocho y media de la tarde, para tratar de visitar algunas exposiciones de PhotoEspaña 2024. En ese sentido, conocí un centro cultural, con salas de exposiciones, en el que no había estado nunca. Y que me gustó. Muy cerca de la estación de alta velocidad en Atocha, junto al Caixaforum. Se trata de la Serrería Belga. Y además la exposición que allí vi, también me gustó mucho. Durante el día hice fotografía con película tradicional predominantemente, pero obviamente no está revelada todavía. Más adelante os hablo de ello.

Antes de comer todos juntos, entramos en el Jardín Botánico, que nos pillaba de paso. Y donde también suele haber un par de exposiciones del certamen fotográfico anual. Antes ponían allí la tienda, de donde siempre me llevaba algún libro. Pero ya no. En cualquier caso, paseamos también, para hacer tiempo, por los invernaderos de los jardines.

Después de comer, me centré, en compañía de algunos amigos aficionados al arte en general, en las exposiciones más destacadas que nos dio tiempo a visitar. Muchas menos que otros años en los que me dediqué en exclusiva a ver exposiciones de una forma programada y organizada. Pero aun dio de sí. De las exposiciones, ya hablaré otro día. Quizá el domingo.

Hacia el final de la tarde, comentando que a finales de enero habíamos querido visitar los invernaderos del Palacio de Cristal de la Arganzuela, pero que no pudimos por estar cerrado ese día de la semana, era lunes, uno de los madrileños se ofreció a acercarnos en coche hasta el lugar, para desde allí ir luego a la estación a coger el tren. El sitio es majo, pero me gustaron más los invernaderos del botánico por la mañana. Y con esto, despedimos la jornada.

[Viaje] En Barcelona y Sitges con película fotográfica

Viajes

Ya adelanté hace unas semanas con fotografías realizadas con cámara digital el resumen del viaje en el día a Sitges y Barcelona. No voy a enrollarme más con lo que dije entonces, y especialmente en el artículo que escribí sobre las cuestiones fotográficas en lo que al equipo digital se refiere. Pero ya me llegaron las fotografías realizadas con película fotográfica. Las cuestiones técnicas las encontraréis en,

La Colonia Güell y Sitges con película fotográfica

Pentax MX con Kodak Portra 400

Aquí, simplemente, os dejo algunas fotografías de muestra.

[Viaje] En Cedrillas y Gallocanta con película fotográfica

Sin categorizar

Ya adelanté hace unas semanas con fotografías realizadas con cámara digital el resumen del viaje en el día con ASAFONA, Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza, a Cedrillas y Gallocanta, en la provincia de Teruel. No voy a enrollarme más con lo que dije entonces, y especialmente en el artículo que escribí sobre las cuestiones fotográficas en lo que al equipo digital se refiere. Pero ya me llegaron las fotografías realizadas con película fotográfica. Las cuestiones técnicas las encontraréis en,

Sierra de Gudar en Cedrillas y Gallocanta con película fotográfica

Pentax MX con Kodak Portra 400

Aquí, simplemente, os dejo algunas fotografías de muestra.

[Viaje] Fotografía de naturaleza con ASAFONA en Cedrillas y Gallocanta

Viajes

Ayer estuvimos de excursión con ASAFONA, Asociación Aragonesa de Fotógrafos de Naturaleza, en Cedrillas, sierra de Gúdar, Teruel, y la laguna de Gallocanta, entre las provincias de Teruel y Zaragoza. En Cedrillas, cerca del nacimiento del río Mijares, para fotografiar las pequeñas flores invernales, en una mañana con chubascos de nieve intermitente. En Gallocanta para observar un rato las grullas… y aun los flamencos. Para saber más de forma más extensa podéis ir a

En Cedrillas y Gallocanta con ASAFONA

Panasonic Lumix G9 Mark II para macrofotografía y teleobjetivos

Aquí os dejo algunas fotografías del día.

[Viajes] En Tarragona con película fotográfica en color

Viajes

Además del día de fiesta local el 29 de enero, que como tal fiesta lo fue para todos los zaragozanos, me cogí un día extra para mí mismo, al día siguiente, 30 de enero. Lo hago ya habitualmente desde hace siete u ocho años. Y siempre aprovecho para irme a algún sitio en plan relajado, casi siempre con algunos amigos. Bueno… el año 2021, como estábamos bloqueados por las ondas epidémicas,… fue una caminata hasta la Cartuja Baja; no dio para más. Pero en esta ocasión, nos fuimos a Tarragona. Lo planificamos con mucha antelación, y conseguimos unos buenos precios en AVE.

Ya comenté en su momento. Hacía décadas que no revisitaba la ciudad mediterránea, antigua capital del mundo romano en la Península Ibérica. Así que no me extenderé mucho más por ese lado. Pero al igual que hice en Madrid, me llevé una cámara con película negativa en color, que me divierte mucho más que las cámaras digitales. Las cuestiones técnicas de las fotografías que os presento están en En Tarragona con película negativa en color – Pentax MX con Kodak Ultramax 400. Y aquí, simplemente, os dejo algunas de las fotos.

[Viaje] En Madrid con película fotográfica (II)

Viajes

Esta es la segunda entrega de fotografías realizadas con película fotográfica durante el viaje en el día a Madrid el 29 de enero de 2024, día de San Valero, festividad local en Zaragoza, por lo que hay que aprovechar. La primera entrega os la mostré el sábado pasado, y hubo también un resumen del viaje con fotografías digitales a los poquitos días del viaje.

Al igual que en la entrada del sábado pasado, si alguien está interesado en conocer más detalles del proceso fotográfico seguido, puede dirigirse a la entrada específica dedicada a ello; En Madrid con película negativa en color (II) – Pentax MX con Kodak Ultramax 400. Pero si no, aquí os dejo una muestra de las fotografías. Si el sábado eran las tomadas por la mañan, estas son las de la tarde. Con distinto tipo de película fotográfica, aunque no encontraréis grandes diferencia de presentación.

[Viajes] En Madrid con película fotográfica (I)

Viajes

Ya comenté hace unos días que el día de San Valero, 29 de enero, fiesta local en Zaragoza, hice una escapada en el día. Aunque os mostré algunas fotografías realizadas con una compacta digital para resumir la experiencia, mi principal interés fotográfico estuvo, como habitualmente en estos viajes en el día, en la fotografía con película fotográfica tradicional.

No voy a extenderme aquí en las cuestiones de técnica fotográfica que acompañan a las fotografías. Para quienes estén interesados, en mi blog de técnica fotográfica hay una entrada dedicada a ellas; En Madrid con película negativa en color (I) – Pentax MX con Kodak Portra 400. Como comprobaréis, es el primero de dos entradas dedicadas a las fotografías con película fotográfica de ese día. Y es porque utilicé dos tipos de película distintos. Dentro de unos días, os hablaré de la otra y os mostraré también algunas fotografías de ese día.

[Viaje] Escapada en el día en Tarragona, España

Viajes

Durante mi infancia, y especialmente adolescencia, mis estancias en la costa del Mediterráneo en la provincia de Tarragona fueron frecuentes. Fueron la norma en materia de vacaciones. Entre mis 3 y mis 8 años de edad, durante seis años consecutivos, veranee con mis padres en Benicarló, provincia de Castellón. Pero cuando nació mi hermana, yo con 9 años de edad, comenzó un ciclo de vacaciones veraniegas en la costa de la provincia de Tarragona, hasta que cumplí los 18 años y entre en la universidad. En ese momento, dejó de interesarme ir de vacaciones con la familia, y mis visitas a la costa mediterránea se hicieron más esporádicas y de otra forma. En aquellos 9 años aproximadamente, recorrimos algunos lugares de la provincia de Tarragona, incluida la capital. Aunque no mucho. Mis padres quería descansar y tomar el sol. No hacer turismo.

Pero sí que visitamos Tarragona en alguna ocasión. Mis recuerdos se reducía al famoso «balcón del Mediterráneo», de cuya vista los tarraconenses presumían mucho, aunque a mí me dejaba un poco frío, y a pasear por la murallas y ver desde arriba el anfiteatro romano. Y que siendo un niño, me molestaba mucho que fuese una ciudad llena de cuestas. Un engorro. Obviamente, no es para tanto. Como luego concluiré, en general, lo que puede visitar un viajero o turista, es bastante agradable. Aunque la vista desde el «balcón del Mediterráneo» sigue dejándome un poco frío. No así otros puntos de interés de la ciudad. Como el día anterior, me centré mucho en hacer fotos con película fotográfica tradicional. Pero también me llevé la muy conveniente Sony ZV-1, con la que hice bastantes fotografías, especialmente en interiores, aunque no únicamente. Muchas más que en Madrid.

Es ya una tradición desde 2017 que, con algunas amistades, nos cogemos de fiesta el día siguiente a San Valero, el festivo local, y nos vamos a algún lugar a pasar el día, visitar algo interesante si es posible y relajarnos. También suele ser germen de los planes de vacacionales del año correspondiente, aunque en esta ocasión ya íbamos muy adelantado en eso. Ya tengo los billetes para la escapada de la Semana de Pascua, volveré a las riberas del lago de Constanza, y de las vacaciones de primavera, volveremos al País del Sol Naciente. En cualquier caso, en muchas ocasiones habíamos hablado de aprovechar la alta velocidad ferroviaria para visitar Tarragona. Las informaciones que recibíamos en los últimos tiempos es que era un destino adecuado para una escapada de un día. De más, si quieres recorrer algo de la provincia, como los monasterios cistercienses, o algún punto de la costa. Aunque la costa está muy machacada por el efecto del turismo y las nefastas legislaciones que sobre protección de la misma ha ido desarrollando el gobierno catalán.

Ir a Tarragona en tren de alta velocidad tiene su punto de absurdo. Como pasa con otros destinos con estación de alta velocidad, y que se encuentran fuera del casco urbano de la ciudad, a kilómetros de distancia, en medio de la nada, aparentemente. Vamos a ver… no es grave, hay una línea de autobuses interurbanos que conecta con el centro de Tarragona. Con una frecuencia irregular, pero al parecer suficiente. Aunque resultó sorprendente que si llegó el tren a la estación de Camp de Tarragona puntualmente a las 10:04 de la mañana, cuando estábamos a poco más de 10 metros del autobús que tenía prevista su salida a las 10:10, este saliese para hacer su recorrido, sin viajeros a bordo, a las 10:08. El que hubiera un nuevo autobús a las 10:20 nos consoló en parte… pero en general nos pareció una situación… no grave, pero muy absurda.

La visita fue muy agradable. El tiempo, primaveral. Con nubes a primera hora de la mañana, cuando llegamos al primer lugar que visitamos, casi a las 11:30, ya teníamos luz de sol asomándose entre las nubes. Tuvimos la suerte, no buscada, de que el último martes de cada mes, los lugares dependientes del Museo de Historia de Tarragona (web sólo en catalán, aunque con un enlace para el traductor de Google, una solución poco elegante,… cutre incluso) tengan la entrada gratis. No es que nos hubiera importada pagar los 15 euros del bono que incluye todas sus dependencias… pero oye, eso que nos llevamos por delante. Lo más destacado de Tarragona son los lugares arqueológicos de la Tarraco romana, declarados Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Y que están bien en general. Es fácil establecer una ruta para ir visitándolos, al mismo tiempo que aprecias el centro histórico de la ciudad, que está muy aseado y muy agradable de pasear. También visitamos una casa que antaño perteneció al nobleza/alta burguesía de la ciudad. Fuera de estos elementos arqueológicos y civiles, visitamos al catedral.

La diócesis tarraconense fue la más importante de la Cataluña medieval, e incluso de la Corona de Aragón. Durante un tiempo, fue establecido que los reyes de Aragón, que también eran condes de Barcelona y soberanos del resto de los territorios de la Corona, fueran coronados en la catedral de Zaragoza, pero por el arzobispo de Tarragona. En un momento dado se planteó que la archidiócesis tarraconense fuera la primada de España, en lugar de Toledo, porque Tarraco fue la principal ciudad de la Hispania romana, y así lo fue su diócesis. Pero ya sabemos con funciona el centralismo en España. El caso es que la catedral refleja el estatus que tuvo la diócesis. Es grandota, con un bonito claustro y un museo diocesano con obras de calidad. Para mi gusto, la restauración del interior de la catedral está un poco pasada de frenada… no según las tendencias actuales que tienden a respetar las huellas del tiempo, aunque frenen el deterioro y den seguridad y esplendor y valor al edificio histórico. En cualquier caso, los curas no imitan a los museos del lugar, y no hay entrada gratis el último martes de mes.

Nos llamó la atención la escasa oferta de servicios hosteleros. El 90 %, o más, de los establecimientos de restauración gastronómica del centro histórico estaban cerrados. El lugar donde al final comimos unas raciones de ventresca de atún y queso, ni siquiera tenían ingredientes para hacer ensaladas, a pesar del preminente lugar que estas tenían en su carta. En realidad, las calles del centro histórico estaban prácticamente vacías, a pesar de la animación que se percibía en la Rambla Nova y más allá. No parece tener lugar este barrio de la ciudad en la vida cotidiana de la ciudad. Lo cual contrasta con el bullicio habitual de otros centros históricos. Como el de Zaragoza, por no ir más allá, y por hablar de nuestra ciudad y la segunda ciudad en importancia durante los tiempos de la provincia romana Tarraconense. Y mantengo mi sensación de antaño. Las gentes son formalmente corteses… pero siempre sientes una cierta frialdad en el trato. Hay una distancia marcada que siempre sientes. Quizá por eso durante décadas, y a pesar de la proximidad, hemos ignorado estos lugares. Debo hacer excepción la tremendamente animosa y simpática trabajadora de la oficina de información turística de la Rambla Nova. Un encanto. En fin… misión cumplida.