[Viajes] Una mañana en Calatayud

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No muy complicado de contar lo de ayer. Habíamos planeado una reunión de amigos. En Pamplona o en Vitoria, como lugares intermedios. Pero se frustró por diversas causas. Así que, algunos de los que salíamos desde Zaragoza, ya que teníamos el día de fiesta pedido, decidimos ir a visitar Calatayud.

Todos habíamos estado al menos en una ocasión en la que pudo ser la capital de la cuarta provincia aragonesa cuando se creó la división territorial de España en 1833. También Alcañiz aspiró a ser la quinta provincia aragonesa. No prosperaron. Las provincias debían tener entre 100 000 y 400 000 habitantes, y ni hoy en día los ámbitos de estas localidades alcanzan el mínimo. Pero volviendo al tema viajero, ninguno la había visitado para algo que no fuera trabajo o alguna gestión.

Yo había estado previamente en Calatayud en varias ocasiones, siempre por trabajo. O breves paradas yendo o viniendo de algún sitio, pero es cierto que nunca me había planteado la visita. Tampoco tuve ocasión en esas ocasiones en que viajé por otros motivos. Así que me pareció bien el plan de hacer una visita a la cuarta ciudad en tamaño de Aragón. Aunque esa posición demográfica pueda ser contestada en breve por el crecimiento de Utebo, en el área metropolitana de Zaragoza. Ya veremos… parece que la más clásica está en descenso, mientras que la más nueva está en ascenso.

Como muchos teníamos otras cosas que hacer por la tarde, hicimos un viaje de mañana. Un «horario laboral». Coger un tren algo antes de las ocho de la mañana y bajar de otro, una vez de regreso, hacia las tres de la tarde. Nos sorprendieron los elevados precios de los trenes de alta velocidad. El viaje que tengo planeado a Barcelona este lunes que viene es bastante más barato que la idea y vuelta en el día a Calatayud. Obviamente, el haber comprado los billetes con mucha antelación influye… pero aun así. La opción más razonable en precio/tiempo, los AVANT, trenes regionales de alta velocidad, fue desechada porque el de ida salía excesivamente pronto para lo que era un viaje de relax, y porque a la vuelta, teníamos que dejarlo en Zaragoza-Delicias, mientras que el regional lento nos dejaba en Zaragoza-Goya o Miraflores, cerca de nuestros domicilios.

En fin… una mañana agradable, que lo pudo ser más si no hubiera estado tan nublado. Incluso tuvimos que sacar el paraguas a primera hora. Tengo un nuevo paraguas de viaje de buena calidad, de color blanco. Con el fin de que también pueda servir como modificador de la luz en fotografía si llega el caso. De momento sólo lo he usado para protegerme de la lluvia. ¿Lo más destacado…?. la Colegiata de Santa María la Mayor y algunos rincones del casco histórico de la ciudad. Las fotografías digitales están realizadas con la compacta Sony ZV-1. Cuando llegue el momento veremos las realizas con película fotográfica.

[Viajes] Caminando por las hoces del Parque Geológico de Aliaga

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Ayer hicimos una nueva excursión fotográfica con ASAFONA ASociación Aragonesa de FOtógrafos de NAturaleza. Sólo cuatro semanas después de la que hicimos a Sansanet y Le Somport. Parece que la asociación, afortunadamente, está muy animada con sus actividades. Y con algo más de una veintena de participantes en la excursión, no sólo socios, también algunos amigos acompañantes, estuvo muy animada. Un día muy agradable en la que acompañó el tiempo atmosférico.

El destino fue el Parque Geológico de Aliaga, en la comarca de las Cuencas Mineras, provincia de Teruel. Una comarca que tuvo tiempos muy animados y cierta prosperidad gracias a la minería, pero el progresivo abandono del carbón como combustible, incluso antes de que se comprobara de la amenaza que supone el uso de combustibles fósiles para el clima del planeta, la han llevado a cierta depresión económica y demográfica. Pero hay lugares muy bellos en la naturaleza de la comarca que son susceptibles de explotación turística, y su principal atractivo es el Parque Geológico de Aliaga.

Integrado en la Red Ibérica de Espacios Geomineros, es el Parque Geológico más antiguo de la Península Ibérica declarado como tal. Y sumándolo a otros paisajes de la provincia de Teruel, merecería la pena promoverlo y protegerlo como a una mayor categoría, tal vez como Geoparque de la Unesco, como sucede con la comarca del Sobrarbe, también en Aragón. Por ejemplo, sumándolo al Parque Geológico del Maestrazgo. Aunque a veces me lío con las definiciones y delimitaciones, porque en ocasiones parece que el de Aliaga se encuentra ahora integrado en el del Maestrazgo. Bueno… lo que sea. Creo que ya me entendéis la idea. Tengo la sensación de que hay buen material para ello.

Me llevé alguna cámara para película fotográfica tradicional, cuyos resultados tardarán unas semanas en verse, y un equipo de fotografía digital que, por su mayor inmediatez, me permite ilustrar esta entrada con fotografías de ayer mismo. Las características técnicas de las fotografías las describo someramente en Sensores de pequeño formato en la naturaleza – Olympus OM-D EM-5 Mark III en el Parque Geológico de Aliaga.

Por la mañana hicimos la ruta de pasarelas de los estrechos de Valloré, que ya nos gustó mucho. Se encuentran ya próximos a la pequeña localidad de Montoro de Mezquita. Entre esta población y una central de generación eléctrica aguas arriba del río Guadalope. Recientemente habilitada, esta ruta permite realizar una excursión fácil de hacer para todo tipo de personas, que permite apreciar la belleza paisajística del lugar, al mismo tiempo que atraerá al aficionado a la geología. No vendría mal que, con el tiempo, se instalasen mesas de interpretación de las formaciones geológicas que se aprecian en el lugar.

Después de comer unos bocadillos en un bar de Aliaga, muy atentos, porque hay que reconocer que estábamos un tanto desorganizados, por la tarde realizamos una pequeña excursión hasta el mirador del barranco de Villarrosario, para tener buenas vistas de la Hoz Mala, otro interesante entorno paisajístico y geológico en el curso del río Guadalope, que también se puede atravesar por la pasarelas habilitadas. En otra ocasión. Para realizar esta tranquila caminata, se parte de la antigua central térmica de Eléctricas Reunidas de Zaragoza, actualmente en desuso, y que constituye también un lugar de interés fotográfico, especialmente para los aficionados a la arqueología industrial. Como veis, todo de lo más variado.

[Viajes] En el País Vasco con película en blanco y negro (2)

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Segunda tanda de fotografías realizadas sobre película fotográfica para negativos en blanco y negro. Durante este viaje, por cuestiones de disponibilidad de mi película preferida para viajar, he utilizado dos tipos de material sensible. Por ello, haré dos entradas con fotografías en blanco y negro de esta escapada de menos de una semana de duración. Los detalles técnicos de las fotografías de hoy los podéis leer en En San Sebastián y alrededores con película en blanco y negro (2) – Minox 35 GT-E con Ilford HP5 Plus. Las fotografías corresponden al museo al aire libre Chillida Leku en Hernani, Zarauz, Guetaria y Zumaya, especialmente el Geoparque de la Unesco del flysch de Zumaya-Deva.

[Viajes] En el País Vasco con película en blanco y negro (1)

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Primera tanda de fotografías realizadas sobre película fotográfica para negativos en blanco y negro. Durante este viaje, por cuestiones de disponibilidad de mi película preferida para viajar, he utilizado dos tipos de material sensible. Por ello, haré dos entradas con fotografías en blanco y negro de esta escapada de menos de una semana de duración. Los detalles técnicos de las fotografías de hoy los podéis leer en En San Sebastián y alrededores con película en blanco y negro (1) – Minox 35 GT-E con Ilford XP2 Super. Las fotografías corresponden a San Sebastián, Fuenterrabía y Hendaya, esta últimas localidad en el País Vasco francés.

[Fotocomentario] La dependencia de las pilas/baterias… no olvides llevar de repuesto

Sin categorizar

Pues sí. O no. En estos tiempos, dependemos de baterías, recargables o no, para casi todos los cachivaches con los que vamos de un lado para otro. Una de las tareas más pesadas cuando preparo un viaje, al hacer el equipaje, no son los calcetines, las camisetas, la ropa interior y esas cosas tan poco motivantes, sino llevar organizadas, disponibles y cargadas las baterías de las cámaras de fotos, y los cables para cargarlas y para cargar el teléfono, la tableta, el lector de libros electrónicos… y megabatería de reserva por si hay que recargar algo en marcha. No es difícil. Pero es un rollo. Por eso, me siento muy libre cuando uso cámaras mecánicas, que no necesitan pilas o batería para funcional. Como mucho para el fotómetro. Pero en las que puedes estimar la exposición correcta si tienes un poco de experiencia.

Pero de vez en cuando hay accidentes. Desde hace años, es un rollo con las baterías de las cámaras Olympus digitales que tengo o he tenido. Tienden a hincharse. Y se atascan en el compartimento de la batería. O nunca sabes cuándo te las vas a encontrar cargadas o descargadas cuando hace tiempo que no las usas. Y en las cámaras de película tradicional que usan baterías de ion-litio no recargables… sabes que duran mucho, pero nunca te acuerdas cuánto hace que las llevas puestas (es un decir, porque cuando no uso las cámaras las suelo extraer del compartimento por seguridad). Recientemente, en el viaje en el día a Agoncillo y Logroño, me pasó. La batería de la Canon EOS 650 se agotó a la media hora de llegar a Agoncillo. No pude terminar el rollo de película, del que hablo en Nueva denominación para una película Kodak – Canon EOS 650 con EF 35-70 mm f3.5-4.5 y 1Hundred Film 100, hasta unos días después en Zaragoza. Así que… no olvidéis nunca tener y llevar con vosotros las baterías de repuesto para vuestras cámaras, bajo riesgo de quedaros con los brazos cruzados.

[Arte/cultura] Arte, museos, centros culturales en los viajes a Italia y el País Vasco

Arte, Cultura

Mi intención era haber redactado esta entrada con tranquilidad un domingo, que es cuando, al menos en teoría, más tiempo dispongo para redactar cosas con más profundidad y calma. Pero este último domingo dispuse de mucho menos tiempo del que pensaba. La mañana estuvo casi completamente dedicada a un paseo fotográfico con AFZ Asociación de Fotógrafos de Zaragoza, y por la tarde surgieron otras cuestiones, inesperadas, que me mantuvieron muy ocupado. Y como cada vez tiene menos sentido hablar del tema, por el alejamiento en el tiempo, por la oportunidad, voy a hacerlo hoy de forma más resumida.

Con la gente con al que viajo, visitar algún museo o centro cultural en los viajes es casi obligatorio. Especialmente, aunque no únicamente, cuando se trata de centros o museo de arte y cultura modernos o contemporáneos. Empezaremos por Italia, donde debemos considerar en primer lugar que en Turín y sus alrededores hay una serie de palacios, los de la Casa de Saboya, que están considerados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y varios de ellos están reconvertidos en museos. Como ejemplos más claros, y que visitamos, tenemos el Palacio Real de Turín, que incluye varios museos de bellas artes y arqueología, y el Palazzo Madama, muy próximo al anterior, con antigüedades y artes decorativas y aplicadas.

El segundo día que dedicamos a la capital piamontesa pasamos, mientras continuábamos la visita, por centros dedicados con preferencias a artes o fenómenos culturales más modernos. Entramos brevemente en Camera – Centro Italiano para la Fotografía, con un par de exposiciones, una dedicada a artistas audiovisuales italianos contemporáneos y otra a Dorothea Lange, una fotógrafa clásica de la fotografía documental.

Muy llamativo resulta en el edificio de la Mole Antonelliana, un edificio enorme y cuya gracia todavía no hemos encontrado, un exceso monumental que ellos sabrá porqué la hicieron, pero que en estos momentos es sede del Museo Nazionale del Cinema, por lo que no viene mal pasarse un rato por su interior, aparte de subir a lo alto de la Mole por las vistas. He de decir ahora que existe una tarjeta que puedes obtener, válida para 24, 48, 72 o 96 horas, que te ahorra mucho dinero en entradas, siempre que sientas interés por visitar estos centros. Pero simplemente con los más destacados, sin contar los más monográficos o específicos, ya merece la pena.

Esa tarde dedicamos un rato a visitar la Galleria Civica d’Arte Moderna e Contemporanea, un museo de arte moderno en el centro de la ciudad. No es el único que hay en Turín, y teníamos intención de visitar también el Castello di Rivoli, uno de los palacios patrimonio de la humanidad, actualmente museo de arte contemporáneo, convencidos de que los lunes estaría cerrado como los demás, y lo reservamos para la última mañana aprovechable del viaje, que era martes. Para nuestra sorpresa, también estaba cerrado los martes.

Y vamos con el que creemos que es el museo más interesante e imprescindible de la capital piamontesa; el Museo Egipcio. Situado muy céntricamente en Via Lagrange, en el Palacio de la Academia de las Ciencias, aunque se entra por otra calle, recoge las colecciones obtenidas en las excavaciones de expediciones arqueológicas italianas al país del Nilo, impulsadas por la Casa de Saboya y la Universidad de Turín desde finales del siglo XVIII y hasta principios del siglo XX. Es uno de los principales museos de arqueología egipcia en el mundo, y está muy bien montado y organizado.

Pasamos ahora al País Vasco, o más concretamente a San Sebastián y alrededores. Quizá el museo más destacado de la capital guipuzcoana sea el Museo San Telmo, un museo de arte, etnología y cultura vasca situado en un antiguo convento, muy bien conservado y aprovechado. El museo es muy interesante, aunque la interpretación de las obras expuestas bien muy condicionada por los sesgos introducidos por el nacionalismo vasco. Como todos los nacionalismos, la deformación de los hechos y su interpretación histórica es una constante, que unas veces se nota más y otras menos, pero que a quienes nos gusta un análisis crítico y no condicionado ideológicamente de la historia nos desagrada mucho. No obstante, es una visita recomendada.

Otro día, visitamos en las afueras de Hernani el Chillida Leku, museo al aire libre de obras del escultor vasco. Las obras del escultor vasco se encuentran por muchos sitios, siendo de las más famosas el Peine del Viento, que he puesto en el encabezado de esta entrada. Pero en este agradable museo, si hace buen tiempo, podemos hacer un recorrido por su obra que le da más perspectiva. No es de mis escultores favoritos, pero me gustó la visita.

Finalmente, nos habían recomendado mucho la visita a Tabakalera, un centro de cultura contemporánea… pero nos dejó un poco fríos, aunque había un par de exposiciones con un cierto interés. Buenos, es lo que hay.

[Viajes] Resumen del viaje a San Sebastián y otros lugares del País Vasco

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El primer lugar que visité en mi vida del País Vasco fue San Sebastián. Mi padre y mi padrino, socios en el taller de mármol que tenían, iban cada tres meses a Usúrbil, cerca de la capital guipuzcoana, a comprar tableros de mármol para trabajarlos en su taller. En alguna ocasión fueron a algún proveedor en Cataluña o Valencia, pero la mayor parte de las ocasiones iban al País Vasco. A mí me llevaron en alguna ocasión. Cogíamos un tren expreso nocturno hacia las tres de la madrugada de un sábado, llegábamos a Tolosa donde los de la empresa nos salían a buscar. Después de hacer las gestiones, nos invitaban a comer en Lasarte, entonces un barrio de Hernani, si no recuerdo mal. Y nos acercaban a primera hora de la tarde a San Sebastián, donde pasábamos la tarde hasta que íbamos a la estación de Atocha a coger el expreso de regreso, que nos dejaba en Zaragoza en la madrugada del domingo. En esas tardes conocí el barrio viejo de San Sebastián, la playa de la Concha, el Acuario, y subí en alguna ocasión al monte Urgull y al monte Igueldo. Lo básico de la visita a la capital guipuzcoana, hecha por entregas.

Pues bien, desde los años setenta y muchos, no había vuelto a visitar San Sebastián. En unas vacaciones de Semana Santa sí que visité algunas otras localidades vascas, próximas. Y en un viaje por trabajo a Bilbao, paré en una ocasión en el museo del ferrocarril de Azpeitia. Todo esto lo contaba hace un año cuando estuvimos en Bilbao, y entonces surgió la idea de repetir la experiencia que estábamos teniendo en ese momento en la capital vizcaína, escaparnos del bullicio de las fiestas del Pilar, pero en San Sebastián. Lo pusimos en nuestras agendas, y hemos cumplido. Las mismas cuatro personas que hace un año estuvimos en Bilbao y alrededores, este año hemos visitado San Sebastián y alrededores.

A San Sebastián le dedicamos un día entero, incluyendo la visita a Tabakalera, centro de cultura contemporánea, y al Museo San Telmo, un museo que mezcla historia, etnología y arte vascos, que estaría realmente muy bien, sino fuera por el toque de adoctrinamiento nacionalista al que las instituciones vascas someten a estas instituciones, incurriendo en ocasiones en garrafales errores conceptuales sobre el mundo y la historia, pero que como buenos doctrinarios dogmáticos que son los nacionalistas de todo tipo, bandera o nación, se lo creen a pies juntillas. Pero en fin dejémoslo. Así que lo dejaremos en que es un museo que esta simplemente bien, especialmente si lo miras con una mirada crítica, alejada de panfletos ideológicos. Muy maja la exposición de carteles. Además de ese día, paseamos y tapeamos la tarde en qué llegamos, e hicimos algunas compras por la mañana del día que nos volvíamos. El viaje lo hicimos en tren. Más largo que por otros medios, penoso el estado de las comunicaciones con Renfe en el País Vasco, pero mucho más cómodo y a horas convenientes.

Otro día nos dirigimos a Fuenterrabía, que yo ya conocía, en parte. Nos gustó mucho, en general, aunque la excursión que hicimos hasta el cabo de Higuer nos defraudó un poco a pesar de que nos la habían recomendado.

Había varias opciones para la tarde, yo estaba en la de visitar otros pueblos de Guipuzcoa, pero ganó la opción de cruzar el Bidasoa en un barquito y pasear por la playa de Hendaya, ya en la orilla francesa de la bahía de Txingudi. Como ya suponía, porque Hendaya la conocía mejor las poblaciones del País Vasco español, fue una experiencia con un interés limitado. Hendaya me parece una población aseada y agradable, especialmente si no es temporada alta de turismo, pero tampoco tiene mucho más que rascar. Se nos hizo tarde para ir a su principal atracción.

Para el día siguiente, el anterior al regreso, nos marcamos cuatro etapas a ir cubriendo, como todo el viaje, con los transportes públicos. Todos nos sacamos un tarjeta MUGI anónima, típica tarjeta de recarga que, aunque hay que pagar 5 euros a fondo perdido por ella, sale a cuenta porque con las medidas de incentivación del transporte público que hay en toda España, el precio por trayecto sale mucho más barato que si pagas el billete normal. Y así te despreocupas de si llevas cambio o no para pagar al conductor y esas cosas. Es similar a la LAZO en Zaragoza, pero en las líneas de tren, Renfe o Euskotren, no permiten la multivalidación, es decir el uso por varias personas. Ahora no sé como está la LAZO en esas cosas. Así que por la mañana visitamos el museo al aire libre Chillida Leku, nos gustó.

Antes de comer nos desplazamos a Zarautz, que apenas tiene nada que ver más allá de su generosa playa, un palacete y tal, pero recorrimos caminando el paseo costero que lo une con Guetaria, donde nos dimos una vuelta y comimos. Tuvimos mucha suerte de encontrar un sitio, porque siendo el día del Pilar, festivo en toda España por motivos absurdos, estaba lleno de gente aprovechando el tiempo anómalamente cálido, y eran muchos los que se habían acercado a la costa y a las playas.

Por la tarde nos acercamos a Zumaya, para visitar su parte del Geoparque UNESCO de la Costa Vasca, que nos pareció muy interesante, especialmente todo lo que se refiere al flysch. Estuvimos un buen rato intentando adivinar cual era el estrato correspondiente al límite K-T (Cretácico-Terciario), el de la extinción de los dinosaurios. Pero con las indicaciones que había en el cartel de interpretación sólo pudimos especular sobre cual era. Y finalmente, fotos en los afloramientos de estratos en la playa de Zumaya, Y más o menos, ya os lo he contado todo.