Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Fotografías de paisaje industrial con Fujifilm GS645S Wide 60 y Kentmere Pan 200.
Supongo que a pocos se les escapa en este país de la Península Ibérica que el invierno ha sido lluvioso, con una sucesión notable de borrascas, o como se les llame ahora, con nombre de persona. Desde luego, en Zaragoza, lugar de clima árido, escasamente lluvioso, hacía mucho que no teníamos un tiempo así de lluvioso. En cualquier caso, cuando se ha podido, hemos seguido saliendo a hacer fotos. Y quizá este tiempo ha permitido hacer cosas distintas a las habituales, o con luces distintas a las que estamos acostumbrados. No hay mal que por bien no venga. Y además, hacía tiempo que no salía a fotografiar por Cogullada y por la playa de vías para clasificación de trenes mercantes que por allí se encuentra.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Fotografías de paisaje urbano con Pentax MX, SMC-M 200 mm y película 4Hundred Film.
Unas semanas después de la experiencia que os relaté hace unos días con el fin de año, volví a salir a caminar por distintas zonas de la ciudad, en general dentro del cinturón verde de Zaragoza y espacios análogos, con la misma cámara, la que tradicionalmente ha sido uno de mis cámaras favoritas. Pero en esta ocasión… no iba de cámaras. Iba de ópticas. Porque iba a hacer mis caminatas fotográficas con un teleobjetivo de focal muy respetable. Os dejo algunas fotos.
Ayer estuvimos visitando la exposición de fotografías de naturaleza de Antonio Gracia en la FNAC Plaza de España. Hace tiempo que coincido de vez en cuando con Antonio en actividades fotográficas. Un excelente compañero. Y una de las influencias que me han llevado a practicar de vez en cuando la fotografía de aves. Lo cual está muy bien. Recientemente he empezado a hacerme cargo de la página web de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. Y la primer publicación que he subido ha sido sobre esta visita. En el encabezado encontraréis el enlace, así como la réplica que he hecho en mi Substack sobre fotografía. Aquí os dejo algunas fotos de la visita. Si estáis por Zaragoza en las próximas semanas, pasaros a verla. Es muy maja.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Fotografías de paisaje urbano con Pentax MX y película 4Hundred Film.
Este es el último rollo de película que expuse durante el año 2025. En los últimos días del año, estando de vacaciones. Las últimas fotos del rollo las expuse en el jardín botánico de Zaragoza la misma tarde del 31 de diciembre, que fue muy agradable. Fresca pero soleada. Pero tras revelar el rollo me encontré con algunos problemas, como ya he indicado en el título. Pero la discusión de esos problemas los dejo para el artículo que he enlazado en el encabezado. Aquí simplemente os dejo algunas de las fotos de esos últimos días del año pasado.
Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, comentadas, en Carlos en plata. Paseo por Zaragoza con Fujifilm GFX 50R y un objetivo Canon EF adaptado.
Como ando muy liado con una diversidad de cuestiones, no tengo mucho margen ni tiempo para recoger posibles recomendaciones fotográficas en los últimos tiempos. Pero esta semana me han surgido por ahí un par de ellas tan evidentes que no he podido dejar de marcarlas y, ya puestos, traerlas a estas páginas, aunque sea brevemente.
No hace mucho que mencionaba en estas páginas el obituario del británico Martin Parr, un fotógrafo que lanzó su crítica mirada sobre el ser humano corriente, pero sin deshumanizar nunca a las personas. Crítica sí, destruir no. Una de sus series más antiguas, y para muchos un trabajo seminal, que ha sido reeditado varias veces, son The Non-Conformists. O, en castellano, Los inconformistas. Traigo la recomendación a partir de un artículo en PhotoBook Journal. Como digo, es uno de sus trabajos tempranos. Si estamos acostumbrados al vibrante color y a las ampliaciones de un tamaño respetable de las fotografías de Parr, en esta serie, al contrario, trabajó con blanco y negro, y con pequeñas copias de tamaño postal, para reflejar la vida de los habitantes de una pequeña población inglesa, donde Parr y su esposa vivieron durante unos años, al norte de Inglaterra. En Yorkshire. El nombre bien de alguna de las denominaciones religiosas del lugar, los metodistas inconformistas, protestantes que no estaban conformes con las reglas de uniformidad establecidas para el anglicanismo oficial del país. Las fotografías recogen la vida cotidiana del lugar, con costumbres y hábitos que se encontraban en retroceso o desapareciendo allá por mediados de la década de los años 70 del siglo XX. Un trabajo que ya conocía, pero que cada vez me parece más interesante.
En Another Magazine han echado un vistazo a la obra de Don McCullin. McCullin, reportero que practicó fundamentalmente la fotografía documental, es recordado especialmente por haber cubierto unos cuantos conflictos bélicos del siglo XX, con una mirada muy humana hacia quienes se vieron involucrados en ellos. Algunas de sus fotografías son de ellas que se llama habitualmente como «icónicas», de las que muchos reconocen y han visto, pero no saben quien las hizo. Pero también dedicó tiempo y esfuerzo a otras disciplinas como la naturaleza muerta, el paisaje o la fotografía de viaje. Y en lo que he podido ir viendo, son fotografías excelentes que merecen la consideración del aficionado a la fotografía. Incluso se me ha pasado por la cabeza la posibilidad de adquirir un libro dedicado a esta vertiente de la obra de McCullin. Don McCullin todavía nos acompaña sobre la faz del planeta, aunque ya es nonagenario. Una anécdota curiosa es que, aunque luego ha sido un fotógrafo reconocido y respetado, cuando sirvió en la fuerza aérea británica no ejerció de fotógrafo porque no pasó un examen teórico escrito. Y se conformó con trabajar en ese periodo en un laboratorio de revelado de esa rama de las fuerzas armadas británicas. A saber que «tontás» preguntaban. Ups… acabo de ver que lo de comprar el libro va a ser que no. Viene en un cofre de tres libros distintos, y el cofre cuesta 1250 libras esterlinas. Un pastón. Quizá encuentre otras alternativas.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Fotografías de paisaje urbano con Hasselblad 500CM y película Kodak Portra 800.
En la misma tónica que unas fotografías en blanco y negro con película de alta sensibilidad que os mostré hace un par de semanas, traigo ahora otras en similares circunstancias, pero con película fotográfica para negativos en color. También con el mismo respaldo para cámara de formato medio, que permite obtener 16 fotografías en lugar de las 12 tradicionales. Cuadraditas, también dentro de ciertas tradiciones. Aunque en esta ocasión con algún problema, porque algunas me quedaron ligeramente trepidadas, y algunos fotogramas se montaron sobre los vecinos al no avanzar correctamente el rollo de película.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Fotografías de paisaje urbano con Leica M6, Brightin Star 28 mm y Kodak UltraMax 400.
Ya mencioné en varias ocasiones que tres fueron las ópticas fotográficas que me llegaron a casa a lo largo del mes de diciembre. Dos de ellas pensadas para ser usadas con cámaras digitales; algunas fotografías ya he ido poniendo por aquí. Y aquí. Y otra óptica, aunque se puede usar en digital, realmente la quería para usar con cámaras para película tradicional. Ya os puse fotos del primer rollo que hice con ella, en blanco y negro. Pero realmente, el primer rollo que hice con ella fue en color, el día anterior, y aquí os traigo algunas fotos, una vez reveladas y procesadas..
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Fotografías de la capital de la Rioja Baja con Fujifilm GFX 50R y Fujifilm X100VI.
Como suele suceder por estas fechas desde hace unos años, entre la fiesta de San Valero, festivo local en la ciudad de Zaragoza, y algún día más que me cojo por mi cuenta, es el momento de comenzar la actividad viajera del año, aunque sea en escapadas cortas de un día. Desgraciadamente, este año va a ser sólo una escapada, realmente próxima. El mal funcionamiento en estos días de la red ferroviaria, en general, y la de alta velocidad en particular, sumado al mal tiempo anunciado en el destino previsto, han hecho que suspendamos uno de los viajecitos en el día.
Pero ayer sí que hicimos una escapada corta a la ciudad riojana de Calahorra. Situada a 115 kilómetros de Zaragoza, con el tren más rápido disponible, los Alvias que conectan Barcelona con Bilbao, son aproximadamente entre 75 y 90 minutos entre las dos ciudades del valle del Ebro. Si todo va bien. Que no siempre es así. Los trenes con más paradas… pues tardan más. Claro. Por las incidencias en la circulación de estos tiempos, llegamos a Calahorra con 50 minutos de retraso a la ida, y con 40 minutos de retraso a Zaragoza a la vuelta.
Lo de las empresas ferroviarias es de vergüenza. Hace unos meses, ante las quejas constantes por los retrasos de los trenes de alta velocidad de Renfe, se anunciaba por parte del ministerio de transportes que los trenes de alta velocidad de la empresa española ferroviaria por excelencia se habían quedado o se estaban quedando obsoletos. Y algunos de ellos especialmente, que llevó a la retirada temporal de los trenes que hacían los servicios (presuntamente) más económicos. No había que echarle mucha imaginación para deducir que a la antigüedad había que sumar un mantenimiento muy justito de los vehículo. La cosa del ahorro y el funcionamiento como empresa privada. Ahora, por el triste y desgraciado accidente de Adamuz y otros menores, pero alguno también triste por el costo en vidas, es el ADIF, la empresa pública gestora de la infraestructura ferroviaria la que se ha visto obligada a revisar los trazados y a realizar trabajos de mantenimiento que ya se deberían haber hecho. Como consecuencia, enoooooormes retrasos en casi todos los trenes, especialmente los que van por las vías de «alta velocidad». A pesar de ello, y sabiendo que no van a poder cumplir con los compromisos horarios, siguen cobrando como si fuera auténtica alta velocidad, no anuncia los nuevos horarios reales, nos los ficticios que publicitan, u ofrecen la posibilidad de anular sin coste el billete de unos viajes que se sabe positivamente que no va a cumplir con las condiciones previstas. Y esto vale para todas las empresas ferroviarias. Aunque no al mismo nivel que las pérdidas de vida, como es lógico y proporcionado, no deja de ser también, en su medida, triste y lamentable.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Fotografías de paisaje urbano con Plaubel Makina 67 y película Cinestill 400D.
Leía hace unos días que en Francia han decidido celebrar el 200º aniversario de la fotografía. La más antigua fotografía conservada, realizada por Nicéphore Niépce la datan circa 1826. En alguna página web han llegado a fecharla en un determinado día del mes de enero de ese año. Pero en algunas fuentes la fotografía se data en 1824. Y en otras en 1827. Sí que sabemos que Niépce se pegó varios años peleandose con el problema del fijado de la imagen tras el registro de la misma en el material sensible y el revelado. Si no se fija químicamente la imagen, es decir, si no se eliminan los restos de la sustancia sensible a la luz, esta se sigue activando, con el tiempo la imagen se degrada y desaparece. Para Niépce, la tarea no era fácil porque, además del problema científico y técnico que se le presentaba, tenía que pelear con la avaricia de monsieur Daguerre, el que ponía los dineros, que durante años intentó birlar el mérito de la invención a Niépce, y atribuírselo a sí mismo en exclusiva. Como así hizo a efectos legales durante tiempo.
Lo que inventó Niépce no fue denominado fotografía, sino heliografía. Y lo que patentó Daguerre, y comercializó, en 1839 lo denominó daguerrotipo, para dejar claras sus intneciones. Una publicación del hijo del fallecido Niépce aclaró las cosas. A Daguerre le vino bien que Niépce falleciera en 1833, probablemente de un accidente cerebrovascular. Las fuentes francesas, y en general las españolas y de otros países, dan a Niépce el mérito del invento de la fotografía. Pero no así las inglesas y las de influencia anglófona. Estas dan el mérito a William Fox Talbot, que en 1935 realizó lo que se llamó calotipo, que fijó y perduró. La cuestión es que ese calotipo es directo antecesor de los procesos fotográficos posteriores que han llegado hasta nosotros, mientras que los heliotipos y los daguerrotipos fueron una vía muerta que desapareció, salvo de los libros de historia y de algún aficionado que los ha reproducido de forma artesanal. También hay que considerar que los daguerrotipos fueron positivos de los que no era posible obtener copias, mientras que los calotipos eran negativos de los que se podían obtener indefinidas copias positivas.
Personalmente, creo que fue Niépce el que realmente consiguió las primeras impresiones fotográficas, por el proceso que fuera, permanentes en el tiempo. Y 1826 puede ser un año tan bueno como cualquier otro de esa época para considerar el año de invención, cuando en realidad la invención de la fotografía se puede considerar un proceso que duró un par de décadas, con distintos científicos e ingenieros dedicados a ello, si bien durante el siglo XVIII ya hubo quien se preocupó de tal cuestión. Y que Niépce fuera el primero no quita mérito a Talbot, al que hay que reconocer lo dicho. Fue el pionero de los procesos fotográficos que dominaron la ciencia y el arte fotográficos hasta la llegada de la imagen electrónica digital.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Fotografías de paisaje urbano con Hasselblad 500CM y película Ilford Delta 3200.
En los primeros días del año, continuó la tónica de los últimos, más o menos. Con días de niebla alternando con los días despejados, pero muy ventosos. En esta ocasión, dada la situación, decidí salirme de los materiales habituales. Aunque la cámara de formato medio utilizada es habitual en las fotos de estas páginas, el respaldo usado permite hacer 16 exposiciones en lugar de las 12 habituales, aunque un 40 % más pequeñas. Y la película de alta sensibilidad da una estética más granulosa y menos definida. Quizá le venga bien a los días de invierno.
Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, comentadas, en Carlos en plata. Agfa Synchro Box con Ilford Pan F Plus en revelado desatendido con Kodak HC-110.
Una pequeña ronda de recomendaciones fotográficas con cosas que he encontrado esta semana. Como podréis comprobar, esta sección, antaño fija los domingos, se ha convertido en algo más esporádico. Pero siempre que tenga un grupo de posibles recomendaciones que me apetezca compartir, aquí volverá.
Me llamó la atención un artículo en el blog de noticias de Magnum Photos. Agencia fotográfica prestigiosa, que siempre ha presumido de independiente y comprometida, gestionada por fotógrafos para fotógrafos, aunque no cualquiera puede apuntarse a la misma, presume de haber denunciado las calamidades del mundo y sido testimonio de las injusticias sociales. Pero supongo que son tiempos complejos, y no siempre, por mucho prestigio que tengas, las financias navegan a tu favor. Por ello hace «creative commisions«,… «encargos creativos» que no dejan de ser participaciones publicitarias con marcas de prestigio. Como la de hace unos días con el conocido champaña Veuve Clicquot. El que piden los «refugiados» más prestigiosos en Rick’s Café Americain en Casablanca. Los «refugiados» de entonces sí que tenían estilo, no como los depauperados de hoy en día. El caso es que las fotografías, obras de varios fotógrafos de la agencia en 2023, y en la que los tonos cálidos, dorados, de la luz solar tienen una predominancia, me gustaron mucho. Y por eso, traigo esta historia, que no deja de tener su punto de crítica ante la invasión publicitaria de todos los ámbitos de la creatividad y la comunicación.
Por diversas circunstancias, tanto familiares como profesionales, yo he visitado en innumerables ocasiones algún que otro hospital psiquiátrico. Desde mi infancia hasta los tiempos recientes. Bueno… últimamente, trabajo de vez en cuando con algún profesional de estos centros sanitarios, pero hace bastante que no pongo el pie en uno de ellos, a pesar de trabajar a unos cientos de metros de los límites de uno de ellos. La mayor parte de la población no sabe qué pasa dentro de estos centros. No sabe cómo son realmente sus pacientes. O sus profesionales. Tiene ideas preconcebidas sobre lo que pasa entre sus paredes. Y muchas de estas ideas preconcebidas proceden del cine americano. Y no son precisamente nada representativas de la realidad. Al menos de la realidad española. No pasan cosas tan tétricas. No son prisiones, ni centro de tortura como algunos imaginan, estúpidamente. Pero sí que tienen su punto de tristeza, como cualquier hospital, se dedique a lo que se dedique, cuando estamos trabajando con enfermos crónicos. Es la fragilidad y la finitud de la persona como ser vivo,… como ser pensante, como ser con una personalidad diferenciada,… tenga la enfermedad que tenga, del cerebro, del hígado, de las articulaciones o de donde sea. Nuestro destino lo marca, pienso desde hace tiempo, el segunda ley de la termodinámica. En Oldskull, hace unos días, se publicaban las fotografías que realizó en 1930 el fotógrafo Alfred Eisenstaedt para la revista Life, en un hospital pisquiátrico de Nueva York. Un momento en el que la atención a estos enfermos era nefasta, por los escasos recursos, los prejuicios y la falta de conocimiento científico. Ahora, las cosas no son así. Pero las fotos están muy bien. Y las cosas… pueden volver así. Ustedes sigan votando como votan en las elecciones y ya lo comprobarán. Que no les toque.
Veía hace unos días un vídeo en Youtube sobre la fotógrafa japonesa Hiromix. Me pareció muy interesante. Os lo pongo aquí.
Hiromix, nacida Hiromi Tosikawa en 1976, sorprendió a mediados de los años 90, cuando era apenas una adolescente de 19 años, por su trabajo sobre la vida diaria de las chicas de diecisiete años. Un tema que luego se ha trillado mucho por fotógrafos adultos, en aquellos momentos suponía una mirada directa y desde dentro de lo que era ser una adolescente del Japón posterior a la burbuja financiera del País del Sol Naciente. En Japón, desde los años 70, había una generación muy potente de fotógrafos, que habían roto con muchas convenciones de la práctica fotográfica documental y artística, pero con una escasa presencia de mujeres entre sus filas. Hiromix rompió en gran medida esta situación y dio inicio a un impulso de las fotógrafas, chicas, mujeres, en la escena fotográfica nipona. Con una visión propia. Con unos temas propios. En mis recomendaciones fotográficas aparecen con frecuencia. Sin embargo, hoy en día, aparece poco con trabajo reciente. No he encontrado mucho.
Y la última recomendación de este domingo viene de una revista de fotografía de naturaleza en formato electrónico a la que estoy suscrito, Wild Eye. Se trata de un reportaje sobre la obra del fotógrafo ruso Sergey Gorshkov, que uriliza cámaras trampas para fotografiar a los grandes felinos del Asia Oriental, el tigre siberiano y el leopardo del Amur. Al borde de la extinción hasta hace unos años, hoy en día todavía no están fuera de peligro, el leopardo en peor situación que el tigre, su ámbito se encuentra en en el noreste de China, sudeste de Rusia y, antaño, la península de Corea. Ese rincón del mundo tan complejo, donde pasaban las cosas que nos contaba Kurosawa en Dersu Uzala. Probablemente no podáis acceder al artículo en Wild Eye Magazine, porque está reservado a suscriptores. Pero la cuenta en Instagram de Gorshkov presenta muchas de las fotos del artículo. Y esto es todo por hoy.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Fotografías de paisaje urbano con Leica M6, Brightin Star 28 mm e Ilford FP4 Plus.
Tres fueron las ópticas fotográficas que me llegaron a casa a lo largo del mes de diciembre. Dos de ellas pensadas para ser usadas con cámaras digitales; algunas fotografías ya he ido poniendo por aquí. Y aquí. Y otra óptica, aunque se puede usar en digital, realmente la quería para usar con cámaras para película tradicional. Y aquí van algunas fotografías del primer rollo que hice con ella, en un día de niebla, pero con imágenes de las que no estoy descontento.