Nada de especial hoy. Algo rápido, porque tengo el día muy ajetreado. Incluso tengo que trabajar por la tarde, algo absolutamente extraordinario en un viernes. Incluso tuve que trasladar a ayer jueves mis compras habituales semanales.
Pero aun así, ayer dejé programado un comentario en Substack, sobre unas fotos que hice para comprobar que los problemas que me dio la Minox 35 GT-E durante el viaje a Japón fueron unas baterías a punto de agotarse y nada más. Como así ha resultado, afortunadamente.
Ya mostré hace unos días algunas fotografías realizadas con una cámara que compré recientemente para usar con mis ópticas, la mayor parte de ellas fabricadas en los países que estuvieron bajo la influencia soviética y durante los años de la Guerra Fría. Probando la compra mientras paseo por Zaragoza, fotografiando algunos de los paisajes urbanos típicos de la ciudad.
Por supuesto, en el apartado técnico, sigo comentando las características de la cámara, pero eso lo podéis leer en mi publicación en Substack correspondiente. Ya sabéis que los interesado en las cuestiones técnicas podéis visitar carlosenplata.substack.com, que es donde en estos momentos estoy publicando mis comentarios técnicos. Es una plataforma muy cómoda para ello. Muy ágil y rápida.
He comenzado una serie de publicaciones en Substack sobre una estupenda cámara comercializada en 1964, aunque mi ejemplar vendría a ser fabricada entre el 1967 y el 1968. Poco a poco iré comentando allí sobre sus características. Y aquí poniendo algunas de las fotos realizadas con ella.
Pero en la primera publicación aprovecho para insinuar el morro de algunos fabricantes actuales de objetivos que venden versiones de ópticas de hace siete u ocho décadas, muchas de ellas de gama baja por su concepción, a precios de artículos de lujo… o casi. En fin…
Os mostraba el lunes fotos de las «guerras» napoleónicas tal y como algunos las «recrean» hoy en día. En color y esas cosas, pero con película fotográfica tradicional. Pues bien, hasta el parque del Tío Jorge fui caminando y fui haciendo fotos, pero en blanco y negro. Con un viejo objetivo Sigma, comprado de segunda mano hace más de 30 años.
Sí queréis saber más de las cuestiones técnicas, podéis visitar Un viejo objetivo que apenas uso… con razón- Pentax MX con un 28 mm f2.8 de Sigma e Ilford HP5 Plus a IE 200. Pero aquí simplemente os dejo algunas fotos de aquel paseo hasta el parque donde estaba el campamento de los ejércitos «enfrentados».
Tras haber revisado durante un par de semanas las fotografías del viaje de Pascua al lago Constanza, vuelvo a mi rutina de fotografías realizadas en mi entorno habitual y de forma cotidiana. Como en la segunda semana de marzo, con las bulbosas en flor en los parques de Zaragoza, al menos narcisos y crocus, y cielos interesantes en las últimas tardes del invierno, con ambiente ya primaveral. Más que el que hemos tenido estos últimos días.
Principios de marzo… muy muy muy al principio. El primer fin de semana. Buen tiempo. Los narcisos ya están en pleno apogeo. Aunque a los tulipanes se les espera, no asoman todavía. Los primeros siempre son más tempraneros. Y las crecidas del Ebro provocadas por los temporales que traen nieve a las montañas, nieve que se deshiela rápidamente por la subida de temperaturas que sigue.
En las proximidades de la primavera, en las últimas semanas de un benigno invierno, tomo la decisión de volver a una fotografía sencilla, sin experimentos, sin inventos. Y dedicar un tiempo al blanco y negro. Últimamente hago color la mayor parte del tiempo. Y se me ha oxidado un poco mi visión en blanco y negro. Lo explico un poco más despacio en…
Por lo demás, las fotos son sencillitas. Jugar un poco con las sombras, con las rejas, con las perspectivas. Documentar alguna de las moderadas avenidas del Ebro de este año. Esas cosas. Simplemente pasear por la ciudad, sin complicaciones. La buena vida es simple… tiene que ser simple. Creo.
Como de costumbre, hay un plazo de más de un mes desde que hago las fotografías de un rollo de película fotográfica tradicional hasta que las comento aquí.
Paseos con buen tiempo que culminan en la nevada del año en Zaragoza
La fotografía con película tradicional tiene un ritmo más pausado:
Haces las fotos… sin apresurarte. Que la película está cara. Asegurando el disparo para que, después de un rollo de 36 fotos, se cuenten con los dedos de la mano las realmente interesantes. Luego esperas a tener varios rollos para mandarlas a revelar. Ese negocio en Zaragoza es una calamidad, así que los mando fuera. Generalmente, el primer día laborable del mes siguiente. Aunque probablemente los de febrero no los mande hasta el día 6 de marzo. El día 5 estaremos en Barcelona, e incluiré esos rollos también. Luego hay que contar unos días para que correos los lleve hasta el laboratorio, que fuera de las épocas electorales o los previos navideños son dos o tres días, y una semana más para tener las fotos. Y luego ir repasando los diversos rollos. En orden cronológico. Si hay alguno de algún viaje… se cuela delante de los otros.
Así que las fotos de hoy son de la semana entre el 13 y el 19 de enero. Hace mes y medio. Días de buen tiempo; demasiado buen tiempo para la época del año. Salvo que de repente, aquel 19 de enero, nevó. No fue mucho rato. ¿Empezó a las dos de la tarde y terminó a las seis? Algo así. La cosa pudo ir por barrios. Y saliendo a comprar la fruta y la verdura, como todos los viernes, a las cinco y media de la tarde, hice las últimas fotografías del rollo, mientras nevaba, camino de la frutería.
Ya lo he comentado en diversas ocasiones, me gustaría que todo el año tuviéramos las temperaturas del mes de abril, y la luz de diciembre y principios de enero, mucho más suave y dulce que en cualquier otra época del año… siempre que no se nuble o haya nieblas antipáticas. Pero en esta vida no se puede tener de todo. En cualquier caso, aquí traigo algunas fotografías del paisaje del Canal Imperial de Aragón en su recorrido próximo a los antiguos depósitos de Casablanca.
Creo que me está gustando mucho la comodidad y la facilidad con la que se editan entradas de contenido con Substack. Es el segundo mensaje que publico, y lo podréis encontrar en
En esta ocasión va con el comentario y las fotos del rollo de película negativa en color que llevé para relajarme paseando, aprovechando el buen tiempo que hizo el día de Nochevieja y en la mañana de año nuevo. No descarto que durante un tiempo simultanee el blog técnico con Substack, pero que con el tiempo abandone el blog. Para lo que yo quiero… esta solución es más sencilla. Y a la larga probablemente será más barata. Ya veremos. No tengo prisa por tomar una decisión hasta febrero de 2025. Creo. Mientras, podréis ir a todas las entradas de Substack en el correspondiente enlace. Aunque tengo muchas cosas que pulir todavía.
Mezclo cosas. Siguiendo con mi revisión de las series de fotografías que voy haciendo, y después de haber priorizado las de viajes recientes, vuelvo a las que hice a finales de año. En concreto, el último rollo de negativos en blanco y negro que hice en el 2023. Pero en lugar de publicarlo en mi lugar habitual, donde tarde o temprano pondré una copia del artículo, he estado probando el servicio Substack, que me parece que tiene algunas ventajas interesantes. De momento son, eso, pruebas. Pero me ha gustado como me he sentido redactando el artículo que aparecerá, todavía está en borrador y tengo que refinar alguna cosa, en
Pero por lo demás, os dejo a continuación algunas de las fotografías de ese rollo realizadas al caer la tarde en la ribera del río Ebro a su paso por Zaragoza,…
o al día siguiente, mientras daba un paseo matinal, por algunos de los parques de Zaragoza. Fueron días de estar de fiesta y relajarse.
Llegadas las fechas navideñas, es costumbre que algunos viejos amigos que llevan “exiliados” varias décadas, vengan a pasar unos días a Zaragoza. Cuando digo “exiliados” me refiero a personas que encontraron su futuro profesional, familiar o ambos lejos de nuestra ciudad. Pero siguen teniendo familia en Zaragoza, a la que visitan en Navidad. Nada original. Una costumbre, probablemente, con fecha de caducidad. Porque tan apenas nos quedan ya miembros de la generación de nuestros padres, que han ido falleciendo. Pero todavía vienen y siempre buscamos una ocasión para vernos. En los últimos años, si el tiempo lo permite, una mañana.
Las fotos con retratos de personas y de grupos forman parte de la esfera privada, pero hice algunas tomas del paisaje urbano. La mayor parte de este grupo de amigos es partidario de tener una presencia discreta en las redes sociales y en internet. Especialmente, si hay menores involucrados. Por eso, lo que traslado a esta entrada son simplemente vistas de la ciudad. Pero hay fotos muy chulas de gente.