El secreto de sus ojos (2009)

Cine

El secreto de sus ojos (2009), 30 de septiembre de 2009.

Una serie de catastróficas desdichas nos impidieron llegar al cine, a los Renoir de Zaragoza, el pasado martes para ver este filme como nos gusta, entre semana, con poca gente y tranquilidad. La culpa no es de los cines; es del caos en el que está sumida la ciudad por diversas obras. En este país toda la fama al respecto se la lleva la «quiero-ser-olímpica-pero-que-crudo-lo-tengo»; pero no es la única. Así que fuimos ayer. Sin recordar que era miércoles. Los miércoles, en Zaragoza, es el día del espectador. Y estaba el cine hasta arriba de gente. Así que vimos la película en situación un poco precaria. Desde luego no como nos hubiera gustado. Pero es lo que había. O esperar a la semana que viene, o aguantar. Y decidimos aguantar.

Y mereció la pena. Porque la película, firmada por Juan José Campanella, es un excelente filme argentino que no queda más remedio que recomendar en este páramo que llamamos cine actual. Casualmente, no hay efectos especiales. Lo que son las cosas. El director, que trabaja con frecuencia como director de episodios de series para televisión en los EE.UU., ¿no podría decirles a los yanquis que se dejen de fuegos artificiales en nuevas versiones de lo ya visto y que vuelvan a crear historias interesantes? No sé. Por si acaso le hacen caso.

La película nos cuenta las andanzas de un oficial de un juzgado (Ricardo Darín) de instrucción en Buenos Aires, al que se acaba de incorporar una joven y guapa nueva secretaria del juzgado (Soledad Villamil), y que por el turno correspondiente les cae en suerte la brutal violación y asesinato de una joven maestra de 23 años, guapa, recién casada con un marido devotamente enamorado de ella. Y he aquí como se desarrollan en paralelo dos historias. Por una lado, la resolución del caso por parte de los dos funcionarios del juzgado, el oficial y su subalterno (Guillermo Francella) reconvertidos a detectives por pundonor, por no dejar que el caso quede sin justicia. Por otro, la historia de amor qué tímidamente surge entre el oficial del juzgado y la secretaria. Un amor aparentemente imposible por las diferencias de edad, clase social, posición profesional, etc. Todo ello en el ambiente de la Argentina previa al tristemente célebre golpe de estado de 1976.

La narración se nos presenta como un flashback del protagonista, recientemente jubilado, y que para ocupar su tiempo, toma la decisión de escribir una novela con la historia del crimen. Oscila entre el drama y la tragedia con tonos de comedia de la buena. En alguna escena, las andanzas de los dos funcionarios, su torpeza, nos causa una risa franca aunque llena de simpatía. También, ambos, nos deparan momentos de gran sensibilidad y dramatismo. Y la muerte ronda por ahí.

A pesar de ser una película relativamente larga, la historia transcurre con agilidad. Es cierto que en ello influye mucho el hecho de que los personajes nos interesan, queremos saber de ellos, sufrimos con ellos. Pero también porque el guion se acomoda bien a la historia. Por otra parte, es de las películas argentinas con una producción más cuidada que he visto. Uno respira el ambiente de pesada burocracia de los juzgados porteños, con ciertos de carpetas y expedientes acumulados por todas parte, con máquinas de escribir que se resisten a imprimir la «a», con unos funcionarios que son argentinos pero que pueden ser de cualquier lugar,…

Si la realización y la producción es buena, buena parte de la película descansa sobre las excelentes interpretaciones de los actores. Para mí, los mejores son Darín y Francella, que en algunos momentos lo bordan. Villamil, una actriz que debe andar rondando los cuarenta, tiene la difícil tarea de dar vida a una mujer tanto en su juventud con veintitantos como en la madurez, próxima a los cincuenta. Sale airosa del trance, pero su personaje no está tan definido ni tiene la misma importancia en la pantalla como los anteriores aunque sea central en las motivaciones de nuestro apreciado oficial de juzgado. Existen personajes secundarios que resultan fundamentales en el desarrollo de la historia, también muy bien interpretados, como el marido de la víctima, Pablo Rago, o el presunto asesino, un inquietante Javier Godino. Algunas de las escenas más divertidas cuentan con la intervención del juez, excelentemente interpretado, creo, por Mario Alarcón.

Resumiendo, creo que estoy ante una de las mejores película de este año, y por lo tanto no me queda sino recomendarla vivamente. Yo le pongo un ocho, con un nueve en la interpretación y otro ocho en la dirección.

No tengo fotos de la Argentina. Así que os dejo con una foto de Sintra en Portugal. Que es un sitio muy bonito y recomendable.

Palacio Real

Palacio Real de Sintra, Portugal - Canon EOS 40D, EF 50/1,8

Li Mi De Cai Xiang (2008)

Cine

Li Mi De Cai Xiang (2009), 10 de septiembre de 2009.

Pues sí. El título está en mandarín. Y es que hemos vuelto a aprovechar mi falta de compromisos deportivos los jueves, no volverán hasta octubre, para ir a la versión original de los Renoir, que para este mes es una película china cuyo título internacional traducido al castellano es La ecuación del amor y de la muerte, aunque el significado del título en mandarín sería La suposición de Li Mi (Nota: todos los nombres propios chinos están escritos al estilo de su país, por lo que el apellido va en primer lugar, y el nombre propio en segundo lugar).

Para empezar, esta película china es de gente normal. No hay artes marciales, ni es de época, ni es de miedo, ni nada de lo que habitualmente nos llega del cine oriental. Es de gente corriente. La protagonista, interpretada por Zhou Xun, es una joven taxista que fue abandonada por su novio cuatro años atrás, y que se dedica a enseñar a los pasajeros las fotografías del antiguo novio para localizarlo y hablar con el de nuevo. Sigue enamorada. En una de estas, hace una carrera para dos tipos incultos, que resultan ser unos camellos de poca monta y que la secuestran con el objeto de conseguir un dinero para coger un avión. Y a partir de aquí se desata un curioso drama de historias entrecruzadas, en el que no falta algún destello de humor en la primera parte de la película, y que nos hace reflexionar sobre distintos sentimientos humanos entre los que por supuesto está el amor, pero también la soledad, la solidaridad o la incomunicación.

La película está hecha con medios sencillos. Es la segunda obra de su director, Cao Baoping, un desconocido por estos lares. La realización es correcta. La ambientación es buena, nos permite introducirnos en la China real, no en la de las historias fantásticas o en la de lo puramente folclórico. Descubrimos que los que haceres de sus habitantes y de sus ciudades no son tan distintos de los del resto del mundo. La historia avanza un poco a golpes. Tiene sus momentos altos y sus momentos bajos, pero en líneas generales a mí me enganchó.

Si bien los personajes pertenecen al común de la población, son peculiares. Todos tienen defectos en su personalidad. El policía engañado y abandonado por su mujer. El novio con sentido del fracaso y que huye para intentar encontrar el éxito por otros medios. Los desdichados tipos de provincias, desarraigados en la gran ciudad, que recurren al crimen para volver a sus orígenes. El amor perdido de uno de ellos. El amor perdido de la protagonista. Y aquí radica lo mejor del filme. Todos ellos nos llegan, todos nos interesan gracias a la excelente interpretación de los actores y actrices. A Zhou Xun ya la había visto en Balzac y la joven costurera china, una película absolutamente deliciosa y recomendable para todo el mundo.  Pero todos los demás aportan su granito de arroz a este guiso oriental de tan agradable digestión.

Para resumir, esta película que se proyecta en versión original subtitulada no supondrá una opción para buena parte de los potenciales espectadores, por culpa del tradicional prejuicio a la versión original de este país. Pues ellos se lo pierden. A mí me parece una opción mucho más interesante que la mayor parte de lo que se ve habitualmente por ahí. No es perfecta ni mucho menos, pero nos abre un poco los ojos al mundo de una forma agradable. Yo le pongo un siete, con un ocho en la interpretación y un seis en la dirección.

Afortunadamente, como se ve en la foto, cada vez son más frecuentes los intercambios entre Oriente y Occidente.

Sonríe

Turistas orientales se fotografían en la Fontana de Trevi, Roma (Italia) - Canon Digital Ixus 860IS

Los abrazos rotos (2009)

Cine

Los abrazos rotos (2009), 23 de marzo de 2009.

Bueno… cuando Almodóvar estrena película, la asistencia es obligatoria. Desde mi punto de vista, es el mejor director español actual, uno de los cinco mejores de toda la historia, y uno de los mejores directores mundiales actuales. Eso no quiere decir que todas sus películas sean las mejores. Porque como a todo hijo de vecino, unas veces las cosas les salen bien y otras… pues no tan bien. ¿Qué habrá pasado en esta ocasión? Veremos.

El manchego nos presenta la historia de un guionista de cine ciego (Lluis Homar), que arrastra un drama de su pasado que impacta de nuevo con el con la ocasión de la muerte de un potentado (José Luis Gómez) con el que se relacionó años antes durante el rodaje de un pelicula. De fondo, la historia de amor que vivió el guionista y entonces director con la amante del potentado y protagonista de la película (Penélope Cruz). En un momento dado, y ante la ausencia de su directora de producción (Blanca Portillo), el hijo de esta se queda cuidándolo, y tras ciertas peripecias, el protagonista cuenta al joven (Tamar Novas) toda la historia. En esa historia encontramos dramas dentro de dramas, y un doble desenlace. El de los hechos que sucedieron en el pasado, y el de la situación actúal de los personajes protagonistas.

Visualmente, la película es una maravilla. Almodóvar tiene un estilo personal que me parece muy atractivo, con transmite una sensaciones visuales que me gustan mucho. Todos los planos, todas las secuencias, la puesta en escena en general está cuidada hasta el más mínimo detalle. Nada es superfluo, todo importan. Cualquier gesto, cualquier minúsculo objeto.

Otro aspecto que me ha gustado ha sido la parte metatextual, en la que esta película, de 2009 hace referencia a uno de los grandes éxitos del director de hace 20 años, Mujeres al borde de un ataque de nervios. Constantemente, la película en rodaje, Chicas y maletas, hace referencias al éxito que marcó para siempre la carrera del autor.

Pero este filme tiene un gran pero. La historia no acaba de cuajar. El guion flojea. No acabas de integrater. Te fijas demasiado en lo cosmético y no te dejas llevar por las emociones que se derivan de la obra. Te caen bien los personajes, pero no te emociona lo que les pasa. Ni siquiera en los momentos más dramáticos. Algo no ha funcionado. Algo no está bien engarzado. Como he escuchado ya en algún otro sitio, tiene todo lo que tiene que tener para ser una historia magnífica, y no lo acaba de conseguir.

Las interpretaciones son sólidas, especialmente por parte de gente como José Luis Gómez o Blanca Portillo. Penélope Cruz creo que está por encima de lo que es habitual en ella. Es uno de los méritos del manchego; saca lo mejor de los actores, incluso de los flojos. Quizá el protagonista, Lluis Homar, sin estar mal, no acaba de transmitir toda la emoción que exige el personaje. Kira Miró está estupenda… pero por motivos muy distintos… ejem.

En resumen, una película imprescindible para los amantes de la cinematografía del director, aunque puede defraudar a más de uno. Los que odian o se siente fríos con el autor,… casi mejor que lo dejen estar. Yo le pongo un seis en la valoración subjetiva, con un siete en la dirección y un siete en la interpretación.

En la foto de hoy, la melancolía de una figura humana que se pierde al fondo… Melancolía que también se da en la película de hoy.

Rampa

Estación de Lérida-Pirineos - Panasonic Lumix LX3

Lejos de la tierra quemada (2008)

Cine

Lejos de la tierra quemada (The Burning Plain, 2008), 16 de marzo de 2009.

Este filme es el primer largometraje como director de Guillermo Arriaga, autor de los guiones de películas tan interesantes como Amores perros, 21 gramos, Los tres entierros de Melquiades Estrada y Babel. Por supuesto, también es el guionista de su propia película, y esto nos da una pista de por dónde pueden ir los tiros. Si a esto se añade que en su reparto encontramos gente tan interesante, desde muchos puntos de vista, como Charlize Theron o Kim Basinger… no cabía duda, era la película de elección para esta semana. Por lo menos, para mí.

En lo que se refiere a la historia, comenzamos la misma en lo que parece ser la fría y lluviosa ciudad de Portland, con el personaje interpretado por Charlize Theron, una mujer guapa pero fría, como la ciudad, huyendo de todo compromiso, indiferente a las relaciones que mantiene con los hombres. También nos sitúa en Méjico, seco y caluroso, donde un piloto fumigador sufre un grave accidente. A partir de ahí una serie de flashbacks que salpican los hechos del presenten, nos llevan a los acontecimientos que sucedieron más de 12 años atras en el pasado. Algunas veces nos presentan la relación adúltera entre el padre del piloto (Joaquim de Almeida) y la madre de ella (Kim Basinger). Otras veces, nos presenta la relación que se establece entre el piloto y la mujer, ambos adolescentes, tras la muerte de sus padres. Con el tiempo nos enteramos de lo que les une todavía, así como del drama que oculta la mujer en su pasado.

Como en sus anteriores películas como guionista, Arriaga nos vuelve a confrontar con una historia que no es lineal, que nos va dosificando la información sobre las personas y sus circunstancias, pero permitiéndonos vivir con ellas sus angustias y sus sentimientos, hasta que alcanzamos la plena comprensión de lo sucedido. En esta película, quizá se ve venir demasiado pronto el punto trágico de la historia… la causa de la muerte de los padres.

Desde el punto de vista de la realización, el director nos ofrece un producto adecuado a la historia que ha diseñado y  que es pivotal en este filme. Más que correcta.

Las interpretaciones de ambas protagonistas están muy bien. Hay una tercera protagonista, Jennifer Lawrence, ese clon adolescente de Charlize Theron que han encontrado para interpretar al personaje en sus años más jóvenes. No desmerece en nada lo ofrecido por sus compañeras más veteranas. Por supuesto, encontramos a una pléyade de secundarios, los personajes masculinos, que están ahí y lo hacen muy bien. El ya mencionado Almeida, J.D. Pardo, Danny Pino, José María Yazpik, Brett Cullen, etc. Hay niña, Tessa Ia, pero está contenida, y colabora en el trabajo global sin robar los protagonismos, como suele pasar con los niños en el cine. Bien.

En resumen, una buena película que puede gustar a cualquiera que aprecie un buen drama, con un guion bien construido, y un buen trabajo artesano en la dirección y la producción, pero sobre todo, una excelente interpretación de dos guapas mujeres, que no necesitan ponerse fear para ser solventes actrices dramáticas. Y pensándolo bien, a pesar de la dureza de alguna situación, es una película de amor; básicamente es una película romántica. Lo que no quiere decir que tenga exceso de azucar, precisamente; al contrario, que hay bastante amargura. Yo le pongo un siete, con un ocho en la interpretación y otro siete en la dirección.

Hoy de foto, pongo un paisaje suburbano,… o periurbano… no sé muy bien como definirlo. Pero paisaje. En Zaragoza.

Grafitti

Cerca del Canal Imperial, cuando va abandonando Zaragoza - Pentax K10D, SMC-A 100/4 Macro

Slumdog Millionaire (2008)

Cine

Slumdog Millionaire (2008), 2 de marzo de 2009.

Nos encontramos ante la sensación de la temporada. Bendecida por una oscarización masiva, asumida por los británicos como si tratase de los suburbios de Liverpool en lugar de los de Bombay, con un montón de críticos y espectadores alabándola, parecía obligatorio ir a ver el filme firmado por el británico Danny Boyle.

La película nos narra mediante flashbacks la vida de un joven de los suburbios más pobres de la metrópoli India desde que queda huérfano junto con su hermano al morir su madre en los altercados entre musulmanes e hindúes siendo todavía muy niño, hasta el momento en que con 18 años tiene la oportunidad de ganar 20 millones de rupias (en el orden de los 300.000 euros, los 50 millones de las antiguas pesetas) en la versión india de ¿Quien quiere ser millonario? y es detenido por la policía como sospechoso de fraude.

A partir de ahí se construye una historia que tiene tres líneas temáticas. Una de ellas sería la vida de pícaro, cuando los dos niños se convierten en una variante asiática del Lazarillo de Tormes para sobrevivir, primero en los suburbios de Bombay y después en Agra y en otras partes de la India. La segunda línea temática sería la denuncia social ante la tremenda pobreza, la violencia y la corrupción existente en determinadas zonas del subcontinente. La tercera línea temática sería la del amor contra viento y marea entre el protagonista y su compañera de andanzas de la infancia, de la que se separa en un momento dramático y con la que se reencuentra al comienzo de la adolescencia y en su juventud. Relación que actúa para el joven como motor de cambio y de escape de un destino nefasto.

La película esta realizada de forma muy agresiva, en algunas ocasiones con una imagen un poco mareante y con una iluminación muy característica, dura, contrastada, especialmente cuando la acción transcurre en los suburbios de Bombay. El guion es impecable ya que te va metiendo poco a poco en un historia donde es fácil confundir las causas con los azares… motivo por el cual está bien que el motor de la historia sea la participación en el concurso televisivo. Sin embargo, todavía no he decidido si me gusta o no el final… del que no comentaré nada más para no destripar la película a quien no lo haya visto.

En la interpretación, sería injusto decir que el protagonista es Dev Patel, que representa al personaje protagonista a los 18 años. O que la guapísima Freida Pinto es la chica protagonista. Sería una injusticia para todos los niños y adolescentes que los representan y que lo hacen muy bien a lo largo de todo el filme. También están muy bien acompañados por todos los secundarios que componen un reparto muy consistente y convincente.

En resumen, una buena película, aunque me parece excesiva la cosecha de premios que ha recibido dejando sin nada a otros filmes también meritorios, dentro de un panorama global de relativa mediocridad. A mí, hay otras películas recientes que me han tocado o me han emocionado más. El filme es totalmente recomendable… aunque eso sí, que nadie piense que va a ver una historia de amor estilo Bollywood… o por lo menos no en un 95% del largometraje. Yo le pongo un ocho, con otro ocho en la interpretación y un siete en la dirección.

No entraré en las polémicas sobre el filme realmente representa a la sociedad india o si es una visión sesgada del mundo occidental sobre el tema. No tengo elementos suficientes de juicio.

Como son los niños los verdaderos protagonistas durante buena parte de la película, pondremos una foto con niños… más felices que los de la película. Espero.

Disfraces y foto

Carnaval Infantil 2009, Zaragoza - EF 24-105/2,8L IS USM

The Reader (El lector) (2008)

Cine

The Reader (El lector) (The Reader, 2008), 16 de febrero de 2009.

Una semana más tarde voy al cine a ver una película en la que se analiza una relación entre un hombre y una mujer que dura casi una vida. También en esta ocasión existen diferencias en la edad de los dos protagonistas. Pero el carácter de este filme nada tiene que ver con las andanzas de Benjamin Button. En absoluto.

El filme dirigido por Stephen Daldry se plantea en tres fases, revisitadas en forma de flashbacks a partir del personaje masculino principal.

En la primera, nos transporta a la Alemania de posguerra, a una ciudad no bien especificada (Neustadt, nos dicen; hay muchas ciudades alemanas con este nombre). Allí asistiremos a la relación iniciática entre una mujer madura, Hanna (Kate Winslet), hacia la mitad de sus treinta, y un adolescente de quince o dieciséis años, Michael (David Kross; de adulto, Ralph Fiennes). Conocemos a un joven lleno de vitalidad, pero profundamente enamorado de la mujer, y a una mujer con un aire triste, que sólo recupera algo de alegría en sus encuentros con el joven. Un ascenso de la mujer en su lugar de trabajo provoca su marcha a no sabemos dónde, finalizando una etapa para el joven. Algo esconde esta mujer que desconocemos; hay dos secretos que sólo constataremos más tarde.

Años más tarde, Michael es un estudiante de derecho que acude con su profesor y algunos compañeros a un juicio contra unas cuantas mujeres, antiguas guardianas de las SS en el campo de concentración de Auschwitz. Una de las mujeres es Hanna. Todo va mal para ella en el juicio, y es Michael quien conoce lo suficiente de la mujer para saber que no son ciertas algunas de las cosas que se «demuestran» en el mismo. La mujer es condenada a cadena perpetua.

En la tercera fase, asistimos a la relación en la distancia entre ambos personajes, uno un abogado de éxito con una vida familiar no excesivamente afortunada. La otra una triste presa en una cárcel alemana. El espectador ya tiene las claves para entender lo que ha pasado, y asiste a la resolución personal de los defectos vitales y de la relación entre ambos personajes.

Hay un epílogo en dos partes, que sirven de catársis para el personaje masculino. Una notable escena con una mujer (Lena Olin), que estuvo en el campo de concentración bajo la guarda de Hanna cuando era niña, y que cierra de algún modo, siempre incompleto, las heridas derivadas de ese episodio de la vida de Hanna. La otra es la escena final en la que Michael comienza a contar la historia a su hija, lo cual debemos entender como una acción de confesión liberadora.

A priori, es una historia de amor. Amor imposible, cronológicamente disléxico. Pero la película tiene otros temas, no todos ellos bien resueltos. Por un lado se toca de forma poco profunda pero que está ahí, presente en determinados comentarios de los compañeros de facultad de Michael así como de su profesor (estimable Bruno Ganz), el tema de la culpabilidad y del sentimiento de culpabilidad de los alemanes ante los crímenes del nazismo. Es un tema controvertido y no del todo resulto. Históricamente apasionante. Pero la película se centra en la relación entre ambos protagonistas, y queda como una cuestión tangencial.

El otro tema, que desde mi punto de vista es más importante que la relación amorosa es el miedo, la vergüenza y la cobardía que asalta a los dos protagonistas en el punto central de la historia, en el que ambos dejan de hacer algo, y como consecuencia, una vida queda totalmente arruinada, y la otra queda marcada y atormentada. Un cuaderno en blanco con un lapicero encima representa ese momento para la mujer. Una fría tarde de invierno en el patio de una cárcel alemana es el momento para el joven. Ambos tienen una oportunidad para que se haga justicia… ninguno actúa.

La dirección y la producción de la película es excelente, con una notable ambientación de la época de la posguerra alemana. Es una película de tiempos y realización marcadamente europea, a pesar del respaldo de capital norteamericano en la producción. Creo que todo ello redunda en la credibilidad del filme, en que nos llegue con más facilidad que si todo estuviese visto bajo el prisma norteamericano.

Las interpretación son también excelentes. El trabajo de todos ellos nos hace a los personajes más que creibles. Vemos a las personas, de una determinada época a las que representan. Además de los actores mencionados, hay una pléyade de secundarios, actores y actrices alemanes que contribuyen al alto nivel del filme en lo que se refiere a la interpretación.

En resumen, una película altamente recomendable, que a mí me ha gustado mucho. No me atrevo a extrapolar este gusto a todo el mundo, ya que algunos de los temas que se tocan han sido de mi interés personal en los últimos años. Temas como las historia alemana del siglo XX y de la posguerra europea me han interesado, y he leído. En cualquier caso, yo a la película le doy un nueve, con la misma nota en interpretación y un ocho en la dirección.

La foto de hoy, algo tiene que ver con la profesión de Hanna en la película.

Tranvia en Alexanderplatz

Tranvía en Alexanderplatz, Berlín (Alemania) - Fujifilm Finepix F10

Un gran día para ellas (2008)

Cine

Un gran día para ellas (Miss Pettigrew Lives for a Day, 2008), 19 de enero de 2009.

Una vez más, ese peligroso ser, especie a exterminar, que es el traductor de títulos originales al castellano ha actuado. Y si bien esta vez el sentido del título no ha sido totalmente cambiado, ha sido innecesariamente pluralizado. Por que el gran día no es «para ellas» en el sentido del título de la película en inglés o de la novela en que se basa, sino para Miss Pettigrew, el personaje interpretado por Frances McDormand.

Esta comedia romántica dirigida por Bharat Nalluri comienza con aires de «screwball comedy«, pareciendo que la cosa va de cómo la alegre cantante y actriz interpretada por una guapísima y sensual Amy Adams se dirige hacia el encuentro con su verdadero amor mientras va amargando la vida de sus tres pretendientes. Pero pronto vemos que los personajes jóvenes no son más que un reflejo de los personajes importantes, que son los personajes maduros. Miembros de lo que se ha dado en llamar la «generación perdida», los jóvenes que vivieron y sufrieron la Primera Guerra Mundial, y que en el momento de la acción y a las puertas de la Segunda, afronta la vida con una mezcla de escepticismo y resignación.

El día en el que Miss Pettigrew vive es como un paréntesis, o más bien un punto y aparte. Marca un final en la vida de los personajes, para afrontar una nueva vida en la que todos cambian, todos avanzan… siempre desde el punto de vista de que no deja de ser una comedia romántica, en la que las relaciones amorosas marcan lo que es importante. Aunque detalles sobre lo que significa comer o no comer, dan un pequeño toque social al asunto.

Es una película que va a más, que se comienza a ver con escepticismo, que no sabes por donde te va a salir, pero en la que te vas metiendo poco a poco hasta que al final te deja satifecho. Es más, tiene regusto… y vas saboreando lo que has visto en las horas siguientes. Te das cuenta de que es un poquito más que una comedia al uso.

Perfectamente ambientada en los años treinta del siglo XX, en el Londres de preguerra, conlleva un notable esfuerzo de producción.

Las interpretaciones están bien. La McDormand tiene mucho oficio y aun en faenas de aliño tiene un buen nivel; además se ha adaptado muy bien a su propio envejecimiento personal. Adams luce guapa, permitiéndose interpretar un personaje más joven que su edad real; tiene algún momento muy sensual, y se defiende con dignidad en algún momento dramático, como cuando canta con Lee Pace el clásico If I Didn’t Care. Este último actor, me cae bien de sus apariciones televisivas, pero parece que se está encasillando como buenazas romanticón. Cumple. Más presencia tiene el veterano Ciarán Hinds, interpretando a un maduro y escéptico galán, con mucho oficio.

En resumen, una comedia que deja buen sabor de boca, con mucha más enjundia que las habituales comedias románticas de hoy en día, y que puedo recomendar para pasar un rato agradable en el cine. Le pongo un siete, con la misma nota en dirección e interpretación.

Ya que estamos en tono de comedia, la foto de hoy es un particular autorretrato tomado el pasado sábado en San Juan de Busa, Biescas (Huesca).

San Juan de Busa - Multiplicity

Trastorno de personalidad múltiple o de identidad disociativo en la puerta de San Juan de Busa - Panasonic Lumix LX3