[TV] Cosas de series; prosopagnosias, insensibilidad congénita al dolor con anhidrosis y sinestesias

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Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Si algo se hace en las series coreanas es comer. Y beber. Sobretodo beber. El alcoholismo debe ser un problema terrible en el país. En las fotos, el mercado del pescado de Noryangjin en Seul.

Voy a cambiar el formato de las entradas televisivas. Y en lugar de hacer un comentario, una breve reseña de cada serie que veo, y decir qué me gusta o no me gusta de la serie, voy a hablar de temas relacionados con lo que aparece en las series. Para bien o para mal. Me he cansado de cómo lo estaba haciendo. Me estaba aburriendo. Así que a ver si esto resulta más entretenido. Y quizá, ilustrativo. Ya veremos.

Ya he comentado muchas veces la condición de placeres inconfensables de las series surcoreanas que veo. Sí. Me entretienen. Me permiten pasar el rato, los fines de semana, sin pensar mucho. Relajado. Muchas veces me río. Las chicas son guapas. Pero tiene cosas que, normalmente, en otras cuestiones, me resultarían infumables. Guilty pleasures que dicen los anglófonos. Y uno de los tópicos sobre el que los creadores y guionistas de las series surcoreanas no sólo usan sino que abusan es el de las condiciones de salud raras. Enfermedades, discapacidades, raras per se… y que además sacan de quicio y de tiesto sin rigor científico o médico alguno. Lo de los asesores médicos se lo deben pasar por el arco del triunfo. Veamos tres ejemplos recientes.

Chomyeon-e Saranghamnida [초면에 사랑합니다, te quise desde el principio], titulada en inglés/español The secret life of my secretary/La vida secreta de mi secretaria. Un directivo de una empresa que tiraniza a sus secretarias, pero que, como consecuencia de una agresión, sufre prosopagnosia. También llamada ceguera para los rostros. Básicamente, una situación en la que la persona, aunque ve sin problemas, no puede reconocer los rostros habituales. No sabe a quien pertenecen. No percibe sus diferencias, y por lo tanto no puede identificar a las personas por sus caracteres faciales. Ni siquiera los suyos cuando se mira al espejo. Por supuesto, esto puede dar lugar a una serie de confusiones. Y es aprovechado especialmente en ficción criminal, cuando el testigo no reconoce al malo. En este caso, por supuesto, es capaz de reconocer a su secretaria, con quien acabará romanceando, claro, porque siempre viste con una chaqueta de punto roja.

Uisayohan [의사요한, Doctor John, que es título internacional], en la que un médico anestesista sufre una insensibilidad congénita al dolor con anhidrosis. Drama médico con mucho melodrama. Porque además el protagonista fue condenado por practicar una eutanasia. Sobre eso se podría hacer otra entrada. Tal vez, la haga. La haré. El caso es que la gente con este problema suele tener un pronóstico malísimo, muchos fallecen en la infancia, y no suelen pasar de los veintitantos. Mucho menos llegar a médicos hasta los cuarenta y tantos. Muchas veces cursa con retraso en el desarrollo cognitivo.

Menos grave es el cuadro que se plantea en Naemsaereul Boneun Sonyeo [냄새를 보는 소녀, el amor es lo que importa], conocida internacionalmente como The girl who sees smells. Romance mezclado con drama policial y asesino en serie, en el que una adolescente es atropellada cuando huía el asesino de sus padres, cae en coma y cuando despierta tiene una sinestesia, por la que percibe los olores visualmente. Y acaba investigando con un policía que se ha metido a policía porque quiere encontrar al asesino de su hermana… que se llama como la chica, y a la que asesinaron porque creyeron que era la chica. Melodramón. Os puedo asegurar que las sinestesias no «funcionan» como se describe en la serie.

Que se utilicen determinadas situaciones más o menos patológicas para dar tensión, suspense, a una ficción audiovisual, es tan viejo como el cine. La típica situación de la mujer ciega o muda, siempre son mujeres, que es acechada por el malvado a quien no ve, o que no puede gritar para defenderse. La prosopagnosia se ha utilizado previamente en el cine… pero que ¡en pocos años haya visto por lo menos tres series en las que el protagonista padece prosopagnosia!… pues llega a ser absurdo. Y además, como ya he comentado, sin ningún respeto por la realidad científica o médica. Lo adaptan como les conviene. Como la «alergia a los seres humanos» de una serie que comentaba no hace mucho. La mayor parte de estas situaciones son ridículas o absurdas,… para alguien como yo que tiene formación médica. Son series que veo convertidas en comedia, incluso cuando no lo son. Y muestra además en qué consiste el concepto creativo de las series surcoreanas. Es ir combinando los tópicos muchas veces usados para repetir constantemente situaciones similares, pero con ciertas variaciones. Uno no ve estas series por su originalidad, desde luego. Lo que puede atraer es la dinámica entre los personajes, o la gracia que sean capaces de imprimir a los diálogos. Pero en sí mismo, las tramas son total y absolutamente absurdas. Por no decir ridículas.

[TV] Cosas de series; investigando crímenes en vidas paralelas, en San Francisco o entre las nieves escandinavas

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Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Fotos de las calles de San Francisco, donde se desarrolla la serie de esta semana que más me ha gustado.

Vamos hoy con una americana, un inglés y una sueca. Y no es un chiste de los de gente de diversas nacionalidades entrando en un bar. Son tres series de investigación criminal… más o menos criminal, de muy diferente tono y trasfondo. Vamos con ellas. Todas se pueden ver en Netflix.

He visto la segunda temporada de The devil’s hour, un serie de crímenes en serie que transcurre en universos paralelos en el algún lugar de las Midlands inglesas. Creo que son las Midlands, pero da igual. No es en Londres. Es que las Midlands es muy propio para estas series, por algún motivo. Protagonizada por Jessica Raine y Peter Capaldi. La primera varía de profesión según la línea temporal en la que se desarrolle la historia. A veces trabajadora social, a veces policía. Y el segundo, capaz de mantener los recuerdos de distintas líneas temporales, luchando con todos los medios para romper un ciclo de muertes y crímenes. No voy a entrar mucho en detalle, porque es de las que tienes que ver si las quieres disfrutar. No te la pueden contar. Pero la segunda temporada me ha gustado más que la primera. Aunque sigue teniendo el problema de que a veces se lía demasiado. Pero está bien.

A man on the inside es una comedia con algún toque dramático, que nos ofrece un veteranísimo Ted Danson en estado de gracia. Danson interpreta a un profesor universitario de ingeniaría civil, ya retirado, que quedó viudo un año atrás tras acompañar a su amada esposa durante su enfermedad, una demencia de Alzheimer. Vive solo, en una rutina aparentemente aburrida. Y se relaciona casi exclusivamente con su hija, con quien se lleva bien, pero se comunica regular. En este aburrimiento, acepta la oferta de una detective privada de trabajar para ella infiltrándose de incógnito en una residencia para personas mayores en el centro de San Francisco, para descubrir al autor de unos robos. Por supuesto, lo de la búsqueda del ladrón es un enorme macguffin para impulsar el cambio en el protagonista, que abandonará su soledad y encontrará nuevos alicientes para vivir de forma activa. También para recolectar a un nivel profundo con su hija. Y para hacer nuevas y profundas amistades. Muy divertida, pero también muy emotiva. Esperando una segunda temporada. Muy recomendable.

Finalmente, Åremorden, es decir, Los crímenes de Åre, es una breve serie de cinco episodios basados en unas novelas de esos escritores típicos de crímenes de los países escandinavos. Lo que se ha llamado el nordic noir. La protagonista principal es una detective de la policía de Estocolmo (Carla Sehn) que, en el primero de los dos casos de la serie, está de baja por unos incidentes en su trabajo, y se refugia un tiempo en una casa de su hermana en la localidad de Åre, población próxima a la frontera con Noruega, en zona montañosa, y que vive de los deportes de invierno. Allí aceptará colaborar con la policía local en la resolución del asesinato de adolescente de los últimos años de instituto. Al final del caso, aceptará trasladarse para vivir y trabajar en la localidad. Aunque son cinco episodios de duración variable, en realidad se podrían haber agrupado en dos largometrajes televisivos entre dos horas y dos horas y media de duración. Uno de los casos abarca tres episodios, el otro, dos. No creo que aporte nada de especial al género, pero se deja ver. Es una serie correctamente planteada, realizada e interpretada. Quizá no mucho más, pero entretiene.

[TV] Cosas de series; último trimestre de 2024 en anime y alguna cosa más

Televisión

Las series de fotografías que ilustran las entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie.

Creo que con esta entrada termino de repasar las series que más me llamaron la atención en la temporada de animación japonesa entre octubre y diciembre del año pasado. Y un par de cosas más. Empezaremos por ellas.

Inuyasha 犬夜叉 es una serie de hace 25 años que se puede ver en Netflix, muy bien valorada y muy vista desde su emisión original. Un isekai en el que una estudiante de instituto, Kagome, se traslada a una versión alternativa del Japón del periodo Sengoku, en el que hay magia y personajes fantásticos. Allí se encuentra con Inuyasha, el protagonista de la historia, que es un semidemonio-semihumano, con atributos perrunos [inu 犬 es perro en japonés], pero benévolo aunque con mal carácter. Pero la chica parece la reencarnación de una miko 巫女 con poderes para luchar contra los demonios malignos que, aparentemente, fue asesinada por Inuyasha, al mismo tiempo que lo inmovilizaba en un árbol hasta que Kagome lo libera. A partir de ahí aventuras sin fin contra demonios para conseguir recuperar un artefacto mágico. Es muy entretenida. Pero es repetitiva en los argumentos de sus episodios. Vi, a lo largo de meses, los episodios de la primera temporada, 27 episodios, y alguno de la segunda. Pero acabé aburriéndome. Una curiosidad más que nada. Adaptación de una serie manga.

Homanajeemos a Yoshino, la atractiva protagonista de la serie que más me ha gustado, dando un paseo nocturno por Dotonbori en Osaka.

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Sasayaku You ni Koi wo Utau [ささやくように恋を唄う, cantando el amor como un susurro] es una serie del verano pasado, pero que quedó interrumpida, faltando tres episodios para el final. Problemas de producción, creo. A finales de diciembre se emitieron los tres últimos episodios. La vi como curiosidad. Es género romántico, con la peculiaridad de que las protagonistas, alumnas de un instituto femenino, son todo chicas. En el ámbito de unos grupos musicales de pop-rock formados por las estudiantes. No es algo que me apetezca ver habitualmente, es muy cursi a ratos, claramente destinado al público femenino. Pero está bien hecha. Los amoríos están muy idealizados, y sin roce. Todo muy casto, en realidad. Una curiosidad, también, sin más, para conocer todos los géneros de la animación japonesa. Si hubiera una segunda parte pasaría. Me acabaría resultando estomagante. Quizá por uno de los personajes protagonistas, la chica más jovencita, me chirría un montón. Adaptación de una serie manga.

Raise wa tanin ga ii [来世は他人がいい, mejor con otro en la próxima vida] es una historia distinta, conocida en inglés como Yakuza fiancé. En primer lugar porque, a pesar de que teóricamente los personajes principales tienen 17 años, los temas son bastante adultos. Aquí hay sexo. Y organizaciones criminales. Dos clanes yakuza que deciden aliarse con políticas matrimoniales. Un clan de Tokio propone que en un futuro no muy lejano su joven heredero se case con la nieta del jefe de un clan de Osaka. Con esta serie me lo he pasado bastante bien. Se nota que sus temas y argumentos, como he dicho, son adultos. Hay intriga, seducción, romance, trampeo entre aliados y rivales, y los personajes están creados con mucha química, siendo especialmente atractiva la chica protagonista. Una chica con carácter que no se deja amedrentar por un mundo muy masculino, con exceso de testosterona. No me importaría ver nuevas temporadas. También adaptación de una serie manga.

Y finalmente Ranma 1/2 [らんま½], una nueva adaptación de un manga de éxito de finales de los 80 y primera mitad de los 90 del siglo XX, distribuida fuera de Japón por Netflix. En sí, esta serie es un disparate de acción sin fin a base de bofetadas a diestro y siniestro. Sinceramente, no tiene más valores que la espectacularidad y las risas que te provocan las situaciones. Llenas de equívoco por lo que ahora comentaré. Ranma es un adolescente educado en las artes marciales, que ha sido educado en china durante un largo tiempo. Y Akane es una alumna de instituto procedente de una familia dedicada también a la educación de las artes marciales. Y ambas familias deciden emparejarlos para que se casen en un futuro y sea mutuos herederos de las tradiciones de ambas familias. Pero… como consecuencia de un accidente al caer en un pozo mágico en China, Ranma, cuando se moja con agua fría, se convierte en chica. Con todas las habilidades para las artes marciales que su versión masculina. Puede retornar a esta al mojarse con agua caliente. Pero claro, mientras tanto, surgen todo tipo de equívocos y malos entendidos. Al principio, ambos se caerán de pena y no querrá saber nada el uno del otro. Pero ya se sabe, el roce hace el cariño. Pero más que roce lo que hay son bofetadas a diestro y siniestro. Entre ellos, y con los diversos rivales que van surgiendo, las unas queriendo emparejarse con él, los otros queriendo ennoviarse con ella. Arcos argumentales de dos o tres episodios contra una sucesión de rivales a cuales más demenciales. Lo cierto es que te lo pasas muy bien de puro básico en su planteamiento. Pero la acción es trepidante, y los episodios de 23 minutos se pasan en un vuelo. Puedo entender perfectamente el éxito de las diversas variantes de esta historia.

[TV] Cosas de series; romances de antaño, robots que no lo son y machotes en emergencias sanitarias

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Las series de fotografías que ilustran las entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie.

Para esta semana, una ronda de series surcoreanas. Una de ellas es bastante recomendable. Las otras, sólo aptas para aficionados al género o como guilty pleasures. Quedáis advertidos.

Decidí ver Haereul Pum-eun Dal [해를 품은 달, algo así como el sol iluminando a la luna] titulada en inglés como Moon embracing the sun, no me consta el título en castellano. Está en Netflix. Pero os recuerdo que yo tengo ajustada la interfaz de usuario de la aplicación en inglés, lo que hace que tenga una oferta más amplia de series, no dobladas al castellano y con subtítulos en inglés, que no aparecen cuando la interfaz está en castellano. No sé si es el caso de esta serie. El caso es que es una serie que me aparecía mucho en comentarios, de 2012, aparentemente una de las series de más éxito en la historia de las series surcoreanas. Es un culebrón en 20 episodios de época, de los que se sitúan en algún momento de la monarquía Joseon, con amores imposibles e intrigas políticas. Un príncipe heredero que se enamora de una joven, pero los rivales políticos intentan matarla utilizando a una shamán… que la enferma pero no la mata. La salva, aunque la joven pierde la memoria y se convierte en shamán a su vez, volviendo a la vida del príncipe heredero, convertido en rey, años más tarde. La serie me resultó excesiva en sus intrigas, demasiado larga, y a veces ridícula en sus aspectos fantásticos, lo sobrenatural de las cosas. Pero entretiene. No entiendo muy bien por qué les gustó tanto, los intérpretes no están especialmente brillantes, y la química entre los enamorados es regular. Y al principio es un poco rijosa, porque la joven en su primera etapa es una niña de 13 años a la que pretenden varios tipos, jóvenes, pero ya adultos.

La protagonista de Robosi Aniya [로봇이 아니야, no soy un robot], apropiadamente titulada en inglés/castellano como I’m not a robot/No soy un robot, es una actriz (Chae Soo-bin) que, aparte de ser mona, me parece que lo hace bien, especialmente en el ámbito de la comedia. En el drama,… quizá un poco menos. El exnovio de la protagonista, que no superó la ruptura, porque no entendió porqué la chica lo dejó, utiliza su imagen para un robot antropomorfo, que prueban con el mandamás de la empresa, que tiene «alergia» a los seres humanos. Pero por unos problemas, no pueden hacer la prueba con el robot real, y le piden a la chica que se haga pasar por el robot. Y a partir de ahí, enredos y romances. El de la chica con el millonario. El ingeniero robótico se tiene que buscar otro ligue. Entretenida, pero irregular. Se confirma que la actriz funciona bien en la comedia, pero quizá el flojo guion de la serie no le permite mostrar todo su potencial. Es de 2017 y está en Netflix.

Y la que serie que está teniendo mucho éxito, un estreno actual, en Netflix es Jungjeungoesangsenteo [중증외상센터, Centro de emergencias sanitarias] conocida en inglés/castellano como The trauma code: Heroes on call/Héroes de guardia. Primero, una aclaración. En castellano, cuando se habla de un centro de traumatología, se suele referir a la especialidad que trata con los efectos de los traumatismos sobre el sistema osteomuscular. Aunque los efectos de un traumatismo, los daños que se producen sobre el organismo humano como resultado de una causa externa, como accidentes, incendios, agresiones y demás, puedan ser abordados por diversos especialistas (cirujanos generales, traumatólogos, neurocirujanos, cirujanos plásticos, maxilofaciales, cardiotorácicos, oftalmólogos, etc) según la localización de los daños. Los centros que tratan estas situaciones son centros de urgencias y emergencias, que lo que hacen es estabilizar la situación del paciente hasta que el especialista adecuado puede resolver las consecuencias del traumatismo. En inglés, los centros de urgencias y emergencias son Trauma centers, y a esto se refiere la serie cuando habla de estos centros. Pero no son traumatólogos… son centros destinados a tratar a víctimas de graves accidentes o agresiones, fundamentalmente, que ponen en riesgo grave su vida.

Pero como suele suceder en estas series, los protagonistas saben hacer de todo. Y en un quirófano de urgencias, lo mismo te hacen una operación de neurocirugía, que de cirugía cardiaca, que te hacen un trasplante. Lo cual es pura fantasía. Dicho lo cual, la serie es muy entretenida. Sobre la base de que en Corea del Sur hay escasez de buenos centros de emergencias, en un determinado hospital quieren deshacerse del que tienen porque no da beneficios. Pero la ministra de Sanidad (Kim Sun-young) les impone un nuevo responsable (Ju Ji-hoon), un tipo que ha sido médico en zonas de conflicto bélico y con algunos aspectos oscuros en su pasado. Junto con un joven pringado que quería ser cirujano colorrectal (Choo Young-woo), esto está buscado con intención de hacer gracia, y con una enfermera muy animosa y con carácter (Shin Ha-young), se lanzan a crear un centro de emergencias eficaz y puntero. Y a partir de ahí una sucesión de excesos sin mucho sentido en la vida real, pero que son muy muy entretenidos. Será fantasiosa, pero divierte. Con sólo ocho episodios de menos de una hora, es de la que te las ves enseguida. Y además tiene bastante comedia, lo que hace que se perdonen los excesos. Pero que a todo el mundo le conste que en la vida real las cosas no funcionan como en la serie. Afortunadamente.

[TV] Cosas de series; buen rollo cafetero y una pequeña gema de Koreeda

Televisión

Las series de fotografías que ilustran las entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie.

Para terminar/empezar el año, surgió la posibilidad de ver dos series japonesas que prometían bastante por motivos diferentes. Ambas son originales de Netflix, es decir, no son adquisiciones a otras cadenas japonesas para su distribución en el resto del mundo. Y aunque tienen tonos y temas distintos, ambas comparten la simpatía y comprensión por el ser humano. Una es más bien buenista, mientras que la otra destila a ratos unas saludables dosis de ironía y mala baba… pero también congracia con la especie humana. Y esta última, nada más y nada menos, está dirigida por Hirokazu Koreeda.

Sayounara no tsuzuki (さよならのつづき, lo que sigue al adiós) es un drama romántico que en inglés/castellano encontramos bajo el título Beyond goodbye/Más allá del adiós, que por una vez son bastante aproximados. Es una serie sobre el duelo ante la pérdida del ser querido, con tonos fantásticos. En la serie seguimos a Saeko (Kasumi Arimura), una joven que trabaja en una empresa cafetera, que pierde a su prometido (Tōma Ikuta) cuando sufren un accidente en el autobús en el que viajaban, un día de invierno, en la isla de Hokkaido, donde viven. Saeko sufre un duelo profundo, con el único consuelo de que los órganos de su prometido han servido para salvar otras vidas. Una de esas vidas es la de Naruse (Kentarō Sakaguchi), casado con la fiel Miki (Yuri Nakamura), que recibe el corazón cuando ya estaba casi desahuciado. Y dos cosas pasarán que marcarán el destino de Naruse y Saeko. Naruse empezará a revivir las memorias del promedito de Saeko, y a adquirir rasgos de su carácter y, un día, en un aeropuerto en Hawái, ambos se encontrarán y comenzarán a relacionarse. La serie es fundamentalmente serie-cebolla, destinada al melodrama más o menos lacrimógeno, que se apoya sobretodo en el encanto de su actriz protagonista, que ya pudimos ver en una película original de Netflix. Pero aunque se deja ver con razonable agrado, sientes constantemente que le falta algo más de emoción y de empuje para que te interese más allá de la mera curiosidad. Sí que te deja con ganas de visitar Hokkaido. Y también Hawái.

Y la que llegó por sorpresa, con poca publicidad, y me ha parecido de lo mejor que ha estrenado Netflix en los últimos tiempos es Ashura no gotoku (阿修羅のごとく, como asuras), en inglés/castellano simplemente Asura. Es una adaptación de una novela de una autora japonesa, la segunda en formato de serie, y la tercera si incluimos un largometraje. Y como ya he comentado, es una creación y está dirigida por Hirokazu Koreeda. La serie es del género de recuentos de la vida, en la que conocemos la vida cotidiana y las relaciones entre sí y con sus parejas de cuatro hermanas, interpretadas, de mayor a menor edad, por Rie Miyazawa, Machiko Ono, Yuu Aoi y Suzu Hirose. Cada una tiene sus problemas cotidianos. Y sus problemas con los hombres. La mayor vive sola y tiene un amante casado. La segunda, casada con dos hijos adolescentes, está convencida de que su marido la engaña (nunca se confirma esta sospecha). La tercera está soltera, es mojigata y conservadora, y reticente a las relaciones, aunque un investigador privado al que contrata para investigar a su padre está interesado en ella. Y la más joven es la novia de un boxeador prometedor, a quien quiere y apoya. Cuando empieza la serie, se reúnen porque han descubierto que su padre tiene una relación extramatrimonial con una mujer madre soltera. Y a partir de ahí seguimos a la familia durante varios años, pudiendo dividir la serie en dos partes, con una elipsis temporal de dos años entre ellas. Antes y después de la muerte de la madre de las hermanas.

Koreeda se ha especializado a lo largo de su carrera en hacer películas y series sobre la familia. Familias de todo tipo, convencionales y no convencionales. A mí, hace tiempo que me tiene enganchado, y varias de sus películas me parecen pequeñas o grandes maravillas. A veces subestimadas. Es la segunda serie que hace para Netflix, la primera sobre la vida de las maiko en Kioto ya me gustó mucho, y ya hizo una película hace años sobre cuatro hermanas, que también me gustó bastante. Y con alguna de las protagonistas de aquella película presente en la serie actual. La serie actual no deja de recordarme en todo momento a una de las mejores novelas que he leído de la literatura japonesa, que también nos hablaba de cuatro hermanas. En aquella ocasión situada la acción en los años previos a la Guerra del Pacífico, en la serie actual, en el final de los años 70 del siglo XX. Y ambas combinan el costumbrismo bien entendido, con la reflexión sobre las relaciones entre las hermanas y con un cierto humor irónico que permea toda la historia, incluso en sus momentos dramáticas, pero sin hacer nunca sangre, siempre con cariño hacia los personajes. La forma en que está rodada la serie sabe a buen cine. Y a cine clásico japonés, por la forma en que se mueve la cámara o se encuadran las conversaciones. Finalmente, explicar el título. Los asuras son semidioses del budismo que derivan de los seres míticos del mismo nombre del hinduismo y otras religiones similares. Entre los caracteres de los asuras budista están el orgullo, la belicosidad, la ira o la vanidad. Y para el marido de una de las protagonistas, comentando con el resto de los hombres de la familia, si bien no pueden dejar de quererlas, no pueden negar que en ocasiones son como asuras. Un momento más de ironía y humor en la historia.

[TV] Cosas de series; sagas galácticas y asesinas a sueldo

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Se me han acumulado en las últimas semanas un montón de series para comentar. Cuando a finales de diciembre pensaba que me podía quedar sin series para comentar en alguna semana de enero… Pues nada, que no me enteraba de nada. Que un montón. Así que vamos con tres de ellas. Como dice el título de la entrada, dos aventuras espaciales, y una de espías y asesinos a sueldo.

Star Wars: Skeleton crew es el intento de Disney de hacer su propia versión de las aventuras de niños y adolescentes tan populares en los años 80 del siglo XX, pero ambientada en el universo Star Wars. Y a pesar de unas críticas benevolentes, y una razonable aceptación, al parecer, por parte del público, a mí me ha parecido un aburrimiento sin interés. Todavía no entiendo cómo llegué hasta el último de sus ocho episodios, afortunadamente no muy largos. La cosa va de un grupo de críos en un planeta que parece aislado del resto de la galaxia. Establecido antes de la caída de la Antigua República, sobrevivió oculto al Imperio de Palpatine. Y así sigue. Pero los críos encuentran una vieja nave pirata semienterrada en un bosque, y acaban por arrancarla accidentalmente volando fuera del planeta. La cosa va de volver, cuando ni ellos saben dónde está su planeta de origen. Y además, acabarán codeándose con todo tipo de piratas. Y entre ellos, aunque con capacidades jedis, un tipo que no saben muy bien si es de los buenos o de los malos. Ni la presencia de Jude Law, el pirata buenimalvado, salva para mí el tedio que me ocasiona esta serie que no me dice absolutamente nada. No seguiré viéndola, ni aunque me ofrezcan los placeres de los siete cielos.

El universo de Dune está de moda. Así que había que aprovechar la ocasión y hacer algo. Y como ya está Villeneuve embarcado en los largometrajes de la saga principal, alguien decidió ir a por una precuela. De esas que te trasladan a miles de años antes, cuando se estaba configurando el imperio aristocrático/plutocrático que conocemos. Y así, nos vamos a 10 000 años antes de los hechos narrados en la novela original, cuando, ya terminada la Yihad Butleriana que acabó con las máquinas pensantes, están surgiéndo las casas aristocráticas, la casa Corrino está en proceso de estabilizarse como dinastía imperial gobernante, y surge poco a poco como un elemento importante la Bene Gesserit. Y esta última será el centro de una trama para consolidar el statu quo, el poder de la orden, y el impulso de su plan de desarrollo genético que les lleve al Kwisatz Aderach. Alguien a descrito esta serie como Juego de tronos en el espacio. Pero es que cualquier trama con distintas facciones peleando por el poder va a parecer Juego de tronos donde sea que transcurra. Tiene momentos buenos, con interpretaciones notables de gente como Emily Watson, Olivia Williams o Mark Strong. Pero también tiene irregularidades. En cualquier caso, va de menos a más. Y, aunque te quedas con la sensación de que se queda a medio camino de lo que podría haber sido, te quedas con ganas de más.

Finalmente, cambiaremos el espacio exterior por Londres. O sea… por un mundo también algo marciano. Y nos iremos a una serie de Netflix, Black doves, que parece que prometía. En ella, la esposa perfecta de un político de alto nivel, interpretada por Keira Knightley, resulta pertenecer a una organización de espionaje privado, en la que lo mismo puede dedicarse a obtener información, que a apiolar a quien convenga. Pero cuando muera el embajador chino y secuestren a su hijo, y al mismo tiempo asesinen a tres personas, entre las cuales su amante, se lanzará a una aventura de investigación y venganza, en compañía de otro asesino a sueldo, Ben Whishaw, que durante años a permanecido fuera del país. Le pasa un poco lo que a la anterior. Tiene momentos buenos y otros más flojos, va de menos a más, te quedas con la sensación de que podría haber sido mejor y, hasta cierto punto, te quedas con ganas de más. Bueno, tanto de esta como de la anterior, supongo que veremos nuevas temporadas.

[TV] Cosas de series; familias, matrimonios y amistades en animación japonesa

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Seguiré comentando las series de la temporada de otoño de la animación japonesa, es decir aquellas series que se han emitido entre principios de octubre y finales de diciembre de 2024. Bajo la guía y recomendación de una joven amistad, aunque tomando mis riesgos de vez en cuando de acuerdo a lo que me llama la atención de una forma u otra, he ido seleccionando algunas de las muchas series que se estrenan. Estas series de animación con episodios que tienen una duración real de unos 20 minutos, descontando los créditos iniciales y finales, las encajo en tiempos muertos de mi actividad cotidiana, y tienen mucho de experimentación. Hay muchas que tienen premisas o planteamientos curiosos, diversos de lo que vemos habitualmente, y hay algunas que son realmente muy divertidas. Aunque en su mayor parte están destinadas a sectores demográficos distintos al que yo pertenezco. Pero eso me da igual. Mientras un relato audiovisual esté bien construido y me diga algo, me da igual a quien esté dirigido.

Las series de hoy tienen tramas muy relacionadas con la vida cotidiana. Por ello, fotográficamente, las ilustro con escenas cotidianas, en la ciudad de Kamakura.

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No obstante, las tres que traigo hoy no son las más destacadas de la temporada. Las he visto por curiosidad con algunos aspectos de la trama, pero realmente, en algún caso incluso me plantee no seguir con ellas. No obstante, al final, vi toda la temporada, que creo que son únicas, que no tendrán continuación. En dos de ellas, al menos, eso está muy claro. La tercera… no sé. Todas ellas, en My anime list, lugar de referencia de información sobre animación japonesa, tienen puntuaciones superiores a 7. Y una de ellas sobrepasa el 7.5. Eso significa que no son de las más estupendas, pero que tienen una calidad razonable.

Tsuma, Shōgakusei ni Naru [妻、小学生になる, mi esposa se ha convertido en una niña de eduación primaria], o simplemente TsumaSho es un drama fantástico con tonos de comedia. Un hombre con una hija en su veintena vive sumido en el duelo desde que su esposa falleció en un accidente de tráfico diez años antes. Y de repente, una niña de los primeros años de la educación primaria se planta ante ellos diciendo que es su esposa reencarnada, lo cual les lleva a una situación de alegría y reencuentro. Esos primeros episodios son de comedia, a veces un tanto naíf. Pero en un momento dado, la trama da un giro inquietante. La niña tiene una madre que la cría en solitario y con muchos problemas. Y además descubrimos que no es la esposa reencarnada. El espíritu de la esposa no ha abandonado el mundo, debido al duelo patológico del marido, y ha poseído el cuerpo de la niña. Ugggg… Los japoneses son especialistas en convertir una comedia en un drama sobrenatural con aspectos un tanto espeluznantes. Estuve a punto de dejarla… pero los giros de la trama me mantuvieron en ella. Es la mejor valorada de las tres por el público aficionado. Para mí se queda en peculiar. Adaptación de un manga.

Kekkon Surutte, Hontō desu ka? [結婚するって、本当ですか, ¿de verdad se van a casar?], que en inglés recibe el título 365 days to the wedding, es pura comedia romántica. En una empresa de agencias de viaje japonesa, anuncian que en el plazo de un año van a abrir una sucursal en Alaska, donde destinarán a uno de los empleados. Aquel para el que el traslado suponga el menor problema de tipo familiar. Por lo que los candidatos son los dos, un hombre y una mujer jóvenes, que están solteros y sin compromisos. Ambos son introvertidos, y llevan vidas tranquilas, con sus aficiones. Pero no quieren abandonar su vida actual, por lo que acuerdan simular que se van a casar antes de que termine el plazo. Por lo que a partir de ahí empezarán una serie de enredos entre sí, con los compañeros de trabajo y con sus familias. Es previsible. Pero genera buen rollo. Y quizá por eso, porque no da mucho más de sí, y porque tiene unos diálogos y situaciones simpáticos, he acabado viéndola entera. Producción digna y bastante entretenida, aunque probablemente no deje mucho recuerdo en el futuro. Adaptación de un manga.

La más seria de las tres es Negative Positive Angler, en inglés en el original, también conocida como NegaPosi Angler. Un universitario solitario y cargado de deudas se enfrenta a un diagnóstico de cáncer que, sin tratar, tiene un pronóstico de dos años antes de morir. Mientras piensa en suicidarse, cae accidentalmente al agua en la bahía de Tokio, y es rescatado por una joven aficionada a la pesca deportiva con caña y anzuelo, y su grupo de amigos. Uno de ellos lo acoge, resuelve sus deudas, y a cambio lo pone a trabajar en una tienda de conveniencia donde se venden también accesorios de pesca. Así entra en contacto con un variopinto grupo de amigos, trabajadores a tiempo parcial de la tienda, aficionados a la pesca, con los que irá modificando su visión de la vida, y encontrará motivos, tal vez, para pelear por ella. Esta serie tiende a ser dramática con abundantes momentos de alivio cómico. Buenrollista, también es entretenida. Es la que me pareció que quizá podría tener una continuación aunque todo indica que no. No adapta ningún manga, es original.

[TV] Cosas de series; el final de año con series surcoreanas

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En los días navideños, en el final de año, con más días de fiesta, y al mismo tiempo con más tiempo en casa, estuve más intensivo en la visualización de series surcoreanas. Sin pasarme tampoco. Pero hoy comentaré una de las series que en modo semimaratoniano cayó en esos días, al mismo tiempo que terminaba un estreno reciente en Netflix. Dejo para más adelante el comentario de un drama histórico de mucho éxito en su momento en su país que también vi en esos días.

Yeokdoyojeong Gimbokju [역도요정 김복주, el hada del levantamiento de pesas Kim Bok-ju], en inglés Weightlifting fairy Kim Bok-joo, es un romance juvenil, universitario, entre deportistas, con buen rollo y pocas pretensiones, pero que es simpático de ver. La protagonista (Lee Sung-kyung) está en el equipo de halterofilia de su facultad de deportes, y aspira a entrar en el equipo nacional. Mantiene encontronazos con el protagonista masculino (Nam Joo-hyuk), un estudiante del equipo de natación, muy brillante, pero con malos resultados en competiciones, mientras se enamora del hermano de este (Lee Jae-yoon), mayor, médico, que no le corresponde pero la trata con amabilidad. Y por otro lado, reaparece la antigua novia del protagonista masculino (Kyung Soo-jin), una gimnasta muy sometida a presión, que por un traspiés ha salido del equipo nacional al que había logrado llegar. A partir de aquí, enredos, amoríos, equívocos, comedia y algo de drama. No tiene mucho misterio. Dicen que está basada en una atleta de halterofilia real del país asiático, que alcanzó grandes metas a nivel mundial. Pero aquí han bajado mucho de peso la categoría en que compite la protagonista. Y es que hay unos límites sobre el físico que pueden tener las chicas en las series de coreanas difíciles de romper. Las chicas de estas series son todas muy monas, pero es muy irritante la ausencia de diversidad, y la fobia hacia las personas que no responden a los estándares establecidos.

La siguiente es una producción propia de Netflix, de doce episodios, que se ha emitido en las últimas semanas del año, y que me genera sensaciones contrapuestas. Jigeum geosin jeonhwaneun [지금 거신 전화는, algo así como la llamada que acabas de hacer o el número que has marcado], titulada en inglés/castellano When the phone rings/Cuando el teléfono suena. La serie empezó muy bien. Prometía mucho. Una intriga en la que se mezclaban conspiraciones políticas, misterios criminales, y una fuerte tensión en un matrimonio de conveniencia formado por el portavoz presidencial del país (Yoo Yeon-seok) y su esposa (Chae Soo-bin), desconocida para todo el mundo, moneda de intercambio en los tejemanejes entre dos poderosas familias políticoempresariales. Una esposa que no habla, y que un día es secuestrada, amenazando al protagonista con destapar la conspiración. Que irá mucho más allá de los que todos esperan. La serie prometía mucho. Los primeros episodios fueron muy interesantes. Los protagonistas, guapos, buenos intérpretes, con buena química… para mí ya conocidos y apreciados. Pero la historia en un momento se descabala. La tensión entre ambos se termina demasiado pronto, y se pasa a un drama de otro tipo, y que se prolonga demasiado. Los votantes de IMDb no la han apreciado. Yo creo que tiene momentos muy buenos, y otros muy malos. El último episodio sobra, cosa que pasa mucho en las series surcoreanas. Como ya he dicho, prometía mucho más.

[TV] Cosas de series; romance telepático y drama familiar en Japón

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Generalmente, las series de nacionalidad japonesa no las separo de las del resto del mundo como hago con las surcoreanas. Estas últimas presentan características tan propias y tan peculiares, y constituyen un rito particular en mi condición de telespectador, las series de los fines de semana, que las comento aparte. Pero con las japonesas… no. Unas más. No obstante, en esta ocasión voy con dos estrenos recientes del País del Sol Naciente agrupados. Estrenos recientes en Netflix en algo parecido al simulcast o transmisión simultánea. Es decir se emiten al mismo tiempo en cadenas de su país de origen y en Netflix. O si no es al mismo tiempo, es con muy poco retraso. Es lo que sucede con muchas series surcoreanas de Netflix, que aparecen como «originales» de la cadena, pero no son de producción propia. Estas japonesas no aparecen como «originales».

Como sucede con frecuencia en las series japonesas, las localizaciones pueden ser ficticias. En cualquier caso, en la segunda de las de hoy, es una ciudad costera. Como Katsuura, en la península de Kii, donde pernoctamos en 2019 cuando visitamos la ruta de peregrinación de Kumano Kodo.

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La segunda que empecé a ver, aunque la terminé antes puesto que ya estaba disponible de forma completa en Neflix fue Eye love you (アイラブユー), con título original en inglés, que es un juego de palabras, es homófono con I love you (te quiero). Y la cosa va del romance entre una mujer japonesa (Fumi Nikaidō), de 30 años, ejecutiva en una empresa chocolatera con sensibilidad medioambiental, que pasa de ligar porque tiene propiedades telepáticas, y escucha los pensamientos de los demás cuando los mira a los ojos (de ahí el título). Y en un momento dado liga con un estudiante de doctorado surcoreano (Chae Jong-hyeop), que trabaja de repartidor de comida a domicilio, y que como piensa en coreano, no lo entiende. A partir de ahí, todo tipo de enredos, a los que hay que añadir los de los personajes secundarios. Me llamó la atención por su protagonista femenina. He visto a Nikaidō en alguna película, principalmente de corte dramático, e hizo un papel que me gustó mucho, a pesar de que salía poco, en la serie más exitosa del año pasado. Pero siempre papeles dramáticos. Pero aquí aparece en un papel de comedia romántica, y me entró la curiosidad. Una serie que pretende asumir algunos de los recursos de las comedias románticas surcoreanas. Pero con la ventaja de ser 10 episodios en lugar de 16, y de 45 minutos de duración en lugar de 70. Me lo pasé bien. Aunque sea tirando a intrascendente. Es simpática.

La primera que empecé a ver, pero que terminé más tarde, por ser emitida capítulo a capítulo cada semana, es Raion no kakurega [ライオンの隠れ家, la guarida del león], conocida en inglés/castellano como Light of my lion/La guarida del león (esta última la traducción literal del título original). Es un drama familiar. El protagonista es Hiroto, un hombre joven (Yūya Yagira), que lleva una vida tranquila trabajando como empleado municipal, y cuidando de su hermano (Ryōta Bandō) que padece un trastorno del espectro autista. Cuando aparece en la puerta de su casa un niño, que dice llamarse León (Raion ライオン, adaptación al japonés del inglés lion). Hiroto sospecha que es el hijo de su hermana (Machiko Ono), que desapareció de sus vida cuando era una adolescente, casada con un empresario, y que se sospecha se ha podido suicidar. Aunque de fondo está la peripecia sobre la hermana y el niño con el padre del crío, la serie va del buen rollo de los valores familiares. Tiene momentos inspirados y momentos menos inspirados. Pero está muy bien valorada por el público en su país. El argumento tiene alguna inconsistencia, hay tramas secundarias con poco sentido. Por ejemplo, la relación con su compañera de trabajo, parece destinada al romance, pero no se resuelve de ninguna forma precisa y resulta superflua. La actriz es muy mona pero muy floja. Y otras que están poco explotadas a pesar de ser interesantes, como la relación entre la periodista y el policía. Es una de esas series que te dejan con la sensación de que había material para ser mucho mejor.

[TV] Cosas de series; dramedias, comedias dramáticas… o como queráis llamarlas

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Hoy no ando con mucho tiempo, pero no quería dejar esta semana sin entrada televisiva. No vaya a ser que se me acumulen muchas series. De hecho, ya se me han acumulado muchas series. En pocos días, cuando pensaba que se me estaban agotando las que tenía pendientes de comentario. Y hoy vamos con comedias con episodios de corta duración. Tradicionalmente, estas comedias de episodios cortos han sido las comedias de situación o sitcom para los más anglófonos de los castellanoparlantes. Pero la comedia de situación suele ser comedia pura, incluso si permite algún momento de dramilla, muy ligero y tal. Sin embargo, desde hace un tiempo, tenemos comedias con episodios que rondan los 30 minutos, que quizá entren más en el concepto de comedia dramática, o dramedia, para los que adaptan directamente el término inglés dramedy. Una adaptación correcta por otra parte. Un acrónimo bien formado. Como lo está desde hace siglos el término tragicomedia. Vamos con dos dramedias. Una más comedia, otra más drama, pero dramedias.

Hemos podido ver en Netflix Nobody wants this. Diez episodios de media hora de duración protagonizados por un rabino muy comprometido con su labor pastoral (Adam Brody), y una podcastera (Kristen Bell) que habla de relaciones y sexo con su hermana (Justine Lupe) en sus emisiones. Por supuesto, gentil. Cuando gentil no quiere decir agradable y simpática sino no judía. Y empiezan una relación poco a poco, improbable, pero que se va afianzando más allá de la atracción física, claro. Pero claro, en sus entornos respectivos, especialmente entre la familia del rabino y en su sinagoga, nadie quiere esta relación. Y a partir de ahí, os podéis imaginar. No está mal. Tiene momentos inspirados. Pero al mismo tiempo, me resulta demasiado inverosímil en algunos momentos, poniendo a dura prueba mi renuncia voluntaria a la incredulidad. Interpretaciones entre correctas y bastante buenas, según los casos, y diálogos entretenidos, como corresponde a una buena comedia. Esta es la que es más comedia que drama. Kristen Bell está lejos de sus mejores momentos… hace 20 años, pero cumple. En realidad, es de esas series en las que los secundarios muchas veces son lo mejor.

Más seria, aunque disfrazada de drama, es la segunda temporada de Shrinking. Está en Apple TV+, y los que lo ven todo doblado y traducido la encontrarán como Terapia sin filtro. El título original es una juego de palabras entre los psiquiatras, a los que los anglófonos llaman coloquialmente shrink, y el significado de la palabra que es encogerse. La primera temporada ya me gustó. Mucho. Y la segunda temporada también. Incluso si detrás de un aspecto más amable, ha sido en realidad más dramática. Engaña mucho esta serie. El duelo es el principal tema, junto con la relación padre-hija. Pero también la decadencia de la vejez, otras relaciones progenitores-vástagos más diversas y variadas, el sentimiento de culpa, la redención, la familia en general, la amistad… Tiene buen rollo, pero tiene momentos realmente complejos. Acompañado todo por ese disfraz de comedia, con excelentes diálogos y muy ágil. Claro,… el reparto se las trae. Hacía tiempo que no veía a un Harrison Ford tan inspirado. Pero todos lo hacen muy bien. Visitad el enlace a IMDb y allí tenéis todo el reparto. Tendremos tercera temporada. Igual que de la anterior tendremos segunda temporada. Las veremos si nada lo impide.

[TV] Cosas de series; otros mundos y alienígenas en varios sentidos de la palabra

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Hoy la cosa va de animación. Está acabando la temporada de otoño, el último trimestre del año, de la animación japonesa. Y ya tengo varias series pendientes para las próximas semanas o meses. Poco a poco iré comentándolas. Pero hoy voy con animación no japonesa, y también con algunos animes que he podido ver en Netflix. Todo bastante entretenido. Bien.

No soy especialmente aficionado al universo Star Trek. Lo he comentado en alguna ocasión. Si la serie original tiene sin lugar a dudas un lugar en mi corazoncito, las películas que en los años 80 volvieron a poner este universo en el candelero siempre me parecieron tirando a cutres, al igual que muchas series posteriores. No es que la original no lo fuera. Pero oye. Que eran los años sesenta del siglo XX. Nada que comenzase en los años sesenta del siglo XX es cutre. Alguna cosa… tal vez. Pero en ganeral, nada. Muy pocas cosas, me han gustado después del universo trekkie. Algunas ha habido. Por lo menos durante un tiempo. Otras las he aborrecido. Por ejemplo, a Picard. No me refiero a la serie. Al personaje. Aborrezco a Picard. Pero he aquí que hay una serie de animación que he visto entera y con la que lo he pasado bien. Star Trek: Lower decks ha llegado a su quinta y últimas semana. Los oficiales de las cubiertas inferiores, de baja graduación, de una anodina nave de la Federación, la Cerritos. Destinada a hace el «primer» segundo contacto. Es decir, las misiones menos glamorosas. Una premisa original, unos guiones dinámicos, unos buenos diálogos, y personajes con los que puedes empatizar, sin tomarse a sí mismos demasiado en serio, han bastado para que me reconcilie durante esas cinco sesiones con este universo. Que a veces se toma demasiado en serio a sí mismo, con demasiada filosofía buenista, facilona y de baratillo. Ha estado bien mientras ha durado.

Las naves de la Federación surcan la Galaxia explorando nuevos mundos, otros mundos. Y uno de los géneros más populares de la animación japonesa es el isekai 異世界, las aventuras en otro mundo. Y un isekai que podéis encontrar en Netflix y que me parece muy divertido es Kage no Jitsuryokusha ni Naritakute! (陰の実力者になりたくて!, ¡Quiero ser un poder en la sombra!), conocida en ingles como The eminence in the shadow. El protagonista es un adolescente que, después de salvar a una compañera de uno secuestradores que además pretendían violarla, acaba palmando y renaciendo en un universo paralelo, una mezcla de fantasía mágica con algo de steam punk, un mundo mezcla de mundo de cuento de hadas, harripoteresco y siglo XIX. Y allá, voluntariamente, aparentará ser una mediocridad, al mismo tiempo que creará una hermandad femenina para controlar el mundo y derrotar a los villanos desde el anonimato, desde las sombras. Es muy dinámica y bastante divertida. Con mucha acción. Aunque no hay emoción sobre el resultado de los distintos arcos argumentales. Sabes que al final gana el protagonista con sus chicas de orejas en punta y pechos enormes. Sí. Hay bastante fan service, aunque no demasiado grosero. Pero es una mezcla de genio y… bueno, al final no sabes si consigue las victorias por su poder y su previsión,… o por casualidad. El caso es que es divertido. He visto las dos temporadas. La primera, de 20 episodios, lleva un tiempo en Netflix. La segundas, de 12, llega el lunes que viene. Aunque ya la he visto por otro lado. Se cierra con un guiño a una probable tercera temporada.

Y finalmente, Dandadan ダンダダン, adaptación a serie de animación de una serie de manga de la que ya os he hablado. Os recuerdo la cosa. Hace un par de años por estas fechas, en el Centro de Historias de Zaragoza, había una pequeña exposición, una pared del centro, dedicada al proceso de creación del manga del mismo título, creado por Yukinobu Tatsu. Por aquel entonces se publicaron los dos primeros tankobon del manga en su traducción al castellano. Y se los regalamos al chaval preadolescente de unos amigos. Años atrás habíamos empezado a regalarle a la hermana mayor otro cómic, con éxito. Y el igual que me sucedió con aquel cómic, también he ido tomando prestado los tankobon de Dandadan, por lo que he ido siguiendo la saga de aventuras ilustradas. Dos compañeros de clase, Momo, una chica que cree en espíritus, pero no cree que existan los extraterrestres, y Okarun, un chico firme creyente de los extraterrestres, que cree que los espíritus son una patochada. Por supuesto, acabarán en una desenfrenada sucesión de aventuras contra espíritus y extraterrestres, a un ritmo desaforado. Y de eso va la serie. Es cierto que en los primeros episodios se me hizo raro, porque me había imaginado la serie, las voces y los estilos de otra forma, pero una vez acostumbrado, es el mismo tipo de diversión. Acción desaforada, pero con su corazoncito. Por lo que sé, la primera temporada ha sido un éxito a muchos niveles. Y ya se ha anunciado la segunda para el verano. La primera temporada adapta los primeros cuatro tankobon del manga. Yo ya voy por el decimotercero traducido al castellano. En japonés, en enero se publicará el decimoctavo. Creo.

[TV] Cosas de series; esposas por contrato

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No deja de ser curioso que las dos series surcoreanas que traigo hoy aquí, y que terminé de ver recientemente, tengan una cosa en común. En ambas, el personaje femenino protagonista tiene un curioso oficio; el de casarse con hombres por conveniencia, por un tiempo determinado. Por motivos diversos. A partir de ahí, grandes diferencias, una de ellas es un drama psicológico y la otra es una comedia romántica.

El mercado de pescado de Jagalchi en Busán, para ilustrar una entrada que nos llega desde Corea del Sur.

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Trunk, en inglés en el original, en las versiones inglesa/castellana The trunk/Una maleta, es un original de Netflix con ocho episodios de duración variable entre los 60 y los 75 minutos aproximadamente. Juega al glamur y al drama psicológico. Una pareja se rompe tras un accidente en el que ella pierde el hijo que viven. Ella (Jung Yun-Ha) se lía con otro hombre más joven (Jo Yi-Gun), y le busca a él (Gong Yoo), una esposa (Seo Hyeon-jin) durante un año, en una agencia que proporciona esposas temporales, pero con todos los requisitos legales en el registro civil. El objetivo es darse un tiempo y, quizá, recomponer la relación. Se cuenta en flashback mientras la policía inicia una investigación por asesinato, con una pista principal, un gran y caro baúl que aparece sumergido en el lago donde se encontró el cadáver. La cuestión es que todos los implicados en este «triángulo» a cuatro bandas tienen secretos y pasados complejos, traumas y soledades. Y las cosas no evolucionarán como la lianta pretendía. Claro.

Hay un innegable esfuerzo de producción, como ya he comentado muy glamuroso. Y hay buenas interpretaciones, especialmente por parte de los dos personajes femeninos principales, más flojos los masculinos. Aunque eso es habitual en las series coreanas donde la carga expresiva y dinámica siempre es más potente en los papeles femeninos que en los hieráticos papeles masculinos. Supongo que depende de los estereotipos sociales del país, que también aprecio con frecuencia en series y películas japonesas. Pero encuentro cierta frialdad en la realización en su conjunto, a pesar incluso de las escenas de sexo con algún desnudo, rarísimo en las series coreanas, pero factible por ser una producción propia de Netflix, no un acuerdo de distribución de una serie de alguna de las grandes cadenas del país. Y alguna irregularidad en el guion, quizá porque se estiran las premisas de la historia más de lo que es capaz de dar de sí. No obstante se deja ver.

Wolsugeum hwamokto [월수금 화목토, lun-mie-vie mar-jue-sab] conocida en inglés/castellano como Love in contract/Amor por contrato, es una serie de 2022 que se puede ver en Netflix desde hace unas semanas. Lo del título original es por lo siguiente. La protagonista (Park Min-young) fue adoptada de niña por una familia de empresarios potentados, unos de los llamados chaebol. Con el fin de casarla con el heredero de otra familia y conformar alianzas. Pero en el momento de ser presentada a su futura familia política, con apenas veinte años de edad, se reveló y dio el portazo. Y puesto que fue educada para ser la esposa perfecta, se dedica a eso. A ofrecer sus servicios como esposa, acumulando más de dos matrimonios y sus correspondientes divorcios. Su relación más larga, sólo como esposa para cenar los lunes, miércoles y viernes, es con un hombre tímido y silencioso (Go Kyung-pyo), que conoció los servicios de la mujer porque es el juez del juzgado de familia que juzgó sus divorcios. Durante cinco años ha durado la relación. Por otro lado, el hijo más joven (Kim Jae-young) de la que iba a ser su familia política, actor famoso que vive al margen de los negocios familiares, la contrata para los martes, jueves y sábados para fingir una relación, que acalle los rumores de su supuesta homosexualidad o de cualquier escándalo de otras posibles relaciones. Pero claro, surgirán los problemas, los sentimientos y las rivalidades. Y luego está la misteriosa y retorcida niñera (Jin Kyung) que la crio en el extranjero tras la adopción, con una relación de extraña interdependencia mutua con la protagonista.

Típico triángulo amoroso con hipotenusa y dos catetos, que fundamentalmente funciona en régimen de comedia romántica en un 80 % y de drama en un 20 %, con malvados ricachones, y unos entornos de secundarios que van desde el amigo homosexual de la protagonista que sea ha convertido en una especie de hermano menor tras ser cliente suyo, a los dispares compañeros del juzgado, o a los miembros de la agencia del actor. Serie formulaica y previsible, pero que tiene sus buenos momentos por el buen hacer de sus intérpretes, ya que por lo demás es como tantas otras comedias románticas del país asiático oriental.