[Cine] A rainy day in New York (2019)

Cine

A rainy day in New York (2019; 50/20191015)

Estamos ante la película anual de Woody Allen que debería haberse estrenado en 2018. Sin embargo, en medio de la vorágine del movimiento #metoo, movimiento que considero justificado en un gran número de casos y sobre el que creo que todavía hay situaciones reales de abuso contra las mujeres que no han salido todavía a la luz, alguien desempolvó cuestiones sobre el director de hace 25 años. Cuestiones que se trataron en su momento, incluso en el sistema judicial, pero que se desestimaron por los fiscales encargados de la investigación, decisión influida por la improbabilidad que señalaron los servicios sociales de que los presuntos abusos se produjeran. El hecho de que fueran cuestiones antiguas y desestimadas tras investigación, cosa que no se había producido con muchos de los casos que legítimamente denuncian en el movimiento #metoo, no impidió a Amazon, su distribuidora, aparcar la película por miedo a la mala prensa. Algunos intérpretes de la película también tuvieron miedo a ver manchada su reputación y empezaron a donar el salario cobrado por la película y acciones similares. Pero parecen más acciones derivadas de una presión colectiva que de una convicción sobre las acusaciones. A partir de aquí… sobre el caso,… yo no tengo una opinión clara, pero aunque no simpatice con todas las actuaciones personales de Allen, no creo que esté en la misma posición que otros acusados del movimiento #metoo. Demasiado embarradas las relaciones familiares de ese grupo como para desbrozar los intereses de cada cual.

La sección de Egipto del Met, el MoMA, Central Park o los garitos del Village o del SoHo son algunas de las localizaciones de la película, tan homenaje a Nueva York como muchas otras películas d

El caso es que finalmente Allen recuperó los derechos de distribución de la película que ha llegado a los cines como decía un año después de lo previsto. Y nos cuenta cómo dos universitarios, un niño pijo neoyorquino (Timothée Chalamet) y la hija de papá de un banquero del sur de los EE.UU. (Elle Fanning), que estudian en la misma universidad de Nueva Inglaterra, van a pasar un romántico día en Nueva York, que se tuerce de formas insospechadas. Aunque no necesariamente para mal. Especialmente cuando otras personas, atractivas, se crucen en el camino de él (Selena Gomez) o de ella (Liev Schreiber, Jude Law o Diego Luna).

Hace tiempo que venimos considerando que las película actuales de Allen son obras menores comparadas con los clásicos que podemos encontrar en su obra. En esta comedia romántica, incluso sus temas tradicionales aparecen mucho más moderados, apagados o casi ausentes. Estamos más ante el despiste vital de un joven de 21 años y la ambición todavía no correctamente encarrilada de su novia, en una relación más circunstancial que profunda, y cómo un día de lluvia y experiencias les puede llevar a cambiar su forma de entender las cosas. El caso es que la historia es simpática, muy entretenida. La película se mueve con ritmo.

Y las interpretaciones, sin ser de gran nivel, son suficientes para sacar adelante la misión encomendada. Ciertamente, Chalamet me parece que no está al nivel que muchos proclaman, que todavía tiene recorrido de mejora. Fanning está solvente aunque no a su máximo nivel. Y Selena Gómez es quizá la sorpresa, puesto que actúa con desparpajo, generando mucha empatía con su personaje. El resto del reparto tienen pequeños papeles que desempeñan con oficio.

¿Es recomendable? Pues sí, si quieres pasar un rato entretenido y no le has cogido, como muchos, manía al director. Dura muy poco más de hora y media y te arrancará más de un sonrisa. Sin más pretensiones.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] The Grand Budapest Hotel (2014)

Cine

The Grand Budapest Hotel (2014), 21 de marzo de 2014.

Esta película la vimos en versión original subtitulada y por ello conservo su título original en inglés. Podéis encontrarla en la cartelera española con el título literalmente traducido al castellano de Gran Hotel Budapest.

Ganas teníamos de ver esta película de Wes Anderson. Muchas ganas. Después de esa maravilla de hace un par de años sobre amores preadolescentes, y otras reflexiones, con una estética y una música absolutamente deliciosas, y que nos alegro el verano de ese año, estábamos muy interesados en ver que nuevas historias nos tenía que ofrecer este personal director. Y lo hace tirando del material escrito del austriaco Stefan Zweig, escritor profundamente antifascista, a partir del cual elabora un mundo alternativo para una comedia con un poso de profunda tristeza y melancolía, acorde al carácter del escritor.

Petersfriedhof - Salzburgo

Empecemos el acompañamiento de esta entrada con una vista del Petersfriedhof de Salzburgo, ciudad austriaca a la que bien se puede parecer la ficticia Lutz de la República de Zubrowka, que puede ser una alternativa a la república austriaca de entreguerras antes del “anschluss”.

A través de un largo y doble flashback, un viejo escritor, que podemos considerar álter ego de Zweig (Tom Wilkinson / Jude Law), se nos cuenta la historia de M. Gustave (Ralph Fiennes)concièrge del Grand Budapest Hotel, hotel balneario de montaña situado en un país ficticio que podemos reconocer como centroeuropeo, uno de los restos del antiguo imperio austriaco, y que se encuentra bajo la amenaza de invasión de un enemigo militarista y dictatorial. M. Gustave , que también ofrece “servicios especiales” a ricas ancianas damas de alta alcurnia, eacoge bajo su protección y enseñanzas a Moustafa Zero (F. Murray Abraham / Tony Revolori), un joven refugiado de los genocidios de extremo oriente de unos años antes, y que ha sido contratado de botones del hotel. Tras la muerte de una de sus ricas ancianas, Madame D. (Tilda Swinton)M. Gustave hereda un cuadro pero se pone en contra a toda la familia de la anciana, especialmente a Dmitri (Adrien Brody) y su matón Jopling (Willem Dafoe). Comenzará aquí una serie de peripecias y enredos, entre los que no faltará la historia de amor del joven Zero con la joven repostera Agatha (Saoirse Ronan), que colaborará con su amado y con Gustave por llevar la justicia en un mundo que se vuelve cada día más feo y oscuro. Una justicia y una alegría que quizá no estén destinadas a durar mucho.

Anderson repité en esta película muchas de las fórmulas que nos ofrecía hace dos años. Una estética chiclé de colores intensos, saturados, encuadres en los que juega constantemente con la simetría, la inspirada banda sonora de Alexandre Desplat, también siguiendo el camino abierto con anterioridad, todo para contarnos una fábula de profunda melancolía, disfrazada de comedia. Estamos ante un mundo que desaparece, un mundo en el que las formas, la belleza, el saber estar importaban, y que da paso a un mundo gris, chapucero, violento. El símbolo de la decadencia de los antiguos regímenes, con su particular sentido del honor, frente a los totalitarismos del siglo XX, con su violencia, con su fealdad. El color diferenciados frente a lo gris indistinto. Una historia de amor a múltiples bandas, con un profundo toque de amargura, que sorprendentemente sentimos mucho más actual de lo que pensábamos. Una película que gana en el recuerdo, una vez que sales de la sala de cine.

Zugspitze

De la misma forma que los Alpes tiroleses podrían ser el lugar donde encontráramos el Gran Hotel Budapest, no muy lejos del Zugspitze, en la frontera del país invasor.

Todo ello aderezado por un reparto muy coral, en el que aparecen muchas caras conocidas que no detallaré aquí por evitar ser prolijo, de las cinematografías alemana, norteamericana, francesa y especialmente británica.  Tan numeroso el reparto que algunas apariciones parecen no pasar de ser simpáticos cameos. Indudablemente el peso de la función recae en las espaldas de un inspirado Fiennes y el joven Revolori. Pero todos ellos contribuyen al buen trabajo general.

Después del atracón de películas oscarizables, que nos dejó la sensación de que había mucho buen trabajo pero poca personalidad, aquí nos encontramos con una obra que reúne diversas características, oficio, estética, personalidad, y que sin embargo no imaginamos en los saraos de los premios. Y que por lo tanto, no necesariamente el mejor cine, o por lo menos el que más nos puede satisfacer intelectual y emocionalmente, no está en las luminarias holywoodienses.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

Columna de la Victoria - Múnich

Y quizá los ejércitos invasores llegaron desde una ciudad similar a Múnich, con su columna de la victoria similar a otras que los prusianos colocaron por diversos sitios de la geografía alemana. Cierto que le llaman “friedensengel”, “ángel de la paz”, pero a mí me sigue pareciendo sospechosamente similar a la “siegessäule” de Berlín, y a las efigies de Niké, la Victoria. Es decir, un monumento guerrero.

[Cine] Anna Karenina (2012)

Cine

Anna Karenina (2013), 18 de marzo de 2013.

Parecía inevitable que fuese a ver esta película. La novela de Tolstoi del mismo nombre y en la que se basa, numerosas veces adaptada al cine, fue una novela que me impactó bastante cuando la leí. Más allá del planteamiento habitual de los amoríos y adulterios de la aristócrata rusa del siglo XIX que da nombre a la historia, es una novela que plantea numerosos dilemas vitales, sociales, y políticos, con los constantes contrastes entre las historias que en paralelo nos va contando. Así que tras algunas versiones fallidas, había que ver si en esta ocasión Joe Wright había acertado con el tono y el fondo de la historia.

Como ya digo, son varias las historias que nos relata Tolstoi en su historia, siendo dos las principales que se desarrollan en paralelo. Por un lado tenemos a Levin (Domhnall Gleeson) el honrado terrateniente que aspira a casarse con Kitty (Alicia Vikander), la joven y guapa hija de los Oblonsky, que sin embargo lo rechaza por pretender a Vronsky (Aaron Taylor-Johnson). Sin embargo, tras un encuentro casual con Anna Karenina (Keira Knightley), casada con Karenin (Jude Law), un alto funcionario del estado, la cual acude a Moscú desde San Petersburgo para evitar la ruptura de su hermana, la madre de Kitty, el arrogante militar y la joven esposa caerán enamorados y se convertirán en amantes. A partir de ahí, se nos narrará la caída de Anna y el triunfo modesto pero definitivo del trabajador y oscuro Levin.

La trama es más compleja, pero normalmente las adaptaciones cinematográfica cuentan lo que he mencionado, más o menos. La originalidad de la adaptación de Wright es la vistosa puesta en escena, en la que los ambientes en los que se desarrolla la acción son a modo de decorados teatrales, que van modificándose de acuerdo a las necesidades de la acción. Es realmente sofisticado, y no me extraña que haya optado al premio en diversas categorías de los Oscar. Sin embargo, salvo una honrosa excepción, el cine de Wright me parece frío en su excelencia formal. Y creo que en la novela de Tolstoi hay mucha más miga que la que encontramos en la producción que aquí consideramos.

Y si pasamos a la interpretación, hemos de decir que con su extenso reparto, lleno de nombres de buen nivel de la pantalla y la escena británicas, debemos considerarla razonablemente buena. Pero nada más. Knightley, con la excepción de la película que he vinculado antes, sigue sin ser una actriz que me acabe de convencer. Y no acabo de verle la pasión que ciega y arruina la vida de la Karenina. Pero bueno, el conjunto es de aprobado.

Anna Karenina es una novela que ha sido adaptada muchas veces, y muy pocas veces lo ha sido con éxito. La que protagonizó Sophie Marceau hace 15 años pinchó claramente, pese a contar con una de las Annas más guapas. Aunque no más guapa que Vivien Leigh que sin embargo protagonizó una versión en los años cuarenta que tampoco es del todo acertada. Y quizá de las más salvables sea la versión de Greta Garbo en 1935, aunque tampoco es esta una de las mejores producciones en las que trabajó la diva sueca, o la versión muda de la misma actriz de la misma historia de 1927. Hay una pléyade más de adaptaciones tanto cinematográficas como televisivas. Y todavía no hemos dado con la versión definitiva. Quizá en la próxima. De todos modos, es una película que se deja ver.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

Quien conozca la historia de la trágica Karenina, sabrá del papel que desempeñan en la misma las locomotoras de vapor. Algo más grandes que esta que encontramos en Porthmadog, País de Gales.

Quien conozca la historia de la trágica Karenina, sabrá del papel que desempeñan en la misma las locomotoras de vapor. Algo más grandes que esta que encontramos en Porthmadog, País de Gales.

[Cine] Hugo (2011)

Cine

Hugo (2011), 24 de febrero de 2012.

Esta película ha sido vista en versión original y por ello se respeta el título original de la misma. También es posible encontrarla en la cartelera española en versión doblada al castellano como La invención de Hugo, título más próximo a la novela de Brian Selznick en la que se basa, The Invention of Hugo Cabret.

Siempre he tenido sentimientos contrapuestos respecto al cine de Martin Scorsese. Veréis. En su momento leí algún libro suyo sobre cine, y me gustaron mucho. Me gustó lo que me contaba, me gustó lo que aprendí, me gustó cómo me lo contaba, y sobretodo, me gustó lo que intuí de la calidad humana del prestigiado director. Sin embargo, no me siento atraído por muchas de las películas que ha hecho. No voy a poner en cuestión aquí su categoría como uno de los directores de referencia de los últimos cincuenta años. Pero a mí, algunas de su obras, incluso de las que son consideradas como obras maestras, no consiguen engancharme. Cosas que pasan. No obstante, con los antecedentes que hemos escuchado de la película que hoy considero, acudimos con entusiasmo a verla.

La actual estación de Montparnasse es un monstruo de hormigón que ha perdido todo el encanto de las viejas estaciones parisinas. Eso sí, los trenes son los rápidos y modernos TGVs.

Nos encontramos en algún momento del período de entreguerras en París, probablemente a principio de los años 30, y el escenario principal de la acción es la imponente estación de Montparnasse, donde continuamente entran y salen los trenes con sus locomotoras de vapor, la gente va y viene y la vida bulle en sus andenes, en sus cafés, en sus tiendas. Y allí, entre pasadizos ocultos a la vista del público vive Hugo (Asa Butterfield), un huérfano que cuida de los delicados mecanismos de los relojes de la estación. Su padre (Jude Law), relojero y conservador de un museo, murió cuando este se incendió, no sin antes haber recogido de sus almacenes un autómata mecánico con intención de repararlo. El niño fue recogido por su tío Claude (Ray Winstone), un borracho que le enseñó a cuidar los relojes de la estación y luego lo abandonó. Hugo obtiene su alimento de los hurtos que realiza en las tiendas de la estación, y las piezas que necesita de la pequeña tienda de reparación de relojes de Papa George (Ben Kingsley) un viejo gruñón, que lo atrapa y le roba la libreta de su padre que le sirve de guía para reparar al autómata. Con la ayuda de Isabelle (Chloë Grace Moretz), la ahijada de Papa George, también huérfana, una ávida lectora de su edad deseosa de correr aventuras, intentarán recuperar la libreta y reparar el autómata. También tendrán que sortear la persecución del amargado inspector Gustave (Sacha Baron Cohen), policía de la estación, dañado físicamente durante la guerra mundial, y enamorado secretamente de la simpática florista de la estación, Lisette (Emily Mortimer). La historia tomará nuevos rumbos cuando descubran que Papa George es George Méliès, uno de los principales precursores del cinematografo como fabrica de narraciones y de sueños, ahora caído en el olvido, y que junto su esposa Mama Jeanne (Helen McCrory) acogió a Isabelle como a su propia hija cuando sus padre murieron.

El borrachín tío Claude aparece ahogado en los muelles del Sena, justo para amargarle la vida una vez más al bueno de Hugo.

Toda la película tiene dos objetivos claros. Por un lado, realizar un monumental homenaje a Méliès como precursor inevitable e ineludible del cine como fábrica de sueños y de aventuras, con su capacidad de alterar la realidad a modo de un prestidigitador, y sumergirnos en mundos y vidas alternativas y apasionantes. Por otro lado, reivindicar este tipo de cine, tanto como parte fundamental de la historia del medio, como dirección a seguir en un futuro para atraer a las miradas más limpias a las salas de cine. No se han escatimado medios. Con una monumental recreación infográfica de la ciudad de París y en especial de la antigua estación de Montparnasse, un rodaje en 3D, que como suele ser habitual nos llama la atención los primeros minutos pero luego pasa a un discreto segundo plano por el interés de la obra y es totalmente prescindible, con una magnífica banda sonora de Howard Shore, con una fotografía impresionante, que creo que se apreciaría mejor sin el malhadado 3D, y con el rescate de una estupenda colección de secuencias de las películas de Méliès, así como de otras figuras de las primeras épocas del cine como Harold Lloyd, Buster KeatonDouglas Fairbanks, u otros muchos que no voy a citar por no ser prolijo.

En las interpretaciones, los niños están bien. Mejor Chloë Grace Moretz, que Asa Butterfield, aunque tiene un papel más insustancial. Formidables Ben KingsleyHelen McCrory. Histriónico, aunque no mal Sacha Baron Cohen. Desaprovechada Emily Mortimer. Como lo está Christopher Lee, en su papel de librero, que alimenta el destino de la niña. O la escasa pero interesante presencia de Jude Law, como padre del chaval. En general, el reparto en su conjunto cumple con buena nota, aunque abrumado por la presencia de los escenarios y los homenajes cinéfilos.

Uno de los modernos TGVs acaba de abandonar la estación de Montparnasse, y recorre los "arrondissements" parisinos antes de salir al campo libre.

¿Qué podemos decir del conjunto del filme como resumen? Podríamos ponernos puntillosos sobre algunas consistencias en el argumento. Sobre algún fallo en el ritmo global del conjunto. Sobre la intrascendencia de algunas historias paralelas. Desde luego sobre la pertinencia de apuntarse a la moda del 3D, que hace mucho tiempo que deseo que sea una moda pasajera, por lo menos tal cual se practica hoy en día. He visto escrito sobre todo esto por ahí. Pero lo cierto es que a mí la película me enganchó y mucho. Soy de los que realmente se deja llevar por la magia del cine, por la posibilidad de vivir las vidas de otros que no somos nosotros, y hacerlo con intensidad. Es una aventura, la de los niños, dentro de otra aventura, la de los pioneros del arte cinematográfico, dentro de la aventura de homenajear esa forma de hacer cine y de proponer su perdurabilidad en el futuro. Y yo me apunto. Y además, el filme consigue emocionarme profundamente, hasta el punto de que se me humedezcan los ojos en varios momentos del largometraje. Pero con una emoción sincera y aceptada, y no forzada como hacen otros cineastas de renombre. Así que sin duda, esta película va a quedar como una de mis favoritas. Durante mucho tiempo. Ya me apetece volver a verla para rescatar muchos de los detalles que seguro que se me han perdido. U otros que no. Que alegría ver un a modo de Django Reinhardt tocando en la cafetería de la estación. Por poner un ejemplo. Qué bien. De verdad. Y los trenes, muchos trenes. Y los homenajes a algunas viejas fotografías del pasado. Y la belleza de la mecánica. Ya me callo.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****

Hay cosas que no cambian, aunque la película la dirija Scorsese; en una película de producción norteamericana, París es una película en la que, te pongas como te pongas, desde cualquier punto de vista, siempre se ve la Torre Eiffel.

The Imaginarium of Doctor Parnassus

Cine

The Imaginarium of Doctor Parnassus (2009), 9 de noviembre de 2009.

Con esta película, que he tenido oportunidad de ver en versión original subititulada en español, el director Terry Gilliam nos transporta de nuevo a un mundo de fantasía. Sobre lo de la versión original he de decir una cosa. Sólo estábamos dos personas en la sala. Era lunea, hacía frío, etc… pero no sé si durará mucho este lujo. Desgraciadamente la falta de cultura al respecto es excesiva, y el doblaje, una lacra más de las que nos dejó el franquismo, se impone en esta sociedad.

Pero volvamos a la película. Como decía, el director nos transporta de nuevo a un mundo de fantasía. Unos cómicos ambulantes presentan todas las noches en las calles de Londres su espectáculo, que esconde grandes sorpresas tras las bambalinas, con poco éxito. El grupo lo conforman un viejo, su hija adolescente, un mozo que recogieron de las calles y un enano socarrón. Poco a poco, nos enteraremos que el viejo hace mil años que comenzó una serie de apuestas con el Diablo, jugándose alternativamente la inmortalidad y la mortalidad. Y que se acerca el momento de que el Diablo se cobre la última de ellas, llevándose a lo más preciado que tiene el viejo. Su hija.

La película sirve para que Gilliam vuelva a derrochar imaginación ofreciéndonos un magnífico espectáculo visual, con la creación de mundos, y de animaciones dignas de los mejores. Es el punto fuerte de la película y el que hace que para muchos nos merezca la pena de sobre el ver este filme. Sin embargo, la película se alarga un poco en exceso, especialmente porque te quedas con la impresión de que la historia no está bien trabada, de que el hilo argumental no está del todo afinado. De hecho, hay momentos hacia el final donde no sabes muy bien que está pasando.

Quizá todo ello se deba a que la producción de la película se vio gravemente afectada por el fallecimiento del que iba a ser uno de sus protagonistas, el malogrado Heath Ledger. Finalmente se terminó utilizando el recurso de que el personaje que interpreta Ledger es a su vez interpretado por otros tres prestigiosos actores cuando pasa al mundo mágico en las bambalinas del teatrillo ambulante. Y éstos son, nada más y nada menos, Johnny Depp, Jude Law y Collin Farrell. La cuestión es que el artificio funciona y la película sale adelante. Claro que en el aspecto de la interpretación son destacables también los dos contendientes en las apuestas, el Doctor Parnassus interpretado por un casi octogenario pero lúcido Christopher Plummer, y el Diablo a quien da forma estupendamente el cantante Tom Waits. El excelente reparto queda completado por la modelo británica Lily Cole, que aporta su particular físico a la hija del Doctor Parnassus, el enamorado de esta interpretado por Andrew Garfield, y Verne Troyer como el enano de la troupe.

Para finalizar, mis recomendaciones. Si se es aficionado a las películas fantásticas, es obligatorio ir a ver este filme, y si puede ser en versión original mejor que mejor. Si el género no es el favorito del espectador, tampoco es una mala apuesta para entretenerse en los fríos días de este mes de noviembre, a pesar de las debilidades argumentales. Yo le pongo un siete, con un seis/siete en la dirección (dudando entre valorar lo bonito de las imágenes o la flojera de la historia) y un ocho en la interpretación.

Leadenhall Market es uno de los escenarios londinenses de la película - Fujifilm Finepix F10

My Blueberry Nights (2007)

Cine

My Blueberry Nights (2007), 22 de diciembre de 2008.

Aunque probablemente sea una de esas películas que pase relativamente desapercibidas por la raquítica cartelera de diciembre, esta obra de Wong Kar Wai levanta mi expectación, especialmente tras esas dos obras estrañas, difíciles pero muy interesantes que son Deseando amar y 2046.

En esta ocasión, abandona China y nos traslada a los Estados Unidos para mostrarnos una película de redescubrimiento personal. Una joven (Norah Jones) acaba de romper una relación, por lo que se encuentra muy afectada. Encuentra cierta comprensión y afecto en la persona de un cocinero (Jude Law) que le ofrece comprensión, conversación y pastel de arándanos (blueberries). En un momento dado, la joven inicia un viaje de 300 días en el que irá conociendo otras personas, a través de las cuales se irá descubriendo a sí misma, antes de volver con el cocinero… y bueno… es una historia romántica.

La realización es muy personal. Rodada en ambientes nocturnos en su mayoría, con unos encuadres e iluminación muy personal, muy subjetivas, desde mi punto de vista es estéticamente muy actual y agradable.

Las interpretaciones están muy bien. Especialmente las de los personajes que se va encontrando por el camino. El viejo policía alcohólico (David Strathaim), su ansiosa ex mujer (Rachel Weisz), la jugadora perdida de su padre (Natalie Portman), componen los contrapuntos mediante los que la protagonista se reafirmará a sí misma. Y lo hacen muy bien. Norah Jones se aplica por primera vez a la interpretación, además de ofrecernos con su dulce voz algún tema de la banda sonora, y no lo hace mal, aunque le faltan las tablas de sus compañeros de reparto. Pero aporta la dulzura de su físico, y hace creíble el personaje.

No me atrevo a recomendar esta película a todo el mundo. El estilo de dirección y el estilo visual no es estándar, y los traga palomitas pueden quedar atragantados. Pero quien quiera arriesgar un poquito, puede llevarse una agradable sorpresa. Yo le pongo un siete, con otro siete en la interpretación y un ocho en la dirección.

La película tiene un ambiente muy nocturno. Y las noches de Zaragoza, estos días de profundas nieblas, tienen un ambiente muy especial.

Semáforo rojo (color)

Glorieta de Sasera en la niebla, Zaragoza - Canon Digital Ixus 860IS