[TV] Cosas de series; caos de asesinatos y detectives en Georgia

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están, más completas y sin palabras, en Fotos en serie. No he estado en ninguna ciudad pequeña en Georgia. Y con lo antipáticos que se están poniendo los USAmericanos, no me apetece viajar a ese país. Pero estuve en Sausalito. Una ciudad pequeña en California. Tendrá que valer para ilustrar esta entrada.

Hoy, o quizá mañana, es mi último día con acceso a Netflix. Curiosamente, en este último mes en el que ya había tomado la decisión de suspender mi suscripción de casi 10 años de duración a la plataforma de contenidos más exitosa, me he sentido interesado por algunas series… pero no han sido bastantes ni lo suficientemente interesantes para hacerme reconsiderar mi decisión. Pero más allá de eso, los seis episodios de la serie que os traigo hoy aquí, seis episodios que duran entre los 39 y los 47 minutos, muy asequibles, muy dinámica, reconozco que me divirtieron bastante. Fue una recomendación de una compañera de trabajo que fundamentalmente apreció su sorprendente final. Yo diría sin embargo que el final me parece lo de menos, aunque sí que es una sorpresa, sino que el ambiente y el recorrido, un tanto descacharrados, fueron lo que más me divirtió.

His & hers es una policiaca que se mueve entre la acción, el romance y la comedia negra. Nos traslada a una ciudad pequeña del estado de Georgia, donde la oficina del sheriff del condado descubre el cadáver de una mujer en el bosque. El caso lo llevará el detective más veterano de ese departamento policial (Jon Bernthal), junto con una detective novata más joven (Sunita Mani). Y para una cadena televisión de Atlanta cubrirá el caso su mujer (Tessa Thompson), desparecida durante un año tras la muerte de su hija. Pero la resolución del caso no será fácil. El detective y la periodista tienen muchas cuentas pendientes. La mujer asesinada formaba parte de las amigas de la periodista en el instituto. Un grupito de amigas con secretos que no han salido a la luz. Y en el que seguirán apareciendo víctimas, perpetradas por lo que parece un asesino en serie.

Lo mencionado antes. La resolución de la serie, que no del caso policial, es sorprendente; pero lo divertido es el camino. Porque en esta ciudad pequeña, que existe en realidad, al norte del estado de Georgia, todo el mundo parece una catástrofe. El detective está en conflicto de intereses constantemente por sus propios intereses, por su relación con su esposa, de la que lleva separado un año, pero todavía casado, por sus aventuras con algunas de las mujeres implicadas en el caso, por su relación con su hermana (Marin Ireland) y su suegra (Crystal Fox). Lo cual causará la desconfianza de su compañera, que empezará a investigar por su cuenta, generando de paso más caos. Y la compleja relación de la periodista con sus antiguas «amigas», y su rivalidad con la rubia «barbie» (Rebecca Rittenhouse) que la sustituyó en su ausencia y que se quedó su prestigioso puesto. Y cuyo marido, un mazas (Pablo Schreiber), será el cámara con el que la periodista se irá a cubrir la noticia, y la cama de la habitación del hotel.

Lo fundamental de la serie no es tanto la resolución del misterio, sino el caos que se irá generando como una bola de nieve conforme avanza el caso y se producen nuevas muertes. Queda claro que nada es lo que parece. Y lo bueno es que la serie se mueve con ritmo, y con un argumento y unos guiones que funcionan muy bien, aunque no pretendan nunca hacer de esta serie una obra de arte. Es divertimento puro y duro. Y bien interpretado. El reparto es muy coral, y su calidad es variable, pero los personajes fundamentales funcionan bien, hacen un buen trabajo. Fundamentalmente, a pesar de su discreta apariencia, me lo pasé muy bien con los mejores momentos de Sunita Mani, como esa detective joven e inexperta, pero muy inquisitiva y (quizá) rigurosa, frente al veterano superior, que se cree más importante porque una vez fue detective de homicidios en Atlanta, pero que no hace más que meter la pata constantemente. Yo me he divertido. Bastante. Probablemente, dentro de un tiempo me habré olvidado de la serie. Pero estuvo bien mientras duró. Y eso ya me vale.

[Cine] Passing (2021)

Cine

Passing (2021; 70/20211125)

Ya os comentaba hace unos días que ha llegado la época del año en la que Netflix estrena aquellas películas producidas por la plataforma que quieren tener opciones en la temporada de premios cinematográficos. Las películas de prestigio. Y aquí tenemos una que es, al mismo tiempo, el debut de la actriz Rebecca Hall como directora. Una actriz que siempre me ha parecido mejor que lo que su filmografía parece indicar. Mi primer recuerdo de ella es… en la peor película de Woody Allen… aunque era de lo más salvable. Y llega a las tareas de dirección con ambiciones, en una adaptación de una novela que no he leído de Nella Larsen, pero que evidentemente tiene no pocas capas de significado y reflexión. Veamos cómo le ha quedado.

Passing (el título original de la película, que en España se ha estrenado de forma limitada en cines como Claroscuro) es el término que usan los anglófonos para referirse al acto y la capacidad de una persona para hacerse pasar por miembro de un grupo social al que no pertenece; en el caso de la raza, en Estados Unidos, cuando una persona habitualmente «clasificada» como negra, pasa por blanca. Y las dos protagonistas de la película, Irene (Tessa Thompson) y Clare (Ruth Negga), ambas amigas de la infancia, separadas por la vida tiempo atrás, y en entornos diferentes, «pasan» por blancas. Irene, que vive en Harlem, casada con un médico (André Holland), en una vida razonablemente acomodada, lo hace ocasionalmente, cuando quiere disfrutar de tiendas, restaurantes u otros servicios reservados a los blancos. Clare, continuamente, desde hace años, vive como blanca, e incluso está casada con un hombre (Alexander Skarsgård) que no esconde sus prejuicios raciales. Y tras años viviendo así… se reencuentran en una exclusiva cafería de Manhattan.

Rodada en blanco y negro, digital, en aspecto de imagen 1,33:1, próximo al estándar de la Academia, que se estableció en el periodo de entreguerras, cuando sucede la acción, la película es estéticamente muy atractiva, jugando con el uso de las texturas, las sombras y las luces, con el equívoco en el que de forma circunstancial o total viven las dos mujeres. Hall hace una realización extremadamente eficaz, depositando su confianza en un reparto en estado de gracia. El peso de la película lo lleva Thompson, que es la mujer que vive de forma más intensa las consecuencias del passsing, negando en la educación de sus hijos las consecuencias negativas de pertenecer a su grupo étnico, viviendo acomodada en un entorno de pobreza habitual, con una criada, negra por supuesto, con quien mantiene una relación que vive de forma compleja, y que tiene un marido que es mucho más consciente del problema racial, más claro, y con una amiga reencontrada que viviendo una mentira más profunda, es capaz de disfrutar mucho más de lo que es ser negro en Harlem. Y que además es atractiva. Y por la que los celos surgen. Pero cada aparición de Negga en pantalla supone una revolución de la acción en la pantalla. Y todo en, oficialmente, 98 minutos, que si descuentas los créditos… pues eso. Que Hall consigue empaquetar con diligencia, eficacia y belleza todo el complejo mensaje de la historia en 90 minutos. Meritorio, muy meritorio.

Esta es una película muy muy recomendable, que, pese a su trágico y ambiguo final, te deja con un excelente sabor de boca, y que crece con el tiempo. Para ver en silencio, con atención, sin despistes, incluso si lo haces en tu domicilio, en el salón de casa. Para no perder ninguno de los matices de tan excelente historia y trabajos interpretativos. Dicho queda.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****