[Breve – foto e historia] Bill Biggart: Photographer

Fotografía, Historia

Bill Biggart: Photographer.

En otro orden de cosas, parece que se considera que sólo un fotógrafo profesional murió en los atentados del 11 de septiembre de 2001. Siempre es difícil saber eso, ¿no? En cualquier caso, cuando se encontró el cadáver de Bill Biggart, se encontraron también sus cámaras de fotografías con los carretes y las tarjetas de memoria que contenían las imágenes que había impresionado en los minutos anteriores a su muerte en el derrumbe de las torres. En el enlace que os he dejado, se pueden ver. 20 minutos antes de morir llamó a su mujer diciéndole que no había peligro, que «estaba con los bomberos».

Via: Caborian.

[Breve – foto e historia] Sudden Journeys: September 11th 2001: Through My Lens

Fotografía, Historia

Sudden Journeys: September 11th 2001: Through My Lens.

En los medios hemos podido ver durante la pasada década, y especialmente en estos días de conmemoración, muchas imágenes sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. Pero estas que propongo ahora tienen la particularidad de estar domadas por una particular, aficionada a la fotografía, que salió a la calle a ver que pasaba, y se llevó su cámara de fotos.

Vía: Caborian.

[Historia] ¿Qué hacías tú cuando… ?

Historia

Hoy es el décimo aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001, que conmocionaron al mundo y que han marcado, y no poco, la historia de la primera década del siglo XXI. No pocas guerras, convulsiones económicas y acontecimientos políticos anclan sus causas a las decisiones tomadas por los líderes mundiales por aquellos hechos. Pero como son muchos los sitios que hay por ahí para leer sobre el acontecimiento y sus consecuencias, así como para ver y rememorar las imágenes que lo acompañaron, yo meditaré sobre otras cuestión. Y es que estos acontecimientos también nos sirven de ancla para muchos de nuestros recuerdos. Es la típica pregunta: ¿te acuerdas que hacías tú cuando los atentados del 11 de septiembre?

El primer acontecimiento de alcance histórico que marcó un «¿que hacías tu cuando…? en mi vida, fue la llegada del hombre a la luna. El primer alunizaje tripulado se produjo el 20 de julio de 1969, y yo estaba de vacaciones en Benicarló. Solía ir con mi familia a esta localidad costera de veraneo hasta que nació mi hermana. Y aunque difusos, porque yo era muy niño, tengo recuerdos de la expectación que se levantó a mi alrededor. Asociada a mis vacaciones en Benicarló está también el brote de cólera que se produjo en 1971 en Aragón. La prensa nacional, sometida a la censura de la dictadura, poco comentaba. Así que durante el periodo vacacional se buscaban los periódicos que traían los turistas extranjeros para ver que decía. De forma harto sensacionalista, un periódico francés «hablaba» de gente cayendo enferma por la calle Alfonso I de Zaragoza, en aquellos momentos la principal arteria comercial de la ciudad, probablemente. A mi me vacunaron, o eso dijeron, algo me inyectaron, en la Casa de Socorro del ayuntamiento, en el Paseo de la Mina.

Músicos callejeros

Músicos callejeros en la calle Alfonso I de Zaragoza. Ni entonces ni ahora cae enferma por dicha calle la gente, entonces concurrida por los zaragozanos de compras y hoy más por los turistas que visitan la ciudad (Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8).

Los siguientes acontecimientos históricos que marcaron recuerdos en mi vida fueron las muertes de los jerarcas de la dictadura. Primero fue el asesinato de Carrero Blanco, en diciembre de 1973, del que tengo recuerdos difusos. De haber vuelto, deprisa a casa con otros compañeros del colegio, sabiendo que algo grave había sucedido, pero sin capacidad para medir el alcance, ni para identificar la naturaleza del político asesinado. Todavía era muy joven. Pero todo estuvo ya muy nítido y diáfano cuando la muerte de Franco. Recuerdo haberme levantado pronto por la mañana para ir al colegio, bajar a comprar el pan y la leche, como hacía todos los días, y escuchar a mi madre debatir consigo misma sobre la oportunidad de dejarme salir hacia el colegio. Se suponía que no iba a haber clase, pero nada habían mencionado al respecto en la televisión y en la radio. Sólo marchas militares. Así que cogí la cartera y salí. No pasé de la avenida de San José, cuando alguien nos dijo a mí y a un compañero que vivía cerca y con el que me encontré, que mejor nos volvíamos a casa. Como mi madre me había advertido que ante cualquier cosa «rara» me volviese, me volví. En los años siguientes fueron diversos los momentos de anclaje histórico de mi memoria, fundamentalmente asociados a las convulsiones de la transición y a los principales procesos electorales y referendos.

A ver si os enteráis ¡a 20!

No tenía este aspecto la avenida de San José en 1975. Todavía circulaban los tranvías, aunque no llegaban tan arriba (Leica D-Lux 5).

Por supuesto, el gran acontecimiento histórico que da lugar al consabido «¿qué hacías tú cuando… ?» fue el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981, del que se ha conmemorado este año el 30º aniversario. Me pilló a mí en la adolescencia tardía, cursando COU. Y de forma inopinada pasamos con algunos compañeros y compañeras de clase la tarde después de las horas lectivas en la plaza de los Sitios, ya que aun estando en febrero, recuerdo que el día fue agradable. Así que nos demoramos algo por allí, merendamos algún bocadillo y luego cansinamente nos fuimos a casa. Cuando llegué, mi madre me echó la bronca. Que dónde había estado con lo que estaba pasando y esas cosas. Yo no tenía ni idea de nada. Lo cierto es que en esos momentos en la calle no se notaba nada. O por lo menos yo no lo noté. Tal vez habría menos gente por la calle, pero no me di cuanta. Iba pensando en mis cosas. Un adolescente.

Bellas Artes

El museo de bellas artes de Zaragoza en la plaza de los Sitios, donde nos demoramos aquella tarde de golpes de estado antes de volver a casa (Pentax *ist DS, SMC-A 50/2).

Es curioso, que durante los años de mi juventud universitaria no tengo recuerdos de grandes eventos que me marcaran la memoria. Y seguro que hubo cosas. Pero no. Tampoco cosas como la caída del muro de Berlín, me marcaron especialmente. Fue después de esta etapa, cuando empecé a trabajar, cuando empecé a tener la sensación de que si me iba de vacaciones en agosto, algo iba a pasar en el mundo. Así, en agosto de 1990, mientras nos íbamos de vacaciones a París durante casi tres semanas, el ejercito de Iraq invadía Kuwait, y cinco meses más tarde comenzaba la Guerra del Golfo. Un acontecimiento que porque se mezcló con otros aconteceres más personales que no vienen al caso, me sumió en una época de mucho pesimismo. Pero es que al año siguiente, justo cuando nos íbamos de vacaciones de nuevo por Francia, el Loira y Normandía fue el destino, se produjo el intento de golpe de estado contra Gorvachov en la extinta Unión Soviética, evento que contribuyó notablemente a la desintegración de este gigante con pies de barro. Durante unos años, cuando cogía vacaciones, me iba de viaje con aprensión. Aunque en realidad, el único acontecimiento notable fue ya en 1996 cuando el día que nos íbamos de vacaciones a Escocia, una fuerte avenida produjo la catástrofe del camping de Biescas, una localidad que visitábamos de vez en cuando y que nos hizo partir un poco mohínos.

Tours

De vacaciones en la ciudad de Tours, mientras en la Unión Soviética las pasaban canutas (Pentax P30N, probablemente con un Sigma 28-70/3,5-4,5 en las manos de MJS).

Y llegamos pues a la fecha famosa que ha dado lugar a todo este rollo. Septiembre de 2001. Llevaba yo entonces en mi actual puesto de trabajo, en Huesca, poco más de tres meses. El día 11 era martes. Y yo me quedé a trabajar un rato por la tarde. Así que a la hora apropiada, bajé a comer un bocadillo a la cafetería del centro de trabajo. Sólo estábamos la mujer que la llevaba y yo. Tenía puesta la primera cadena de RTVE. Y me quedé atónito mirando como estaban echando imágenes de una de las dos torres del WTC en llamas. Los locutores comentaban que una avión había impactado contra el edificio no se sabía nada más. De repente presencié un situación absolutamente surrealista. La cámara mostraba como un avión venía volando e impactaba contra una de las torres. Los locutores decía que estaban mostrando imágenes en diferido del choque del avión contra la torre. ¡Pero yo veía claramente como las imágenes mostraban una torre ardiendo, y el avión chocando contra la otra! Evidentemente aquello tenía que ser un acontecimiento nuevo, del que los inútiles que estaban comentando las imágenes no se estaban dando cuenta. Presencié por lo tanto en directo y por televisión el choque del segundo avión. Difícil olvidar lo que estaba haciendo en aquel momento. ¿No creéis?

WTCZ

El World Trade Center de Zaragoza, también dos torres gemelas, pero mucho más modestas de tamaño (Leica D-Lux 5).

Lo que siguió en los años siguientes estuvo nutrido de acontecimientos. Tantos, que no han contribuido tanto a fijar momentos en mi memoria. Pero estuvieron los atentados del 11 de marzo de 2004, que hicieron que viviéramos una mañana y los días siguientes pegados a la televisión y a los transistores como no sucedía desde el 23-F. Por supuesto, con las consecuencias políticas que se derivaron de aquel momento.

Memorial 11-M (Madrid-Atocha)

Memorial de los atentados del 11M en Madrid-Atocha (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

O los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres, que a mí me pillaron de vacaciones en Irlanda, lo que me hizo recordar aquella época en la que asociaba mis vacaciones a acontecimientos catastróficos.

Como podéis ver, existen esos anclajes a nuestra memoria que provocan los acontecimientos históricos, que nos hacen recordar con mayor precisión qué hacíamos en aquellos momentos. Aunque los expertos aseguran que también producen sesgos o falsos recuerdos. Es decir que nos parece recordar con precisión los acontecimientos históricos de los que se trata, cuando en realidad son recuerdos inducidos por las repeticiones constantes de los mismos. En la medida de lo posible, he intentado ser honesto con lo que recordaba y lo que no. Se me han quedado algún otro acontecimiento en el tintero, que me viene ahora a la memoria, como el incendio del Hotel Corona de Aragón, que sucedió un día que yo tenía que pasar por allí por un recado que me mandó mi padre, y sobre el que curiosamente siempre he tenido un problema de situación en el tiempo. Siempre tengo la sensación de que pasó un par de años antes del año en el que realmente sucedió. Y algún otro… pero bueno. Tampoco es cuestión de aburrir más con esta entrada histórico-nostálgica que he pergeñado hoy.

Cerca de Leicester Square

Justo un año después de los atentados de Londres, un 7 de julio, yo estaba en la capital británica de vacaciones (Fujifilm Finepix F10).

[Breve – cine/foto/historia] Nada nuevo bajo el sol; los abusos sobre las mujeres en tiempos de guerra

Cine, Fotografía, Historia

Ayer vi en vídeo la película alemana Anonyma – Eine Frau in Berlin. Es la adaptación cinematográfica de un libro que leí hace 3 años y que ya comenté en estas páginas. Trata sobre las violaciones y la supervivencia de las mujeres alemanas tras la invasión de las tropas soviéticas de la capital alemana. La película es más melodramática que el libro y obvia algunos aspectos importantes no relacionados con las violaciones. Pero no está mal.

Hoy me encuentro en La Lettre de la Photographie un artículo sobre el trabajo del fotógrafo Gwenn Dubourthoumieu titulado Raped Lives (vidas violadas). En este caso, es sobre las mujeres africanas que soportan los constantes conflictos que asolan diversas regiones de África. Allí también han de soportar el desprecio y el abuso sexual por parte de las partes en conflicto.

Alguien dijo una vez que las guerras las hacen los hombres y las sufren las mujeres. No recuerdo la cita exacta. Pero creo que lamentablemente es una realidad. Y que por mucho que pasen los años, las cosas no cambian. Lamentablemente.

[Breve – historia] World War II: Internment of Japanese Americans – Alan Taylor – In Focus – The Atlantic

Fotografía, Historia

World War II: Internment of Japanese Americans – Alan Taylor – In Focus – The Atlantic.

Ya he recomendado varias veces la serie de reportajes fotográficos que se están publicando en el blog fotográfico de The Atlantic sobre la segunda guerra mundial. Su décimo capítulo está dedicado a uno de los capítulos vergonzosos de «los buenos». El internamiento en campos de concentración de ciudadanos norteamericanos de ascendencia japonesa. Sin que constase ningún hecho desleal. Simplemente por su origen étnico. El racismo y la xenofobia no fue una característica sólo de «los malos». La diferencia fue básicamente de magnitud en las acciones reprobables humanamente.

[TV] The Sinking of the Laconia

Historia, Televisión

Leí recientemente una recomendación sobre esta miniserie británica de la BBC, sobre el incidente del RMS Laconia. Un incidente muy discutido por las potencias beligerantes y que cambió para mal algunas de las formas de hacer la guerra, ya de por sí bastante dañadas en el tremendo conflicto que supuso la segunda guerra mundial.

Aviso: los comentarios que siguen a continuación pueden desvelar hechos fundamentales del argumento que un potencial televidente preferiría descubrir por si mismo durante la visualización de la miniserie. En otras palabras,… ESPOILERS.
Vasa

Hace milenios que los seres humanos llevan su afán de muerte del prójimo a los mares; a veces fracasan como cuando se les hunden los barcos apenas botados. Como el Vasa, que sólo se cobró las vidas de los marineros que llevaba a bordo cuando zozobró - Panasonic Lumix GF1, G 14/2,5 ASPH.

Hechos históricos

Este fue un barco transatlántico de la compaía Cunard White Star que al comenzar la guerra en 1939 fue requisado por la marina real británica para se reconvertido en un mercante armado con 14 piezas artilleras, apto para el transporte de tropas.

El 12 de septiembre de 1942, el buque fue torpedeado y hundido por el submarino alemán U-156 no lejos del ecuador y de las costas occidentales africanas. Llevaba varios meses de travesía, ya que había partido meses antes de Suez transportando fundamentalmente 1800 prisioneros italianos, guardados por una compañía de soldados polacos, así como soldados británicos de permiso, y algunas decenas de civiles, que junto con la tripulación habitual se dirigía a Gran Bretaña.

Tras el hundimiento del barco, el submarino alemán emergió para recabar información de posibles oficiales del navío siniestrado. Al constatar la existencia de personal civil, mujeres y niños entre ellos, entre los náufragos, decidió realizar actos de salvamento de los mismos. Además de agrupar cuantos botes salvavidas pudo, acogió en sus cubiertas un número de náufragos, emitió una llamada codificada invitando a una tregua entre los buques de distintas nacionalidades que pudieran colaborar en el rescate. También exhibió bandera de la cruz roja, para indicar que desde ese momento no se encontraba en misión militar.

Sin embargo, la enorme desconfianza entre las partes hizo que nadie se sumara con decisión a las acciones de rescate, y en un momento dado, un bombardero norteamericano con base secreta en la isla de Asunción, bombardeó al submarino y a los botes de náufragos. Ante esta circunstancia, el comandante alemán ordenó la expulsión de los náufragos del sumergible, y cortó amarras con lo botes salvavidas, dejando a sus tripulantes a sus propios medios. Muchos de estos murieron antes de ser rescatados.

Hay estimaciones que dicen que en caso de colaboración en el rescate, los supervivientes pudieron haber sido el doble de los que fueron. Además, otra consecuencia fue una orden del almirantazgo alemán por la cual se prohibía a los comandantes de sus barcos el iniciar acciones de rescate. O sea, más muertos evitables en los años subsiguientes. Nadie quiso aceptar responsabilidades en la catástrofe. Todos se escudaron en tecnicismos o en los literalismos de la Convención de Ginebra para justificarse a sí mismos.

Submarinos de bolsillo en el museo marítimo

Pequeños submarinos de bolsillo en el museo marítimo de Hamburgo; los alemanes, por sus debilidades en otras aspectos de la guerra marítima siempre han tenido afición a los sumergibles - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

La narración televisada

Básicamente la miniserie de dos capítulos de casi hora y media de duración cada uno narra lo anterior, con pocas variaciones o ninguna. Sin embargo, introduce elementos novelados, de ficción, para dar interés humano a los hechos. Los tres personajes principales son el comandante del sumergible alemán, el Kapitänleutnant Werner Hartenstein (Ken Duken), el tercer oficial del Laconia Thomas Mortimer (Andrew Buchan), y la refugiada de origen angloalemán Hilda Smith (Franka Potente). El primero de ellos fue un personaje histórico real, los otros dos son personajes de ficción basados en determinados aspectos de personajes reales que viajaban en el buque siniestrado. No obstante, es un drama coral con muchos otros personajes, muchos de los cuales tienen momentos de protagonismo a lo largo de las casi tres horas que dura en total la narración.

Junto con el relato relativamente fiel de lo acontecido, la narración televisiva introduce elementos de drama personal para fomentar la simpatía o antipatía hacia los personajes. Los maltratos de los prisioneros polacos de manos de los guardias polacos, el fatalismo del capitán del buque británico, el telegrama con la noticia de la muerte en un bombardeo de la familia de  Mortimer, la historia de Hilda de porqué está embarcada de tapadillo en el buque inglés siendo alemana, el destino de la niña bebé, aparentemente su hija, que acompaña a Hilda, etcétera.

Más allá de juzgar los hechos históricos, la necedad de quienes toman decisiones en tiempo de guerra, más allá que la necedad de la propia guerra, esta producción realizada con el oficio y maestría propio de los británicos, y con la muy estimable interpretación de un reparto a medias británico a medias alemán, se encamina más bien a dar un mensaje de optimismo sobre las reacciones del ser humano, capaz de vencer los odios ancestrales en momentos de apuro y mostrar su solidaridad. Muy buen rollo entre las gentes de buena voluntad aunque quienes dirijan el mundo sean unos cretinos.

Impresión personal

Ya he dicho que la serie está muy bien hecha y muy bien interpretada. Hay oficio a raudales en este drama histórico, y ya sólo por eso merece la pena ser visto. No parece que esté prevista su emisión por ningún canal nacional, así que habrá que acudir a medios alternativos si alguien está interesado.

Sin embargo, a mí me cuesta tragarme el mensaje buenrollista que me están vendiendo. Yo me imagino que las cosas tuvieron que ser mucho más difíciles y tensas. Que semejante acumulación de buenos tíos y chicas majas no pudo darse tan fácilmente. Y sobretodo, creo que sí había margen para realizar una narración crítica con los criterios bajo los que se hace la guerra entonces y ahora. La intrínseca falta de humanidad que hay asociada a la guerra. No sé que pasaría por la cabeza del comandante del submarino alemán. Murió en 1943 con toda su tripulación cuando el sumergible zozobró bajo el ataque con cargas de profundidad de un bombardero americano. Pero a lo que sucedieron los hechos ya había mandado al fondo del mar a varios miles de personas y estaba encantado de seguir haciéndolo. Es difícil creerse el buen rollo cuando has hecho eso y estás dispuesto a serguir haciéndolo. Igual que me resulta difícil de creer que si eres una refugiada alemana, perseguida por los nazis, uno de cuyos submarinos acaba de mandar al fondo del mar a tu sobrina, la única familia que te queda, acabarás despidiéndote de sus oficiales con un beso en la mejillo. Oiga. No me lo trago.

O a lo mejor es que me he vuelto muy misántropo, muy escéptico y muy desconfiado. Que cada cual se quede con lo que quiera. Lo mejor para que cada uno lo juzgue es verlo. Y eso está bien.

Recomendación musical

Sigo con Natalie Merchant. Ahora la escucho como solista de los 10.000 maniacs. Más pop. Me gusta menos. Aunque los califican como rock alternativo. Sea lo que sea eso.

AF Chapman

El caso es que los barcos pacíficos, como el af Chapman en Estocolmo, han llegado a ser objetos realmente bellos; lástima que algunos hayan disfrutado destruyéndolos - Leica D-Lux 5

[Cine e historia] No dejes que la verdad te estropee una bonita historia: Greta Garbo y la reina Cristina

Cine, Historia

Esta semana que viene me cojo vacaciones. O unos días de fiesta. Como queráis verlo, porque cuando sólo es una semana… Pero bueno. Voy a aprovechar y voy a hacer una escapada. Voy a pasar unos pocos días, cinco noches, en Estocolmo. Turismo y alguna otra cosita.

Al contrario de lo que es mi costumbre, no actualizaré el Cuaderno de ruta durante estos días. Os lo contaré en «diferido» a la vuelta. Voy ligero de equipaje. Paso de llevar el portatil. Son pocos días, y voy a aprovechar para desplazarme con agilidad con sólo el equipaje de cabina. Pero no os quepa duda de qué tarde o temprano el viaje quedará reflejado en estas páginas. Porque fotos pienso hacer. Por supuesto.

Kärnan

Descenso de la fortaleza de Kärnan, en Helsingborg, Suecia - Leica D-Lux 5

El caso es que para irme ambientando, aprovechando que la emiten de vez en cuando en estos tiempos en TCM clásico, puse a grabar el otro día una película de una de las suecas universales por excelencia. La reina Cristina de Suecia, protagonizada por la inmortal Greta Garbo. Ahí es nada.

La película es calificada habitualmente como histórica. Después de verla, estando encantado por lo estupenda que es tanto la película como la Garbo, sólo puedo considerar que será histórica en algún misterioso universo alternativo. Aun sin conocer los detalles de la vida de la célebre reina escandinava, es evidente que las licencias que se toman los guionistas nos llevan a años-luz de distancia de lo que realmente pasó. Veamos lo que nos cuentan y veamos lo que realmente pasó.

Lo que nos cuentan: Cristina es una joven reina que ha heredado de su padre un país convertido en una potencia militar y política. Sin embargo es un espíritu libre, que a pesar de sus buenas dotes para la cultura y el gobierno, no quiere ni oir hablar de casarse y tener un heredero. En una de sus correrías a escondidas, en una tormenta de nieve, conoce al embajador español, y sin presentarse debidamente, se enrollan y pasan cinco días en la cama, haciendo las cosas que se hacen en la cama y tomando chocolate. Después resulta que el embajador viene a presentar una oferta de matrimonio del monarca español, Felipe IV, que ella rechaza. Pero el embajador se queda como enamorado de la reina, ante el escándalo de sus súbditos. Al final, la reina decide abdicar para ser libre de vivir su amor, aunque el embajador muere en un duelo, y ella embarca en Helsingborg camino del exilio y de la libertad personal.

Lo que sucedió: Cristina, joven reina de la dinastía Vasa, heredó un país de poco más de un millón de habitantes en el que el luteranismo arraigó con extraordinaria fuerza, y que intervino con éxito para sus intereses en la guerra de los treinta años. Sin embargo, la joven reina tuvo grandes inquietudes culturales y religiosas lo que hizo acercarse a la religión católica, que profesó en secreto en sus últimos años como reina. Las potencias católicas, principalmente España, Portugal y el papado, fomentaron esta tendencia mediante el envío de embajadores y consejeros que la reafirmaron en estas creencias. En un momento dado, dado que no quería casarse, designó como heredero a un primo suyo, y al cabo de un tiempo, para no dañar a su país, abdicó para hacer pública su conversión al catolicismo y se exilió para vivir en Roma, donde al cabo de bastante tiempo, y después de una vida muy activa, falleció. El embajador español con el que mantuvo amistad, volvió a España donde vivió administrando sus propiedades en compañía de su mujer y sus hijos.

Como vemos, no resulta difícil jugar al juego de encuentra las diferencias. Pero da igual. Hollywood nunca se ha caracterizado por su rigor histórico. Y hay cosas que son ciertas. Por ejemplo, que cuando se exilió, cambió sus ropas por unas de hombre, y atravesó Dinamarca, país hostil que en aquellos momentos incluía entre sus territorios la actual región sueca de Escania, cabalgando de incógnito como un caballero. Pero todo lo demás… Hay varios motivos para que la historia cinematográfica quedase como quedase. Primero, porque es más vendible una historia de romance y aventuras, que una política enmarcada en las conflictos religiosos. Segundo, porque en los Estados Unidos predominan los credos protestantes, y en 1933 todavía prefería una reina protestante vivaracha y con amoríos, que una reina protestante convertida al catolicismo. Poco después estas cosas del sexo quedaron mucho más restringidas en el cine por el infame código Hays.

Finalmente, una última cosa. Cuando se estrenó Ninotchka, del genial Lubitsch, se vendió como la película en la que la Garbo se ríe. Y quedó la leyenda urbano de que fue la única película de la actriz sueca en la que tal cosa sucede. Bien. Si algo se caracteriza su personificación de la reina Cristina, es que es una mujer alegre, vivaracha y animada. Y no faltan las risotadas.

¡Cuántas mentiras salen de Hollywood! ¡No te puedes creer nada!

Puerto

Las últimas escenas de la películas están ambientadas en el puerto de Helsingborg, en aquella época puerto danés, por poco tiempo ya que apenas unos pocos años tras la abdicación de Cristina paso a poder sueco de forma prácticamente definitiva - Leica D-Lux 5

[Breve – fotos e historia] World War II: Pearl Harbor – Alan Taylor – In Focus – The Atlantic

Fotografía, Historia

World War II: Pearl Harbor – Alan Taylor – In Focus – The Atlantic.

Recordatorio de que cada domingo y durante 20 semanas tendremos la Segunda Guerra Mundial en imágenes en In Focus (The Atlantic). Ya van por la séptima semana. En pleno ataque a Pearl Harbor que llevó la demencia destructora todavía a más lugares del planeta.

[Historia] Las otras catástrofes de las guerras

Arte, Historia

Esta entrada de hoy es una reflexión. Una reflexión que en mi mente no es nueva, pero que surgió de nuevo durante mi último viaje de vacaciones, cuando visitaba la Marienkirche de Lübeck. Durante la visita a este emblemático templo de la ciudad hanseática, encontré unos paneles que hablaban de Der Lübecker Totentanz, la danza macabra de Lübeck. Estos impresionantes frescos que ofrecían esta representación de la muerte tan popular en la edad media, y que de alguna forma ha llegado hasta nuestros tiempos. Al ver las imágenes de los distintos personajes mundanos cogidos de la mano con la muerte, mi recuerdo se va hacia alguna de las escenas de El séptimo sello de Bergman donde la danza macabra está presente en distintas escenas.

Recuerdo a la danza de los muertos de Lübeck (Marienkirche)

Paneles informativos recordando la Totentanz en la Marienkirche de Lübeck - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Sin embargo, esta obra de arte ya no se puede contemplar hoy en día. Pereció en 1942 en el incendio de la iglesia que siguió al bombardeo de la ciudad por las fuerzas áreas aliadas. Quede clara una cosa. La principal catástrofe en una guerra, siempre, es la humana. Por supuesto, por la muerte, el dolor, la pobreza en la que se sumen las víctimas de la misma, casi siempre desde hace unas décadas la población civil. También la deshumanización de las fuerzas agresoras, de los soldados, y por supuesto, de quienes más responsabilidad tienen, quienes los mandan a la destrucción y a la matanza. Pero hay otras catástrofes. Las del medio natural, las de la cultura, las del arte, las del medio que nos rodea, que siempre quedará degradado al final de una guerra respecto a su estado anterior.

Campanas caídas (Marienkirche)

No son el único recuerdo de la catástrofe bélica en la Marienkirche; en un rincón del templo, permanecen las campanas que cayeron al suelo durante el incendio - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

El entorno de la Marienkirche y el Rathaus (ayuntamiento) de Lübeck, junto con algún otro edificio como la Holstentor están declarados como patrimonio de la humanidad desde 1987 por la UNESCO. Pero cuando visitamos la ciudad, nos damos cuenta de que no son más que un pálido reflejo de lo que probablemente fue la ciudad antes de la contienda bélica. Un reflejo de la belleza y de la riqueza generada cuando la humanidad se dedica a actividades pacíficas y comunicativas como el comercio. Y que contrasta con la falta de personalidad, incluso la fealdad, de los edificios surgidos tras la misma. Es algo más de lo que perdemos cuando llega la sinrazón de la violencia.

Vista hacia Marienkirche desde Petrikirche

Desde la Petrikirche, tenemos una vista de la Marienkirche reconstruida; pero en un plano anterior vemos alguno de los feos edificios que rompen la armonía del conjunto, que surgieron tras la guerra - Leica D-Lux 5

Hoy día, sólo las nuevas vidrieras puestas tras la reconstrucción del templo nos devuelven alguna imagen de lo que fue sin duda uno de los principales culturales y artísticos de la ciudad. Y al mismo tiempo, un recuerdo de lo que fue el modo de ver el mundo y la vida durante una fase de la historia de la humanidad. Que forma parte de lo que nos ha hecho llegar a ser como somos. El ser humano, sus comportamientos, no es consecuencia sólo de la evolución biológica sino también de la evolución cultural. Del aprendizaje, no sólo personal, sino acumulado por la sociedad a lo largo de los siglos. Un aprendizaje que sin embargo no le ha servido para saber cómo evitar ese máximo exponente del fracaso de las sociedades humanas que es la guerra.

Vidrieras con la danza de los muertos (Marienkirche)

Macabras representaciones en las vidrieras de la Marienkirche; aunque algunas también son divertidas,... obsérvese el pirata... - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

La destrucción fue causada por las fuerzas aliadas, como lo fue por toda la geografía alemana. Hoy día, muchas de las grandes, y no tan grandes, ciudades alemanas presentan un aspecto despersonalizado y feo en sus cascos antiguos como consecuencia de la destrucción padecida por la guerra. Una destrucción que los propios alemanes desencadenaron cuando permitieron que un dictador como Hitler tomara el poder. Sin embargo, pensemos que cualquier pueblo es susceptible de cometer los mismos errores que se cometieron en Alemania a partir del año 1933. Y de hecho, se cometen cada día. Y al final de estos períodos terribles, el mundo es, de alguna forma, un sitio peor para vivir. Porque muchas cosas bellas desaparecen.

Markt y Rathaus

Una niña ante la reproducción en miniatura del antiguo casco antiguo de Lübeck, en el Markt de la ciudad, ante el Rathaus - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

[Breve con fotos] El mundo de Cleopatra

Arte, Historia

Cuando visitamos en las recientes vacaciones la Ny Carlsberg Glyptotek, en Copenhague, pudimos visitar una exposición temporal dedicada al mundo de Cleopatra. Y por Cleopatra me refiero a la famosa. A Cleopatra VII, la última reina de la dinastía ptolemaica, instaurada en el reino del Nilo a la muerte de Alejandro Magno. La que llevó de cabeza a un par de romanos famosos. El caso es que nos hicieron gracia algunas de las representaciones que de la reina pudimos encontrar en la exposición.

Arte en Ny Carlsberg Glyptotek

La versión trágica de la atractiva, aunque no necesariamente hermosa, reina egipcia; suicidándose mediante la mordedura de un áspid en uno de sus senos.

Arte en Ny Carlsberg Glyptotek

La versión romántica, encarnada en una voluptuosa Liz Taylor, rodeada de su Julio (Rex Harrison) y su Marco (Richard Burton).

Arte en Ny Carlsberg Glyptotek

La versión cómica y desenfadada, que debemos al genio de Goscinny y Uderzo, en "la mayor aventura jamás dibujada", Astérix y Cleopatra. Se dice que «14 litros de tinta china, 30 pinceles, 62 lapiceros de mina blanda, 1 lapicero de mina dura, 27 gomas de borrar, 38 kilos de papel, 16 cintas para máquina de escribir, 2 máquinas de escribir, 67 litros de cerveza fueron necesarios para la realización de esta aventura». Cuchufleta clara de la propaganda de la película a la que se refería la imagen anterior.

[Breve – foto e historia] World War II: The Invasion of Poland and the Winter War – Alan Taylor – In Focus – The Atlantic

Historia

World War II: The Invasion of Poland and the Winter War – Alan Taylor – In Focus – The Atlantic.

Segunda parte de las veinte de las que constará este gran reportaje sobre la segunda guerra mundial. La invasión de Polonia, la muchas veces desconocida e ignorada Guerra de Invierno, y la drôle de guerre en el frente occidental.