[Libro] El legado de Maude Donegal/El hijo superviviente – Joyce Carol Oates

Literatura

Vuelvo una vez más a una de mis autoras preferidas en habla inglesa, aunque sea un libro traducido al español. Es el noveno que leo de Joyce Carol Oates desde el primero en 2015. Y si algo caracteriza a la autora es que, conservando una gran coherencia en cuanto a los temas y los mensajes que nos lanza a través de sus obras, la forma de las mismas varía, mostrando diversidad y dominio de los géneros literarios. Uno de esos autores siempre candidatos al Nobel… que probablemente nunca recibirá. En cualquier caso, esta autora ya octogenaria se sigue mostrando perfectamente lúcida y capaz, con una carrera enormemente productiva. Mucho me tendría que espabilar para abarcar toda su extensa obra.

La escritora, Joyce Carol Oates, es nacida en el estado de Nueva York, donde ha localizado la acción de algunas de sus novelas. No necesariamente las que nos ocupan hoy.

En esta ocasión afronto un volumen con dos novelas cortas que cogí de oferta en mi tienda de libros electrónicos habitual. Por lo que he colegido, en el original inglés el volumen incluía cuatro novelas cortas o relatos. Quizá en castellano considerase que si lo dividía por dos igual aumentaban los beneficios. O algún otro razonamientos cuya lógica probablemente se me escape. En cualquier caso, el libro que yo adquirí incluye dos novelas cortas en las que la protagonista, femenina en ambos casos, distinta, son personajes distintos, se enfrenta a un misterio del pasado. Un misterio incluso de corte policiaco o criminal.

En el primero de los relatos, la protagonista es una académica e investigadora del ámbito de las letras y las humanidades, hija adoptiva de una pareja de profesores universitarios del medio oeste americano, que en torno a los treinta años de edad vive una vida tranquila, casi podríamos decir monótona y aburrida, hasta que le llega la noticia de que ha recibido una herencia de la que fue su abuela biológica. Lo que le permitirá conectar con la familia de sus padres biológicos, fallecidos en accidente en extrañas circunstancias. Una familia con misterios y personajes problemáticos, en la que comenzará a investigar quienes eran sus padres.

En el segundo de los relatos, Oates da una vuelta a algunos de los temas que Daphne du Maurier planteaba en su famosa Rebecca, cuando la protagonista, una estudiante de letras acabe casándose con un profesor universitario, viudo de una famosa poetisa, muy rompedora y excéntrica, que murió en extrañas circunstancias. Por lo tanto, tendrá que vivir en una casa en la que la sombra de la fallecida lo ocupa todo. Y además, la fallecida dejó un hijo, novedad clara con respecto a la historia de du Maurier.

Cuando Oates plantea los misterios de estos relatos, no busca tanto su resolución, como tratar los temas que son frecuentes en sus novelas. Los problemas de la identidad, del lugar en el mundo, de la complejidad de vivir a la sombra de un hombre con gran influencia sobre la protagonista femenina, la relación con la infancia y la maternidad, propia o delegada. Lo bueno es que en este caso, además del interés de los temas, te llevas añadida la intriga por saber qué pasó. Incluso si es algo que nunca acabas de aclarar. Porque incluso la realidad puede ser relativa.

Oates es una autora que siempre me interesa. Tengo algún otro libro suyo pendiente de lectura. Y se nos viene encima la adaptación al cine de una de sus novelas más famosas, que leí hace algo más de dos años, o al menos de una parte de ella, en la que veremos a una actriz en ascenso convertirse en uno de los mayores iconos del siglo XX.

[Cine] The Imitation Game

Cine

The Imitation Game (2014), vista el 2 de enero de 2015.

Como tengo por costumbre, mantengo el título original de la película cuando la veo en versión original, con subtítulos en castellano. Aunque la versión doblada tiene el mismo título, en inglés, con un subtítulo entre paréntesis explicatorio, dejando bien a las claras que la industria del cine en España considera a los potenciales espectadores como, no voy a decir tontos…, digamos… poco avispados. Quedaría así para aquellos que acostumbrar a preferir los sucedáneos como The Imitation Game (Descubriendo Enigma).

¡Qué sorpresa! Sale Benedict Cumberbatch. Veía el otro día una viñeta cómica en la que alguien se hacía un selfi, y quien aparecía retratado era,… sí, lo habéis adivinado. Benedict Cumberbatch. Y es que aparece en todas partes. Pero a lo mejor está relativamente justificado.Igual es que realmente es buen actor. Veamos lo que da de sí en esta película que firma el noruego Morten Tyldum. Mi primera película en pantalla grande del 2015.

No es la primera vez que nos hacen una película sobre la maquinita alemana de codificar mensajes, Enigma. Hubo un drama bélico de submarinos que tocaba el tema, muy entretenido, y un filme que ficcionalizaba por completo las actividades del Bletchley Park respecto a los tejemanejes de los británicos para descerrajar los misterios del chisme. También me pareció muy entretenida, aunque ninguna de las dos han estado nunca excesivamente bien consideradas ni por crítica ni por el público votante en IMDb. Curioso, cosas bastante peores se ven que son más apreciadas. En esta ocasión, nos dicen que nos van a contar los hechos reales. Todo alrededor de la figura del matemático Alan Turing (Benedict Cumberbatch) y sus relaciones en la mencionada instalación militar con la criptoanalista Joan Clarke (Keira Knightley) y otros expertos que trabajaron con él para descodificar la máquina. En paralelo, vamos viendo flashbacks a la adolescencia de Turing, donde va construyendo su compleja personalidad y sus preferencia homosexuales, y flashforwards al momento en que años después de la guerra es sometido a investigación y condenado penalmente por su homosexualidad, lo cual le llevó al suicidio (no, no considero desconsiderado desentrañar el final de una historia que es realmente historia, que está en cualquier enciclopedia o biografía desde hace tiempo; considero incultura estar en la inopia sobre la historia de Turing hasta ahora).

Pasearemos por la campiña británica para ilustrar la entrada de hoy. Paisaje en Solyhull, cerca de Birmingham.

Pasearemos por la campiña británica para ilustrar la entrada de hoy. Paisaje en Solyhull, cerca de Birmingham.

Veamos. Como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes. La película está muy bien hecha, de esta forma que los británicos son excelentes a la hora de realizar películas. Realización académica, muy cuidada, perfectamente ambientada, sobresaliente en todos los aspectos técnicos, y con una realización de manual del director competente y conocedor de su oficio. Y además tiene un guión muy bien planteado, con ese ir y venir hacia delante y hacia atrás, que va guiando al espectador en los motivos de lo que pasa en el plano temporal principal, el del trabajo en Bletchley Park, así como las consecuencias futuras del mismo. Muy bien.

Sin embargo, la película es de una cobardía notable. Aunque plantea todos los temas relacionados con la figura de Turing, no profundiza realmente en ninguno de ellos. Es como si quisiera contarnos lo que pasó, pero sin molestar a nadie. Desconozco si la investigación policial que acabó con él como persona fue tal y como se cuenta en la película, sospecho que la película se toma sus licencias con los hechos reales, pero a mí me parece que la forma como lo plantea es como diciendo… «ey, pero buen rollito con los polis, eh, que son buenas personas aunque arruinen la vida de la gente en cumplimiento de su deber». A la película, más allá de alguna diálogo en plan declaración de principios, le falta valentía para meterse en los aspectos más escabrosos, más reales del problema de cómo se trató a Turing, y sobretodo de tratar como se merece el tema principal de la película, el de la diversidad del género humano y el del como tradicionalmente, y ahora también, aquellos que son más diversos, que se salen más de la «norma» son práctica y sistemáticamente castigados por las sociedades en las que viven. Y ahora también, digo. Y Turing se salía de la norma por triplicado. Era sumamente inteligente. Tenía una personalidad poco proclive a triunfar en las relaciones sociales. Era homosexual. Imperdonable. Quizá comprensible si le atribuimos «propiedades clínicas» a sus «problemas». Síndromes… que pueden ser reales o no. ¿Como diagnosticar de una forma de autismo 50 años después? No hablaremos de la «moda» de algunos intransigentes que disfrazan su intransigencia hacia la homosexualidad bajo diagnósticos y tratamientos farmacológicos… Una moda vigente en los años 50 del siglo XX, pero que aun hoy en día podemos escuchar entre los intolerantes con disfraz.

No digamos ya la estúpida y ridícula forma de «perdonar» a Turing por parte del gobierno británico. Se le perdona por sus logros… Y no se concede el indulto y la anulación de condenas de él y los miles de personas que sufrieron persecución similar, pero no alcanzaron logros porque eran mecánicos, carpinteros, barrenderos, camareros, conductores, albañiles,… Y ¿son los gobiernos los que tienen que perdonar a los injustamente condenados, incluso aunque se cumpliera una ley vigente, puesto que las leyes pueden ser injustas o aberrantes? ¿o son los gobiernes y las sociedades los que debieran clamar ser perdonados por esas injusticias, las que se cometieron y las que se cometen hoy en día? Que no son desconocidas, que se pueden analizar y conocer…

De todo esto, la película indica los temas, pero no profundiza. Se queda un poco en, «bueno venga,… todo esto pasó,… estuvo mal,… ¡pero que emocionante lo de la maquinita de los alemanes! ¿no?».

Pasarelas sobre los acantilados de Land's End, en Cornualles.

Pasarelas sobre los acantilados de Land’s End, en Cornualles.

Establecido claramente mi punto de vista de que estamos ante una excelente película con una manifiesta cobardía que la rebaja en mi consideración, hemos de considerar la interpretación del elenco. Que como buen reparto británico es excelente. Desde luego es normal que llamen a Cumberbatch para hacer cosas. Es capaz de hacer de todo tipo de personajes. Y en general los hace siempre a un excelente nivel. Por otra parte, aunque algunas cuestiones del personaje de Clarke suenan raras, hay que reconocer que hace tiempo que no veíamos actuar a Kightley sin el palo de escoba metido en el culo, con naturalidad. Casi me recuerda a sus primeras película cuando era una adolescente o poco más y era capaz de soltar un sonrisa ante la cámara sin que pareciera fingida. Se agradece, aunque probablemente su personaje está más hinchado de lo necesario por aquello de meter en la película un romance, aunque sea con calzador. Y hay un montón de secundarios que hubieran dado para mucho más si el guion les hubiera permitido.

Estamos como digo ante una película bien hecha, muy bien hecha. Muy entretenida y excelentemente interpretada. Pero lamento que el director no haya centrado el tema y hubiera profundizado ahí. Que quería un película de espionaje en tiempo de guerra,… pues dale fuerte ahí, profundiza, saca petróleo de los muchos personajes poco aprovechados en torno al principal y diviértenos. Que quieres hacer una defensa de la diversidad y en contra de la intolerancia, pues que le den a la historia de espías y profundiza en esa intolerancia que aqueja a las sociedades humanas, se moleste quien se moleste. Que quieres reivindicar la figura de Turing aceptándolo como fue y con todo lo que pudo haber sido en otras circunstancias… pues también había margen para mejorar en este enfoque. Pero no pretendas hacerlo todo a la vez, pero de forma superficial,… que no sobran las oportunidades en estos días para hacer película memorables. Buenas o muy buenas se hacen muchas, pero memorables…

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ***

Ruinas de la abadía de Glastonbury.

Ruinas de la abadía de Glastonbury.