[TV] Cosas de series; comedia y crítica social en menos de media hora

Televisión

Hoy traigo un mixto de acción real y animación. Hay dos géneros importantes en la ficción en serie que comparten objetivos en muchas ocasiones. Aunque no es infrecuente que sean minusvalorados por el espectador como géneros menores, frente a las series dramáticas con episodios próximos a la hora de duración. Estoy hablando de la comedia de situación y de la animación para adultos. La animación sigue viéndose por gran parte de la sociedad como un género menor, o como algo para niños y adolescentes. Lo cual es paradójico por la existencia de series de animación adultas, con mala baba, muy irreverentes en ocasiones, desde hace décadas. Y hace tiempo que la comedia de situación dejó de ser el relleno amable, de carácter familiar o romántico, para ser un género más incisivo, independientemente de que mantenga o no la amabilidad con la que nació. Veamos por lo tanto tres ejemplos, muy interesantes, de series con miga, que nos transmiten su mensaje cotidiano en dosis de no más de 20 a 30 minutos.

Cuando me enteré que volvía Futurama, me vi inundado por sentimientos realmente contradictorios. Es una de mis series de animación favoritas de toda la historia. Heredera del espíritu de The Simpsons, con Matt Groening como creador de la serie, o al frente del equipo de creativos, encandiló inmediatamente a ese grupo de gente que tiene un lado friqui, al mezclar la crítica social con la ciencia ficción, y dosis de humor, ironía y mala baba por arrobas. Hulu la ha traído de vuelta al mundo de las plataformas de contenidos, en España retransmitida desde Disney+. Pero la serie ya tuvo sus momentos de esplendor y cierta decadencia durante la primera década del siglo XXI y los primeros años de la segunda. Decadencia que no vino del hecho de que se convirtiese en un mala serie, sino de la dificultad de mantener la originalidad de las tramas y el agotamiento natural en el espectador. A veces, las series no saben echar el cierre a tiempo. Entonces, ¿en la nueva temporada? La undécima temporada según IMDb, la octava según Wikipedia, la décima según otras fuentes,… es difícil saber cuando y cómo termina una temporada, o se debe considerar que es una primera parte o una segunda parte de una temporada,… pues esta primera mitad de la temporada 2023-2024… quizá,… ha estado muy bien. No sé si para conseguir una éxito arrasador y multitudinario, pero sí para satisfacer y contentar más que suficiente a sus incondicionales, entre los que me encuentro. Con actualizaciones de temas, mi favorito probablemente es el último de la temporada o semitemporada en el que se explora el concepto del universo como simulación, habrá encantado especialmente al sector más friqui de sus partidarios. Y así,… ya tengo de que ven la próxima temporada… o la segunda parte de la temporada… o, simplemente, los nuevos episodios. En fin… Hulu la considera la undécima temporada.

Y claro… obligado a hablar de Disenchantment, de las aventuras de la princesa Tiabeanie Mariabeanie de la Rochambeau Grunkwitz, rebelde y propensa al alcoholismo, más conocida como Bean, y de sus fieles amigos y aliados, el medio elfo Elfo y su demonio personal Luci. Serie que surge también de la factoría de Groening, como serie original de Netflix, y que comparte elementos con las mencionadas, nunca ha gozado del mismo nivel de popularidad. Sin embargo, esta serie, que no deja de tener un tono y elementos melancólicos a la hora de poner en solfa al género humano a través de estas aventuras mágico-medievales, con toques de steampunk, ha ido creciendo en cariño en el ánimo de muchos de sus fieles entre los que me encuentro. Ha sido una serie de desarrollo lento. Una auténtica aventura de corte tradicional en el fondo, en la que el héroe, la heroína en este caso, pasa de ser pasota a encontrar una redención para sí misma, y para redimir a su propio reino y a sus gentes de los males que los azotan. No difiere en el fondo tanto de Luke Skywalker, de Frodo o de tantos héroes de aventuras más o menos fantásticas. Pero ese sí, con la mala baba marca de la casa. No me calentaré mucho los cascos sobre si ha terminado tras cinco temporadas de diez episodios, o si lo ha hecho tras tres temporadas, las dos primeras divididas en dos partes de diez episodios y la última sólo de una parte de diez episodios. ¡Qué calvario! La cuestión es que me lo he pasado bien y echaré de menos a la princesa Tiabeanie Mariabeanie de la Rochambeau Grunkwitz y a sus amigos y enemigos.

Y en un cambio brusco de género, en los últimos tiempos me he merendado, a buen ritmo, porque es muy divertida, la comedia de situación canadiense Kim’s Convenience. Episodios cortitos, episódicos, aunque haya algunos arcos argumentales de largo recorrido, nos habla de la familia Kim, formada por un matrimonio de coreanos (Paul Sun-Hyung Lee y Jean Yoon) que inmigraron en su momento de su Corea del Sur natal buscando una mejor vida. Poseen y regentan un tienda de conveniencia en Toronto, popular entre sus vecinos, y son fieles de una parroquia protestante del barrio. Y están sus dos hijos de veintitantos años. Jung (Simu Liu), que arrastra las consecuencias de haber tenido una adolescencia díscola, con paso por algún centro de reforma, y que se gana la vida en una agencia de alquiler de coches. Y la menor, Janet (Andrea Bang), más responsable, algo cuadriculada para su vocación artista de fotógrafa. La serie es una derivada de una obra de teatro del mismo título, que gozó de éxito y popularidad. Los dos intérpretes que interpretan al matrimonio protagonista ya lo hicieron en la obra de teatro. Los hijos no, lógico por el mayor cambio que se produce en una persona en su veintena, que hace que quien hizo el papel en 2011 sea difícil que lo haga casi una década más tarde. En cualquier caso, es una serie amable, en la tradición de la comedia de situación familiar, pero que no elude los temas trascendentes de la integración de las familias inmigrantes en su sociedad de acogida. Constantemente surge el contraste entre los padres, que ni siquiera han conseguido dominar totalmente la gramática del inglés, el hijo mayor que representa las dificultades de adaptación de la primera generación, y la hija menor en la que predomina la cultura y los modos de la sociedad canadiense.

Las primeras temporadas son brillantes, debiendo también en gran medida su dinamismo a los personajes secundarios, fijos o recurrentes, que sirven con frecuencia para encender la chispa que resulta en las vergonzosas situaciones en las que los cuatro miembros de la familia se ven metidos ellos solos, las más de las veces. Los intérpretes no son muy conocidos. Jean Yoon, por lo que he visto, ha aparecido en personajes recurrentes o esporádico, pero secundarios, en una diversidad de películas y series. Lo mismo Paul Sun-Hyung Lee, aunque es una presencia popular en las últimas series del universo Star wars, interpretando a un veterano piloto rebelde. Perso se han fogueado abundantemente en el teatro, y tienen mucho oficio. Sólo le puedo poner un pero a la serie… siguió abriendo melones argumentales hasta su última quinta y última temporada… y luego los dejó totalmente en el aire. Irresueltos de una forma que nos habla de que en la mente de alguien se imaginaba una mayor duración y progresión de la serie. Por ejemplo, introduciendo el tema de la diversidad sexual y afectiva, hasta ese momento poco tratada en la serie. O la progresión de la enfermedad crónica de uno de los miembros de la familia. Indudablemente, Janet es el personaje peor resuelto en los momentos finales de la serie. Pero está muy bien. Muy bien. Por ello, dedico las fotografías de la entrada a la ciudad de Toronto, donde transcurre la serie.

[Música] Futurama vs Psyché Rock

Música

Siempre me ha costado mucho hacer listas tipo «mis 10 libros favoritos», «mis 10 películas favoritas», «mis 10 discos favoritos», «mis 10 destinos de viaje favoritos»… y esas cosas. No tiene mucho sentido. Cada libro, cada película, cada pieza musical, cada viaje tiene su hic et nunc. Su tiempo y su lugar. Su aquí y ahora. Cosas que leí cuando tenía 20 años y me entusiasmaron ahora me darían pereza o quizá no me convenciesen. ¿Con qué me quedo? ¿Con la sensación del momento o con lo que me podría suponer ahora? ¿Son listas «móviles» que van evolucionando? ¿Siempre distintas? Entonces… ¿qué sentido tiene hacerlas si son perennes? Pero hay constantes. Det sjunde inseglet (El séptimo sello) sería una constante de un listado de películas desde que la vi, y era poco más que un adolescente, pero The Godfather (El padrino) no. Por ejemplo. Lo cual además demuestra que soy raro de narices… porque habría muchas más personas que incluirían la segunda que la primera.

Pierre Henry era parisino, así que nos iremos de paseo a París, a la azotea del Centro Pompidou, en un estupendo atardecer de invierno.

Pues bien… en series de animación, Futurama sería una constante histórica que se resistiría como gato panza arriba a desaparecer de los primeros puestos de la lista. Simplemente escuchar los primeros compases de la música de apertura de cada uno de los episodios de la serie ya me pone de inmediato buen humor y a la expectativa… incluso cuando no estoy viendo la televisión. Os la dejo puesta aquí.

Pues bien,… recientemente Apple ha sacado una nueva aplicación para el iPhone/iPad, Clásica (en realidad Apple Music Classical pero aparece identificada con esa sencilla palabra), pensada para escuchar música… pues eso, clásica. No es que no se pudiese escuchar este tipo de música con su aplicación Música, pensada para escuchar… pues eso, música. Es que está en principio pensada para ese tipo de música. Desde que estuvo disponible el 28 de marzo me la instalé y la he estado usando. Creo que es un producto que tiene que evolucionar y madurar, pero desde ese momento dedico más tiempo a escuchar música clásica. El separar estilos de música me parece un acierto. Ojalá pariesen una Apple Music Jazz. En fin.

Estaba ayer escuchándola en casa mientras revisaba las fotografías de viajes en el día del año 2022 para un libro de fotografías, cuando seleccioné una lista de reproducción de la propia aplicación llamada Clásica avant-garde: imprescindibles. Abarca desde el impresionismo musical de Satie y Debussy, que es lo que más me llamó la atención y por lo que empecé a escucharla, están entre mis compositores preferidos, hasta música contemporánea experimental y electrónica. Muy diverso. Desde las dos últimas décadas del siglo XIX hasta todo el siglo XX prácticamente. Y en esto estaba cuando sonó algo que no conocía. ¿O sí? Es Psyché Rock de la Messe pour le temps présent de Pierre Henry, en el ámbito de la música concreta, de 1967. E inmediatamente me puse de buen humor y a la expectativa. Que no lo puedo poner aquí, supongo que no lo permite por cuestiones de copyright, pero que os lo dejo enlazado.

Comprobaréis que la música de la intro de Futurama, acreditada a Christopher Tyng, esta fuertemente basada en la obra de Henry. No lo sabía. De hecho, no conocía la música de Henry. Por lo que se ve, Tyng muestre varias piezas además del Psyché Rock de Henry, con distintos estilos, y de distintas procedencias, para crear la mezcla que constituye la sintonía de la serie de animación. Me ha encantado saberlo, y he pasado un buen rato esta tarde escuchando distintas versiones y variaciones basadas en la música de Henry. Como la de Fatboy Slim, que es el paso intermedio entre Henry y Tyng.

[TV] Disenchantment no es Futurama… una pena

Televisión

El anuncio hace un tiempo de que Matt Groening iba a colocar una serie de animación en Netflix me puso en su momento de un desusado buen humor televisivo. Groening es responsable de dos grandes series de animación de los últimos 30 años. La que todo el mundo conoce y de la que todo el mundo ha hablado en algún momento, The Simpsons. Y luego está la buena, menos conocida, pero desde mi punto de vista más afinada y conseguida, Futurama. Pero el género de la «ciencia ficción» tira para atrás, cosa de los prejuicios humanos, a mucha gente. Y ellos se lo pierden, porque la mayoría de las veces, incluso cuando adopta la forma de parodia, la ciencia ficción no va de lo que creen que va, va de ellos mismos. Va de la realidad; es un instrumento excelente para la reflexión y la crítica.

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Las princesas de los cuentos y las leyendas viven en castillos, como el de Loarre sobre estas líneas, o el de Zafra en el encabezado.

Así que si con la familia de color amarillo Groening se situaba en la época contemporánea, y con Bender y compañía nos llevaba a un futuro improbable y a las estrellas, con Disenchantment nos traslada a una edad media mágica y fantástica, propia de los cuentos, los mitos y las leyendas. Con princesas, elfos, caballeros, reyes, reinas, príncipes, gigantes y otros seres mitológicos, y hasta algún que otro diablillo.

Lo que pasa es que Bean, acortado y familiar para Tiabeanie, o «judía/alubia/frijol» en español, es una princesa adolescente descarada, maleducada, juerguista, borrachina, de las que gusta de cerrar las tabernas, cuyo padre, el rey de Dreamland (Utopía en la versión española) quiere meter en vereda casándola con un príncipe encantador, con poco éxito. Porque parece que estos reinos de cuento venidos a menos, no quedan príncipes realmente encantadores, y porque Tiabeanie «Bean» no está por la labor. Y en estas estamos cuando se junta con Elfo (así es en el original), un elfo (elv en el original) que quiere conocer mundo y que es un pedazo de pan, y con Luci, un diablo venido para tentar a Bean, y que todo el mundo confunde con un gato que habla. Y a partir de aquí, con este trío, cualquier cosa puede pasar.

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El de Peracense…

Y lo que pasan son una serie de aventuras que no alcanzar a llevar el ritmo ni la mala leche intríseca a las anteriores obras de Groening. Un estilo de animación que se supone fundamentalmente crítico, ácidamente irónico, políticamente incorrecto para criticar los incorrecto en política y en la sociedad, se queda en unos destellos de estas características que apenas bastan para saciar el hambre de ingenio y diálogos brillantes que algunos estábamos esperando.

De momento, ha sido una primera temporada de 10 episodios de unos 24 minutos cada uno, que ha finalizado con un monumental cliffhanger. Sólo en los últimos episodios, cuando los argumentos se han serializado, hemos podido ver las notables posibilidades de la serie. Que de momento son eso, posibilidades. Tendremos que ver si sigue, probablemente, por donde sigue, y si debemos considerar esta primera temporada como una mera presentación de personajes y escenario. Pero de momento está por debajo de las expectativas depositadas en ella. Sin ser ninguna catástrofe, ni mucho menos. Esperaremos. Confiaremos.

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… o el de Uncastillo. Todos ellos en Aragón, menos el de Zafra, que está en Westeros… digo en Castilla-La Mancha.

[Televisión] Especial cosas de series; Futurama, adiós o quizá hasta luego

Televisión

Con el que se considera oficialmente episodio 26 de la séptima temporada, en un episodio lleno de romanticismo, paradojas espacio-temporales y referencias cinematográficas, con FryLeela reinventando una cita eterna en lo alto del (Va)(E)mpire State Building, llega a su fin la que probablemente es mi serie de animación favorita de los últimos quince años. Ese paraíso de los friquis del mundo entero que es Futurama. No está descartado que podamos volver a ver las aventuras de los antes mencionados junto con Bender, el profesor Fansworth, Hermes, Amy, Zoidberg, Nibbler y tantos y tantos otros personajes de ficción y no tan de ficción.

Una serie que ha pasado por distintas vicisitudes. Ha cambiado más de una vez de cadena. Se han rodado largometrajes. Estamos esperando un episodio cruzado con The Simpsons al año que viene, y no es descartable que pudiera volver en forma de largometraje, tanto para la gran pantalla como para la pequeña. Vete tú a saber si no puede llegar a aparecer de nuevo como episodios en algún otro canal. Pero de momento se han despedido.

Calle Delicias

Esta mañana hemos hecho un paseo fotográfico por el Barrio de las Delicias, en el marco de las fiestas de dicho popular barrio zaragozano.

Con muchas cosas en común con sus hermanos amarillos de Springfield, los Simpson y compañía, han tenido un espacio de creatividad y de desarrollo conceptual propios, y para más interesante. De hecho, a pesar de que reconozco sus méritos, hace tiempo que me cansé de Bart y compañía, y sin embargo estoy muy triste por la despedida de nuestros amigos de New New York de principios del siglo XXXI. Detrás de su eterno cachondeo, de su crítica sin fin a las sociedades humanas (y divinas, y extraterrestres), hemos tenido ocasiones sin fin de sentir ternura y empatía por una seres de dos dimensiones y varias tintas, con más sangre en sus venas que muchos humanos de carne y hueso. Y mucha ciencia, porque entre toda la demencialidad científica, ha sido probablemente la serie con más densidad de referencias científicas serias de la televisión mundial de ficción. Mucho más serias entre sus risas y cachondeos que muchas series con más pretensiones que con frecuencia caen en el ridículo más espantoso en sus aspectos científicos.

Parque de las Delicias

No ha sido un paseo muy nutrido, pero sí muy animado y con muy buen ambiente. Donde hemos conversado, hemos conocido gente interesante y, claro, hemos hecho alguna foto.

Pero desde luego, si por algo nos ha gustado Futurama, y esperemos que nos pueda seguir gustando en el futuro, es porque los auténticos protagonistas de la serie somos todos nosotros. Porque esos patosos, camorristas, incosecuentes, sexys, inteligentes a la par que tontos de remate, engreídos, egoístas, cariñosos, solidarios, heroicos, por vocación o a su pesar, que han protagonizado la serie somos el conjunto de seres humanos. El mundo de la política, del espectáculo, de la religión, de la interpretación histórica, de la relación entre pueblos, etnias y razas se ha visto reflejado en un espejo aparentemente deforme, como los de las ferias de atracciones, pero mucho más fiel de lo que nos puede llegar a parecer. Y todo eso, con mucha diversión y risas. Porque si alguna oportunidad tenemos los seres humanos de salvarnos a nosotros mismos es si aprendemos a conocernos, a reirnos de nosotros mismos, y a partir de ahí a cambiar. Y además nos dejan la esperanza. Si un negado como Philip J. Fry es capaz de ligarse a un bombón mutante como Turanga Leela, y vivir felices para toda la eternidad… o algo así, aun queda esperanza para todos nosotros

Hasta siempre amigos del siglo XXXI.

Parque de las Delicias

Y mira tú por donde, parece que nuestro mundo cotidiano está más lleno de conciudadanos de dos dimensiones, como los de Futurama, de lo que parecía. Fotografías tomadas en la calle Delicias y el Parque de las Delicias.

[Televisión] Cosas de series; irregularidad en las series del verano

Televisión

Como ya suponía la semana pasada, pocas novedades en este principio de agosto en mi cartelera televisiva. Si la semana pasada comentaba que había iniciado la visualización de la serie policíaca belga Salamander, lo cierto es que no he sido capaz de seguir con ella, y la he abandonado.

Dejando aparte aquellas series cuya misión no va más allá de proporcionar un cierto entretenimiento, la tónica que noto entre las que tienen alguna pretensión más es la irregularidad.

Con Dexter en el ecuador de su última temporada, la sensación es que todavía no sé por donde va a tirar la misma. Ha ido saltando de una trama a otra sin que ninguna se convirtiera en principal. Quizá el regreso de Hanna (Yvonne Strahovski) anime un poco más el cotarro, porque los conflictos entre hermanos difícilmente van a dar mucho más de lo que hemos visto.

Soto de Cantalobos

Estos días atrás de calor tremendo, hoy a suavizado, me hacen añorar las tardes de otoño en las que apetece ir a caminar kilómetros sin sudar la gota gorda, como por el Soto de Cantalobos, de las fotos de hoy.

Under the Dome, adaptación de una novela de Stephen King, era uno de los estrenos estrellas del verano. Me costó entrar en ella, y luego ha tenido momentos notables. Pero sigue con altibajos y con grandes irregularidades entre las diversas tramas que se producen bajo la cúpula. Estoy lejos del entusiasmo, moderado ciertamente, que muestran muchos medios especializados en la cosa televisiva.

Otra que no acaba de coger el tono que tenía en su primera temporada es The Newsroom. Sigue siendo una serie entretenida, pero por algún motivo que todavía no he terminado de analizar, sus personajes no acaban de tener el carisma que tenían la primera temporada. O quizá sea que los personajes/actores con más carisma de la serie tienen menos minutos y menos protagonismo, en favor de la tramas de otros caracteres que no enganchan tanto. Tengo la sensación de que, por lo que a mí respecta, por ahí van los tiros. Otros harán análisis más sesudos sobre la serie, pero no deja de ser un drama con algún tono de comedia sobre una serie de gentes.

A dos capítulos para su final, la Guerra de las Dos Rosas vista desde el punto de vista de las mujeres que nos presenta The White Queen, se mantiene a un nivel aceptable sin llegar nunca a la brillantez, salvo en la vistosidad de la adaptación a la época. En cualquier caso, en estos últimos capítulos, en los que supongo que asistiremos  al transcurrir del reinado de Ricardo III y el ascenso al poder de los Tudor, tiene que competir con la impresión que de ese drama dejó en mi hace ya tiempo el Ricardo III de Shakespeare en sus diversas versiones. Mala comparación.

Soto de Cantalobos

Durante el verano, aparte del agobio y la dura luz que hay hasta muy tarde, se te comen los mosquitos y todo tipo de bichos.

Y las dos series que me parece que mantienen su tono habitual son Longmire, que al igual que en la primera temporada va cogiendo carrerilla para ir ganando en intensidad, en este western moderno en las llanuras del medio oeste americano, y Futurama que a pesar de los años que lleva danzando, sigue manteniendo un buen tono y diversión. Probablemente, el secreto de ambas series es que ofrecen exactamente lo que prometen. Y ya decía Sabina que si dos no se engañan, mal puede haber desengaños.

Por último, el runrún internetero televisivo ha sido el anuncio del actor que será la duodécima reencarnación del Doctor a partir del especial de Navidad. Lo que desconozco, no lo he investigado, si protagonizará ya dicho especial o si hará su estelar aparición al final del mismo. Muchos comentarios y entusiasmo oigo sobre el nuevo Doctor. Lo cual no entiendo, porque sin conocer todavía cómo será la personalidad del nuevo Doctor… ¿cómo podemos saber si nos gustará? Como curiosidad, cierto episodio del principio de la temporada 4 de la era actual, The Fires of Pompeii, habrá de estar sometido a observación continua. La anterior compañera del doctor, Amy Pond (Karen Gillan), tenía allí un papelito. Y Peter Capaldi, la 12ª encarnación del personaje principal, también.

Soto de Cantalobos

Pero bueno, todo es cuestión de esperar unas semanas, a ver si desaparecen los rigores del verano en el valle del Ebro.

[Televisión] Cosas de series; alguna novedad destacada, retornos y ante todo, el final de la sexta de Mad Men

Televisión

Ha vuelto Futurama, oficialmente con la segunda parte de su séptima temporada. No sé muy bien, en que se diferencian dos temporadas de 13 episodios emitidas con un año de diferencia, de una temporada de 26 en la que se emiten primero trece episodios, y un año más tarde otros trece. Sobre todo cuando no hay arcos argumentales y los episodios cuentan historias autconclusivas. Bueno. Da igual. Lo importante es que Futurama ha vuelto, y al menos los dos primeros episodios han sido bastante divertidos. Y esto está bien. Muy graciosas las referencias a Flatland (Planilandia). Buen tono. Y más cachondeo con las vacaciones románticas de FryLeela, mezcladas con referencias al clásico de los clásicos Planet of the Apes (El planeta de los simios).

Ha vuelto también Perception. Por si alguién no lo recuerda, neurocientífico con esquizofrenia paranoide que hace de consultor para un simpática y pizpireta agente del FBI. Bueno, pues eso, la típica historia de policía/detective con consultor rarito. No tiene nada de especial, pero entretiene. Sin más.

Ha comenzado la emisión de Under the Dome, adaptación de una novela de Stephen King. No soy especialmente aficionado a este autor. Corrijo. No soy nada aficionado a las novelas de este escritor. Y en cuanto a sus adaptaciones cinematográficas o televisivas, las hay que me gustan, las que «meh…», y las hay que paso totalmente de ellas. Así que a pesar de cierto revuelo internetero sobre esta serie, yo la he cogido con cierta prevención. Y el episodio piloto no me ha dicho gran cosa. Desde luego, nada que no se haya visto ya previamente de una u otra forma. Le daré alguna otra oportunidad, pero…

Baker Street Station

Ya que hoy incluyo como novedad una serie británica, nos trasladamos a Londres. Donde la gente, alguna gente, mucha gente, se desplaza en metro. A pesar de que es caro. Y supongo que eso «justifica» la acción de alguna de las protagonistas. Aquí la estación de Baker Street.

También esto recuperando tiempo perdido con Dates, serie británica de capítulos cortitos de poco más de 20 minutos, en cada uno de los cuales presenciamos una cita entre dos desconocidos con ganas de ligar o de lo que sea… Citas a través de un servicio de contactos por internet por lo que llevo visto. Entiendo que a distintos personajes los vamos a ver recurrentemente en distintas citas. Por lo menos en los cuatro episodios que he visto ha salido dos veces Celeste/Mia (Oona Chaplin). Sale bien guapa esta chica. Más que como reina consorte del Rey en el Norte en Westeros/Poniente. Y es nacida en Madrid, oye; y nieta de Charlot.

En el capítulo de abandonos, decir simplemente que realmente no consigo interesarme más en Magic City y los mafiosos de Florida, y he decidido pasar de ellos.

Támesis y London Eye

Es curioso, pero hasta ahora, he visto tres episodios, no han sacado ninguna vista del London Eye. Raro, últimamente.

Pero lo fundamental de la semana ha sido el final de la sexta temporada de Mad Men. Ha sido una temporada extraña. Con un capítulo doble inicial cargado de posibilidades, algunos hemos tenido la sensación de que no se han desarrollado de forma completa. A pesar de los malos augurios que anunciaban aquellos inicios de temporada, no ha habido muertes de personajes principales; la muerte sólo ha llamado a través de una trama secundaria y algo chusca, cómica casi, que involucra a Pete Campbell (Vincent Kartheiser). Las tramas principales han pasado por:

Las dificultades derivadas de la fusión de las dos agencias de publicidad, que han afectado sobretodo a los directores creativos de ambas agencias, el protagonista de la serie Don Draper (Jon Hamm) y el procedente de la otra agencia Ted Chaough (Kevin Rahm), con Peggy (Elisabeth Moss) en medio y desconcertada, y con una relación que no se acaba de definir con este último. No daré detalles, pero la beneficiada en último término parece ser esta última.

La relación de Don con sus nuevos vecinos, y especialmente el convertirse en amante de Sylvia (Linda Cardelini), prometía mucho. Sin embargo, aunque ha dado lugar a algunos momentos claves en la temporada, no ha respondido del todo a las expectativas levantadas. Por lo menos, a las que yo tenía.

En relación con esto, ha venido los problemas familiares de Don, con un enfriamiento de sus relaciones con Megan (Jessica Paré), y los problemas con su hija mayor Sally (Kiernan Shipka) especialmente cuando esta descubre lo que no debía e inicia su flirteo de adolescente con el lado peligroso de la vida. A Betty (January Jones) la tenemos prácticamente de artista invitada, salvo uno de los episodios donde pasan cosas que no pensábamos que volvieran a pasar. La verdad es que en esta serie todo el mundo tiene su momento de gloria, de un modo u otro.

Y finalmente, el progresivo descenso a los infiernos de Don a través de la bebida, en una relación de causa-efecto, donde nunca podemos identificar si bebe por el ambiente y los problemas que se crea y le rodean, o si estos están causados por la propia bebida. Lo que sí detectamos es que empieza a estar cansado de vivir siempre en un mentira. Y empieza a mostrar rasgos de sinceridad, que todavía no sabemos si son para bien o para mal.

Teniendo en cuenta que estamos ante una de las mejores series de la ficción televisiva, considero que la temporada ha sido irregular, excelente comienzo y un buen final, que nos lanza los temas que dominarán la séptima y última temporada de la serie. Pero entre medio, cierta irregularidad con destellos de lo que siempre nos ha maravillado en esta apasionante historia a través de la década de los años sesenta del siglo XX.

Támesis y City

Pero, eso sí, alguno de los protagonistas trabaja en la City. Siempre en construcción.

[Televisión] Cosas de series; Futurama, 100 capitulos para Nancy y algunas novedades

Televisión

En primer lugar, algo imperdonable, pero en la entrada de la semana pasada dedicada a viajeros en el tiempo, de forma absolutamente increible, olvidé reseñar la 7ª temporada de mi muy querida Futurama. Existen opiniones de todo tipo sobre si estas últimas temporadas de su época fuera de Fox son mejores o peores. Me da igual. A mí me siguen divirtiendo. Y creo que esta séptima temporada ha tenido momentos realmente muy buenos, que no me hacen añorar buenos tiempos. Creo que sigue con su razonable cantidad de mala baba e ironía, tan imprescindible en los tiempos que corren. La capacidad de reirse de uno mismo, y básicamente la serie se ríe de todos nosostros que somos la humanidad, es algo imprescindible para llevar la vida con dignidad. Si además tiene sus puntos friquis, pues mejor que mejor. Así que ya sabéis niños, si os gustan los dibujos animados, hay que verla. Si os gusta la ciencia ficción, hay que verla. Si os gusta el humor negro y la ironía, hay que verla. Si os gustan las historias divertidas que caben en poco más de 20 minutos, hay que verla. Si no os gusta nada de lo anterior,… no sé para qué vivís. Mejor acabad con vuestros días de sufrimiento por la vía rápida.

A quien le quedan cuatro telediarios, probablemente de forma literal es a Nancy Botwin (Mary-Louise Parker) y su heterodoxa familia. El antepenúltimo capítulo de Weeds, o el penúltimo, que no sé si el doble final lo contarán como uno o como dos, coincidió con el número 100. Y la familia volvió a una regenerada Agrestic, rebautizada Regrestic. Y se encontraron con viejos «amigos». Indudablemente, preparando el cierre. La semana que viene os lo cuento. Espero. Se merecerá una entrada especial.

Algunas novedades. Revolution, la enésima «sustituta» de Lost. El piloto es una sosada. No la incluyo en mis planes de futuro. Si luego dicen que esta bien, igual la repesco. Pero de momento no hay nada que me atraiga de este mundo postapocalíptico.

¿Cómo ve a Sherlock Holmes los yanquis, si viviese en nuestros días? Supongo que como en Elementary. Es decir como alguien que no tiene absolutamente nada que ver con el famoso detective. Y la nueva doctora Watson (Lucy Liu) está más buena que el tradicional pero es que tampoco tiene nada que ver con el tradicional. Tampoco va a estar incluida en principio en mis cartelera seriéfila. Ya dije que voy a ser muy selectivo.

También he visto un capítulo de The Bletchley Circle, drama detectivesco británico situado en la posguerra, en la que las protagonistas son antiguas empleadas de Bletchley Park reconvertidas en amas de casa aburridas, y que se ponen a investigar a un asesino en serie. No está mal hecho, y está bien interpretada. Pero no me ha enganchado. Así que,… adiós.

Todavía no he decido nada sobre The New Normal, nueva familia atípica que supongo viene a hacer la competencia a Moder Family. Aunque lo dudo.

Que expeditivo estoy, ¿no? Por cierto, avisé del riesgo de Doctor Who de tirar por lo espectacular olvidando las buenas historias. Su historia con dinosaurios en una nave espacial fue entretenida y espectacular. Pero algunos peldaños por debajo de las expectativas que pone uno en esta serie. Lo dicho.

A la orilla del Canal

Atardecer sobre el río Huerva y los Pinares de Venecia en Zaragoza.

[Televisión] Cosas de series; … y de juegos olímpicos

Televisión

Pues sí. Esta semana, aprovechando que el número de series de ficción que estoy siguiendo es limitado, voy viendo retransmisiones de los Juegos Olímpicos que se están celebrando en este final de julio y principio de agosto en Londres. Ya tuve la oportunidad de comentar extensamente la ceremonia de apertura, así que ahí no me voy a entretener. Comentar simplemente que sigo optando por la calidad de imagen sobre otras consideraciones, así que lo estoy siguiendo en Eurosport HD. La calidad de imagen buenísima. La calidad de los comentarios,… depende un poco de quien comente. Pero en general entre mediana y lamentable. Sigo preguntándome por qué son tan cenutrios los periodistas y comentaristas deportivos. Y el caso es que siendo que los deportes son de los espectáculos y de las noticias que más se ven o se leen, debería ser al revés. Que estuviera lo mejor. Para tener un mejor impacto en la sociedad. Salvo que lo único que importe es vender, aunque sea cutre. Tendría la opción de pasarme a otro canal, sacrificando la calidad de imagen, pero por las referencias que tengo, tampoco ganaría gran cosa. Bueno. Mala suerte. En otra vida, en otro universo, será mejor.

Pasándonos a la ficción, me sorprende no haber hecho ninguna referencia en lo que llevamos de verano a Futurama. Y el caso es que mi impresión es que ha mejorado en esta su séptima temporada con respecto a la anterior. Bien. En cualquier caso, si emiten Futurama, yo lo veo. Seguiré fiel a estos simpáticos personajes del tercer milenio hasta el final.

De los dos estrenos destacados del verano, sigo viendo con ganas The Newsroom, donde poco a poco van dando minutos a los secundarios. En el último episodio, tuvo un papel destacado la economista responsable del espacio económico de la cadena. La interpreta la guapa Olivia Munn. Realmente está impresionante esta chica. Pero lo bueno es el carácter que le han puesto a su personaje. Lejos de hacer valer su físico, cosa de la que se aprovechan sus productores, es una tía íntegra, y un poco freak, que se toma todo en serio. De alguna forma emparentada, aunque versión drama, con Temperance Brennan y Sheldon Cooper. Claro… que los anteriores son científicos,… y cada vez hay más dudas sobre si la economía es una ciencia… visto lo visto… «con lo que está cayendo», frase más tristemente popular en este país en los últimos años.

Bunheads, la gilmoriana comedia del verano, ha dado un cambiazo. Desaparecida, supongo que temporalmente, una de sus presuntas protagonistas, nos quedamos con tramas en las que empieza a ser cada vez más importante la interacción entre Michelle (Sutton Foster, he dicho ya lo que me gusta esta chica) y las adolescentes. No está mal.

Y la que me está encantando es Political Animals. Con un reparto de impresión, y a pesar de que el segundo episodio tiraba al culebrón familiar, la intriga política en la que nadie se puede fiar de nadie cada vez me gusta más. En el tercer episodio incluso hemos tenido la visita inesperada de Vanessa Redgrave. Que está muy mayor. Pero me ha alegrado verla por ahí.

Finalmente, hoy han colgado en internet el trailer de lo nuevo de Doctor Who. Supongo que es el trailer de toda o buena parte de la séptima temporada, porque si ha de salir todo eso en el primer capítulo,… igual se pasan. Qué ganas. No hay fecha fijada. Dicen que para final de agosto. Qué ganas. Ay,… ya lo había dicho.

Os dejo con una foto de Londres, ya que es la capital del mundo deportivo en estos momentos. Fotografía que con otras de diversos lugares de Europa podréis encontrar en mi Tumblr, De viaje con Carlos, del que hacía tiempo que no os recordaba su existencia.

Paseando al atardecer por el South Bank del Támesis junto a The London Eye.

[TV] Finales de temporada: ciencia ficción, fantasía y humor,… todo mezclado

Televisión

Se acerca el final del verano. Y con él, van llegando a su fin algunas series de televisión de las que se ha podido disfrutar, más o menos, durante los meses de calor. En los últimos días, han terminado temporada tres de ellas. Muy distintas. Las tres tienen un componente de ciencia ficción o fantasía. Y humor. Que no falte. Por lo menos en dos de ellas. Os lo cuento.

Torchwood: Miracle Day

De las tres es la que más ciencia ficción maneja, y menos humor. Aunque tiene sus puntitos; que algo le tenía que quedar de su origen como spin off de Doctor Who. Tras la evolución de la serie  que ya comenté hace un año aproximadamente, el instituto clandestino británico encargado de proteger la tierra de agresiones alienígenas, quedaba reducido a dos integrantes. El inmortal Jack Harness (John Barrowman) y las dinámica policía galesa Gwen Cooper (Eve Myles). Y sin instalaciones desde las que actuar. Pero de repente sucede algo milagroso. En el mundo, deja de haber muertes. Lo que levanta las sospechas de algunos agentes de la CIA. Que acabarán como compañeros de la pareja de Tochwood. Hay que descubrir lo que pasa y restaurar la normalidad.

Como he leído en algún sitio, en esta temporada hemos visto como nacía una distopía. Sobre la base de un hecho aparentemente positivo, la inmortalidad de los seres humanos, se va construyendo una sociedad con una ética torticera, distorsionada, y muy deshumanizada. Y esto es básicamente interesante.

En su conjunto, la temporada de 10 capítulos ha sido interesante, pero quizá excesivamente larga. Y no siempre han encajado bien los estilos de hacer de los británicos «torchwoodianos» con los americanos de la CIA. En cualquier caso, entretenida. Veremos cuando nos anuncian si siguen y cómo siguen.

En la cima de Mount Snowdon

En homenaje a esa galesa de armas tomar que es la Gwen Cooper (Eve Myles) de Torchwood, hoy acompaño con una serie de imágenes de tierras galesas. Por ejemplo, de la cima del Mount Snowdon, al norte del país céltico (Canon EOS D60, Tokina AT-X Pro 12-24/4).

Futurama – 6ª temporada

Por que sea un cachondeo y de dibujos animados, no vamos a quitarle el calificativo a esta divertida serie de «ciencia ficción». Tiene muchas más referencias a la ciencia, tanto la real como la de ficción, como los más sesudos productos del género. Y encima sigue siendo muy divertido seguir las andanzas de Fry, Leela, Bender, el profesor Fansworth, Amy Wong, Hermes, Zoidberg, y demás. Es cierto que quizá no tenga la frescura de las primeras temporadas, pero en cualquier caso es una buena excusa para 20 minutos de entretenimiento y cachondeo. Esperando con impaciencia el regreso.

Playas en Tenby

En la otra punta del país de Gales, en el sur, la gente pasea por las tranquilas playas de Tenby (Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM).

True Blood – 4ª temporada

Desde luego, pasamos al terreno de la fantasía. Pero hace tiempo que me resisto a encuadrar este batibuurrillo de vampiros, hombres lobos, hadas, brujas y demás seres sobrenaturales, como otra cosa que no sea una serie de comedia desmadrada. Porque todo lleva a un profundo cachondeo y notoria hilaridad. Reconozco que esta es una de mis aficiones culpables. Ya me he planteado varias veces el dejar de ver la historia de la histérica de Soockie Stackhouse (Anna Paquin) y toda su corte de personajes naturales y sobrenaturales, pero en cualquier caso demenciales. Es cierto que salvo en algún momento puntual, las brujas de este año no han llegado a los extremos gores y excesivos que se han podido ver en las temporadas anteriores. Pero lo esencial ha estado ahí. Sangre, sexo, y tramas demenciales de relaciones entre los personajes que te hacen alucinar en chiribitas. Serie válida para dejar las neuronas en posición de mínimo gasto energético durante una hora. Y echar risas.  Porque si te lo tomas en serio, lo único sensato es dar al botón de apagado del televisor. Lo mejor sigue siendo los títulos de crédito. Y bueno, en el episodio final, la espectacular caracterización de la mema de Jessica (Deborah Ann Woll) como una traviesa caperucita roja vampírica. Seguro que todos los espectadores masculinos de las serie le han perdonado lo cargante que ha resultado ser hasta ese momento. Aunque no más cargante que la protagonista y algunos otros personajes. Pero es así esta serie. Si lo quiere lo coges y si no lo dejas.

Cementerio en la catedral de St David's

Mucha muerte, mucho muerto viviente, mucho cementerio en las series de hoy, así que me despido con las lápidas del cementerio de la catedral de St David's (Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM).

El mundo de hoy cuando imaginamos el de dentro de 1000 años: Futurama

Televisión

El verano zaragozano es propicio para hacer actividades domésticas, especialmente si disfrutas de aire condicionado en casa. En Zaragoza, en verano, hace calor. Incluso mucho calor. No es que este año haya sido especialmente agresivo, ha sido normal. Es decir, insisto, hace calor.

Con esta cuestión en consideración, llevo un par de años que aprovecho el verano para rescatar productos televisivos que en su momento me pasaron desapercibidos, o que por las características de su emisión, sencillamente no me vino bien verlos. Este año le ha tocado a Futurama.

Producto del creador de Los Simpson, Matt Groening, narra las aventuras de un grupo de personajes, humanos, mutantes, alienígenas y robots, en torno a Fry, el personaje central, un joven e inadaptado repartidor de pizzas del año 2000, que es crionizado por error (o quizá no, el que se quiera enterar que vea la serie), volviendo a la vida en el año 3000. Se emitió entre los años 1999 y 2003, aunque en la actualidad se están realizando largometrajes para televisión con el mismo entorno y personajes.

La base de la teleserie es la utilización del futuro para realizar un conjunto de críticas mordaces a la socidad actual, especialmente a la sociedad norteamericana. El consumismo, la política, las relaciones familiares, las relaciones de pareja, el racismo, la religión, la fama… no deja títere con cabeza. Fry es el antihéroe por el excelencia; mediocre, débil tanto en lo físico como en la personalidad, dependiente de los demás. Sus soportes principales son Bender, un robot que ejerce el papel de pícaro por excelencia, el lado negativo pero simpático, y Leela, una guapa mutante con un solo ojo, con quien surgirá la inevitable tensión sexual, y que a la vez representa lo más cercano a la ética y la integridad personal. A su alrededor, el resto de los empleados del Planet Express, empresa de mensajería espacial, y una serie de personajes recurrentes, algunos realmente divertidos. Mis favoritos son Amy Wong, Nibbler y las amazonas gigantes que ejecutan a los hombres haciéndoles «snu-snu«.

Otra carácterística notable de la serie es su elevado índice de «geek-ismo«. Por un lado, son continuas las referencias a aspectos científicos, especialmente de las matemáticas y de la física moderna que aparecen continuamente en los diversos episodios. Universos paralelos, códigos binarios, la teoría de la relatividad, juegos numéricos diversos,… incluso se han dedicado páginas en internet y trabajos científicos a este aspecto de la serie. Por otro lado, los guiños al cine o al cómic de ciencia ficción son constantes, y hay que estar muy puestos para pillar todas las referencias. Las referencias a Star Wars, los alienígenas de Roswell, Star Trek, Forbidden Planet y muchas otras están a la orden del día. Lo dicho, la delicia de un buen geek.

Dicho lo cual, la serie es muy recomendable. Es muy divertida y es mordaz sin caer en ningún momento en el chabacanismo o en el mal gusto. Ha sido una buena forma de pasar las calurosas horas de las tardes de verano. La recomendación no se puede extender a los largometrajes más actuales. Los 90 minutos de duración son más exigentes desde el punto de vista del guion que los ágiles episodios de 22 minutos de la serie, y no se ha conseguido acercarse al elevado listón del producto original. Así que son prescindibles, salvo para fanáticos de la serie.

Quizá nuestros descendientes del siglo XXX conserven todavía algunos de los objetos en los museos de los museos de la técnica del siglo XX, como los aeroplanos del Deutsche Museum de Munich.

Deutsche Museum, veleros y otros aeroplanos

(Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2)