(Viajes) En Hollyroodhouse había fiestorro

Viajes

Es la residencia oficial de la familia real británica en Edimburgo. Y debe haber algún miembro de la familia del «orejas» por la bandera que ondeaba en el mástil. No se puede visitar. Había fiestuqui en los jardines. Muchas pijas pasaban muy arregladas… Que no bien vestidas. Imposible. Son británicas.

Carlos Carreter
http://carloscarreter.com

[Cine] Before Midnight (2013)

Cine

Before Midnight (2013), 30 de junio de 2013.

Esta película la vimos en versión original subtitulada al castellano, y por ello, como es mi costumbre, conservo el título original del filme. En la cartelera española se puede encontrar también en versión doblada con el título traducido erróneamente como Antes del anochecer, cuando debiera ser Antes de medianoche, matiz que desde mi punto de vista no es banal, en absoluto.

Porque nada o casi nada es banal en la trilogía (¿de momento?) que ha dirigido Richard Linklater en los últimos 20 años, acompañando la historia de la relación entre Jesse (Ethan Hawke) y Celine (Julie Delpy), y mostrándonos como se desarrolla la relación en cortes temporales cada 9 años, sin olvidar contarnos en esas horas en los que los escuchamos hablar y confrontarse mutuamente y a sí mismos, lo que ha sucedido en los intervalos. Ah, ahí está una de las glorias de esta serie de películas, tildada de la major serie de películas románticas de los últimos… los que sea de años,… pero creo que con esta última entrega es algo más que un romance, algo más profundo. Estamos ante una introspección en toda regla de la vida de dos personas, que además mantienen una intensa relación en la que no poco influye ese sentimiento que llamamos amor. Y este salto cualitativo de lo meramente romántico a algo más, que se intuía en la segunda entrega, se ha dado de forma plena y segura en el paisaje mediterráneo del sur de las tierras de los lacedemonios.

Nota mental: ¿por qué se empeñan en decir todos los «sabios» del cine en sus reseñas con escasas excepciones que está rodada en una idílica isla griega, si lo está en las áridas pero hermosas tierras de la península del Peloponeso?

Tras la catedral de San Esteban

No he visitado todavía Grecia, pero en el año 2009 estuve en las localizaciones de las dos primeras películas de la saga. En Semana Santa en Viena, donde paseamos por la noche, por ejemplo, detrás de la catedral de San Esteban.

Dejamos a nuestra pareja favorita hace nueve años en el apartamento de Celine, bailando ésta el Just in Time de Nina Simone, con un Jesse mirando embobado y absolutamente enamorado, aparentemente dispuesto a perder su avión, con un fundido a negro que nos dejaba con algunas dudas. Dudas que si no te las chafa el trailer de la película se resuelve rápidamente rápidamente. Nos encontramos de nuevo con una serie de conversaciones, estructuradas desde mu punto de vista en un prólogo y cuatro actos. Con alguna cosilla entre medias, a modo de interludios o conexiones. De forma simplificada…

El prólogo es la despedida de Jesse de su hijo Hank, de su primer matrimonio, que nos da mucha información trascendente sobre los conflictos que Jesse lleva a cuestas en ese momento.

El primer acto es el estupendamente rodado trayecto desde el aeropuerto hasta la casa de vacaciones, con Jesse al volante, Celine a su lado, y dos guapas gemelas de seis o siete años dormidas en el asiento trasero. Aquí nos enteramos de dónde esta Celine en ese momento de su vida.

El segundo acto es la comida colectiva de ambos con el grupo de escritores e intelectuales con quienes han compartido sus seis semanas de vacaciones. Y que sirve para establecer una reflexión general sobre la vida y las relaciones.

El tercer acto es el camino que realizan los dos protagonistas hacia el hotel, en el cual les han invitado a pasar una noche, tranquila y romántica, sin las niñas, antes de volver a sus vidas cotidianas. Es un momento en el que con la luz del atardecer, nos muestran que todavía están enamorados.

El cuarto acto, el más complejo, en el hotel y hasta la medianoche, es aquel en el que todos los elementos anteriores se introducen en la coctelera y hacen reacción. La frustración de Jesse, satisfecho profesionalmente pero insatisfecho con su vida familiar por el alejamiento de su primer hijo, tras un primer divorcio difícil. La frustración de Celine, que tiene más que suficiente con su familia nuclear pero que no acaba de encontrar su rumbo profesional. Situaciones que implican las renuncias que cada uno a tenido que hacer para estar juntos. Y que si bien se han tomado libremente, también pueden servir de arma arrojadiza contra el otro.

Y nuevamente un final abierto. En esa medianoche que tantas cosas puede querer decir. Con un futuro siempre dudoso, siempre difícil de prever.

Entre las calles de Viena al anochecer

No voy a negar que cuando paseábamos por las calles de Viena ya caída la noche recórdabamos con más frecuencias «El Tercer Hombre» que el primer encuentro entre Celine y Jesse… pero…

La primera película de la trilogía, que junto con la segunda he vuelto a ver recientemente para refrescar la memoria y las ideas, me pareció una película simpática. Pero me pilló un poco tarde. Mi edad implica que siempre estoy vitalmente en el paso siguiente con respecto a los protagonistas. De algún modo, porque mi vida no se parece en nada a la de ellos. Pero sí que se les puede considerar representantes de la evolución de una generación. La segunda me enganchó mucho. Con su rodaje en tiempo real, prácticamente, y unos diálogos mucho más interesantes para mí, en los que se notaba la colaboración y la complicidad entre director e intérpretes, tiene un romanticismo desprovisto de almíbar y adornos superfluos, simplemente de dos personas que se gustan, se atraen y se quieren. A al menos que se quieren querer. Siempre me ha chirriado la situación azarosa que les impidió reunirse seis meses después en Viena, tras el primer encuentro. El resto de la historia fluye tranquilamente en la verosimilitud de las probables vidas y eventos de dos personas, como contraste. y eso sucede ahora también. Pero ya no estamos ante una historia de amor. Estamos ante una historia con amor. Pero que nos habla de muchas más cosas, nuevamente con la tremenda complicidad de los tres responsables de esta historia. Desde mi punto de vista, una trilogía de películas que hay que ver.

No voy a pararme ahora a decir si los intérpretes está bien. Lo están. Mayúsculamente bien. Es como si fueran ellos mismos. Y a veces te cuesta creer que en la vida real no tienen el mismo tipo de relación. El final de la película vuelve a estar abierto a cualquier cosa. Creo que muchos se preguntan si dentro de nueve años, cuando los personajes cumplan los 50, los volveremos a ver. No es necesario desde mi punto de vista. Pero si son capaces de volver a hacer una película con la misma naturalidad e intensidad, estoy dispuesto a saber que pasará en los próximos nueve años de la vida de Celine y Jesse.

Les Deux Magots

No es en «Les Deux Magots» donde nueve años más tarde entran Celine y Jesse a tomar un café, pero no anda relativamente lejos. Por lo menos están en la misma margen del Sena, la «rive gauche». Café que supuso la inflexión entre los momentos iniciales de cierto desconcierto tras el reencuentro, a entrar en materias más serias.

Avanzando ya que me parece una película altamente recomendable, y de lo mejor que he visto en los últimos tiempos, que me estoy planteando puntuarla con máximos por motivos tanto cinematográficos como subjetivos, he de decir que fuimos a verla un grupito variopinto de personas. Y que luego surgió una pregunta apasionante, que produjo una discusión sin acuerdo final… Toda relación es asimétrica. Aquí estábamos de acuerdo; siempre hay alguien en la pareja que está más enamorado. Y siempre hay alguien que pone más en la misma. Pero no necesariamente son la misma persona. ¿Quién es quién en la historia de Celine y Jesse?

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****
El Sena y la Cité

Y el paseo por el Sena de los dos protagonistas… uiiigggggg cuanto romanticismo… me gustó como evitaban caer en el almíbar empalagoso durante aquel trayecto en «bateau-mouche».

[Fotos – cultura] Visitando la cartuja de Aula Dei

Cultura, Fotografía, Fotografía personal

Estoy de vacaciones. A ver si todo va bien, y dentro de un par de días pongo kilómetros entre mi persona y las rutinas cotidianas. En cualquier caso, hoy tendría que estar hablando de cine. Más cuando la película de esta semana es la tercera parte de la mejor serie de películas románticas de los últimos… no se cuantos años. O quizá haya que buscar otro adjetivo más adecuado, distinto de «romántica». He decidido pensarme un poco más la entrada correspondiente. Os lo cuento mañana.

Así que hoy me voy, con fotos, a la visita que el grupo de Flickr «Fotógrafos en Zaragoza», muy activo en los últimos tiempos, hicimos a la Cartuja de Aula Dei. Monasterio actualmente habitado por un organización religiosa católica francesa distinta de los originales cartujos, el único que se mantiene como tal monasterio del cinturón de cartujas que rodeaba la ciudad, aunque hay testimonios de otras en los barrios rurales que circundan Zaragoza. Aula Dei tiene un interés particular. En las paredes de su iglesia encontramos frescos pintados por Francisco de Goya en su juventud, al poco de volver de su formación en Italia. No siempre ha sido fácil visitar estas pinturas. De hecho, este es mi tercer intento, y mi primer éxito. Si bien es  cierto que harto de los problemas y tonterías de las órdenes religiosas, durante muchos años he pasado del tema. En cualquier caso, en animada reunión de aficionados a la fotografía, hemos visitado el lugar, y a continuación lo podréis comprobar.

Tras el muro de la cartuja

Un muro protege el conjunto de edificios que forman el monasterio de las miradas de las gentes del siglo.

Stephanie, la guía, comenta

Stephanie, hermana consagrada de la organización religiosa que actualmente ocupa el lugar, nos guía la visita; a decir verdad, nos parece un poco justita desde el punto de vista histórico y artístico, y un poco excesivamente adoctrinante desde el punto de vista de algunos. Pero es lo que hay.

Entrada a la iglesia

Entrada a la iglesia, en cuyo interior se encuentran las pinturas de Goya y donde no se pueden hacer fotos. Supongo que en la tienda que han instalado venderán fotos o libros de fotos. No encuentro otro motivo para la prohibición que proteger el negocio. Las cámaras de fotos no roban el alma de las gentes, ni estropean las obras de arte si se disparan sin flash. Sólo recogen los fotones que reflejan estas obras artísticas.

Un vistazo a las pinturas de Goya… o de los hnos. Buffet

Pero bueno, obedeciendo las indicaciones, una vez en el claustro asomamos nuestra mirada hacia las paredes del templo.

Taller

La vida del monje estaba dominada por la oración, el estudio y el trabajo. En algunas celdas vemos versículos de la biblia.

Pequeña biblioteca en celda

En la actualidad hay un conjunto de estancias visitables que muestran los distintos aspectos de la vida monástica, y el estudio está representado por una pequeña biblioteca teológica.

Despensa

Las comidas de los cartujos eran frugales, y según el día y el periodo litúrgico variaba la cantidad de comida que recibía. Aquí vemos que en ese periodo les tocaba «pan y medio», pero podía ser menos.

Sala capitular

En los techos de la sala capitular podemos ver que algunas zonas tienen un estilo gótico, aunque el conjunto es más tardío.

Sala capitular

Quiero suponer que estas partituras de la sala capitular corresponden al canto cartujano, más austero que el gregoriano, pero no tengo forma de saberlo.

Claustro

El claustro de la cartuja está cerrado respecto al patio central, lo cual hace que sea más fresco en verano y menos frío en invierno.

Claustro

El claustro tiene como de costumbre sus bancadas para permitir al monje o persona que reza o reflexiona sentarse en recogimiento.

Bodega

No falta una amplia bodega, que parece que hoy en día está más de muestra que en activo.

Patios

Mientras esperamos a reagruparnos para emprender el regreso, un paseo por los pocos patios que están accesibles al público.

[Fotografía] Recomendaciones semanales; algún obituario y fotógrafos muy diversos este domingo

Fotografía

La noticia del fallecimiento de Bert Stern (1929 – 2013) apareció en muchas fuentes de información en internet. De este fotógrafo ya os hablé en su momento a propósito de un documental que emitió hace un tiempo la televisión de pago. Aunque sus aportaciones al mundo de la fotografía y de la publicidad fueron numerosas, es especialmente conocido por las fotografías que realizó en el verano de 1962 de Marilyn Monroe, poco antes del fallecimiento de la actriz.

Un nombre al que no he prestado la atención que se merecía es Gabriel Cualladó (1925 – 2003), fotógrafo español que falleció ahora hace 10 años. En Fundación Foto Colectania nos hablan de la exposición que están llevando a cabo de este autor hasta el 21 de septiembre, y reproducen un diálogo con el fotógrafo, así como algunas de las fotografía más interesantes. Hay que revisar la fotografía de Cualladó

De vuelta a casa por el parque y el canal

Las fotos de hoy son de diversos momentos de los meses pasados. En parte recuperadas comprobando lo que tenía de fotografía crepuscular o nocturna, motivado por el reciente taller de fotografía nocturna.

De vuelta a casa por el parque y el canal

Tradicionalmente soy más de cámara en mano y búsqueda casual de la escena que me puede interesar. Estas dos fotografías son de un paseo de vuelta del cine hacia casa, pasando por el Parque Grande y el Canal Imperial de Aragón.

Hace unas semanas mencioné a Luigi Ghirri (1942 – 1992) a propósito de una editorial que había reeditado un libro suyo en formato electrónico. Pero no investigué mucho acerca del fotógrafo. Esta semana, en Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red le han dedicado una entrada, y he estado mirando por ahí para conocer mejor su obra. Quizá os interese. Fotografías muy en la línea de la New Topographics de los norteamericanos, pero quizá con un tratamiento especial, de colores suaves y estética cuidada. No sé. Cada cual juzgue. En cualquier caso, es un fotógrafo tristemente fallecido muy joven en 1992.

Me encuentro en el Tumblr de LPV Magazine, Photographs on the Brain, algunas fotografías de Masahisa Fukase (1934 – 2012), que encuentro muy inquietantes y muy atractivas al mismo tiempo. Ya he comentado en más de una ocasión que cada vez me interesa más la fotografía que nos llega de Japón, actual o pasada.

Uno siempre asocia la Agencia Magnum a fotógrafos consagrados y conocidos que se curten en mil batallas y ambientes. Pero lo cierto es que los fotógrafos de la agencia se van renovando y de vez en cuando incorporan nuevos nombres. Generalmente de fotógrafos que ya han alcanzado cierto prestigio en la profesión, pero son menos conocidos del público. BJP online nos informa de que recientemente ha habido dos incorporaciones con nuevos miembros con todos los derechos. Las de Peter van Agtmael y Olivia Arthur. La segunda ya había sido mencionada en alguna ocasión en estas páginas. La verdad es que me gustan sus fotografías, cuadraditas y con unos colores muy agradables.

Tarde de nubes y lluvias

También he encontrado una pequeña serie que había olvidado. Una serie casual tomada una tarde de reunión de trabajo en el Hospital Clínico Universitario de Zaragoza.

Tarde de nubes y lluvias

Cielos nublado y lluvia, que no impedían a estas chicas entrenar su próximo partido de rugby en la Ciudad Universitaria.

Tarde de nubes y lluvias

Nubes que se fueron abriendo cuando llegué a la plaza de San Francisco, aunque la luz empezaba a ser más escasa por la hora.

¿Podemos considerar como un cuento de hadas la vida de los campesinos rumanos de Transilvania, a pesar de sus limitaciones económicas y tecnológicas? En The New York Times parece que son capaces de verlo así, y nos ofrecen las fotografías de Rena Effendi para National Geographic para demostrarlo. La belleza del lugar y de las fotografías parece demostrarlo; la pobreza y fuerte inmigración de rumanos por el mundo parecen negarlo.

Ayer os hablaba del taller de fotografía nocturna en el que participé el viernes. Pero me siento absolutamente disminuido y acomplejado al contemplar los paisajes urbanos (y también naturales) de Luca Campigotto, tomados con una cámara de gran formato y largas exposiciones. Me parece de gran belleza y significación. Nos los trae Rafael Roa.

En diversas ocasiones he hablado de mi debilidad por Bernard Plossu, uno de los primeros fotógrafos que llamaron mi atención cuando empecé a interesarme por la fotografía. pero siempre he asociado el trabajo de Plossu al blanco y negro y a la focal de 50 mm. Y he aquí que en Le Journal de la Photographie nos muestran parte de su trabajo en color. Y es que todos tenemos que ser capaces de salirnos de nuestros trillados caminos habituales. No me importaría pillar el catálogo de la exposición de la que nos hablan.

Paisajes suaves

También he encontrado algunas fotografía medio olvidadas de un día que le puse a la Olympus OM-D E-M5 el Industar-21 de factura soviética. Unos tonos y un rendiiento muy distinto de lo que estoy acostumbrado con esta cámara.

Paisajes suaves

Pero agradables de alguna forma, especialmente en escenas de contraste bajo a moderado, con abundancia de vegetación tomadas en alguno de los parques y jardines de Zaragoza.