La fotografía en el cine: Superman y Spiderman

Cine, Fotografía

Nunca habría pensado en estas películas a la hora de incluirlas en mi sección de La fotografía en el cine, pero tomando un aperitivo esta mañana alguien, con más interés por los héroes en leotardos que yo, me ha recordado que el chico de Spider-man trabaja de fotógrafo para un periódico en sus ratos libres. Así que nada, he añadido una entrada colectiva dedicada a los superhéroes.

Las películas comentadas me parecen flojas, incluso fallidas. Así que hoy pongo una imagen fallida, pero que me cae bien.

Reichstag (foto fallida)

Imagen nocturna, y movida, del Reichstag, Berlín (Alemania) - Panasonic Lumix LX3

Un conte de Noël (2008)

Cine

Un conte de Noël (2008), 28 de agosto de 2009.

Tras la dura experiencia de la película que vimos el lunes, decidimos volver a ir al cine esta semana a ver algo en otro tono. Y decidimos aprovechar las sesiones en versión original subtitulada en español de los jueves en los Renoir-Audiorama de Zaragoza, para recordar el placer de ver una película sin un doblaje estúpido. Cosa difícil en estos momentos. De ahí que haya respetado el título original del filme en el encabezado de esta entrada.

La película, dirigida por Arnaud Desplechin, es un drama familiar que se desarrolla durante los días en torno a la navidad, en la casa paterna de una familia con tres hermanos entre los 35 y los 45 años, en la fronteriza ciudad de Roubaix. Con una primera introducción previa que nos cuenta cómo llegaron al mundo los hermanos en los años 60 y principios de los 70, incluido el primogénito que falleció a los seis años de leucemia, y una segunda introducción que nos habla del profundo conflicto entre la hermana mayor (Anne Consigny) y el segundo (Mathieu Amalric), nos presentamos en la actualidad en la que la madre (Catherine Deneuve) ha sido diagnosticada de una mielodisplasia degenerativa, que a corto plazo derivará en una leucemia con muy mal pronóstico vital. Este es el principal elemento dramático que aglutinará a la familia en los días de navidad. Pero no el único. El odio entre los hermanos mayores se lleva una buena parte del drama. Y además, la enfermedad mental del nieto adolescente, el amor secreto de un primo por la mujer de uno de los hijos, las viudedades no superadas,… Como buen drama familiar que quiera toques de autenticidad, que nadie espere una resolución completa de los conflictos.

La película esta correctamente realizada, y aprovecha muy bien el ambiente urbano, un pelín descarnado pero sin excesos de la postindustrial connurbación de Lille, donde se encuentra Roubaix. Sin embargo, la película se prolonga en exceso, con algunas situaciones redundantes, o con tramas paralelas que pierden parte de su interés. Tiene momentos muy buenos mezclados con momentos un poco aburridos.

La interpretación de un drama tan coral va de buena a muy buena, destacando además de los tres actores mencionados al patriarca de la familia, Jean-Paul Roussillon, sin que quiera desmerecer a los que no menciono. El que podamos disfrutar de su actuación en versión original es un punto, puesto que los doblajes al español del francés siempre me han parecido particularmente desafortunados. Tienen el problema que suelen hacerse más literales que los del inglés, quedando afectados, poco naturales. Este problema no existe en la versión que hemos visto, y ha sido estupendo. Como anécdota, el personaje de la mujer del hijo más joven es interpretado por Chiara Mastroianni, hija de Catherine Deneuve en la vida real (aunque físicamente se parece más a su padre, el formidable actor italiano Marcello Mastroianni).

En resumen, una película que no es redonda, que sufre su larga duración, pero que cumple perfectamente con su papel de ofrecer un drama no excesivamente original pero bien presentado y razonablemente bien resuelto. Yo le pongo un seis con un ocho en la interpretación y un siete en la dirección.

La película nos ofrece alguna escena ferroviaria o de estación, así que ahí va la foto en relación.

Bordeaux St Jean

Estación de Bordeaux-St Jean - Panasonic Lumix LX3

Anticristo (2009)

Cine

Anticristo (Antichrist, 2009), 25 de agosto de 2009.

El cine de Lars von Trier tiende a ser diverso, de carácter experimental, y muchas veces indefinible. Para mucha gente sus películas son de las amas o las odias. En mi experiencia personal ha habido más de lo primero que de lo segundo, aunque no he visto de forma exhaustiva toda la obra del director, quizá de forma preventiva. Pero las expectativas levantadas en torno a este filme, acogido de forma muy diversa por los festivales, la crítica y el público, nos empujó a acudir ayer a la sala de cine donde la proyectaban.

Con sólo dos personajes, él, Willem Dafoe, y ella, Charlotte Gainsbourg, en sus momentos iniciales nos narra la tragedia del niño pequeño de la pareja que muere en un accidente, y el difícil duelo que se origina en ella y que él intentará amortiguar y tratar mediante técnicas psicológicas complejas, atacando los propios miedos de ella. Pero lo que comienza y se desarrolla como un drama psicológico, progresivamente nos lleva a una historia de violencia, y casi podríamos decir que de terror. Físico. Lo cual es desconcertante.

La película está llena de momentos de gran belleza visual y simbólica, en los que el director muestra su carácter innovador y su gran maestría en el uso de los elementos visuales. Toda una lección de cine. Pero a su vez, nos lleva también a algunas escenas de una violencia desatada, de un sexo amargo y desesperado, verdadero antídoto contra la lujuria, de mutilaciones explícitas no siempre bien justificables. Todo ello ocasiona un cierto grado de desconcierto en el espectador, o por lo menos en mí, que no sabe exactamente que está viendo.

Tampoco tengo nada claro de donde viene el título del filme; cualquier sugerencia será bienvenida.

La interpretación, dadas las circunstancias, es inmejorable. Aunque no aseguraría yo que el equilibrio mental de ambos actores quedase muy bien parado después de rodar este filme.

Para terminar, no sé si se puede recomendar esta película o no. No me arrepiento de haberla visto porque contiene elementos cinematográficos muy valiosos. Pero la violencia que se muestra en el último tercio de la película, y eso que no soy remilgado, me dejó con el cuerpo un poco disgustado. Así como tengo claro que la nota a la interpretación y a la dirección tiene que ser alta, en torno al ocho o al nueve, mi valoración subjetiva es muy difícil, pues en algunos momentos le pondría un nueve y en otras un tres… le pondré un seis.

La imagen de hoy no tiene más remedio que ponerse un poco lúgubre… o quizá no tanto, porque el viejo cementerio de Weimar me pareció un remanso de paz y tranquilidad, y muy bonito.

Historischer Friedhof

Historischer Friedhof (Cementerio histórico o antiguo), Weimar (Alemania) - Panasonic Lumix LX3

Desgracia (2008)

Cine

Desgracia (Disgrace, 2008), 5 de agosto de 2009.

No fui consciente de que había una adaptación de la novela de J.M. Coetzee hasta casi la víspera de su estreno. Fue una novela que leí hace unos años, la única que he leído del autor, y que me interesó mucho. Un relato difícil, sin concesiones, que difícilmente deja impasible al lector. De hecho, la inquietud que me generó fue tal, que a pesar de que me gustó, no he vuelto a leer (todavía) ninguna otra obra del autor. Pero obviamente, y más con John Malkovich a la cabeza del reparto, la película desde el primer momento me interesó.

Dirigida por Steve Jacobs, consecuentemente a la novela en la que se origina, narra el cúmulo de desgracias que van cayendo sobre un profesor universitario de éxito, mujeriego empedernido, que en un momento dado es denunciado por acoso sexual por una de sus estudiantes, mestiza. Todo sucede, y esto es un elemento importante, en la Sudáfrica tras el fin del apartheid, en la que se acumulan los cambios sociales. A partir de ese momento, perdido su empleo, va a vivir con su hija en una zona rural del interior del país. Sufren el asalto de tres hombres/jóvenes de raza negra, que los maltratan y violan a la hija. Todo se derrumba a su alrededor. En ningún momento parece ser capaz de controlar ya su destino o el rumbo de su vida.

Como se puede deducir del párrafo anterior, es una película dura. Aunque no se recrea en ningún tipo de escena escabrosa, la presión que sufren los personajes es notable. Tampoco es una película maniquea. Todos los personajes son capaces de cosas buenas y de cosas terribles. En el cine, durante mucho tiempo, las películas ambientadas en Sudáfrica han sido muy benevolentes o partidarias de las personas de raza negra; había que denunciar la sinrazón del régimen racista. Pero en esta historia, los roles de los distintos personajes son confusos y cambiantes. Quen es agredido en un momento, puede convertirse en agresor. Existe una desorientación. Y es muy duro el camino hasta conformar una nueva realidad estable. Y son muy duras las concesiones a realizar.

En su conjunto, la película refleja de forma relativamente fiel lo narrado en la novela. Sin embargo, a mí no me ha dejado la misma desazón, la misma inquietud que el relato escrito. Y de alguna forma eso es una debilidad. Porque es una historia pensada para crear ese desasosiego; para que la gente deje de estar acomodada en su status quo, y se plantee que todo puede cambiar, y mucho, a peor. La película no cumple del todo con esta misión. Si que consigue transmitir el ambiente físico de dureza de la tierra que se asocia al país y a sus pobladores.

La interpretación es correcta. No es el papel más brillante de Malkovich, pero es un actor solvente y cumple. Lo mismo se puede decir de Jessica Haines interpretando a la hija del protagonista. Y está muy bien Eriq Ebouaney interpretando al ambiguo Petrus, socio de raza negra de la hija.

En resumen, una película que sin cumplir del todo las expectativas, realiza una razonable adaptación de la novela. Se deja ver. Yo le pongo un seis, con un siete en la interpretación y otr0 en la dirección.

No tengo fotografías de Sudáfrica, así que pongo algo más reciente de por cerca de casa.

Azud

Azud en el río Ebro a su paso por Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

Un fotógrafo, David Bailey, y un relato, Las babas del Diablo

Cine, Fotografía, Literatura

Después de ver Blowup, la película que recomendaba ayer, y para elaborar la reseña sobre la misma, me dediqué a buscar información sobre la misma. Y leí cuales eran los referentes que Antonioni tomó para elaborar su relato.

En primer lugar, quiero comentar algo sobre el fotógrafo en el que se inspiró el director para componer su personaje principal. Se trata del fotógrafo británico David Bailey, cuya época de mayor actividad y creatividad coincidió con el Swinging London de los años sesenta en el que se enmarca el filme. Con un estilo directo, muy limpio, básicamente en blanco y negro, fue fotógrafo de modas y de celebridades desde esa época y a lo largo de su carrera. También colaboró con frecuencia en la realización de las fundas y carátulas de los álbumes de música pop y rock. Podéis ver algunas de sus imágenes en PDN Gallery. Abarcan un período comprendido entre 1964 y 1999. El estilo del fotógrafo no parece variar mucho. No sé si fue tan mujeriego y se benefició a tantas modelos como se insinúa en la película… pero se ha casado en cuatro ocasiones. Vive todavía.

En segundo lugar, el argumento de la película está basado en un relato corto del escritor argentino, afincado durante mucho tiempo en París, Julio Cortázar. El relato se titula Las babas del Diablo y la acción transcurre en París. El protagonista es un fotógrafo, pero aficionado. Utiliza una Contax I o Contax II (probablemente, en el texto que he encontrado con el relato dice «una Contax 1 1.2»), una cámara telemétrica, rival en su momento de las Leicas. Y al igual que en la película utiliza su cámara para pasear y tomar imágenes que le resulten llamativas o interesantes en las calles de la capital. Y en un momento dado presenta lo que puede ser una escena de seducción. En una pequeña plaza de la Île Saint-Louis, hoy llamada Plaza de Julio Cortázar, y en la que en algún momento he estado comiendo algún helado de chocolate con naranja de  Berthillon. La escena de seducción es distinta no es un hombre mayor con una mujer joven; es una mujer adulta con un adolescente. También hay un tercer personaje en un discreto segundo plano. Pero el crimen que se está fraguando es distinto. Os dejo que lo descubráis vosotros mismos. El relato es cortito y es fácil de encontrar haciendo una búsqueda en Google.

Para la foto de hoy, lo tengo fácil. Me voy al París de Cortázar.

Pont des Arts e Ile de la Cité

El Sena, el Pont des Arts y uno de los extremos de la Isla de la Cité, París - Panasonic Lumix LX3

La fotografía en el cine: Blowup (1966)

Cine, Fotografía

Cualquiera que sea aficionado al cine y haya visitado mi lista de películas con temática fotográfica, habrá echado en falta Blowup. Este filme es el paradigma de la fotografía dentro de una película. Una historia, peculiar, con sus misterios, en torno a un fotógrafo, en torno a las herramientas fotográficas, en torno al proceso fotografíco… No en vano, blowup significaría aquí ampliación fotográfica de un negativo.

Por si esto no bastase, esta película es considerada por muchos como una obra maestra, una obra de referencia, una obra que todo aficionado al cine como obra artística debe ver.

Por todo ello, y teniendo en cuenta que en la lista sólo incluyo películas que personalmente he visto, decidí no incluirla hasta que no refrescase mi memoria con un nuevo visionado del filme. La última vez que la había visto fue hace 3 ó 4 años en un canal de televisión por satélite dedicado al cine clásico. Quería tener en mis manos una copia, verla en versión original. Disfrutarla de forma adecuada. Y no ha sido fácil. Pero ya. Podéis acceder a la reseña a través de la página La fotografía en el cine, o bien directamente en Blowup.

Y todo este me recuerda que hay otra película del director de este filme que podría incluirse en la lista… Pero me gustaría verla de nuevo, antes. Ya estamos otra vez… No será fácil…

La foto de hoy, como no podía ser de otra forma, tiene que ver con la fotografía y con Londres.

Viejas cámaras fotográficas en el mercadillo de Portobello Road, Londres - Fujifilm Finepix F10

La fotografía en el cine: Los puentes del Madison

Cine, Fotografía

Ayer sábado, por la tarde, estaba yo relajado en casa. Como el calorcito del verano hace que no apetezca salir hasta muy avanzada la velada del fin de semana, andaba yo haciendo cosas diversas y viendo la tele a ratos. En una de estas, aparecen en uno de los canales de la televisión por satélite las imágenes de Clint Eastwood, representando a un fotógrafo que trabaja para National Geographic, flirteando con una madura Meryl Streep. Se trataba, claro está, de Los puentes de Madison. ¿Cómo se me ha podido olvidar hasta este momento este filme a la hora de incluirlo en mi lista de películas relacionadas con la fotografía? Así que, aquí lo tenéis ya.

Como el largometraje tiene como fondo los puentes cubiertos del Condado de Madison, Iowa, os dejo con algún puente cubierto, pero a este lado del charco, en Suiza.

Pont de Berne

Pont de Berne, Friburgo, Suiza - Panasonic Lumix LX3

CineTren: Esta tierra es mía

Cine, Trenes

Ayer, mientras realizaba unas compras en la FNAC con unas amistades, nos pusimos a hablar de cine. En concreto, comenzamos a hablar de Charles Laughton, un actor muy especial tanto por su físico como por su carácter y al que además debemos también una película muy particular e inquietante. Pero yo no pude más que hacer una especial referencia a dos de sus películas. Una es Testigo de cargo, donde hace ese magnífico abogado de débiles coronarias y fuerte personalidad, un papel antológico. La otra es Esta tierra es mía, en la que siempre me ha emocionado la clase final a los alumnos del maestro de escuela condenado por los nazis recitándoles la declaración de los derechos del hombre.

Y hoy, recordando la conversación, he recordado asimismo que esta última película tiene algunas escenas y motivos ferroviarios. Así que he decidido incluirla en mi lista dedicada al ferrocarril en el séptimo arte. Si os interesa el tema, no dejéis de leer mi breve reseña.

Y os dejo con una fotografía ferroviaria, claro.

La flecha roja

Una de "las Flechas Rojas", automotores para el servicio de ferrocarril regional que en su momento alcanzaron la escalofriante velocidad de 125 km/h, en la Verkehrshaus de Lucerna - Panasonic Lumix LX3

La fotografía en el cine: Lost in Translation

Cine, Fotografía

Hoy es sábado, pero formalmente estoy todavía de vacaciones. El lunes ya no, pero hoy sí. Así que voy a pasar de dar las «noticias del sábado». A cambio, una propuesta cinematográfica.

Me había despistado yo con esta película. No recordaba yo que tenía relación con la fotografía. Lo normal es que hubiera entrado antes en mi lista de películas dedicada a la representación de la fotografía en el cine. Más porque es una de las películas que con más cariño recuerdo de la presente década que ya casi se nos acaba. Con motivo de la película japonesa que vi al principio de esta semana, he repasado otros filmes de ese origen o con ese ámbito. Y entonces decidí volver a ver la película de Sofia Coppola. Y ahí estaban las relaciones. El marido fotógrafo, la sesión de fotos vaso de güisqui en mano, «todas las chicas queremos ser fotógrafas en algún momento»,…

Así que Lost in Translation ha entrado en mi lista de La fotografía en el cine. Podéis acceder directamente en este enlace.

Si en algún sitio he encontrado japoneses por doquier ha sido en mi último viaje por Suiza. Cierto es que preferían las montañas a las ciudades. Yo aquí os dejo alguna vista de Basilea, y del Rin.

Rin

El Rin a su paso por Basilea, Suiza - Panasonic Lumix LX3

Despedidas (2008)

Cine

Despedidas (Okuribito, 2008), 14 de julio de 2009.

En la siempre difícil y desértica cartelera de verano, después de leer un poquito las críticas de los últimos días, optamos por ir a ver esta película japonesa que llegaba precedida por su éxito en los Oscars de este último años. Con el cine asiático nunca se sabe, pero cuando no se trata de raras películas de terror, no puede descartarse que pueda estar bien. Y lo que resultó fue…

Este filme, dirigido por Yôjirô Takita, trata de un drama con alguna nota de leve humor en el que un joven músico, un violonchelista, se encuentra de repente sin trabajo por la disolución de la orquesta en la que trabajaba, recién casado, y con el convencimiento de que su calidad como músico no le va a llevar muy lejos. Ante esta situación, abandonan Tokio para volver al pueblo de sus orígenes, a la casa de su madre, y allí rehacer su vida. La cuestión es que el trabajo que le surge, aunque bien pagado, es de amortajador de cadáveres. Parece que en el ámbito del budismo japonés, el amortajamiento del cadáver es muy importante, pero al mismo tiempo existen un buen número de tabúes sobre la trabajo. Esto lleva a una serie de desarrollos en su vida, en lo que fue su pasado, en lo que puede ser su futuro, y en su relación con los que le rodean.

Visualmente, la película es muy bonita. Las escenas de embalsamamiento parecen coreografías, dada la precisión de los movimientos y la coordinación de las posiciones. Al mismo tiempo, tanto los decorados como el entorno de una ciudad de provincias japonesa nos ayudan a situarnos ambientalmente, al mismo tiempo que participan de una estética que nos ayuda a meternos en los sentimientos que busca provocar la película. El resultado es casi poético; tanto en la estética como en la ética del filme. Además se ve apoyada por una estupenda banda sonora, basada especialmente en la música de violonchelo.

El protagonista de la película, Masahiro Motoki, está muy, muy bien. Te lo crees en todo momento. Su variada expresividad, incluso para un europeo que no está acostumbrado al rostro de los asiáticos, ayuda a que diga mucho incluso sin diálogos. También estupendos el jefe del chico, interpretado Tsutomu Yamazaki, así como la secretaria de la empresa ¡qué bien me ha caído este personaje!, interpretada por Kimiko Yo, que provocan las mejores interacciones entre sí y con el protagonista. La chica, la mujer del protagonista, interpretada por la guapa Ryoko Hirosue, no está mal aunque resulta quizá en exceso blandita, aunque en buena parte puede deberse al doblaje español que no me ha convencido un pelo en este personaje.

En resumen, una película bastante recomendable, especialmente para quienes se quieran salir de los trillados senderos del cine occidental, sin que resulte un producto lo suficientemente extraño como para que no llegue al espectador occidental. Yo le pongo un ocho, con la misma nota en la dirección y un nueve en la interpretación.

A falta de imágenes de los montes japoneses nevados, nos conformaremos con los montes suizos nevados. Al cabo, había tantos japoneses en los Alpes como en Japón. Tengo yo la sensación,… vamos,…

Ibón en Trockerner Steg

Ibón en Trockerner Steg, Zermatt, Suiza - Pentax K10D, SMC-DA 40/2,8 Limited (composición de dos fotogramas)

El primer día del resto de tu vida (2008)

Cine

El primer día del resto de tu vida (Le premier jour du reste de ta vie, 2008), 1 de julio de 2009.

De forma un poco inopinada, en el primer día de mis vacaciones y cuando consecuentemente estoy en vísperas de salir de viaje, quedamos a ver una película y a despedirnos hasta la vuelta. Quedamos en los Renoir. Algo de lo que echen podrá merecer algo la pena, aunque dado el triste estado de la cartelera estival… Elegimos un drama familiar francés. Puede ser de lo mejor, o el ladrillo más absoluto. Y el resultado es…

Nos encontramos con un drama familiar, dirigido por Remi Bezançon. En algún lugar de la banlieue parisina, en una cuca casa unifamiliar vive un taxista (Jacques Gamblin) y su mujer (Zabou Breitman) junto con sus tres retoños. En el momento en el que los conocemos, el año 1989, los cónyuges están en sus cuarenta y tantos, y los hijos mayores, dos varones caminan por la adolescencia, el mayor ya casi un adulto joven que se independiza para seguir sus estudios de medicina (Pio Marmaï). La hija menor (Déborah François, cuando es mayor) prácticamente es todavía una niña. El del medio (Marc-André Grondin), el típico despistado. A partir de aquí, y durante poco más de una década seguimos el devenir de esta familia. La película está estructurada en cinco episodios, cada uno de ellos con un protagonista distinto, uno de los miembros de la familia, y con un enfoque y un punto de vista distinto. Pero aunque en cada uno de ellos haya un protagonista, en todos obtenemos detalles útiles sobre los demás.

Asistimos por lo tanto a un rosario de dramas, pequeños o grandes, probablemente ni mayores ni menores, ni mejores ni peores, que los de cualquier familia de clase media de cualquier punto de la geografía de la Europa Occidental. Las cosas que les pasan, lo mismo podrían suceder en el Actur de Zaragoza. Pero lo importante de la película, es que de pronto te sorprendes con el hecho de que te importa lo que les pase a los personajes. Que llegas a tener afinidad por ellos. Incluso cuando se comportan tontamente no les pierdes el respeto. Es una película sin pretensiones aparentes, pero honesta, clara, que te llega. Y esa es su inmensa virtud. No son marcianos. No son personajes estereotipados de la sempiterna sociedad norteamericana con sus clichés. Son… somos, quizá,… cualquiera de nosotros. Y está bien.

Una realización cuidada y práctica se ve complementada por unos actores poco conocidos por estos lares pero que resultan plenamente convincentes. Quizá lo menos cuidado es que resulta difícil imaginarse a la niña que representa a la hermana menor en el año 89, menuda y delgadita, convertida en la mujerzota que la representa sólo 4 años más tarde cuando cumple los 16 años. Pero todos ellos lo hacen bien.

En resumen, una película agradable, recomendable para quien quiera ver cine honesto y próximo; alejado de las grandes superproducciones, pero mucho más auténtico. Yo le pongo un siete, con la misma nota en dirección e interpretación.

En la foto de hoy,… gente corriente saliendo del metro de París. Que es lo que pega.

Metro Charles de Gaulle-Etoile

Salida de metro en Étoile-Champs Elysées, París (Francia) - Panasonic Lumix LX3

Revisitar cine de antaño: Dentro del laberinto

Cine

Una de las cosas que noté hace una semana cuando vi la película de Los mundos de Coraline fue que la historia es una variante del estereotipo cuyo paradigma pueda ser la Alicia de Lewis Carroll. Y después me puse a pensar en otras historias, en otras películas que compartieran esta herencia, y pensando, pensando…

Corrían los años 80, estaba yo a punto de terminar la carrera, y tenía una hermana adolescente a la que en alguna ocasión acompañaba al cine. No mucho. Nueve años de diferencia de edad hace difícil acomodar gustos. Pero a mí siempre me han gustado las películas de animación y de muñecos, así que me fue fácil encontrar excusa para llevarla a ver Dentro de laberinto. Película que además dirigía Jim Henson, responsable entre otras cosas de Sesame Street (Barrio Sésamo), The Muppets (Los Teleñecos),  Fraggle Rock (Los Fraguel), o de los muñecos de la primera trilogía de Star Wars, de forma directa o indirecta.

En su momento, la película me gustó mucho. Me encantaban los muñecos de la factoría de Jim Henson. Y los decorados estaban muy cuidados. La historia era muy entretenida. Y sólo encontré un pero. Aquella adolescente morena y tetona con voz estridente (en el doblaje al castellano) me parecía una pesadez. Lo peor de la película. Hasta los histrionismos de David Bowie eran mucho más soportables. ¿Quién me iba a decir que aquella niñata, Jennifer Connelly, me parecería con el tiempo una de las actrices más atractivas y desaprovechadas de Hollywood?

Este fin de semana, después de darle a la cabeza durante los días anteriores, he pillado el DVD de la película y la he vuelto a ver. Siempre es un reto ver películas de animación o de muñecos al cabo del tiempo. La tecnología ha cambiado mucho. Coraline también son muñecos, aunque su técnica, el stop motion, es muy distinta de la tradicional animación de marionetas. Pero bueno… me armé de valor, y en la calurosa tarde del domingo revisité el mundo de los goblins.

La verdad es que las sensaciones son muy parecidas. El mundo de muñecos que creó Henson sigue teniendo un encanto estupendo. Los personajes que crea son muy divertidos, y las aventuras muy entretenidas. Ciertamente, comparado con las modernas técnicas, en las que la animación por computación influye tanto, resulta algo más tosco. Pero como lo importante es la historia, se lo perdonas pronto. Pero también encuentras peros. El primero es que, definitivamente, y aun en versión original, la jovencita Connelly era un petardo de mucho cuidado. Es de lo peor de la película. Y es un problema, porque sale continuamente. Pero es que realemente, el otro protagonista humano, Bowie, en estos momentos tampoco me parece que esté mucho mejor. Lo que es peor, la banda sonora no ha envejecido muy bien, y los números musicales, sin ser malos no son tampoco de lo mejor de la película. Se ha dicho que mezclar animación con personajes reales es una apuesta muy arriesgada, y que pocas veces sale bien. Y creo que este es un ejemplo de ello.

(Nota mental: tengo que volver a visitar a Roger y a Jessica Rabbit)

No obstante, lo pasé bien. Y si bien la historia no excesivamente original en su conjunto, es un producto que entretendrá a los más jóvenes, sin torturar a los adultos, que a poco que se dejen llevar también se lo pasarán bien. Y de paso, pillé otra película que tengo que volver a ver. Cristal oscuro. A ver cuando encuentro un rato.

Mira que tiran de laberintos en las aventuras del tipo Alicia, ¿verdad? Pues ale, más laberintos.

Schönbrunn - Laberinto

Laberinto del Schloss Schönbrunn, Viena, Austria - Panasonic Lumix LX3