[Libro] Winter’s Bone

Literatura

Cuando vi la película que resultó de la adaptación de esta novela de Daniel Woodrell, pasó inmediatamente por mi cabeza la idea de leer la obra literaria en la que se basaba tan excelente película. Sin embargo, no encontré traducción al castellano, y la versión en inglés, especialmente si utiliza un inglés extraño como puede ser el de la región rural de las Ozarks, me dio un poco de miedo, como ya comenté en su momento. Al final me decidí, y he aquí el resultado de esta aventura.

Winter’s Bone
Daniel Woodrell
Sceptre; Londres, 2007
ISBN: 9780349897980

En cuanto a la sinopsis del libro, me limitaré a reproducir la que utilicé para la película, ya que esencialmente, con alguna pequeña modificación es la misma historia. La película es una adaptación bastante fiel del libro.

Ree Dolly es una adolescente de 17 años que vive en un estado de pobreza, cuidando de sus dos hermanos menores y de su madre enferma mental, en una comarca de las Ozark en el medio oeste americano. En un momento dado, se entera de que su padre, metido en los negocios de la droga de la región y pendiente de juicio, ha puesto como garantía de su fianza la casa y las tierras donde viven. Nadie sabe donde está. Si no se presenta a juicio, la familia lo perderá todo y se quedará en la calle. De este modo, Ree comienza a recorrer la comarca buscándolo. Pronto se dará cuenta de que un secreto cubre el paradero de su padre, probablemente muerto, y que hay un muro de silencio. Sólo recibirá cierto apoyo de Gail, su mejor amiga desde la infancia, y de Teardrop, el hermano de su padre. En un momento dado, la violencia y el riesgo de perder la vida se cernirán sobre ella.

Realmente, el libro me ha resultado costoso de leer. Especialmente en los diálogos. Los habitantes de esta región de Norteamérica, especialmente aquellos a los que se refiere la historia, pobres, en los márgenes de la sociedad y la ley, utilizan expresiones que no te enseñan en las academias ni en los cursos de inglés. Por lo tanto, he tenido que leer varias veces algunos capítulos y algunos diálogos, a pesar de contar con la ayuda de saber de que iba por haber visto el filme. En general, nos cuenta una historia dura, muy dura, más de lo que aparece en la versión cinematográfica. Con un invierno más invierno, y unos personajes con unos corazones más duros todavía, las aventuras de Ree parecen en más de un momento imposibles. Con una violencia mucho más explícita, con personajes más matizados que en el filme (resulta notable que en el mismo no se haga alusión alguna a la sexualidad cuando la protagonista es una chica de 17 años), nos encontramos ante un ejemplar notable de novela negra,… pero que cambia un curtido detective que indaga y recibe palizas, por una adolescente que indaga y recibe palizas.

Evidentemente, sin una versión en castellano, esta novela sólo la puedo recomendar a aquellos que no tengan problema en leer en inglés, con la mayor fluidez posible. Pero merece la pena. Es realmente intensa en su lento discurrir por el duro invierno del medio oeste americano.

Recomendación musical

Desde que vi la película he tenido ocasión de escuchar la banda sonora completa de la película, conformada por música incidental compuesta al efecto y diversos temas del género country interpretados por músicos de la región como la personal voz de Marideth Sisco. Nada que ver con el country-pop que tan de moda se está poniendo, y del que hablaremos en un par de días. Espero.

En la ladera

En Zaragoza estamos ya en primavera; pero con un poco de imaginación, podríamos imaginar las laderas de los pinares de Venecia como las que camina Ree Dolly visitando a sus extraños y peligrosos parientes, cuando busca a su padre en lo más crudo del invierno - Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited

Un soldado adolescente en los premios Pulitzer de fotografía

Fotografía, Política y sociedad

Hay un montón de premios por ahí por el mundo que prestan atención al mundo de la fotografía de prensa, del reportaje fotoperiodístico. Indudablemente, los premios Pulitzer son de los más oídos, que no es lo mismo que conocidos. En realidad son unos premios de consumo interno norteamericano, pero que la posición de potencia dominante mundial de los Estados Unidos hace que tengan cierta repercusión mundial. Lo cierto es que pocas veces les presto mucha atención.

Pero el blog dedicado al fotoperiodismo de The New York Times dedicaba esta mañana una entrada a  los premiados en la categoría de fotografía, y en concreto me ha llamado la atención el premiado Craig F. Walker de The Denver Post, por su reportaje sobre un soldado adolescente. Durante dos años, desde que el chaval se encuentra en el instituto y toma la decisión de alistarse hasta que regresa de una misión en Iraq y se casa, el fotógrafo nos muestra lo que es la vida de un adolescente entre los 17 y los 19 años. Además de en el enlace anterior, se pueden ver todas o parte de las fotografías del reportaje en:

Dejando a un lado la innegable calidad de las fotografías, pero que no son muy distintas en estilo, en forma y en contenido de las que se ven en otros reportajes fotográficos de prensa, también es interesante leer con atención los pies de foto. Son básicos para entender buena parte de lo que pasa, las motivaciones, o presuntas motivaciones, del chaval, el entorno, sus fortalezas y sus debilidades. No se trata de un héroe ni nada por el estilo. Es sólo un adolescente en el proceso de abandonar su protegido entorno social para arriesgar su vida en una guerra de motivaciones poco claras. Según sus instructores, la mayoría de los futuros soldados de infantería no se alistan por el dinero si no «por Dios y para servir a su patria». También vemos cómo los convierten y los convencen de ser «los guardianes de la libertad y del estilo de vida american, en resumen, guerreros». Observamos cómo flirtea con las drogas, con el cansancio, con la añoranza del hogar. Lo vemos saltar de novia en novia, hasta que finalmente, en una sala vacía se casa con una de ellas. Sin llegar en la práctica, o apenas, a los veinte años de edad.

Es un reportaje sobre un soldado que me parece duro. Y sin embargo, no habla de batallas, de muertos, o de mutilaciones. Habla de otro tipo de transformaciones de la persona. Una persona cuyos antepasados, todas las generaciones, han peleado en alguna guerra como soldados. Lo cual también hace reflexionar sobre el estado y la historia del mundo en que vivimos.

No sé. Me ha llamado la atención. Y me ha asustado. No sé qué valores van a dominar el mundo en unas décadas. Pero viendo lo que pasa en la potencia mundial… siento miedo. Es lo que hay.

Entre Leyden y Amsterdam

Los adolescentes y jóvenes europeos, como estos neerlandeses en un tren entre Leiden y Amsterdam, parecen estar en un rollo totalmente distinto, pero ¿hasta qué punto? - iPhone

Larry Clark y la adolescencia americana

Fotografía

Entre las muchas fotografías que tuve ocasión de ver en las exposiciones del Mois de la Photo à Paris, hubo algunas que me impresionaron de una u otra forma. Una de las exposiciones en las que mayor número de imágenes que me llamaran la atención hubo fue la de Seventies, le choc de la photographie américaine, en el la Bibliothèque Nationale, en su sede de Rue Richelieu. Con un amplio abanico de fotógrafos, que retrataron la realidad de la sociedad norteamericana de los años setenta, alguna de las imágenes más intensas procedían de Larry Clark.

Larry Clark es un fotógrafo y cineasta que ha orientado buena parte de su obra en ambos ámbitos a describir la realidad de la adolescencia de su país. Y lo ha hecho sin ambages, de una forma directa. Previamente, había visto dos de sus obras cinematográficas, Kids (1995) y Ken Park (2002), en la que los adolescentes dejan de ser esos grupos de chicos y chicas monos y traviesos que aparecen en las comedias al uso y a los que conocemos en sus aspectos más sórdidos. En sus inseguridades, en su forma de afrontar la sexualidad, en la violencia, en sus difíciles relaciones entre sí y con el resto de la sociedad. Son películas duras, que no son cómodas de ver para nadie. Además, son muy explícitas en sus escenas de sexo, lo cual dada la edad de los personajes puede producir una incomodidad añadida en el espectador.

En la exposición, las imágenes de Larry Clark se mostraban en el espacio dedicado a la marginalidad social, y casi todas ellas correspondían a sus series Tulsa y Teenager Lust. De esta última, me llamó la atención una en la que se veía a dos adolescentes, chico y chica, desnudos. Ella esta tumbada boca arriba, atada. Él, arrodillado a su lado, sostenía en su mano un revolver y tenía su otra mano sobre uno de los pechos de la chica. A ninguno se le ve la cara. El título de la fotografía es Brother and Sister. La violencia que sugiere la imagen y las connotaciones del título conducen inmediatamente a esa incomodidad personal que antes he comentado, a un desasosiego considerable. No me considero una persona mojigata, pero no me encontraba a gusto. Dediqué un rato a ver el conjunto de las imágenes del autor, y llegué a una conclusión personal. La visualización de determinado tipo de imágenes, de carácter documental, es incómoda; nos puede situar en los puntos de nuestra sociedad que preferiríamos que fueran distintas. Pero sin embargo, creo que es bueno que alguien se encargue de mostrarnos su existencia. De que tengamos menos excusas para justificar nuestra ignorancia sobre lo que pasa en nuestro medio social.

Hoy día, tomar esa imagen probablemente sería imposible. La protección de los menores impiden hoy en día tomar imágenes que se podía obtener en los años 70. Sin embargo, hasta cierto punto, también nos impide denunciar o conocer situaciones reales que se producen. Y esa es una parte negativa de la cultura actual. Políticamente más correcta, pero más hipócrita a la hora de reconocer el lado oscuro de nuestra sociedad.

Exposición Seventies, le choc de la photographie américaine

Exposición Seventies, le choc de la photographie américaine - Panasonic Lumix LX3

La cabeza entre las nubes, de Susanna Tamaro

Literatura

Como siempre que me voy de vacaciones, en mi última escapada por Italia me llevé lectura relacionada directa o indirectamente con el destino. Y el libro elegido en esta ocasión ha sido una novelica de la escritoria italiana Susanna Tamaro, La cabeza entre las nubes (La testa tra le nuvole).

Hasta ahora, nunca había leído una obra de la escritora ni tenía muchas referencias a parte de saber que se trata de una de las figuras más destacadas de la literatura italiana actual. Así que sin muchos prejuicios me dispuse a leer la que fue la primera novela publicada por la autora.

La novela es la historia de un adolescente, que vive cómodamente con su abuela, sin padres, y que a partir de un accidente sale en una fuga por el mundo en la que le pasarán diversas peripecias. Estas peripecias me han recordado de alguna forma al Pinocchio de Collodi. Un alma relativamente nueva, sin maltratar por la vida, sale al mundo y se va encontrando con una serie de personajes entre la picaresca y los surrealista que van conformando su propio carácter.

La escritura es ágil, fácil de leer pero no simple. La limitada extensión de la obra hace que sea adecuada para un viaje corto.

Lo que pasa es que tras un comienzo muy animado, la historia no ha acabado de agarrarme. Las peripecias me han parecido progresivamente menos interesantes, hasta llegar a una conclusión que no sé muy bien si tiene que ver con lo que ha antecedido.

En fin, quizá tenga que plantearmente volver a probar con otra obra de la autora, más madura… o simplemente dedicarme a otros autores. Que ha mucho que leer en el mundo.

La imagen de hoy, cómo no, de la Roma en la que pasan algunas de las peripecias del protagonista.

Tiber

El Tíber desde el Ponte Sant'Angello - Canon EOS 40D; EF 28/1,8 USM (composición de tres fotogramas)

Juno (2007)

Cine

<Juno (2007), 4 de febrero de 2008.

De vez en cuando, las películas que nos llegan del otro lado del charco son diferentes. De vez en cuando, no tienen grandes presupuestos «muchomultimillonarios», no tienen grandes efectos especiales, no tienen un cartel con estrellas de relumbrón que están de moda, no tienen… pues todo aquello que suele identificar al cine norteamericano. Estas películas, que no tienen todas estas cosas, suelen recibir el calificativo «independientes». Y aunque el calificativo «independientes» no garantiza nada, es cierto que las historias están más cuidadas, los ritmos están más pausados, los personajes más trabajados, hay más atención a los pequeños detalles y, por lo tanto, hay más probabilidad de que nos sorprendan. Para bien o para mal, pero que nos sorprendan. Cosa que no consigue últimamente el cine «no independiente», ni aunque acudamos a las salas ciegos de cubatas. Que no es el caso.

Pues bien. La historia que nos cuenta el director de este filme, Jason Reitman, que podemos calificar de cine «independiente», tiene todos esos ingredientes. Es una historia pequeñita. No mínima, pero casi. Una adolescente de 16 años (Ellen Page) pierde la virginidad con su mejor amigo (Michael Cera) con el tino suficiente de quedarse embarazada a la primera. Se plantea abortar, pero decide finalmente conservar al embrión y darlo en adopción. Todo lo demás es un relato de algunas cosas que le pasan hasta que alumbra al retoño. Con alguna que otra sorpresa por el camino, aunque sin excesivos sobresaltos.

Entre medio van surgiendo otras historias acompañantes o de fondo, como es la relación con sus padres (padre biológico y madrastra de buen corazón), con la futura pareja adoptante y la relación interna de estos entre sí (aquí se producen las principales sorpresas y puntos de interés), con su mejor, alegre y solidaria amiga, y con el mozalbete que la deja preñada y que permanece con cara de susto hasta el final de la película. En general todo ello enmarcado en un pequeño drama, teñido con toques de humor razonablemente inteligente. Le llaman «comedia dramática», pero este término me parece un oxímoron.

Uno de los aspectos más notables del filme es la interpretación de la Page. Es tanto más interesante cuanto consigue que nos traguemos sin dolor a una adolescente con un nivel de madurez en sus reflexiones o en sus decisiones que, una de dos, o es inverosimil o es marciana. Pero acabamos quedándonos con ella. La queremos. Y la cámara quiere, con locura, a esta joven y diminuta actriz canadiense. Ya me llamó mucho la atención en su particular recreación de Caperucita Roja en Hard Candy (me hace gracia que en una de las primeras escenas del filme actual, aparezca con una sudadera roja con la capucha puesta, como en el anterior largometraje citado; ¿guiño o casualidad?). Creo que puede convertirse en una actriz excelente, salvo que su físico de aspecto aniñado y sus escasos 155 centímetros la encasillen o le roben oportunidades. Bueno, sólo tiene 20 años; esperemos. El resto de los actores también tienen buen nivel, a pesar de ser poco conocidos en la gran pantalla por proceder mayoritariamente de las series de televisión.

En general, una película interesante, agradable de ver, que te deja optimista, con buen sabor de boca, a pesar de que, insisto, es un drama. Independientemente del humor con el que lo hayan aderezado. Y aunque acabaremos viéndola en la sección de comedias en los estantes de DVDs de los grandes almacenes. Creo que la crítica la ha sobrevalorado un poco (candidaturas al Óscar y esas cosas), pero es maja de ver. Le pongo un siete, con la misma nota a la dirección, y un ocho a la interpretación.

La película de hoy, la ilustro con una carnavalera e inocente niñita que animaba el pasado Carnaval Infantil en Zaragoza.

Coletas, chupete, babero
(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)