Un tipo serio (2009)

Cine

Un tipo serio (A Serious Man, 2009), 8 de enero de 2010.

Primera película del año. Me coge por sorpresa. No me había enterado de que los hermanos Coen, Ethan y Joel, estrenaban filme. Aprovecho un hueco en mi ajetreada semana pasada y, a la improbable hora de las 16:45 de un viernes, me escapo a ver el largometraje en su estreno en las salas de Zaragoza. No sé muy bien que voy a ver. Sólo sé que es de los Coen, una gente que ha hecho películas que me han gustado bastante. Aunque también han hecho algún pestiño.

En uno de los días más fríos del invierno, en el que el termómetro apenas sobrepasa los 0ºC en las horas centrales del día y en el que el cierzo deja una sensación absolutamente gélida, cuatro gatos nos disponemos a ver la película en una de las salas de cine más grandes de la ciudad. No hace mucho que han debido poner la calefacción, y hay que ver el filme con el chaquetón echado por encima. Explico todo esto porque es posible que todo ello influya en mis sensaciones sobre la película. Es decir, que me dejó un poco frío.

Los Coen se dirigen a sus raíces. Una barriada de algún lugar del Medio Oeste de los EE.UU. donde prospera una comunidad judía en algún momento de finales de los 60 o principios de los 70. Allí, un profesor de ciencias universitario se enfrenta a una serie de problemas. Su mujer le engaña con otro y le pide el divorcio, su hijo adolescente aficionado a la «maría», un estudiante que le soborna y chantajea al mismo tiempo para conseguir el aprobado, una primo «raro» apalancado en su casa al que persigue la policía, un hosco y casi hostil vecino, una vecina buenorra y tentadora,… Y los Coen nos van contando las peripecias del profesor, su familia y sus vecinos en un tono que va oscilando entre la comedia, el drama y la tragedia. Una comedia negra, vamos.

Como curiosidad, la historia está precedida por una especie de prólogo, en el que asistimos a una especie de historia de fantasmas en algún lugar de Polonia, en algún momento del pasado, en una comunidad judía. Está rodado en yiddish.

En cuanto a la dirección y la producción, evidentemente se nota la autoría de los dos hermanos. Con oficio para dar y vender, reproducen con esmero un ambiente físico, social y psicológico, y nos van presentando una serie de situaciones que, aunque pecan de inconexas o inconclusas en algunas ocasiones, remedan la historia de un moderno Job.

Los actores no me resultan en absoluto conocidos. El principal es Michael Stuhlbarg, protagonizando la película, con un trabajo notable. Muy notable también es el papel de Sari Lennick, interpretando a la esposa infiel del profesor. El resto, que lo hacen también bastante bien, no me suenan salvo de series televisivas. Bueno… tiene un breve papel de rabino Simon Helberg, el muy grimoso Wolowitz de la serie The Big Bang Theory.

En resumen, una película que tiene indudables virtudes, pero que a mí no me llegó del todo, bien sea porque estaba cansado, por el frío de la sala, o porque los temas del filme no me resultaron atractivos. Cosas que pasan de vez en cuando. Yo le pongo…

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
**

Y os dejo con una imagen alusiva a los judíos centroeuropeos.

Cementerio Judío Nuevo - Cracovia

Cementerio judío nuevo de Cracovia, Polonia - Canon EOS 40D, EF 28/1,8 USM

Julie & Julia (2009)

Cine

Julie & Julia (2009), ?? de octubre de 2009.

Ayer por la tarde estaba revisando las películas vistas en el último año, y me encontré con sorpresa que había una vista hace unas semanas, no recuerdo el día ya, sobre la que no había redactado la reseña correspondiente. No es de extrañar. Supongo que mi subconsciente me frenaba para hablar de una película dirigida por alguien como Nora Ephron, de quien en ocasiones en pensado que habría que juzgar por crímenes contra la humanidad. O por lo menos contra el buen cine. Pero el caso es que fui a ver esta película arrastrado por las circunstancias y sin sabe quién la había dirigido, y con la esperanza de que sus dos protagonistas, Meryl Streep y Amy Adams, a quienes había visto juntas hace unos meses en un drama muy interesante, salvasen la tarde.

El filme nos cuenta dos historias interrelacionadas. Está basado en el libro escrito por la protagonista de una de ellas, una escritora norteamericana que adquirió por lo que se ve cierta fama escribiendo un blog en el que contaba cómo durante un año cocinó todas las recetas de un libro de Julia Child, una cocinera aficionada norteamericana, que vivió un tiempo en París donde estudió cocina en Le Cordon Bleu. El tono de la película es de comedia con sentimientos, o como algunos llaman, dramedia. Es decir, un tono ligero y de comedia pero contando los pequeños dramas cotidianos de las personas. Esta es la primera historia, el cómo la moza esta pasó un año cocinando y escribiendo un blog. La otra historia es la de la cocinera que escribió las recetas.

Bien. Pues eso. Una historia de las que le gustan a la directora, técnicamente correcta, con mucho buenismo y corrección política en los temas tratados, pero que realmente tampoco tiene más miga. A mí los dos personajes protagonistas no me interesaron gran cosa, por lo tanto sus idas y venidas tampoco. Como la comedia no se decanta como tal ni extrae sonrisas ni risas de ningún tipo,… pues ya se sabe… una reacción de indiferencia total.

En el plano interpretativo, reconozco que el papel de Meryl Streep como Julia Child me carga bastante. Me parece una individua insoportable. Si realmente es eso lo que querían mostrar en la película, lo hace muy bien; pero como sospecho que no era esa la intención, igual hay que considerarla como floja. Sin embargo, Amy Adams queda más convincente en su papel. No es que consiga que nos interesemos gran cosa en su personaje, cosa difícil por los lastres de base del mismo, pero por lo menos no nos cae mal, y como la actriz tiene un físico muy simpático, muy agradable… pues ya está bien. Creo que esta chica es capaz de dar bastante más de sí, si le dan los papeles adecuados. No me parece mala actriz. Hay algunos secudarios masculinos, pero su papel es tan anecdótico en el conjunto, que pasaré de comentarlos.

En resumen, una película sólo aconsejable para ñoños y ñoñas, partidarios de los productos de la directora; aunque globalmente me parece algo más soportable. La valoración que le doy es la siguiente:

Dirección: **
Interpretación: **
Valoración subjetiva: **

El que buena parte de la acción pase en París, me viene muy bien a la hora de colocar una foto de mi viaje reciente.

Les Deux Magots

Les Deux Magots, famoso café, punto de reunión de intelectuales en el Boulevard Saint-Germain de París - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Si la cosa funciona (2009)

Cine

Si la cosa funciona (Whatever Works, 2009), 5 de octubre de 2009.

Con esta película recibimos la dosis anual de cine de Woody Allen. Después de su «trilogía» británica, que en líneas generales hemos de reconocer que tuvo un buen nivel, nos llegó el año pasado ese publirreportaje sobre tópicos hispanos que nos dejó un sabor de boca un poco amargo. Y ahora, se ha vuelto a su Nueva York querido para rodar una de sus clásicas comedias, con los temas de siempre. La muerte, el sexo, la religión (o ausencia de), etc. De hecho, podríamos decir que esta película ya la hemos visto, de una forma u otra.

En esta ocasión, el director no interpreta su eterno papel de judío creativo y neurótico. Elige a otro actor, Larry David, para ello. Nos encontramos con un físico teórico, que ya ha dado lo mejor de sí mismo en ese campo con un Nobel que cree que injustamente se le negó, y que se gana la vida enseñando ajedrez a niños. Ya mayor, con un matrimonio fracasado a sus espaldas, conoce a un chica joven, poco más que una adolescente (Evan Rachel Wood), sureña, paleta, a quien aparentemente considera de menos por las diferencias intelectuales que les separan, pero de quien se acaba enamorando y con quien se acaba casando, llegando a un estado de feliz rutina en su vida. La llegada a la ciudad primero de la madre de la chica, una estupenda Patricia Clarkson, y después del padre, trastocarán esa feliz rutina, en una serie de situaciones bastante divertidas y algunas de ellas hilarantes.

En realidad, la historia es lo de menos y muchas de las situaciones o similares ya las habíamos visto. Todo es un vehículo para exponer las ideas o las reflexiones tradicionales del director sobre sus temas favoritos, como ya hemos comentado antes. También para emitir críticas despiadadas a los sectores más intransigentes y conservadores de la sociedad americana. Y así, no podemos evitar sonreír en el diálogo que se produce mientras visitan la sala del museo de cera en la que quedan mezclados de forma curiosa Reagan, Bush, el Papa, Lady Di y algún otro personaje curioso.

Las interpretaciones son correctas, cumplen su misión, aunque sospecho que la versión doblada hace perder buena parte de su frescura. El mismo título de la película en castellano ya es una traducción «rara» del original ingles. El personaje principal habla demasiado como el director cuando actúa. Es difícil doblar el argot sureño y paleto de la chica. Pero bueno. Cumplen con su objetivo.

Resumiendo, una comedia fácil de ver, con sus ajustados 90 minutos de duración, que para qué quieres más, que satisfará razonablemente a los partidarios del director, aunque tampoco aportará nada nuevo. Le pongo un siete, con la misma nota en interpretación y dirección.

Continúo trayendo a estas entradas imágenes de mi visita a tierras portuguesas.

Enredadera

En los alrededores del Faro de Santa Marta, Cascais (Portugal) - Panasonic Lumix LX3

Inglorious Basterds (2009)

Cine

Inglorious Basterds (2009), 23 de septiembre de 2009.

Sí, sí. El título original. Como hago siempre que veo la película en versión original. Y tengo que celebrar que desde hace un par de semanas, si llega, hay nuevas salas en Zaragoza en versión original, un par de los nuevos Cines Aragonia, que se suman a la magra oferta de una película un día a la semana que ofrecían los Renoir. Así que no he visto Malditos bastardos, sino Inglorious Basterds, cuya traducción más realista sería Cabrones infames; pero supongo que está mal poner «cabrones» en un título. Pero ese es el sentido que le dan los anglosajones a la palabra bastard cuando insultan a un tipo. Manías.

El filme está firmado por Quentin Tarantino. Y eso dice mucho. Sobre el estilo de cine. Se dice que Tarantino su momento de gloria al principio de su carrera, pero que después, realmente no ha hecho nada de auténtica calidad. Veremos.

La película narra las aventuras de una serie de personajes en la Francia ocupada por los alemanes en la Segunda Guerra Mundial, que confluyen en un cine parsisino en 1944, donde se celebrará la première de una película patrocinada por el Ministro de Propaganda alemán, Joseph Goebbels. Los personajes son una joven judía que escapa a la matanza de su familia, un coronel de las SS que se dedica a cazar judíos en Francia y es responsable de la matanza de la familia, un comando de soldados americanos de origen judío que se dedican a acosar a los alemanas en la Francia ocupada utilizando tácticas y métodos de los apaches, una actriz alemana, un joven héroe alemán convertido en protegido de Goebbels y en actor, y los principales jerarcas nazis, incluido Adolf Hitler.

Todas las acciones y todos los personajes son parodias de los personajes históricos, reales o imaginados, o de las películas bélicas de comandos, o de los tópicos relacionados con todo ello. Hay abundancia de situaciones rídiculas o llevadas al extremo, y no falta la violencia. Sobre si esta está justificada o no, pues… depende. Creo que en algunas escenas la violencia toca, mientras que en otras es gratuita. Es como si el director se divirtiera haciendo escenas violentas porque sí.

En su conjunto, la película resulta excesivamente larga. Algunas situaciones se dilatan en esceso, las escenas son prolijas. Y aunque consideradas como historias aisladas podrían resultar razonables, dentro de una historia general contribuyen a hacer el largometraje excesivamente prolongado, sin aportar nada sustancioso al desarrollo de la historia. Esto hace también que, en su conjunto, la película sea irregular, con momentos interesantes de acción, o de humor, pero también otros de cierto aburrimiento.

Las interpretaciones son muy diversas. A mí, Brad Pitt haciendo de idiota, porque eso es de lo que hace, no me acaba de convencer. Aunque probablemente su mejor momento es cuando hace de más idiota, de falso italiano. Hay me arrancó alguna risa. Además, nos lo venden como protagonista de la historia, y afortunadamente no lo es. Es uno más de los personajes cuyos destinos se entrecruzan en el cine parisino. Más importancia me parece que tienen Mélanie Laurent como la chica judía, Shosanna, y Christoph Waltz como el coronel caza-judíos. Y ambos están bien, aunque Waltz sufre de los prolijos parlamentos que el guion le obliga a recitar y que a veces se hacen pesado. Tiene cierto interés Daniel Brühl como héroe alemán, o la guapa Diane Kruger como actriz alemana. Luego hay muchos otros personajes, interpretados con razonable fortuna que sería muy largo comentar. Hay mucha parodia, como ya se ha dicho.

Resumiendo, una película que vale como entretenimiento, con una historia que se podría haber desarrollado mejor. En cierto modo, es un producto fallido de su director, aunque se pueda ver cuando no se tienen más pretensiones que pasar el rato. Yo le pongo un seis, con idéntica nota a la dirección y a la interpretación

Tabac

Tabac en la Rue de Platre, escena parisina como muchas de las de la película que nos ocupa hoy - Panasonic Lumix LX3

Revisitar cine de antaño: Dentro del laberinto

Cine

Una de las cosas que noté hace una semana cuando vi la película de Los mundos de Coraline fue que la historia es una variante del estereotipo cuyo paradigma pueda ser la Alicia de Lewis Carroll. Y después me puse a pensar en otras historias, en otras películas que compartieran esta herencia, y pensando, pensando…

Corrían los años 80, estaba yo a punto de terminar la carrera, y tenía una hermana adolescente a la que en alguna ocasión acompañaba al cine. No mucho. Nueve años de diferencia de edad hace difícil acomodar gustos. Pero a mí siempre me han gustado las películas de animación y de muñecos, así que me fue fácil encontrar excusa para llevarla a ver Dentro de laberinto. Película que además dirigía Jim Henson, responsable entre otras cosas de Sesame Street (Barrio Sésamo), The Muppets (Los Teleñecos),  Fraggle Rock (Los Fraguel), o de los muñecos de la primera trilogía de Star Wars, de forma directa o indirecta.

En su momento, la película me gustó mucho. Me encantaban los muñecos de la factoría de Jim Henson. Y los decorados estaban muy cuidados. La historia era muy entretenida. Y sólo encontré un pero. Aquella adolescente morena y tetona con voz estridente (en el doblaje al castellano) me parecía una pesadez. Lo peor de la película. Hasta los histrionismos de David Bowie eran mucho más soportables. ¿Quién me iba a decir que aquella niñata, Jennifer Connelly, me parecería con el tiempo una de las actrices más atractivas y desaprovechadas de Hollywood?

Este fin de semana, después de darle a la cabeza durante los días anteriores, he pillado el DVD de la película y la he vuelto a ver. Siempre es un reto ver películas de animación o de muñecos al cabo del tiempo. La tecnología ha cambiado mucho. Coraline también son muñecos, aunque su técnica, el stop motion, es muy distinta de la tradicional animación de marionetas. Pero bueno… me armé de valor, y en la calurosa tarde del domingo revisité el mundo de los goblins.

La verdad es que las sensaciones son muy parecidas. El mundo de muñecos que creó Henson sigue teniendo un encanto estupendo. Los personajes que crea son muy divertidos, y las aventuras muy entretenidas. Ciertamente, comparado con las modernas técnicas, en las que la animación por computación influye tanto, resulta algo más tosco. Pero como lo importante es la historia, se lo perdonas pronto. Pero también encuentras peros. El primero es que, definitivamente, y aun en versión original, la jovencita Connelly era un petardo de mucho cuidado. Es de lo peor de la película. Y es un problema, porque sale continuamente. Pero es que realemente, el otro protagonista humano, Bowie, en estos momentos tampoco me parece que esté mucho mejor. Lo que es peor, la banda sonora no ha envejecido muy bien, y los números musicales, sin ser malos no son tampoco de lo mejor de la película. Se ha dicho que mezclar animación con personajes reales es una apuesta muy arriesgada, y que pocas veces sale bien. Y creo que este es un ejemplo de ello.

(Nota mental: tengo que volver a visitar a Roger y a Jessica Rabbit)

No obstante, lo pasé bien. Y si bien la historia no excesivamente original en su conjunto, es un producto que entretendrá a los más jóvenes, sin torturar a los adultos, que a poco que se dejen llevar también se lo pasarán bien. Y de paso, pillé otra película que tengo que volver a ver. Cristal oscuro. A ver cuando encuentro un rato.

Mira que tiran de laberintos en las aventuras del tipo Alicia, ¿verdad? Pues ale, más laberintos.

Schönbrunn - Laberinto

Laberinto del Schloss Schönbrunn, Viena, Austria - Panasonic Lumix LX3

Un gran día para ellas (2008)

Cine

Un gran día para ellas (Miss Pettigrew Lives for a Day, 2008), 19 de enero de 2009.

Una vez más, ese peligroso ser, especie a exterminar, que es el traductor de títulos originales al castellano ha actuado. Y si bien esta vez el sentido del título no ha sido totalmente cambiado, ha sido innecesariamente pluralizado. Por que el gran día no es «para ellas» en el sentido del título de la película en inglés o de la novela en que se basa, sino para Miss Pettigrew, el personaje interpretado por Frances McDormand.

Esta comedia romántica dirigida por Bharat Nalluri comienza con aires de «screwball comedy«, pareciendo que la cosa va de cómo la alegre cantante y actriz interpretada por una guapísima y sensual Amy Adams se dirige hacia el encuentro con su verdadero amor mientras va amargando la vida de sus tres pretendientes. Pero pronto vemos que los personajes jóvenes no son más que un reflejo de los personajes importantes, que son los personajes maduros. Miembros de lo que se ha dado en llamar la «generación perdida», los jóvenes que vivieron y sufrieron la Primera Guerra Mundial, y que en el momento de la acción y a las puertas de la Segunda, afronta la vida con una mezcla de escepticismo y resignación.

El día en el que Miss Pettigrew vive es como un paréntesis, o más bien un punto y aparte. Marca un final en la vida de los personajes, para afrontar una nueva vida en la que todos cambian, todos avanzan… siempre desde el punto de vista de que no deja de ser una comedia romántica, en la que las relaciones amorosas marcan lo que es importante. Aunque detalles sobre lo que significa comer o no comer, dan un pequeño toque social al asunto.

Es una película que va a más, que se comienza a ver con escepticismo, que no sabes por donde te va a salir, pero en la que te vas metiendo poco a poco hasta que al final te deja satifecho. Es más, tiene regusto… y vas saboreando lo que has visto en las horas siguientes. Te das cuenta de que es un poquito más que una comedia al uso.

Perfectamente ambientada en los años treinta del siglo XX, en el Londres de preguerra, conlleva un notable esfuerzo de producción.

Las interpretaciones están bien. La McDormand tiene mucho oficio y aun en faenas de aliño tiene un buen nivel; además se ha adaptado muy bien a su propio envejecimiento personal. Adams luce guapa, permitiéndose interpretar un personaje más joven que su edad real; tiene algún momento muy sensual, y se defiende con dignidad en algún momento dramático, como cuando canta con Lee Pace el clásico If I Didn’t Care. Este último actor, me cae bien de sus apariciones televisivas, pero parece que se está encasillando como buenazas romanticón. Cumple. Más presencia tiene el veterano Ciarán Hinds, interpretando a un maduro y escéptico galán, con mucho oficio.

En resumen, una comedia que deja buen sabor de boca, con mucha más enjundia que las habituales comedias románticas de hoy en día, y que puedo recomendar para pasar un rato agradable en el cine. Le pongo un siete, con la misma nota en dirección e interpretación.

Ya que estamos en tono de comedia, la foto de hoy es un particular autorretrato tomado el pasado sábado en San Juan de Busa, Biescas (Huesca).

San Juan de Busa - Multiplicity

Trastorno de personalidad múltiple o de identidad disociativo en la puerta de San Juan de Busa - Panasonic Lumix LX3

Una familia con clase

Cine

Una familiar con clase (Easy Virtue, 2008), 5 de enero de 2009.

Para empezar el año con optimismo, decidimos ver una comedia. Dirigida por Stephan Elliott, ambientada en la Inglaterra de la principios de siglo, en los felices 20, este filme tiene ambiciones de alta comedia, y cuenta para ello con un reparto importante.

He de decir que el argumento me suena ya conocido. Las aventuras y desventuras de una americana joven, guapa y liberada cuando cae en una familia inglesa conservadora, estirada y encorsetada, ya se ha tratado de formas diversas en la historia del cine, especialmente en clave de comedia. Lo que no me constaba, y que he podido comprobar cuando preparaba esta entrada, es que se trata de una nueva versión de la adaptación de una obra teatras con el mismo título en inglés, Easy Virtue, que ya fue adaptada por Alfred Hitchcock en 1927 en un filme que España recibió el título de Vida alegre. Follón de títulos, como de costumbre.

La historia, como ya he adelantado, va del choque cultural entre los americanos y los ingleses. Un joven heredero (Ben Barnes), de una familia venida muy a menos, se casa con una alegre divorciada (Jessica Biel) americana, guapa, dinámica y con «experiencia en la vida». El choque con la familia, especialmente con la madre (Kristin Scott Thomas), es previsible y da lugar a una serie de situaciones destinadas a provocar el divertimento y la hilaridad del espectador. El final tiene ligeros tonos dramáticos y un final no del todo inesperado en el que, de alguna forma, todo el mundo queda en su sitio.

El problema de la película es que efectivamente tiene momentos muy divertidos. Yo me reí con ganas en algunas situaciones, lo cual está muy bien. Pero tengo la impresión de que el conjunto no está del todo bien engarzado. Creo que la traslación de la obra teatral al guion no está del todo conseguida. Por otra parte, los personajes no están del todo definidos. Muchos de ellos se presentan de forma simplona en su carácter y motivaciones, y sólo destellan de vez en cuando algo que los introduce en la película, pero sin que haya una correcta evolución de los personajes o sin que sientas su influencia en el avance de la trama. Particularmente, la pelea principal entre nuera y suegra tiene muchos altibajos, cuando debiera ser el motor de toda la acción.

Las interpretaciones son solventes, pero los personajes no siempre están lo suficientemente bien perfilados para un total lucimiento. La mayor parte del reparto es británico, y además de los mencionados podemos destacar a Colin Firth, como el padre de familia y esposo desencantado, un personaje interesante pero regularmente dibujado, y la presencia de Katherine Parkinson, a quien conocía por su protagonismo en la serie de televisión The IT Crowd. Esta última está un poco desaprovechada en sus dotes cómicas.

En resumen, te ríes y te diviertes, y eso está bien. Pero no acaba de ser esta «alta comedia» a la que aspira. Eso sí; hay un esfuerzo de producción tremendo para que el entorno sea muy bonito, los guapos salgan muy guapos, etc, etc. Yo le pongo un seis, con un siete en la interpretación y un seis en la dirección. Un poquico más tendrían que haberse esforzado.

La foto de hoy, tomada en la campiña inglesa, donde se desarrolla la película.

Una casita de campo en algún lugar de Somerset, Inglaterra, convertida en B&B - Fujifilm Finepix F10

From Gales – Inglaterra 2006: Alojamientos

Happy. Un cuento sobre la felicidad (2008)

Cine

Happy. Un cuento sobre la felicidad (Happy-go-lucky, 2008), 21 de octubre de 2008.

Después de la julioverniana disgresión cinematográfica de este fin de semana, vuelvo a la normalidad de las películas vistas tranquilamente en una sala de cine, con las amistades habituales y con una elección más o menos meditada o sensata de lo que se quiere ver.

Y resulta que tampoco hay mucho de donde rascar o que motive. Por ello, optamos por ir a ver una producción británica, dirigida por Mike Leigh, y que había recibido algunas buenas críticas a priori.

La historia… bueno… no hay exactamente una historia. Más bien se trata de un conjunto de retazos de la vida de Poppy, una chica de 30 años, maestra británica de educación primaria. Esta chica, interpretada por Sally Hawkins, es una optimista empedernida. Todos y todo le cae bien, con todo se divierte. Es féliz por definición. Conocemos a sus amigas, a su familia, vemos cómo trabaja, cómo va a aprender a conducir, cómo se echa un novio,… en resumen, todo aquello que normalmente hace la gente. Pero todo ello matizado por el especial carácter de la joven, que empieza a no ser tan joven. La única pequeña historia que vemos empezar y terminar es la de la relación con el profesor de autoescuela, un tipo también muy peculiar y, de alguna forma, totalmente antagónico con el carácter de Poppy.

La verdad es que a la chica o la adoras por su actitud vital, por su optimismo, por sus ganas de ser feliz,… o la odias a muerte por lo mismo. Y en esto residen tanto las fortalezas como las debilidades del filme. Por un lado, te proporciona momentos que te llenan de buen humor, de optimismo,… por otro lado, hay momentos que piensas que la chica es idiota.

Además de la intérprete protagonista, hay que destacar el personaje de su compañera de piso y amiga, interpretada por Alexis Zegerman, y al profesor de autoescuela, encarnado por Eddie Marsan. En general, cumplen con la profesionalidad tradicional de los británicos.

En resumen, un filme que me deja con una sensación ambivalente, muy condicionado por el personaje que como podéis imaginar, a ratos me divierte y a ratos me carga. Yo le pongo un seis, con un siete en la interpretación y la misma nota en la dirección.

En la imagen de hoy. Londres. Cómo no. Y Camden, donde pasan cosas de la película.

Mercadillos en Camden Town, Londres - Fujifilm Finepix F10