[TV] Encantadores estafadores, y sangrientos y lujuriosos vampiros

Televisión

Hace ya un par de meses que no comento nada de televisión. Y es que hay varias series interesantes que están en desarrollo pero todavía no terminan. Supongo que podría hacer comentarios de las que ya están en marcha y me están gustando. Pero me cuesta salir de mis rutinas. De comentar sólo las temporadas acabadas como un conjunto, para tener claro si realmente al final me han gustado o no. En cualquier caso, tengo dos temporadas de series televisivas para comentar. Una recién acabada. Otra ya hace un tiempo. Pero que se me había olvidado por completo. Eso da pistas sobre lo que me puede parecer. En fin. Para más detalles, a continuación.

Hustle, 7ª temporada

Son los timadores más elegantes, guapos y listos de la televisión. Con un regusto a series de antaño, también británicas como esta, este conjunto de estafadores que recorre Londres, y eventualmente el resto del Reino Unido, buscando primos a quienes descargar de su dinero, caen muy bien. Sus ‘primos’ son siempre avariciosos, antipáticos, tiranos,… vamos, que todo está montado para que el espectador desee que los timadores tengan éxito. Los timos son complejos, muy elaborados, y los guionistas siempre se guardan información que sueltan al final para que el espectador comprenda cómo ha sucedido todo a pesar de las apariencias…

En realidad, podemos concluir que se trata de una serie bastante tramposa. Pero sin embargo es muy agradable de ver. Los personajes caen realmente simpáticos, y con frecuencia hacen guiños de complicidad hacia la audiencia. Los episodios pasan rápidos y entretienen mucho. Y tiene la ventaja de muchas series británica. No cansa. Porque sus temporadas son de sólo 6 episodios.

En España, desconozco en qué canal la echan, lleva el absurdo nombre de La movida. Por lo demás, me parece muy recomendable teniendo en cuenta su carácter de mero entretenimiento.

De forma característica, son los ambiciosos hombres de la City londinense los 'primos' típicos de estos simpáticos y elegantes timadores - Fujifilm Finepix F10

True Blood, 3ª temporada

Hace ya muchos meses que terminó esta temporada. Y un par de meses largo que la terminé yo de ver a través de la televisión por satélite. En principio, iba a pasar. Pero me la empezaron a emitir a la hora de la cena los lunes y en alta definición, día y hora en que normalmente no tengo gran cosa que hacer, así que acabé viéndola. Bien. En su momento, su primera temporada me gustó por diversos motivos. Pero luego le he ido perdiendo el gusto. Es una serie cuyos guionistas han utilizado el recurso de la ‘huida hacia delante’ como forma de salir de sus atolladeros. A un exceso se responde con otro más gordo. Y si ya en la segunda temporada hubo unos cuantos, en la tercera, pues más. Cada vez más gore, unas cuantas dosis de sexo, y enredos demenciales. Nada que objetar a todo lo anterior. El problema es que los dos personajes protagonistas me empiezan a cansar. Y eso hace difícil sostener el interés por esta historia. No sé si seguiré con ella. Pero bueno… si no tienes otra cosa que hacer o ver…

Recomendación musical

Me gusta mucho el tema de los títulos de crédito de True Blood, el Bad Things de Jace Everett. Perteneciente al género country, a esa amalgama de géneros que se ha dado en llamar Americana Music, se adapta perfectamente a lo que en estos momentos considero que es lo mejor de la serie. Los dicho, los títulos de crédito.

Pinares

Los vampiros de True Blood son convencionales, y no pueden exponerse al sol como otros sucedáneos del tema que pululan por ahí, y sólo recorrern los bosques del sur profundo de los EE.UU. por la noche; así que no te los encontrarías en los pinares de Venecia en Zaragoza un día como el de la foto - Canon EOS 5D Mk.II, EF 70-210mm f/3,5-4,5 USM

[Cine] Amor y otras drogas

Cine

Amor y otras drogas (Love and Other Drugs), 31 de enero de 2011.

No era la película que preferíamos ver. Ni siquiera nos lo habíamos planteado. Pero es la que por horarios nos venía bien. Y por otro lado, una comedia de vez en cuando no viene mal. Claro. Que como son hoy en día las comedias… Pues para echarse a temblar. Y el director, Edward Zwick, no me entusiasma en exceso. En cuanto a los protas,… pues les he visto de todo… En fin. Fuimos y os lo cuento.

Sinopsis

Nos encontramos en 1996, en algún lugar del medio oeste norteamericano. Un joven de buena familia (Jake Gyllenhaal) anda desorientado por el mundo sobre a qué va a dedicarse en su vida. Todo es desconcierto. Salvo un hecho. Se le dan muy bien las mujeres, y se acuesta con muchas. Y no precisamente para dormir. Y a veces ni siquiera lo hacen acostados. Bueno. Ya me entendéis. Finalmente, acaba de visitador médico para una importante empresa farmacéutica. Real. No se han inventado ninguna. Porque es la que comercializó en aquella época cierta pastillita azul. Durante el periodo en el que va aprendiendo el oficio, conoce a una joven que le atrae (Anne Hathaway). Y se la liga. Pero aquí empiezan los problemas. Porque acaba enamorándose de ella. Y ella,… pues no quiere compromisos. Y nos enteramos que tiene, a pesar de su juventud, la enfermedad de Parkinson. Y de repente, lo que parecía una comedia romántica, adquiere tintes de drama romántico.

Dirección y producción

Realizada con una competencia técnica razonable, pero sin complicaciones, es un producto artesanalmente correcto para lo que se lleva en ámbitos holywoodienses. Sin embargo, tiene problemas claros de concepción. Es una película que no sabe muy bien a qué se dedica. A ratos parece una comedia sobre el típico soltero ligón con problemas de compromiso. Después nos da la impresión de que va a emitir una crítica sobre las prácticas comerciales de la industria farmacéutica. Hete aquí que nos imaginásemos que entre en el campo de las comedias románticas. Pero no, ahora es claramente un drama tipo love story. O no. Que vuelve a ser una comedia. En resumen, que llega un momento que no sabes con exactitud qué estás viendo.

Interpretación

Reconozco que sus dos protagonistas son actores razonablemente competentes, y que no hacen mala pareja. Pero sus interpretación se ve lastrada por los defectos de concepción que he señalado en el punto anterior. Por otro lado, estos problemas de concepción lastran otros elementos del reparto. Por ejemplo, el personaje del hermano (Josh Gad) me parece totalmente superfluo, como la mayoría de los gags, más o menos groseros, en los que participa. Sin embargo, el personaje del compañero de trabajo veterano (Oliver Platt) creo que podría haber dado más de sí como confidente, amigo y soporte del protagonista masculino, al mismo tiempo que podría haber dado las notas de humor al filme. El resto del reparto es circunstancial, aunque hay cierta abundancia de chicas guapas que muestran generosamente su anatomía, lo cual no es habitual en la mojigata cinematografía norteamericana.

Conclusión

Una película que podría haber sido interesante y que se queda en entretenida y a ratos desconcertante. Tira mucho del reclamo que supone ver a sus guapos protagonistas en pelotas, lo cual, que queréis que os diga, en este caso dota de naturalidad a las escenas de cama. Porque nunca he entendido esa costumbre yanqui de que las mujeres que están desnudas en la cama después de haber echado un polvete, al levantarse se enrollen todo enrolladas con la sábana. Pero tía,… si te acabas de pasar un buen rato en pelotas retozando con el maromo que tienes al lado, o encima, o como sea,… ¿a qué viene esa tontería? Cosas de la mojigatería antes mencionada. Pero más allá de esto, tampoco aporta mucho más el tema del desnudo.

En fin. Lo dicho. Entretenida y poco más. Tampoco hubiera pasado nada si no la hubiésemos visto.

Calificación

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva:
**

Recomendación musical

Este tipo de películas llevan acompañadas bandas sonoras con música pop que puede ser más o menos interesante. Sin embargo, en esta ocasión no me ha impresionado en exceso. Y para colmo, en un momento dado cantan y baila la Macarena, de moda allá por el 1996, en su versión remezclada, que fue perpetrada entre Los del Río y Fangoria (manda narices donde fue a parar la amiga Olvido). Sin embargo, hay una canción de Bob Dylan que no está mal, Standing in the Doorway, y eso me lleva a mi recomendación para hoy, que no es otra cosa que una versión de una canción de Dylan. Se trata de You’re Gonna Make Me Lonesome When You Go en su versión cantada por Madeleine Peyroux. Es una canción que me pongo mucho cuando quiero mejorar mi humor. Y lo suele conseguir. Y también es romántica.

Paso para la navegación

Paso para la navegación bajo las arcadas del puente de Piedra de Zaragoza - Pentax K-x, SMC-DA 70/2,4 Limited

Nueva actualización en CineTren, la segunda en una semana; El último tren (2002)

Cine, Trenes

Pues sí. La segunda película de ambiente ferroviario en una semana. Y muy ferroviario. Aunque tenemos que saltar el charco y situarnos en Uruguay para conocer las andanzas de la 33. La película El Último Tren (también conocida como Corazón de fuego en algunos países de Sudamérica) ha sido pues añadida a la sección de cine y ferrocarril que podéis encontrar en el menú de la columna lateral de este Cuaderno de Ruta. Y podéis acceder a ella a través de dicha opción, o si lo preferís, directamente por este enlace.

Yo he disfrutado bastante con el filme, y todos los aficionados al ferrocarril lo harán igualmente. Los no aficionados al ferrocarril,… pues depende del tipo de cine que les guste. Pero no está mal.

Locomotora Nº 14 en Llanfair, Gales, Reino Unido

Locomotora Nº 14 evolucionando en la estación de Llanfair, Gales, Reino Unido - Fujifilm Finepix F10

You Will Meet a Tall Dark Stranger (2010)

Cine

You Will Meet a Tall Dark Stranger (2010), 31 de agosto de 2010.

Sí. El título en inglés. Que la he visto en versión original subtitulada. Y porque además, de nuevo el desalmado titulador de películas en castellano ha hecho de las suyas, y nos propone un título, Conocerás al hombre de tus sueños, que es engañoso, inexacto y desvirtúa por completo al original. Siempre he opinado que al de los títulos y al traductor de los doblajes habría que declararlos como criminales contra la humanidad. Y me reafirmo. En fin. Estamos ante la penúltima de Woody Allen. Y digo penúltima, porque como sucede habitualmente, cuando estrena su película anual, ya está rodando la siguiente. Y si es de Woody, es garantía de que a priori la opinión se polariza entre quienes lo aman y quienes lo soportan. Intentaré se ecuánime. Que no objetivo, que es algo imposible.

Sinopsis

Dos matrimonios, los formados por Helena (Gemma Jones) y Alfie (Anthony Hopkins), ya disuelto, y el de su hija Sally (Naomi Watts) con el escritor Roy (Josh Brolin) se encuentran en una encrucijada que va a producir grandes cambios en sus vidas, catalizado todo ello por las visitas que realiza Helena a una médium cuyas predicciones parecen cumplirse fielmente en cuanto la incauta las comunica a su familia.

Helena, enganchada a la médium y al scotch, busca el misterioso desconocido que la sacará de la soledad y la llevará a una otoñal felicidad. Mientras influirá con las «predicciones» que recibe sobre Sally, frustrada por una vida familiar sin hijos y por un trabajo que no acaba de satisfacerla a pesar del cuelgue que se le viene encima con su atractivo jefe (Antonio Banderas). Por su parte, Roy, el marido de ésta, busca salir de su incapacidad para escribir una novela que repita el éxito de la primera que publicó y que lo apartó de su carrera en la medicina, al mismo tiempo que se cuelga de la atractiva vecina de origen indio (Freida Pinto) a la que espía por la ventana, y a la que acabará conociendo. El cabeza de familia, Alfie, busca con desesperación la forma de burlar a la vejez a base de gimnasio, de viagra, y de casarse con una «actriz» de físico espectacular (Lucy Punch) que ejerce el oficio más antiguo del mundo «de vez en cuando por necesidad» aunque con gran afición. Ninguno de los caminos que toman los cuatro protagonistas les llevará necesariamente a un final feliz… o sí… o aparentemente…

Dirección y producción

Siendo una película de Allen, la producción es sencilla. Un magnifico trabajo de localización de exteriores e interiores en Londres, una buena fotografía, una excelente banda sonora a base de piezas de música clásica y de jazz, encabezadas por la icónica When You Wish upon a Star interpretada Louis Armstrong Leon Redbone, y un reparto de campanillas que habrá rebajado notablemente sus cachés sólo por el objetivo de aparecer en los títulos de crédito de una película del director neoyorquino. La misma receta de siempre.

Con una historia que contiene elementos vistos una y otra vez en las películas de Allen. Las dífíciles relaciones humanas y familiares, la búsqueda del amor, o la compañía, el miedo a la soledad, a la vejez o la muerte, las relaciones entre hombre maduros y mujeres jóvenes, la crisis del autor creativo, los elementos religiosos o supersticiosos en la conducta humana,… en fin, lo de siempre. Lo que pasa es que de alguna forma, en esta ocasión la cohesión del conjunto no es tan perfecta. Las piezas no encajan con la suavidad de otros filmes. La historia no se desarrolla con la misma fluidez. Y finalmente, es una de las películas, por sus desenlaces, más pesimistas del director. Lo cual no contribuye a mejorar la sensación del conjunto.

Interpretación

Los cuatro protagonistas están muy bien, a pesar de tener que ir remando constantemente contra el lastre que supone esa falta de cohesión global. Especialmente me gustan Gemma Jones y Brolin, pero todos lo hacen bien. Son intérpretes con mucho oficio. Entre los secundarios, Lucy Punch logra también componer un excelente personaje, uno de los más sinceros de la película a pesar de «su oficio». Sin embargo, tanto Banderas como la guapa Freida Pinto quedan muy sositos. Por un lado, probablemente son los interpretes con cualidades más limitadas del elenco, y por otro, sus personajes tienen muy poco recorrido personal y están ahí simplemente como motores del comportamiento de otros personajes. Realmente, no era necesario mucho nombre para interpretar con dignidad oficio estos papelitos. También aparece brevemente mi admirada muerta resucitada, Anna Friel; pero realmente apenas se puede valorar su pequeña aportación.

Conclusión

No es de lo mejor del director neoyorquino ni mucho menos. Es la segunda película producida por una productora española en la carrera de Allen, y lamentablemente, sin ser tan mala como la primera, tampoco es una gran cosa. Todo ello en términos relativos claro. Porque una película corrientita del director como ésta tiene más elementos positivos que casi todo lo que se estrena hoy por ahí en materia de comedias. Pero bueno,… esperemos que le vuelva la inspiración en un futuro.

Calificación

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva:
*** (pero por los pelos, que también le podrían ir sólo **)

Puente sobre el Gran Canal en Camden Town Markets

Tengo la impresión de que algunas escenas podrían estar rodadas en el entorno del puente sobre el Gran Canal en Camden Town Markets, Londres - Fujifilm Finepix F10

Más finales de temporada televisiva; las comedias ácidas y la comedia musical… menos ácida de lo que esperábamos

Televisión

Tras un par de semanas de calma, volvemos a encontrar esta semana varios finales de temporada entre las series de televisión que nos llegan del otro lado del charco. Y en este caso las tres series tienen algo en común; son comedias. Veamos en qué se diferencian.

En primer lugar, las dos comedias ácidas de Showtime. Dos personajes femeninos, que en 12 entregas de poco más de veinte minutos nos muestran una vida desestructurada y compleja en un medio social y familiar aparentemente cotidiana y banal.

En United States of Tara, nos hemos encontrado a nuestro personaje favorito con trastorno de identidad disociativo. La buena de Tara, tras un tiempo en el que ha podido ser ella misma, sin la intrusión de sus otras personalidades, vuelve a recaer a consecuencia de la muerte de uno de sus vecinos. Nuevas personalidades han surgido y otras parece que nos han abandonado. Mientras tanto, su entorno familiar intenta llevar una vida normal,… lo cual es difícil. El embarazo y planes de boda de la hermana, la hija que tras el instituto no sabe que hacer con su vida aventurándose en las más disparatas empresas por internet, el hijo homosexual con identidad sexual y con experiencias sentimentales profundamente inseguras, el marido que no sabe por donde tirar… Todo ello mezclado con nuevas revelaciones de su pasado familiar que intentarán acercarnos al origen de sus problemas. O confundirnos más a todos. En cualquier caso, buena televisión, con muy buenas interpretaciones, en envase pequeño pero de alta calidad.

Lejos de los escenarios del Medio Oeste norteamericano donde encontramos a Tara, nos vamos al servicio de urgencias de un hospital católico de Nueva York, para reunirnos con Jackie Peyton en la serie Nurse Jackie. Si en la primera temporada se nos presentaba la compleja vida de una enfermera con una vida familiar y profesional peculiar, con una doble vida, con su adicción a los fármacos, con su ética personal poco concordante con las normas generalmente aceptadas y con la moral tradicional, en esta segunda temporada hemos asistido a cómo todo su montaje vital se iba desmoronando poco a poco, si no por completo, si en su vertiente más familiar. En paralelo, hemos asistido a las curiosas peripecias de su aparentemente normales, aunque no tanto cuando los conocemos, compañeros del servicio de urgencias. Valen las mismas observaciones; buena televisión, buenas interpretaciones, en cortos pero intensos episodios para sumar 12 de ellos, que están muy bien.

En ambos casos, el principal soporte de la serie son sus protagonistas, Toni Collette como Tara y Eddie Falco como Jackie, respectivamente.

Finalmente, ha llegado a su final la comedia coral, en muchos sentidos, y musical, Glee. Si me enganché a ella fue por dos motivos. Por un lado, porque me gustan los musicales, y quería ver como funcionaban en una serie de televisión. Reconozco que muchos de los números musicales han estado a alto nivel. Por otro lado, porque tras su apariencia de serie de institutos y adolescentes, en los primeros capítulos veíamos altas dosis de ironía, mala leche, incluso parodia del género. Y eso era bastante estimulantes. Lo ciertos es que tras un largo parón en invierno, el aspecto musical se ha mantenido, mientras que la mala leche se ha ido matizando sino eliminando, dirigiéndose hacia un capítulo final que me ha parecido de lo más flojo de la temporada, y que me ha parecido un poco pasteloso. Frente a la acidez inicial, nos hemos encontrado con un final buen rollista, con mensajes de superación, con el tradicional todo el mundo es bueno. Aparte de la buena factura general y de los excelentes números musicales, me lo que más me ha llamado la atención han sido las risas que hemos podido hacer con las sentencias de Brittany, interpretada por Heather Morris, esa rubia tonta que no se entera y que en un momento dado permitió a los guionistas lanzar unas perlas impagables. Lamentablemente, tampoco eso duró mucho, y a final de temporada se ha convertido simplemente en un personaje desapercibido, una bailarina más del coro. Ya veremos por donde tira la temporada que viene, pero hay grave riesgo de que abandono por mi parte.

Y esto es todo en el panorama televisivo de momento.

Rapaces

Este fin de semana pasado hubo mercadillo medieval en Zaragoza; no me interesó mucho, pero alguna foto tomé - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Las «sitcom»; poco mas de 20 minutos de diversión… y a veces drama

Televisión

Pero en esta entrada, con la que terminaré durante unos días de hablar de televisión, todas las sitcom de las que hablaré son comedias. Me gustan las comedias de situación. Duran poco. Van al grano. Son ingeniosas. Divertidas. También hay dramas. Dentro de unas semanas comentaré mis favoritas con tono dramático cuando terminen sus temporadas. Pero de momento, las que han echado el cierre hasta el otoño son todas ellas comedias. Tres que ya conocíamos de años anteriores y un estreno de esta temporada.

Por un lado tenemos el desmadre de 30 Rock. Porque cada vez están más descerebrados en esta comedia autorreferente. Son muchas las situaciones de sus imposibles protagonistas y secundarios que nos hacen reír y admirar cómo los propios animales televisivos son capaces de reírse de sí mismos, de forma tan sana e inteligente. Aunque particularmente creo que Alec Baldwin ha estado especialmente inspirado.

También de otras temporadas es el tándem The Big Bang Theory y How I Met Your Mother. Ambas han pecado del mismo defecto. Ya no están a la altura de temporadas anteriores, que fueron en algunos episodios desternillantes. Es difícil que la interacción entre Sheldon y Penny vuelva al nivel de la segunda temporada, en el piso de nuestros nerds favoritos. Por otra parte, el enamoramiento de Barney de la guapa canadiense parece que le ha quitado parte de la chispa que los neoyorquinos amigos de Ted Mosby tenían con anterioridad. Pero siguen siendo divertidas, muy entretenidas, y seguiré fiel a ellas cuando vuelvan la temporada que viene.

Finalmente el estreno, ese conjunto de familias diversas, Modern Family, que representan la falta de uniformidad en la institución familiar en EE.UU., y en Occidente en general, y que a su vez son una gran y bien avenida familia. Realmente he disfrutado con la visión crítica, incisiva, y muy divertida que presenta esta serie. Sus protagonistas son típicos pero no estereotipados. Todos tienen sus limitaciones, que en algún caso roza con la estupidez, pero todos tienen sus grandezas y su capacidad de hacer algo por los demás. Probablemente, de las cuatro series, la que más me apetece que vuelva pronto a las pantallas.

En resumen, una recomendación clara para quienes quieran ver buena televisión, divertida, y que anden escasos de tiempo.

Amapolas

Algo de la primavera que paso por el objetivo de mi cámara este domingo pasado, mientras paseaba por el Canal Imperial de Aragón en Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, Leica Summicron-C 40/2

Revisitando los clásicos: Pauline en la playa (1983)

Cine

Estos días no he encontrado momento para ir al cine como es habitual. Y eso me deja un poco de «mono». Así que me he dispuesto a ver algún clásico que no hubiese visto. Y mira por donde, me he encontrado con un filme de Eric Rohmer, que muchos consideran un clásico, aunque tampoco es tan antiguo. Es de 1983. Se trata de Pauline à la plage, aunque no he podido encontrar una buena versión en idioma original, o sea que he visto Pauline en la playa.

Como se da con frecuencia en el cine del director francés recientemente fallecido, apenas hay historia. Más bien lo que nos cuenta es una situación entre una serie de personajes, invitándonos a la reflexión. En este caso, conocemos a Marion (Arielle Dombasle) una mujer muy atractiva, que a sus veintitantos ya se encuentra en proceso de divorcio de un matrimonio tan prematuro como desafortunado. Pasa unos días de vacaciones en la costa de la Baja Normandía con su prima de quince años, Pauline (Amanda Langlet), una sensible e inteligente adolescente que representa la mirada limpia en las relaciones que se van a plantear con los miembros del sexo opuesto con quienes se van a relacionar. Un antiguo enamorado de Marion y un ligón de playa algo maduro y divorciado se disputan a la bella. El primero representa la búsqueda del amor profundo y comprometido, mientras que el segundo es la aventura, y el aquí te pillo y aquí te mato. Mientras, la adolescente iniciará un romance juvenil con un muchacho de su edad. La indiscreción del ligón maduro con una vendedora ambulante de la playa, dará lugar a un enredo en el que se pondrán de manifiesto las grandezas y las miserias del ser humano.

La reflexión sobre las relaciones entre hombres y mujeres es curiosa y entretenida. La versión doblada en castellano, sin embargo, peca de la falta de naturalidad habitual en los doblajes del francés. Los diálogos resultan afectados, poco creíbles en un lenguaje coloquial. Desconozco cómo resultaría en francés. El filme está realizado con gran economía de medios. Apenas tres o cuatro localizaciones en las que asistimos a diálogos entre los personajes. En las situaciones, el público dispone de mucha más información que los personajes y por ello puede valorar con cierta distancia las reacciones de los mismos. Se busca, desde luego, el análisis ético del comportamiento de los individuos.

Rohmer, en cualquier caso, quizá por ser un romántico, protege al personaje de Pauline, quien a pesar de los potenciales desengaños sobre el comportamiento de los adultos, mantiene su integridad personal, su limpieza de mirada y su capacidad de comprender. En cualquier caso, al final, a pesar de su edad, resulta ser el personaje más maduro.

La película es entretenida, aunque probablemente no sea del gusto de la época. No creo que fuese mayoritario su público en 1983, y desde luego no creo que lo fuera hoy. Pero merece la pena un vistazo. La dirección de fotografía es del barcelonés Néstor Almendros.

Mont Saint-Michel

La acción del filme se desarrolla cerca de Granville, a pocos kilómetros de Mont Saint Michel - Pentax P30N, Sigma 28-70/3,5-4,5


Salud y república

Los hombres que miraban fijamente a las cabras (2009)

Cine

Los hombres que miraban fijamente a las cabras (The Men Who Stare at Goats, 2009), 15 de marzo de 2010.

«Guárdate de las Idus de Marzo», le dijo el ciego a Julio Cesar, y éste no le hizo caso y así le fue. Recordando el mal presagio, me dejo convencer en las idus de marzo de este año para ir a ver esta película de la que no me fiaba un pelo. Pero es lo que tiene ir al cine con mujeres; que de vez en cuando quieren ver películas de George Clooney. Da igual de que vayan. No se lo voy a reprochar… en exceso. Si no me recordarán algún fiasco que vimos en años pasados por culpa de Charlize o Scarlett

El filme, dirigido por Grant Heslov, trata de un periodista provinciano norteamericano, Ewan McGregor, que tras una vida rutinaria y el fracaso de su matrimonio, se dirige a Iraq con el fin de realizarse como periodista, donde se encuentra con un curioso personaje, Clooney, que le va contando la historia del Ejército de la Nueva Tierra. Este fue un experimento de los años setenta dirigido por un militar hippie, Jeff Bridges, que pretende luchar contra el enemigo usando tácticas pacíficas mediante técnicas paranormales. Mientras, se van internando en el país invadido, en el que tras una serie de catástrofes autoinducidas llegarán al cuartel general de los descendientes de aquel experimento, actualmente dirigidos por uno de los más desleales participantes de aquella época, Kevin Spacey.

El filme es una sucesión de ironías, sátiras y críticas a diferentes elementos de la política, el ejército, la sociedad y la cultura norteamericanas, pivotando alrededor de elementos extraídos de Star Wars, especialmente del concepto de los Caballeros Jedi, como guerreros pacíficos y espirituales. El guion apela a continuos flashbacks entre el presente de la era Bush y el pasado del Vietnam, de los hippies, o de la Guerra de las Galaxias de Reagan. También hace un uso continuado de la voz en off. A ratos un poco cargante, la verdad. No extrajo de mí carcajadas; ni siquiera alguna tímida risa. Moderadas sonrisas.

En lo que se refiere a la interpretación, creo que hay dos personajes muy desaprovechados, especialmente por que sus actores son los que más juego pueden dar. Y son los interpretados por Bridges y Spacey. Bridges es el que tiene los momentos más inspirados, por el propio absurdo de su personaje como coronel hippie. En algún momento, incluso, parece que rezuma alguna reminiscencia de aque personaje que fue el Gran Lebowsky. Realmente tengo la impresión de que nos hubiese gustado saber más de la historia del pasado. Clooney está razonablemente bien, y McGregor da la impresión de que lo han puesto ahí como parte de la broma sobre los jedis ya que el interpretó a uno de ellos en la fallida segunda trilogía de Star Wars.

Resumiendo, una película que tenía elementos para ser muy divertida, muy crítica y muy interesante, pero que se queda a medio camino a penas de las tres características. Además te la venden en el avance como comedia trepidante y desternillante, para luego encontrarte con un producto que se mueve con parsimonia, y a ratos lentamente y con más melancolía que disparate. Un producto fallido que pudo ser, y que ya nunca será. Bueno. Vete tú a saber… Que con esto de los remakes… Pero casi todos son mucho peores al original. Mi puntuación:

Dirección: **
Interpretación: ***
Valoración subjetiva:
**

La cabra

Yo fui un hombre que miró fijamente a una cabra, bajando del Gornergratt hacia Zermatt, Suiza - Pentax K10D, SMC-M 200/4

Libro: Le voyage d’hiver

Literatura

La publicación de la entrada sobre el último libro que leí de Amélie Nothomb sirvió para sugerir un regalo por un favor realizado a un alma agradecida. Y pocos días después recibí el libro que hoy nos ocupa, el último publicado por la escritora belga, ahora hace menos de un año. Y bueno, no es muy largo, como es costumbre con esta autora, y a pesar de tener reciente el anterior, lo he leído. Veamos como queda la cosa.

Le voyage d’hiver
Amélie Nothomb
Albin Michel – París, 2009
ISBN: 9782226193933

En primer lugar,  por si alguien no se ha dado cuenta, es la versión original en francés. De hecho, no creo que exista todavía una versión traducida al castellano. No me consta por lo menos. No es libro de bolsillo, pero por su extensión muy contenida, hace el papel. Pero eso sí, es una edición mucho más cuidada con una solapa que incluye en portada un retrato de la autora firmado por el prestigioso Studio Harcourt. Este detalle es un guiño irónico a alguno de los contenidos de la novela.

La situación que se nos cuenta es hasta cierto punto delirante. Zoïle, un empleado de EdF (Electricité de France), se dispone a tomar un avión en el aeropuerto Charles de Gaulle, con intención de secuestrarlo y estamparlo contra uno de los más emblemáticos edificios de la capital francesa. ¿El motivo? En una de sus inspecciones en los hogares parisinos conoció a la curiosa pareja formada por Aliénor, una escritora de novelas que sufre una forma extraña, y probablemente ficticia, de autismo, y Astrolabe, la joven agente que se dedica a cuidarla y a atender sus necesidades, ser angelical del cual cae perdidamente enamorado Zoïle. Tras una serie de peripecias a caballo entre el romanticismo y el esperpento, la materialización física del romance resulta imposible, por lo que como último acto amor, el joven decide cometer el atentado aéreo.

Todo parece indicar que la autora nos presenta en este trío imposible de personajes una reflexión sobre su propio ser como escritora, con un ser interior y retraído que sería la autista y con la dificultad de convivencia con el exterior y el mundo material representado por la pareja imposible. La novela, por lo tanto, resultaría ser una compleja metáfora. Metáfora que como ya he dicho oscila entre el humor y lo ridículo, y los más auténticos sentimientos románticos, puesto que no deja de haber una historia de amor que percibimos como auténtico.

No me ha gustado tanto como Ni d’Éve ni d’Adam, pero no deja de tener interés, además de ser un libro muy propio de la personalidad de la escritora. Así que el que se anime… le puede merecer la pena.

Mont Saint-Michel

No, Mont Saint-Michel (me estoy repitiendo en los motivos, últimamente) no es el emblemático edificio contra el que quiere atentar de forma simbólica el protagonista de la novela; es un edificio parisino que tiene que ver con el nombre de las protagonistas femeninas, y que aquí no voy a mencionar - Pentax P30N, Sigma 28-70/3,5-4,5

Libro: Ni d’Ève ni d’Adam (Ni de Eva ni de Adán)

Literatura

De vez en cuando, me gusta leer alguna obra extranjera, generalmente de ficción, en su idioma original. Lo cual reduce mis posibilidades al inglés y al francés. El objetivo es fundamentalmente pedagógico, refrescar los idiomas. Pero también el conservar de vez en cuando las sutilidades idiomáticas que muchas veces, y de forma irremediable e irreparable, se pierde en la traducción. Así que, de vez en cuando leo en inglés o en francés; es un hecho. Otro hecho es que Amélie Nothomb es una de las escritoras en lengua francesa más prolíficas y más leídas en la actualidad. Y que sus novelas suelen ser de extensión muy contenida, tirando a cortas. Un último hecho es que es muy fácil encontrarlas en la FNAC de Plaza de España en edición de bolsillo.

Todos estos hechos junto hacen que el libro que comento hoy sea el tercero que leo de esta autora belga nacida en Japón, con los antecedentes de uno que me gustó, Cosmétique de l’ennemi, y otro que se me atragantó, Métaphysique des tubes. Veamos que ha pasado con éste. En cualquier caso, me decidí por él debido a que escuché recientemente una recomendación para su lectura en la radio. No recuerdo quién fue «el culpable».

Ni d’Ève ni d’Adam
Amélie Nothomb
Le Livre de Poche, 2009
ISBN: 978-2-253-13323-0

Para empezar, decir que la edición es muy mona, ya que el librito viene encerrado en un estuche de cartón de lo más mono. Que servirá para guardarlo una vez leído. Claro está. Porque mientras tanto, menudo rollo el llevarlo encima, dado que el libro de bolsillo ha de servir para eso, para llevarlo en el bolsillo y sacarlo y disfrutarlo en ratos muertos en nuestra vida cotidiana.

La historia que nos narra es autobiográfica. Y básicamente es una historia de amor. Entre dos personas de nacionalidades y de culturas diferentes. La escritora regresa al Japón dónde nació y vivió hasta los cinco años con la idea de que también es su país, también es patria. Y allí inicia una relación con un joven de buena familia, que quiere aprender francés. A partir nos va narrando los episodio significativos de una relación de amor, que lo es simultáneamente con el chico y con el país que la acoge.

El tono de la narración es ágil, a veces desenfadado, yo me he reído en varias ocasiones, y en muchos capítulos he ido con una sonrisa por el mundo mientras leía las aventuras de la protagonista. Los malentendidos por culpa del idioma, las relaciones sociales e interpersonales a través de la comida, la ironía de una belga encantada con las montañas (Bélgica es un país básicamente llano en buena parte del territorio; en el resto tampoco es que sea montañoso, como mucho ondulado), etc…

Creo que la escritora se reserva para sí aspectos de la relación, menos divertidos, menos especiales, pero nos cuenta los aspectos esenciales de la misma. Entre los aspectos negativos, he de decir que no acabo de comprender del todo la naturaleza especial del chico. Más allá de que pueda ser más o menos mono y atento, aparece como un niño pijo, relativamente desocupado gracias al desahogo económico de sus padres. Hay que tener también en cuenta que estamos hablando de personas que apenas sobrepasan los veinte años de edad, muy al principio de la década de los noventa. De todas formas, el personaje protagonista es la escritora misma, su proceso de descubrirse y de saber quién es, de definirse cultural y personalmente, aunque sea por contraste con su enamorado y su entorno.

Resumiendo, un novelita que me ha gustado bastante, que a pesar de leerla en francés creo que no me he perdido gran cosa de lo esencial que nos está contando, y que puede ser bastante recomendable. Está publicada también en castellano, así que nos excusa. Y si a alguien se le atranganta, que no creo, pues tampoco es muy larga.

Manneken Piss

Ya que con frecuencia la autora se ríe de los tópicos sobre su nacionalidad, nos asomamos aquí a uno de los más grandes tópicos de Bruselas, la capital belga; el famoso Manneken Piss - Pentax P30N, Sigma 28-70/3,5-4,5

Un tipo serio (2009)

Cine

Un tipo serio (A Serious Man, 2009), 8 de enero de 2010.

Primera película del año. Me coge por sorpresa. No me había enterado de que los hermanos Coen, Ethan y Joel, estrenaban filme. Aprovecho un hueco en mi ajetreada semana pasada y, a la improbable hora de las 16:45 de un viernes, me escapo a ver el largometraje en su estreno en las salas de Zaragoza. No sé muy bien que voy a ver. Sólo sé que es de los Coen, una gente que ha hecho películas que me han gustado bastante. Aunque también han hecho algún pestiño.

En uno de los días más fríos del invierno, en el que el termómetro apenas sobrepasa los 0ºC en las horas centrales del día y en el que el cierzo deja una sensación absolutamente gélida, cuatro gatos nos disponemos a ver la película en una de las salas de cine más grandes de la ciudad. No hace mucho que han debido poner la calefacción, y hay que ver el filme con el chaquetón echado por encima. Explico todo esto porque es posible que todo ello influya en mis sensaciones sobre la película. Es decir, que me dejó un poco frío.

Los Coen se dirigen a sus raíces. Una barriada de algún lugar del Medio Oeste de los EE.UU. donde prospera una comunidad judía en algún momento de finales de los 60 o principios de los 70. Allí, un profesor de ciencias universitario se enfrenta a una serie de problemas. Su mujer le engaña con otro y le pide el divorcio, su hijo adolescente aficionado a la «maría», un estudiante que le soborna y chantajea al mismo tiempo para conseguir el aprobado, una primo «raro» apalancado en su casa al que persigue la policía, un hosco y casi hostil vecino, una vecina buenorra y tentadora,… Y los Coen nos van contando las peripecias del profesor, su familia y sus vecinos en un tono que va oscilando entre la comedia, el drama y la tragedia. Una comedia negra, vamos.

Como curiosidad, la historia está precedida por una especie de prólogo, en el que asistimos a una especie de historia de fantasmas en algún lugar de Polonia, en algún momento del pasado, en una comunidad judía. Está rodado en yiddish.

En cuanto a la dirección y la producción, evidentemente se nota la autoría de los dos hermanos. Con oficio para dar y vender, reproducen con esmero un ambiente físico, social y psicológico, y nos van presentando una serie de situaciones que, aunque pecan de inconexas o inconclusas en algunas ocasiones, remedan la historia de un moderno Job.

Los actores no me resultan en absoluto conocidos. El principal es Michael Stuhlbarg, protagonizando la película, con un trabajo notable. Muy notable también es el papel de Sari Lennick, interpretando a la esposa infiel del profesor. El resto, que lo hacen también bastante bien, no me suenan salvo de series televisivas. Bueno… tiene un breve papel de rabino Simon Helberg, el muy grimoso Wolowitz de la serie The Big Bang Theory.

En resumen, una película que tiene indudables virtudes, pero que a mí no me llegó del todo, bien sea porque estaba cansado, por el frío de la sala, o porque los temas del filme no me resultaron atractivos. Cosas que pasan de vez en cuando. Yo le pongo…

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
**

Y os dejo con una imagen alusiva a los judíos centroeuropeos.

Cementerio Judío Nuevo - Cracovia

Cementerio judío nuevo de Cracovia, Polonia - Canon EOS 40D, EF 28/1,8 USM

Julie & Julia (2009)

Cine

Julie & Julia (2009), ?? de octubre de 2009.

Ayer por la tarde estaba revisando las películas vistas en el último año, y me encontré con sorpresa que había una vista hace unas semanas, no recuerdo el día ya, sobre la que no había redactado la reseña correspondiente. No es de extrañar. Supongo que mi subconsciente me frenaba para hablar de una película dirigida por alguien como Nora Ephron, de quien en ocasiones en pensado que habría que juzgar por crímenes contra la humanidad. O por lo menos contra el buen cine. Pero el caso es que fui a ver esta película arrastrado por las circunstancias y sin sabe quién la había dirigido, y con la esperanza de que sus dos protagonistas, Meryl Streep y Amy Adams, a quienes había visto juntas hace unos meses en un drama muy interesante, salvasen la tarde.

El filme nos cuenta dos historias interrelacionadas. Está basado en el libro escrito por la protagonista de una de ellas, una escritora norteamericana que adquirió por lo que se ve cierta fama escribiendo un blog en el que contaba cómo durante un año cocinó todas las recetas de un libro de Julia Child, una cocinera aficionada norteamericana, que vivió un tiempo en París donde estudió cocina en Le Cordon Bleu. El tono de la película es de comedia con sentimientos, o como algunos llaman, dramedia. Es decir, un tono ligero y de comedia pero contando los pequeños dramas cotidianos de las personas. Esta es la primera historia, el cómo la moza esta pasó un año cocinando y escribiendo un blog. La otra historia es la de la cocinera que escribió las recetas.

Bien. Pues eso. Una historia de las que le gustan a la directora, técnicamente correcta, con mucho buenismo y corrección política en los temas tratados, pero que realmente tampoco tiene más miga. A mí los dos personajes protagonistas no me interesaron gran cosa, por lo tanto sus idas y venidas tampoco. Como la comedia no se decanta como tal ni extrae sonrisas ni risas de ningún tipo,… pues ya se sabe… una reacción de indiferencia total.

En el plano interpretativo, reconozco que el papel de Meryl Streep como Julia Child me carga bastante. Me parece una individua insoportable. Si realmente es eso lo que querían mostrar en la película, lo hace muy bien; pero como sospecho que no era esa la intención, igual hay que considerarla como floja. Sin embargo, Amy Adams queda más convincente en su papel. No es que consiga que nos interesemos gran cosa en su personaje, cosa difícil por los lastres de base del mismo, pero por lo menos no nos cae mal, y como la actriz tiene un físico muy simpático, muy agradable… pues ya está bien. Creo que esta chica es capaz de dar bastante más de sí, si le dan los papeles adecuados. No me parece mala actriz. Hay algunos secudarios masculinos, pero su papel es tan anecdótico en el conjunto, que pasaré de comentarlos.

En resumen, una película sólo aconsejable para ñoños y ñoñas, partidarios de los productos de la directora; aunque globalmente me parece algo más soportable. La valoración que le doy es la siguiente:

Dirección: **
Interpretación: **
Valoración subjetiva: **

El que buena parte de la acción pase en París, me viene muy bien a la hora de colocar una foto de mi viaje reciente.

Les Deux Magots

Les Deux Magots, famoso café, punto de reunión de intelectuales en el Boulevard Saint-Germain de París - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.