[Televisión] Cosas de series; verdaderos detectives,… delincuentes,… corruptos,…

Televisión

Hoy no es jueves. Y por lo tanto no tocaba hablar de las series de televisión. Pero este Cuaderno de ruta va a pasar durante unos días al modo «solo fotos», y me he dado cuenta que se me pueden acumular en las semanas que viene los comentarios sobre series que terminan temporada. Así que he decidido mantener la sección semanal, trasladándola al miércoles.

Hablar en primer lugar de un par de novedades que han entrado en mi cartelera particular. En primer lugar, tenía en reserva desde junio la tercera temporada de Orange is the new black. Esta serie de trama carcelaria que mezcla con sabias dosis la comedia y el drama, es en estos momentos «obligatoria» para el aficionado a la ficción televisiva. Tiene demasiados momentos buenos como para correr el riesgo de perderse alguno. Hace menos de una semana que empecé a ver la tercera temporada, y hasta el momento no ha tenido desperdicio, encontrando por mi parte incluso una tendencia al alza en la calidad de la serie. No diré más.

Hoy acompaño la entrada con fotografías que se han podido ver últimamente en mi Tumblr de viajes (enlaces al final de la entrada) En la fotografía; canal del Brenta, cerca de la laguna Veneta, Italia. Marzo de 2013. En el encabezado de la entrada; asando salchichas y carne en Alexanderplatz, Berlín (Alemania). Agosto de 2013.

También comenté hace unos días, después de terminar la primera temporada de Humans, que me apetecía echarle un vistazo a su original sueco, Äkta människor (Real Humans). Sólo diré una cosa. El primer episodio de la serie sueca me parece superior al primer episodio de su versión inglesa. Más interesante, con más posibilidades, aun teniendo en cuenta que básicamente es la misma historia con algunas diferencias, que no me parece en todos los casos menores. Así que es prácticamente seguro que seguiré adelante con ella.

Y vamos con lo más importante de la semana, el final de la segunda temporada de True Detective, una serie con unas expectativas muy elevadas, especialmente por lo mucho que gustó la primera. Para quien no esté al tanto, hay que decir que las temporadas de esta serie no son continuación unas de otras. Son historias totalmente independientes, que tienen en común que están protagonizadas por policías norteamericanos que trabajan en entornos complejos. Policías que arrastran traumas personales por episodios de su pasado, con dificultades para las relaciones interpersonales, con familias difícil, disfuncionales o a las que terminan ahuyentado en el caso de las más normalizadas. Puede estar o no corruptos. Y se enfrentan a casos detrás de los cuales hay gente poderosa manejando los hilos. Estos policías están en la punta del iceberg de la corrupción social. En esta ocasión, han sido tres policías de distintos cuerpos californianos, Ani Bezzerides (Rachel McAdams) de la policía estatal, Ray Velcoro (Colin Farrell) de la policía local de un municipio californiano, y Paul Woodrugh (Taylor Kitsch) un exmilitar en la policía de tráfico. A estos hay que sumar, con papeles trascendentes, prácticamente al mismo nivel, un capo mafioso, Frank Semyon (Vince Vaughn) y su mujer Jordan (Kelly Reilly). Entrar ahora en contar el trasfondo de cada uno de los personajes y lo que les lleva a la improbable confluencia de todos ellos, sería complejo y probablemente inútil. Para tratar de entender el conjunto hay que verlo.

Mansfield Place, Edimburgo, Escocia (Reino Unido). Julio de 2013.

En cualquier caso, en esta segunda temporada no he conseguido engancharme emocionalmente al caso y a las circunstancias de sus protagonistas como en la primera temporada. Quizá porque son muchos más personajes con los que empatizar. También porque en la primera el misterio era profundo y enredado, pero no tan complejo en ramificaciones e intereses como este. Indudablemente porque la química de los intérpretes de la primera temporada era globalmente superior. Más concentrada, mejor trabajada y más creíble. Y también estoy de acuerdo en los que opinan que el guion, la historia, estaba peor tramada. Sin contar con que la dirección de Cary Fukunaga en la primera temporada era más personal, y de más calidad, que la que nos proporcionan los múltiples directores de episodios de esta, que son buenos profesionales, pero que como sucede con frecuencia en televisión, se ven obligados a homogeneizar sus formas y estilos, perdiendo personalidad. Por ello, en televisión habitualmente el director es menos importante que en el cine. En el cine es el autor con la ayuda del guionista y otros creativos. En televisión, es el creador de la serie, muchas veces un guionista en este papel o como productor ejecutivo, el que con ayuda de otros profesionales tiene la responsabilidad del producto.

La temporada ha resultado por lo tanto en mi humilde opinión inferior. Ciertamente han intentado compensarlo con espectacularidad. Y en ese sentido son notables el tiroteo creo que del episodio 4º y la secuencia de la orgía sexual en el 6º. Junto con algunos otros momentos. Aun así, se han leído muchas opiniones criticando duramente el resultado. Yo diría que no estamos ante ninguna catástrofe. Sigue siendo mejor que muchas cosas que se hacen en televisión, pero ya no tengo la sensación de que sea una serie especial, como durante la primera temporada. De hecho, si esta fuera la primera temporada, daría por bueno el tiempo dedicado a su visualización, pero me plantearía si querría ver otra historia de este tipo.

Desconozco cuál es el destino de la serie. No sé si habrá una tercera temporada. La idea general de la serie es buena… pero ya hemos visto que los resultados pueden ser irregulares. Veremos… que dijo un ciego a otro ciego.

Egipto en el Met (Metropolitan Museum of Art), Nueva York (Estados Unidos). Septiembre de 2013.

De viaje con Carlos (Tumblr)

De viaje con Carlos (Cuadernos de viajero)

Una foto de mis viajes, al azar

[Televisión] Cosas de series; de todo lo humano y lo… ¿robótico? ¿mutante?

Televisión

Sinceramente, la temporada veraniega, por lo menos en lo que a mi cartelera personal televisiva se refiere, se está poniendo interesante. A menos de una semana para el final de la segunda temporada de True Detective, si no la calidad de la primera al menos nos ha ofrecido espectacularidad. Y a dos episodios del final de Power, ya nos han planteado situaciones que nos podrían haber resultado satisfactorias incluso para un final de temporada. Y además tenemos ya algún final de temporada que comentar. Sobre series que merecen además un comentario reflexivo.

Sense8 – 1ª temporada (no confirmada todavía la segunda)

«Sense8» se pronuncia en inglés como «sensate», algo así como ‘senseit». El número 8 además es el de los protagonistas de la serie, un grupo de personajes dispersos por el mundo; Méjico, California, Chicago, Londres, Islandia, Berlín, India, Seul, Kenia… que nacieron todos el mismo día, un 8 de agosto; 8 del 8. No nos dice el año. Muy conveniente, porque se supone que todos tienen la misma edad, pero no lo aparentan… fallo de «casting». Pero vamos,… entre los 25 y los 35, aunque los actores y actrices que los interpretan sobrepasan todos el límite inferior de este intervalo mientras que otros lo sobrepasan. Entonces estaríamos hablando más bien entre los 28 y los 38… De todas las nacionalidades. El actor mejicano es español (Miguel Ángel Silvestre), la transexual californiana es californiana (Jamie Clayton), el policía de Chicago es tejano (Brian J. Smith), el keniata es londinense descendiente de caribeños (Aml Ameen), la surcoreana es surcoeana (Doona Bae o Bae Doona, léase algo así como ‘peduná’), la india es india (Tina Desai), la islandesa residente en Londres es inglesa de Bristol (Tuppence Middleton) y el berlinés es berlinés (Max Riemelt).

¿Y qué tienen en común? En el momento en que misteriosamente muere una mujer llamada Angelica (Daryl Hannah), descubren que todos ellos están interconectados mentalmente o telepáticamente. Y no sólo se puede comunicar entre sí en la distancia, sino que además puede transferirse unos a otros sus propias habilidades. Su capacidad para pelear, para hackear ordenadores, para disparar un arma, para conducir, para descerrajar un caja fuerte,… lo que sea. Estamos ante la enésima iteración del tema de superhumano. Del mutante con poderes especiales. Ciertamente sin ridículos trajes de colores, sin capas ni antifaces, como entre los procedentes del mundo de la historieta. Y por supuesto, perseguidos por un archienemigo que quiere acabar con ellos, el Sr. Whispers (Terrence Mann), que para colmo es uno de ellos (¿dónde he visto yo esto antes?).

«Sense8» está rodada en las nueve localizaciones reales en las que transcurren los hechos, entre ellas Berlín, la capital alemana.

Todo lo anterior lo metemos en una coctelera y lo adornamos con un poco de homosexualidad y transexualidad, amores imposibles, romances tórridos y romances platónicos, mucha presunta diversidad étnica y racial, y abundancia de referencias a la cultura pop del momento. Canciones pegadizas, especialmente. Y como ya he insinuado algo de sexo más o menos tórrido, que siempre sirve para enganchar audiencia. Qué mejor que una escena lésbica, con un primer plano de un pene artificial montado en un arnés, para «calentar» la audiencia. O unas escenas en una piscina con una «manage a quatre» aunque sea por vía telepática.

Se me olvidaba, este invento es de los Wachowski de la mano J. Michael Straczynski (le debemos Babylon 5, que muchos admiran, yo no tanto, y algún bodrio que otro en el campo de los superhéroes). Y hereda visual y conceptualmente mucho de lo que los primeros hicieron con el alemán Tom Tykwer (que también dirige un par de episodios) en la aceptable aunque no del todo conseguida adaptación de la excelente novela El atlas de las nubes.

Qué me parece a mí todo esto… Vamos a ver… de la misma forma que hay comida para gurmés y comida rápida, que no tiene porque ser mala,… o que existe la música culta de calidad, la clásica o el jazz, y luego esta el pop, que no tiene porque sonar mal… Pues todo lo que tocan los Wachowski es lo mismo. Pueda estar mejor o peor, puede ser pretencioso o visualmente interesante, puede entretener o aburrir como una ostra,… pero en general no pasan de ser algo parecido al «pop». Un producto de consumo fácil, con mucha menos profundidad de la que aparenta, muchos lugares comunes, que se nos pega con facilidad, pero probablemente lo olvidaremos también con facilidad, con menos originalidad de lo que aparenta porque pica de los caminos ya trillados por otros. Casi todo lo que han hecho los Wachowski tiene características similares. Incluso la tan admirada por algunos Matrix, que a mí nunca me ha convencido gran cosa. Y menos con el «caracartón» de protagonista. Pero por lo menos, en lo que nos toca en esta ocasión, para refrescar los calores del verano, entretiene. Y aunque peca de alguna irregularidad en el desarrollo de la historia, y especialmente en el interés de algunos de los ochos «sensates» (véase la pastosa historia de los mejicanos), también tiene momentos muy divertidos, con finales de episodios muy entretenidos, incluido el del que termina la temporada.

No se ha confirmado todavía su regreso en una segunda temporada. Si no vuelve, no penaré. Pero si vuelve Confirmada la segunda temporada, supongo que la veré. Entretenimiento.

Por cierto, parece obligado pronunciarse por el «sensate» favorito… Para mí, las chicas claro; Sun (Bae Doona), Riley (Middleton) y una que no es «sensate», sino la pareja de una de ellos, la antigua «companion» del Doctor, Amanita (Freema Agyeman), personaje secundario pero mucho más dinámico e interesante que alguno de los primarios.

Sigo diciendo que para mí lo mejor de los Wachowski fue Bound (Lazos ardientes),… película de lo más «noir» con alto voltaje sexual, que no se parece en nada al resto de lo que han hecho.

Una de las localizaciones es el Monumento a los judíos asesinados en Europa; aunque no tengo claro si usan el monumento real o algún decorado similar... detalles que me han chocado... yo que lo he visitado en tres ocasiones.

Una de las localizaciones es el Monumento a los judíos asesinados en Europa; aunque no tengo claro si usan el monumento real o algún decorado similar… detalles que me han chocado… yo que lo he visitado en tres ocasiones.

Humans – 1ª temporada (volverá para una 2ª temporada)

Si la anterior era la enésima vuelta de tuerca al tema de los mutantes y de la nueva humanidad, o lo que viene después del ser humano, en esta ocasión estamos ante una nueva iteración sobre el concepto de la inteligencia artificial y los posibles difusos límites entre una inteligencia artificial autoconsciente y emocional y el ser humano. Los «synths» (sintéticos) de Humans son más que dignos descendientes de los replicantes, los cylones de nueva generación y otros diversos antecesores, televisivos, cinematográficos y literarios, de seres artificiales de aspecto humano e inteligencia avanzada.

Pero si en otras producciones nos hemos movido en mundos futuristas, mundos alienígenas, futuros o pasados más o menos remotos, «space operas», en esta ocasión nos movemos en un presente alternativo, con tonos distópicos, y el principal escenario de la acción son las calles de Londres y los domicilios de la más o menos aburrida clase media británica. Nos sitúa los dilemas asociados al reconocimiento de la inteligencia en seres que no son biológicamente humanos en el cuarto de estar o en la cocina de casa. Al mismo tiempo que se genera una trama con un nivel de suspense adecuado para esperar con ganas el episodio de la semana siguiente.

Producción británica, que es casi sinónimo de producción de calidad y bien interpretada. Detrás del tema principal, sobre la humanidad de los «humanos» sintéticos, arañamos unas veces más superficialmente otras menos con algunas cuestiones absolutamente humanas: el abuso o violencia sexual, tanto doméstica como en el entorno de la prostitución; la violencia absurda hacia aquellos seres que consideramos inferiores; la soledad y la necesidad de sustitutos para rellenar los huecos dejados por la ausencia de otros seres humanos; las relaciones conyugales y familiares; el amor y la lealtad fraterna, cuando el concepto de «hermano» o «hermana» se extiende más allá de los tópicos culturales.

Es adaptación de una producción sueca, Äkta människor (Gente real), que dicen que está igual de bien o mejor. Incluso más incisiva a la hora de tratar los temas. Ganas me entran de verla…

Mucho menos espectacular, pero mucho más profunda y reflexiva que la producción de los Wachowski, e igualmente entretenida.

En cualquier caso, la simbología me parece un poco cogida por los pelos, no del todo apropiada, y seguramente banalizada por esa tendencia de los Wachowski a convertilo todo en algo

En cualquier caso, la simbología me parece un poco cogida por los pelos, no del todo apropiada, y seguramente banalizada por esa tendencia de los Wachowski a convertilo todo en algo «pop».

[Televisión] Cosas de series; entre la ciencia ficción y lo sobrenatural

Televisión

En primer lugar, las novedades, y estas pasan por  el comienzo de la tercera temporada de Rectify, serie que siempre me ha parecido muy interesante, el condenado a muerte cuya sentencia es revisada y puesto temporalmente en libertad porque las pruebas no parecen tan concluyentes años después de la condena. Pero estamos ante un hombre inadaptado a la sociedad, a su familia y a la vida en general. No tiene el mismo «punch» que en su primera temporada, pero nos sigue ofreciendo buenos momentos, interesantes reflexiones, e interpretaciones muy sólidas.

Como hoy dedicaré mi comentario a las series de este verano que se pueden encuadrar dentro del epígrafe «ciencia ficción/fantasía», tendré que comentar que he empezado a ver Sense8, incursión de los Wachowski (Andy y Lana) en el mundo de la televisión, con capítulos dirigidos por otros realizadores, como por ejemplo por Tom Tykwer, con quien ya colaboraron en la pantalla grande. Me entraron dudas sobre si empezar a ver o no esta serie. Los Wachowski no son santo de mi devoción. La mayor parte de las cosas que han hecho, que no son tantas, me dejan frío. Famosa trilogía incluida, que a mí me aburre y me parece una pedantería bien gorda, mucho más superficial que lo que quiere aparentar, pero, eso sí, con abundantes fuegos de artificio. Aquí estamos ante una realización que recuerda a Cloud Atlas. Múltiples personajes, múltiples localizaciones, realización y montajes muy dinámicos, afortunadamente no llegan al delirio pastillero, alguna que otra concesión a la cultura pop más comercial (se mantienen en su superficialidad con pretensiones), y un argumento de personas interconectadas de forma misteriosa, que no sé si hay que incluir en el terreno de la ciencia ficción o de la pura fantasía. Conflictos personales muy tópicos, algo planos, pero puede entretener. Llevo cuatro episodios, ya veremos cuál es mi valoración final.

Hoy toca repasar próximas apariciones en mi Tumblr viajero (abajo el enlace); por ejemplo, viajando en tranvía por Budapest.

Hoy toca repasar próximas apariciones en mi Tumblr viajero (abajo el enlace); por ejemplo, viajando en tranvía por Budapest.

Va bordeando el camino entre lo místico fantasioso y la ciencia ficción el drama Proof, en el que doctora escéptica con traumas vitales se une con millonario con cáncer con mal pronóstico para encontrar una prueba de que hay una vida más allá de este valle de lágrimas. El reparto inicial, con Jennifer Beals y Matthew Modine al frente, me atrajo. El tema no tanto. Y conforme pasan los episodios se me va desinflando el interés. Supongo que verá toda la temporada… pero está siendo floja.

Las «conspiranoias» vienen de la mano de Mr. Robot, una compleja historia en que entra en juego el mundo de los hackers, de las drogas, las malévolas corporaciones multinacionales y esas cosas. Empezó fuerte y muy interesante, pero ha llegado a un punto en que la historia global se han enmarañado, y el interés principal viene de los momentos. A la expectativa de lo que vaya sucediendo.

Entre los restos arqueológicos de Augusta Bilbilis, cerca de Calatayud, Aragón (España).

Entre los restos arqueológicos de Augusta Bilbilis, cerca de Calatayud, Aragón (España).

La «space opera» está representada por Dark Matter, una serie que tiene muchos elementos para no estar nada mal, pero que flojea de dos cosas. De algunos guiones, otros no están mal, y de las interpretaciones, también limitadas. Es una pena que Syfy no cuide más su producciones como en los tiempos de Galactica… De todas formas, entretiene.

Y lo mejor en el ámbito de la ciencia ficción y las sociedades con tintes distópicos viene del Reino Unido, de Humans. La enésima reflexión sobre la «humanidad» de los robots con aspecto humano no está nada mal. No comentaré de momento mucho más, porque se nos viene el último episodio de los ocho que tiene la temporada… pero probablemente de lo mejor del verano.

O comiendo en el Café de Gijón en Madrid, la villa y corte española.

O comiendo en el Café de Gijón en Madrid, la villa y corte española.

De viaje con Carlos (Tumblr)

De viaje con Carlos (Cuadernos de viajero)

Una foto de mis viajes, al azar

[Televisión] Cosas de series; polis buenos, polis malos, malos malísimos y sexo

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La semana pasada me salté el jueves televisivo. Tenía otras cosas que contar y había sido una semana con escasas novedades. Así que dejé mis comentarios para ésta. Y hay cosas interesantes que contar.

Empecemos por las novedades. Porque ha comenzado la tercera temporada de Masters of Sex. Y el primer capítulo ha sido impresionante. Con una elipsis de varios años con respecto a la situación en la temporada anterior, nos encontramos con un fin de semana familiar en el que se mezclan las familias Masters y Johnson, con el extraño trío que forman William (Michael Sheen), Libby (Caitlin FitzGerald) y Virginia (Lizzy Caplan), más los retoños de todos ellos que cada vez se nos hacen más mayores. Los que hayan seguido la serie hasta ahora entenderán el rompecabezas que puede ser semejante reunión familiar. Pero es que además las conversaciones entre Libby y Virginia han sido impresionantes. Reivindicando a pasos agigantados el personaje de Libby Masters, que parecía la sosa de la serie. Recordemos que es una serie que mezcla realidad y ficción. A partir de los personajes reales, realiza una versión ficticia de sus vidas. Y por si alguien no se ha enterado, se hablan más de relaciones humanas que de relaciones sexuales, aunque estas también tengan su presencia de vez en cuando. Si las cosas siguen como han empezado, nos divertiremos con esta mezcla de comedia y drama.

Hoy traigo algunas de las fotografías que se podrán ver próximamente en mi Tumblr, De viaje con Carlos; como este tranvía en las calles de Bratislava, Eslovaquia.

Hoy traigo algunas de las fotografías que se podrán ver próximamente en mi Tumblr, De viaje con Carlos; como este tranvía en las calles de Bratislava, Eslovaquia.

Hay un predominio de series policiacas, con tono oscuro en mi cartelera de verano en estos momentos. Pero tengo que destacar la nueva temporada de True Detective. Como en la primera, policías torturados, con secretos, con pasados que pesan sobre ellos, que se ven obligados a trabajar juntos, con dificultados… Trama compleja, con ramificaciones. Ambiente sórdido, oscuro, pesado. Pero el capítulo cuarto nos ha ofrecido uno de esos momentos que te dejan sentado en el sofá. Si en la primera temporada fue cierto famoso plano secuencia de nueve o diez minutos de duración, en esta ocasión ha sido una balacera que ha empezado poco a poco pero ha ido in crescendo, y que te deja con la boca abierta. Y con la serie, que con todas las cartas por encima de la mesa, los policías, la situación social, la corrupción política, las mafias,… con la serie digo, que puede tirar por cualquier lado. Excelentes interpretaciones y excelente realización, que merece la pena ser vista incluso si no llegase al nivel de la primera temporada, cosa que está por ver todavía.

O este particular selfie en San Juan de Busa, en el Serrablo, Aragón (España).

O este particular selfie en San Juan de Busa, en el Serrablo, Aragón (España).

Y finalmente, comentaré que he terminado de ver la primera temporada de Aquarius, una de esas series que sacan todos los capítulos a la vez, y que luego tienes que gestionar tú mismo cómo los vas viendo. Una serie que empezaba así a lo tonto modorro, con esa trama en la que la hija adolescente (Emma Dumont) de un abogado adinerado (Brían F. O’Byrne), cuya esposa (Michaela McManus) tuvo de jovencita algo con un detective de la policía de Los Ángeles (David Duchovny), en la actualidad bastante cínico,… retomo el hilo, la hija adolescente digo se escapa de casa y acaba nada más y nada menos que en «La Familia» de Charles Manson (Gethin Anthony), aquel simpático mozo que es famoso por acuchillar repetidamente a Sharon Tate embarazada, entre otras víctimas. A eso súmale algún policía corrupto, un joven policía animoso y honrado que trabaja infiltrado (Grey Damon) y una joven y guapa policía (Claire Holt), casi demasiado guapa, que trata que la tomen en serio en un mundo muy muy muy machista. Al final, casos variados sobre el hilo conductor general, con episodios más normalitos, pero con algunos muy notables, que merecen más reconocimiento que el que está teniendo la serie, que por cierto ha sido renovada por una segunda temporada. Duchovny chupa mucha cámara, y a veces es difícil dejar de ver en él al cínico Hank Moody… pero no lo hace mal y tiene carisma. Hay más tramas paralelas, pero no quisiera ser demasiado prolijo; mejor las veis vosotros mismos. Yo me lo he pasado bastante bien con esta serie.

Y de momento esto es lo que hay. La semana que viene igual repaso la parte más friqui de mi cartelera televisiva.

O esta fugaz visión de la estación de Guadalajara-Yebes volviendo en AVE de pasar el día en Madrid, España.

O esta fugaz visión de la estación de Guadalajara-Yebes volviendo en AVE de pasar el día en Madrid, España.

De viaje con Carlos (Tumblr)

De viaje con Carlos (Cuadernos de viajero)

Una foto de mis viajes al azar

[Televisión] Cosas de series especial; adiós a Jackie Peyton

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Con Jackie Peyton (Edie Falco), Nurse Jackie, se nos va la última de las antiheroínas o los antihéroes que durante unos años han estado presentes en la televisión que nos llegaba del otro lado del Atlántico. Estos personajes que claramente suponen un modelo a NO seguir, pero que conquistan de una otra forma la simpatía del espectador, provocando una paradoja, ya que en condiciones normales, la ética de las conductas de los mismos sería condenable en un porcentaje de ocasiones elevados.

Jackie Peyton traía consigo el contraste de ser simultáneamente una drogadicta y una enfermera.

Esta es una de esas series en las que Nueva York se cuela como un protagonista más, casi de rondón, pero imprescindible.

Esta es una de esas series en las que Nueva York se cuela como un protagonista más, casi de rondón, pero imprescindible.

El oficio de enfermera o enfermero es uno de los más valorados por la sociedad. Desde luego en España, pero supongo que en muchos países. Es la persona cuidadora, aquella que nos atiende nuestras necesidades cuando más vulnerables nos sentimos. Cuando estamos enfermos. Más si estamos en un hospital, en un servicio de urgencias. Estamos un poco a su merced. Y Jackie es una buena enfermera, muy orientada hacia sus pacientes, que llega poner sus necesidades por encima incluso de las estructuras, de los reglamentos, de las convenciones,…

Un consumidor de sustancias adictivas es un enfermo. Pero es un enfermo que se comporta como (perdón por la expresión) un perfecto cabrón. Su dependencia de las sustancias le hará pasar del modo más egoísta, por encima de su familia, cónyuge e hijos, de sus amigos, de sus compañeros de trabajo. De todos se aprovechará, a todos engañará, a todos mentirá. Que en un momento podamos sentir simpatía por un personaje así es la gran paradoja que explotan las series de este tipo.

Pero no el Nueva York de los tópicos turistas, sino el de las calles y los neoyorquinos, con sus alegrías y sus miserias.

Pero no el Nueva York de los tópicos turistas, sino el de las calles y los neoyorquinos, con sus alegrías y sus miserias.

Nurse Jackie empezó su andadura hace seis años, siete temporadas, en tono de franca comedia, y con el tremendo carisma de su protagonista, el buen hacer de Falco, consiguió en poco tiempo llevarnos a esta paradoja. Y hacer que nos pusiéramos irremediablemente de su parte. Pero las consecuencias de sus actos no podían salir siempre bien paradas, y evolucionó poco a poco al drama, con notas de comedia, comedia negra en las más de sus ocasiones. Paradójicamente, esto también condujo a un cierto agotamiento del personaje. Si la serie se mantuvo de una forma u otra, fue gracias a algo que cada vez se muestra más importante en las series; los personajes secundarios. Y especialmente dos. Gloria Akalitus (Anna Deavere Smith), esa veterana enfermera que quiere mostrarse directiva implacable, pero que conserva mucho más corazón y coraje del que quiere demostrar. Y Zoey Barkow (Merritt Wever), la ingenua enfermera novata que vemos crecer y madurar. Porque ambas son en el fondo la otra cara de Jackie, el potencial que hay detrás de una fenomenal mujer arruinada por las drogas. Akalitus es el cerebro y Zoey es el corazón, sin que ninguna de las dos carezca del otro; ambas íntegras, éticas, con sus fortalezas y también con sus debilidades, que saben vencer por sí solas o con ayuda de otros. Son la propuesta ética de una serie que podría haberse quedado en un planteamiento un poco canalla.

Quizá la serie se haya prolongado demasiado tiempo, y llevase varias temporadas dando vueltas sobre sí misma, como se ha comentado en muchos sitios. Puede ser. En cualquier caso, nos ha proporcionado buenos momentos. Y sólo nos queda el cómo interpretar el momento final de la serie. Como un punto final,… o como un final de ciclo, tras el cual, sin el escenario habitual de la serie todo volverá a seguir igual… Que cada uno se quede con lo que prefiera.

Incluso muestra la serie una cierta crítica a la especulación frente a los intereses de los ciudadanos; aunque no sé porque deciden que los malos sean noruegos, si hay yanquis más que suficientes para cumplir a la perfección el papel de especuladores sin alma.

Incluso muestra la serie una cierta crítica a la especulación frente a los intereses de los ciudadanos; aunque no sé porque deciden que los malos sean noruegos, si hay yanquis más que suficientes para cumplir a la perfección el papel de especuladores sin alma.

[Televisión] Cosas de series; flojera general veraniega, a Nurse Jackie le dedicaré un especial

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Pues sí. Se nos ha despedido para siempre Nurse Jackie. Ha sido lo más destacado de esta semana. Pero eso merece una entra especial. Mañana o pasado mañana.

Por lo demás, he seguido revisando las novedades de este mes de junio, las series que pueden marcar mi cartelera veraniega. Estaba un poco sesgada hacia la ciencia ficción. O mucho. Pero de momento, tras dos episodios vistos, ya he decidido dar de baja Stitchers y Killjoys, porque son muy malas. Mr. Robot todavía está por ver, parece el mejor estreno hasta la fecha, y Dark Matter se mueve con cierta dignidad aunque sin que sea para tirar cohetes. Escéptico, pero con posibles. Humans, la serie de «replicantes» británico, también tiene su miga aunque está teniendo un desarrollo un poco plomizo para mi gusto..

No son pocas las series que nos llegan del otro lado del Atlántico que son de producción o de coproducción canadiense.

No son pocas las series que nos llegan del otro lado del Atlántico que son de producción o de coproducción canadiense.

También empecé a ver el primer episodio de Ballers, fuera de la ciencia ficción sobre jugadores de fútbol americano retirados, y no me interesó nada. No lo terminé.

Ha vuelto Rizzoli & Isles, que como siempre es un entretenimiento intrascendente pero agradable, y tengo pendiente ir empezando a ver la nueva temporada de Orange is the New Black. Pero de momento me he dedicado a las novedades. Me estoy planteando recuperar alguna serie que de entrada no me interesó, pero poca cosa. En general, un escenario bastante pobretón, ya que algunas de las novedades pueden caerse en próximos episodios.

Unos paisajes y unos estilos de vida no muy diferentes a los estadounidenses, unidos a unos menores costes de producción, hacen que muchos de los paisajes urbanos o naturales que vemos estén rodados en Canadá.

Unos paisajes y unos estilos de vida no muy diferentes a los estadounidenses, unidos a unos menores costes de producción, hacen que muchos de los paisajes urbanos o naturales que vemos estén rodados en Canadá.

He aguantado hasta el final Between, principalmente porque era una temporada de sólo seis episodios. Pero esta distopía localizada en un pueblo donde mueren en una epidemia todos los habitantes de más de 21 años, de producción canadiense, no me ha convencido. Así que aunque renovase, no volvería a verla. Así que nada… malos tiempo para la lírica televisiva. De momento lo único que se sujetan son las segundas o terceras temporadas de series ya conocidas. Y alguna de estas tampoco… En fin.

Como muestra traigo a esta página algunos paisajes urbanos de la ciudad de Kingston en Ontario. No muy lejos de la frontera con el estado de Nueva York, al otro lado del lago Ontario y el río San Lorenzo.

Como muestra traigo a esta página algunos paisajes urbanos de la ciudad de Kingston en Ontario. No muy lejos de la frontera con el estado de Nueva York, al otro lado del lago Ontario y el río San Lorenzo.

[Televisión] Cosas de series; Game of Thrones, el que quede que apague las cámaras y los focos y ponga eso lo de «The End»

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Han pasado muchos días, un poquito más de tres semanas desde mi última entrada televisiva. Y estamos en plena época de estrenos y retornos televisivos.

Entre los estrenos de los que ya he podido ver algún episodio tenemos bastante ciencia ficción o tecnoficción, como en Stitchers, Mr. Robot, Dark Matter o Killjoys. Parece que, por las dos últimas, las space opera se quieren poner de moda otra vez. Pero el interés que han despertado algunas de estas producciones me parece muy limitado.

Han vuelto algunas otras cositas como los amoríos entre mafioso y agente del FBI de Power, los asesinatos de Murder in the First, con comienzo muy espectacular, o los superhéroes ñoños de Beauty and the Beast, esta última clasificada como uno de mis placeres culpables, más culpables.

Los aspectos trágicos de los personajes de Juego de Tronos me recuerdan con frecuencia las actitudes de las esculturas en los museos.

Los aspectos trágicos de los personajes de Juego de Tronos me recuerdan con frecuencia las actitudes de las esculturas en los museos.

Decir también que abandoné Refugiados, aquella serie de viajeros en masa en el tiempo de coproducción angloespañola. Pero tras un inicio prometedor me resultó un tostón de mucho cuidado. Como séra, que me salté del episodio 2 al 4, y no me enteré hasta después. Eso quiere decir que el 3 era, como mínimo, superfluo. Fuera.

En cualquier caso, en estas tres semanas, de las cuales dos he estado fuera, ha habido más novedades que no me ha dado tiempo a catar. Para la semana que viene.

Pero nada más volver ayer de viaje me dispuse a ver el último episodio de la quinta temporada de Game of Thrones. Que también es mala suerte que después de los notables 8º y 9º de la temporada, prometía un 10º y último tremendo, por las líneas que estaban demasiado en suspenso. Y así ha sido. Pero es que incluso las que pensábamos que habían quedado ya planteadas para la sexta temporada, tuvieron avances que las modificaron totalmente. No contaren muchos detalles, por aquellos que no las hayan visto. Pero podemos resumirlo así.

Cierto es que lo más abundante parecen los aspirantes a tiranos, como un buen Napoleón, buscan unir toda Europa, perdón, Westeros bajo su ilustrado gobierno a sangre y fuego.

Cierto es que lo más abundante parecen los aspirantes a tiranos, como un buen Napoleón, buscan unir toda Europa, perdón, Westeros bajo su ilustrado gobierno a sangre y fuego.

La serie ya va más adelantada que en los libros, ambos tras quinta entrega, en prácticamente todos los frentes, menos aquellos que han sido abandonados, al menos aparentemente por el producto televisivo.

Ha habido divergencias entre la historia contada en los libros y la contada en la serie, pero la situación actual en ésta última podría ser una evolución de los libros, más o menos. Desconozco en qué medida George R. R. Martins mantendrá cierta coherencia argumental entre ambas.

Esta ha sido una serie muy aparentemente tranquila, pero en la que han sucedido muchas cosas muy tremendas, con momentos de una potencia dramática impresionantes, tanto en el campo de la acción como en el del diálogo. Probablemente, durante el verano la vuelva a ver, porque al final, mi sensación es que puede ser una de las mejores si no la mejor. Y eso que durante algunos episodios parecía que no pasaba nada.

Pero las bajas pasiones y la violencia alcanzan a todos... esta escena que se puede ver en el Museo de Bellas Artes de Montreal, como el resto de las obras de esta entrada, me recuerda mucho a una escena del episodio final de la quinta temporada de Juego de Tronos. Pero con simios depilados en vez de peludos...

Pero las bajas pasiones y la violencia alcanzan a todos… esta escena que se puede ver en el Museo de Bellas Artes de Montreal, como el resto de las obras de esta entrada, me recuerda mucho a una escena del episodio final de la quinta temporada de Juego de Tronos. Pero con simios depilados en vez de peludos…

El último episodio ha sido tremendo, muertes incluidas. Si es que son muertes reales. Porque hemos visto personajes importantes moribundos o aparentemente muertos,… pero… Hay recursos argumentales que se han usado en los libros que no han aparecido de forma importante en la serie. En cualquier caso, como ya deberíamos saber, NADIE está a salvo en esta historia, por protagonista que sea. De hecho, si una de las muertes ha sido real, acaban de tirar por los suelos una de las teoría más queridas por los especuladores de por donde iría la serie al final.

Consecuencia de lo anterior, no especular. Hay que disfrutarla en cada momento, en cada instante. Y lo que tenga que ser, será.

Ha habido momentos, duros, durísimos. Pero venga, vamos ya… que por si alguien no se lo había creído, aunque sea una serie con magos y dragones, caballeros, escuderos y damas, no es de aventuras para niños. Es para adultos, bien adultos. Ñoños, un pis y a la cama.

No puedo creer que falten nueve meses para el siguiente episodio… Y por cierto, que uno de los apiolados más significados por su aparente protagonismo, a mí siempre me ha caído regular. El actor es malo. Y el personaje, tal y como estaba desarrollado, lastraba un poco el dinamismo de la serie. Y además, el apiolamiento, al más puro estilo «idus de marzo» y «et tu quoque Brute fili mi!» fue buenísimo… Pero no sé que me dice que volverá… Pero como diría Tywin Lannister, en esta serie no dejan ni cagar en paz… Claro que su hija tenía una cara la última vez que salió de emular a Nerón quemando ciudades y persiguiendo fanáticos religiosos que no veas…

Y qué decir de las críticas al uso del desnudo y del sexo en las tramas que ha recibido la serie... pues si no querías una taza toma dos tazas y media... aunque ya se puede decir para los más calenturientos que no es el cuerpo real de la actriz, que tuvo un doble de cuerpo durante buena parte de la larguísima escena. No. No es Danaerys. Hace tiempo que dijo que ya valía de enseñar las vergüenzas.

Y qué decir de las críticas al uso del desnudo y del sexo en las tramas que ha recibido la serie… pues si no querías una taza toma dos tazas y media… aunque ya se puede decir para los más calenturientos que no es el cuerpo real de la actriz, que tuvo un doble de cuerpo durante buena parte de la larguísima escena. No. No es Danaerys. Hace tiempo que dijo que ya valía de enseñar las vergüenzas.

[Televisión] Cosas de series; brutos al estilo de Westeros o de las Highlands…

Televisión

Después de unas semanas muy tranquilas televisivamente hablando, he aquí una con emoción y variedad. Y bastante brutalidad, todo hay que decirlo. Pero iremos por parte, como dijo Jack el Destripador.

He visto un par de pilotos de series que se van a emitir este verano, Mr. Robot y Stitchers. La primera, de género «conspiranoico» y con osados «hackers» que quieren salvar la sociedad o el mundo o algo… Habrá que ver el segundo episodio dentro de unas semanas para decidir si sigo con ella. La segunda, ciencia ficción refrito de ideas de otras series recientes, protagonista femenina con anomalía cerebral que la dota de cualidades únicas, y que juegan a recuperar recuerdos de cadáveres para resolver casos criminales. También le daré una segunda oportunidad, pero es difícil que permanezca en mi cartelera porque está llena de tópicos y con interpretaciones flojas.

Hoy, como ayer, seguimos por los glens de las Highlands, tierra dura pero hermosa.

Hoy, como ayer, seguimos por los glens de las Highlands, tierra dura pero hermosa.

También me he apuntado a una coproducción hispanobritánica, rodada en inglés, pero que desgraciadamente en estos momentos sólo la puedo ver doblada, mal doblada, al castellano. Se trata de Refugiados. Ciencia ficción con viaje en el tiempo. Miles de millones de personas del futuro que viajan a la actualidad huyendo de algún peligro del que no pueden hablar. Aunque recuerda también a otros productos, generalmente del género «retornados» o «resucitados». En general, comunidades que se ven afectadas por un grupos de gentes más o menos extraños. No obstante. En lo que he visto hasta ahora, que correspondería a los dos primeros episodios, el impacto sobre la comunidad de la aparición de los viajeros en el tiempo se trata de forma colateral, y se centra en las peripecias que sufre una determinada familia, especialmente con los misterios que arrostra consigo misma la protagonista femenina de la serie, la británica de origen español Natalia Tena. En fin,… una serie con algunas limitaciones, aunque es posible que la termine. Carece de la frescura y el aire de los «ministéricos» de todas formas, como producto «nacional».

Estamos en vísperas del temido, temible y siempre esperado episodio 9 de la temporada en curso de Game of Thrones. Hay quien dice que hasta ahora no ha pasado gran cosa… Hombre,… Mujer,… Sí que han pasado cosas… Lo que no ha habido es la espectacularidad de otras temporadas. Hasta llegar al capítulo 8 que nos regaló con una llegada del invierno en toda regla… Lo dicho. Muy expectantes ante el próximo fin de semana. Por cierto, que cada vez se dan más prisa en «apiolar» a los personajes que nos caen bien. En esta ocasión, ha habido alguno que no ha durado ni un episodio.

Incluso nos acercaremos a la isla de Skye, que da nombre al tema musical original de la serie.

Incluso nos acercaremos a la isla de Skye, que da nombre al tema musical original de la serie Outlander.

Y ha llegado a su final la primera temporada de Outlander. Basada en una novela de género romántico con toques de fantasía y viajes en el tiempo, la temporada se ha dividido en dos partes. La primera, que vimos hace ya un tiempo, estuvo francamente entrenido, con un personaje principal, Claire (Caitriona Balfe), muy carismático. Al mismo tiempo que rodeada por un buen montón de secundarios que daban lugar a episodios variados e interesantes. La segunda parte de esta primera temporada ha sido algo más monótona. Con el buen mozo de la serie definitivamente situado en el nivel de coprotagonista, Jamie (Sam Heughan), ha estado centrado más en la relación de ambos y en su nueva situación tras la crisis de mitad de temporada. El caso es que la serie ha derivado en sus dos últimos capítulos hacia el lado oscuro, con situaciones de notable violencia tanto física como psicológica, que ríete tu de los que se quejan de las noches de bodas en Game of Thrones. Segunda parte de temporada desde mi punto de vista más irregular, y con una deriva que me parece legítima, pero no siempre comprensible. Lastrada también por el hecho de que el protagonista masculino, más allá de ser el pedazo de bistec para solaz de las damas que parecía en el planteamiento inicial de la serie, ha tenido que asumir una serie de dramas para los que el actor no está al mismo nivel que otros de sus compañeros del reparto, especialmente su compañera femenina. No sé… Pero en conjunto es una serie entretenida, aunque en este momento no está al nivel de donde parecía situarse en sus primeros episodios, realmente inspirados. Pero se deja ver… pero no para todos los públicos. Las almas sensibles igual debieran evitar estos últimos episodios. El malo… siempre es bueno que en estos dramones de época y romance haya un malo… muchas veces tan atractivo o más que los protagonistas buenos… Pero es que la capitán Randall (Tobias Menzies) lo han puesto en un nivel de depravación y crueldad… Hay quien habla de si la serie ha podido «saltar el tiburón«, incluso…

E incluso en Skye nos encontraremos a algún atrevido highlander dando una serenata con su gaita, bajo el frío viento del mes de agosto escocés.

E incluso en Skye nos encontraremos a algún atrevido highlander dando una serenata con su gaita, bajo el frío viento del mes de agosto escocés.

[Televisión] Cosas de series; superchicas y otras carencias de ideas televisivas

Televisión

Estoy pasando una especie de crisis seriéfila. Tengo la cartelera en mínimos históricos. Apenas cuatro o cinco series, dejando a un lado los intentos que hago de ver alguna novedad, en general sin que me levante gran entusiasmo. De hecho, me parece sorprendente la cantidad de series que he empezado a ver en el último año, pero que he abandonado con mayor o menor rapidez. Parece que últimamente hay pocas cosas que me convencen. El resultado es que me estoy poniendo al día con largometrajes para la gran pantalla que en su día me perdí en las salas de cine y que ahora veo en la pequeña pantalla. Mucho cine español. Desgraciadamente, también estoy comprobando que no me perdí gran cosa.

Si la serie más destacada de hoy es "Modern Family", las fotos que pongo hoy tienen un carácter marcadamente familiar.

Si la serie más destacada de hoy es «Modern Family», las fotos que pongo hoy tienen un carácter marcadamente familiar.

Tuvimos hace una semana el final de temporada de Modern Family. Pero es difícil decir nada nuevo sobre una serie de la que todo está dicho. Es razonablemente divertida, tiene personajes simpáticos, pasas un buen rato, pero hace ya un tiempo que el factor novedad desapareció, y estamos metidos una rutina,… no sé… como The Simpsons, que llevan montón de años ahí, que sabes lo que esperas, que tienen algún punto de genialidad, pero que son bastante previsibles. En cualquier caso, es una serie razonablemente buena, que hay quedará durante tiempo, en mi cartelera.

Me vi el estreno de Between. Nada original en esta serie, que mezcla elementos de otras. Un situación de rara «epidemia» que hace que muera o desaparezca una parte de la población, gente muy joven que se tiene que buscar la vida por sus propios medios, una pequeña población rural aislada del mundo exterior,… Lo dicho, un mix de ideas ya vistas, barajeadas y ordenadas de otra forma. Es improbable que la mantenga mucho tiempo en cartelera. Pero veré algún capítulo más por curiosidad.

Lo que pasa es que nos "modernas", ni hechas por mí,... pero tienen mucho que ver conmigo.

Lo que pasa es que nos «modernas», ni hechas por mí,… pero tienen mucho que ver conmigo.

Y si de falta de originalidad hay que hablar, tendremos que hablar del piloto de Supergirl, que misteriosamente se ha filtrado a las redes con una excelente calidad de imagen y sonido. El género de superhéroes no es lo mismo; pero es que esta superheroína siempre me ha parecido muy postiza. En cualquier caso, lo que quería comentar tiene que ver con un concepto tan «extraño» a muchos como la ética. Hay amplias sospechas que esta filtración no es casual. Que sería una maniobra de los propios responsables de la serie para crear expectación. Los mismos que luego despotricarán si la gente no la ve por los canales oficiales… Y es que da la sensación de que la industria del cine y televisión anda falta de criterios éticos claros. Es como cuando en los años 80 Microsoft permitió el «pirateo» de sus sistemas operativos con toda la alegría del mundo para conseguir dominar la informática de sobremesa, pero luego pretendió que esta práctica era mala y que todo el mundo tenía que pasar por caja. Primero das barra libre, decides que tu producto es «gratis» y luego dices que no, que eres un tramposo y un criminal. Vamos,… señores… Que Windows era una mierda… pero era gratis. Si no de qué… Pues lo mismo con algunos productos televisivos. Probablemente lo mismo con Supergirl. Eso sí… las chicas muy monas. Muy sosas, pero muy monas.

En fin… en estos en modo «llega el final de las aventuras escocesas de una enfermera de principios del siglo XX«. Ya comentaré más despacio, pero ya adelanto que esta segunda mitad de la primera temporada no me está gustando ni la mitad que la primera mitad de esta primera temporada, valga el trabalenguas.

En fin... que me ha entrado un pequeño "ataque" de añoranza por tiempos pasados, que no sé si fueron mejores o peores, pero que se recuerdan bien...

En fin… que me ha entrado un pequeño «ataque» de añoranza por tiempos pasados, que no sé si fueron mejores o peores, pero que se recuerdan bien…

[Televisión] Cosas de series; «guilty pleasures» en forma de héroes encapuchados o de cirujanos enamoradizos

Televisión

Si leísteis la entrada especial televisión del martes, ya sabréis que mi semana televisiva ha venido marcada por los episodios finales de Mad Men, una serie para recordar. Pero ha habido más cosas. Incluso algunas novedades, eso sí, poco convincentes. Al menos para mí.

Por ejemplo, apareció la semana pasada algo llamado Wayward Pines, en la que un agente federal de no sé cual de los muchos cuerpos de policía que tienen en EE.UU. aparece en un pueblo perdido del medio oeste americano, como atrapado en vaya usted a saber que misterios después de tener un accidente… Lo cierto es que ya me cansan este tipo de series, me aburrí a mitad del episodio piloto y ni lo  terminé. No se incorpora a la cartelera. Ni me di cuenta que en algún momento salió la atractiva Carla Gugino.

En un tono muy distinto llegó a las pantallas una serie británica, Jonathan Strange and Mr. Norrell, que nos sitúa a principios del siglo XIX en plenas guerras napoleónicas, en un momento en el que nos dicen que hace trescientos años que ha desaparecido la magia de Inglaterra. Y hay un tipo que parece que la ha recuperado… No sé. Fantasía mágica, mezclada con serie de época, con toques fáusticos… Buena factura británica, algún buen momento en el primer episodio, pero todavía está por ver si el tema me interesa. Le daré una segunda oportunidad.

Hoy os traigo en fotos, algo de lo que se puede ver en estos días por mi Tumblr, cuya dirección viene abajo. Por ejemplo, aparecerán los acuartelamientos del castillo de Kronborg en Helsingør, la shakespeariana Elsinor, en Dinamarca.

Hoy os traigo en fotos, algo de lo que se puede ver en estos días por mi Tumblr, cuya dirección viene abajo. Por ejemplo, aparecerán los acuartelamientos del castillo de Kronborg en Helsingør, la shakespeariana Elsinor, en Dinamarca.

Y en lo que se refiere a finales de temporada, nos referiremos a dos de mis placeres culpables. Esas series que no sé porque las veo por que tienen todas las papeletas para pasar de ellas, pero que ahí aguantan.

Una de ellas es Arrow, la única serie del género de héroes en pijama que sigo… con el permiso de Ms. Carter. Siempre lo he dicho. Las tramas son simplonas, los actores son malos, los personajes en muchos casos risibles en sus excesos, y sin embargo consiguen que el conjunto resulte muy entretenido. No me suele pasar con este género. Agent Carter es una excepción, puesto que tiene un plus de buen hacer interpretativo, unos guiones más cuidados y una ambientación excelente. Pero Arrow, al igual que otras similares sufre del mismo conjunto de «defectos» que hace que el género no sea para mí. No lo han sido otras series que van surgiendo con temas similares. Ni siquiera aguantó el primer spin-off de la serie. Parece que se viene otro… con sorprendentes resurrecciones. Pero hay aguanta en mi cartelera… porque me entretiene. Pues vale.

También pasearemos por el animado distrito de Kreutzberg en Berlín, Alemania.

También pasearemos por el animado distrito de Kreutzberg en Berlín, Alemania.

Y ahí esta. Después de 11 temporadas, sigo viendo Grey’s Anatomy… El porqué sigo enganchado a esta serie de adolescentes de instituto de 40 tacos disfrazados de cirujanos es algo que no entiendo ni puesto hasta las trancas de LSD. Pero si la mayor parte de los personajes ni siquiera me caen bien. Incluso las guapas se convierten en gente absolutamente insoportable… véase el caso de Izzie Stevens (Katherine Heigl), que desde que dejó la serie deambula como un fantasma haciendo bodrios en cine y televisión, de Lexie Grey (Chyler Leigh), en paz de descanse, o de Jo Wilson (Camilla Luddington), actual alma en pena de la serie que hay que ver cómo nos ponía en Californication o en True Blood. Y ¿quién no ha sentido alguna vez la necesidad de degollar a Kepner (Sarah Drew)? Se queja la gente de las putadas que les hacen a los «protas» de Game of Thrones, más sobre esto a continuación,… pero ¿alguién se ha planteado los muertos que llevan entre los cirujanos de Seattle y sus allegados? ¿La cantidad de accidentes aéreos, náuticos, carreteros, empalamientos, bombas,…? Pero si Game of Thrones es un juego infantil en comparación. Bueno. A lo mejor es una mezcla de todo esto, y de la juerga que son algunas de sus más dramáticas situaciones lo que hace que convirtamos este drama en una comedia negra, y que algunos sigamos pese a todo enganchados a ella.

Sí. Está el último episodio de Game of Thrones… Sí, la serie va por su lado, ya es una historia distinta a la de los libros… lo cual no está ni bien ni mal. Simplemente se ha convertido en otra historia. Sí, pensábamos que esta era una temporada de transición, una preparación a las tracas finales… porque no creo que esto dure más de siete temporadas… Pero, de verdad. ¿Qué pensabais que pasaba cuando alguien se casaba con Ramsay (Iwan Rheon)? Madre mía, qué mema es la gente. Y qué coherente es la serie.

Y nos podremos asomar a la Gouffre de Padirac en el Quercy, Francia.

Y nos podremos asomar a la Gouffre de Padirac en el Quercy, Francia.

De viaje con Carlos

Prueba con una foto al azar

[Televisión – especial] Mad Men,… sólo con ironía y una pizca de cinismo se puede comprender y aceptar al ser humano

Televisión

Especial televisión, hoy, un martes, fuera del día habitual, los jueves. Pero es que Mad Men, los hombres de Madison Avenue, los hombres siempre enfadados, los locos peligrosos,… que cada cual lo entienda como quiera, se ha despedido para siempre. O para cuando queramos, porque eso es lo que tiene el buen cine. O la buena ficción televisiva, que es una variante del anterior. Que se puede rescatar y volver a disfrutar. El arte en la época de reproductibilidad técnica (1)…

(1) Pequeño homenaje a un ensayo (pdf) que ya tiene unas décadas y que considera
la fotografía y el cine como obras de arte «ilimitadamente» reproducibles…

Mad Men ha sido una de las series de televisión emblemática de las últimos diez años. Y probablemente merece estar considerada como una de las series emblemáticas de la historia de la televisión o de la ficción audiovisual, todas sus variantes incluidas. Una producción muy cuidada, con una exquisita atención al detalle que prácticamente nos ha trasladado a los años 60 como si realmente estuviéramos allí. Y un conjunto de intérpretes que han funcionado como un reloj, encarnando los tipos humanos característicos de la época. Que no son tan distintos de los de otras épocas, simplemente se manifiestan de acuerdo a las formas, los valores y las modas del momento. Cierto es que esta gran apreciación crítica de la serie no necesariamente se ha visto acompañada por unas enormes audiencias… En estos momento, por ejemplo, creo que en España sólo es posible verla a través de televisión de pago. Ninguna televisión de carácter generalista parece haber confiado en ella para atraer a un público, que parece que ha sido fiel e incondicional, pero relativamente minoritario.

Aunque no de forma exclusiva, la serie está ambientada en Nueva York, especialmente en Madison Avenue que estará por ahí detrás en algún sitio de esta vista hacia el norte desde el Empire State Building.

Aunque no de forma exclusiva, la serie está ambientada en Nueva York, especialmente en Madison Avenue que estará por ahí detrás en algún sitio de esta vista hacia el norte desde el Empire State Building.

Como viene sucediendo en los últimos tiempos, cuando se anuncia el final de una serie de televisión, se levanta mucho revuelo sobre su final. Sinceramente, en estas últimas semanas he procurado aislarme de tal barullo. De hecho, he ido grabando los episodios de esta última media temporada, para verlos de forma realmente continuada en estos últimos días. Estoy empezando a cogerle el gusto a eso de ver, las temporadas con los capítulos relativamente seguidos. Mantienes más la atención y disfrutas mejor la trama. Pero volviendo a Mad Men, me daba igual cómo terminase. Eso no iba a cambiar mi gran apreciación hacia la serie. Es una serie excelente, independientemente de sus siete últimos episodios, o de su últimos episodio, o de su último minuto. Hablaré más adelante de ese último minuto.

Hay una cuestión que me parece importante señalar. Salvo en las series procedimentales, generalmente del género policíaco o similares, en las que hay una historia que contar en el intervalo de 40 – 60 minutos, nos estamos acostumbrando a las tramas serializadas, queriendo ver en ellas una estructura clásica de planteamiento, nudo y desenlace, que se prolongan durante años en el caso de las series con más éxito. No creo que nos debamos acercar a Mad Men de esa forma. Mad Men nos habla de un época. De unos valores. De unos modos de comportarse socialmente. Y de unos tipos humanos. Las modas, los modos y los valores colectivos pueden cambiar y evolucionar. Los tipos humanos son más estables; casi universales, incluso si aceptamos que cada persona es única. Juzgar los valores de finales de los años 50 del siglo XX en Estados Unidos, una sociedad tremendamente próspera, pero tremendamente conservadora, y su evolución hasta el año 70 con los criterios de hoy en día… pues todos estos tipos que nos han acompañado durante tantos años no nos puede parecer más que una panda de gilipollas. Pero si somos capaces de deshacernos del «hic et nunc» con el que valoramos y medimos las cosas, entramos en la vía de la empatía hacia ese grupo de gentes que se comportan como muchos de nosotros no quisiéramos nunca.

En mi vista a la Gran Manzana, recuerdo perfectamente haber recorrido alguna de las grandes avenidas, como la Sexta o Avenida de las Américas.

En mi vista a la Gran Manzana, recuerdo perfectamente haber recorrido alguna de las grandes avenidas, como la Sexta o Avenida de las Américas.

Todo pivota alrededor de Don Draper (Jon Hamm), un hombre que sabemos que es falso en sí mismo, que vive con el conocimiento de que es falso en sí mismo, que conlleva una tensión permanente por esa falsedad que acarrea, y que por eso precisamente, acaba siendo el personaje más auténtico y más coherente a largo plazo. Somos cómplices con él de la falsedad y del auténtico ser de Draper, y por lo tanto conocemos quién y cómo es realmente.. Esa coherencia se refleja de forma clara en los dos últimos minutos de la ficción de la serie. A partir de ahí no hay una historia (story, en inglés) que contar. Lo que se nos cuenta es la historia (history, en inglés) de unas gentes y una época, aglutinados por la ficticia «Sterling-Cooper» a lo largo de los 10 o 12 años que se expande esta historia. Y siempre sobre una base, todos evolucionamos y cambiamos, pero al mismo tiempo todos seguimos siendo de base las mismas personas. Y esa historia (history), está compuestas por pequeñas historias (stories) que son la grandeza de la serie. Porque ha habido capítulos sublimes en estas siete temporadas. Verdaderas joyas del cine, aunque esté hecho para televisión. E incluso en los capítulos menos destacados, ha habido momentos sublimes. Una conversación en un ascensor. Una comida de negocios en un lujoso restaurante de Manhattan. Una fiesta de cumpleaños. Una llamada de teléfono. Un desplazamiento en coche a casa. La melancolía después del sexo. La atracción en el rellano de la escalera. El escándalo de una reunión de negocios que va mal. Uno que se despide. Otra que llega. Y eso es lo que da valor a la serie. Que en cualquier momento, incluso si lo que está pasando de conjunto te da igual, llega el momento que te atrapa, te conmueve, y te permite irte a dormir encantado de haber vivido en una época en la que vivimos nuestras vidas y las de otros muchos a través de los relatos bien contados.

Y seguro que crucé más de una vez por Madison Avenue...

Y seguro que crucé más de una vez por Madison Avenue…

No voy a insistir mucho en la maravilla visual que ha resultado la adaptación a la época, hasta el más mínimo detalle. Ni en las canciones de los títulos finales, una antología en sí misma de música popular que describe una época. No voy a ponerme a mencionar a todos los maravillosos personajes y los intérpretes que los encarnaron, casi siempre a buen nivel. Cuántas veces me habré sorprendido con una interpretación de un personaje secundario, encarnado por un actor o una actriz que me ha parecido hasta ese momento mediocre, por su presencia y trabajo en otras producciones, y de repente encaja, funciona y te convence…

Pero como todo en esta vida, Mad Men ha llegado a su final. Quizá a partir de aquí puede contar algo que los fanáticos considerar «spoiler», o sea, lo que castizamente se ha dicho en este país «destripar la película». Bueno… no han entendido nada. Lo que importa es cómo te lo cuentan… Si la «protagonista» permanente de la serie es la agencia «Sterling-Cooper», a nadie sorprenderá, especialmente si ha seguido todas o la mayoría de sus temporadas, que el «muerto» al final sea la agencia. La ficticia «Sterling-Cooper» es absorbida y desaparece entre las fauces de la gigantesca y real «McCaan-Erickson». Lo que no quiere decir que todos los personajes principales que han sobrevivido hasta el final tienen su destino en esta. Magnífico el estilo y el genio de Joan Harris / Holloway (Christina Hendricks), en su forma de tirar para adelante. Envidiable el modo en que se «redime» de sí mismo, también con estilo y glamour, el cínico de Roger Sterling (John Slattery). Vemos cómo Betty Draper / Francis (January Jones) sigue siendo ella misma hasta el final, mientras la gran tapada de la serie Sally Draper (Kiernan Shipka) nos muestra cómo los hijos pueden ser mucho mucho mejor que sus padres, incluso a pesar de sus padres. Y a algunos habrán decepcionado las decisiones finales de Peggy Olson (Elisabeth Moss), pero yo creo que son mucho más coherentes, lejos del idealizado personaje, y que no podemos olvidarnos que es el final de la serie y de «Sterling-Cooper» pero no es final de los personajes. Que para ellos sólo es el comienzo del resto de su vida, que podemos imaginar como creamos conveniente.

... pero no puedo recordar si alguna de estas vistas corresponde a alguno de esos cruces o no... porque llega un momento que todo parece muy similar.

… pero no puedo recordar si alguna de estas vistas corresponde a alguno de esos cruces o no… porque llega un momento que todo parece muy similar.

Nos queda el final de Don Draper… Os voy a confesar una cosa. Siempre estuve convencido que Don iba a cascar al final de la serie. Con las toneladas de tabaco quemadas y los litros de alcohol que han pasado por su hígado, el infarto, el cáncer de pulmón o una cirrosis parecía de rigor. Cáncer de pulmón ha habido, pero no ha sido para Don Draper. El final de la serie ha estado lleno de ironías. Tremendas ironías. La vida puede parece en ocasiones una broma pesada, aunque sólo si estamos tan realmente convencidos de la trascendencia del ser humano o de que estamos en este mundo para algo más que no sea simplemente vivir. No diré quien termina la serie con una perspectiva de vida de sólo unos meses. Es el único personaje para quien ya no hay futuro, sólo presente y pasado… un pasado que pesa como una losa, lo reconozca o no. Don Draper tiene un final… como los muchos finales que ha tenido a lo largo de la serie, el incombustible Draper. ¿O deberíamos decir el incombustible Dick Whitman? En cualquier caso los dos o tres minutos de la serie son de una ironía absolutamente demoledora también, y te dejan con un sabor de boca excelente, porque me parecen coherentes y me convencen. Hay discrepancias… pero yo quedé encantado.

Os dejo con el último minuto de la serie, descontados los títulos de crédito. ¿No iba del mundo de la publicidad la cosa?

[Televisión] Cosas de series; entre finales de temporada recupero, afortunadamente, Crematorio

Televisión

Pues sí. Básicamente lo que cuento en el título de la entrada. Comentar dos finales de temporada, y dar un repaso a una serie de televisión de nacionalidad española, que en su momento, cuando se emitió por vez primera, abandoné. Y ahora la he recuperado.

Asistimos este pasado fin de semana al final de temporada de The Big Bang Theory. La historia de los cuatro friquis y la guapa, extendida con varios personajes añadidos eventualmente a lo largo de la historia de la serie con el fin de refrescar un poco sus tramas, difícilmente nos sorprende después de ocho temporadas en emisión. Sheldon es Sheldon y los demás le acompañan con sus idiosincrasias y estereotipos a cuestas. Se han perdido en buena medida las divertidas interacciones entre Sheldon (Jim Parsons) y Penny (Kaley Cuoco-Sweeting). Personaje este último que ha ido perdiendo fuerza, quizá porque no daba más de sí, especialmente por que en no pocas ocasiones es eclipsada por los buenos momentos de sus compañeras de reparto. Especialmente por Amy (Mayim Bialik), uno de los personajes que más frescura otorga actualmente a la serie. Leonard (Johnny Galecki) siempre ha sido uno de los puntos débiles de la serie, a pesar de su papel protagonista, y los otros dos personajes importante masculinos empiezan a ser excesivamente previsibles. Entendámonos. La serie sigue siendo divertida. Lo que pasa es que ha dejado de darnos grandes sorpresas, y ahora nos conformamos más con la sonrisa que nos deja que con la carcajada que nos provocaba eventualmente. Y que todavía puede surgir en un momento dado. Han preparado algunos posibles cambios para la próxima temporada, que la orientarán todavía más hacia el género de la comedia romántica, deriva que ya lleva un tiempo de recorrido. Nos gustaría ver más a menudo a Emily (Laura Spencer), la pelirroja e improbable novia de Koothrappali (Kunal Nayyar), que siempre aporta toques interesantes a los episodios en que sale. Pero tememos un languidecimiento progresivo de la comedia de situación hasta que muera de inanición. Lo que pasa es que debe conservar un amplio número todavía de incondicionales, por lo que puede ser un largo proceso. Aguantaremos mientra nos divierta razonablemente.

Las costas mediterráneas españolas están destrozadas por la especulación y el turismo descontrolado y de baratillo.

Las costas mediterráneas españolas están destrozadas por la especulación y el turismo descontrolado y de baratillo.

En otro tono muy distinto, hemos asistido a la corta temporada, sólo seis episodios, de The Red Road. Esta curiosa trama de indios y «vaqueros» que se desarrolla en la época actual a pocos kilómetros de Nueva York en el estado de Nueva Jersey ha sabido ajustar la duración de su temporada a una trama entretenida, bien hilada, con sus dosis de drama y de acción, y con un trabajo razonablemente solvente de su reparto. No es la octava maravilla de la televisión de ficción pero se deja ver bastante bien. No insistiré mucho más en el tema.

Y efectivamente, en estas dos últimas semanas recuperé la serie Crematorio. Serie de ocho capítulos que empecé a ver hace unos años, cuando se estrenó, en Canal Plus, pero que en su momento dejé puesto que no me acabó de enganchar. Supongo que cuando tienes que aguantar en telediario si y telediario también las tramas de corrupción y desvergüenza del politiquerío y el empresariado español, mientras que a la gente de a pie la fríen en una crisis excesivamente oportuna para los poderes fácticos plutocráticos, no te apetece que te lo pasen por el morro también en tus ratos de asueto viendo ficción televisiva. Pero había que darle una nueva oportunidad. Porque aunque con alguna inconsistencia o elemento superfluo en el guion, y algún error de casting que otro, el nivel interpretativo de la ficción televisiva española sigue siendo muy irregular, no deja de ser una serie que está uno o varios escalones por encima de lo que se suele hacer en otras productoras y en otras cadenas de televisión españolas.

Sólo algunos entornos, como las costas menorquinas, han escapado a la especulación de los tipos como el Rubén Bertomeu de Crematorio.

Sólo algunos entornos, como las costas menorquinas, han escapado a la especulación de los tipos como el Rubén Bertomeu de Crematorio.

Con buenas interpretaciones en sus papeles principales y fundamentales, especialmente con el buen diseño del carácter principal que realizó José Sancho, y con una historia que quizá se podría haber resumido en cinco o seis capítulos eliminando elemento superfluos, pero que está bastante bien cuadrada, creo que es de visión obligada para los aficionados a la ficción televisiva en lengua española. Lo único que me deja un cierto grado de desasosiego es que al final te quedas con la sensación de que en este país siempre se corre el peligro de la amoralidad de que el pícaro, o directamente ladrón, al final te caiga bien. Simpatices con él. Y es hora de dejar claro que este tipo de personas nos sobran. No las necesitamos. También me hubiera gustado que la transición del personaje que interpreta Alicia Borrachero hubiese estado más cuidada y mejor contada; lo cual no quita para que opine que esta es una de las actrices españolas que, encuadrada habitualmente en el medio televisivo, muchas veces en series mediocres aunque de éxito, más desaprovechada ha estado a lo largo de su carrera. Me hubiera gustado verla en producciones con más empaque o nivel, especialmente en la pantalla grande.

Una industria, la del turismo, que no promueve empleos de calidad. No precisa ingenieros, científicos o economistas; más bien peones, camareros y servicios domésticos. Nada que haga prosperar a largo plazo a un país.

Una industria, la del turismo, que no promueve empleos de calidad. No precisa ingenieros, científicos o economistas; más bien peones, camareros y servicios domésticos. Nada que haga prosperar a largo plazo a un país.