[TV] Cosas de series; ídolos del K-pop en serie

Televisión

No tenía claro sobre qué series iba a comentar esta semana. Tenía varias posibilidades. Así como varias formas de agruparlas más o menos coherentemente. Al final, ha sido la última miniminiminiserie coreana que he terminado de ver la que ha decidido la cuestión.

Hace unos años pude ver una antología de cuatro cortometrajes rodados para Netflix, protagonizados por IU/Lee Ji-eun, bajo el título global de Persona, que me pareció interesante. Irregular, pero interesante. En aquellos momentos, hace más de cuatro años, no me di cuenta de que los cuatro cortometrajes estaban protagonizados por la misma actriz. Pero esta chica empezó a salir en otras series, algunas más recientes, otras recuperando sus primeros trabajos como actriz. Y también ha empezado a aparecer en largometrajes, algunos muy destacados, incluso de la mano de Kore-eda. Y lo hace bien o muy bien. Generalmente, aparece como IU cuando se presenta como cantante, y con su nombre real, Lee Ji-eun, en los créditos como actriz. Curiosa… y acertada elección, desde mi punto de vista. Es una personalidad en su país, una de las cantantes con más éxito y con más ingresos, con una imagen pública impecable, para una chica que obviamente se lo ha tenido que currar. Canta bastante bien, aunque muy convencionalmente pop, salvo alguna cosa aislada más interesante o divertida, y puede avanzar hacia una carrera como actriz muy muy muy sólida. Probablemente, es un espejo en el que se miran muchas adolescentes de su país para orientar una carrera de éxito, fama, dinero… esas cosas. Pero…

Netflix estrenó hace unas semanas una segunda parte de esta antología de cortometrajes bajo el título Persona: Sulli. Pero no son varios cortometrajes como aquella. Es un documental basado en entrevistas a la cantante pop coreana Sulli/Choi Jin-ri, y un cortometraje de media hora titulado 4: Clean Island, protagonizado por esta joven que tenía 24 o 25 años cuando lo rodó. El cortometraje, que se mueve por los terrenos del surrealismo, tiene su interés. El documental, que además de materiales recogidos de otras fuentes, gira en torno a una entrevista que le hicieron mientras estaba rodando esta serie, que tenía que ser similar a la que rodó IU, me impresionó mucho. Choi Jin-ri se suicidó en octubre de 2019, ahorcándose en su domicilio, cuando estaba rodando el segundo cortometraje de la serie. Todo indica que sufría una profunda depresión. O que está fingiendo, actuando, lo cual parece improbable, dado que se suicidó poco después. En la entrevista principal del documental nos encontramos con una chica emocionalmente inestable, con un pensamiento enlentecido, probablemente expresando ya alguna llamada de auxilio por su situación emocional. Se insiste con frecuencia en el documental en que la joven había sido objeto de abundantes comentarios de odio o censura por su estilo y su forma de hacer en internet. Realmente algunas de las cuestiones que se plantean como objeto de censura por parte de la audiencia surcoreana parecen marcianas. ¿Porque lleve o deje de llevar sujetador? ¿Porque diga que es feminista? ¿Por su aspecto físico? Probablemente la joven padecía una depresión endógena, agravada por la presión social y por un hecho del que se habla insuficientemente. La mayor parte de estas jóvenes, que empiezan de adolescentes jovencitas, son consideradas por la industria del entretenimiento como meros productos que hay que explotar y sacar beneficio. No voy a entrar ahora en las oscuridades que tiene la industria del entretenimiento en el país asiático, tan de moda en estos tiempos, y que presenta elementos muy tóxicos, muy nocivos, propios de una sociedad que oscila entre un profundo conservadurismo social y un capitalismo muy poco regulado. En cualquier caso, llama la atención el contraste entre IU y Sulli, dos chicas que según cuentan eran muy amigas, pero que representan extremos opuestos, aparentemente, del fenómeno cultural/industrial de la industria del entretenimiento coreana. Para pensar.

Curiosamente, en estos últimos meses, en Netflix se estrenó otra serie en la que la protagonista está también en el mismo ambiente. Doona [이두나, Li Du-Na en el original coreano] es una serie de nueve episodios de 50 minutos de duración, un drama romántico, en el que el personaje principal que da título a la serie es miembro de un grupo femenino de K-pop, que en un momento entra en crisis, y es apartada temporalmente de sus actividades. En esa situación, aislada y sin saber que hacer, se instala en una residencia para universitarios, donde se creará un particular microcosmos de amistades, y conocerá a un joven estudiante de ingeniería con quien iniciará una relación romántica. No está mal, pero no es mi serie favorita. Hay que decir que la protagonista es Suzy/Bae Suzy o Bae Suji, que también es una cantante reconvertida en actriz. Que utiliza el apellido, Bae, cuando hace de actriz. Esta chica aparece con frecuencia en series de Netflix… pero más allá de ser una chica realmente muy guapa, no me convencen tanto sus capacidades interpretativas. Empezó su carrera como actriz en la misma serie que IU; Suzy como protagonista y IU como secundaria. Pero me resultó bastante cargante,… casi insoportable. Tanto la protagonista como la serie, bastante mala. La serie actual, mucho mejor, no incide en exceso en los problemas de las jóvenes involucradas en la industria del entretenimiento surcoreana; toca algún tema, pero de forma más superficial.

Aunque no tiene que ver con las anteriores, aprovecho para comentar el drama romántico-policial, Agui kkot [악의 꽃] que significa lo mismo que su título en inglés, Flower of evil, una recuperación de un drama que venía muy recomendado, tiene una puntuación muy elevada en IMDb, que no lleva el sello de Netflix, pero se puede encontrar en la plataforma siempre que configures la interfaz para el idioma inglés. Creo que si la configuras en español, no aparece como disponible. Es la historia de un fugado de la justicia, asesino, sociópata, que vive bajo una identidad falsa (Lee Joon-Gi), y que está casado con una policía (Moon Chae-Won), con quien tiene una hija y forman una familia aparentemente perfecta. Hasta que el pasado del presunto criminal reaparezca entre los casos de su mujer. Es entretenida, pero sufre de algún problema de guion, como muchas series de esta nacionalidad, y sobretodo, el protagonista masculino, cuando tiene que parecer un sociópata, es decir frío e inexpresivo, estupendo. Pero cuando tiene que mostrar alguna emoción… lo hace muy mal. No me ha convencido nada. Y por su importancia, lastra mi apreciación de la serie. Que como tantas de esta nacionalidad, tiene un exceso de capítulos, los 16 de costumbre. Y los capítulos tienen un exceso de metraje, los 70 minutos malditos de la televisión coreana… o española, más pendientes de cómo integrar la publicidad en un espacio de dos horas, que de la coherencia y la calidad de la narración.

[TV] Cosas de series; comedia y crítica social en menos de media hora

Televisión

Hoy traigo un mixto de acción real y animación. Hay dos géneros importantes en la ficción en serie que comparten objetivos en muchas ocasiones. Aunque no es infrecuente que sean minusvalorados por el espectador como géneros menores, frente a las series dramáticas con episodios próximos a la hora de duración. Estoy hablando de la comedia de situación y de la animación para adultos. La animación sigue viéndose por gran parte de la sociedad como un género menor, o como algo para niños y adolescentes. Lo cual es paradójico por la existencia de series de animación adultas, con mala baba, muy irreverentes en ocasiones, desde hace décadas. Y hace tiempo que la comedia de situación dejó de ser el relleno amable, de carácter familiar o romántico, para ser un género más incisivo, independientemente de que mantenga o no la amabilidad con la que nació. Veamos por lo tanto tres ejemplos, muy interesantes, de series con miga, que nos transmiten su mensaje cotidiano en dosis de no más de 20 a 30 minutos.

Cuando me enteré que volvía Futurama, me vi inundado por sentimientos realmente contradictorios. Es una de mis series de animación favoritas de toda la historia. Heredera del espíritu de The Simpsons, con Matt Groening como creador de la serie, o al frente del equipo de creativos, encandiló inmediatamente a ese grupo de gente que tiene un lado friqui, al mezclar la crítica social con la ciencia ficción, y dosis de humor, ironía y mala baba por arrobas. Hulu la ha traído de vuelta al mundo de las plataformas de contenidos, en España retransmitida desde Disney+. Pero la serie ya tuvo sus momentos de esplendor y cierta decadencia durante la primera década del siglo XXI y los primeros años de la segunda. Decadencia que no vino del hecho de que se convirtiese en un mala serie, sino de la dificultad de mantener la originalidad de las tramas y el agotamiento natural en el espectador. A veces, las series no saben echar el cierre a tiempo. Entonces, ¿en la nueva temporada? La undécima temporada según IMDb, la octava según Wikipedia, la décima según otras fuentes,… es difícil saber cuando y cómo termina una temporada, o se debe considerar que es una primera parte o una segunda parte de una temporada,… pues esta primera mitad de la temporada 2023-2024… quizá,… ha estado muy bien. No sé si para conseguir una éxito arrasador y multitudinario, pero sí para satisfacer y contentar más que suficiente a sus incondicionales, entre los que me encuentro. Con actualizaciones de temas, mi favorito probablemente es el último de la temporada o semitemporada en el que se explora el concepto del universo como simulación, habrá encantado especialmente al sector más friqui de sus partidarios. Y así,… ya tengo de que ven la próxima temporada… o la segunda parte de la temporada… o, simplemente, los nuevos episodios. En fin… Hulu la considera la undécima temporada.

Y claro… obligado a hablar de Disenchantment, de las aventuras de la princesa Tiabeanie Mariabeanie de la Rochambeau Grunkwitz, rebelde y propensa al alcoholismo, más conocida como Bean, y de sus fieles amigos y aliados, el medio elfo Elfo y su demonio personal Luci. Serie que surge también de la factoría de Groening, como serie original de Netflix, y que comparte elementos con las mencionadas, nunca ha gozado del mismo nivel de popularidad. Sin embargo, esta serie, que no deja de tener un tono y elementos melancólicos a la hora de poner en solfa al género humano a través de estas aventuras mágico-medievales, con toques de steampunk, ha ido creciendo en cariño en el ánimo de muchos de sus fieles entre los que me encuentro. Ha sido una serie de desarrollo lento. Una auténtica aventura de corte tradicional en el fondo, en la que el héroe, la heroína en este caso, pasa de ser pasota a encontrar una redención para sí misma, y para redimir a su propio reino y a sus gentes de los males que los azotan. No difiere en el fondo tanto de Luke Skywalker, de Frodo o de tantos héroes de aventuras más o menos fantásticas. Pero ese sí, con la mala baba marca de la casa. No me calentaré mucho los cascos sobre si ha terminado tras cinco temporadas de diez episodios, o si lo ha hecho tras tres temporadas, las dos primeras divididas en dos partes de diez episodios y la última sólo de una parte de diez episodios. ¡Qué calvario! La cuestión es que me lo he pasado bien y echaré de menos a la princesa Tiabeanie Mariabeanie de la Rochambeau Grunkwitz y a sus amigos y enemigos.

Y en un cambio brusco de género, en los últimos tiempos me he merendado, a buen ritmo, porque es muy divertida, la comedia de situación canadiense Kim’s Convenience. Episodios cortitos, episódicos, aunque haya algunos arcos argumentales de largo recorrido, nos habla de la familia Kim, formada por un matrimonio de coreanos (Paul Sun-Hyung Lee y Jean Yoon) que inmigraron en su momento de su Corea del Sur natal buscando una mejor vida. Poseen y regentan un tienda de conveniencia en Toronto, popular entre sus vecinos, y son fieles de una parroquia protestante del barrio. Y están sus dos hijos de veintitantos años. Jung (Simu Liu), que arrastra las consecuencias de haber tenido una adolescencia díscola, con paso por algún centro de reforma, y que se gana la vida en una agencia de alquiler de coches. Y la menor, Janet (Andrea Bang), más responsable, algo cuadriculada para su vocación artista de fotógrafa. La serie es una derivada de una obra de teatro del mismo título, que gozó de éxito y popularidad. Los dos intérpretes que interpretan al matrimonio protagonista ya lo hicieron en la obra de teatro. Los hijos no, lógico por el mayor cambio que se produce en una persona en su veintena, que hace que quien hizo el papel en 2011 sea difícil que lo haga casi una década más tarde. En cualquier caso, es una serie amable, en la tradición de la comedia de situación familiar, pero que no elude los temas trascendentes de la integración de las familias inmigrantes en su sociedad de acogida. Constantemente surge el contraste entre los padres, que ni siquiera han conseguido dominar totalmente la gramática del inglés, el hijo mayor que representa las dificultades de adaptación de la primera generación, y la hija menor en la que predomina la cultura y los modos de la sociedad canadiense.

Las primeras temporadas son brillantes, debiendo también en gran medida su dinamismo a los personajes secundarios, fijos o recurrentes, que sirven con frecuencia para encender la chispa que resulta en las vergonzosas situaciones en las que los cuatro miembros de la familia se ven metidos ellos solos, las más de las veces. Los intérpretes no son muy conocidos. Jean Yoon, por lo que he visto, ha aparecido en personajes recurrentes o esporádico, pero secundarios, en una diversidad de películas y series. Lo mismo Paul Sun-Hyung Lee, aunque es una presencia popular en las últimas series del universo Star wars, interpretando a un veterano piloto rebelde. Perso se han fogueado abundantemente en el teatro, y tienen mucho oficio. Sólo le puedo poner un pero a la serie… siguió abriendo melones argumentales hasta su última quinta y última temporada… y luego los dejó totalmente en el aire. Irresueltos de una forma que nos habla de que en la mente de alguien se imaginaba una mayor duración y progresión de la serie. Por ejemplo, introduciendo el tema de la diversidad sexual y afectiva, hasta ese momento poco tratada en la serie. O la progresión de la enfermedad crónica de uno de los miembros de la familia. Indudablemente, Janet es el personaje peor resuelto en los momentos finales de la serie. Pero está muy bien. Muy bien. Por ello, dedico las fotografías de la entrada a la ciudad de Toronto, donde transcurre la serie.

[TV] Cosas de series; misterios policiales, romances y relaciones familiares

Televisión

Aunque hay algunas series surcoreanas que se estrenan completas, todos sus episodios a la vez, en Netflix, lo más habitual es que las series distribuidas por Netflix en exclusiva, pero no producidas por la plataforma aunque lleven su sello, se estrenen al ritmo del país de origen. Un par de episodios a la semana, en días consecutivos. Por ejemplo, sábado y domingo. O miércoles y jueves. Lo que sea. Por lo tanto, se da que se acumula el final de las mismas en algunas fechas. Es lo que ha pasado con dos de ellas. La otra, es una serie que me salté en su momento, pero que ante las buenas críticas, he recuperado.

Hipage [힙하게, algo así como en la cadera o a propósito de la cadera], internacionalmente Behind your touch, o en castellano Con tacto especial, es una comedia romántica con misterio policial. Los protagonistas son una joven veterinaria (Han Ji-min) que se hace cargo de la clínica de su abuelo en una pequeña ciudad de provincias, y un policía (Lee Min-ki) que es destinado a la misma ciudad tras meter la pata en un caso estando destinado en una unidad de prestigio en Seúl. Durante una tormenta, mientras exploraba a una vaca en sus ancas, la chica adquiere la capacidad de ver el pasado de las personas cuando les toca en sus glúteos (de ahí lo de la cadera del título). Y aunque ambos se llevan mal, colaborarán para descubrir a un asesino en serie. Por supuesto, acabarán desarrollando una tensión romántica no resuelta, Aunque hay otro cateto, un sospechoso (Kim Jun-Myon), que conforma el típico triángulo junto la hipotenusa el cateto mencionados. Predominantemente comedia, tiene algún momento dramático, es entretenida, pero sin más. Un producto de consumo fácil y olvido más fácil todavía, que se salva por la gracia y la empatía con sus personajes y el razonable buen hacer de sus intérpretes. Una de las cuestiones más graciosas es una metedura de pata, no sé si en el guion original o en la traducción al inglés/castellano; denominan a los poderes de la chica y otros psicometría. La psicometría es la rama de la psicología que estudia las variables de la psique humana usando elementos de medida como tests y pruebas que usan valores cuantitativos para describir estas variables. Algo de lo más prosaico y muy poco extraordinario.

I yeon-aeneun bulgahangnyeok [이 연애는 불가항력, este amor es una irresistible], internacionalmente Destined with you, en castellano Un amor predestinado, es una comedia romántica. También con un peligroso criminal de por medio. Y algo de fantasía. Una funcionaria de parques y jardines de una ficticia ciudad (Jo Bo-ah) y un abogado que deja su bufete para trabajar en el ayuntamiento (Kim Ro Woon) acaban en un romance que parece originario por una poción mágica contenida en un viejo libro de conjuros, elaborado por la chica para enamorar a otro funcionario de alto nivel del mismo ayuntamiento. Y así, entre enredos, misterios criminales, vengativas exnovias y corrupciones políticas y empresariales se desarrolla serie. Un poco lo mismo que la anterior. Es entretenida, predomina la comedia sobre el drama y el misterio, y también se salva, como la mayor parte de estas series, por la simpatía de los personajes y el razonable buen hacer de los intérpretes que participan.

En su momento dejé pasar esta serie; estaba muy liado entonces. Pero es la que tiene una valoración más alta y está más reconocida por la crítica, entre las series de 2023. Así que me apunté a ver Nappeun-eomma[나쁜엄마, mala madre], conocida internacionalmente como The Good bad mother, o en castellano, La buena mala madre. Aunque tiene algunos elementos de comedia, esta serie habría calificarla más bien de drama. El padre y esposo de los protagonistas es asesinado por unos intereses derivados de la corrupción política y su relación con organizaciones criminales. La mujer (Ra Mi-ran) sale adelante con su granja de cerdos; el hijo (Lee Do-hyun), nacido de forma póstuma a la muerte del marido, es criado de forma muy estricta, para que llegue a ser un abogado, a ser posible un fiscal, importante. Y lo consigue pese a las dificultades. Para acabar mezclado él mismo en asuntos turbios de corrupción, hasta que sufre un accidente que lo deja amnésico y discapacitado, volviendo al pueblo con su madre. Entre medias, está su relación con su amiga de toda la vida (Ahn Eun-Jin), nacieron a la vez, relación amorosa que terminó bruscamente. Ahora la joven, madre de dos mellizos, vuelve al pueblo con su familia también, después de una serie de eventos desafortunados. Y a partir de ahí, hay que reconstruir la vida de todos y descubrir qué es lo que pasó en realidad en el pasado. Esta serie, de 14 episodios en lugar de 16 como las anteriores, tiene más enjundia. E interpretaciones más profundas. No deja de ser un producto eminentemente televisivo, pero con más enjundia. Y con buenas interpretaciones. La chica hacía un secundario en una de mis series surcoreanas favoritas que era de mis favoritos. Y aquí sigue haciéndolo bien y siendo encantadora.

[TV] Cosas de series; galaxias, whodunits, piratas y crímenes patrios

Televisión

Variopinta selección de series que se me han ido acumulando en el último mes, más o menos. Alguna puede que esté esperando desde septiembre. Pero bueno, poco a poco iré sacando lo visto en los últimos meses, y que no he podido comentar por vacaciones y otras cuestiones.

Mi serie preferida de hoy transcurre en Nueva York, por lo que será a la Gran Manzana adonde nos dirigiremos fotográficamente.

Dentro del universo Star Wars, había curiosidad por ver Ahsoka, incluso si es un personaje que no me decía nada a priori, por haber surgido en las series de animación que no he visto. De hecho, para ponerme al día, me vi algunos episodios de la series de animación Star Wars: Rebels, para conocer los antecedentes de lo que nos narra la serie actual. Establecer una continuidad en mi imaginario. No es absolutamente necesario, pero no viene mal. Las ganas venían dadas del buen trabajo realizado con Andor, una serie con la que, teóricamente, tarde o temprano se cruzarán de alguna forma. El personaje principal, Ahsoka (Rosario Dawson), es una jedi que sobrevivió a la persecución lanzada por Palpatine contra la orden, y que fue aprendiz de Anakin Skywalker. En esta serie se lanzan a la búsqueda de otro proto-jedi perdido y abren un gran arco argumental con el Gran Almirante Thrawn (Lars Mikkelsen) como oponente, un personaje que conocí en una novela, secuela de la primera trilogía de películas, hace 30 años o así. Se ha conservado el personaje, pero no el hilo argumental. Y por supuesto, hay una aprendiza, Sabine Wren (Natasha Liu Bordizzo), cuya misión es… bueno… cagarla. Pero con mucha seriedad. No está mal, pero no ha acabado de engancharme. Es una de estas series de la franquicia que se toman demasiado en serio a sí mismas, y que han olvidado que el espíritu inicial de la saga era una sabia mezcla de aventura, drama y comedia.

Hemos podido ver la tercera temporada de Only murders in the building. La serie que, al igual que la anterior, se puede ver en España en Disney+, sigue la estela de las anteriores temporadas. Quizá un poquito más seria, con la parte de comedia más matizada, algo más amarga. Pero en el mismo tono. Esta whodunit de corte clásico, pero con un tono de humor, un género que se ha puesto de moda últimamente, es de lo mejor que se hace al respecto, y seguiré siendo fiel a futuras temporadas. Si siguen emitiéndose, que creo que sí.

One Piece es uno de los estrenos más publicitados, esperados y celebrados en Netflix en los últimos tiempos. Adaptación en acción real de un manga que lleva publicándose desde hace más de 25 años, desde 1997. También fue adaptada a una serie de animación que lleva emitiéndose desde hace 20 años, desde 2003, en Japón. Así pues, las aventuras de Monkey D. Luffy (Iñaki Godoy) y su tripulación son muy populares y la serie se esperaba con expectación, pero también con miedo. Especialmente después del fiasco de alguna otra adaptación de series de animación muy queridas por el público. Así pues… ¿qué puedo opinar después de los muy trabajados y costosos ocho episodios de la primera temporada? Pues no está mal. Es entretenida. Pero está muy lejos de ser una serie que enganche totalmente y que te sumerja totalmente en el universo de este particular mundo de piratas. Y, especialmente, creo que tengo un problema con el protagonista,… que me parece un poco cargante. No sé si es cosa del actor que lo encarna, del tono que le han dado a la serie o del personaje original. Pero no empatizo, ni simpatizo, con él. Probablemente siga viendo temporadas futuras, ya digo que entretiene. Pero también puede que no, si hay cosas más interesantes que ver o que hacer.

Finalmente, El cuerpo en llamas. Serie española con un reparto a priori interesante, que lleva a la pequeña pantalla una reconstrucción del crimen de la guardia urbana de Barcelona de 2017, en el que, según el criterio del jurado y el tribunal que juzgo los hechos, los agentes de la guardia urbana de la capital condal Rosa Peral (Úrsula Corberó) y Albert López (Quim Gutiérrez), asesinaron a la pareja de aquella, también policía local, Pedro Rodríguez (José Manuel Poga), y quemaron su cuerpo y su coche en el pantano de Foix. La serie, que fundamentalmente se centra en la mujer, narra además las vicisitudes de su matrimonio anterior y otros eventos de la atribulada vida que llevaba todo este grupo de gente. El principal atractivo de la serie es el trabajo de su reparto, que en líneas generales es entre muy bueno y correcto. No todos los intérpretes están al mismo nivel, pero al menos los principales, especialmente Corberó y Gutierrez, están a buena altura. Pero el conjunto de la serie… no sé… no acaba de alcanzar el ritmo y la tensión que merece la trama. Una trama en sí misma que en la vida suena a gente cutre, primaria, muy básica; que necesita más fango y menos distancia aséptica. A la serie le falta la sordidez propia del género negro. Quizá venga penalizada por ser una historia real, aunque sobre la base de las reconstrucciones de los hechos, ya que probablemente nunca conoceremos como sucedieron muchas cosas. Se deja ver. Pero podría ser mejor.

[TV] Cosas de series; mucha animación pendiente, procedente de Japón

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Hoy sábado no voy a estar. Si todo va bien, me voy a pasar el día a los Pirineos aragoneses con un grupo de aficionados a la fotografía. Pero llevo tanto retraso a la hora de comentar cosas, especialmente cosas televisivas, literarias y cinematográficas, que he decidido dejar programada una entrada televisiva con algo de la animación que he visto en los últimos meses. Vamos a ello, de forma un tanto resumida.

En Kioto, como en una de las series que comento hoy.

Comente hace unas semanas mis impresiones sobre KonoSuba!, un entretenido isekai de 2016 disponible en Netflix. Pues bien, después se han hecho un largometraje y una serie spin-off que no están en esa plataforma. Pero los he buscado, he visto el largometraje y estos viendo el serie derivada. El largometraje, Kono Subarashii Sekai ni Shukufuku wo!: Kurenai Densetsu [この素晴らしい世界に祝福を!紅伝説, título larguísimo del que nos quedaremos con la última parte para distinguirlo de la serie, que significa leyenda del carmesí, o algo así]. Es una introducción de una hora y media al lugar de origen de Megumin, una de las acompañantes del protagonista, y que será la protagonista del spin-off que estoy viendo. Es más de lo mismo respecto a la serie, así que muy entretenida, pero sin más.

Hinotori: Eden no sora [火の鳥: エデンの空], o internacionalmente Phoenix: Eden17 es una corta serie de cuatro episodios, situada en el universo Phoenix del mangaka Osamu Tezuka. Un universo que se extiende por el espacio y el tiempo, que reflexiona sobre el deseo de inmortalidad. En esta ocasión con una Tierra arruinada por las guerras y la polución y una humanidad en la diáspora espacial. Nos centramos en el surgimiento y caída de una colonia humana, donde surge una raza mestiza con otra especie alienígena, que representa la oportunidad de una sociedad perfecta, pero que acabará corrompida por los vicios de la humanidad. No está mal. Está en Disney+ y se puede ver de una sentada como un largometraje.

También nos llega en Disney+ Sinduality: Noir, una serie de animación del universo Sinduality, una creación reciente destinada a una diversidad de entornos de distrubución, anime, manga, novelas, en un entorno posapocalíptico, en el que una humanidad refugiada en ciudades protegidas lucha contra unos seres extraños que vienen asociados a la lluvia y las tormentas. Se han emitido doce episodios, y al menos hay doce más,… que no sé si veré. No ha acabado de engancharme del todo.

Mononoke [モノノ怪] no tiene nada que ver con la famosa película de Miyazaki. Es una serie de 2007, con una peculiar producción en la que los dibujos reproducen incluso la textura del papel sobre el que se han dibujado y pintado, calificada como avant-garde anime, muy expresiva. Por avant-garde entendamos una obra experimental, innovativa, que se sale de las corrientes comúnmente aceptadas. Pertenece al género de terror, y en ella acompañamos a un vendedor de medicinas en Japón, en diversas épocas, desde las feudales hasta principios del siglo XX, y en que en arcos argumentales de dos o tres episodios, vemos como desentraña y elimina esos seres monstruosos sobrenaturales que llaman mononoke. No es fácil de ver, pero si entras en ella, es una de las mejores series de animación de este siglo que podrás ver. Está en Netflix, sólo para gentes con ganas de arriesgar en lo que ven.

Finalmente, Watashi no Shiawase na Kekkon [わたしの幸せな結婚], literalmente Mi matrimonio feliz o My happy marriage en inglés, es una adaptación reciente de una novela ligera, estrenada en Netflix. Una peculiar versión de Cenicienta ambientada en el Kioto de principios del siglo XX, una Kioto alternativo, en el que todavía reside el emperador, y en el que existe la magia, que poseen unas élites que la transmiten genéticamente. Está siendo muy valorada, pero estuve a punto de abandonarla… porque dedican muchos episodios a algo que se podría contar en uno. Al final, pasa del género romántico al de acción, y se pone más interesante. Ya veré si veo temporadas futuras. Está claramente dirigida a un público femenino.

[TV] Cosas de series; ronda de series coreanas tras las vacaciones

Televisión

No redacto una entrada dedicada a las series televisivas desde el 21 de septiembre. Casi cuatro semanas, casi un mes. Y lo que he ido viendo mientras tanto, durante las vacaciones, más los cierres de varias temporadas de series que se emiten un episodio a la semana, y han coincidido en estas últimas semanas, han hecho que se me hayan acumulado muchas. Así que comentaré más allá de las dos habituales por entrada para ir quitándome cosas de encima. Y lo haré con unas cuantas series de origen surcoreano.

Con una de las series paseando por Taiwán, y otra basada en una serie taiwanesa, elijo este no-país para ilustrar la entrada. Un paseo por Tamsui, al atardecer.

Riské Business: Taiwan es la segunda entrega del recorrido que están haciendo el cantante Sung Si-kyung y el cómico Shin Dong-yup por distintos países asiáticos, para conocer cómo se trata el sexo y el erotismo en ellos, desde el punto de vista de las relaciones interpersonales, pero también desde el punto de vista de las industrias que se basan en estas cuestiones. Hubo una primera serie dedicada a Japón, que me dejó un poco frío por la forma en que se trataban temas como la pornografía, o determinadas actividades que rozan la cuestión de la prostitución. No obstante, me animé a ver esta segunda serie dedicada a Taiwán, donde han cambiado un poquito el enfoque, dentro del mismo formato, han dado menos presencia a la industria, y han destacada más las libertades de preferencia afectiva e identidad sexual, en las que el país isleño que no es oficialmente un país anda a la cabeza en esa parte del mundo. Al fin y al cabo, no siendo un país reconocido internacionalmente, resulta ser la democracia más desarrollada de la región. Cosas que pasan en el mundo. Hemos de recordar que Corea del Sur es un país muy conservador en sus costumbres, no hay más que ver sus series de ficción, que hasta hace pocos años era un patriarcado establecido legalmente en su sistema social y político, donde hay muchos tabús todavía. Me ha gustado más que el anterior, el cambio de temas le ha sentado bien.

Neoui sigan sog-euro [너의 시간 속으로, literalmente en tu tiempo], internacionalmente, A time called you, o en castellano, Tu tiempo llama, es un drama romántico, en Netflix, versión surcoreana de una serie de gran éxito taiwanesa, que he intentado localizar, sin éxito hasta el momento. Porque hay muchas afirmaciones de que es mejor. Y el caso es que esta no está mal. Con su protagonista, Jeon Yeo-been, que lo hace bastante bien, haciendo un doble papel, y con a modo de viajes en el tiempo. Un bucles en el tiempo, con romances intertemporales e intergeneracionales, con el tema de los abusos y del aislamiento de los adolescentes de fondo, y con su trama de intriga y crimen de por medio. Es mejorable, pero me resultó muy entretenida, y muy visible gracias al trabajo de sus intérpretes, que están a buen nivel.

Melloga Chejil [멜로가 체질, literalmente lo melodramático me va], y conocida internacionalmente como Be melodramatic, es una serie que encontraréis, aunque muy posiblemente escondido, sólo os aparezca si configuráis la interfaz de la plataforma en idioma inglés. No está traducida al castellano. Y la vi por dos motivos. Una de las protagonistas es la de la serie anterior, y está muy bien valorada. Tres amigas que viven juntas, con el hermano más joven y gay de una de ellas. Una es directora de documentales, de éxito, con mucho dinero, pero vive en una profunda depresión por el duelo de su prometido fallecido prematuramente. Otra es una guionista principiante, es la principal protagonista de la serie (Chun Woo-hee), y comienza una compleja relación con un director de teleseries de éxito que ha aceptado en llevar a la pantalla un guion de la chica. La tercera trabaja en una productora de televisión (Han Ji-Eun), es madre soltera, y tiene problemas para compaginar su maternidad con su vida de relación y su trabajo. Las tres tienen 30 años. El tono es de comedia, fundamentalmente, aunque haya sus momentos de drama. Y realmente está muy bien. Se aleja de aquello que comentaba hace tiempo de las series surcoreanas como guilty pleasures. Se ve porque está bien hecha, bien interpretada, empatizas con los personajes y lo pasas bien.

Finalmente, Dojeok: Kar-ui sori [도적: 칼의 소리, más o menos literalmente, bandido, el sonido de la espada], conocida como Song of the bandits o La canción de los bandidos. Son nueve episodios en Netflix de los que a mí me da la impresión que nos es una primera temporada sino más bien la mitad de la primera (o única) temporada), porque al final queda totalmente abierta a una continuación. Es un drama de aventuras situado en los años 20 del siglo XX, durante la dominación japonesa de la península de Corea. Pero con un giro formal que es que la acción se desarrolla principalmente en Gando, la región china fronteriza con Corea, donde se han refugiado muchos desposeídos coreanos y muchos insurgentes contra el dominio japonés. Y todo ello en un paisaje árido… que hace que se convierta en una versión asiática del Far West americano. Con duelos, asaltos al tren, robo de bancos, bandidos malísimos, y bandidos buenísimos. Intrigas, balaceras, traiciones, amistades incondicionales y algún romance que otro, con un antiguo oficial coreano del ejército japonés (Kim Nam-gil), que renunció y ahora lidera una banda de bandidos tipo Robin Hood, robar a los ricos para sostener a los desposeídos. Qué más puedes querer. Es muy muy muy divertida y te enganchas. Aunque constantemente ponen a prueba tu suspensión voluntaria de la incredulidad. Es de estas en las que los buenos nunca mueren, y los malos, especialmente los japoneses, mueren por decenas. Da igual. Es pura evasión, los intérpretes lo hacen bien, los caracteres son interesantes, y te enganchas como para verla de tirón en una maratón televisiva.

[TV/Libro] Revisitando a Isaac Asimov de una forma u otra… todos estos años después

Sin categorizar

En su momento, entre los 18 y los 26 años, si no leí todo lo escrito por Isaac Asimov en el ámbito de la ficción, poco lo faltó. Incluso leí algún ensayo sobre historia. De la historia de Roma, si no recuerdo mal. Realmente, me gustaba. Aunque hace mucho mucho mucho tiempo que ya empecé a comprender que dentro de su obra había que diferenciar las cosas realmente buenas, las cosas interesantes… aunque menos buenas, y las cosas… meh. Pues bien, en estas semanas atrás he revisitado algunos elementos de la obra de Asimov de un modo u otro. En televisión y en libro. Vamos con ello. Aunque intentaré no enrollarme mucho.

Cuando se imaginan civilizaciones extrañas de colonias humanas establecidas en planetas dispersos por la galaxia, es frecuente que alguna de ellas se inspire en culturas asiáticas, especialmente Japón. Pero creo que no ha salido nadie vestido con indumentarias inspiradas por los kimonos. Como los que podemos ver desde ayer expuestos en el Museo de Zaragoza y hasta el mes de noviembre.

TV – Segunda temporada de Foundation

Pues sí. Aunque la primera temporada de esta serie no me acabó de cuadrar, uno de los proyectos estrella de Apple TV, decidí darle una segunda oportunidad, y me puse a ver la segunda temporada. Que sí que me ha gustado. Bastante. Mucho, a ratos. ¿Qué ha pasado? Mmmmm… Nada y muchas cosas. Veamos.

Primera. Una de las cuestiones que más me molestó en la primera temporada es que la serie se aparta tanto de la famosa trilogía de Asimov en la que se inspira, pero que decididamente NO ADAPTA, que mi opinión en ese momento es que desvirtuaba las esencias de aquellas novelas escritas en los años 40 del siglo XX, pero que aguantaban notablemente el paso del tiempo. Y aquellas novelas no me parecen la octava maravilla en calidad literaria, aunque la tienen en suficiente cantidad, pero sí que proponían conceptos muy interesantes que en esta serie se perdían, se han perdido, por completo. Pero en esta segunda temporada he aceptado que es una propuesta dispuesta, y he decidido aceptar esta propuesta. Y de repente, simplemente, es una historia nueva, con algunos parecido superficiales con aquella, que usa los nombres de los personajes y de los planetas de aquella, pero nueva. Distinta. Y me vale.

Segundo. No conseguí empatizar con ninguno de los personajes principales. Ni Gail Dornik, ni Hari Seldon, ni Cleon, ni Demerzel (que no debería aparecer por aquí), ni Salvor Hardin… Nop. Me daban igual. Si se hundía el Imperio Galáctico, como si llegaba la muerte térmica del Universo entero. Sin embargo, de repente, en esta segunda temporada, toda esa gente, que ya no tiene gran cosa que ver con los personajes de Asimov, se han convertido en los protagonistas de una aventura espacial de acción de lo más interesante. Adiós a la filosofía de la trilogía literaria, pero bienvenido un universo espacial estupendo. Flop. Ahora hay un montón de gente en pantalla que me interesa un montón. Los anteriores más Poly Verisof, Hober Mallow (nombres tomados del original), una tal «Brother» Constant, o una tal reina Sareth, que son inventados para la serie. Estupendos.

Tercero. La serie está bien hecha. Está muy bien hecha. Hay unos mundos estupendos. Hay unas estupendas naves espaciales. Hay un efectos especiales/visuales decentes para ser televisión, siempre menos vistosos que en el cine. Y oye; que los que salen actúan bien. Son buenos intérpretes.

Así pues,… ¿necesito decir más? No es realmente Asimov, aunque tome cosas de él y a veces se le parezca. Pero está bien. Decían que la Trilogía de la Fundación o Ciclo de Trantor, cuando se incluyen las secuelas y precedas tardías, era inadaptable. Puede ser, de momento nos quedamos sin saberlo, porque esto es otra cosa. Aunque muy interesante.

Libro – The Gods Themselves

Leí hace muuuucho tiempo esta novela, en la época que he mencionado al principio, en castellano, con el título Los propios dioses. Es una novela de 1972, y fue muy reconocida y premiada. Fue escrita más de veinte años después de Foundation y sus secuelas originales. Y en ella Asimov se ponía al día con los últimos (para la época) hallazgos en física, aunque hoy en día nos parezca que está bastante superada. Su principal motivo, el intercambio de materia entre universos (para que diga que el multiverso es una moda actual) se relacionaba con la interacción nuclear fuerte, que se suponía e intuía desde tiempo atrás, pero que estaba recibiendo sus fundamentos más potentes desde los años 60. Creo. A partir de ahí, se especula con las consecuencias para los distintos universos si se intercambia energía/materia entre ellos, partiendo de la base de que tienen distintas constantes físicas universales. Consecuencias catastróficas, claro, para que haya emoción. Por otro lado, se nota que hay conceptos que no han madurado lo que han madurado hoy en día. El estado inicial del universo tal antes del Big Bang no tiene que ver cómo se propone en el libro a cómo se propone hoy en día. O los cuásares, que hoy en día sabemos que son galaxias lejanas con un núcleo extraordinariamente activo y energético, y para Asimov era algo parecido a una supernova, u otro cataclismo similar.

El título viene de una cita extraída de una obra de teatro de Schiller sobre Juana de Arco; «Mit der Dummheit kämpfen Götter selbst vergebens.» O en castellano, «Contra la estupidez, los propios dioses se afanan en vano.» Desde hace un tiempo, con la estupidez reinante en las organizaciones, laborales incluidas, esta expresión me ha parecido dogma de fe. Y es que en la obra, dividida en tres partes 1) Against stupidity, 2) The gods themselves y 3) Contend in vane?, trata el tema de las mezquindades humanas, también en el ámbito de la ciencia, que hace que se perpetúen los errores, se desprecie el valor y el saber de hacer de algunos de los mejores, y se ponga en peligro el avance inmediato del conocimiento científico y el progreso humano.

Este es uno de esos libros que considero… literariamente no tan buenos, aunque con propuestas interesantes. Y creo que, aunque no es muy extenso… para lo que cuenta, podría serlo menos. Hay conceptos sociales y morales que hoy en día parecen bastante ingenuos, especialmente en la última parte que transcurre en un colonia lunar, y eso hace que no, paradójicamente, por ser más moderno, me parezca que hay envejecido peor que la Trilogía de la Fundación. Pero me ha alegrado volver a leerlo, con una nueva perspectiva. No está mal.

[TV] Cosas de series; cosas diversas e interesantes

Televisión

Como en las próximas semanas voy a estar de vacaciones y se alterará mi rutina habitual de publicaciones en este Cuaderno de ruta, sospecho que las entradas televisivas pueden verse más afectadas que otras. Aumentarán las relacionadas con los viajes, sin duda,… confío… Así que voy a ir más allá de los dos o tres comentarios de series agrupadas por alguna afinidad, para comentar cinco que me han parecido interesantes en los últimos tiempos, de alguna forma.

En la playa de Haeundae de Busan, Corea del Sur.

Pensaba agrupar la segunda temporada de Star trek: Strange New Worlds con otras aventuras espaciales, pero por mi cabeza a pasado la idea de dedicar una entrada exclusiva a Foundation, y todavía queda lejos el final de Ahsoka. Así que simplemente decir lo siguiente. Aunque no soy especialmente aficionado al universo trekkie, esta serie me entretiene. Y creo que hay dos factores para que lo haga. El primero es que, como otras de esta franquicia últimamente, no tienen el aspecto casposo que sólo quedaba justificado en la serie original… porque era de los años 60 del siglo XX. El segundo es que habitualmente los personajes de estas series acaban cayéndome mal. Redichos, estereotipados,… con los absurdos aspectos de los alienígenas siempre humanoides, pero más bien humanos con caretas de goma… Tarde o temprano me cansaban. Sin embargo, los de esta serie, a pesar de un Spock (Ethan Peck) que no me convence mucho, no me disgustan, e incluso me caen bien. Para que lo voy a ocultar, especialmente la enfermera Chapel (Jess Bush). En fin… que me parece aceptable y entretenida, por los motivos que sean. Pero esto puede cambiar en cualquier momento.

Desde Corea del sur nos han llegado las segundas temporadas de D.P. y Gyeong-iloun So Mun [경이로운 소문, asombroso So Mun], conocida internacionalmente como The uncanny counterel extraño contador?, nunca he pillado el sentido al título en inglés, porqué llaman contadores al grupo de héroes protagonistas). Ambas han llegado a sus segundas temporadas, y a sus finales, creo. A mí me parece que ambas han quedado correctamente cerradas.

La primera, que usa las peripecias de una unidad de policía militar dedicada a detener desertores para criticar al ejército y la mili obligatoria, ya me gustó mucho en su primera temporada, siendo de mis preferidas. Quedó algo eclipsada por su dura temática y porque quedó eclipsada por el éxito de la distopía calamárica, que se estrenó en las mismas fechas. Seis episodios también ha tenido la segunda temporada, pero que en lugar de ser un procedimental que aprovechaba para ir haciendo crítica, se ha convertido más en un único arco argumental con la típica estructura de los débiles contra el poder establecido, dentro de su proceso de denuncia. No sé si me gusta más este enfoque, pero da igual. La serie sigue siendo excelente y funciona bien. Muy recomendable. Excelentes interpretaciones.

La segunda es más anecdótica. Aventuras preternaturales entre superhéroes con superpoderes que les llegan del mundo de los espíritus contra villanos que son demonios o seres demoniacos. Vamos, una variante del cine/televisión de superhéroes, pero que compensa los defectos del género con la simpatía de sus protagonistas, que no dejan de ser gente corriente que se ve metida en este embrollo, lo que permite introducir alivios cómicos entre los dramones en los que han navegado esta temporada. Me sorprende que apenas hayan incidido en el romance en esta serie, cuando parecía que había cierta tensión romántica no resuelta en la primera temporada. Pero bueno, da igual, no está mal hecho, tiene interpretaciones decentes, y entretiene, sin más.

Mucho más oscura es la miniserie de siete episodios, también surcoreana, Mask girl. Drama de género negro que abarca más de dos décadas de la vida de una chica que soñaba con ser una estrella de la canción y el baile, pero que… es fea. Y en una industria del entretenimiento como la coreana donde ser guapos es una obligación… lo cual se filtra en toda la sociedad. O esa es la tesis de la serie. Eso lleva a que la chica opte por internet para sus actuaciones, con una máscara, lo cual llevará a que la interacción con un seguidor trastornado acabe como el rosario de la aurora, con muertes y descuartizamientos, y subsiguientes venganzas en las década siguientes, con más muertes y… Una serie con un argumento tórpido, notables dosis de pesimismo ante la naturaleza humana, que tiene irregularidades en su desarrollo, pero con buenas ideas en su conjunto, y que mantienen las excelentes interpretaciones de sus protagonistas. Va de menos a más, por lo que algún televidente puede sentirse tentado a abandonar la serie al principio sin dar una oportunidad a lo mejor de la serie.

Y pasamos del género negro al humor negro con una animación que nos llega de los estados unidos, Captain Fall. El protagonista es hijo de una familia adinerada que siempre han sido capitanes de barco y tienen dos hijos un chulito inepto, pero muy querido de sus padres, y un buenazas igualmente inepto, que es despreciado por sus padres. Pero es elegido por una siniestra organización para ser el aparente capitán de un trasatlántico que en realidad es una factoría de desmanes para un villano que presta servicios a todos los villanos del mundo, sean oligarcas rusos, grandes empresarios, dictadores de repúblicas bananeras, chinos con terceras intenciones, o millonarios sin escrúpulos. Hacen esclavos, masacran especies protegidas, fabrican armas de destrucción masiva, realizan trata de mujeres como esclavas sexuales, todo detrás de la apariencia de barco de cruceros de vacaciones y placer. Humor muy negro. Incorrección política. Críticas mordaces a todos los estamentos del sistema. Sin piedad. No hay risas, pero si una sonrisa pesimista sobre el mundo que nunca abandona tu cara mientras la ves. No apta para espíritus sensibles. Una de esas cosas que están en la oferta de Netflix sin hacer ruido, y que contrasta con los productos estrella de la plataforma.

[TV] Cosas de series; comedias entretenidas y un drama criminal… meh…

Televisión

Hoy traigo dos series norteamericanas, dos comedias bien establecidas, una de ellas llegando a su fin, muy entretenidas y en general recomendables, y mi enésimo intento de ver una serie española, que en esta ocasión a llegado a término, cosa que no sucede con otras como cierta comedia en Netflix, de la que no pude pasar de los quince primeros minutos del segundo episodio, a pesar de que había buenas referencias publicadas por los listos de la cosa televisiva. Lo intenté,… pero no pudo ser.

La serie española de hoy está rodada en tierras catalanas, por lo que unas fotos realizadas en Barcelona me servirán de ilustración.

Hubo un tiempo en que dedicaba una entrada en exclusiva a una serie que llegaba a su fin, a su temporada final, en Netflix. Pero hoy en día, pocas series me impactan tanco como para darles ese trato. Never have I ever ha sido una comedia adolescente simpática, con momentos bastante buenos… aunque con cierta irregularidad. Sobre todo porque su protagonista (Maitreyi Ramakrishnan) siempre me ha resultado un poco cargante. Lo que según una de mis amistades es indicativo de que la actriz protagonista lo hacía muy bien, porque el personaje tenía que ser cargante. Tenía que ser una antiheroína adolescente, con una enorme capacidad para meter la pata en todas sus encomiendas, a pesar de su inteligencia. Aderezada con el toque étnico, al ser una chica de una familia de inmigrantes indios a Estados Unidos, pero no pobretones, la serie partía del hecho de que la chica se había quedado huérfana de padre, lo cual le había afectado gravemente a su salud mental. La hemos acompañado a lo largo de cuatro temporadas, los cuatro años de instituto norteamericano, con su baches y sus grandes momentos. En general, es bastante recomendable. La serie fue claramente de menos a más, con las dos temporadas centrales como las más notables. La última temporada… quizá se habían quedado sin ideas, había momentos repetitivos, y han ido buscando cierres a las historias de todos los acompañantes en el viaje de la protagonista,… previsibles, y no especialmente emotivos. Pero no está mal. Una serie simpática, bien hecha y bien interpretada.

The Afterparty es una serie de comedia de Apple TV que sigue la estela, una moda actual, creada por los «puñales en la espalda» y que ha dado lugar a cierta proliferación de las whodunit más o menos cómicas. Nuevamente tenemos un asesinato tras una fiesta. En esta ocasión tras una boda. La que se casa (Poppy Liu) es la hermana de Zoë (Zoe Chao), una de las protagonistas de la primera temporada, que ha acudido también a la boda acompañada de su novio, Aniq (Sam Richardson), que también procede de la temporada inicial. El asesinado (Zach Woods), su marido por unas horas. Y todo indica que la novia es la asesina. Pero Aniq consigue retrasar la investigación de la policía llamando a la expolicía (Tiffany Haddish) que investigó el anterior caso, ahora convertida en escritora de novelas policiacas. Por supuesto, todos los invitados tendrán motivos para asesinar al fallecido, y en la investigación todos descubrirán sus secretos más escondidos. Quizá no tiene el mismo impacto que la primera temporada, pero es divertida. Y cada episodio imita distintos estilos cinematográficos; el musical, Hitchcock, el cine negro, el cine romántico de época,… de todo. Con episodios que vienen a durar unos 35 minutos, se ve muy bien y muy cómoda y es recomendable.

Finalmente, drama criminal español, en ocho episodios de no más de media hora de duración, que se puede ver en Disney+, Tu también lo harías. Un autobús que une el aeropuerto de Barcelona con Manresa es atracado por tres delincuentes armados que se apoderan de las cuentas bancarias y los datos personales de los viajeros, amenazándoles con represalias si denuncian. Pero antes de que llegue la policía al autobús, un tiroteo acaba con la vida de los atracadores, un prófugo de la justicia los ha matado y ha huido. O eso parece. La opinión pública se pone de parte del justiciero, mientras que las víctimas guardan silencio sobre lo que pasó. O lo que aparentemente pasó. Drama policial en el que hay frecuentes giros de guion, quizá excesivos, y en el que se intentan, sin mucho éxito desde mi punto de vista, de profundizar en los aspectos éticos más que en el desenlace policiaco. El reparto es coral, aunque hay nombres reconocidos, algunos de prestigio como Michelle Jenner o Elena Irureta, y otro menos. El peso lo llevan los policías interpretados por Ana Polvorosa, y especialmente, por el protagonismo que va adoptando, Pablo Molinero. Pero a mí me ha costado comprar la propuesta. Ya he dicho que considero que fracasa en su planteamiento, lo de crear dilemas éticos, donde no los hay, probablemente, más allá de los creados, un poco forzadamente, por «necesidades del guion». Y hay un problema con las interpretaciones, como en tantas series españolas. El nivel interpretativo en la televisión española me parece flojo, incluso por parte de profesionales que en otros ámbitos, especialmente el cine, realizan buenos trabajos. Aquí, no me los creo. No son todos, y no voy a dar nombres, que después aparecen mensajes por privado de tono muy áspero, nunca públicos, por parte de quienes no digieren bien la crítica. Aunque hay algún nombre que, sinceramente, nunca me ha parecido que hiciera buen trabajo, ni en TV ni en el cine. Pero que continuamente aparece en las pantallas. Cosas.

[TV] Cosas de series; ucronías en el periodo Edo y otros mundos alternativos

Televisión

Vamos con una ronda de animación japonesa con isekai [異世界,mundos alternativos] y alguna curiosa, e interesante ucronía, que de alguna forma también es una variante del isekai. El isekai es un género de la ficción fantástica, que también existe en la ficción occidental, pero que por volumen y características propias ha adquirido señas de identidad propia a través de medios como el manga o el anime. Un género en el que el protagonista principal se ve trasladado a un mundo alternativo, diferente, generalmente en el que existe la magia o seres fantásticos, y donde vive una vida de aventuras. El primer isekai que yo recuerdo haber leído fueron las aventuras de Un yanqui en la corte del rey Arturo de Mark Twain. Evidentemente, nada japonesa la cosa. Y por supuesto, en aquel momento ni se me hubiera ocurrido que el género pudiera tener un nombre japonés. En el cine, un isekai clásico es El mago de Oz, claro. Pero claro, otros considerarán la obra de Twain dentro del género de los viajes en el tiempo, y las aventuras de Dorothy, un mundo de ensueño. Y Alicia, ¿dónde queda en todo esto? Lo dicho… hay géneros universales, aunque se popularicen más en una determinada cultura o país.

Vistas del palacio imperial en Tokio, y sus alrededores, incluyendo la estación de Tokio (una de las muchas de la capital japonesa, la que oficialmente se llama «Tokyo») que se levanta donde el antiguo castillo de Edo, residencia de los Tokugawa, castillo que se incendió hacia finales del siglo XIX, cuando ya era dominio imperial.

Ōoku [大奥] también conocido como Ōoku: The Inner Chambers o también, en castellano, Ōoku: Los aposentos privados, es una ingeniosa ucronía que transcurre en una versión alternativa de las primeras décadas del período Edo, cuando Japón fue gobernado por los shōgun de la dinastía Tokugawa. El ōoku son los aposentos privados del shōgun, una especie de serrallo, harén, donde residía la esposa, las concubinas, los hijos y otros sirvientes del gobernante militar de turno. Pero en la versión de este anime, basado en un manga, como de costumbre, durante el mandato del tercer Tokugawa, se desata una terrible epidemia en Japón que hace que la población masculina quede reducida a una cuarta o quinta parte. También muere el shōgun, pero para evitar el caos en el país, esto se oculta y es sustituido por su hija, que lo suplanta. En paralelo, el ōoku se transforma de un territorio femenino, en un territorio masculino al servicio de la nueva mandataria. La historia me ha parecido curiosa, bien llevada e interesante. Se han cuidado las formas tanto en las formas como en los detalles, y empatizas con los caracteres principales. Es un original de Netflix.

Frente a la seriedad del anterior, Kono Subarashii Sekai ni Shukufuku wo! [この素晴らしい世界に祝福を!, ¡Una bendición para este maravilloso mundo!], más conocido simplemente como Konosuba! [このすば], es un cachondeo. Prácticamente una parodia en la que un otaku adolescente, un día que sale a la calle muere de forma ridícula y, en el más allá, se le da la oportunidad de reencarnarse en un aventurero de los que aparecen en los mangas y los videojuegos, lo cual acepta con la condición de ir acompañado de una de las diosas. Ambos, junto con un par más, o tres, según como lo cuentes, de personajes femeninos, con caracteres mágicos o heroicos, pero con debilidades ridículas, forman una compañía de aventureros cuya misión final será derrotar al gran villano de ese mundo. Es muy divertido, pero es el típico producto para adolescentes masculinos, lleno de fan service, no demasiado ofensivo que está ahí, que se salva por el dinamismo de la trama, lo ingenioso de los diálogos y la más que correcta realización. Se puede ver en Netflix. Se supone que hay una tercera temporada reciente, las dos primeras que he visto son de 2016-2017, pero no disponible en Netflix. Veré si la pillo en algún sitio.

Finalmente dedicaré poco esfuerzo a comentar Isekai Yakkyoku [異世界薬局, La farmacia de otro mundo], basado en unas novelas ligeras como el anterior, y que se estrenó el año pasado, y es uno de los que seleccioné a principio de verano para familiarizarme con distintos géneros. Sin saber que luego iba a encontrar otros isekai más divertidos e interesantes. Es la historia de un joven farmacéutico que, tras morir, se reencarna en el hijo del farmacéutico real (de la realeza, no de la realidad) en un mundo alternativo ambientado en el siglo XVIII europeo. Es gracioso que una de las ciudades se llame Marseirre, que teniendo la «confusión» entre las r y las l en la fonética nipona, se podría transliterar como Marseille, el nombre original de Marsella en francés. Está bien hecho… pero el argumento es muy naif. Y al final me ha cansado un poco.

[TV] Cosas de series; una ronda de surcoreanas con mejor o peor fortuna

Televisión

Creo que 2022 fue mejor año para las series surcoreanas de Netflix que el 2023. Me cuesta encontrar títulos de este año que me generen la misma simpatía que en aquel momento. En fin. En cualquier caso, durante el verano, para mis fines de semana, he buscado la comedia romántica, que es la que más me libera de la obligación de pensar, y más me relaja del mundanal ruido. Y todos son muy guapos.

Sólo una de las series de hoy tiene algunas escenas en un entorno histórico, pero aprovecho la excusa para ilustrar la entrada con una fotos del palacio real en Suwon.

De todas formas, me he encontrado con una serie fallida, de la que vi bastantes capítulos, 12 o 14, pensando que iban a ser los 16 de costumbre, pero extrañado por la evolución de la trama, lo comprobé, y me encontré que iban a ser unos 50 y que iba a ser un culebrón que iba a entrar por unos derroteros que no me gustaban. Las aventuras y desventuras de una profesora de academia que queda embarazada de su novio, que pasa de ellas, con un ginecólogo, miembro de una familia poderosa empresarialmente, pero tremendamente disfuncional, que acaban simulando por interés mutuo, y tras unos choques iniciales, que el bebé de la mujer es del ginecólogo. Dejando de lado que muchas de las situaciones de la serie son absurdas en España, y sólo se entienden desde el patriarcado extremo de la sociedad surcoreana, ya digo que la deriva de la serie no me gustaba y la abandoné. Una pena, porque tuvo un comienzo prometedor desde el punto de vista de lo que es una comedia con momentos realmente cómicos. Por cierto, la serie es Jinjjaga Natanatda! [진짜가 나타났다!], en inglés The Real Has Come!, que es la traducción aproximada del original, y se puede ver en Netflix, pero creo que sólo si tienes la interfaz en inglés. No aparece como producción de la cadena.

Ibeon saengdo jal butakae [이번 생도 잘 부탁해], que significaría Cúidame en esta vida o algo así, se ha titulado en inglés See you in my 19th life y Nos vemos en mi 19ª vida en castellano. La protagonista tiene la peculiaridad de que recuerda sus vidas pasadas. Recordemos que estamos en cultura oriental, con influencia del budismo y otras religiones, en las que se admite la reencarnación o cosas similares, y juegan con ello en las tramas de las series. Y en la 18ª vida murió en un accidente siendo una preadolescente, protegiendo a un niño de familia rica, y ahora en la 19ª se lo encuentra siendo un adulto mayor que ella y con sus problemas. Y a partir de ahí, entramos en una historia, bastante previsible, con un punto de drama por encima del de comedia, que abre muchas posibilidades, pero aprovecha pocas. La química entre los protagonistas es muy baja, y las interpretaciones más flojas de lo habitual últimamente en estas series. En Netflix, con el sello de esta plataforma, disponible para todos los abonados.

Y finalmente King the land, título original de la serie, que tiene alguna cosa en común con la anterior. En ambas el protagonista masculino es de buena familia y aspira a dirigir un hotel de lujo y prestigio, y en ambas la protagonista femenina es una trabajadora del hotel. En esta, sin fantasías y sin reencarnaciones. Es el típico caso de chico serio, un poco sieso, y de chica simpática, empática y sonriente, vocacionalmente entregada a sus clientes. Y unos malos, algunos miembros de la familia de él, que es hijo del mandamás y de una empleada del hotel, reconocido por él, pero extrañado desde niño de su madre. Siendo la peor la hermana mayor, antipática, avarienta, maltratadora de empleados y tal. Domina más el lado romántico, y la serie tiene altibajos, pero en esta ocasión la química de los protagonistas y secundarios es muy superior, y la cosa funciona pese a las limitaciones interpretativas de la protagonista, que procede de uno de los grupos de k-pop tan prolíficos en el país asiático y que están dando el salto al resto del mundo. Una serie en la que sientes que alguna de las secundarias daría más de sí como protagonista como la protagonista. Es el caso de una actriz que también apareció en un drama histórico sobre casamenteros que comenté no hace mucho. También en Netflix.

Como vemos, no son grandes series, ni de las más recomendables, aunque adecuadas para olvidarse de todo y de todos durante un rato en los ratos modorros de los fines de semana.

[TV] Cosas de series; lo sobrenatural en series británicas, con suspense y con humor

Televisión

Las series británicas siempre tienden a despertar mi interés. Aunque no necesariamente vea todas que se me ponen a tiro. También depende un poco de que el tema que traten me interese más o menos. Una de las virtudes que tienen es que son cortas en el número de episodios. Muchas veces no pasan de seis por temporada. Y por supuesto, la excelente calidad interpretativa de la que hacen gala los actores y las actrices británicas, muchos de ellos fogueados también en el teatro, lo que se nota. Traigo dos aquí que he visto recientemente. Las dos flirtean con lo sobrenatural, o algo así. Las dos tienen buenos repartos. Y, como curiosidad, en cada una de ellas, uno de los papeles protagonistas es desempeñado por un actor que fue el Doctor en diversas reencarnaciones del personaje principal de Doctor Who.

The devil’s hour es un drama policiaco que flirtea con lo sobrenatural, o algunos dirían con nociones de la ciencia ficción. Temas de universos paralelos y esas cosas. No voy a detallar mucho para no destripar el argumento. Protagonizado por Jessica Raine en el papel de una trabajadora social, en proceso de separación (pero no del todo) de su marido, el cual no acepta el extraño carácter de su hijo, tiene a su lado a Nikesh Patel como policía que busca a un extraño asesino que lleva actuando décadas, y en frente a Peter Capaldi (12ª encarnación del Doctor) como el asesino, con unas peculiares motivaciones. La trama de la acción se centra en los problemas familiares de la protagonista, así como en las consecuencias de permitir que se impida o no se impida una acción aparentemente mala, pero cuando las consecuencias de que no suceda son peores. En el lado de lo positivo, las buenas interpretaciones. Apetecía ver a Raine diez años después de encarnar a la uber charming comadrona de los años cincuenta en Londres. En el lado menos positivo, la trama es interesante, pero tan compleja que las piezas del rompecabezas no siempre encajan con precisión. No obstante, ha sido razonablemente atractiva tanto para público como para crítica.

Y luego está la segunda temporada de Good Omens, basada en la novela del mismo título del inefable, y lamentablemente ya fallecido, Terry Pratchett, en compañía de Neil Gaiman. Hay que decir que fue la primera temporada de la serie la que adaptó la novela de Pratchett y Gaiman, en la que el ángel Azirafel (Michael Sheen) y el demonio Crowly (David Tennant, la 10ª encarnación del Doctor), antiguamente Crawly, «el que se arrastra», la serpiente que tentó a Eva en el Paraíso, se aliaron para detener la batalla entre el Cielo y el Infierno en el Armagedón. Como consecuencia, ambos se han convertido en unos marginados para sus respectivos bandos, por lo que viven eternamente en paz en Londres, a lo suyo. Hasta que un día el arcángel supremo, Gabriel (Jon Hamm), aparece desnudo ante la librería de Azirafel, lo cual genera una nueva crisis en las relaciones entre el Cielo y el Infierno. Y nuevamente serán nuestros héroes los encargados de evitar que esto acabe con el mundo.

La nueva temporada es material original. Se inspira en el universo literario, pero explora en profundidad y desde otros puntos de vista las relaciones entre Crowly y Azirafel. No sólo en los acontecimientos contemporáneos, sino en el contexto de lo que fue su relación desde antes de la caída de Crowly junto con todos los partidarios de Lucifer, y a lo largo de todas las épocas. La historia es más personal, más íntima, más emocional. Más romántica. Romance que se expande a otros personajes, a veces de formas insospechadas. Si ya en el original se destilaba con maestría una parodia de las idea bipolar del bien y del mal, para dotar al mundo y a la ética de los seres pensantes de una amplia gama de matices y colores más allá del blanco y el negro, se insiste en ello en la obra actual, donde nunca es posible identificar al Cielo con «los buenos», ya que incluso ellos tienen planes cuestionables para el futuro del Universo y de la especie humana. Se acortan distancias con el Infierno, aunque aparezcan como blancos, limpios y guapos. Una serie fundamentada por una buena historia, por su fino humor, y por las excelentes interpretaciones de sus protagonistas. Y de secundarios como Derek Jacobi y Miranda Richardson, por señalar algunos nombres entre muchos otros menos conocidos, pero también excelentes intérpretes, como Nina Sosanya, Maggie Service, Shelley Conn… … … Muchos intérpretes aparecen en las dos temporadas, pero con distinto papel.