[TV] Cosas de series; comedia polémica, drama menos polémico de lo previsible y apocalipsis

Televisión

Se me están empezando a acumular las teleseries. Pasa. De repente terminas varias series o temporadas. Luego pasan unas semanas… hasta que vuelves a terminar varias. A veces voy amortizando los comentarios, otras se me acumulan. Hoy tenemos dos series y un corto. Interesante. Empecemos por este.

El ruido solar es un corto de ciencia ficción que se pudo ver brevemente en Filmin. No tenía claro si incluirlo en el apartado televisión o en el de cine. Lo voy a comentar aquí… pero creo que lo añadiré a mis estrenos cinematográficos. Si incluí el cortometraje de Almodóvar, ¿por qué no éste? Ya veré. El caso es que se trata de un curioso e interesante ejemplo de ciencia ficción realizada con cuatro perras. Dirigido por Pablo Hernando, nos cuenta cómo un evento cambió el mundo para siempre. En el año 2020 se produjo una especie de gran destello solar, que hizo que cada persona percibiese durante ese instante un momento de su futuro. Un futuro de carácter apocalíptico. Un futuro que anunciaba el fin del mundo tal y como lo conocemos. Este tipo de cortos tienen su punto experimental. Por ello, pueden no ser del gusto de todo el mundo, pero esto no les resta valor. A mí me pareció interesante. Por si lo incluyo entre los estrenos de cine, hay van mis estrellas: Dirección: ***, Interpretación: ***, Valoración subjetiva: ****.

Uno de los efectos negativos de mi rechazo a la cuestión vasca es que llevo 20 años sin viajar por ese bello país, pero en el que, entre unos y otros, no siempre me he encontrado a gusto. Aunque hubo momentos en que sí. Porque gente maja hay en todas partes. Hasta en el infierno. O sobre todo en los infiernos.

Emily in Paris es una nueva comedia de situación protagonizada por Lily Collins, que se estrenó a principios de octubre en Netflix. Me estuve pensando si ver o no ver. Tenía pintas de americanada. Y de hecho, transcurriendo en nuestro país vecino, los franceses pronto protestaron por la visión estereotipada y reduccionista que la serie transmitía de su cultura y de su sociedad. Pero también surgieron voces que decía que la serie repartía a diestro y siniestro. Que tan parodia resulta de los valores y la sociedad francesa como de la usamericana. Al final me decidí a verla. Rodada de forma «bonita», el traslado laboral de Emily a París… no es al París real, con atascos, horas puntas en el metro, días grises, gente seria, casi malhumorada yendo de casa al trabajo y viceversa. Es un París peliculero, luminoso, colorido, con cafés ideales donde siempre hay sitio y mucho romance. Y no poco sexo. Es una ficción al servicio del lucimiento de Collins, que también aparece como productora, o sea que su salario tendrá un fijo y un variable por beneficios, que se ve con agrado. Que tiene gracia en no pocos momentos. Y que efectivamente parodia a todos. Porque si los defectos aparentes de los parisinos son típicos y tópicos, tiene su gracia que en el episodio 8 la protagonista haga algo que en buena parte de los EE.UU. sería delito… y en Francia no. Pero bueno, la serie es yanqui y Collins es la heroína que siempre sale airosa de los líos en los que se mete.

Y luego está una de las series españolas más destacadas del año. La adaptación en HBO de la novela de éxito de Fernando Aramburu de estos últimos años. Patria. No he leído la novela. Hace un tiempo, me lo plantee. Incluso leí otro libro de Aramburu para ver que tal. Y aunque disfruté de aquella lectura, el tema de la historia que toca estos libro y serie, me tira para atrás. Me explico. Desde hace 35 años, cada vez que he mantenido conversaciones sobre el tema del terrorismo y la política en el País Vasco, me he encontrado sistemáticamente emparedado entre dos posturas que al parece se consideran exhaustivas y mutuamente excluyentes. Y he acabado sintiéndome tan incomprendido y tan rechazado tanto por unos como por otros. Harto de que los «vascos» me digan que si no soy de allí no puedo opinar. Parece ser que eso me hace ser incapaz de pensar, reflexionar y sacar conclusiones por mí mismo. Y harto también de que los «españoles» me digan constantemente cómo tengo que ser y pensar para ser «español». Mi conclusión es que estoy hasta las narices de los «vascos» y que no quiero que se me considere «español» más que como una situación administrativa. El problema es que ha habido un conflicto entre dos ideologías nacionalistas… y yo ODIO PROFUNDAMENTE los nacionalismos tengan la bandera que tengan. Y ODIO PROFUNDAMENTE la violencia, la ejerza quien la ejerza, no importa en nombre de qué ideales o de que legitimidades. Y ODIO LOS FASCISMOS, tanto los que me dicen si puedo o no puedo opinar o pensar sobre algo, como los que me dicen lo que tengo que opinar o pensar. No encontrando con facilidad interlocutores racionales ni razonables, me he apartado del tema. Y he tendido a rechazar aquello que lo trate.

Dicho lo cual, al final, una vez puestos a disposición del público los ocho capítulos de los que consta la miniserie, me decidí a verla. Y puedo decir que es una magnífica producción, sobresalientemente realizada y con unas interpretaciones de matrícula de honor, como pocas veces se pueden ver en las series de televisión españolas. Y no sólo su excelente protagonista, Elena Irureta, que está fenomenal. Todos, hasta el último de los secundarios están muy bien. Y que no me arrepiento nada de haberla visto. Dicho lo cual, sobre el tema que trata, sobre el trasfondo político y social,… seguiré ignorándolo y sin hablar de él. Y no por falta de opinión. Al fin y al cabo, ya sé que voy a ser rechazado por unos y por otros. Pues que les den a todos, con ikurriñas o con rojigualdas. Hasta los mismísimos c.j.nes de las p.ñ.t.ras banderas. Todas me asquean por igual.

[Libro] Momoko y la gata – Koike Mariko

Literatura

Este libro fue un prestamo, que leí sobre la marcha durante mi escapada a Andalucía en octubre. De hecho, antes de los dos libros que comenté la semana pasada. La amiga que me alojó en su casa en Sevilla tenía una versión en papel del libro y, como no es muy largo y me enganchó mucho, me lo leí en ratos muertos en esos días. Su autora Koike Mariko 小池 真理子 (os recuerdo que en Japón el apellido va delante; cuando me acuerdo, respeto esa convención) es más conocida por su condición de escritora dedicada al género policíaco y al terror.

Repito la selección de fotos representativas de mi viaje a Japón en 2014… fecha y país en el que ya se veían con frecuencia gente con mascarillas.

Definir si este libro pertenece a alguno de esos géneros,… en líneas generales,… las claves en las que está redactado no corresponden a ninguno de ellos. En algunos momentos, me ha recordado a Bonjour, tristesse de Françoise Sagan. Vagamente porque hace muchos años que leí el libro de Sagan. Pero ambos están ambientados en los años 50 del siglo XX, uno en Francia y otro en Japón, aunque el de Sagan fuese publicado en 1954 siendo una joven de sólo 18 años, mientras que Koike tenía 2 años en aquel momento y no escribió su «gato en el ataud», título original del libro [柩の中の猫, hitsugi no naka no neko] hasta 1990.

Mientras que Sagan escribe su «tristeza» a caballo entre el existencialismo y las ideas que harán surgir el movimiento de la «nouvelle vague», con un personaje adolescente víctima del desencanto y la melancolía, Koike recupera el ambiente del Japón vencido en la Segunda guerra mundial y del que empieza a recuperarse, recuperando también sus generaciones más jóvenes cierta alegría de vivir. Así, quien narra la acción es una joven de 20 años, de provincias, procedente de Hokkaido, aspirante a pintora, que entra a trabajar en casa de un pintor joven pero consagrado, viudo, para cuidar de su hija pequeña de nuevo años, Momoko, cuya mejor amiga es una gata. La vida es plácida, con el padre que adora a su hija, y con la joven que secretamente se enamora del padre, que vive una vida mundana, cosmopolita y despreocupada. Hasta que aparece una mujer joven, estilosa y bella en la vida de todos ellos. Y desestabiliza el equilibrio doméstico.

Reconozco que me enganché de inmediato. El tono de la escritura, la perspectiva en primera persona de quien no deja de ser un personaje secundario que recuerda desde el presente unos acontecimientos que le marcaron de por vida, la descripción del ambiente, la sospecha de que algo grave puede ocurrir, todo ello hace que el ritmo de lectura fuera agil. Y a pesar de todo, aunque constantemente Koike nos va dejando las pistas, los indicios de lo que va a suceder, nos llega a sorprender. Nos aterra, sin ser una novela de terror. ¿O sí? Me pareció una lectura imprevista, pero con un gran nivel. Lamentablemente, lo único traducido al castellano de esta autora. ¿Merecerá la pena pillar una traducción al inglés o al francés de alguna otra de sus obras? Me lo estoy pensando. Muy recomendable.

[Fotos] Tarde fresca, pero soleada, y un rollo de película pasado de fecha

Fotografía

Con la película fotográfica, si la guardas convenientemente en nevera o congelador, que se pase la fecha de caducidad un tiempo no supone mayor problema. Como el rollo que usé en esta tarde de noviembre, soleada, aunque fresquita, por los caminos de Miraflores y de Enmedio, en las afueras de Zaragoza entre San José y Montemolín.

Los detalles técnicos en Una tarde de paseo con la Hasselblad 500CM y un rollo caducado de Ilford Delta 400.