[TV] Cosas de series; (malas) series de espías y ladronas de alta burguesía

Televisión

Sinceramente, salvo la entretenida serie sueca que comentaré dentro de unos párrafos, mi recorrido por estrenos de series de espías que he visto en las últimas semanas se podría considerar casi catastrófico. Vistas por los comentarios relativamente elogiosos de algunos artículos vistos por la red de redes, me ha sorprendido hasta que punto las plataformas de contenido en línea están rebajando sus niveles de exigencia últimamente. Han dejado de competir por la calidad o el prestigio. Ya no sé en qué compiten. En lo que a mí se refiere, tengo la sensación de que por muy abundante que sea actualmente la oferta de ficción televisiva, la llamada «edad de oro» de la televisión ha terminado. O lo parece.

Rincones y escenas captados por mi cámara fotográfica durante mi última visita a la capital sueca. Volveré a Estocolmo dentro de unas semanas. Por temas familiares, con cierto aire festivo; y aprovecharemos para hacer algo de turismo, claro, aunque ya conozco la capital sueca.

Citadel se puede ver en Amazon Prime Video, aunque no lo recomiendo. Ni siquiera los complacientes votantes de IMDb le otorgan su confianza, puesto que una puntuación de 6,1 en esta plataforma hay que considerarla baja. Ojo… no es que los votantes de IMDb tengan siempre el criterio afinado, que les he visto despreciar, sobre todo en el cine, cosas estupendas, mientras que babean ante la pirotécnica mediocridad de los productos superheroicos. Pero precisamente por eso, pensaba que esta serie de conspiraciones dentro de las conspiraciones entre organizaciones de espías, acompañada de acción en abundancia, les podría satisfacer. Pero ni esas. Y encima, la química entre los dos protagonistas interpretados por Richard Madden y Priyanka Chopra Jonas es floja floja floja. Con una trama típica de organización de espías «buenos», que solo asesinan a los malos, que se ve traicionada y mueren a capazos, aunque algunos sobreviven (esto lo utilizó hasta George Lucas para «deshacerse» de los jedis con su famosa orden 66). Y los que sobreviven… pues a buscar la verdad. Primero tienen que recuperar la memoria, porque se la borran y esas tontás… Nah… que es muy mala a pesar del entusiasmo de algunos plumillas de la red de redes, generación millenial que no ha visto de la misa la media y se creen que saben y les encanta cualquier cosa con algo de pirotecnia y una chica guapa. Evitar.

En algún momento leí que The Night Agent, un título que a priori no me atraía mucho, era uno de los estrenos más destacado en los últimos tiempos, y bien situado en general, dentro de Netflix. Y a este propósito, leí un par de artículos que se mostraban complacientes con la serie. Así que le di la oportunidad. Menos fantástica que en la anterior, mezcla la acción de los agentes secretos con las conspiraciones políticas en la Casa Blanca. La premisa también está vista mil veces. El típico agente del FBI que tiene que proteger a una chica, civil, que sabe algo que los malos no quieren que sepa, hay persecuciones, unos malos malísimos… y varios desenlaces muy previsibles. Aunque camine por caminos muy trillados, la cosa, si está bien hecha, podría funcionar. Pero no. Los diálogos del guion son espantosos. Los personajes protagonistas acaban importándote un rábano. Pero tampoco los malos te inspiran nada en ningún sentido. Frases hechas, escenas prefabricadas, actuaciones mediocres (el protagonista de la serie, Gabriel Basso, es casi catastrófico, aunque el resto del reparto no acompaña). Es cierto que entiendo que al principio de la serie los defectos no se notan. Comienza con las típicas situaciones de acción típicas para atrapar la atención del espectador, lo que puede explicar la audiencia destacada, y que el final arregla un poco lo que hay entre medias… pero bueno… Regular tirando a mala. Curiosamente esta sí que es aprobada por los votantes de IMDb, que se comportan como esperaba también en la anterior. Por cierto, si ayer comentaba que Hong Chau estaba últimamente en todas parte… también aquí. Aunque en esta ocasión, el nefasto guion hace que se sume a la mediocridad general. Las dos series parece que tendrán continuación. Qué se le va a hacer. En principio, que no cuenten conmigo.

Barracuda Queens es una serie sueca con una primera temporada de sólo seis episodios que, basada en un caso real, nos habla de un grupo de cinco amigas, cuatro de ellas en sus 18 o 19 años, y la otra algo más joven, hermana de una de las anteriores, que tras una noche loca acumulan unas deudas que no saben como pagar. Aunque todas menos una pertenecen a familias pudientes, residentes en una de las ciudades dormitorio de mayor nivel en el área metropolitana de Estocolmo, no quiere que sus familias se enteren de esos y otros problemas que acumulan. Y para salir adelante, deciden comenzar a desvalijar algunas de las casas de su vecindario de familias con pastuza, aprovechando que conocen el percal. Pero claro, no son precisamente profesionales, opinen lo que opinen las despistadas policías que van tras ellas, y van dejando pistas y rastros por todas partes. Esta es una de esas series poco apreciada por los votantes de IMDb que, curiosamente, a mí me entretuvo bastante. Me parece bastante ágil y suelta en su desarrollo, las interpretaciones son razonables, y combina la acción derivada de la actividad delictiva de las chicas con la crítica con cierta dosis de mala leche hacia la alta burguesía sueca. Lo cual siempre tiene su punto de diversión. No porque sea sueca, sino porque es alta burguesía… que rima con hipocresía. Tiene pinta de prometer segunda temporada, que veré. Supongo.

[TV] Cosas de series; culebrones y musicales

Televisión

La reina del culebrón moderno, más o menos sensacionalista, generalmente bien hecho, y que oscila entre el guilty pleasure y producciones realmente interesantes es Shonda Rhymes. Hoy traigo dos series de su factoría, y un simpático musical de Apple TV.

Parece apropiado desplazarnos a Londres para ilustrar la entrada de hoy… y si no comprobad el contenido de la misma.

Grey’s Anatomy, de la factoría de Rhymes, que se puede seguir en Disney+, con diecinueve temporadas a cuestas, lleva 18 años en la cartelera televisiva, con audiencias elevadísimas en su país de origen. Sus primeras temporadas me parecieron interesantes, pero pronto se convirtió en un placer culpable que se me pegó como un chiclé y del que soy incapaz de deshacerme. Otras series han intentado situarse al mismo nivel de guiltypleasurismo, y han fracasado. Comentar el argumento y los detalles de la serie es un ejercicio banal, porque lleva demasiados años siendo más de lo mismo. Hoy en día con muchas dosis de lo políticamente correcto. Pero esta temporada ha sufrido muchos cambios en su reparto, con nuevas incorporaciones entre los médicos residentes, pero sobretodo con destacados abandonos, entre los que destaca el personaje que durante dieciocho temporadas y media ha sido su protagonista, Meredith Grey (Ellen Pompeo). De momento, la serie parece que no se ha visto afectada en sus audiencias, pero habrá que darle tiempo. Teniendo en cuenta que se había convertido en uno de los personajes que más me desagradaba de la serie… no creo que sea el desencadenante de mi abandono de una serie que hace tiempo que tendría que haber mandado a freír espárragos. Pero todos tenemos nuestras debilidades. A Pompeo se la acredita en los 420 episodios rodados de la serie, aunque en el último tramo de esta última temporada sólo actuaba como narradora.

Queen Charlotte: A Bridgerton Story es una derivada de una de las series de bandera de Netflix, Bridgerton, otra serie de Shondalandia. En su extraña y multirracial alta sociedad británica del salto entre los siglos XVIII y XIX, en la que hay personajes teóricamente reales, pero que se parecen a la realidad histórica como un huevo a un bicicleta, destaca la reina Carlota del Reino Unido (Golda Rosheuvel, adulta; India Amarteifio, adolescente), nacida Charlotte de Mecklenburg-Strelitz, duquesa alemana de uno de los muchos estados que constituía el Sacro Imperio Romano Germánico, en lo que hoy en día es el estado federado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental. En la serie, interpretada por sendas actrices británicas de ascendencia mixta africana (o de la diáspora africana) y europea. Con la curiosidad de que la madre de Amarteifio es de origen alemán. No voy a entrar en la ucronía de una sociedad multirracial que no fue. Es una ficción y ya está; si la quieres, la coges, y si no, la dejas. Al personaje real se le describía como «de mediana talla, tendiendo a alta, fina figura, buen andar, fino cuello y manos, cabellos castaños, cara redonda, ojos azules, boca más bien grande, labios rosa«, si tal cosa te interesa. La trama se desarrolla en paralelo en los años jóvenes de la reina, cuando siendo adolescente se casó con Jorge III, y ya madura cuando está desesperada porque sus muchos hijos no le dan nietos ni le aseguran el porvenir de la dinastía. Buena parte de la trama se sitúa en torno a la enfermedad de Jorge III, un trastorno mental grave de posible origen orgánico, porfiria o envenenamiento por arsénico se sitúan entre los posibles culpables, y que condicionó el matrimonio y el reinado. La cuestión está en que esta serie, de sólo seis episodios, me ha parecido mucho más interesante y menos placer culpable que el original del que deriva, con una trama bien hilvanada y con buenas interpretaciones, por encima de la serie principal. La considero muy visible. Salvo que seas un purista de la fidelidad a los hechos históricos, que hará que te retuerzas dolorosamente en el sillón mientras la contemplas… aunque ya digo que, en el ámbito en el que estamos, eso da igual.

Finalmente, Schmiggadoon!, la simpática comedia de situación musical de Apple TV, en la que una pareja resuelve sus problemas cuando se pierde y acaba llegando a lugares fantásticos inspirados por los musicales clásicos de Broadway. Si en la primera temporada salvaban su matrimonio cuando llegaban a Schmiggadoon, un trasunto de la mítica Brigadoon, en esta, Josh (Keegan-Michael Key) y Melissa (Cecily Strong) salen de su depresión por su incapacidad para concebir un hijo cuando buscando Schmiggadoon acaban llegando a Schmicago. Que sería el trasunto de Chicago, con insertos aquí y allí de Hair (hagamos un homenaje al recién fallecido Treat Williams, que interpretaba a un carismático personaje en aquella película de Milos Forman, que inspira alguno de los personajes de la segunda temporada de la serie que comentamos hoy). La serie sigue siendo simpática, pero en la segunda temporada pierde el efecto (agradable) sorpresa, y la trama no está tan conseguida y bien hilvanada como en la primera temporada. Desde mi punto de vista, pasa de ser muy interesante a normalita tirando a interesante. Aunque el público votante en IMDb parece pensar al contrario que yo, valorando más los episodios de esta segunda temporada que de la primera. Qué cosas.

[TV] Cosas de series; las series coreanas, en mi casa, tendencia a la baja

Televisión

Pues sí. Últimamente, las teleseries coreanas, los k-dramas, o como las queráis llamar, que durante unos años, muchas veces como placer inconfesable, tanto me han entretenido en los ratos tontos de los fines de semana, me llaman menos la atención. Me cuesta más encontrar series que me enganchen. Incluso hay algunas que he comenzado y se han quedado después de dos, tres o cuatro episodios colgadas, sin muchas ganas de retomarlas. En fin… cosas que pasan. Pero aun así tengo algunas que he visto y no he comentado todavía. Y como comprobaréis, son series de corta duración.

Taegbaegisa [택배기사, el repartidor], conocida internacionalmente como Black Knight es una drama de aventuras posapocalípticas. En seis episodios de 45 minutos, de producción por a para Netflix. Así que nada que ver con las tradicionales series de 16 episodios de 60 o 70 minutos de duración. El protagonista (Kim Woo-bin) es un repartidor de bienes imprescindibles para sobrevivir en una península de Corea de un mundo posapocalíptico, en el que el aire y el agua escasean, y la sociedad está fuertemente estratificada entre los privilegiados, los del montón y los parias refugiados. Tras unos asesinatos que incluyen a la hermana pequeña de una oficial del ejército/policía (Esom), ambos, junto con un refugiado (Kang You-Seok) tendrán que colaborar para descubrir a los culpables y cambiar la injusta realidad de este catastrófico mundo. Es uno más de los diversos intentos de los coreanos de jugar en las grandes ligas de la ciencia ficción, con buenas intenciones, pero con resultados que no siempre consiguen lo que buscan. A ratos se deja ver, a ratos cae en lo obvio, en lo trillado o en lo redundante. No acaban de dar con la fórmula después de producciones tan interesantes como cierta divertida película de aventuras espaciales, también con un trasfondo posapocalíptico.

Soundtrack #1, con el título original en inglés, es una serie surcoreana de cuatro episodios de 44 minutos de duración que se produjo por o para Disney+. Es una cosita muy simple y muy trillada. Dos jóvenes, pero ya plenamente adultos, chica (Han So-hee) y chico (Park Hyung-sik), que son amigos desde la infancia, desde hace 20 años, tienen que convivir durante unas semanas, en las que ella tiene que sacar adelante un importante encargo, ya que es letrista de canciones, y le ha surgido la ocasión de aportar la letra de una canción de un famoso y popular cantante. La cosa es que él está colado, perdidamente enamorado de ella, desde hace tiempo, mientras que ella se siente cómoda en el ámbito de la amistad. Hasta que la obligada convivencia haga tambalear los sentimientos de ambos, especialmente cuando terceras personas entre en juego en la relación. No es nada original, está llena de tópicos, pero están bien combinados. Y si a ello sumamos que la pareja protagonista es agradable, pues con sólo cuatro episodios es una serie cómoda de ver, de forma razonable, y sin que sea necesario siquiera ponerle el apelativo de guilty pleasure. Pero tampoco va más allá. La actriz protagonista ya me resultaba conocida de alguna serie anterior, alguno de ellas bastante interesante, y ya la tenía fichada como buena actriz.

[TV] Cosas de series; asesinos, sexo y catástrofes desde Asia oriental

Televisión

Como en los últimos tiempos se me han acumulado muchas series para comentar, voy a darle al tema algunos empujones. Y hoy iremos con cosas que vienen de Asia oriental, de diversas nacionalidades, y que me han llamado la atención de una forma u otra. En general para bien, aunque hay alguna que es una mera curiosidad.

Mófǎng fàn [模仿犯, el imitador] denominada internacionalmente Copycat killer, en español El asesino mediático, es una adaptación taiwanesa de una novela de éxito japonesa de la escritora Miyuki Miyabe, de quien no he leído nada hasta el momento, del mismo título, 模倣犯, aunque de pronunciación diferente… pero no mucho, Mohōhan. Bueno… uno de los caracteres no es exactamente igual, por los procesos de simplificación de caracteres en distintos países, que no siempre coinciden. En cualquier caso, los protagonistas son un fiscal con un pasado problemático por determinados acontecimientos en su adolescencia, y una joven periodista que busca encontrar su voz y su carácter en su trabajo, pero sin perder la honestidad. Y un asesino en serie de mujeres jóvenes, que parece imitar a un asesino del pasado. Una serie que tiene altibajos, pero que globalmente me ha parecido muy interesante, especialmente en sus interpretaciones y en su ambiente, quizá es el guion o el desarrollo de la trama el que presenta algunas inconsistencias. Pero como va de menos a más, se perdona.

Fotográficamente nos desplazamos a Taipei, capital de Taiwan, uno de nuestros destinos televisivos de hoy.

Risqué Bussines: Japan es una serie surcoreana de tipo documental, pero que transcurre en Japón. En Tokio principalmente. Y la premisa es que, siendo Corea del Sur un país conservador y moralista, viajan al país vecino donde la industria del sexo, en sus diversas dimensiones parece más boyante y decidida. Por supuesto, no dedican ningún episodio a la prostitución, pero sí a los supermercados de productos para el sexo, a los fabricantes de dispositivos para la autosatisfacción sexual, al AV (adult video, es decir el cine/vídeo pornográfico), a los clubs con camareros macizorros para mujeres, y a las costumbres de citas y relaciones entre las parejas niponas. Es dinámica, agil, y los dos presentadores hacen bastante el payaso fingiendo escandalizarse de las cosas que ven o encuentran. Es más anecdótico que interesante. Yo no soy nada pacato, pero la visión acrítica del vídeo/cine porno no me acaba de convencer; no muy convencido de la ética de estas producciones, nunca, lo vistan como lo vistan. Las otras cuestiones me parecen más propias de la libertad de cada cual. Parece que habrá futuras temporadas en otros países asiáticos, siendo Taiwan el anunciado para un futuro más o menos próximo.

100man-kai ieba yokatta [ 100万回言えばよかった, ójala pudiera decirlo un millón de veces], internacionalmente conocida en inglés como Why didn’t tell you a million times, es una serie japonesa que combina el drama romántico con la investigación de una misteriosa desaparición y de un asesinato. La protagonista (Mao Inoue), tras años de relación amistosa, comienza una relación con su amigo de la infancia (Takeru Satō), un tipo muy majo, cocinero en una pequeña cafetería restaurante. Ambos convivieron juntos con una familia de acogida cuando sus propias familias no pudieron atenderlos siendo preadolescentes. Pero este desaparece y comienza su búsqueda. Y coincide que el desaparecido aparece implicado de alguna forma con el asesinato de una mujer. La trama implica a la protagonista, a un policía con quien empatiza (Kenichi Matsuyama), a otra mujer que estuvo con la familia de acogida, y una organización de oscuros fines. La serie oscila entre el drama y momentos más ligeros, y tiene toques fuertemente fantásticos, preternaturales, y tiene fuertes afinidades argumentales con una conocida y afamada película de principios de1990. A mí me entretuvo mucho, la chica protagonista es ubercharming, algo muy propio de los dramas románticos nipones. A mí, en estos momentos, esta serie me ha resultado simpática y amena, sin embargo, la «afamada película» hace tiempo que se me atraganta por empalagosa. Como curiosidad, en su sistema de numeración tradicional, un millón se dice 100 miriadas [100万, hyakuman]; en lugar de agrupar los grandes números de tres en tres cifras, lo hacen de cuatro en cuatro. Una miriada es igual a diez millares.

The days es otra serie japonesa, con su titulo original en inglés, basada en hechos tristemente reales; el accidente nuclear de la central Fushima Daiichi [Fukushima nº 1], que sucedió al terremoto y tsunami del nordeste de la isla de Honshu en Japón el 11 de marzo de 2011. Está basada en distintos documentos, fundamentalmente un libro realizado por un periodista, que se entrevistó con unos 90 implicados en el control del desastre, los informes oficiales de la empresa, y el llamado Testimonio Yoshida, realizado por Masao Yoshida (interpretado en la serie por Kōji Yakusho, principal carácter de la misma), ingeniero nuclear y gerente de la planta en aquel momento, que tomó decisiones trascendentes, incluso en contra de las órdenes recibidas, para controlar los reactores dañados. Actualmente hay ya un gran reconocimiento a la labor de los trabajadores y directivos que estuvieron en la planta conteniendo la desestabilización de los reactores, al mismo tiempo que se sigue criticando la acción del gobierno y de la empresa en general, pero durante tiempo fueron incluidos entre las críticas. Hoy hay consenso en que sin las decisiones de Yoshida y el trabajo de su gente, las consecuencias pudieron ser terroríficas. La serie dramatiza lo sucedido, ya avisa que no es del todo fiel porque simplifica por motivos de presentación argumental, en esto son claros, y claramente es un homenaje a los trabajadores, expuestos a radiación durante aquellos tiempos. Aunque sólo se han reconocido dos muertes potencialmente relacionadas con la exposición, además de los dos muertos por la acción del tsunami en el momento en que impactó con la central. Y los estimados 2202 muertos debidos a la evacuación (accidentes, desestabilización de enfermos crónicos y ancianos, y otras contingencias). No estoy seguro de la fiabilidad de estas cifras. La serie está bien, muy entretenida, aunque con exceso de escenas mostrando caras de sacrificio y determinación, de momentos heroicos. Pero nada grave. Obviamente está realizada a la estela de la excelente serie dedicada al accidente de Chernobil, es claramente inferior, pero no está nada mal. Es muy visible, incluso recomendable.

[TV] Cosas de series; fantasía, ciencia ficción y política ficción… o sea, todo un género parecido

Televisión

En los dos últimos meses he acumulado bastante series cuyas temporadas he terminado. Y parece que he cogido un ritmo de series cortas que puede aumentar la cosa. Por lo que he acumulado retraso… Y me empiezo a olvidar de lagunas de ellas. No de las que traigo aquí hoy, que son bastante interesantes.

Por diversos motivos, las fotos más adecuadas para ilustrar esta entrada eran algunas de la ciudad de Londres. Como así veréis. Pero no he podido sustraerme a esta foto con Yoda que me hice hace unos días en San Francisco. Brrrrrr, qué poco me gustan las fotos que me hacen otras personas, pero es lo que hay.

The Mandalorian es probablemente el mayor pelotazo que ha dado Disney en la adaptación del universo Star Wars al medio televisivo. No la mejor, categoría que reservaría a otra que ha pasado mucho más desapercibida, pero muy entretenida en sus dos primeras temporadas. La trama de la tercera temporada ha ido de la unión y reunión del pueblo mandaloriano disperso por la galaxia. Y por supuesto, el avance hacia el surgimiento de la Nueva Orden, o como se llame, y la insurgencia de la nueva rebelión, o como se llame. Entretenida, sí. Visible, también. Entrañable, como las dos temporadas anteriores, nop. De hecho, la presencia de Baby Joda en esta temporada esta cogida muy por los pelos. Pero es que han debido considerar que si el muñequito la serie todavía tendría menos tirón. En fin. Serie que todavía se mantiene pero que empieza a languidecer.

Carnival Row es una serie de fantasía, un steam-punk alternativo de finales del siglo XIX y principios del XX, con personajes fantásticos distintos de los humanos, con un reparto interesante encabezado por Orlando Bloom y Cara Delevingne. El primero lo hace muy bien, la segunda no lo hace nada mal. Pero con un cuadro de personajes secundarios que también son muy sólidos. El caso es que la primera temporada me pareció una simple presentación de lugar y tiempo que habría de desarrollarse en futuras temporadas. Pero no ha habido futuras temporadas. Ha habido una temporada más que ha puesto punto final a la serie. Por lo menos ha habido un cierre. Ha sido muy entretenida, yo me lo he pasado bien. Y han tenido la sensatez de pasar la trama romántica a un segundo plano, sólo funcionaba bien a ratos, y dedicar el tiempo a la trama política y a la aventura. Globalmente me ha gustado, me ha dejado con ganas de más, hay muchos temas que se han insinuado o presentado con rapidez, pero que merecían más detalle… y es una pena que no le hayan dado un par de temporadas más, pero es lo que hay. El apresuramiento final ha lastrado una serie con una gran potencialidad. Se ve en Amazon Prime Video.

Y finalmente tenemos The diplomat, serie de Netflix que reúne dos pesos pesados de las series de la década pasada, Keri Russell, estupenda en The Americans, y Rufus Sewell, no menos estupendo en The Man in the High Castle. En esta ocasión tenemos un trama política-diplomática con un tono ligero, en el que va saltando entre la comedia y el drama. Como consecuencia de un ataque contra un portaviones británico, con el trasfondo de la invasión rusa en Ucrania, hay una escalada de la tensión política en el mundo, y Estado Unido enviado a una diplomática de carrera especialidad en Oriente Medio como embajadora a Londres (Russell), casada con otro diplomático de carrera de gran prestigio (Sewell), un matrimonio con sus más y sus menos. El entorno es de políticos ficticios pero reconocibles; da igual el nombre que les den en la serie, podemos identificar al destalentado primer ministro británico, el añoso presidente norteamericano, a la vicepresidenta de este país y a otros personajes de la actualidad. La serie es de la factoría Shondaland y se nota en la agilidad de los guiones y los diálogos, que son llevados a la perfección por un reparto que, más allá de sus protagonistas, es muy solvente. Yo me lo he pasado de maravilla. Tanto con las tramas principales de los protagonistas, como las tramas secundarias de los personajes de apoyo. Y después del enorme cliffhanger con el que terminó la primera temporada, estoy deseando que llegue la segunda. Una de las series que más he disfrutado en los últimos tiempos.

[TV] Cosas de series; la galaxia vista por otros y la galaxia de la habitación de cuatro tatamis y medio

Cine, Televisión

Es domingo y normalmente debería recomendar fotografías y fotógrafos. Pero realmente,… hoy no me apetece. Y lo que me apetece es hablar de buena animación televisiva. Así que voy a ello.

Hace un par de años, Diney+ nos sorprendió gratamente con Visions. Una antología de animación, con pequeños cortos realizados en distintos países por todos el mundo, no americanos, por autores a los que se dio libertad para interpretar a su manera el universo Star Wars. Sip. Hay jedis, hay señores del Sith, hay imperio, hay rebeldes, hay contrabandistas, y hay gente de todo tipo de especies más o menos alienígenas, algunas que nos resultan familiares y otras que no. Pero los elementos formales, el expresionismo del dibujo, las historias son originales, siempre que sean fieles al espíritu global de la franquicia. Y sinceramente, de promedio, es mejor que los materiales originales y «auténticos» de Disney/Lucasfilm actuales (o pasados). Evidentemente son píldoras entre 13 y 22 minutos, propuestas conceptuales que, al menos de momento, no van más allá. No parece que se vaya a aprovechar estas ideas para realizar nuevas propuestas. Disney es muy conservadora y no va a arriesgar. Porque los fanáticos de la franquicia son muy conservadores y ya han demostrado que sólo quieren más de lo mismo aunque acaben descontentos cuando se lo dan. Recientemente se estrenó la segunda temporada, o segunda tanda de cortometrajes. Y si no me ha causado el mismo impacto es porque ya no ha perdido el efecto sorpresa, el efecto de lo realmente novedoso. Por lo demás, bien. Ojalá arriesgasen más los productos «oficiales» de la franquicia.

Y lo que realmente me ha encantado es la llamada The Tatami Galaxy. Este universo universitario en la ciudad de Kioto lo empecé por el final, viendo la secuela que recientemente pude ver en Disney+, con la que me divertí mucho, por lo que busqué por internet cómo ver los materiales originales. Incluso he localizado las novelas originales en las que se basan las producciones de animación. Ya veremos si las leo o no en un futuro. La serie principal y central de este universo es Yojōhan Shinwa Taikei [四畳半神話大系, las crónicas mitológicas de los cuatro tatamis y medio], aunque se suele titular fuera de Japón como The Tatami Galaxy. Primero… voy a explicar la cosa de los tatamis. Para mucha gente, un tatami es el tipo de suelo propio de las casas tradicionales japonesas, realizado con planchas de paja originalmente, aunque hoy en día se usan materiales diversos. Pero también es una unidad de medida para la superficie de las habitaciones, porque cada plancha de tatami está normalizada a unas dimensiones en torno a los 90 x 180 cm, aunque varían por regiones. Así,… una habitación de 6 tatamis tendría una superficie de 0,9 x 1,8 x 6 = 9,72 metros cuadrados. Y la habitación de Watashi [私, la forma más popular y común de decir yo en japonés], el protagonista de nuestras historias, sería la de una residencia universitaria de 0,9 x 1,8 x 4 = 7,29 metros cuadrados. Cuatro tatamis y medio es muy versátil porque las planchas se pueden disponer de diversas formas, en una configuración perfectamente cuadrada de 2,7 metros de lado. No muy grande verdad. Una plancha de 90 x 180 cm es similar a las camas individuales de 90 cm que se pueden encontrar en países occidentales. Suficiente si la persona no es muy alta.

La serie original consta de 11 episodios. Y la tónica general es que cada uno de ellos es como si fuera lo que sucede a Watashi en sus dos primeros años de estudiante universitario en diversos universos paralelos, dependiendo de las elecciones que realiza al llegar a la universidad en su primer año, especialmente en lo que se refiere a los clubes universitarios a los que se apunta. Su aspiración al llegar a la universidad es pasárselo lo mejor posible, disfrutar de la vida universitaria y vivir romances con hermosas «doncellas de cabello negro» [Kurokami no otome 黒髪の乙女] Pero indefectiblemente todas las alternativas acaban en catástrofe, especialmente por la intervención de su amigo Ozu, cuyo aspecto es el de un yōkai [妖怪, espíritu o criatura de carácter malévolo] Y nunca consigue pasarlo bien y ligar, aunque la doncella de pelo negro que busca está ahí, es un compañera un año menor llamada Akashi. Así es durante los seis primeros episodios. Luego hay tres en los que se centran sobre sus opciones de ligue entre tres mujeres, una atractiva estudiante que trabaja como higienista dental, una muñeca hinchable muy realista, y una chica a la que no conoce, pero con la que se cartea. Y finalmente, los dos episodios finales, en los que una de las versiones de Watashi descubre que ha estado viviendo en realidades alternativas centradas alrededor de la habitación de cuatro tatamis y medio, y queda metido en un bucle del que habrá de salir para poder continuar con su vida.

Esta serie es fenomenal. Es imaginativa, original, muy dinámica, llena de personajes divertidísimos que se repiten, pero nunca son iguales, juega de forma divertida con el concepto de universos paralelos a partir de unas decisiones originales y, por encima de todo, es una romántica historia de un amor que «nunca» llega a materializarse con una chica absolutamente encantadora, casi ideal, cuyo único defecto parece ser su irracional terror hacia las polillas. Pero la cosa no queda aquí.

La serie es de 2010, basada en una novela de 2004 de Tomihiko Morimi. Que en 2006 escribió otra novela, Yoru wa Mijikashi Aruke yo Otome [夜は短し歩けよ乙女, la noche es corta, la doncella pasea], que narra el after party de una boda a la que asisten como invitados Kōhai/Kurokami no otome [ya hemos mencionado que la segunda denominación es doncella de cabello negro, 後輩 hai sería un estudiante más joven respecto a otro de un curso superior], una chica, y Senpai [先輩, un estudiante mayor respecto a otro de un curso inferior], un chico. Y Senpai está colado por Kurokami no otome. Y mientras la chica pasa numerosas aventuras, pasándoselo estupendamente, disfrutando de la vida y de la relación con otras personas, el chico las pasas canutas, metido en problemas constantemente mientras intenta acercarse a la chica y declararle su amor. La cuestión es que en 2017 se adaptó a una película, quedando meridianamente claro que es una historia alternativa más en Tokio, alrededor de los personajes de The Tatami Galaxy, en otro universo paralelo a los anteriores. Y es enormemente divertida y disfrutable, con una animación estupenda, muy expresionista, llena de acción y buen rollo. Y, también, muy romántica.

El descubrimiento de este universo de universos paralelos en torno a la vida universitaria en Kioto ha sido un descubrimiento absoluto. Me lo he pasado como pocas veces, y me han entrado ganas de más. Aparte de «enamorarme» perdidamente de las «doncellas de cabello negro» que, por lo demás, nunca me han hecho caso. Siempre he tenido más éxito con las rubias, naturales o no. Muy recomendables. La serie y la película… de las chicas/mujeres, cada cual se las verá con quien quiera o pueda.

[TV] Cosas de series; quizá las series coreanas de Netflix estén de bajón… o yo mismo

Televisión

Sinceramente, últimamente me cuesta mucho más encontrar series coreanas para los fines de semana que sean entretenidas y que mantengan los mínimos de calidad que en los últimos años empezaban a tener. Lo que empezó siendo un fenómeno de guilty pleasure, placer inconfesable, por su carácter de productos adictivos a pesar de sus deficiencias, poco a poco se fue depurando, y empezamos a ver producciones con buenas interpretaciones, dirección de producción cuidada, e historias un poco más cuidadas. Pero en el último par de meses me ha costado encontrar series con esas características.

Ilustro con fotografías de Suwon, ciudad que no estaría lejos del ficticio lugar donde viven los protagonistas de una de las series de hoy, la más destacable por su calidad.

Sajangnim-eul Jamgeumhaeje [사장님을 잠금해제] traducido, parece que con razonable precisión, como Unlock the boss o Unlock my boss (desbloquear al jefe) es una historia de aventuras en entorno empresarial en el ámbito de las nuevas tecnologías. Aparentemente, tras un intento de agresión, la mente del director general de una empresa de software e inteligencia artificial queda atrapada en un teléfono móvil. Y un pringado, aspirante a actor, se encuentra el teléfono y ocupa el puesto de este individuo en la empresa, y con la ayuda de la asistente, intentará desentrañar el misterio de la agresión y de la conspiración que involucrará, como de costumbre, a ricos empresarios, familias influyentes, políticos y demás. Con su dosis de comedia/drama romántico, entretiene… pero al cabo de unas semanas lo empiezas a olvidar rápidamente.

Más interés despierta Naui Haebangilji [나의 해방일지], conocido como My liberation notes, My liberation diary o, en castellano, Mi diario de liberación. En tono de drama, nos habla de tres hermanos, entre los treinta y los cuarenta años, cuya vida ha entrado en una rutina devastadora, con poco éxito en las relaciones y en el trabajo, con relaciones tóxicas que les amenazan por todos lados. Trabajan en Seúl, pero se desplazan todos los días un largo recorrido a una población de la conurbación metropolitana, en un entorno casi rural. Y allí conviven con sus padres y un empleado de la serrería del padre, un misterioso desconocido, alcohólico, que empezará a atraer la atención de la hermana más joven (Kim Ji-Won), que dijéramos tiene el papel más protagonista en un drama coral. Es la serie más destacada de las que traigo hoy. De hecho, tiene interpretaciones bastante buenas, y tiene la historia y los guiones más sólidos y coherentes. Quizá su tono, relativamente pesimista, hace que atraiga menos. Pero realmente deberíamos considerarla como una serie bastante recomendable, sino fuera porque últimamente prefiero cosas más ligeras. Así que no hay que desdeñarla. Probablemente de lo mejor en la plataforma en los últimos 12 meses. De hecho, está disponible en la plataforma desde junio del año pasado.

Queenmaker es un drama que mezcla la política y las venganzas. La responsable de gestión de crisis de una familia adinerada y poderosa abandona su puesto ante la impunidad de uno de los miembros de la familia que ha violado y provocado el aparente suicidio de una empleada, y que aspira a convertirse en el nuevo alcalde de Seúl en las próximas elecciones. En su venganza, decide ser la jefa de campaña de una abogada laboralista, conocida por su belicosidad y por su integridad, que competirá también por el puesto. Una campaña en la que todo valdrá para conseguir sus objetivos. Especialmente por el lado de los malos. Esta serie es entretenida,… pero es claramente un guilty pleasure. Se complace en el exceso. Los malos son tan malos que dan risa en ocasiones. Son los que se ríen en plan muajajajajajá… y esas cosas. La cuestión es que aunque este arco argumental queda cerrado, el final deja abierta la posibilidad a nuevos arcos argumentales, supongo que variaciones sobre el mismo tema. Ya veremos, que dijo un ciego a otro ciego.

[TV] Cosas de series; remesa de comedias japonesas

Televisión

Creo que ya lo he comentado con anterioridad. Netflix adquirió recientemente un lote importante de series de televisión japonesas, no recuerdo ahora de qué cadena televisión nipona, y algunas están bien, otras son curiosas, y otras… pues mejor pasar de ellas. Mucha diversidad. Ya he comentado algunas de ellas en los últimos tiempos. Ahora voy con otras dos con el aviso previo de que ya las vi hace unas semanas, y que después no he encontrado otras que me apeteciese ver. En fin… veamos…

Como no tengo fotos ni de Mishima ni de Yokohama, lugares donde transcurre la acción de las series de hoy, buscando un entorno urbano, he optado por ilustrar con fotos del distrito de Umeda en Osaka.

Gomenne seishun! [ごめんね青春!, Lo siento, juventud], conocida internacionalmente en inglés como Saving my stupid youth (Salvar mi estúpida juventud), me llamó la atención por su protagonista femenina, Hikari Mitsushima, a quien hemos podido ver últimamente como dejo constancia aquí y aquí, y con buenos modos. Aparte de aparecer en el mundo de la música y del espectáculo de formas diversas como en este vistoso vídeo musical, donde es la bailarina que recorre la ciudad.

La serie es peculiar, a veces puro dadá, aunque no creo que lo hagan voluntariamente, muy divertida, siempre que la consideres como una parodia con un cierto punto de desfase. Y detrás de un guion manifiestamente mejorable, hay ideas que merecía mejor suerte, y unos personajes con los que llegas a simpatiza a pesar de su naturaleza excesivamente paródica. Una comedia en medio escolar, de institutos de bachillerato, con los chicos de instituto budista y las chicas de un instituto católico en la ciudad de Mishima, que es real, y cuya oficina de turismo debió aportar algo a la serie para promocionar la ciudad. La serie es de 2014, tiene unos años ya. Y la cosa es de que, por necesidades económicas, se ven en la necesidad de fusionar ambos institutos, convirtiéndose en uno solo mixto, y pluriconfesional, lo cual es complejo porque unos sucesos años atrás generaron una malquerencia entre ambos institutos. Unos sucesos en los que estuvieron implicados el protagonista masculino (Ryô Nishikido), uno de los profesores de los chicos, y la hermana (Haru) de la protagonista femenina (Hikari Mitsushima), una de las profesoras de las chicas. Como ya digo, roza el absurdo, o se adentro en él, en varias ocasiones. Pero a pesar de todo es buenrollista y entretenida.

Peculiar también es la serie Nigeru wa Haji da ga Yaku ni Tatsu [逃げるは恥だが役に立つ, Huir es una vergüenza, pero util], conocida de diversas formas fuera de Japón, como The Full-Time Wife Escapist (El escapista con esposa a tiempo completo) o We married as a job (Nos casamos como un trabajo). Es una adaptación de un manga que se suele vender en países anglófonos bajo el primero de los títulos en inglés. La premisa es la siguiente. Una joven graduada en psicología (Yui Aragaki) no consigue un trabajo razonable y digno tras un tiempo en diversas empresas, y sus padres le anuncian que tras la jubilación dejan Yokohama y se van a vivir al pueblo, por lo que se queda sin casa y con poco dinero para mantenerse… salvo que se vaya al pueblo con los padres. Y consigue trabajo para asistenta del hogar con un ingeniero informático diez años mayor (Gen Hoshino), soltero y solitario empedernido, que no quiere ataduras con mujeres, pero a quien el trabajo de la chica le conviene mucho. Así que para resolver ambas situaciones deciden simular un matrimonio bajo determinadas condiciones contractuales. Aunque oficialmente es un matrimonio real, y no contractual. Parece que los matrimonios contractuales, tal y como funciona la institución matrimonial en Asia oriental, en los que uno de los cónyuges cobra un sueldo y recibe unos beneficios por estar casados, en los que no se incluyen las relaciones íntimas, no hablamos de sexo aquí, se dan en aquellos lares. El caso es que por supuesto todo se complicará. Con los amigos, con la familia, con los entornos laborales,… y entre ellos. Puesto que al fin y al cabo es una comedia romántica.

Aragaki es una de las actrices más conocidas y populares en su país, y tiene mucho encanto, y Hoshino es un cantante y autor de canciones también frecuente en las listas de éxitos. La serie tuvo un gran éxito en el País del Sol Naciente. Realmente es entretenida y la interpretación es buena, dentro de las aspiraciones de la producción. Tiene un fuerte componente pedagógico, supongo que buscando educar y modernizar la mentalidad conservadora y anticuada de los maridos, o matrimonios en general, japoneses. La serie propiamente dicha son diez episodios, y se emitió en 2016. Pero en 2021, tras lo peor de la pandemia de covid-19 hicieron un especial de dos horas de duración, en la que se buscaba levantar la moral tras la situación epidémica, y de paso introducir la cuestión de la maternidad y el papel de los hombres en el cuidado de los hijos, dentro de esa intención pedagógica y modernizadora. Como curiosidad, el cierre de todos los episodios contiene una canción del protagonista, titulada Koi ( , una de las palabras para decir amor, en japonés, especialmente referido al amor romántico) que se hizo especialmente popular por el divertido baile que realizan los protagonistas y secundarios principales de la serie durante los créditos de cierre.

[TV] Cosas de series; madres, hijas, padres, psiquiatras, abogadas (que no lo fueron… o sí)…

Televisión

Hoy tenemos cosas muy variadas en nuestra entrada televisiva semanal. En general, bien. Entre muy entretenidas y entretenidas. Y con distinto tono.

Ginny and Georgia, en su segunda temporada, me ha gustado más que en su primera. La historia de una madre soltera sureña (Brianne Howey), desvergonzada, arribista, acostumbrada a las huidas hacia adelante cuando pintan bastos, y que no duda en flirtear con el crimen para encontrar una salida a sus apuros ha aumentado su interés conforme el conflicto entre ella y su hija adolescente (Antonia Gentry), que empieza a no saber si quiere escapar de su madre o asumir que es mucho más parecida a ella de lo que querría reconocer, se ha hecho más agudo. Los mejores momentos vienen de la interacción entre las dos, y Georgia, la madre, nos ha dejado momentos estupoendos. No es que Ginny, la hija, haya estado mal. Pero los dilemas adolescentes que trata palidecen en comparación con otras series más dedicadas a los problemas de ese mundo. Pero está muy bien. Es una serie realmente recomendable, con algún episodio, o par de episodios, que llegan a merecer el calificativo de antológicos, especialmente hacia el final de la temporada, ya que la serie ha ido muy claramente de menos a más. Se ve en Netflix.

Apenas tengo fotografías de Turín. Un puñado de cuando pasé por allí camino de Génova. Así que he optado por ilustrar la entrada sin salir de Italia, pero en el Veneto, recorriendo el Naviglio del Brenta, en el otro extremo de la llanura padana respecto a Turín.

Shrinking es una comedia de situación con tono dramático que podemos ver en Apple TV. Se ha destacado esta serie como incursión de un octogenario Harrison Ford en el mundo televisivo de las series (atención que pese a la edad llega la quinta de Indiana Jones…), como una psiquiatra, alma y corazón de un clínica ya de edad avanzada y con un Parkinson a cuestas, que brega por reconectar con su hija y su nieto, alejados en la costa opuesta de los EE.UU. Pero Ford es uno más en esta comedia dramática coral, que gira en torno a un compañero psiquiátrica de la clínica interpretado por Jason Segel, y su hija adolescente encarnada por una interesante Lukita Maxwell, que perdieron en un accidente un año atrás a la esposa/madre, duelo del que todavía no se han recuperado. Está muy bien. Es muy fresca. Muy dinámica, y los muchos intérpretes que aparecen en cada uno de los 11 episodios de poco más de media hora, cada uno con un desarrollo adecuado de su carácter, y con unas tramas muy bien interconectadas, lo hacen muy bien. He disfrutado con la serie, y espero con ganas nuevos episodios.

Finalmente tenemos una serie italiana, La legge di Lidia Poët, que se puede ver también en Netflix. Está basada en un personaje real, la primera mujer que se licenció en la facultad de Derecho en la universidad de Turín en 1881, que aprobó el examen de ingreso a la abogacía, pero cuya inscripción en el colegio de abogados fue rechazada en los tribunales repetidamente simplemente por ser mujer. Aunque ejerció trabajando de ayudante en el bufete de su hermano. Finalmente fue admitida en el colegio de abogados en 1920 a los 65 años, pudiendo ejercer ya que fue muy longeva. Sobre esta base, y gracias a la actriz protagonista, una estupenda intérprete y muy atractiva Matilda De Angelis, nos encontramos con un drama con toques de humor aquí y allí, que tiene más de procedimental detectivesco que de drama legal, y que se desarrolla en seis episodios de unos 42 minutos cada uno. Es muy entretenida, a ratos muy divertida, menos cuando se pone dramática, aunque nunca pierde la cara. No es que sea algo de otro mundo, pero es muy visible. Como rigor histórico… pues no. De hecho, está repleta de anacronismos. La bicicletas que usan los protagonistas en 1881 no se habían desarrollado todavía, las de esa época eran más primitivas. Por poner un ejemplo, de las diversas situaciones que chirrían. Pero bueno… si aceptamos la famosa suspensión voluntaria de la credulidad… Una amiga mía la comparó con un drama policiaco español que vimos recientemente en Amazon Primer Video… pero creo que la serie italiana es superior. Empezando porque la solidez interpretativa de De Angelis es superior a la de Garrido. Y otros diversos detalles en los que no me voy a entretener. Se puede ver sin problema. Es razonablemente recomendable. Y a mí me ha servido para refrescar mi oído al idioma italiano, que hablo un poquito, pero que entiendo bastante bien.

[TV] Cosas de series; dos animes en serie realmente divertidos

Televisión

Hoy vamos con dos series de animación, ambas basadas en mangas de cierto éxito, con las que me lo he pasado muy bien. Humor inteligente, abierto a aficionados a la animación de todas las edades, con las que pasar unos ratos estupendos, sin que te consuman una excesiva cantidad de tu tiempo libre.

Kioto, en una tarde en la que no hacía tanta calor como en la serie de «la galaxia tatami», pero que lo parecía por culpa de una humedad relativa del aire por encima del 90 %.

Isekai ojisan [異世界おじさん], conocida internacionalmente como Uncle from another world (mi tío de otro mundo) es una parodia realmente muy divertida, pero que ha sufrido una exhibición en televisión rara. Irregular. En España se ha emitido y está disponible en Netflix. Inicialmente se emitieron la mitad de los episodios al ritmo de uno por semana, como sucede con otras series similares en la plataforma. Pero luego se retrasó mucho la emisión de la otra mitad, que de repente apareció toda de vez en emisión. No sé muy bien lo que ha pasado. El caso es que nos cuenta la historia del tío, muy feo, de un joven universitario, que 17 años atrás fue atropellado por un camión y ha estado todo ese tiempo en coma. Y cuando se despierta empieza a contar a su sobrino y a la amiga, con tensión romántica no resuelta ni confesa, sus aventuras en otro mundo mientras estuvo en coma. Isekai [異世界] es una palabra japonesa que significa otro mundo u otros mundos, e identifica un género de manga y animación en la que un protagonista contemporáneo se ve trasladado al pasado, a un universo paralelo, o un mundo mágico, donde deberá sobrevivir a todo tipo de aventuras para regresar a su realidad. Pero aquí todo es un cachondeo, repleto de lugares comunes sacados de quicio, con un resultado final en el que hay aventuras muy divertidas, pero al mismo tiempo una parodia del género. Con unos cuantos personajes muy divertidos, entre los que mi favorito es la elfa tsundere [ツンデレ], sin duda, me lo he pasado como los indios. Y estoy tentado de volver a verla cuando tenga un rato. Espero que haya más temporadas, porque la trama no está cerrada.

Yojōhan Time Machine Blues [四畳半タイムマシンブルース, el blues de la máquina del tiempo en los cuatro tatamis y medio], conocida en inglés como The tatami time machine blues, es una serie que se puede ver en Disney+ que todavía me ha sorprendido más y más gratamente. Con sólo seis episodios de corta duración se puede ver de tirón. Y parece que pertenece a un universo más amplio con los mismos protagonistas, que no me importaría conocer. Los protagonistas viven en una destartalada residencia universitaria en Kioto. Y sufren una inesperada crisis cuando se estropea el mando del único aparato acondicionado de toda la residencia, en una habitación de cuatro tatamis y medio, en pleno verano. Yo he estado en Kioto a finales de septiembre, y con la humedad que hay, puede ser agobiante; imaginaos en julio o agosto. El caso es que de repente aparece una máquina del tiempo e intentan evitar la avería del mando del aparato de aire acondicionado, generando una crisis de posibles paradojas espaciotemporales, en la que se mezcla la llegada de un joven del futuro, evidentemente hijo de alguno(s) de ellos. También hay un incipiente romance por el medio. La serie es enormemente divertida, los personajes sumamente empáticos, y el estilo de animación tiene un expresionismo muy interesante. Tengo que conseguir ver el resto de las producciones de este universo. O conseguir los manga en los que se basa, o algo, porque me he quedado con muchas ganas de más.

[TV] Cosas de series; venganzas, institutos musicales y profesores particulares

Televisión

Nueva ronda de series coreanas, vistas a lo largo de los meses de febrero y marzo, aunque una viniera más atrás. Entre lo anecdótico y lo realmente interesante. Vamos con ello.

The Glory (título original en inglés) es una serie de Netflix que se ha emitido en dos partes de ocho episodios, para un total de dieciséis, con una duración variable entre los 45 y los 75 minutos. Los primeros ocho episodios estuvieron disponibles en la plataforma, todos de vez, el 30 de diciembre de 2022, mientras que los ocho últimos llegaron el 10 de marzo. La serie ha sido recibida con entusiasmo tanto por el público como por la crítica especializada, y tiene un alto nivel en su diseño de producción y en su interpretación, esta encabezada por Song Hye-Kyo, ha quien ya vimos protagonizando una serie de aventuras médico-militares bastante entretenida. Pero aquí hace un papel muy distinto. Una de las actrices más populares en su país, aquí hace el papel de una mujer que busca venganza por el cruel maltrato que sufrió en el instituto por parte de una pequeña banda de compañeros de clase liderada por una pija de familia con dinero. Con importantes secuelas físicas y psicológicas, se prepara durante dieciocho años para una venganza implacable sobre los maltratadores. Sobre el papel, con el alto nivel de producción e interpretación que tiene, con la buena acogida por la crítica, nadie consideraría esta serie un «placer inconfesable» o guilty pleasure habitualmente en inglés. Pero os aseguro que tiene todos los elementos para ello. Glamur, situaciones extremas, la pelea del pobre contra el rico poderoso, adolescentes abandonadas por sus padres, coincidencias y situaciones extremas… Pues eso, espíritu de culebronazo, pero muy bien hecha. También ha llamado la atención por ser más explícita en temas de drogas y sexo que otras series coreanas. Nada que en especial desde el punto de vista de un espectador europeo… pero que durante una fracción de segundo una de las actrices con más presencia en pantalla enseñe las tetas seguro que ha sorprendido en el pacato país asiático, que curiosamente no lo es tanto ni mucho menos en lo que ha cine se refiere. En general, coincido con las apreciaciones generalizadas. Una serie bien hecha y bien interpretada, con momentos muy buenos, pero con un argumento muy entretenido de venganza de culebrón.

En otro orden de cosas, Dream high (título original en inglés), que también se puede ver en Netflix, es una serie de 2011, que en su momento fue una de las más populares, con datos de audiencia casi estratosféricos. Pero no la he visto por esto. Ya comenté hace unas semanas mi interés por el trabajo interpretativo de Lee Ji-eun, conocida como cantante como IU, la cantante pop femenina surcoreana con mayores ingresos anuales del país, que dejan en ridículo por completo los de los cantantes del pop español. Con la serie que comento hoy, ya he visto todo lo que la plataforma de contenido en línea dispone sobre la actriz y cantante. Aunque ella no es la protagonista. Esta es Bae Suzy, de la que también he comentado varios trabajos en televisión previos, también cantante como integrante de un grupo femenino o como solista con el nombre de Suzy, en un reparto coral de cantantes de k-pop metidos a actores y actrices. También con mucho éxito en su país. Aunque si en la serie era la estrella, en la actualidad su compañera secundaria en aquel momento probablemente le supere en casi todos los frentes. La serie, desde mi punto de vista es… mala. Un total guilty pleasure salvo que seas un(a) adolescente con poco criterio e intereses muy concretos. Heredera (nefasta) de Fame y un producto muy similar a la serie española de éxito Un paso adelante. La serie de Antena 3, de la que sólo vi algún episodio aislado, pocos, me pareció siempre muy floja, y aun así me parece mejor que esta de hoy. Es la típica serie que transcurre en un instituto dedicado a las artes escénicas y musicales, a mayor gloria de las tendencias del momento del k-pop. Un estilo de música tremendamente comercial que, aunque pueda tener algún que otro ejemplo notable, cansa enseguida salvo que seas un(a) adolescente con poco criterio e intereses muy concretos. O un solitario treintañero que babea con los grupos femeninos cuyas componentes cantan y bailan vestidas de lolitas o similares. Pero ya veis… fue todo un éxito. Recomendable solo para estudiosos o curiosos del fenómeno. Me ha costado verla entera. Lo mío es mérito o masoquismo.

Finalmente tenemos Ilta seukaendeul [일타 스캔들, que se traduce como escándalo de golpe o algo así], un estreno reciente de Netflix, que se ha emitido a un ritmo de dos episodios cada domingo. Conocido en inglés como Crash course in romance, o en español como Curso intensivo de amor, es una comedia romántica con algún toque de drama e intriga criminal sobre un fenómeno más propio del país asiático que de nuestra sociedad. Allí, la presión en los adolescentes por los buenos resultados académicos que les permitan la entrada en universidades prestigiosas, que suelen ser las estatales, especialmente en Seúl, no las privadas, es enorme. Se vive con la sensación de que es necesario para tener éxito en la vida, para ser alguien. Por ello, proliferan las academias privadas, que cuestan un huevo, y que complementan los estudios del equivalente a nuestro bachillerato. En este entorno, tendremos el cruce entre una mujer (Jeon Do-yeon), de joven deportista a nivel de selección nacional, que abandonó su carrera deportiva para cuidar de su sobrina (Roh Yoon-seo), a la que abandonó su hermana en sus manos cuando era muy joven, y que se gana la vida con un negocio de comida preparada, con un profesor estrella de matemáticas en una academia privada (Jung Kyung-ho), bastante asocial y maniático. Obviamente, contra toda sospecha y probabilidad, acabarán enamorándose. En paralelo, una trama de rivalidades, celos y competencia entre los alumnos, las madres de los alumnos y un misterioso asesino. Vamos, el relleno habitual de estas series para que den de sí durante dieciséis episodios, junto con otras tramas paralelas. Salvo que está bien interpretada y tiene algún que otro momento divertido en todos los episodios, especialmente cuando opta por el humor, no tiene más interés. Pero es un entretenimiento eficaz, aunque intrascendente.

[TV] Cosas de series; cazadores de nazis y policiacas adolescentes andaluzas

Televisión

Dos series muy distintas van a ser el contenido de la entrada televisiva de esta semana. Lo más destacado… bueno, no exactamente. Algo destacado es que me he animado con una serie española. Esto siempre supone un riesgo por una combinación más o menos afortunada o desafortunada de factores. Muchas series nacionales tienen potencial para ser muy interesantes. Pero acaban desinflándose de alguna forma. Y tenemos un problema con la interpretación. En mi humilde apreciación, a los intérpretes españoles les cuesta madurar. Pueden llegar a ser muy buenos. Pero a lo que tal cosa sucede, acaban relegados a secundarios de lujo. Frente a lo que nos encontrábamos hace unas décadas, en las que muchos actores y actrices se formaban en el teatro o escuelas de teatro, y desde su juventud te los creías en sus trabajos, en lo que llevamos de siglo han pasado a salir de las series televisivas con protagonistas adolescentes o muy jóvenes, donde es más importante que luzcan bien a que lo hagan bien. Aparte de que la televisión nunca me ha parecido una buena escuela de interpretación. Y me chirrían mucho. Me parecen todos clones, y limitados en sus capacidades expresivas. En fin… ya veremos.

No he visitado nunca Carmona. Pero creo que un paseo fotográfico por Antequera servirá perfectamente para ilustrar una entrada tan relacionada con el municipio sevillano. Quizá en mi próxima visita a Sevilla, este otoño que viene tal vez, pueda acercarme de excursión. Parece que tiene cierto interés para pasar el día o una parte del día.

Hunters es realmente lo más destacado. He podido ver la segunda y última temporada de esta serie sobre cazadores de nazis, dentro de una historia alternativa a lo que sucedió al final de la Segunda Guerra Mundial sobre los más destacados jerarcas del perverso régimen totalitario alemán. El coral drama que nos lleva a los años 70 del siglo XX para asistir a una guerra clandestina entre cazadores de nazis judíos y de otras minorías étnicas despreciadas por los nazis contra los jerarcas desaparecidos e infiltrados en las sociedades occidentales y sudamericanas nos ha llevado a una segunda fase donde el pardillo de turno (Logan Lerman) se ha convertido en el líder, mientras en paralelo conocemos los detalles de la auténtica vida del antiguo líder (Al Pacino). Y con un grupo mucho menos cohesionado de lo que les gustaría inicia su batalla final contra los grandes líderes nazis; el jefe supremo (Udo Kier) y su impagable compañera (Lena Olin), uno de los personajes más interesantes (y hasta cierto punto desaprovechados de la serie). La auténtica contraparte de esta última es también la impagable tía del líder de los «buenos» (Jennifer Jason Leigh), nuevo personaje en la serie que debería haber estado, de alguna forma, desde el principio. La podemos ver en Amazon Primer Video y yo me lo he pasado muy bien con ella. Mejor que con la primera temporada. Con su aire de adaptación de un cómic, que no es, tiene una marcha y una acción muy refrescante. Una serie que algunos adoran y otros odian. Yo, sin llegar a la adoración, tiendo a estar en ese grupo.

Y La chica invisible es una serie española que podemos ver en Stars (Disney+), adaptación de una novela del mismo nombre de un conocido escritor de ficción orientado al público adolescente. Conocido por su público, habría de decir, puesto que yo no estoy familiarizado con su obra. En la ficticia ciudad andaluza de Cárdena (Carmona en la realidad, donde al parecer nació el escritor), se produce el asesinato de una adolescente en el instituto de la localidad. La chica no era muy popular y el asesinato levanta la extrañeza de la población. Pero no tardará en seguirse de un nuevo asesinato que alarmará al pueblo. De la resolución del caso se encarga el oficial (o suboficial, no sé muy bien) de la guardia civil en tareas de policía judicial (Zoe Stein). Pero en paralelo, la joven Julia (Daniel Grao), inteligente chica e hija del anterior, compañera de clase de la asesinada, se pondrá a investigar por su cuenta. Y el problema es que hay demasiados sospechosos, y el asesino es realmente peligroso.

Bien… pues después del rollo que he soltado en el primer párrafo, aquí los intérpretes jóvenes están decentes, especialmente la chica protagonista, mientras que los más veteranos están flojos. Con una realización visual muy agresiva, con un uso agresivo del primer plano con óptica angular y escasa profundidad de campo y de la gradación de color, la serie me parece irregular, con momentos relativamente inspirados, pero demasiados momentos donde flojea en exceso. Al final, predominan estos. Y nuevamente estamos en lo que comentaba al principio, la historia tenía mimbres para algo muy entretenido, y acaba,… quizá no naufragando, pero sí llegando a puerto renqueando y con muchas vías de agua. El personaje protagonista lo es de más novelas del escritor. Pero si dan lugar a nuevas temporadas o series emparentadas… no estoy muy por la labor de verlas. No hagáis mucho caso del resumen argumental en Wikipedia; debe ser el argumento de la novela, no sé. Porque dice que la madre de la chica protagonista es la forense del caso, mientras que en la serie es huérfana de madre.