Me voy… me estoy yendo… a París

Viajes

Me voy a París. Como casi todos los años por estas fechas desde hace un tiempo, aprovecho la celebración de la «Inmaculada» Constitución para tomarme un respiro antes de las fiestas navideñas, las cuales soporto con estoicismo más que disfruto. Y este año, me voy a París. A casa de unos familiares, gente excelente, que viven en Saint-Denis, población de la banlieue parisina, cómodamente comunicada por metro con el centro de la ciudad.

No voy a hacer turismo en el sentido habitual de la palabra. Quiero apuntarme un poco al concepto de slow travel. Iré tranquilamente en tren, contemplando el paisaje, con tiempo para leer, escribir o pensar. Parando a desayunar o a comer sentado tranquilamente en algún café o restaurante agradable. Sin los agobios que supone últimamente el avión, en el que viajas como sardinas en lata, en el que te registran y te cachean, en el que por el mero hecho de subir ya te consideran un delincuente. Un poco cansado. Iré, pues, en tren. Serán doce horas, pero últimamente tengo mucho en qué pensar.

Luego, en la capital gala, pasear, ver exposiciones, hacer algunas compras,… conozco lo suficiente la ciudad como para no tener «urgencias turísticas». Aunque espero hacer fotos. Eso sí. Que no falten. 

En la foto de hoy, la basílica de Saint-Denis, necrópolis real y monumento más característico del lugar donde viven mis familiares, aunque los «cultos» de hoy en día lo conocerán más por cierto establecimiento deportivo.

Basilica de Saint-Denis

Basílica de Saint-Denis, banlieue parisina - Canon Digital Ixus 400

De viaje con la cámara al hombro: actualización

Fotografía personal, Viajes

Como siempre después de los viajes, el contenido que sobre los mismos aparecen en estas entradas va a parar a mi página en internet específicamente dedicada a la fotografía en los viajes.

De viaje con la cámara al hombro.

Por ello, como novedad, encontraréis el reportaje correspondiente a mis últimas vacaciones.

Golfo de Nápoles y Roma.

Y os dejo con una foto del viaje, claro.

Vico Santa Maria ad Agnone

Vico Santa Maria ad Agnone - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM

De vuelta en casa, unas pequeñas reflexiones sobre el viaje a Nápoles

Viajes

Acabo de regresar a casa después de unas cortas vacaciones por Italia. He recorrido algunos de los lugares más característicos del Golfo de Nápoles, y antes de despedirme de «la bota», he pasado una tarde en Roma. He aquí un resumen de lo que podría ser recomendaciones a otros viajeros.

Nápoles. Creo que es difícil acusar a la capital de la Campania de ser una ciudad bonita. Pero salvo que seas excesivamente aprensivo, también es difícil no considerarla muy interesante. Sus estrechas callejas, su ropa tendida, el curioso carácter de los napolitanos, el caos que te envuelve, son experiencias interesantes de por sí. A cada cual corresponde valorar qué le gusta o no vivir cuando viaja.

Ropa tendida en los vicos que desembocan en el Decumano Maggiore de Nápoles

Ropa tendida en los vicos que desembocan en el Decumano Maggiore de Nápoles

Una alternativa razonable a la hora de alojarse puede ser Sorrento, especialmente si uno busca un ambiente más tranquilo, más de vacaciones. Tendrá a mano lo mismo que yo he visitado, y más a mano algunas cosas que se me han quedado en el tintero, como la Costa Amalfitana.

Hoteles privilegiados con vistas al mar en los acantilados que limitan Sorrento con el mar

Hoteles privilegiados con vistas al mar en los acantilados que limitan Sorrento con el mar

Quizá haya quien se quiera plantear la posibilidad de recorrer la región en coche. Indudablemente, esto dota al viajero de una gran flexibilidad a la hora de programar sus recorridos y sus visitas. Pero habrá de tener temple y nervios de acero. La circulación es demencial. Coches, motos, peatones, se disputan el espacio con una ferocidad impensable. No apto para almas sensibles.

Coches aparcado por todas partes ante el Castelo Nuovo de Nápoles

Las dos joyas del Golfo de Nápoles son las ruinas de Pompeya en el aspecto cultural y el Parque Nacional del Vesubio en el aspecto de la naturaleza. Ambas hay que conocerlas poco o mucho. En el aspecto cultural, no deberemos olvidar las ruinas de Herculano, más pequeñas pero no menos interesantes que las de Pompeya, y el Museo Arqueológico de Nápoles, que yo no he visitado pero cuyas referencias son notables.

El Foro de Pompeya con el amenazador Vesubio al fondo

El Foro de Pompeya con el amenazador Vesubio al fondo

Un rincón entre las ruinas de Herculano

Un rincón entre las ruinas de Herculano

En el aspecto de naturaleza, me gustaría decir que la costa es estupenda. Pero el hecho es que las orillas del Golfo de Nápoles son un absoluto desastre urbanístico. Lo mejor de la costa que he visto ha sido la Isla de Capri, aunque este bello rincón mediterráneo me ha agobiado por la invasión turística que sufre y que, desde mi punto de vista, minora notablemente la experiencia del viajero. Quizá sea interesante plantearse las visitas a la Isla de Ischia o de la Costa Amalfitana, así como otros rincones de la Península de Sorrento para reconciliarse con el Mediterráneo.

Navegando por la costa norte de la Isla de Capri

Navegando por la costa norte de la Isla de Capri

Los desplazamientos en transporte público no son complicados. O sí. Dada la densidad de población de la zona, se han desarrollado una serie de líneas ferroviarias entre las cuales destacaría la Circumvesuviana, que une Nápoles con Herculano, Pompeya y Sorrento entre otras y que permiten el transporte de forma eficaz. Pero estos destartalados trenes y estaciones apenas tienen indicaciones. Nunca sabes con precisión si no preguntas si el tren que viene es el que te conviene, dado que muchas estaciones dan servicio a varios recorridos finales. Pero bueno, hay que echarle un poco de emoción al asunto.

Un "treno" de la "vesubiana" entra en la estación de Ercolano

Un 'treno' de la 'vesubiana' hace su entrada en la estación de Ercolano

Comer no es problema. Hace falta ser muy torpe para equivocarse. En cualquier pizzeria o trattoria te dan bien de comer y en muchas de ellas por precios más que razonables. Conviene dejarse aconsejar. Y probar las preparaciones locales. Olvidaos de las carbonaras y boloñesas, de las cuatro estaciones y las cuatro quesos. Cualquier cosa con el apellido «a la sorrentina» o con «frutti di mare» o «pescatore» o «a modo mio» va a estar muy rico. El pescado y otros productos del mar está siempre fresco y muy bueno.

Pizza 'Iris 1' en una pizzeria anodina de Piazza Garibaldi en Napoles con abundancia de 'frutti di mare'

Pizza con abundantes 'frutti di mare' en una anodina pizzeria napolitana

Por último, pasar un rato en Roma, aunque ya se conozca, está bien. Así que nada, un paseíllo por la ciudad eterna sienta estupendamente.

Piazza Navona, Roma

El material fotográfico utilizado en el reportaje gráfico del viaje ha sido:

  • Canon EOS 40 D con objetivos
  • EF 24-105/4L IS USM
  • Tokina AT-X Pro 124 (12 -24/4)
  • EF 28/1,8 USM
  • EF 50/1,8 I
  • Canon Ixus Digital 860IS

Un largo paseo por Roma… y cómo me ha cundido

Viajes

En Roma ya había estado. Dos veces. Y la última, hace menos de cuatro años; durante una semana. Así que poco nuevo para ver. Aunque siempre hay algo. Por señalar dos cosas, dos basílicas. Una muy coqueta, de estilo bizantino, siglo V; Santa Sabina. Muy sencilla, pero me ha gustado. La otra, Santa María la Mayor. Pues eso. Estilo vaticano, grandilocuente y excesivo.

Basilica bizantina de Santa Sabina

Basílica bizantina de Santa Sabina

Una de las cúpulas de la pretenciosa basilica de Santa Maria la Mayor

Una de las cúpulas de la pretenciosa basílica de Santa María la Mayor

El resto, cosas ya vistas y sabidas pero que está bien. Un vistazo panorámico al foro, un paseo junto al Coliseo y el Arco de Constantino… Nunca me falta la visita a Moisés, a quien le tengo especial cariño desde hace casi 30 años. Luego, los tópicos del centro. La fontana de Trevi, donde lo más divertido es ver a la gente, multitud más bien; un coro de alemanes que cantaba muy bien en el Panteón; un bonito atardecer en el Puente de Sant’Angelo.

Niños y velas en Santa Maria in Cosmedin

Niños y velas en Santa Maria in Cosmedin

Vista del Foro Romano desde el Campidoglio

Vista del Foro Romano desde el Campidoglio

Arco de Constantino

Arco de Constantino

Moises de Miguel Angel en San Pietro in Vincoli

Moises de Miguel Angel en San Pietro in Vincoli

Turistas asiáticos en la Fontana de Trevi

Turistas asiáticos en la Fontana de Trevi

Celebración litúrgica en alemán en el Panteón romano

Celebración litúrgica en alemán en el Panteón romano

El atardecer cae sobre Castillo de Sant'Angelo

El atardecer cae sobre Castillo de Sant

Luego, ya oscureciendo u oscuro, un paseillo por el casco viejo hasta los alrededores de la Plaza de España, para cenar por allí y… se acabó. Mañana, a casa.

La gente se apiña alrededor de la barcaza en la Plaza de España

La gente se apiña alrededor de la barcaza en la Plaza de España

Capri c’est fini y torna a Surriento

Viajes

Último día en el Golfo de Nápoles, y lo suyo, tras haber viajado por aire y tierra, era coger un barco. Así que dicho y hecho, hoy me he embarcado rumbo a Capri. La famosa isla en la que ya vacacionaban los pijos en tiempos de Caesar Augusto y Tiberio.

Llegada al puerto de Marina Grande, Capri

Llegada al puerto de Marina Grande, Capri

Nada más llegar, y siguiendo los consejos de la Michelin, he vuelto a embarcar. Esta vez en una combinación de lancha y barca de remos, con el fin de admirar la Grotta Azzurra. La verdad es que el agua de color azul es curiosa, pero lo que he acabado pagando por la excursioncilla me ha parecido un timo.

En la motora, saliendo del puerto de Marina Grande

En la motora, saliendo del puerto de Marina Grande

Precarias barquitas para entrar en la Grotta Azzurra

Precarias barquitas para entrar en la Grotta Azzurra

La Grotta Azzurra,... evidentemente

La Grotta Azzurra,... evidentemente

Después, he cogido el funicular que une la Marina Grande con el pueblo de Capri y he hecho… lo que se puede hacer en este sitio. Buscar miradores para ver el paisaje, y localizar algún rincón mono por el pueblo, libre de tiendas y de turistas. No es fácil. Abundan tanto unas como otros.

Funicular de Marina Grande a Capri

Funicular de Marina Grande a Capri

 

Vista desde Punta Cannone hacia los farallones

Vista desde Punta Cannone hacia los farallones

 

Bajada por Via Madre Serafina

Bajada por Via Madre Serafina

Después de comer, se coge un microbús y te vas la otra población de la isla. Para hacer más de lo mismo; rincones monos y paisajes. Por lo menos aquí te ponen un telesilla para subir a lo más alto.

 

Fruteria en Anacapri

Frutería en Anacapri

 

Telesilla en el Monte Solaro

Telesilla en el Monte Solaro

El viaje en barco a Capri se puede hacer directamente desde Nápoles. Pero yo he ido con la Circumvesuviana a Sorrento, donde he cogido el jet a la isla. A la vuelta, con un sol poniente bastante agradable, he podido apreciar las bondades de la costa en la misma ciudad de Sorrento. Para otro viaje habrá que dejar el resto de la península sorrentina y la Costa Amalfitana.

 

Alejándonos de Capri con la puesta de sol

Alejándonos de Capri con la puesta de sol

 

Los hoteles pijos de Sorrento sobre los acantilados en la orilla del mar

Los hoteles pijos de Sorrento sobre los acantilados en la orilla del mar

Ruina y más ruinas, y todas por los malos humos del Vesubio

Viajes

Para qué vamos a complicar la cosa. Seamos claros. Hoy ha sido un día rico en fotografías, pero limitado en experiencias vitales. Mucha ruina en Pompeya, alguna en Oplontis (Torre Annunziata), y bastantes en Herculano. Y eso así, coge la Circumvesuviana por aquí, cógela por allá,… ay, que trenes tan cutres. Pero van. Que no es poco. Así que os dejo unas fotos, y hasta mañana.

El foro de Pompeya con la ominosa presencia del Vesubio al fondo

El foro de Pompeya con la ominosa presencia del Vesubio al fondo

Esto es el morbo que le gusta ver a la gente en Pompeya... los muertos

Esto es el morbo que le gusta ver a la gente en Pompeya... los muertos

Y por fin un sitio limpio y cuidado por estas tierras

Todos buscando como locos las pinturas eróticofestivas

Todos buscando como locos las pinturas eróticofestivas

Vista general de Pompeya y el Vesubio

Vista general de Pompeya y el Vesubio

La casa más visitada de Pompeya es... ¡el lupanar!

La casa más visitada de Pompeya es... ¡el lupanar!

En Oplontis (Torre Annunziata) sólo una casa, Villa de Popea, ¡pero qué pedazo de casa!

En Oplontis (Torre Annunziata) sólo una casa, Villa de Popea, ¡pero qué pedazo de casa!

Herculano es más pequeño que Pompeya pero tiene algunos "domus" muy bien conservados

Herculano es más pequeño que Pompeya pero tiene algunos

Impresionante la Villa de Neptuno y Anfititre

Impresionante la Villa de Neptuno y Anfititre

Actualmente, Herculano es un desastre urbanistico, pero en la antigüedad, con estas puestas de sol, qué lugar debia ser

Actualmente, Herculano es un desastre urbanístico, pero en la antigüedad, con estas puestas de sol, qué lugar debía ser

Arriba, al Vesubio, y abajo, a seguir conociendo Nápoles

Viajes

Hoy, domingo. La verdad es que en Nápoles no se nota mucho. Muchas tiendas abiertas. Pero he decidido levantarme pronto, porque tenía la agenda más apretada de lo que creía. Ayer me percaté que esta ciudad es más interesante de lo que parece. Pero antes de recorrerla, el objetivo marcado era subir al Vesubio. Lo cual he hecho desde Herculano con una pérdida de tiempo mínima.

He de decir que el espectáculo es notable. Por supuesto, la vista del Golfo de Nápoles desde Ischia hasta Capri. Pero lo más impresionante es el cráter. Aunque la senda que han marcado no permite verlo con toda su magnificencia, y la gente se las ve y se las desea para captarlo en toda su amplitud

Por el cráter del Vesubio a las calderas de Pedro Botero

Foto contorsionista en el cráter del Vesubio

Foto contorsionista en el cráter del Vesubio

Por cierto, que he hecho un amigo durante 2 horas. Se llama Enrique, es Venezolano y vive en Escocia. En algún lugar entre Aberdeen e Inverness.

Enrique el venezolano y yo en un chiringuito de recuerdos en el cráter del Vesubio (como les pille la erupción...)

Enrique el venezolano y yo en un chiringuito de recuerdos en el cráter del Vesubio (como les pille la erupción...)

Regreso a Nápoles, y a recorrer el Decumano Maggiore, con su clásicos “vicos”, similares a los “vicolos” de la Toscana, pero en cutre. En cualquier caso, toda esta zona antigua de Nápoles es muy divertida de visitar.

Vico tipico en el Decumano Maggiore de Nápoles

Vico típico en el Decumano Maggiore de Nápoles

Linda señorita por la parte vieja de Nápoles

Linda señorita por la parte vieja de Nápoles

Después de comer, una visita desde el exterior de la residencia del Rey Nuestro Señor Don Alfonso V, los clones de las galerías Vittorio-Emanuele de Milan (aquí son de una tal Umberto),  y alguna cosita más.

Castelo Nuovo

Castelo Nuovo

Galleria Umberto I

Galleria Umberto I

Al caer la tarde, me he dirigido hacía Santa Lucia, para ver el atardecer en el entorno del Castello dell’Ovo. A la orilla del mar, y tomando una cervecita. Peroni.

Fuente en Santa Lucia con Vesubio al fondo

Fuente en Santa Lucia con Vesubio al fondo

 

Castelo dell'Ovo

Castelo dell'Ovo

Por cierto, que el atardecer ha sido espectacular.

Atardecer en Nápoles hacia el extremo norte del golfo

Atardecer en Nápoles hacia el extremo norte del golfo

Despúes un paseo nocturno, a cenar, y para el hotel. Mañana, más.

Sol, nubes y chubascos a la vera del Vesubio

Viajes

Pues he aquí que ya estoy en Nápoles.

El viaje ha sido bueno. Muy puntualmente, he salido del infrautilizado aeropuerto de Zaragoza, en una de estas líneas de (no tan) bajo coste que se han puesto de moda últimamente. En este caso muy conveniente. Porque en menos de las dos horas previstas, parece que llevábamos un considerable viento de cola, nos hemos plantado en Roma Ciampino.

Avión de Ryanair en el aeropuerto de Zaragoza

Avión de Ryanair en el aeropuerto de Zaragoza

Con dos mozos que volaban en el mismo avión y que también se dirigían a continuación a la Estación Termini, hemos acordado compartir un taxi. Tarifa fija de 30 euros. El autobús directo desde el aeropuerto, 8 euros. Por dos euros más por persona, hemos podido acortar el viaje en prácticamente media hora. Además, el recorrido atraviesa un montón de monumentos. Es como en las películas que cuando el protagonista llega a una ciudad extranjera de repente pasa por todos los monumentos toque o no toque, pero en este caso tocaba.

El Coliseo de Roma desde la ventanilla del taxi

El Coliseo de Roma desde la ventanilla del taxi

La Estación Termini de Roma es el paradigma supremo del caos que reina en todas las estaciones ferroviarias italianas. Un follón de mil demonios. Pero enseguida en conseguido billete para un EuroStar que me ha dejado en Nápoles poco antes de las cuatro y media de la tarde. Y yo que pensaba que no llegaría antes de las seis. La verdad es que el viaje ha salido redondo.

EuroStar con destino Nápoles en Estación Termini

EuroStar con destino Nápoles en Estación Termini

Todo el camino desde Roma a Nápoles hemos alternado nublados, lluvia y sol. Al llegar parecía que tocaba sol, y tras pasar por el típico vecindario con la ropa secándose cara a la calle, he podido echar un primer vistazo a un soleado Vesubio.

Ropa tendida en las calles de Nápoles

Ropa tendida en las calles de Nápoles

Al fondo, el Vesubio, soleado

Al fondo, el Vesubio, soleado

Ha sido un espejismo, ya que poco después se ha cubierto, y han caído chaparrones esporádicos que me han pillado en el Borgo Marinari de Santa Lucia y en la Piazza del Plebiscito.

Al fondo, el Vesubio, nublado

Al fondo, el Vesubio, nublado

Borgo Maritimo en Santa Lucia

Piazza del Plebiscito con iluminación nocturna

Piazza del Plebiscito con iluminación nocturna

En esta última, una estatua del Rey Nuestro Señor Don Alfonso V me ha mostrado que todavía se acuerda por aquí de los reyes aragoneses. En cualquier caso, mucho más interesante me han parecido los spaghetti alle vongole (almejas) que me cenado en un trattoría junto a los coquetos cafés literarios de la Piazza Bellini.

Estatua de Alfonso V en la Piazza del Plebiscito

Estatua de Alfonso V en la Piazza del Plebiscito

Terrazas de los cafés literarios de Piazza Bellini

Terrazas de los cafés literarios de Piazza Bellini

Mañana, más.

Vacaciones napolitanas

Viajes

Desde hoy mismo, estoy de vacaciones. Hoy ya ha sido un día de holganza y tranquilidad. Qué bien. Y mañana salgo para pasar unos días, no muchos, ni siquiera una semana entera, por tierras italianas. Nápoles, con su Vesubio, su Pompeya, su Capri y esas cosas. También algún rato en Roma. Espero que sean relajantes y volver con muchas fotos. De momento, os dejo con una del Panteón, en la Ciudad Eterna.

Como de costumbre, si las conexiones a internet lo permiten, en este Cuaderno de Ruta conoceréis de mis andanzas.

Roma - Panteón, Canon Powershot G6

Roma - Panteón, Canon Powershot G6

¿Sabríais distinguir una fotografía “photoshopada” de una que no lo está?

Fotografía, Fotografía personal, Viajes

Ayer domingo, me pegué la tarde terminando de organizar la fotografías de mi escapada a Munich y alrededores. Entre otras cosas, ya tengo subidas en la correspondiente colección de fotografías en Flickr, con tres álbumes: Munich, Zugspitze y Salzburgo

También estuve preparando el libro que voy a encargar a MyPublisher. En realidad, intenté encargarlo ya, pero se produjo un fallo de conexión. Así que hoy volveré a intentarlo.

Para preparar todo ello, tuve que revelar los archivos RAW de mis fotografías, y dedicarles algo de tiempo en un programa de tratamiento de imágenes. No soy partidario de grandes intervenciones en las fotos en la fase de procesado. Creo que conviene tener una buena imagen de base, y realizar aquellas intervenciones encaminadas a restaurar el ambiente o la sensación que nos llevó a tomar la imagen. Esta sensación no siempre queda plasmada en nuestro archivo ya que la fotografía como cualquier otra técnica tienen limitaciones devidas a impertivos físicos.

Dicho esto, no tengo nada especialmente en contra del trabajo en Photoshop u otros programas de tratamiento de imágenes. De tener algo en contra sería en relación con la intencionalidad del autor. Si lo que se pretende es una creación artística, transmitir una sensación, etc… pues que cada uno aplique las técnicas que quiera, y que el público lo juzgue. Bien. Viva la libertad. Otra cosa es si se intenta engañar al personal; dar gato por liebre. Y así, si uno ve una imagen de una mujer que se sabe que está en los 50 años y en la foto parece tener un cutis de una cría de 17, y además te recomienda una crema cosmética… pues está claro que es un engaño de tomo y lomo, que toma a las mujeres por tontas (o a los hombres si no han aprendido a controlar sus hormonas y a saber valorar correctamente a las mujeres) y que menosprecia a las mujeres de 50 años. Mal.

Cuando terminé mis tareas, revisé las noticias en el Google Reader, y me encontré con una curiosa anotación en Xataka Foto. Nos proponía realizar una prueba para ver si somos capaces de distinguir una foto «photoshopada» de una que no lo está.

Para realizar la Real or Shopped Challenge, visita http://theirtoys.com/RealorShopped. Al final te dará el porcentaje de aciertos. A mí no me fue mal… un 70%.

Photoshop Quiz
Created By Their Toys

En general, fui mejorando mi nivel de aciertos conforme avancé en la prueba… No os voy a contar los trucos. Que cada uno se afane como mejor pueda.

La imagen que os pongo hoy es una de las que sufrió un tratamiento más enérgico de las que me traje de viaje. Está tomada en Salzburgo, donde estuvo nublado y lloviendo casi todo el día. Como consecuencia, las diferencias de luminosidad entre el cielo y el suelo, y los problemas de microcontraste en cada una de estas zonas, obligan a un mayor trabajo con máscaras y curvas para llegar a una representación razonable de la realidad. En este caso, la fortaleza Hohensalzburg vista desde las orillas del Salzsach.

Fortaleza de Hohensalzburg desde el Salzsach

(Pentax K10D; SMC-DA 70/2,4)

La probabilidad de morir en accidente aéreo

Política y sociedad, Viajes

Hace un par de meses, reunidos en una terraza tomando unas cervezas, salía a colación el tema del miedo a volar. En avión, se sobrentiende. La conversación derivó por diversos cauces. Y acabamos contando cuántos viajes en avión habíamos realizado a lo largo de nuestra vida. Quien más, no era capaz de hacer la cuenta. Por motivos de trabajo, lleva varios años volando todos los meses. Se ha convertido en una rutina. Quien menos, nunca. Tiene miedo a volar. Yo hice mis cuentas. En aquel momento eran 65 vuelos; 60 vuelos comerciales, 2 en avioneta y 3 en velero (vuelo sin motor). A fecha de hoy, hay que sumar 6 vuelos más; un total de 71, de los que 66 han sido vuelos comerciales.

Todo esto viene a colación del accidente que se produjo ayer en Barajas. Existen muchas ideas preconcebidas sobre el riesgo de morir en accidente aéreo. Ayer por la tarde, un piloto de una aerolínea afirmaba que era el medio de transporte más seguro. Si uno busca por internet, obtiene con facilidad la probabilidad de morir viajando en distintos medios de transporte. No he podido verificar la fuente original de estos datos que se repiten por la red de redes, pero supongamos que puedan ser razonables:

  • 1 de cada 237 personas morirá en accidente de coche.
  • 1 de cada 625 personas morirá en accidente peatonal.
  • 1 de cada 1.020 personas morirá en accidente de moto.
  • 1 de cada 4.910 personas morirá en accidente de bicicleta.
  • 1 de cada 5.051 personas morirá en acidente aéreo o espacial.
  • 1 de cada 104.113 personas morirá en accidente de autobús.
  • 1 de cada 156.169 personas morirá en accidente de tren.

El problema es que estas cifras, sin más información son falaces. Obviamente, el número de personas que viaja en coche o se desplaza entre dos puntos caminando es muy superior al que lo hace en un avión. Es difícil decir qué es más peligroso, sin más datos. Por otro lado, es muy probable que el número de personas que viaja utilizando el ferrocarril sea muy superior al de los que viajan en avión. Casi seguro que viajar en tren es más seguro. Con esos datos,… sobre los que me manejo con cierto escepticismo al no haber verificado la fuente original como ya he dicho.

Se ha propuesto que se utilice como referencia el número de muertes por hora de viaje y viajero. Pero el tema también es delicado a la hora de realizar comparaciones. En el medio aéreo, la mayor parte de los siniestros se producen en las maniobras de despegue o aterrizaje. Por lo tanto, la duración del viaje y la acumulación de horas de viaje y viajero subsiguiente no aumenta mucho el riesgo. Sin embargo, en los medios terrestres, si bien es cierto que la probabilidad de un accidente no es igual en todo el recorrido, la duración del mismo sí tiene una incidencia en el riesgo. Mal sistema para comparar. He encontrado alguna referencia que indicaría que el número de muertes por horas de viaje y viajero sería similar viajando en coche o en avión. No sé.

Otra propuesta es el número de muertes por millas recorridas. Es el indicador que viene en el artículo dedicado a los accidentes aéreos en la versión inglesa de la Wikipedia. Nos informa de que:

  • en los viajes en automóvil se producirían 0,94 muertes por cada 100 millones de millas recorridas,
  • en los viajes en ferrocarril se produciría 0,04 muertes por cada 100 millones de millas recorridas, y
  • en los viajes aéreos la cifra bajaría a 0,01 muertes por cada 100 millones de millas recorridas.

Según estas cifras, quedaría reforzada la opinión del piloto que ayer opinaba por la radio. El avión es el medio de transporte más seguro. Pero claro, volvemos a lo de antes, el riesgo de los viajes en avión se concentra en muy poquitas millas en cada vuelo.

Por otra parte, olvidándonos de las comparaciones, un tal Barnett nos dice (PDF; 102 Kbytes) que la probilidad de morir en un vuelo doméstico en el mundo desarrollado en el período que va entre 1990 y 1999 se situó en 1 de cada trece millones. Baja. Realmente baja. Para un vuelo internacional entre países del mundo desarrollado la probabilidad de morir se situó en 1 de cada seis millones. Más alta… pero baja. Realmente baja.

Seguir las noticias o las impresiones periodísticas de un accidente como el de ayer es realmente desalentador. El rigor de los medios a la hora de suministrar datos fiables es bajísimo. La tendencia al amarillismo, a golpear en los hígados y las tripas del espectador en lugar de alimentar su razonamiento, es abrumadora. Los gráficos están deliveradamente deformados para obtener un mayor impacto emocional… Si bastante emotiva y difícil es la situación, hay que reconocer que poco contribuyen los medios a introducir racionalidad. Y esa ha sido mi intención con esta entrada. Introducir un poco de racionalidad a la hora de analizar los riesgos de viajar en avión. O en otros medios. Y los riesgos son bajos. Que el miedo no os impida disfrutar de la vida y de los viajes.

La fotografía de hoy corresponde al Museo Alemán de la Tecnología en Berlín, en cuya fachada podemos ver un avión C-47, equivalente militar de los DC-3, de los que participaron en el puente aéreo para burlar el bloqueo soviético de la ciudad en 1948 y 1949. En esta operación aérea, los C-47 y los C-54 realizaron unos 150 millones de kilómetros. Como la distancia entre la Tierra y el Sol. Se produjeron 101 muertes. Aproximadamente, 1 muerte por cada 1,5 millones de kilómetros. Menos, puesto que hubo otros modelos de avión que participaron y también sumaron kilómetros recorridos.

Dewtsches Technikmuseum Berlin

(Fujifilm Finepix F10)

Actualización en De viaje con la cámara al hombro

Fotografía personal, Páginas personales, Viajes

Mantengo varias páginas de contenido diverso en Google Pages. Este es un servicio de Google que permite crear páginas en internet de forma muy sencilla. Bien es verdad que con opciones bastante limitadas, pero que para lo que yo buscaba ya me han valido. Una de estas páginas es la versión 2 de mis páginas dedicadas a la fotografía en mis viajes De viaje con la cámara al hombro. Pero estoy en un relativo sinvivir. Google ha anunciado que dentro de unos meses dejará de prestar este servicio, en favor del que actualmente está desarrollando llamado Google Sites. Se supone que Google establecerá algún sistema para migrar los contenidos de uno a otro servicio,… pero ya veremos como queda…

En cualquier caso, de momentos sigo actualizando el mencionado sitio sobre mis viajes, y actualmente he incluido el reportaje sobre mi reciente escapada a Munich, con excursiones a los Alpes y a Salzburgo. La dirección:

Munich y Salzburgo en Google Pages

Para quienes hayáis seguido las entradas de este diario, los contenidos os serán familiares, porque se trata de un transcripción de los mismos. Para los que no, ahí están todos organizadicos.

La foto de hoy, cómo no, del mencionado viaje. El pabellón Pagodenburg en el jardín botánico del Palacio de Nymphenburg, en la capital bávara.

Pagodenburg

(Pentax K10D; SMC-DA 70/2,4)