Probablemente la octava semana desde la entrada en vigor del decreto de alarma será la última en la que haré fotos de esta serie que se basa en mis desplazamientos por una ciudad distinta de casa al trabajo y regreso durante las fases de aislamientos social por la epidemia de covid-19. Pero a la hora de presentar resultados, todavía estoy con la sexta semana, las que hoy os muestro aquí.
En mi apreciación, los resultados más agradables son los de las fotografías que realicé en interiores, en mi lugar de trabajo. Durante esa semana, entre las dos y media y las ocho de la tarde, me encontraba solo en un planta en la que habitualmente, sin epidemias, por las mañanas trabajamos unas cuarenta personas. Sin agobios de espacio. De vez en cuando estiraba los músculos moviéndome y haciendo fotos aprovechando la luz de la tarde. Pero también tuve ocasión de hace mis fotos en exteriores. Claro.
Con la llegada del mes de mayo, con la llegada previsible del calor, ya veremos si realmente sirve o no para frenar la transmisión del nuevo coronavirus, nos ha llegado también el gobierno tomando decisiones sobre cómo vamos a aterrizar en eso que llaman «nueva normalidad». ¿Unbrave new world que decía Aldous Huxley? Aunque el título de la famosa novela del británico hay que buscarlo en Shakespeare.
O wonder! How many goodly creatures are there here! How beauteous mankind is! O brave new world, That has such people in’t.
Pero yo todavía estoy con mis fotos de hace dos semanas. De un mundo, probablemente no feliz, quizá valiente, aunque mi impresión es que hay mucho miedo, quizá justificado, quizá por los motivos equivocados. Pero yo, en mis caminatas de 50 minutos, yendo o viniendo a trabajar, haciendo fotos. Por algún motivo, al mayoría, verticales. Cuando siempre había realizado más fotos horizontales. No sé. Las cuestiones técnicas en Quinta semana de aislamiento social – Minox 35 GT-E + Ilford FP4 Plus 125 a IE 250 (o así).
Hoy me voy a extender un poquito más sobre el comentario de las fotos de mis idas y venidas a trabajar durante el estado de alarma por la epidemia causada por el nuevo coronavirus de 2019. Como siempre podéis encontrar las cuestiones técnicas relacionadas con las fotos en mi página sobre técnica fotográfica, en Tercera semana de aislamiento social – Minox 35 GT-E + Ilford FP4 Plus 125.
Pero me ha parecido interesante hablar un poquito más de las fotografías.
Con la tercera semana, comenzó la primera prórroga del estado de alarma. Y se extremaron algunas medidas. Se suspendió la actividad laboral en todas las empresas no esenciales. Se clausuraron, se encintaron o vallaron, las entradas a los parques y jardines públicos. De repente, todo estaba realmente mucho más vacío.
También fue una semana en la que bajaron las temperaturas apreciablemente. Y llovió varios días. Esto generó que las calles aún se quedaran más vacías. Y nos desmoralizó un poquito a quienes trabajamos en sanidad. Todos los datos indican que el nuevo coronavirus se transmite con más facilidad en tiempo frío. Un tiempo cálido con una humedad ambiental elevada parece que limita la transmisibilidad. Pero frío, con lluvia,… mal rollito. Dos semanas más tarde no parece que haya afectado de forma importante a la curva epidémica.
También percibí fenómenos que me resultaban hasta cierto punto paradójicos o contradictorios. Los centros educativos, incluidos los universitarios, se encontraban cerrados para incrementar el aislamiento social y disminuir la transmisión del virus. Pero ver la facultad de Medicina cerrada y abandonada, cuando los alumnos de la misma deberían estar inmersos en el estudio y en el seguimiento de la pandemia, como una parte de su formación que en la que muchos de sus futuros compañeros, médicos, cojean. Porque ha habido poca sensación de riesgo de que surgiera una pandemia. A pesar de que en mi «corta» vida, me consta haber vivido ya cinco pandemias, incluida la presente.
Y sobretodo, la extraña sensación de ver prácticamente vacías las calles y las avenidas de Zaragoza a horas en las que el bullicio y el tráfico las inunda. Una sensación que vivimos en esos días y que se ha ido perdiendo poco a poco. En estos momentos, todo está mucho más concurrido que hace dos semanas.
Son tiempos nuevos, son tiempos extraños. Pasarán. Pero no sabemos que repercusiones sociales, culturales o políticas llegarán. Están los optimistas que hablan de una mejora en las relaciones humanas y en la solidaridad… pero con los antecedentes de las dos últimas décadas es difícil ser optimista. Por ejemplo, me cuesta conciliar los «aplausos» de las ocho de la tarde hacia los profesionales esenciales, sanitarios y otros, y los casos de rechazo o miedo vecinal ante esos profesionales que se empiezan a detectar. Muchas de las máscaras que se ven en los rostros de la gente son más reflejo del miedo hacia el otro, que del deseo de proteger al conciudadano. Recordemos el ejemplo de los hoplitas griegos cuando entraban en batalla. Con la mano derecha blandían la espada y luchaban con el enemigo, con la mano izquierda sujetaban el escudo que protegía a su compañero, mientras eran protegidos por el escudo de otro compañero. Esa es la idea, no la del miedo y la protección egoista. Porque esa, no resulta.
Los tranvías de Zaragoza, en uno de sus sentidos, llevan a «Mago de Oz»; pero a los burócratas del ayuntamiento les faltó imaginación para tender las vías sobre un camino de baldosas amarillas…
Pues eso. Estando designado como servicio esencial en mi centro de trabajo, sigo yendo y viniendo a trabajar durante el estado de emergencia debido a la epidemia de enfermedad por el nuevo coronavirus. Y de acuerdo a lo que empecé a hacer desde que comenzó este estado de emergencia, llevo una cámara a cuestas con un rollo de película en blanco y negro. Os dejo con la cámara y con algunas fotos de la segunda semana. Aunque en el momento en que publico esto estamos a mitad de la cuarta semana. Los detalles técnicos, que en esta ocasión son muy sencillos, en Segunda semana de aislamiento social – Cámara Safari Indiana Jones + Ilford HP5 Plus 400.
Últimas fotografías realizadas paseando libremente por la ciudad y primeras reducidas a las caminatas entre mi domicilio y el trabajo. Soy servicio esencial de la administración pública, sanitaria, y no he dejado de ir a trabajar. Pero ya sólo puedo realizar fotos en los desplazamientos entre mi casa y el trabajo. O metido en casa. Para lo cual, no encuentro ideas que me convenzan. Porque estoy cansado. Del trabajo. Bueno. Las fotos. Los detalles técnicos en El fin de la libertad y el principio del aislamiento con la Olympus Pen F + Ilford HP5 Plus 400.
Pues sí. Hace tiempo que me apetecía tener un cámara como la Olympus Pen F. El modelo de principios de los años 60, no la modernez digital de estos años atrás. Que no está mal, pero no es lo mismo. Y aquí hay algunas fotos realizadas con ella. Que lo que cunde un carrete con estas cámaras, que no son 36 fotos sino 72. Los detalles técnicos en Olympus Pen F para película tradicional con Rollei Retro 80S.
Este mes he llevado en el bolsillo mi pequeña Minox GT-E, con un película en blanco y negro sobre la que quería experimentar soluciones de exposición y revelado distintas de las recomendadas. No ha ido ni bien ni mal. Algunas ganancias, algunas pérdidas sobre el proceso «oficial». Los detalles en Lomography Kino Berlin 400 a IE 200 con la Minox GT-E.
Cada una de las fotos que os muestro aquí está formada a partir de tres negativos en blanco y negro, con orientación vertical, tomados con Pentax MX con un 50 mm y sobre película Lomography Berlin Kino 400. Los detalles técnicos los podéis encontrar en «Panoramas» sobre película tradicional: Pentax MX + Lomography Berlin Kino 400. Están un tanto subexpuestas, pero bueno… la cosa era de aprender una nueva técnica.
Termina la actividad de 2019 de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ como se empezó. Con un fotopaseo «Clicks & Beers». Un rato de «clicks» fotográficos, un rato de conversación con unas cervezas para terminar la mañana. El lugar elegido, el mercadillo navideño de la plaza del Pilar de Zaragoza con sus habituales atracciones; el belén gigante, la pista de hielo y el tobogán gigante, entre otras cosas.
Hoy va a haber dos entradas en el Cuaderno de ruta porque… ayer no me dio tiempo a subir esta. Grupo de dípticos en blanco y negro que planeé y fotografié hace unas semanas, y cuyas características técnicas y avatares podéis leer en Dípticos: Pentax MX + Ilford FP4 Plus; el adiós al SMC-M 50/1,7. Quizá más adelante cuente… no sé cómo todavía, la naturaleza de las interrelaciones entre los pares de fotografías. Porque creo que muchas de ellas no van a ser evidentes, al tener un carácter muy personal.