El caballero oscuro (2008)

Cine

El caballero oscuro (The Dark Knight, 2008), 19 de agosto de 2008.

Es típico, tópico y tradicional que durante el verano uno acabe viendo películas de superhéroes u otro tipo de aventureros. Particularmente, el hombre murciélago nunca ha sido uno de mis favoritos. La verdad es que el género de superhéroes en su conjunto, tanto en cómic como en cine, nunca ha sido precisamente uno de mis favoritos. Pero, en esta ocasión, el filme que nos ocupa venía precedido por unas críticas buenísimas y por una aceptación popular muy notable. Así que nada, había que ver la película.

En primer lugar, hay que decir que el tono de la película, dirigida por Christopher Nolan, se sale de las anteriores de la saga. Incluso de su precursora en esta reimaginación del personaje. Es más adulta, más dura, con menos concesiones. No hay humor, no hay malos de colorines, no hay chascarrillos. Los riesgos son reales, los muertos son reales. Si bien la realización evita cebarse en las escenas violentas desviando el ojo de la cámara, las mutilaciones están ahí. La película es tan oscura como el propio título. Y eso le sienta bien.

Los personajes están mejor definidos y, todos tienen su lado más claro y su lado más oscuro, salvo el Joker en quien todo es oscuridad y la chica en quien todo es claridad. La ausencia de maniqueismo también es algo que le sienta muy bien a la película.

No obstante, a pesar de todas las alabanzas que ha recibido el guion del filme, a mi me parece que las dos horas y media son demasiadas, que hay elementos de la trama demasiado circunstanciales, y que se podrían haber resuelto de otra forma. Por ejemplo, toda la historia que pasa en Hong Kong está muy bien desde el punto de vista de la habilidad técnica en el rodaje, pero me resulta superflua, y se podría haber resuelto de otra forma manteniendo la estructura global de la historia. Sin embargo, hay elementos que están desaprovechados como los traidores en la policía, tema que queda resuelto de una forma un poco patética.

En cuanto a la interpretación, me parece que esta en general bastante bien. Christian Bale hace un trabajo solvente como Batman/Bruce Wayne, y lo mismo se podría decir del comisario Gordon que compone Gary Oldman, siempre eficaz. Desde mi punto de vista, es mejor todavía el trabajo de Aaron Eckart como Harvey Dent. Este es un actor que creo que en general esta desaprovechado. Y el que ha hecho correr más ríos de tinta,… el del difunto Heath Ledger como Joker… pues no sé… el hecho de ver dobladas las películas hace que los personajes muy caracterizados no puedan ser apreciados correctamente. A mí me parece un villano bastante competente, con una interpretación notable… pero como podría haber sido con otros actores y de otras formas. Lo que está bien es el tratamiento que se le da al personaje, del que se beneficia el actor que lo interpreta. Creo que hay mucho de operación de venta del producto a propósito de la desgracia del actor. Pero vamos, a este paso le dan el Oscar. Lo que me parece una tristeza, porque para mí la gracia de los premios es poder disfrutarlos, y no estar criando malvas cuando te reconocen. Magie Gyllenhall es el florero de turno, importante, con incidencia en la trama, pero florero. Desde luego, infinitamente más solvente que la petarda de su predecesora en el papel. También creo que es una actriz desaprovechada. A mí me gusta.

Resumiendo, la película en su conjunto está bien. Pero bajo ningún concepto puedo considerarla como una de las mejores de la historia como se ha dicho por ahí. Supera con mucho a casi todo lo que se ha visto en el género de superhéroes, y es válida como una buena película independientemente del género a la que pertenece. Sin embargo, es una más de muchas buenas películas de similar nivel de realización e interpretativo que se han hecho. Reconozco estar lastrado por mi floja afición al género, pero la cosa es así. Yo le pongo un siete en la valoración global subjetiva, con un ocho en la interpretación y un siete en la dirección.

Una tónica habitual de las películas de Batman, es que en la mayor parte de las ocasiones, los malos actúan de noche, lo cual viene bien dado el caracter «murcielagoso» del héroe. En la foto de hoy, la noche cae sobre Munich, y puedo asegurar que los murciélagos pululaban por las orillas del Isar, cenándose los insectos propios de estos lugares fluviales.

Prinzregentenstraße

(Pentax K10D; SMC-DA 70/2,4)

Hancock (2008)

Cine

Hancock (2008), 7 de agosto de 2008.

En este oficio tan complejo de ir al cine en verano, por la falta generalizada de calidad de los productos cinematográficos, tomamos la decisión de hacer evasión total, y contentarnos con lo que nos pudiera ofrecer el director Peter Berg en una película de superhéroe, aunque no al uso. Las ventajas a priori, la presunta originalidad del personaje y la presencia de la guapísima Charlize Theron, en un papel aparentemente de florero, aunque… ya veremos después. Los inconvenientes a priori, el progonismo del muchas veces insoportable Will Smith, y bueno,… es una de superhéroes en verano. Qué más se puede decir.

La verdad sea dicha, tenía unas expectativas tan bajas, que casi me pareció bien. Casi. La ídea de la película está bien. Un superhéroe cutre, casi antiheroico, borracho, depresivo. Pero el desarrollo tiene graves lagunas. El guion es muy poco consistente. Y el protagonista, poco adecuado. Esta película tendría que haber sido más adulta, menos preocupada en llegar a todo el mundo, niños incluidos, para que hubiese tenido miga. Por otro lado, el papel de la Theron no es de florero… el papel florero resulta el del marido. Pero no está bien desarrollado. Y la relación con el protagonista es muy inconsistente, y en algunos momentos, muy metida con calzador.

En resumen, una buena idea, mal aprovechada, con un mal protagonista, y con carencias en todos los frentes, que a pesar de todo te entretiene en una tarde de verano. Le pongo un seis, con un cinco en interpretación y un seis en dirección.

En la fotografía de hoy, ¿monstruos malos amenazando a una niña pequeñita? ¿llamamos a Hancock? No, símplemente esculturas de Manolo Valdés en el Paseo de la Independencia de Zaragoza.

Cabezas grandes, niña pequeña

(Canon Digital Ixus 860 IS)

El incidente (2008)

Cine

El incidente (The Happening, 2008), 2 de agosto de 2008.

Extraña sesión de cine. Por varios motivos. Primero, porque me habían dicho que la película podía ser de miedo, que en el cine actual suele querer decir de sustos. Y no me gustan. Me lo paso mal cuando me sobresalto. Segundo, porque hacía mucho tiempo que no iba al cine un sábado por la tarde. Si ya normalmente el público de Zaragoza es comilón y hablador en las salas de cine, ruidoso en una palabra; lo de los sábados puede ser insufrible. Y así fue. Tercero, porque me había propuesto NO ir a ver esta película ante la avanlancha de malas críticas. El cine de M. Night Shyamalan me produce sensaciones muy contrapuestas, habiendo películas que me han gustado, sin llegar al entusiasmo, mientras que otras me han aburrido o me han desagradado. Y no necesariamente en el mismo sentido que la mayoría del público.

Bueno, pues dos de tres. La única de las condiciones a priori que no se cumplió fue la primera. No te asustas nada. De hecho, todo el es tan plano, desde la sucesión de acontecimientos a las interpretaciones de los actores y actrices que llega un momento que te importa un rábano lo que sucede o lo que les sucede a los personajes. He leído en algún sitio que la película tiene un cierto tufillo a las películas de fantasía o ciencia ficción de la serie B de los años 50. Puede, en algunas cuestiones. Pero aquellos filmes, en su limitación de medios, tenían una mezcla de imaginación para salvar los obstáculos derivados del limitado presupuesto y de ingenuidad en los planteamientos que las hacen muy simpáticas. Aquí no hay nada.

Evidentemente, no soy tan superficial como muchos críticos o espectadores que se sienten defraudados ante la naturaleza del macguffin que provoca la situación de la película y su desenlance. Pero para ellos si no han entendido que la naturaleza del macguffin es secundaria. Lo importante es la naturaleza de las emociones que produce en los personajes y como estas se trasladan al espectador. Y la angustia que deberíamos sentir, no la sentimos. Debieramos tener miedo. Ante una muerte cuya naturaleza conocemos pronto, terrible, sin monstruos o sustos por el miedo, autoinfligida. Pero no tenemos miedo. Los cadáveres nos dejan fríos. Y el final, que hace que el argumento tenga un carácter cíclico, no nos aterra. Nos deja con la sensación de que menos mal que no tenemos que volver a aburrirnos. Que nos vamos a bebernos unas cervecitas y a olvidarnos de la cuestión.

La interpretación no puede con el planteamiento de la película. El peso principal lo lleva Mark Wahlberg, que no consigue apañar los fallos del filme. Es un actor relativamente inexpresivo; lo cual no es malo en determinados filmes, pero muy inadecuado en un largometraje que debería trasmitirnos sensaciones y sentimientos. La acompañante, la guapa Zooey Deschanel, tiene un papel mal definido. Se supone que es un personaje en crisis, especialmente en su matrimonio, pero no nos creemos nada, no nos transmite nada. Hay niña, pero esta vez no roba la película. Otros actores, como el interesante John Leguizamo, tienen un papel demasiado limitado para influir en el resultado final del filme.

En resumen, una película fallida. Técnicamente, correctamente realizada, pero que fracasa en el objetivo de transmitirnos la angustia y los miedos que debería transmitir. Un cinco y va que chuta, con otro cinco en la dirección y un seis en la interpretación.

Buena parte del filme transcurre en la campiña de Pensilvania. La foto de hoy, no pertenece a esa commonwealth norteamericana, sino a la campiña en los alrededores de Almudévar, Huesca.

Casita en la Violada

(Canon Digital Ixus 860 IS)

Escondidos en Brujas (2008)

Cine

Escondidos en Brujas (In Bruges, 2008), 22 de julio de 2008.

¡Qué difícil es encontrar una película interesante en las carteleras de verano! ¡Qué difícil también que una combinación de guion inteligente, buena dirección e interesantes interpretaciones adornen un producto cinematográfico estrenado en la época estival! Y sin embargo…

Cuando hace unos meses ví el tráiler de este filme en una sala de cine, no me llamó especialmente la atención. La verdad es que se presentaba como una comedieta al uso, con el agravante de que su estreno se anunciaba para el verano. Pero las críticas se presentaban favorables, y a falta de mejor opción, nos dirigimos a ver el largometraje en cuestión.

La película, dirigida por Martin McDonagh, es absolutamente multifacética. Comienza siendo un comedia. No una comedia histriónica como muchas que se hacen ahora. Es una comedia tranquila, sutil. De las que te producen una sonrisa más que la carcajada. Vamos conociendo a los protagonistas, dos sicarios a sueldo, interpretados por Colin Farrell y Brendan Gleeson, desplazados a la bonita y turística ciudad de Brujas, Bélgica, por un motivo que desconocemos. Conocen gente. Poco a poco sabemos más de ellos, y poco a poco, conforme recibimos la información la película se transforma. Las piezas van encajando, inteligentemente, el filme se convierte en una película de intriga, de acción, finalmente, un drama. Hay momentos clave. La introducción del tercer protagonista, un mafioso interpretado por Ralph Fiennes, servirá para dar el adecuado giro a la trama, para insuflarle un nuevo ritmo y para conducir el filme a un adecuado desenlace.

La interpretación es excelente, especialmente por lo que se refiere a Gleeson y Fiennes, dos actores de por sí sólidos habitualmente. Farrell, que normalmente me gusta menos, cumple sin problemas, aunque te da la impresión de que este papel ya se lo has visto hacer. Tiene menos matices. Hay una serie de secundarios que aparecen de fondo y que no afectan al nivel global, salvo por el hecho de que el doblaje en castellano que le han puesto a la chica florero de la película, interpretada por la guapa francesa Clémence Poésy, es absolutamente nefasto.

Desde mi punto de vista, una película absolutamente recomendable, con una frescura poco habitual actualmente en el cine. Un producto británico que gustará al espectador que no se conforme con cualquier cosa. Quizá aquellos que gustan de los efectos especiales, del humor grueso, de los productos descerebrados emitirán opiniones del tipo «empieza muy lenta», «cuesta cogerle el tranquillo» o cosas por el estilo. Pero ni caso, quien sepa escuchar podrá disfrutar desde el principio.

Yo le pongo un ocho, con la misma nota en interpretación y un siete en la dirección.

Y la imagen de hoy, pues de Brujas, ¿de dónde si no? Una ciudad muy bonita pero muy agobiante por su casi exclusiva dedicación al turismo. Llena de gente, de tiendas para turistas y todas esas cosas. Supongo que la acción de la película la sitúan en el período navideño para evitar el follón que hay en verano.

(Canon EOS 100; EF 28-135/3,5-5,6 IS USM probablemente)

Gente de mala calidad (2008)

Cine

Gente de mala calidad (2008), 17 de julio de 2008.

En los últimos tiempos, ir a ver cine español se ha convertido en un actividad de riesgo. Hace unos años, era una delicia ir a ver cine patrio. Si bien la cantidad no era mucha, era fácil encontrar productos de buena calidad. Buenos actores y actrices, también.

En estos momentos, tengo la impresión de que se ha producido un cierto cambio generacional. Y creo que no ha sido para bien. Se han diversificado los temas, es cierto, pero no necesariamente ha aumentado el interés de las propuestas. Con toda la avalancha de cine de terror que viene del otro lado del charco y de Asia, ¿a qué viene la moda de hacer «pelis de miedo» por aquí, saliendo productos relativamente cutres en comparación? Ya me suelen parecer cutres los de los países con tradición…

Y otra impresión… Hay un nuevo «landismo» en España. El «landismo» fue aquella infumable colección de películas cutres, en los años 70 y 80, muchas veces protagonizadas por Alfredo Landa, en el cual los españolitos aparecíamos como verdaderos cretinos. Pues bien, hoy en día existe un fenómeno similar, basado en actores que se han popularizado en la televisión, y que se suelen caracterizar por hacer de idiotas. El ejemplo más claro es Fernando Tejero. Y a mí, esta sensación de que el cine español, cuando se queda sin ideas, se dedica a tratarnos a los españoles de tontos, nunca me ha gustado. Nada.

En la película que hoy nos ocupa, dirigida por Juan Cavestany, tenemos a algunos representantes del «neolandismo». La película pretende tener un tono serio. Alterna entre la comedia negra y el drama, sobre un conjunto de personajes, todos ellos clasificables como fracasados o pringados. Desde mi punto de vista es intentar dar un poco de empaque a la idea básica de lo que he definido como «neolandismo».

Pero desde mi punto de vista, no sale bien. No me siento identificado con este conjunto de personajes, inadaptados sociales con aspecto normal, y que creo que no representan a esta sociedad. Que es mucho más rica y sutil. Incluso en sus estratos más desfavorecidos.

La interpretación… Pues hay gente con capacidad, pero el filme no da para más. Los más dados a la cosa cómica fracasan totalmente al intentar dar un tono de seriedad a sus papeles. Los más solventes se diluyen en la obra coral, cayendo en la mediocridad global.

Hablan de la crisis del cine español. Siempre, las crisis en el cine, tienen un trasfondo como crisis de ideas y de contenidos. Y esto no ha dejado de ser así. Yo a este filme no le doy más de un cinco. Con la misma nota en dirección e interpretación.

Respecto a la imagen de hoy, en la Polonia que he visitado en estas vacaciones he visto elementos socialmente preocupantes. El empleo basura parece estar a la orden del día y, por ejemplo, no son escasas las personas que se dedican a sostener un cartel anunciador en la calle. Como esta que mata el aburrimiento del quehacer leyendo un libro, en las calles de Cracovia.

Empleo basura - Cracovia

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

Por fallos constantes en el acceso a IMDb, esta entrada no tiene de momento los correspondientes enlaces a los distintos personajes y películas citadas.

Aritmética emocional (2007)

Cine

Aritmética emocional (Emotional Arithmetic, 2007), 23 de junio de 2008.

Esta película me tenía mosca desde hace varias semanas. Por un lado, el reparto es de campanillas, con actores muy soventes. Susan Sarandon, Gabriel Byrne, Max von Sydow, Christopher Plummer,… Por otro lado, este filme canadiense ha sido recibido de forma muy fría tanto por la crítica como por el público. Así que… Bueno, ayer, ante el bajón de la cartelera, que empieza a tomar los tristes tintes veraniegos en cuanto a interés y calidad, nos animamos a verla.

La historia narra el reencuentro de Melanie, personaje interpretado por la Sarandon, con sus dos compañeros en el centro de detención de Drancy, durante la Segunda Guerra Mundial; centro de tránsito antes de ir a parar a los campos de exterminio nazis. De entrada, el espectador tiene una información limitada; poco a poco va conociendo que la vida para los tres ha sido difícil por diversos motivos. Lo que pretende la historia es llegar a una catarsis en la que las cuestiones pendientes queden aclaradas, y tal vez eso dé algo de paz a los personajes.

Y digo que es lo que pretende, porque creo que no lo consigue. Creo que hay dos problemas básicos. Por un lado, que el espectador no consigue meterse en la piel de los protagonistas, que aparecen siempre muy lejanos. Se genera poca empatía. El sufrimiento queda muy lejos de esos idílicos paisajes de la campiña canadiense. Por otro, las imágenes del pasado, en un blanco y negro muy difuminado, con una estética un poco orwelliana, te dan la impresión de que estás viendo algo más de fantasía que de realidad. Las motivaciones quedan poco claras, y no siempre encuentras que los actos de los personajes sean la consecuencia de lo que te están contando. Creo que al director, Paolo Barzman, se le ha ido de las manos una historia interesante pero difícil de contar. Se ha quedado en el esteticismo, y se ha olvidado de dar alma a la historia.

Los intérpretes son buenos, como todos sabíamos a priori. Pero aunque ponen todo de su parte para lidiar con el filme, no consiguen salvar algo que tiene una base muy endeble. Christopher Plummer, que está bastante bien, tiene que lidiar con un personaje que está especialmente mal definido en algunos momentos.

En resumen, película fallida, que sólo es recomendable para apreciar los destellos de calidad interpretativa, pero que ni aun por esas sirven para realizar una recomendación franca de esta película. Un siete a la interpretación, pero un cinco a la dirección y a la valoración subjetiva global del filme.

Siendo los paisajes lo más destacado de la película, os dejo uno desde el Alto de Alcubierre.

Paisaje al atardecer

(Canon EOS D60; EF 28-135/3,5-5,6 IS USM)

Obituarios de cine: Stan Winston y Cyd Charisse

Cine

El pasado 15 de junio decía adiós a este mundo Stan Winston. Por una vez, no se trata de ningún actor o director de campanillas el que pasa por estas páginas. En esta ocasión se trata de un responsable de efectos especiales y de maquillaje. Lo cual me lleva a una relación de amor-odio con este tipo de profesionales. Reconociendo el impecable trabajo que realizan, no dejo de pensar que la excesiva utilización de estos recursos que en muchas ocasiones pasan por encima de la propia historia, arruinando desde mi punto de vista lo que es la esencia del cine: la imagen puesta al servicio de una historia y de unos caracteres humanos. Pero reconozcámoslo, son buenos profesionales.

Por otro lado, ayer 17 de junio falleció Cyd Charisse. Desde mi punto de vista, esta elegante actriz de piernas larguííííííííísimas debería ser considerada en sus mejores tiempos como una bailarina en el cine que como una actriz propiamente dicha. Si con su imponente figura, hacía perfecta pareja con bailarines como Gene Kelly o Fred Astaire, el declive del cine musical clásico norteamericano la llevó también a un cierto declive en su carrera, dadas sus limitaciones interpretativas, acabando como actriz invitada en algunas teleseries. Este tipo de artistas estaban condenadas siempre a hacer de «floreros»; complementos de un protagonista generalmente masculino, con su capacidad para el baile y con su físico. Pero, particularmente, a mí que me gusta ese cine musical imaginativo, estéticamente innovador en su tiempo, siempre la recordare con cariño. Especialmente en esa fantasía músico-cinametográfica que fue Brigadoon, entre otras en las que apareció como protagonista o actriz/bailarina de reparto.

Vía: Blog de cine.

En la foto de hoy, pasé ante la fachada del Museo Provincial de Zaragoza y me percaté en las efigies de las Bellas Artes que adornan la misma, por ejemplo, la arquitectura. La luz, mecla de la natural del final de la tarde y la artificial del monumento era muy cálida.

Arquitectura

(Pentax *ist DS; SMC-DA 70/2,4)

An American Crime (2007)

Cine

An American Crime (2007), 16 de junio de 2008.

Así. En inglés ha dejado la distribuidora el título. Como para que quede claro que el tema no va con nosotros. Que es cosa de esa terrible gente que vive al otro lado del charco. Lamentablemente, de vez en cuando llegan noticias de que estas cosas pueden pasar en cualquier parte. Porque lo que en esta película dirigida por Tommy O’Haver se nos presenta es la reconstrucción basada en las transcripciones del juicio del maltrato y muerte de Sylvia Likens, una adolescente norteamericana que falleció en estrañas circunstancias en el estado de Indiana en 1965.

El suceso parece que fue lo suficientemente famoso en los EE.UU. como para que el planteamiento desde el principio no sea saber qué pasa sino cómo pasa. El relato está narrado por la víctima, un recurso ya conocido en otros filmes, y que trata de dar más cercanía a los sucesos. La narración es precisa, vemos que hay un problema, conocemos cuales son sus causas, y poco a poco nos introducimos en la pesadilla de sus consecuencias. La violencia sobre la adolescente aparece en dosis justas, pero más que suficiente para que sea real, palpable… y horrorizante. El cuerpo se te queda mal. Sientes miedo. Pero no sólo por esa violencia que se ejerce sobre el cuerpo de una menuda adolescente, sino también por la violencia moral que sacude a todos los personajes secundarios del filme, y de lo hechos reales, todos ellos también niños y adolescentes, que participan de esa violencia. La degradación no llega sólo a la víctima; se extiende por una pequeña comunidad, que comparte colegio, que comparte iglesia, que comparte meriendas campestres,… y que finalmente acaba compartiendo lo peor de sí misma. Hay conformismo, hay connivencia, hay hipocresía.

La base del filme, correctamente realizado en su conjunto, está en la interpretación de sus dos actrices protagonistas. La joven Ellen Page, aportando su físico aniñado para dar vida a Sylvia Likens, demuestra una vez más que tiene madera de actriz, y sólo su físico le puede poner alguna limitación a su desarrollo posterior. Por otro lado, Catherine Keener, dando vida a la maltratadora Gertrude Baniszewski, da un recital de interpretación, de expresión y de adaptación a las circunstancias. Habitual del cine independiente, esta actriz siempre se muestra con gran solidez.

Ante todo lo anterior, ¿es recomendable esta película? Difícil cuestión. La película es buena, pero su visión es difícil para todo aquel que conserve unos mínimo sentimientos y tenga cierta capacidad de empatía con el prójimo. La violencia, si bien matizada y mitigada, está claramente ahí. Y se hace difícil convivir con ella. No tiene nada que ver con la violencia de casquería de otros filmes; esta es una violencia personal, directa, terrible. Dicho todo local, yo le pongo un siete a la película, con un ocho en la interpretación y otro siete en la dirección.

La foto de hoy está toma en Burano, cerca de Venecia.

Desconchones

(Pentax K10D; SMC-A 100/4 Macro)

Lars y una chica de verdad (2007)

Cine

Lars y una chica de verdad (Lars and the Real Girl, 2007), 8 de junio de 2008.

El cine de hoy en día sorprende poco, la verdad. Hace tiempo que la mayor parte de los filmes no son más que darle vueltas a ideas ya tratadas, a esquemas muy trillados. Hay quien dentro de esa línea principal lo hace mejor, y muchos que lo hacen peor. Las historias originales son escasas. Los planteamientos novedosos, más escasos todavía. Pero de vez en cuando te encuentras con historias como la de Lars. Y te reconcilias un poco con una de tus artes favoritas.

Nos encontramos con una historia peculiar, dirigida por Craig Gillespie. Lars, un tipo de 28 años, interpretado por Ryan Goslin, tímido y mal adaptado a su entorno social, se monta una peculiar historia con «una chica de verdad», interpretada por… una muñeca de plástico,… de las usadas para hacer cochinadas… de esas. El entorno social, un pueblo o pequeña ciudad al norte del medio oeste americano o algo así, es un personaje importante. Hay una relación con un hermanos, interpretado por Paul Schneider, que es cordial pero superficial. La historia de fondo que hay detrás de la relación irá apareciendo durante el filme. También está la cuñada, la británica Emily Mortimer, afectiva, cariñosa, mucho más comprensiva pero que choca constantemente con el retraimiento de Lars a la hora de iniciar una relación más cercana. Y luego está el resto del pueblo. Gente conservadora pero amable. No hay abusones que maltraten a Lars.

El filme es un drama en el que te ríes. Hay momentos realmente hilarantes ante las peculiares situaciones que se producen entre los personajes. Siempre con la «chica de verdad» como mudo protagonista de por medio. Pero la película es un seria reflexión sobre la soledad y la incomunicación. Con un punto de vista optimista, pero con una profundidad que viene especialmente subrayada por el contraste entre la frialdad de algunos sentimientos o del frío ambiente invernal en el que se suceden los hechos y la calidez que algunos de los personajes son capaces de transmitir.

La interpretación está muy bien. Tanto losmomentos más hilarantes como los más serios están sostenidos sobre los hombros de actores y actrices que no hablan mucho, en los que muchas veces es más expresiva una cara o un silencio que cualquier parrafada de texto. Los tres mencionados anteriormente lo hacen francamente bien. Pero salen muchos otros personajes importantes, aunque la duración de sus papeles sea pequeña. No sobra nadie. Quizá hay que destacar a Patricia Clarkson, que sólidamente interpreta a la médico de familia que se hace cargo de la parte clínica del problema, pero aportando arrobas de humanidad. También a Kelli Garner, como la chica con el potencial de devolver a Lars a la vida real.

En su conjunto, un filme muy agradable, qu,d izá un pelín largo para lo que tiene que contar, pero que nos cuenta una historia original sobre problemas humanos de siempre. Yo la encuentro recomendable para todo el mundo. Aunque supongo que los fanáticos de los efectos especiales y los tiroteos la encontrarán frustrántemente simple en su factura. Cosa falsa, puesto que tanto las localizaciónes como la iluminación están muy pensadas y muy integradas. Yo le pongo un ocho, con la misma nota en la interpretación y un siete en la dirección.

Para transmitir el optimismo que te deja la película, ilustraré la entrada con las coloridas casas y canales de la Isla de Burano.

Panorama colorido

(Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2
Composición de cuatro fotogramas)

Mis películas favoritas y otras reflexiones sobre nuestra impresión sobre lo que nos gusta

Cine

Esta entrada es larga, aviso.

Desde el 28 de diciembre de 1997, registro en una base de datos las películas que veo en salas de cine puntuando tres aspectos. Lo que me ha parecido la interpretación, la dirección y finalmente la valoración subjetiva, es decir, en qué medido salgo con buen cuerpo o mal cuerpo. Cinematográficamente hablando. Cada uno de estos aspectos los puntúo de 0 a 10. Aunque realmente cuando la puntuación es de 6 o menos, ya entramos dentro del terreno de la insatisfacción. Luego les aplico un fórmula para ordenarlas de mejor a peor, desde mi punto de vista:

Valoración Global = Valoración subjetiva*3 + Dirección*2 + Interpretación

A partir de aquí voy a mostrar los resultados por años, con un pequeño comentario, si es oportuno. Excluiré aquellas películas no actuales. Es decir, si veo en la Filmoteca la película Casablanca o Blade Runner, aunque están en la base de datos, las excluyo de los resultados. Simplemente, esas películas arrasan sobre las de estreno. Son pocas. Vamos allá. Por cierto, hoy no enlazaré las películas a su entrada de IMDb, porque quedaría todo hecho un lío.

Año 1998:

Nada menos que 78 películas aparecen en la lista para este año. El que más. Qué tiempos.

  1. Desmontando a Harry (57 puntos)
  2. La tormenta del hielo (53 puntos)
  3. La caja china, El faro del sur, El Gran Lebowski, Love etc, Los amantes del círculo polar (51 puntos)

Bueno… ahí estan. Salen más de tres, por el empate en la puntuación. Me parecen bien. Alguna podría bajar un poco, pero las tres mejores de aquel año estarían ahí. Pero os puedo asegurar que a corta distancia, hay otras también muy interesantes.

Año 1999:

La cosa bajó a 67 filmes. Que no son moco de pavo. Y las vencedoras son:

  1. Todo sobre mi madre (54 puntos)
  2. Solas (52 puntos)
  3. La lengua de las mariposas, Shakespeare in Love (51 puntos)

En primer lugar, olé por el cine español. Esto no se da hoy en día. En los tres primeros puestos, tres películas españolas. Y no lo cambiaría. La otra… hoy me parece que la sobrevaloré. Las cosas como son. Pero entonces me cayó en gracia. No cambio las puntuaciones. A cada una lo que me pareció en su momento.

Año 2000:

Este año fueron 59 largometrajes. Seguimos por encima del promedio de una película a la semana.

  1. Acordes y desacuerdos (56 puntos)
  2. U-571 (53 puntos)
  3. American Beauty, Bailar en la oscuridad (49 puntos)

Ufffff… No entiendo mucho como se pudo colar tan alta la película del submarino. Es cierto que está muy bien hecha y me resultó muy entretenida,… pero hoy no subiría tanto ni mucho menos. Si la quitáis de ahí, quedan las tres mejores del año.

Año 2001:

El año que empecé a trabajar en Huesca. Y se notó por diversos motivos. El número de filmes bajó a 47, y no muy buenos.

  1. Lucía y el sexo (53 puntos)
  2. Chocolat, À la verticale de l’été, Shrek (48 puntos)

Año flojo. Realmente. Aunque creo que algún film que hay por detrás podría pasar al monstruito en mi opinión actual. La película vietnamita, de la que casi me había olvidado, fue una auténtica delicia. Y la vi en versión original subtitulada.

Año 2002:

Recuperándose a 58 películas. Pero con más bodrios. En esa época iba mucho a matinales de no mucha calidad. Era por la compañía.

  1. Los lunes al sol, Hable con ella (50 puntos)
  2. Kamchatka, Camino a la perdición, Gosford Park, En la habitación (48 puntos)

Buena cosecha en habla hispana, este año también. Poco más que comentar. No modificaría mucho lo que hay en ese año. Aunque hay por ahí una Deliciosa Martha que con el tiempo cada vez valoro más.

Año 2003:

Otros 59 filmes. Valen los mismos comentarios que el año anterior sobre el número y la calidad de las películas.

  1. Chicago (53 puntos)
  2. Good bye, Lenin! (51 puntos)
  3. Master and Commander: Al otro lado del mundo (47 puntos)

Las dos primeras son incontestables por motivos muy personales y emotivos. La tercera podría caer un poco más abajo en la lista. Cuanto menos, hay por ahí una Mystic River que hoy valoro notablemente más. Y algunas otras.

Año 2004:

Con 53 largometrajes, creo que fue el último año con un promedio por encima de una película a la semana.

  1. La mala educación (49 puntos)
  2. Lost in translation, Cold Mountain, Mi vida sin mí, Los chicos del coro (48 puntos)

Uno de los años que más cambiaría. Hoy en día, la película de Almodóvar bajaría puestos sin duda. Y no entran entre las primeras algunos filmes que hoy valoro mucho más, como 21 gramos, Vías cruzadas o Conociendo a Julia. Además es uno de los años con puntuaciones más bajas.

Año 2005:

Sólo 45 filmes. Algunos muy, muy buenos. Otros, muy, muy malos.

  1. Million Dollar Baby (54 puntos)
  2. Match Point (53 puntos)
  3. Princesas (52 puntos)

Quizá hoy Princesas no me pareciera tan buena, pero por lo demás, poco que objetar. Entre las que no aparecen veo alguna cosa que hoy en día valoro más, como El jardinero fiel o Entre copas. Pero vamos…

Año 2006:

Manteniendo el ritmo. 47 largometrajes.

  1. Volver, Infiltrados (48 puntos)
  2. Crash (47 puntos)

Claramente, hoy considero El laberinto del fauno superior a Crash. En cualquier caso, fue un año en el que me mostré mucho más roñoso a la hora de repartir puntos. Claro que… también fue un año flojo.

Año 2007:

En la misma tónica. Me vi 46 películas en las salas de cine.

  1. La vida de los otros (55 puntos)
  2. Letters from Iwo Jima (54 puntos)
  3. Babel (53 puntos)

Nada que objetar. Fueron las mejores. Aunque, a pesar de mi impresión de que fue un año malo, me encuentro con otras películas muy buenas como Deseo, peligro, Persépolis, La zona, Promesas del Este o Siete mesas de billar francés. Todas fueron puntuadas por debajo que otras de años anteriores que hoy me parecen inferiores.

Año 2008:

Es casi la mitad del año y no llevo más que 22 películas. Supongo que cuando termine junio, estaré en el promedio de los años anteriores… o un poco menos, porque me quedan todas las vacaciones.

Respecto a la calidad, el año no ha terminado… Ya veremos… Pero en cabeza empatadas a 49 puntos van tres que me han gustado mucho: Antes que el diablo sepa que estás muerto, No es país para viejos y American Gángster. Eso sí… se confirma que cada año que pasa, las puntuaciones son progresivamente más bajas.

Algo que podría hacer es enlazar la base de datos, ya que hoy en día la tengo en una hoja de cálculo de Google Docs. Hay podríais saber cuáles son las 582 películas que he visto en salas de cine desde el 28 de diciembre de 2007 hasta la fecha. Pero hay un problema… Y es que aquí he presentado las buenas películas… Pero es que también he visto películas muy, muy, muy, muy malas. ¡Y me da una vergüenza que se sepa que he ido a ver alguna de ellas…!

En la foto de hoy, una de las cosas que más llaman la atención a los turistas anglosajones en Italia, es ver la ropa tendida en las fachadas. A los españoles no nos llama tanto la atención, aunque en nuestro país cada vez es menos frecuente. Fachada en la isla de Burano.

Ropa tendida

(Pentax K10D; SMC-A 50/2)

The Dead Girl (2006)

Cine

The Dead Girl (2006), 4 de junio de 2008.

En esta ocasión, nos vamos a ver una película que llega muy tarde, casi dos años después de su estreno en EE.UU., y que curiosamente conserva su título original en inglés. Supongo que a los distribuidores no les convencería traducirla por «la muerta» o «la chica muerta».

Esta película, dirigida por Karen Moncrieff, de quien no había visto nada hasta el momento, se compone de cinco episodios en el que conocemos los problemas y circunstancias vitales de cinco mujeres, vinculadas todas ellas de una u otra forma al asesinato de una de ellas. Es una fórmula que ya hemos visto en otras películas previamente, generalmente dentro del mundo del cine de autor o independiente norteamericano. En esta ocasión, la historia tiene un interés secundario. De hecho, en ningún momento se plantea la resolución policiaca del crimen, aunque a lo largo de la película el espectador conocerá las circunstancias en las que se produce el mismo. La realización está basada en muchos primeros planos, con una fotografía muy agresiva, de colores desaturados y muy contrastados. Esta bien, aunque puede llegar a cansar un poco.

Dado el planteamiento del filme, es muy importante el trabajo de las cinco actrices protagonistas por decirlo así. Y aquí, pues en general está bastante bien, aunque no de forma homogénea. En mi opinión, están muy bien Toni Collette, Rose Byrne y Marcia Gay Harden (esta última actriz siempre me ha gustado bastante). Está bien Mary Beth Hurt. Y creo que la más floja es Brittany Murphy, paradójicamente, ya que interpreta a la chica asesinada, y de alguna forma es el personaje central, si es que se puede decir tal cosa en una película como ésta. La verdad es que esta actriz me parece muy flojita para un papel como éste. O como otros que ha hecho.

En resumen, una película que tiene sus momentos interesantes, que quizá tenga algún altibajo en el interés que presentan los distintos episodios de los que se compone, y a la que hay que ir para disfrutar de algunos buenos momentos interpretativos. Yo le pongo un siete, con un ocho en la interpretación, y un seis en la dirección.

En cuanto a la imagen de hoy, continuo mostrando fotografías de mi reciente viaje por Italia. Como esta puesta de Sol en Trieste.

Atardecer

(Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2)

Obituario: Ha muerto Mel Ferrer

Cine

Ya me parecía a mí que muerto Sydney Pollack, no se anunciase la muerte de otra persona del mundo del cine. Ha tardado un poco más de lo que pensaba, pero aquí está. Las gentes del cine, siempre se van al otro barrio de dos en dos. Aunque en este caso, no sé si tendrían mucho de lo que hablar.

En cualquier caso ha muerto Mel Ferrer. No es uno de mis actores favoritos. Buena parte de su carrera pasó discretamente desapercibida en el cine italiano y en teleseries de lo más diversas. Pero creo que sí puedo recordar un papel que merece la pena un recuerdo. Y es que fue el malo de Scaramouche. Y a mí me gustan los «buenos» malos. Sin complejos, sin escrúpulos… Y ahí lo tenías, enfrentándose a Stewart Granger, en medio de un triángulo con Eleanor Parker y Janet Leigh. Buen cine de aventuras del de antes. Así que… recordémosle con afecto, como al conjunto de las gentes del cine.

Respecto a la foto,… sigo con Venecia, escenario de muchas películas de cine, y no pocas de aventuras. Una máscara triste.

Máscara triste

(Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2)