[Televisión] Cosas de series: la noche de las ánimas, elecciones y otras cosas más serias, o tristemente monstruosas

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Todas las sitcoms se han puesto de acuerdo para hablar de la noche de las ánimas (jalogüin, como la llaman los anglosajones). Menos 30 Rock que se lanza en plancha a por las elecciones norteamericanas. La verdad es que el tema me interesa más bien poco, y por eso no lo voy a comentar demasiado. Salvo las intensas escenas de Homeland, todas las series, bastantes, que se habían lanzado a un ritmo desenfrenado parece que van un poco más calmadas. Pero siguen intensas. Bien. Por otra parte, parece que las parrillas de la televisión norteamericana se han alterado por las consecuencias del huracán o supertormenta Sandy. Así que desde ese punto de vista, más tranquilidad.

Entre las que han calmado su ansia gore y han vuelto a situarse en la trama más de misterio, relaciones extrañas, distopías y tal es The Walking Dead. Yo lo agradezco. Estaba a punto de eliminarla de mi cartelera de series. El nuevo personaje, el Gobernador, parece que promete bastante.

Triste amenaza de devolver a la vida a la fenomenal familia Munster. Se ha emitido un capítulo piloto de una posible serie llamada Mockingbird Lane. A mi no me gusto. Casi nada. Que la Lily Munster (Portia de Rossi) no está mal, pero desde luego no es Yvonne de Carlo. Es cierto que parece que iba a tener un tono más dramático y gore que la antigua. Pero no sé. No conseguí engancharme a las nuevas formas.

Y ha terminado la corta temporada de seis episdios de una sitcom británica, Cuckoo. Es la historia de una chica británica, Rachel (Tamla Kari), de las Midlands inglesas que vuelve de un año sabático que se ha tomado antes de empezar en la universidad para viajar por el mundo, casada con Cuckoo (Andy Samberg) un neohippie americano en la onda new age, que causa el horror de el padre de Rachel, Ken (Greg Davies), y cierta complacencia en la madre, algo lela, Lorna (Helen Baxendale). También ronda por ahí el hermano de la chica y unos amigos de la familia que resultan bastante divertidos. Al principio estuve a punto de pasar de ella. Empezó algo floja, pero luego se animó, y la verdad es que después del muy divertido episodio final de la temporada, tendría ganas de más. Pero habrá que esperar. Esperaremos.

Hunter's Moon

Ya que estamos con costumbres anglosajonas, la noche de «jálogüin» casi ha coincidido este año con «la luna del cazador», la luna llena más próxima al equinoccio de otoño. Aunque yo juraría que tuvo que haber otra más próxima en septiembre… Pero qué sabre yo de costumbres anglosajonas…

[Televisión] Cosas de series; sin bajar el ritmo, no señor

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Nos contaban hace unos días que iban a cancelar Animal Practice. Es una de las nuevas sitcom de este año. La verdad es que es muy floja. Si es así, no la echaré de menos. Como novedades, ha vuelto Don’t Trust the B—- in Apartment 23, una serie que al principio no me gustaba gran cosa, pero que ahora creo que tiene su puntito borde que me sí me gusta. Y Suburgatory, que sigo viendo por simpatía con los personajes, pero que no tiene tanta chispa como cuando empezó. Por lo demás, pocas novedades.

Sigue la tendencia que señalaba la semana pasada de ir a toda máquina en unas cuantas series. Lo que está pasando en Homeland creo que no se lo esperaba nadie. No cuento por no destripar. Lo cual nos deja a todos sin saber por donde van a seguir. Uno tiene la sensación de que se han merendado en un par de capítulos la historia que podía haber durado toda la temporada.

Los muertos vivientes de The Walking Dead (valga la redundancia interidiomática) están más memos que nunca, mientras que los vivos están más brutos que nunca. Estos también han tenido casi tanto gore como en buena parte de la temporada anterior.

Entre las sitcoms, Modern Family y 30 Rock siguen tan divertidas como de costumbre, y a esta última la voy a echar mucho de menos. Y entre los guilty pleasures, tampoco me quejo. Las «vengativas» de Revenge tampoco paran, aunque esto es seña distintiva de la serie. Los personajes caen como moscas, y nadie está salvo de «sufrir un accidente». Si además la guapa de la VanCamp se pasea buena parte de la película con un escotazo vertiginoso,… pues mejor… que para esto están los guilty pleasures. Desde luego, no para filosofar. Y bueno,… en esa serie cómica, aunque sé que no es su intención, que es Once Upon a Time, hemos descubierto el nuevo sentido de la frase «al Capitán Garfio se le comió la mano un cocodrilo». Si Barrie levantara la cabeza… Claro que cuando he leído por ahí que Revenge es una adaptación moderna de la novela de Dumas El Conde de Montecristo… no había caído oye. Pero hubiera jurado que Edmundo Dantés no llevaba esos escotes.

La serie que realmente me está gustando en esta primera parte del otoño sigue siendo The Paradise. La adaptación británica de Au Bonheur des Dames de Émile Zola sigue luciendo la cuidada producción de las series de la BBC, la esmerada interpretación de los actores y actrices británicos, y el interés y la intriga propia de Zola aunque sospecho que la adaptación es relativamente libre. No he leído la novela original, pero me da por ahí que el guion va un poco a lo suyo.

El resto de lo que sale por mi tele… en la línea de siempre.

«Au Bonheur des Dames», así se llaman los grandes almacenes en la novela de Zola, que en la serie británica se llaman «The Paradise». Pero los de la foto, ni están en Francia ni están en Inglaterra. Es una tienda en la Rua do Carmo de Lisboa.

[Televisión] Cosas de series; impáctalos de entrada, luego ya veremos…

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Un par de semanas que no venía a hablaros de series de televisión. Lo cierto es que los estrenos de este año son más bien flojos. Desde la última vez, he abandonado Last Resort y 666 Park Avenue. En sus segundos capítulos ninguno ha mostrado señales de que mereciera la pena. No me interesó nada el drama basado en la música country, Nashville. Fuera. Voy a dar una segunda oportunidad a Arrow, una especie de Batman con arco y flechas, y también, pero con tendencia a la baja, a no permanecer, a Beauty and the Beast, que es más bien policia guapa con una especia de hulk.

Más interesante, y probablemente aguantará toda la temporada, una serie de espías británica, Hunted, una especie de Mission: Impossible pero con protagonista femenino, protagonizada por Melissa George, a quien vimos en una temporada de In Treatment, y que está razonablemente interesante. Pero en general, poca originalidad.

Sin embargo se mantienen en buen tono las series ya veteranas. Estamos ante la última temporada de 30 Rock, que me parece que está divertida como nunca. Y todas las demás parece que han cogido el dicho que creo que hay que atribuir a Billy Wilder. De entrada impáctalos, pégalos a la butaca, y luego cuéntales la historia que quieras.

Entre mis guilty pleasures, Grey’s Anatomy parece que vuelve con fuerza por sus fueros, y los dos primeros capítulos han sido abundantemente dramáticos. Curiosamente, hemos visto en el segundo lo que pensábamos que veríamos en el primero. Y en Revenge avanzan como siempre a grandes pasos, y sin hacer prisioneros. Nuestras vengativas y dominadoras damas no descansan, y parece que hay una nueva dispuesta a sumarse al cotarro. Y Once Upon a Time sigue produciéndome carcajadas. Empiezo a creer que sus creadores no se toman muy en serio tampoco la cosa. El «you’re kidding me» de la prota cuando le presentan a un tipo de raza negra en armadura y le dicen que es Sir Lancelot, no tiene precio.

En cosas más serias, Homeland está sumamente intensa, con un segundo episodio fenomenal y espectacular, y un tercero menos espectacular, pero que nos mostró a un Brody como no lo habíamos visto.

Downton Abbey no se puede decir que esté empezando temporada, cuando sólo le faltan tres para acabar la temporada, más el especial de navidad que se supone cerrará la serie. Pero está sacudiendo a los Crawley a base de bien. No falta drama. Difícil decir que habrá un final feliz. Se van a dejar abundantes cosas por el camino. Y anuncian precuela con los condes de Grantham de jóvenes.

En fin, que si no hay novedades interesantes, por lo menos, entre lo veterano, nos lo pasamos bien.

Uyyy, se me olvidaba, también han vuelto los zombis de The Walking Dead. Más sangrientos y gores que nunca. No sé si aguantaré mucho yo con una serie de esta temática, por bien hecha que esté.

Pettycoat Lane Market

Parece que las fotos londinenses de la Zeiss Ikon Ikonta B han interesado. Aquí una mas en Pettycoat Lane Market. No cuela ya como foto antigua por la presencia del rascacielos detras, pero no está mal.

[Televisión] Cosas de series; y he aquí que todo vuelve, y poca cosa nueva en el horizonte…

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Estas dos últimas semanas han sido de muchas novedades. Unas pocas ya venían de hace unas semanas antes. Y la temporada quedará totalmente definida con algunas cosas que quedan por llegar durante el mes de octubre. Como son muchas cosas las que hay que comentar para definir mi cartelera televisiva, lo haré de forma un poco telegráfica.

Novedades absolutas

Ya en semanas pasadas he comentado algunas novedades. Me centraré en lo que se queda o en lo que he visto en la última semana. Sólo he visto primeros capítulos de series que a priori parecía que me pudieran interesar. Otras posibilidades se pueden sumar si veo que despiertan interés general.

The New Normal: La pareja gay con madre de alquiler y abuela racista y homófoba aguante en mi cartelera por los pelos. Porque es una sitcom cortita que rellena tiempos muertos.

The Neighbors: Una familia normal se va a vivir a una urbanización donde sólo hay alienígenas. No me hizo ninguna gracia el pilo. Paso.

Animal Practice: Una clínica veterinaria con sus personajes raros, un mono muy gracioso y una pareja protagonista con tensión sexual no resuelta. El piloto me hizo gracia, pero el segundo episodio menos. De momento aguanta por los mismos motivos que la primera que he comentado.

Last Resort: Un drama de acción e intriga a propósito de un submarino que se ve metido en un intento de provocar una guerra nuclear y que luego es perseguido por su propio gobierno. Una curiosidad que seguiré hasta comprobar si se afianza en algo sólido. El piloto recuerda demasiado a Crimson Tide (Marea roja),  con los colores de la piel cambiados y con chicas. Pero será distinto.

666 Park Avenue: Una de miedo que de momento no da mucho miedo, pero sale gente guapa, y tiene su intriga. Veremos a ver en que queda, aunque no garantizo su continuidad en mi cartelera.

Cuckoo: Sitcom británica cuya primera tempora aguante en mi cartelera entera porque no será muy larga. Pero ya veremos, porque para ser británica es algo flojita. Una familia burguesa inglesa en cuyo hogar se cuela el marido alternativo que se ha echado su guapa y simpática hija mayor.

The Paradise: Miniserie inglesa que adapta una novela de Zola, Au Bonheur des Dames, de la serie de Los Rougon-Macquart, aunque trasladada la acción a Londres. Si son fieles a Zola, bajas pasiones aseguradas. Creo que la veré entera, más cuando tras un primer episodio prometedor, acabo de ver un segundo episodio realmente divertido. Las bajas pasiones están muy matizadas, porque parece que no es una de las novelas en las que más se marcan. Pero habrá ambiciones, amoríos y vaivenes.

Portobello Road

Mañana por la tarde, estaremos en Londres. Quizá el sábado nos pasemos por Portobello Road… aunque no creáis que su mercadillo me gusta tanto…

Nuevas temporadas de series veteranas

En el apartado de dramas, he decidido mandar a freir churros Person of Interest. Por lo demás, son fijas Fringe, Homeland y Dexter, cuyos primeros inicios de temporada me han gustado, y está en peligro de muerte The Mentalist. Pero de momento aguanta.

En el apartado comedias, son fijas Modern Family, The Big Bang Theory y How I Met Your Mother. En peligro de muerte, New Girl, que se sigue salvando por el encanto de su protagonista femenina, y porque es una sitcom cortita, que como las anteriores se ve en cualquier momento.

Por último, los guilty pleasures. Grey’s Anatomy sufre renovación con más bajas de lo que esperábamos, y mucho drama. Pero también una interesante incorporación, Camilla Luddington, una buenorra británica que nos alegró la vista en Californication. Seguro que aquí sale mucho más recatada, pero a falta de saber si es buena actriz por lo menos está maciza. Revenge, ese tremendo culebron sobre los pijos de los Hamptons, vuelve en su línea. Así que si el año pasado me divertía, sigue la cosa. Y las chicas también están muy guapas. Y me sigue pareciendo mediocre e incluso ridícula Once Upon a Time, pero de momento no me decido a dejarla. Es que alucino y hago risas. Aunque no sean lo que pretendan.

Epílogo británico

De momento, mi cartelera televisiva parece excesivamente abultada. Pero es que estos días de vacaciones he tenido tiempo para ver tele. Conforme ajuste mi disponibilidad horaria con lo que es interesante, irá disminuyendo el número. Lo que sí que es cierto es que pocas de las novedades me han interesado realmente. Podría prescindir de todas.

Mañana me voy a Londres a pasar unos días. Espero poder ir mandaros noticias de mis andanzas, que serán modestas y tranquilas, a través de este Cuaderno de ruta. Ahora que se nos ha ido hasta navidad el Doctor, nos queda todavía Downton Abbey para ambientarnos. Y yo me pregunto… ¿Qué les habrá hecho el personaje de la pobre Edith (Laura Carmichael) para que los guionistas la maltraten sin compasión alguna? Jo, macho.

The London Eye

Y seguro que en algún momento pasamos cerca del Támesis con vistas al London Eye. Nunca he subido. Igual nos animamos.

[Televisión] Adiós a los Pond, a la pelirroja especialmente

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Avisé la semana pasada. Que la anunciada despedida de los Pond coincidiera con los pétreos y terroríficos ángeles daba muchas pistas. Y si bien los finales posibles eran muchos, lo que hemos visto estaba dentro de lo, relativamente, previsible. Cualquiera que haya visto mi nunca bien ponderado episodio Blink, con mi añorada Sally Sparrow (Carey Mulligan), debería saber cómo funcionan los ángeles. Aquel figura todavía como mi episodio favorito de la serie, y Sally Sparrow como la compañera del Doctor que nunca lo fue, pero que muchos soñamos con que lo hubiera sido. Y Sparrow (gorrión), tenía una amiga Kathy Nightingale (ruiseñor), que sufrió las consecuencias de los ángeles llorones o sollozantes (weeping angels), y eso daba una pista así de gorda de cuál podía ser el destino de los Pond, aunque luego había que arreglarlo para que la separación fuera definitiva. Más cuando el Doctor es un viajero del tiempo. No voy a decir que el apaño realizado en el guion haya sido de los más brillantes de la serie. Aunque el episodio en su conjunto ha estado muy entretenido, a lo cual han colaborado tres cosas: los ángeles, River Song (Alex Kingston) y los viajes en el tiempo. Tres de las cosas que más me gustan en la serie.

Querubines en el Zwinger

Aunque conocemos a los ángeles desde hace años, hasta ahora no sabíamos que también pueden ser bebés, y bastante puñeteros. Lo del soplido no tiene precio.

Con su despedida, y según la cuenta que llevan en IMDb, Amy Pond (Karen Gillan) ha superado por uno a Rose Tyler (Billie Piper) en el número de episodios en los que ha aparecido desde que la serie se relanzase en el año 2005. Pero he de decir que la despedida de Rose en Dårlig Ulv Stranden (la bahía del lobo malo, no lejos de Bergen en Noruega) me parecío mucho más emotiva. Un punto para Rose, aunque en el conjunto de los episodios, sigo prefisiendo a Amy. Otro punto a favor de Rose es que probablemente la actriz que la encarnó, Billie Piper fuera mejor actriz dramática que Karen Gillan, mientras que esta última se ha desenvuelto mucho mejor en la acción y la comedia. Sé que me estoy olvidando de Rory (Arthur Darvill), pero es que aunque ha tenido sus momentos de protagonismo, para mí siempre ha sido secundario a la figura de Amy.

La historia de Amy Pond ha tenido dos grandes ciclos y un epílogo. El primer ciclo fue la temporada 5ª, y es su historia y la de la grieta en el tejido del espacio tiempo que la persigue. Con altibajos como es típico en Doctor Who, fue una temporada muy divertida, donde todos «nos enamoramos» de la pelirroja escocesa, que mostró auténtico carisma. Y encima, empezamos a ver con más frecuencia la presencia de River Song. Que siempre mejora un par de puntos los capítulos en los que sale.

El segundo ciclo fue la temporada 6ª, en la que ya podemos asegurar que es la historia de ambos. Rory siempre me pareció que fue el elemento argumental que han utilizado los guionistas para evitar la tensión sexual entre el Doctor y Amy. Porque si no, esta hubiese estado ahí, aunque no hubiese querido. Pero le sacaron partido con una historia de compleja paternidad, que nos tuvo en vilo durante muchos capítulos. Un excelente temporada también. Con los altibajos ya mencionados, y que son inherentes a la serie.

Querubines en el Zwinger

En cualquier caso, los del Zwinger de Dresde en estas dos fotos, no se mostraron especialmente hostiles.

El epílogo han sido los cinco capítulos iniciales de esta temporada 7ª. Creo que los Pond estaban agotados ya al final de la temporada 6ª, por mucho cariño que les hayamos tenido. Y aunque también ha habido buenos momentos en estos cinco capítulos, creo que han sido relativamente superfluos. Es más, ahora, con el parón hasta el especial de navidad donde se incorporará la nueva compañera, tendremos ocho episodios en 2013, para desarrollar un nuevo ciclo argumental. Suficiente supongo. Pero es como si fuesen dos temporadas separadas. En cualquier caso, tenemos un doctor, que si no se ha regenerado no es el mismo. A adoptado un perfil más bajo, ha borrado sus huellas del espacio-tiempo, y supongo que tendremos un ambiente menos espectacular. En contra de la tendencia de los últimos tiempos. Aunque esto es mucho suponer. Yo agradecería la vuelta a las buenas historias y a los guiones ingeniosos.

Desde el par de capítulos de la temporada 5ª, The Time of Angels y Flesh and Stone, quedó claro que los ángeles llorones iban a ser importantes en la historia de Amy Pond. Y desde hace un tiempo, las imágenes de los angelotes de piedra me causan una rara sensación. Y no volveré a mirar igual a la Estatua de la Libertad. Me quedo con la frase de Rory muy libremente traducida: «Siempre quise visitar la Estatua de la Libertad; supongo que se cansó de esperarme»

Academia de Bellas Artes

Aunque el ya maduro de la Academia de Bellas Artes de la ciudad a orillas del Elba, sí que me parece inquietante.

[Televisión] Cosas de series; en el trajín de las novedades, se acabó el desfile (Parade’s End)

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Sí. Ya estamos en la primera semana de novedades. Aunque, en realidad sean más retornos que novedades propiamente dichas. Y todavía habrá más en lo que queda de semana. Pero el comentario de los retornos y las novedades lo haré la semana que viene. Para tener una visión de conjunto. Y además, es muy probable que tenga más tiempo para escribir mis impresiones. Estaré de vacaciones.

Esta semana también va a pasar algo importante, de todas formas. Asistiremos a la despedida de los Pond en Doctor Who. Básicamente, estos últimos capítulos han sido una preparación de ese momento. Por cierto, que en el último episodio emitido, hubo un personaje nuevo que tal vez pudiera dar de sí. Jemma Redgrave, de los Redgrave actores y actrices de toda la vida, creo que es prima de la más famosa, Vanessa, que da vida a una científica de UNIT, Kate Stewart. Hija de algún personaje de las series de antaño. Y mira tú… si con los Pond perdemos de vista a Brian (Mark Williams), el padre de Rory, será una pena, porque en los dos capítulos que ha salido ha sido un elemento cómico divertido. Pero ya digo, que se acerca la despedida, y parece que tendremos ángeles llorones y la presencia de River Song (Alex Kingston), lo cual siempre promete. El título del episodio, The Angels Take Manhattan. Ahí es nada. Para quienes sigan la serie, lo dice casi todo.

British Museum

El viernes de la semana que viene por la tarde llegaremos a Londres. No nos alojaremos muy lejos del British Museum. Tal vez entremos a tirar alguna foto a alguna momia. No sé si seguirá siendo gratis.

Por otro lado, van avanzando con buen tono las vidas de los Crawley en Downton Abbey. Pero aunque me quedaré en esta época, hoy no haré más comentario sobre estos. Y es que durante cinco semanas hemos tenido una serie también británica, drama de época contemporáneo del anterior. Se trata de Parade’s End, adaptación de una serie de cuatro novelas relacionadas entre sí, escritas por Ford Madox Ford. En ellas nos hablan de la vida de Christopher Tietjens (Benedict Cumberbatch), caballero inglés, conservador, funcionario del servicio de estadísticas del gobierno, que en un momento lado se lía con una alegre chica de la alta sociedad Sylvia (Rebecca Hall), con el lastre de ser católica, que se queda embarazada, pudiéndo ser el retoño de Tietjens o no. Como es un caballero, y aun con las dudas, se casa con ella. Lo que los lleva de cabeza a una profunda infelicidad conyugal y vital. Más cuando Tietjens conozca a una joven, prácticamente una adolescente, Valentine Wannop (Adelaide Clemens), guapa, moderna, inteligente, emotiva,… prácticamente perfecta. De quien se enamorará y será correspondido, aunque nunca consumarán el adulterio. Hasta que llega la Primera Guerra Mundial, que todavía pondrá más patas arriba un mundo, el de la Inglaterra victoriana, que se derrumba a su alrededor. Es el final del desfile al que hace referencia el título de la serie y la tetralogía literaria.

Ambiente en Leicester Square

Casi seguro que nos entretenemos en el ambiente en torno a Leicester Square en algún momento. No es que me mate el lugar, pero…

Vamos a ver. Me ha encantado. Por dos motivos. Cuenta mucha de las cosas que cuenta Downton Abbey pero con personas de verdad, de carne y hueso. Y con pasión más auténtica, menos de folletín, y mira que el culebrón de los Crawley me gusta. Pero esto creo que es más profundo. El segundo motivo, por las excelentes interpretaciones de las que podemos disfrutar. No sólo por los protagonistas, sino también por los secundarios que van apareciendo entre los que encontramos diversos ilustres de la interpretación británica. Entre los protagonistas, me parece especialmente destacable Rebecca Hall que demuestra que es un actriz como un piano de grande, con capacidad de dotar atractivo a sus personajes por arroba, a pesar de ser «la mala» de la película. Pero mucho más interesante que cualquier otro personaje, salvo el torturado protagonista. Muy bien esta chica.

En fin, un drama de época altamente recomendable, y que no me importaría volver a ver en algún momento con renovada tranquilidad. Y apropiado para estas fechas en las que estoy en víspera de aterrizar por unos días en Londres. En una semana y poco más. Bieeen.

Unas pintas y una canción en Covent Garden

Mucho más agradable tomarse unas pintas en Covent Garden, ¿verdad?

[Televisión] Adiós a los Botwin, adiós a Weeds

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Weeds es una serie que nos ha acompañado desde hace siete años. Nada más, y nada menos. El tiempo pasa volando. Pertenece a esa categoría de series adultas, que en Estados Unidos sólo emiten las cadenas de cable, y que permiten tratar temas como el sexo, el consumo de drogas, u otros temas considerados en aquel país como políticamente incorrectos para ser tratados por las cadenas generalistas. En principio una comedia, aunque ha acabado con un regusto a drama bastante notable, resuelve sus episodios en 30 contenidos minutos. Con 10 o 12 episodios por temporada, su narración suele ser más agil que las pesadas series de veintitantos episodios de más de 40 minutos de duración.

Nos ha contado la historia de Nancy Botwin (Mary-Louise Parker) y su familia. Principalmente sus dos hijos mayores, Silas (Hunter Parrish) y Shane (Alexander Gould), y su cuñado Andy (Justin Kirk). Y algunos añadidos, fundamentalmente Doug (Kevin Nealon), que ni es familia ni es nada, pero ahí ha estado durante los 102 episodios que oficialmente ha durado la serie. Nancy, al principio de la serie, es una reciente viuda, que vive en una urbanización para clase media en algún lugar de California. Y que al enviudar se encuentra en auténticos apuros económicos. Y toma la decisión que a partir de ese momento cambiará su vida y la de su familia. Traficar con hierba, con marihuana. Una mujer blanca en torno a los 40 años, de origen protestante aunque viuda de un judío, que ha vivido toda su vida en un entorno protegido, que está de muy buen ver, pero con un aspecto que transmite cierta fragilidad. Fragilidad que puede existir en su interior al principio, pero que pronto desaparecerá, convirtiéndose en una madre coraje, que irá superando todos los contratiempos, y surgirán muchos, con unos «de perdidos al río» que no servirán más que para ir cayendo cada vez en problemas más serios.

Paisaje desde el bus

Weeds, hierba, y hierba no falta en el paisaje de Noruega, aquí tomado desde el autobús entre Voss y Granvin. Aunque esta hierba no se fuma.

Mafias negras, mafias hispanas, cárteles mejicanos, policías corruptos y no corruptos, rusos, su hermana, sus vecinos de urbanización, todos ellos son potenciales peligros para lo que es el objetivo de su vida, constantemente fallido. Sacar adelante a sus hijos y vivir en paz.

Evidentemente, en ocho temporadas, la serie ha tenido momentos muy buenos y momentos no tan buenos. Y no son pocos los que consideran que han estirado la historia más de lo conveniente. Muchos opinan que el final de la séptima temporada hubiese sido un final perfecto. Yo opino que probablemente ha durado demasiado, pero que la octava temporada ha sido mejor que la séptima, aunque el final de la séptima hubiese sido un mejor final que la inmensa elipsis temporal del último capítulo doble y su melancólico final. En cualquier caso, es cierto que este final, como ya digo melancólico, refuerza una idea que hace tiempo que se había colado en mi opinión. Disfrada como comedia, a veces hilarante, a veces ácida, a veces esperpéntica, lo que hemos vivido fundamentalmente ha sido un tremendo drama, que no pocas veces a rozado la tragedia.

Por supuesto, además de los buenos guiones, de las buenas historias, hay un elemento determinante para el éxito de la serie, y ha sido su elenco de intérpretes que han bordado sus personajes. Todos ellos en general. Pero hay que destacar dos de ellos principalmente. Su protagonista, Mary-Louise Parker, mujer que dado su aspecto físico y su edad podrías decir que tiene algún pacto con el diablo, y que simplemente ha bordado durante ocho temporadas su papel. Pero hay otro personajes, y gran mérito lo tiene su intérprete, que finalmente ha sido importantísimo, que poco a poco ha ido cobrando más relevancia, y que probablemente es el que más ha evolucionado. Se trata del inicialmente descerebrado cuñado Andy, secretamente y eternamente enamorado de Nancy, y que solamente encontrará su equilibrio poniendo distancia entre ambos. Un más que excelente trabajo de Justin Kirk.

Bueno. Se acabó Weeds. Echaremos de menos a los Botwin y sus aventuras. Esta familia, se había vuelto de alguna forma parta de la familia.

Paisaje desde el bus

Más hierba en el paisaje, conforme el autobús se acerca a Granvin, a orillas del Hardangerfjord.

[Televisión] Cosas de series; algunos finales y algunos principios, de la temporada de verano a la de otoño-invierno

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Sí. El verano ya se acaba. Y con él algunas de las historias televisivas que nos han ido acompañando. A cambio, llegará el otoño con una densidad de emisiones mucho más fuerte. Y algunas cosas se han ido viendo. Es cierto que el final más sonado ha sido el de la octava temporada de Weeds, que ha supuesto el adiós definitivo a los Botwin. Pero a ese final le dedicaré una entrada en exclusiva. Y que entre las novedades del otoño que hasta ahora han ido entrando sólo me he quedado de momento, pero en precario con The New Normal; nada más de los pilotos que he visto me ha llamado la atención. Ya lo conté la semana pasada. Pero bueno.

En primer lugar decir que hemos tenido una despedida parcial. White Collar, después de diez episodios en su cuarta temporada, se despide hasta el mes de enero, en el que seguirá con otros seis. He de decir que sigue tan entretenida como de costumbre, gracias a la química entre sus dos protagonistas. Pero el cliffhanger del último capítulo ha sido tan previsible como manido. De verdad. La primera vez que se vio, fue grandioso (cuidado con el enlace que es un spoiler). Pero ahora ya… En fin. Tampoco ha sido una serie que haya pretendido nunca otra cosa que eso, entretener. Por cierto, que chirrían mogollón los anuncios que intercalan sobre cierta marca de coches americana. Otro problema, esta temporada no ha habido chica fija guapetona acompañando a los habituales. Han reaparecido algunas «novias» de Neal, pero poco más.

En los últimos días hemos tenido dos entradas en mi cartelera de series particular. Vuelve Bones, ya muy veterana en su octava temporada pero aguantando. Después del final de la protagonista dándose a la fuga en la pasada temporada, hemos tenido el clásico capítulo en el que se recompone todo para seguir, supongo con una fórmula que no acaba de desgastarse, a pesar de que está siendo muy imitada. Policía y consultor científico con química resolviendo casos. Bueno. Seguiré con la doctora Brenan porque a ella y su equipo les he cogido mucho cariño. Aunque ya veremos si sigue dando de sí la cosa.

Heredera de la fórmula Bones ha sido la primera temporada de Perception. En este caso es una agente femenina del FBI, que es amiga y se apoya en un experto universitario en psicología, o psiquiatría, o neurología, porque parece que sabe de todo, y que si la antropóloga de Bones tiene su punto de Asperger, en este caso es directamente un esquizofrénico paranoide con sus delirios y todo. No ha sido gran cosa. Y si la he ido viendo es porque venía bien de relleno a la hora de comer o de cenar. Ha sido renovada para una segunda temporada, pero ya veremos si me reengancho.

Dejo para el final la segunda de las entradas en cartelera. Nada más y nada menos que la tercera y última temporada del lujoso culebrón británico de época de moda. Downton Abbey. De entrada una cosa. Mi favorita, Lady Mary (Michelle Dockery), está más guapa que nunca. Y sí. Definitivamente, su amado es un personaje que cada vez me resulta más gilipollas. Estoy empezando a desear que adorne su artistocrática aunque aburguesada cabeza con unas buenas astas. Pero probablemente no irán por ahí los tiros. Tuvimos un entretenido primer capítulo, pero veremos con se desarrollan los que queda, basados como siempre en el binomio amor/dinero, más las penas más discretas de los sirvientes. La gran novedad, la llegada a escena de la abuelita norteamericana de las chicas Crawley, Martha Levinson (Shirley McLaine), de quien todo el mundo espero interesantes interacciones con la estirada abuela británica, la inconmensurable condesa viuda de Grantham (Maggie Smith). En fin. Esperemos que tenga esta serie el final que se merece. Pero para eso todavía tenemos siete capítulos más de disfrute.

Con el regreso de Downton Abbey volvemos a las esencias británicas, como estos dos especímenes, algo desenfocados es cierto, en Camden Stables Market, en Londres.

[Televisión] Cosas de series; Futurama, 100 capitulos para Nancy y algunas novedades

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En primer lugar, algo imperdonable, pero en la entrada de la semana pasada dedicada a viajeros en el tiempo, de forma absolutamente increible, olvidé reseñar la 7ª temporada de mi muy querida Futurama. Existen opiniones de todo tipo sobre si estas últimas temporadas de su época fuera de Fox son mejores o peores. Me da igual. A mí me siguen divirtiendo. Y creo que esta séptima temporada ha tenido momentos realmente muy buenos, que no me hacen añorar buenos tiempos. Creo que sigue con su razonable cantidad de mala baba e ironía, tan imprescindible en los tiempos que corren. La capacidad de reirse de uno mismo, y básicamente la serie se ríe de todos nosostros que somos la humanidad, es algo imprescindible para llevar la vida con dignidad. Si además tiene sus puntos friquis, pues mejor que mejor. Así que ya sabéis niños, si os gustan los dibujos animados, hay que verla. Si os gusta la ciencia ficción, hay que verla. Si os gusta el humor negro y la ironía, hay que verla. Si os gustan las historias divertidas que caben en poco más de 20 minutos, hay que verla. Si no os gusta nada de lo anterior,… no sé para qué vivís. Mejor acabad con vuestros días de sufrimiento por la vía rápida.

A quien le quedan cuatro telediarios, probablemente de forma literal es a Nancy Botwin (Mary-Louise Parker) y su heterodoxa familia. El antepenúltimo capítulo de Weeds, o el penúltimo, que no sé si el doble final lo contarán como uno o como dos, coincidió con el número 100. Y la familia volvió a una regenerada Agrestic, rebautizada Regrestic. Y se encontraron con viejos «amigos». Indudablemente, preparando el cierre. La semana que viene os lo cuento. Espero. Se merecerá una entrada especial.

Algunas novedades. Revolution, la enésima «sustituta» de Lost. El piloto es una sosada. No la incluyo en mis planes de futuro. Si luego dicen que esta bien, igual la repesco. Pero de momento no hay nada que me atraiga de este mundo postapocalíptico.

¿Cómo ve a Sherlock Holmes los yanquis, si viviese en nuestros días? Supongo que como en Elementary. Es decir como alguien que no tiene absolutamente nada que ver con el famoso detective. Y la nueva doctora Watson (Lucy Liu) está más buena que el tradicional pero es que tampoco tiene nada que ver con el tradicional. Tampoco va a estar incluida en principio en mis cartelera seriéfila. Ya dije que voy a ser muy selectivo.

También he visto un capítulo de The Bletchley Circle, drama detectivesco británico situado en la posguerra, en la que las protagonistas son antiguas empleadas de Bletchley Park reconvertidas en amas de casa aburridas, y que se ponen a investigar a un asesino en serie. No está mal hecho, y está bien interpretada. Pero no me ha enganchado. Así que,… adiós.

Todavía no he decido nada sobre The New Normal, nueva familia atípica que supongo viene a hacer la competencia a Moder Family. Aunque lo dudo.

Que expeditivo estoy, ¿no? Por cierto, avisé del riesgo de Doctor Who de tirar por lo espectacular olvidando las buenas historias. Su historia con dinosaurios en una nave espacial fue entretenida y espectacular. Pero algunos peldaños por debajo de las expectativas que pone uno en esta serie. Lo dicho.

A la orilla del Canal

Atardecer sobre el río Huerva y los Pinares de Venecia en Zaragoza.

[Televisión] Cosas de series; el Doctor y otros viajeros del tiempo

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En el impasse entre la temporada veraniega y el regreso en masa y nuevos estrenos de series en otoño, no hay mucho donde rascar. Hasta dentro de 10 – 15 días no habrá grandes novedades. Pero mientras se prepará la grande finale en Weeds para los Botwin, lo más destacado de estos días ha sido el regreso por todo lo alto del Doctor. Y con sorpresa, ya que cierto carácter que se suponía no íbamos a conocer hasta el especial de navidad o algo así, ha sido protagonista del primer capítulo de la séptima temporada de la nueva época. Nueva temporada en la que los Pond están de capa caída, con una subtrama muy cogida por los pelos, casi superflua, de problemas conyugales. Pero el capítulo, en el que volvieron a aparecer los saleros con ruedas, batidora y desembozador que constituyen uno de los villanos favoritos del respetable en la serie, aunque a mí siempre me han resultado casposillos, fue muy entretenido y fue una gran y prometedor comienzo. Lo único que espero es que si han de optar por la espectacularidad, como parece, que no sea en detrimento de las historias.

Pero ya que estamos con viajeros en el tiempo, hace un par de semanas recuperé Continuum. Esta serie fue un estreno del verano de la que vi tres o cuatro episodios hasta que decidí abandonarla por que no me parecía gran cosa. La premisa es que en el futuro, en 2077, el mundo está gobernado por una plutocracia, en la que Kiera Cameron (Rachel Nichols) es una policía entregada a su trabajo y a su familia. Pero en el momento en el que van a ejecutar a unos terroristas, ejecución en la que está presente, estos escapan viajando al pasado, a 2012, para intentar cambiar el futuro y evitar el régimen que impera en el mundo en ese momento. Lo que pasa es Kiera viaja con ellos. A partir de ahí es un procedimental en el que se mezcla su lucha contra los terroristas con su deseo de volver a su época. Ya digo que los primeros capítulos no me convencieron mucho. Historias poco trabajadas, una protagonista muy pero que muy mona pero con capacidad interpretativa limitada, y poco más. Sin embargo, poco a poco empezaron a leerse comentarios muy favorables. Y le di una segunda oportunidad. Efectivamente de los diez capítulos, a partir del cuarto el quinto, el argumento se seriealiza más, mejora bastante, y se vuelve muy entretenida hasta un final de temporada bastante más que digno. No es el no va más de las series de ciencia ficción, pero finalmente distrae bastante. Y ya lo he dicho; la prota no creo que sea precisamente candidata al óscar, pero es muy guapa, y con su uniforme del futuro tan ajustadito está como un queso. Veremos que pasa con la serie en un futuro.

De momento, nada más. Aunque ya comenté que por ahí esta una miniserie inglesa, Parade’s End, que en su momento merecerá un comentario detallado. Que está muy bien.

Por la ribera izquierda del Ebro

Del paseo por el Ebro de hace unos días, un lugar donde tomarse un chisme a mitad de caminata.

[Televisión] Cosas de series; dramón inglés en vísperas del Doctor, y final de temporada para The Newsroom

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Sip. Ahora es definitivo. Este fin de semana que viene vuelve el Doctor. Tengo ganas. Me divierto mucho. Y sale Amy Pond (Karen Gillan). En sus último capítulos. Habrá que aprovecharlos al máximo. Mientras, los ingleses están muy prolíficos y entre otras cosas nos traen la adaptación de un novelón de principios de siglo XX. Parade’s End. Misma época que Downton Abbey, pero nada que ver. El primer capítulo me gustó mucho. También podría comentar algo de Copper, una ambientada en el Nueva York de la época de la Guerra de Secesión, con un policía de origen irlandés muy sui géneris. Pero como todavía no he decidido si la voy a seguir… En fin… que además se acerca septiembre y muchas novedades. En esta ocasión tendré que ser muy, muy, muy selectivo. Últimamente manejo menos tiempo.

Pero de lo que hoy toca hablar es del final de temporada de The Newsroom. Para empezar he de decir que ha sido mi serie favorita de este verano. Ese grupo de gente tratando de hacer periodismo honesto en una época en la que uno tiene la sensación de que la expresión «periodismo honesto» es un monumental oxímoron. Como digo, aun convencido de que lo que cuenta, en estos tiempos que corren, no puede ser, de vez en cuando hay que soñar con lo que podría ser. Con un piloto absolutamente magnífico y con varios capítulos de gran nivel, las historias de esta serie han estado a dos niveles.

Por un lado las historias relacionadas con la actividad periodística, con las intrigas en la cadena, entre los mandamases y los que se curran las noticias. Esta parte de la historia ha sido excelente, y hay que reconocer que hay un doble mérito, de los guionistas y de los intérpretes, con Jeff Daniels a la cabeza, la estupenda estoy-enamorado-de-ella Emily Mortimer, la bonhomía que transmite Sam Waterston, y las esporádicas pero estupendas apariciones de Jane Fonda. Desde mi modesto punto de vista, televisión, cine en pantalla pequeña, de primer nivel.

Por otro lado las historias de las relaciones románticas del resto de la panda. Que sin molestar en exceso han estado unos cuentos niveles por debajo de las anteriores. Muchas veces sobrando. Especialmente rollo ha sido la relación entre los personajes de John Gallagher Jr. y la por momentos cada vez más cargante Alison Pill.

Entre medias, y en el lado positivo dos personajes/caracteres. Por un lado el friqui del equipo interpretado por un sólido e interesante Dev Patel. Por otro, ya lo he mencionado varias veces esta semana, ese personaje de Sloan Sabbith, la economista sumamente inteligente pero una inepta social como ella misma dice, interpretada por la estupendísima también-estoy-enamorado-de-ella Olivia Munn, que no sólo es muy guapa sino que ha tenido momentos muy buenos entre el drama y la comedia.

Espero con ganas la segunda temporada. Y creo que voy a volver a ver la primera temporada poco a poco. O por lo menos algunos de sus capítulos. Muy recomendable.

Músicos callejeros del este de Europa

Sigo considerando elaborar el álbum de fotos de Ginebra y alrededores en blanco y negro. Aquí, unos músicos callejeros procedentes del este de Europa en las calles de Vevey.

[Televisión] Cosas de series, finales de temporada por doquier… unos más interesantes y otros menos, y otros que no lo son en realidad

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Pues sí. en los últimos quince días ha habido hasta cuatro aparentes cierres de temporada. Si bien es cierto que uno parece que no lo es, aunque lo trataré como si lo fuese. Entre el final de las olimpiadas y mi viaje a Ginebra de la semana pasada, he tenido que priorizar estas series para comeentarlas hoy. Y menos mal que ahora no estoy siguiendo muchas de ellas, porque si no llevaría un atasco imposible. Pero al grano. En el orden en que han terminado.

Common Law (1ª temporada)

Serie policiaca procedimental, con la típica pareja de policías muy distintos y aparentemente incompatibles (Michael Ealy y Warren Kole), que se ven obligados a convivir tras un incidente que no se nos cuenta hasta el último capítulo de la temporada, y además tienen que asistir a las sesisiones con una atractiva e inteligente terapeuta (Sonya Walger). Lo peculiar es que la terapeuta está especializada en terapia de parejas, y que el resto de los asistentes al grupo de terapia son matrimonios o parejas con problemas, y ese es el enfoque que se les da a los problemas de los policías. Mezclando humor y drama, la serie ha transcurrido sin demasiados sobresaltos ni sorpresas, entreteniendo razonablemente, y sólo hemos hechado de menos más presencia de Walger que daba un poco más de glamour a la serie.

No tengo claro si seguiremos viéndola o no. Si vuelve no pasa nada, pero si no vuelve, tampoco.

Longmire (1ª temporada)

Aunque situada en la época actual, en algún lugar del estado de Wyoming donde conviven como pueden comunidades blancas y nativas americanas, rodada como un western crepulscular está esta historia de Walt Longmire (Robert Taylor), quien ejerce como puede de forma heterodoxa com shérif del lugar. Sus principales ayudantes son Vic Moretti (Katee Sackhoff), una policía trasladada al oeste siguiendo a su marido, y a Branch (Bailey Chase), un joven arrogante, que le disputa el puesto de shérif, y además tiene a sus espaldas una aventura con la hija de Longmire, Cady (Cassidy Freeman). El protagonista le da al alcohol, sus métodos son heterodoxos, y está amargado por la muerte de su esposa una año antes en circunstancias no claras. Cuenta con su amigo Henry Standing Bear (Lou Diamond Phillips), un nativo americano que siempre está ahí para él, y que le sirve de puente cuando tiene que llegar a esta otra comunidad.

Tras unos primeros episodios en los que la acción y los personajes avanzaban dubitativamente, poco a poco empezaron a definirse los perosnajes, a materializarse las tramas transversales a los episodios, y a ser algo que me apetecía mucho ver durante las semanas de este verano. Parece ser que está renovada por otra temporada. Supongo que la veré. A mí me ha gustado.

Political animals (1ª temporada)

Ya lo comenté en su momento. Es la historia de Elaine Barrish (Sigourney Weaver) que fue primera dama de los Estados Unidos durante el mandato presidencias de su marido Bud Hammond (Ciarán Hinds), y que cuando fua a por la presidencia ella misma, fue derrotada en las primarias por un joven y dinámico candidato Paul Garcetti (Adrian Pasdar), que luego la nombró secretaria de estado. ¿A qué a mucha gente le suena esta historia de algo? Sólo faltaría que Garcetti fuese negro y viviese en Chicago. Tras Elaine está la periodista Susan Berg (Carla Gugino) que en su momento ganó prestigio amargándole la vida por soportar las infidelidades de su augusto marido. Durante seis capítulos hemos presenciado como se alternavan los dramas asociados a la acción política con los problemas, profundo, familiarres e los Hammond-Barrish.

He de decir que la serie ha sido irregular, pero dentro de que ha mantenido un buen nivel. Cuando se centraba en las intrigas políticas y periodísticas ha rayyado a muy alto nivel, mientras que cuando se ha convertido en un culebrón familiar ha sido francamente mucho más floja. En cualquier caso, todos sus intérpretes, especialmente los más destacados son de muy alto nivel, y son la principal razón para ver con ganas esta serie, que además es cortita. El piloto es buenísimo. Engancha.

Probablemente renovará. Y yo la veré. A pesar del muy, muy, muy previsible capítulo final de la serie.

Bunheads (1ª temporada)

Quienes hayan leído otras entradas en este Cuaderno de ruta en las que haya hablado de esta serie, sabrán que me gustó mucho cuando empezó, y mostré no poco entusiasmo. Recordaba no poco a Gilmore Girls, me gustaba mucho su carácter protagonista Michelle Simms (Sutton Foster), y también su»suegra» Fanny (Kelly Bishop), con quien mantenía unos notables diálogos y situaciones. Las chicas bailarinas me parecía más flojitas. Y los excéntricos vecinos de la ficticia Paradise, prometían. Lo cierto es que en los siguiente capítulos ha tenido altibajos. La protagonista me sigue pareciendo un encanto, aunque las interacciones con Bishop disminuyeron mucho, quitando chispa a la serie. Las tramas asociadas a las adolescentes, se han ido animando hasta convertirse en soportables, siempre teniendo en cuenta que son eso, adolescentes americanas.

Se parece mucho, tiene un estilo similar a Gilmore Girls, pero no ha alcanzado con la misma rapidez el altísimo nivel de divertimento que consiguió aquella. En cualquier caso, se ha publicado que los diez capítulos vistos, no agotan la primera temporada. Que habrá más dentro de unos meses, y que entonces se decidirá si renuevan por una segunda temporada. Pues veremos entonces. Yo de momento seré fiel a la segunda media primera temporada.

Termino recordándoos que voy elaborando el Diario de Viaje de Ginebra 2012, que ya tiene varias entradas, que podéis visitar. Y que aquí os dejos algunas de las imágenes que allí aparecen. En concreto las empinadas Escaliers du Marché de Lausana.

Escaliers du Marché

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Escaliers du Marché

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Escaliers du Marché

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Escaliers du Marché

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