[Televisión] Cosas de series: Nueva ronda de finales de temporada; sitcoms, procedimentales y placeres culpables

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Sigue avanzando el mes de mayo, y esta semana, tras el comentario en exclusiva sobre el final de serie de House M.D., toca hablar de varios finales de temporada. Salvo una comedia de situación de nuevo cuño, básicamente procedimentales y guilty pleasures.

Bones (temporada 7)

En realidad, esta tenía que haber entrado en la semana pasada. Pero es que no he tenido claro si la temporada había acabado o no. Vamos a ver. Me explico. Esta temporada ha estado marcada por el embarazo de su protagonistas, Temperace Brennan (Emily Deschanel), tanto en la realidad como en la ficción. Por lo tanto, sólo se programaron 13 episodios, que ya han terminado. Pero luego encargaron cuatro episodios más, que no tengo ni idea de cuando se emitirán. Si serán un entretenimiento para el verano, o se añadirán a la próxima temporada. Porque la serie es un éxito, funciona muy bien, y todavía tiene cuerda para un rato. No sé si largo o corto, pero tira. Y todo gracias a la excelente química entre sus protagonistas y la simpatía del conjunto de secundarios, junto con unos casos que oscilan entre lo macabramente divertido y el suspense. Creo que los principios de episodio merecerían ser recogidos en una antología, haber qué descubrimiento de cadaver es más divertidamente macabro o asqueroso. El caso es que la temporada ha quedado un poco deslavazada, aunque manteniendo el tono. Un valor seguro del entretenimiento. Nos han dejado con un interesante cliffhanger. Quién me iba a decir a mí que me engancharía a esta serie que no me parecía gran cosa, salvo por una estupenda escena en un aeropuerto que involucraba a Angela (Michaela Conlin) en los primeros minutos del piloto de la serie. Y hasta aquí.

Suburgatory (temporada 1)

Esta comedia de situación de nuevo cuño empezó de forma estupenda. Tras su episodio piloto, esperaba los nuevos episodios con ganas. La familia monoparental formada por ese padre simpático y buen rollista, George (Jeremy Sisto), y esa hija adolescente lista, independiente y en ocasiones más madura que el padre, Tessa (Jane Levy), funcionaban como un reloj a la hora de derramar humor y sarcasmo a costa de una acartonada clase media americana de los suburbios de Nueva York. Sin embargo, con el paso de los episodios, esa mala baba que tan divertida hacía la serie se ha ido difuminando y, como he leído en más de un sitio, se ha convertido en una mera comedia familiar entretenida. Nada que ver con lo que podía haber sido. Además, el arco argumental de los últimos capítulos con la novia embarazada del padre que es madre de alquiler para un amigo de éste, tampoco me ha llamado mucho la atención. Pero bueno,… probablemente le dé una segunda oportunidad. Porque entretenida sí que es.

Como curiosidad, Jane Levy tuvo un papel en la primera temporada de la versión americana de Shameless, que dejó para protagonizar esta serie. Por lo que ese papel ha sido interpretado en la segunda temporada por otra actriz. Como no era un papel principal se notó poco.

30 Rock (temporada 6)

Dicen que la temporada que viene será la última. Pues que faena. Esta serie es simplemente divertidísima. Especialmente si estas dispuesto a participar y pensar por tí mismo en lugar de dejar que te lo dejen todo hecho. Creo que la pareja formada por Liz Lemon (Tina Fey)Jack Donaghy (Alec Baldwin) pasará a la historia con mayúsculas de la ficción televisiva. Junto con el impagable personaje de Kenneth (Jack McBrayer), sea humano, divino o del Sur (en los EE.UU. el Sur es un lugar, y el norte simplemente una dirección). Creo que cada vez me río más. Especialmente cuando las historias carecen de pies ni revés, cuando se asoman al absurdo o al surrealismo absoluto. El día que se despidan será un día triste para mí.

Person of interest (temporada 1)

Procedimental nuevo de este año, que acogí con reservas aunque con posterioridad decidí seguirlo hasta el final. Con un reparto llamativo, un misterioso John Reese (Jim Caviezel) ejerciendo la fuerza bruta y un no menos misterioso Finch (Michael Emerson) poniendo la tecnología y la inteligencia en estado puro pero poco operativo, esta vuelta de tuerca al concepto del estado como «gran hermano», que es aprovechado por los buenos aunque poco ortodoxos para ayudar a la gente, se veía que era una serie con posibles aunque no acababa de tirar adelante con soltura. Y esto es algo que comenzó a suceder cuando empezaron a serializar los episodios. Cuando empezaron a crear arcos argumentales amplios que nos hacían queres saber qué pasaba a continuación, cuando empezamos a ver quienes eran realmente los oscuros protagonistas de la serie, se fue haciendo más interesante. Pero tardo mucho en suceder. Han sido los últimos dos o tres episodios los que hacen que tenga ganas de repetir la temporada que viene. Aunque aviso. Si el cliffhanger con el que ha terminado la temporada se resuelve en un plis plas como a veces sucede, y luego volvemos al procedimental puro y duro, la dejo.

The Mentalist (temporada 4)

A esta veterana de la pantalla, le pasa un poco como a la anterior. Cuando tiene un esquema meramente procedimental, empieza a cansar. No resulta novedosa. Queda repetitiva. Sin embargo, cuando se serializa, cuando retoma la trama de Red John, la cosa mejora notablemente. Mucho. He estado a punto de dejarla en varias ocasiones. Los últimos episodios de esta última temporada, sin embargo, harán que por lo menos comience a ver la quinta. Pero no sé si la cosa pasará de ahí. Porque si vuelven a la misma dinámica, adiós muy buenas. Como la anterior. Por cierto, un buen aliciente para seguir fiel a la serie sería que mantuvieran en nómina a la estupenda y retorcida Lorelei (Emmanuelle Chriqui). Guapa, lista, sexy,… qué más vas a pedir. Ya que tienen recluida a una pantalla del ordenador la mayor parte del tiempo a la estupenda Van Pelt (Amanda Righetti), y se han desecho de la desaprovechada Summer (Samaire Armstrong), pues que nos dejen a Lorelei.

Y ahora, pasaremos a los guilty pleasures. Esas series que no sé porque las veo pero las veo. Culebrones de diverso tipo sobre los que muchas veces pienso que no debería perder el tiempo, pero que me enganchan sin remedio. Lo dicho. Placeres culpables.

Grey’s Anatomy (temporada 8)

Intentar explicar porque sigo esta serie me costaría mucho. Pero mucho. Como alguien dentro de la misma serie la definió hace tiempo, no deja de ser una variante de las series de institutos, pero con personas presuntamente adultas con batas y bisturíes. Es que no hay más. En algunas cuestiones llega casi al ridículo. La diferencia entre la edad de los actores y la edad que se suponen que tendrían que tener sus caracteres sólo había cantado tanto en tiempos de Grease. Los personajes rayan en la imbecilidad más absoluta. Los amoríos, de risa. El drama, de folletín. Sin embargo, de vez en cuando cogen un par de episodios, montan la consabida tragedia, o se sacan de la manga un guion con una estructura innovadora o rompedora y te dejan enganchado. De las series malas que conozco es la que tiene los mejores guiones. Con muchos altibajos, es cierto. Pero cuando atinan, se sacan de la manga historias que pueden ser, con todos los defectos inherentes a la serie, tan buenas como los de las series más prestigiosas. Y eso es lo que me engancha, la esperanza de que el episodio de turno sea de esos. Aunque la mayor parte de las ocasiones, la frustración aparezca en mi espíritu.

En esta última temporada, los residentes que vimos entrar como internos en la primera temporada, se nos han hecho especialistas de pleno derecho. Tenía la impresión, y más con la evolución de los últimos capítulos, que podía lleva a un final de despedidas en el que se iba buena parte del reparto para renovar. Pero con los dos últimos episodios y el arco argumental del accidente de avión, una de esas catástrofes que tanto gustan a su equipo de guionistas, ya no sé muy bien como va a quedar la cosa. Lo único que les reprocho es que se han cargado a la chica más mona. Sosita, pero mona. No desvelaré más. Y supongo que al año que viene, volveré a caer en sus redes.

En el Kabul,… claro

Una foto tomada con la Panasonic Lumix GF1 y un viejo teleobjetivo de enfoque manual, que nunca pensé que pudiera tener otro destino que tirarla a la basula. En el Bar Kabul, de Zaragoza.

[Televisión] Final de serie: House M.D.

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Hace… no sé los años. Probablemente en la primavera de 2005. Vi un episodio de la primera temporada de House M.D. Durante más de dos décadas, yo había sido un consumidor escaso de televisión. La televisión no me interesaba salvo para ver eventualmente una película. Lo que me interesaba era el cine. Y todavía lo hace. Pero tenía, y en general tengo, muy baja estima por los productos propiamente televisivos. Noticiarios, realities, concursos, la mayor parte de los documentales,… no me interesaban gran cosa. En el tema de las series de televisión… bueno… guardaba algún buen recuerdo de alguna por ahí… pero no era gran consumidor tampoco de las mismas. Alguna de las que emitían eventualmente en Canal+, pero sin mucha fidelidad. En esa primavera de 2005, llevaba tiempo escuchando a los amigos hablar de las teleseries. Que si Perdidos, que si House, que sí… yo que sé las que estaban de moda entonces. Así que un día le dí una oportunidad a una de ellas. Vi un episodio de House M.D. Recuerdo que se trataba del que lleva el título en inglés de Kids. La temporada estaba muy avanzada. Me gustó. Vi los dos siguientes. Cuando llegué a Three Stories, un episodio que es una auténtica maravilla cinematográfica, aunque esté rodado para la pequeña pantalla, ya no dudé más. Recuperé los que habían echado desde el principio, y ya, vi todos los de la serie hasta esta mañana. Y empecé a ver otras series, y empecé a planificar tiempos en mi vida para ver cine en pequeño formato. Porque soy de la opinión de que el talento a la hora de contar historias se ha trasladado de la pantalla grande a la pequeña. Apartados los buenos guiones por la pirotecnia, los caracteres interesantes, los argumentos con gancho, son más frecuentes en televisión. Y a mí que siempre me ha gustado el cine, no me quedaba otra salida, tenía que empezar a ver series de televisión. Tengo mis dudas de que esto sea para siempre. El ser humano tiene gran capacidad para desvirtuar la esencia de las cosas a cambio de dinero. Pero de momento ahí esta.

No me voy a dedicar aquí a hacer grandes análisis de lo que han sido las ocho temporadas que ha durado esta serie. Habrá muchos sabios que se dedicarán a analizar porque la serie ha sido tan buena, sus partidarios, o porque no ha sido para tanto, sus detractores. Porque ha tenido momentos sublimes, y porque no ha sabido evolucionar y siempre ha sido más de lo mismo. Porque House (Hugh Laurie) es como es (porque así lo han decidido sus creadores y guionistas, supongo). Porque nunca hubo un paciente con el diagnóstico de lupus, a pesar de que de muchos se sospechó que padecieran esta enfermedad. Porque a pesar de su popularidad, casi nadie sabe todavía qué puñetas es el lupus (qué os costará mirar en la wikipedia, cacho vagos). Muchos porqués para una respuesta evidente. Esto es una historia de ficción, sometida a unas reglas propias, a un mundo alternativo, y si lo quieres lo coges y si no lo dejas. Esta es mi respuesta a casi todas las preguntas que se puedan hacer sobre este personaje. Que no podría existir en la realidad, en el mundo de verdad. Pero eso es lo bueno de la ficción. Te permite vivir otras vidas, incluso las improbables o imposibles.

Nada. No me dedicaré a ese tipo de análisis. Yo hablaré de algo que tenemos en común House y yo. Y un porcentaje elevadísimo de los hombres sobre la faz del planeta. No en todo tenía que ser especial el ínclito doctor. Nos gustan las mujeres. A pesar de la falsa misoginia que eventualmente algunos gusten mostrar. Y ha habido unas cuantas en la serie.

Lisa Cuddy (Lisa Edelstein): La jefa durante siete temporadas. Y algo más. Mucho más. Amigos desde la facultad. Siempre hubo algo. Mucho. Y es que es normal. A qué hombre heterosexual, con una cabeza razonablemente amueblada, no le gusta alguien como Cuddy. Balanza, contrapunto, sostén (no va con segundas), anclaje en la realidad del protagonista. Dos cosas acabaron con ella. El involucrarse sexual y emocionalmente con House más allá de la cuenta, y las ganas de la actriz de dedicarse a otras historias. Se le ha visto por ahí ejerciendo de abogada.

Allison Cameron (Jennifer Morrison): Fue el querer y no poder de las primeras temporadas de House. Si bien ha arrastrado siempre las carencias de la actriz que la interpretaba, aunque guapa limitada en sus capacidades interpretativas como ha ido demostrando semana tras semana en aventuras más fantásticas todavía, lo cierto es que en la serie funcionaba. O para mí funcionaba. Siempre sentí atracción por el personaje. Desde todos los puntos de vista. Es cierto que también fue muriendo conforme se lio con el guaperillas de turno en la ficción. Pero de todas formas, en los equipos de ayudantes de House ha permanecido insuperada. Salvo quizá por un personaje, que fue…

No suelo poner fotos que no estén hechas por mí; pero no me he podido sustraer a subir esta portada de revistas. ¿Sabéis quien es la niña que se sube a la chepa de de Michael Jordan? Nada menos que la futura doctora Allison Cameron. Una de las mujeres de House. Una de mis favoritas.

Amber «Cutthroat Bitch» Volakis (Anne Dudek): Para mí fue uno de los salvavidas de uno de los momentos flojos de la serie. Este personaje que se permitió el lujo de despreciar sexualmente a House prefiriendo a su eterno amigo, ha sido de los pocos que han estado a la altura intelectual del pseudomisógino doctor. Lamentablemente, «Zorra implacable», como la llamaron en los doblajes al español, salvo alguna «alucinante» aparición eventual posterior, no la mantuvieron más allá de una temporada, cometiendo los guionistas el crimen de lesa humanidad al apiolarla sin compasión. Lo cual nos obligó a quedarnos con…

Remy «Thirteen» Hadley (Olivia Wilde): Uno de los fallos de la serie. Durante buena parte del desarrollo del personaje parecía un clon de la «desaparecida» Cameron pero sin las virtudes que nos gustaban de aquella. Una sosa de mucho cuidado, cuya enfermedad hacía más insoportable que interesante. Y cuyo lío con el otro ayudante fijo en la serie tampoco contribuyó precisamente a mejorar. Lo curioso es que conforme fueron preparando su final y salida de la serie, cuando el personaje se desmelenó y asalvajó, cuando se demostró que tenía mucho potencial y que podía haber dado mucho juego… se fue. Y no volvió. El tema de las ayudantes entró en barrena, puesto que después de ella ya sólo quedaron…

Martha Masters (Amber Tamblyn)Jessica Adams (Odette Annable)Chi Park (Charlyne Yi): Entre las tres han cubierto las dos últimas temporadas. Apenas han aportado gran cosa. Además, con la paradoja de que la más mona ha sido la que menos ha dado de sí. Relleno decorativo de la serie. Un pena. Creo que alguna de ellas podría haber dado más de sí también. Así que si por el lado de las ayudantes no hay mucho más que rascar, tendremos que buscar por el lado doméstico.

Stacy Warner (Sela Ward): El auténtico amor de su vida, cuya relación se vio arruinada por lo que supimos en aquel sublime capítulo de las tres historias. Comparte mucha de las características de Cuddy. Atractiva, inteligente y con ascendente sobre House. La propia naturaleza e historia del personaje hicieron que no disfrutáramos del carácter lo que nos hubiera gustado, pero indudablemente fue interesante mientras duró.

Dominika House (Karolina Wydra): La única que fue capaz de llevarlo al altar. Y que yo sepa, al terminar la serie siguen casados. Quiero pensar, que de alguna forma, dentro de «cinco meses», estará ahí para consolar a House y se apañaran entre ellos. A mí… me gustaba. Y a quién no.

Menciones especiales – Rebecca Adler (Robin Tunney)Cate Milton (Mira Sorvino)Lydia (Franka Potente): De los muchos caracteres que han pasado eventualmente por la serie, femeninos me refiero y a lo que estamos, tres recuerdos especialmente. El primero, porque fue en el capítulo piloto, porque me cayó muy bien y porque desde luego, si hubiese visto los episodios en su orden lógico empezando por el primero, también me habría hecho engancharme a la serie. Creo. El segundo porque, aparte de la simpatía que me despierta desde su colaboración con Woody Allen, participó en aquél episodio de la Antártida que me encantó. El tercero porque la alemana, que me ha gustado siempre desde que la vi correr como loca por las calles de Berlín, fue ese querer y no poder en uno de los momentos más bajos del House cuando intentaba alejarse del demonio de las drogas.

Freidrichstrasse

Si no habéis visto «Lola corre lola», protagonizada por Franka Potente, deberéis darle una oportunidad; está muy bien. Si no conocéis Berlín, también deberíais darle una oportunidad; también está muy bien. En la imagen, la Friedrichstrasse.

Mención extraordinaria – «Nurse» (Bobbin Bergstrom): Si nos vamos a IMDb y leemos el reparto de la serie, veremos que el personaje que ocupa el sexto lugar por número de episodios en los que ha aparecido, 133, las tres cuartas partes aproximadamente, una enfermera anónima a la que ya le podían haber puesto un nombre por lo menos. El caso es que esta persona ha aparecido como actriz en varias series, siempre haciendo de enfermera u otras profesiones similares. Y simultáneamente aparece también como «asesora médica de rodaje». Vamos. Que la señora Bergstrom es una profesional de la salud que participa asesorando las producciones televisivas y cinematográficas con tema médico. Mira tú que bien. ¿Les habrá contado lo que es el lupus?

De los personajes masculinos,… pues qué queréis que os diga. Son bastante menos interesantes, casi por definición. Salvo el amigo por excelencia Wilson (Robert Sean Leonard). Ese afable y cordial oncólogo, capaz de aguantar y tragar carros y carretas al insoportable divo del fonendoscopio, incapaz de encontrar la felicidad con una mujer a su lado (malditos guionista que se cargaron a la «Zorra implacable»), lleno de humanidad, y cuya peripecia ha guiado los últimos capítulos y el final de la serie. Así como haber sido capaz de provocar el gran cambio en el personaje por el que muchos han suspirado, pero que nunca veremos, puesto que se desarrollará en los próximos «cinco meses»,… y más allá. Con Dominika. Me gustaría pensar. Ahora que no están los guionistas para estropear la cosa. Porque todos tenemos derecho a partir de ahora a imaginar cómo será la vida de House.

Banda en el Parque Grande

La música ha sido importante en la serie. A House lo hemos visto tocar el piano y la guitarra. Y torturar a jovencitas con los más demenciales diagnósticos que se nos puedan ocurrir. Lupus incluido.

[Televisión] Cosas de series; más finales de temporada, algunas más serios otros menos

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Seguimos en mayo, y seguimos finalizando temporadas. De las largas, de las que duran más de 20 episodios. Pero antes de pasar al póker de finales de esta semana, comentar un hecho. He decidido de pasar de la comedia Veep, protagonizada por la «seinfeldiana» Julia Louis-Dreyfus. Aunque divertida, estaba rodada demasiado en clave local norteamericana como para que me interesase realmente. Así que, adiós a la «vicepresidenta».

Y ahora vamos con esos finales de temporada. Siguiendo el orden de mis preferencias.

The Big Bang Theory (temporada 5)

Los chicos friquis, las chicas raritas y la tía buenorra siguen siendo razonablemente divertidos. Y uno los acoge cada semana en su televisor como amigos de la familia que son. Pero ya no son lo que eran. Tienen momentos muy buenos, especialmente cuando interaccionan Sheldon (Jim Parsons)Penny (Kaley Cuoco), pero ya no son una sorpresa frecuente. Además ese tono de comedia romántica en que se han convertido, tampoco es lo que se le esperaba. Y puestos a criticar, la verdad es que el final de temporada fue bastante flojo, con esa boda de Wolowitz (Simon Helberg), combinada con su viaje al espacio. Pero bueno. Son un entretenimiento razonable a la hora de cenar. Intrascendente, pero siempre te pueden sorprender con alguna risa. Como volverán al año que viene, seguiré acompañándolos hasta que surja una alternativa mejor.

Once Upon a Time (temporada 1)

El motivo por el que esta serie está tan bien valorada sigue siendo un misterio para mí. Es cierto que quizá haya que verla desde el punto de vista del entretenimiento familiar. Y yo busco otra miga. Pero da igual. Como sí me ha enganchada ha sido como guilty pleasure. Ese sentimiento de que no debería ver semejante producto y sin embargo ahí estoy. Relativamente enganchado. Hace unos días, poco antes del final de temporada, alguien publicó un «bingo» con los tópicos más destacados de la serie. Y en su contenido está lo que hace que sea una serie de un kitsch irresistible.

La Caperucita Roja (Meghan Ory) sexy y algo loba

La reina mala (Lana Parrilla) vestida de reinona

Los trajes de cuento como recién salidos del tois ‘r as

La operación cobra

Los patéticos encuentros entre las versiones terrenales de Blancanieves (Ginnifer Goodwin) y el príncipe encantador (Josh Dallas)

El estupendo malvado que es Mr. Gold/Rumpelstiltskin (Robert Carlyle) (en castellano, ante la dificultad de pronunciar este nombre, el personaje es conocido frecuentemente como El enano saltarín)…

Los horribles efectos especiales, especialmente los cromas que cantan más que los personajes de los cuentos en sus versiones disney

El indio de Alguien voló sobre el nido del cuco en los sótanos del hospital con su eterna fregona…

La sosa de Emma (Jennifer Morrison), con su eterna cara de estreñida que le iba bien en House M.D. pero en pocos sitios más, que tarda todo un episodio en darse cuenta que en los cuentos con un besito se despierta a los dormidos para toda la eternidad…

Yo que sé. Pura caspa desde mi modesto punto de vista, aunque las críticas que leo por ahí son muy favorable para la serie. El caso es que me divierte como pocas. No sé si seguiré viéndola en un futuro. Probablemente decida que no, pero al final caiga en la tentación. Es que son la leche.

How I Met Your Mother (temporada 7)

Aunque siempre dije que entre las series de grupo de amigos con apartamento con sofá y cafetería prefería esta sobre la aclamada Friends, especialmente porque por divertida que fuera aquella serie sus personajes me caían mal, mientras que los de esta me caen bien, soy de los que opinan que debería ir encaminándose hacia un final digno. Esta temporada ha tenido un exceso de drama, a pesar de ser una comedia. Y el personaje de Robin (Cobie Smulders) ha bordeado varias veces el patetismo. Que lo haga el de Ted (Josh Radnor) es normal. Va con su carácter. Pero la guapa… En cualquier caso, sigue siendo una serie muy divertida que me gusta ver. Y en esta temporada, entre los eventuales, tenemos que agradecer la presencia de Quinn (Becki Newton) que ha servido para poner en su sitio al divertidísimo pero engreído Barney (Neil Patrick Harris). Por cierto, que si alguien no supo responder al misterio que plantearon en el primer episodio sobre quien era la novia en la boda, es que no se ha enterado de nada. Porque han dado pistas más que suficientes, no sólo en esta temporada sino en las anteriores, para saber quien era.

Seguro que vuelven al año que viene. Ya veremos si lo hacen al siguiente. Aunque a estas alturas, yo les seguiré hasta el final.

Fringe (temporada 4)

Una serie que comencé viendo con pocas esperanzas, que me recordaba mucho a Expediente X, serie que nunca me gustó, que estuve a punto de abandonarla varias veces en su primera temporada, pero que en su segunda, progresivamente cogió ímpetu, y se convirtió en una de mis favoritas en el terreno de la ciencia ficción. Todo el arco argumental de los dos universos enfrentados tuvo momentos absolutamente sublimes, que me mantuvieron enganchado a la series como si fuera un imán. Indudablemente, el carisma de los personajes tiene mucho que ver con ese hecho. En esta cuarta temporada, las reglas del juego cambiaron por completo como consecuencia de los desarrollos del final de la temporada tercera. Desaparecía la contienda entre ambos universos, que estaban aliados contra un tercero, una amenaza que parecía mucho más terrible. Y luego estaba la cuestión de la desaparición de Peter (Joshua Jackson). Bueno, lo que sea. La cuestión es que sin llegar a los niveles comentados anteriormente, sigue siendo una muy buena serie, con buenos guiones, personajes carismáticos y excelentes interpretaciones.

Se anunció que tenían dos finales preparados para esta temporada, en el caso de que la serie fuese cancelada. Lo cierto es que de alguna forma el arco argumental de los dos universos y la otra amenaza está terminada. Así que no creo que hubiese muchas escenas diferentes entre los dos finales. Pero han prorrogado la serie una temporada más. Corta. No pasará de navidad. Pero su planteamiento ya está encima de la mesa. Nos lo sirvieron en bandeja en el episodio 19 de esta última temporada. Que habrá que volver a ver, para refrescar las ideas. Porque la definitiva amenaza final van a ser los señores con sombrero. Lo que más lamento es que parece que no volveremos a ver a la Olivia (Anna Torv) alternativa. O tal vez sí. No sé. Pero siempre me gustó más que la de «nuestro» universo». Y Bell (Leonard Nimoy) claro. Un excelente personaje que creo que también hemos perdido. O tal vez no. No sé.

Este otoño saldremos de dudas.

Dice la propaganda turística que el castillo de Azay-Le-Rideau inspiró el palacio de Aurore, la Bella Durmiente del Bosque. Uno de los cuentos que no han sido muy explotados por la teleserie que hoy comentamos.

[Televisión] Cosas de series: finales… New Girl y Unforgettable

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Hoy traigo el final de temporada de dos series, ambas en su primera temporada, y de muy distinto tono. Ya comenté que en las próximas semanas, en esta sección que se ha hecho habitual los jueves, comentaría los finales de temporada de las series norteamericanas. Salvo las que lleguen al final de su vida que serán comentadas aparte. Pero puede suceder como hoy, que alguna de las series finalice temporada pero esté en el aire su renovación. Pues mala suerte, no tendrá entrada propia. Así que… vamos allá.

New Girl (final temporada 1)

Lo he repetido varias veces a lo largo de los últimos meses. Esta es una serie que me ha convencido a medias. Pero su protagonista, Jess (Zooey Deschanel), tiene tal encanto (la actriz, no el personaje que a veces es un poco cargante)… que bueno. Te animas a seguir viéndola. Bueno claro,… y su amiga Cece (Hannah Simone) que está como un queso. Tan extrañados como el propio Schmidt (Max Greenfield) de que haya acabado enrollada con semejante mastuerzo. Los personajes masculinos,… como de costumbre en este tipo de series, una banda de tarados. Ya he calificado a Schmidt. Pero los otros poco se lleva.

Pero poco a poco ha ido cogiendo tono y realmente ha tenido momentos, e incluso episodios, divertidos. Y luego… es una comedia de situación. Son poco más de 20 minutos, que rellenan el momento de comer o de cenar cualquier día, que no tengas ganas o puedas ver más televisión. Probablemente seguiré con ella el año que viene, aunque no es de las comedias que más me gustan. Salvo que surjan alternativas mejores, claro.

Unforgettable (final temporada 1)

Parece que esta policiaca que no tiene más peculiaridad que su protagonista Carrie Wells (Poppy Montgomery) tiene un síndrome hipermnésico, no ha acabado de cuajar, y es más que posible que no la volveremos a ver en la pequeña pantalla. Lo cierto es que en mi opinión empezó con muy buen tono, y el personaje de Carrie me parecía atractivo. Tenía un puntito gamberro/libertino que no estaba mal. Pero los episodios han resultado algo repetitivos y la trama transversal, el asesinato de su hermana cuando eran niñas, no ha funcionado suficientemente bien. La resolución fallida de esta trama al final tampoco ha estado muy conseguida. Creo que aunque repitiera, descartaría ver temporadas futuras.

Aunque sigo pensando que su protagonista tiene un puntito… no sé.

Nota de 14 de mayo de 2012: Definitivamente, Unforgettable no tendrá una segunda temporada.

Nota de 30 de junio de 2012: Definitivamente, Unforgettable sí tendrá una segunda temporada, como serie de verano. Ya para el del 2013.

En el cabezo cortado

Paisaje con tren desde el Cabezo Cortado, Zaragoza.

[Televisión] Final de serie: In Plain Sight

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Como ya adelanté en su momento, con la llegada del mes de mayo llegan finales de temporada para muchas series televisivas americanas. Y algunas de ellas, es el final de su temporada final. Final de la serie. En la medida de lo posible, a estas, si se lo han merecido, les dedicaré un artículo en exclusiva. Y hoy toca hablar de In Plain Sight, una serie policiaca de USA Network que en España es posible ver en AXN, y desconozco si en alguna cadena en abierto.

Durante cinco temporadas de duración variable, emitidas preferentemente en la épocas de primavera y verano, lo que ha contribuido a que permaneciera relativamente desapercibida, nos ha ido contando las aventuras de dos particulares U.S. MarshalsMary Shannon (Mary McCormack)Marshall Mann (Frederick Weller). Dedicados al programa de protección de testigos amenazados del gobierno federal de los EE.UU. y con base en un lugar tan poco glamuroso como Albuquerque (Nuevo Méjico), han tenido que lidiar con la protección de una variedad de testigos protegidos, muchos de los cuales merecían que les pegaran un tiro por su incapacidad de merecer dicha protección. Por malos o, mayormente, por tontos. Pero esto ha sido lo de menos. Lo importante es la caótica vida familiar y sentimental de Mary, con una familia, madre y hermana, como para suicidarse, con un padre delincuente que las abandonó siendo niña, y con unos novios estupendos pero incapaces de hacerse con ella. Su único soporte, el fiel y equilibrado marshal Marshall.

En su última y cortita temporada, ocho episodios, se ha dado resolución a los asuntos principales planteados. La cuestión del padre de Mary, el futuro de la simpática oficina de los U.S. Marshall de Albuquerque (nótese que la segunda sílaba de la ciudad es «bu» y no «bur» como en la ciudad extremeña de la que deriva probablemente su nombre), la resolución de la tensión sexual no resuelta entre los dos protagonistas, y el vislumbre de un prometedor en el plano sentimental y familiar para la atribulada oficial de policía federal.

Esta no ha sido una serie de campanillas, de gran originalidad o de gran calidad en la producción. Ha sido un producto de entretenimiento, que básicamente ha funcionado bastante bien por la excelente química de la pareja protagonista, por un buen grupo de secundarios que han acompañado sin molestar, y por unos guiones razonablemente bien planteados. No es una serie imprescindible. Pero sí adecuada para rellenar tiempos en las sobremesas de la comida o de la cena, en los que no apetece pensar mucho pero tampoco someterse a productos descerebrados. La recordaré con simpatía.

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Día lluvioso en Zaragoza. Como no cambie pronto, me parece que va a ser un pesadez de día.

[Televisión] Cosas de series …

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Quizá la noticia más interesante de la semana pasada fue que Fringe, una de mis series de ciencia ficción favorita, tendrá una temporada más. Una temporada corta, pero serán, supongo, un número suficiente de capítulos para darle un final digno a una serie que desde mi punto de vista empezó timorata, pero que nos ha deparado muy buenos momentos. El último, pues esa triste despedida entre universos, que espero que no sea para siempre. Ahora que son amigos…

De las más recientes novedades, he mandado a la basura Scandal; tras un piloto que sin ser una maravilla me pareció entretenido,… pues lo que ha seguido no ha valido gran cosa. Sin embargo, he recuperado Don’t trust the b…. in Apartment 23. La rubita protagonista es un poco cargante, pero Krysten Ritter es una «b….» impagable, y las apariciones de James van der Beek haciendo, y riéndose, de sí mismo y de su pasado en Dawson’s Creek también.

Por supuesto, hay que mencionar el doble directo de 30 Rock. Capítulo grabado en directo por duplicado, a una hora para la cosa este de los Estados Unidos y a otra para la oeste. Son similares pero no iguales. Los cameos de personajes invitados son distintos. Así como alguna otra situación. Muy divertidos, en una de las mejores series que hay, aunque su continuidad es dudosa.

La que se me está desinflando un poco también es Girls, que tras dos primeros episodios bastante majos, el último emitido me parece que ha desinflado un poco las expectativas.

Por lo demás, unas cuantas series están cogiendo carrerilla para sus finales de temporada, o definitivos, durante el mes de mayo. Quizá la que más expectación provoque sea House M.D. Si su capítulo inicial se tituló Everybody lies, un leitmotiv que se ha mantenido durante toda las temporadas, el último se anuncia que se titulará Everybody dies. Y de momento el último episodio emitido, con un Wilson en horas bajas nos ha dado señales de que House puede que sea humano.

La semana que viene debería comentar algunos finales de temporada, y de serie. Y esa será la dinámica de las próximas semanas. A los finales de serie les dedicaré temporadas exclusiva. Los de temporada irán en el resumen de los jueves.

Avenida

Las últimas lluvias han elevado considerablemente el nivel del Ebro, aunque no sé si serán suficientes para paliar la larga sequía.

[Televisión] Cosas de series: …

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Es jueves, así que toca hablar de la televisión. O del cine en serie para la pequeña pantalla. No ha habido grandes novedades esta semana. Alguna sí.

Se ha presentado Veep, una sitcom de la HBO protagonizada Julia Louis-Dreyfus, la que salía en Seinfeld. Parece un poco suponer que pasaría si alguien tipo Sarah Palin llegase a la vicepresidencia de los Estados Unidos. Es decir, todos son una catástrofe, ella y su gabinete, y meten la pata con consistencia e insistencia. Todavía no me he definido. No sé si me va a gustar o no. Acompaña a Girls, que después del buen piloto tiene que demostrar que es consistente a medio y largo plazo.

En Fringe llegaron a su episodio 19 de la temporada, y eso quiere decir que tenía que ser especial. Y lo fue. Y muy divertido. Con viaje al futuro incluido. Me encantan estos capítulos que se salen de la línea principal. En cualquier caso, tenemos que estar a punto de enterarnos de si habrá una próxima temporada o no. Un día de estos. Parece que hay buenas probabilidades de que sí. Crucemos los dedos.

Pero están los que se despiden o parecen que cierran épocas. Ya se sabe hace tiempo que House MD termina ahora en mayo, para siempre. Pues bien, ya nos han presentado el caso final. El que dará puerta al peculiar doctor. Y el paciente… pues su amigo Wilson. De todas formas, me gustaría que recuperasen a la «esposa» ucraniana. A mí me caía bien.

Y la trama final de In Plain Sight que también está pronta a decir adiós, le quedan dos episodios de una corta temporadita de ocho, tiene que ver con el reaparecido padre de la protagonista. Y cuida que empiezan a cuestionar el statu quo sentimental de los protagonistas…

Grey’s Anatomy, uno de mis gulty pleasures, no parece que termine. Pero parece ser que los residentes que empezaron hace ocho temporadas en la serie ya terminan su quinto año de residencia, dejarán de ser médicos en formación, y se dispersarán por el mundo. Eso suena a excusa para renovar el reparto. Claro… una que da la impresión de desaparecer es… Meredith Grey, la que da nombre a la serie. Perderá un poco el sentido, ¿no? Salvo que se centren en la hermanastra más joven.

En fin. En las próximas semanas se verá. Además en mayo, esta sección estará entretenida porque afrontaremos muchos finales de temporada y/o de serie. Uno en la primera semana, cinco en la segunda, ocho en la tercera, tres en la cuarta,… Aunque como esta sección sale los jueves, ya veremos a que ritmo van apareciendo.

Esperando que pase la lluvia

En estos días de abril, con tiempo variable y extraño, muchos de los protagonistas que nos han ido acompañando durante años dan sus últimos pasos para pasar a otra dimensión, distinta de la emisión televisiva.

[Television] Cosas de series: chicas nuevas que no son New Girl, escándalos marujiles, y el comienzo del fin para Eureka, entre otras cosas

Televisión

Esta semana tenemos algunas novedades y muchas pequeñas anécdotas en el resto. Así que iré de forma un poco telegráfica. Primero las novedades:

La novedad más interesante. Girls. De la HBO. Una especie de anti sex in the city. Chicas de veintitantos. Muy despistadas en la vida. En Nueva York. Con aspecto normal. Ni son muy guapas ni muy feas. Ni tienen grandes tipazos. Ni visten a la última. Con problemas. Para saber lo que quieren ser en la vida, cómo y con quién se quieren relacionar, lo típico. Lo que pasa es que ya sólo el primer episodio te engancha. Da igual que hayas pasado hace tiempo esa etapa de la vida. No necesariamente ha de ser un producto generacional. Porque tiene pinta de estar muy bien hecha.

Menos interesante. De hecho, todavía estoy pensando si es aceptable o simplemente mala. Scandal. De la creadora de Grey’s Anatomy (uno de mis guilty pleasures). El mismo estilo pero entre abogados que se dedican a tapar escándalos políticos en Washington DC. Lo dicho. Ya veremos.

Ha comenzado la última temporada de Eureka. Más dramática y con menos humor. Francamente serializada ya, con la trama de fondo que ha adquirido protagonismo. El primer episodio de la temporada muy bueno. Con mucho ritmo y con sorpresa final. Imprescindible para los amantes de la ciencia ficción.

En lo que no son novedades. Presencias destacadas en distintas series. Susan Sarandon se asoma a The Big C. Veremos si vuelve o es una aparición episódica. Jeanne Tripplehorn, la mala de aquella mala película con una protagonista que era una actriz mala pero que estaba muy buena, se asoma a New Girl. Serie esta que cada vez ha ido mejorando. Ya no la veo sólo porque Zooey Deschanel sea un encanto de chica. El caso es que la Tripplehorn siempre me pareció interesante. Ana Bolena se reencarna en otra reina consorte en Game of Thrones. Y hecha una fresca, que es lo propio de este señor de los anillos con sexo. No me quejo.

Me entero que estamos en la última temporada de In Plain Sight, una serie que sin destacar en nada,… pues a la que se le coge cariño por los protagonistas. Esperemos que deparen un final feliz para Mary, que se lo merece.

Fringe que está cogiendo carrerilla de cara al final. Afortunadamente con la presencia de la otra Olivia, más divertida que la oficial. Parece ser que tienen rodados dos capítulos finales de temporada. Uno por si la cancelan; otro por si siguen. Por mí, que sigan.

Risas. Muchas. Provocadas con intención en 30 Rock. Madre mía si son buenos. Cada vez me divierten más. No buscadas en Once upon a time. En el último episodio emitido, nos explican por qué la reina mala tenía tanta ojeriza a Blancanieves. Todavía me estoy partiendo de la risa. Definitivamente, un guilty pleasure esta delirante serie. Supongo que sus creadores la emiten con intención de que sea un drama; pero a mí me parece una comedia, de verdad. Lo único que faltaría es que su protagonista, Jennifer Cameron, además de ser mona, dejará de poner cara de extreñida constantemente. Ya le pasaba en House MD. No es una actriz muy allá, no.

Ayer estuve probando la película instantánea en blanco y negro para cámaras polaroid de The Impossible Project. Un poco chungo el resultado. A pesar de mis precauciones, efectivamente se vela con facilidad. El proceso no lo tienen muy afinado y si no la proteges de la luz cuando sale de la cámara, se ve afectada. La probé en esculturas callejeras de la ciudad. No estoy muy animado a seguir con el intento. Todavía me queda algún cartucho de todas formas. Os dejo unas muestras.

Calle San Ignacio de Loyola

Escultura de Angel Orensanz en San Ignacio de Loyola.

Paseo Constitución

Pareja con paraguas en Constitución.

Calle Joaquín Costa

Joaquín "Mazinger" Costa en Santa Engracia.

Gran Vía

Tres jóvenes en Gran Vía.

[Televisión] Cosas de series: Raylan Givens y muchas chicas interesantes

Televisión

Con un día de retraso sobre lo previsto, hago el comentario semanal de las series de ficción televisivas.

Las protagonistas de esta semana son fundamentalmente chicas. Por ejemplo, en Fringe han tenido el detalle de regalarnos un episodio con la presencia de la Olivia alternativa, que siempre me ha parecido más interesante que la de «nuestro» universo. Pero va en cuestión de gustos. Divertido. O en Mad Men, después del episodio dedicado a la nueva señora Draper, y del dedicado a la antigua señora Draper, ha sido el turno de Joan (Christina Hendricks). Me cuesta ver a la Hendricks con esas pintas en esta serie. No la asumo con facilidad. Porque para mí siempre permanecerá en mi memoria como la divertidísima, y pícara, Saffron de Firefly. Personaje que proporcionó no poca chispa a aquella lamentablemente escasa pero excelente serie de ciencia ficción. Y Bones, que nada sería sin su protagonista principal, la doctora Brennan (Emily Deschanel). Ya veremos como evoluciona a partir de ahora con maternidad a cuestas. Todavía no tengo claro que este hecho no le haya quitado chispa al personaje.

Han comenzado las nuevas temporadas de las chicas de Showtime. Por un lado, nos han quitado en parte de encima el susto con el que nos dejaron en The Big C en el final de la temporada pasada. En cualquier caso, su regreso es bien venido, y veremos que nuevas sonrisas y dramas nos dejan en esta su tercera temporada. Mientras, encontramos a Nurse Jackie tocando fondo en todos los frentes, y en rehabilitación de su adicción a drogras. Mientras, son tiempos de cambio en el hospital, con nuevo administrador, que viene con la tijera. Como en todas partes. A seguir con atención.

Claro que el evento de la semana ha sido el final de Justified. Reconozco que con la cantidad de personajes y líneas argumentales que lleva esta serie, me cuesta seguirla. Pero el conjunto de personajes es tan pintoresco, tan variado, tan rico,… que merece la pena el esfuerzo. Sólo diré una cosa. Ya hecho de menos las aventuras del marshall Givens (Timothy Olyphant).

Dos estrenos que no van a merecer más comentarios que no me han gustado. The Client ListDon’t Trust the Bitch in Apartment 23. Malas. Sin más.

Seat 1500 - Funeraria Abre los ojos

Extraña aparición, salida del pasado. Un Seat 1500 travestido en vehículo funerario. Extrañas aficiones coleccionistas los de algunos.

[Televisión] Cosas de series: Algunos estrenos de primavera y otras cosillas

Televisión

En primer lugar, decir que aunque cogí con ganas la serie Missing protagonizada por Ashley Judd, una actriz que siempre me gustó pero que últimamente se prodigaba poco en el cine, pero que tras tres capítulos ha demostrado ser muy mala, tanto en sus guiones como en la interpretación de su protagonistas y compañía. A la papelera. Nada. Ni de coña. Fuera.

Ya comenté la semana pasada que en el primer episodio, doble, de la nueva temporada de Mad Men la protagonista fue la nueva señora Draper (Jessica Paré), que efectivamente ha convertido el Zou Bisou Bisou en un auténtico trending topic (enlace a Youtube, no se garantiza su pervivencia en el tiempo). La verdad es que la señora está como un queso, y el bailecito es de lo más sensual y yeyé. El caso es que el tercer episodio lo han dedicado a la antigua señora Draper (January Jones), que nos ha dado una sorpresa mayúscula. Ya que parece… dos antiguas señoras Draper. Por el tamaño. Unos malvados estos guionistas. Pero veremos que da de sí la nueva adicción de Betty a los helados a pares.

Y vayamos con los nuevos estrenos. De serie o de temporada.

Ha vuelto la versión americana de The Killing. Se ha comentado mucho la actitud tramposa de los responsables de la serie, que en el último capítulo de la primera temporada, y con la colaboración del capítulo doble inicial de la segunda, a partir de un mismo crimen han construido una trama totalmente nueva y distinta. Yo tampoco me he sentido cómodo con este artificio argumental. Pero reconozco que es una serie que tiene muy buenos momentos, y seguiré con ella. De hecho, este primer capítulo doble de la segunda temporada me gustó.

También ha vuelto Game of Thrones, una de las series más celebradas del año pasado. Me resulta un poco lioso seguir a tantos personajes y tantas tramas paralelas. Que han aumentado con esta nueva temporada, en la que parece que la guerra abierta va a estar ahí, y en la que los cinco candidatos al trono van a tener sus momentos. Pero ahí se verá también la habilidad de los responsables de la serie para mantener el nivel. Primer capítulo para ir calentando el ambiente. Supongo que se lo irán tomando con calma antes de coger velocidad argumental. Bien.

Y un estreno absoluto. Magic City. Volvemos a lo que comentaba ayer. Muchos culos y tetas para enganchar en el primer capítulo. Esto ya empieza a ser habitual en algunas series. Por lo demás, hay quien la ha definido como una mezcla de Mad MenLos Soprano. Bueno. Ya veremos. No tiene mala pinta. De momento, la tengo en agenda.

Ayer tenía la intención de volver a utilizar la Yashica Mat 124G. Y así lo hice. Aunque no en el lugar ni en la forma prevista. Y además tengo la sensación de que algo fue mal, porque no creo haber hecho las doce fotografías que tiene un rollo de 120 en formato 6×6. Pero bueno, también me fui con la Panasonic Lumix GF1. Si la calzas con el 20mm y la ajustas al formato cuadrado, tiene prácticamente el mismo campo de visión que la Yashica. El recorrido que hice parecido pero no igual al del domingo pasado. A pesar de la amenaza constante de lluvia, que al final se materializó, me metí por el interior del soto de Cantalobos. Por zonas que no conocía todavía. Las fotos son de la GF1. Las de la Yashica tardarán unos días.

Arco iris sobre las vías

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Soto de Cantalobos

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Soto de Cantalobos

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Llueve sobre el azud

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[Televisión] Cosas de series: finales de temporada de algunas de las mejores series

Televisión

Mucho tengo que comentar esta semana sobre televisión. Se da la circunstancia que han terminado temporada unas cuantas, y ha habido asimismo novedades. Así que voy a dividir el comentario en dos. Hoy hablaré de las que se despiden. Alguna de ellas merecería una entrada entera para sí misma, pero tampoco quiero aburrir con el tema televisivo. Mañana, de las que vienen.

Archer (3ª temporada)

Cuando la semana pasada hablaba del buen capítulo doble, en el que los ineptos componentes de I.S.I.S. tenían su aventura espacial, no me di cuenta de que era el final de la tercera temporada. Desde mi punto de vista, la mejor de la serie sin lugar a dudas. Con un inició espectacular hace unos meses en la isla de los piratas, y un final no menos espectacular en la ficticia estación espacial con destino Marte, hemos tenido de todo. Intriga, amor, sexo, traiciones, junglas, mar, espacio,… y sobretodo, risas, muchas risas. Animación para adultos con el mejor nivel. La mejor parodia de 007 y compañía. Muy recomendable.

Are you there, Chelsea? (1ª temporada)

Primera temporada, y quizá la última. La verdad es que esta comedia de situación sobre la adicción al vodka y al sexo de su protagonista ha sido más bien floja. Y es muy posible que no veamos más. Sin embargo, se ha convertido en uno de esos guilty pleasures que en más de una ocasión he comentado que uno disfruta/padece. El final ha sido en cliffhanger, aprovechando la «tensión sexual no resuelta» entre la protagonista y el amigo del bar, que ha estado planeando en todos los episodios. Sin embargo, no ha sido este su punto fuerte. Su punto fuerte es el humor gamberro. Que se ha visto lastrado por unos guiones no siempre inspirados, unas interpretaciones flojas, y algún puntito de chabacanería. Bien. Ya veremos. De momento, hay queda. Quizá, para siempre.

Nota de 14 de mayo de 2012: Definitivamente, no volveremos a ver a la gamberra Chelsea. D.E.P.

Upstairs Downstairs (2010) (2ª temporada)

Es difícil llevar el lastre del prestigio de su antecesora de los años 70. No es fácil que unos nuevos personajes no sean vistos como intrusos en el 165 de Eaton Place, en el prestigioso barrio londinense de Belgravia. Y encima, con la despiadada competencia de Downton Abbey, el éxito del momento en el campo de los dramas de época, y que hereda también el espíritu del Upstairs Downstairs de antaño. Aunque con una producción mucho más lujosa. Sin embargo, esta producción de la BBC que hoy nos ocupa está realmente bien hecha y muy bien interpretada. Con la presencia de mi muy estimada Alex Kingston, curiósamente también como doctora arqueóloga, como en las aventuras del doctor. Con las vísperas inmediatas de la Segunda Guerra Mundial como trasfondo, hemos asistido a las dificultades matrimoniales de los Holland, a su compromiso con la situación social y política, en muchos sentidos, así como a las esperanzas y vidas de su pequeña pléyade de sirvientes. Menos vistosa que su rival más lujosa, es sin embargo más comprometida con los temas que toca. Y los personajes tienen en su conjunto en pelo más de profundidad. Yo creo que es tan recomendable como las mencionadas anteriormente. Pero eso sí, con otro tono. Con otra forma de verla.

House of lies (1ª temporada)

Me costó entrar en esta serie sobre unos consultores sin escrúpulos en el panorama económico actual. Ya me considero inmune al gancho de las tetas y culos que utilizan determinadas producciones televisivas para fidelizar a sus telespectadores. Supongo que especialmente a los masculinos. Y así empezó. Y con unos casos que me interesaban en parte. Pero por otra parte, pronto serializó su argumento, con la fusión de la consultora con otra mayor como leit-motiv. Y con el juego sucio de todos los personajes por salirse con la suya. Y la cosa mejoró, y me enganché. No mi teleserie preferida, pero con episodios cortos, que los metes en cualquier ratito libre que tengas, con humor, con drama, con intriga y,… con culos y tetas (menos los que todo el mundo ha querido ver),… pues quien se niega a seguirla.

Californication (5ª temporada)

No nos engañemos. Como sucede con otras muchas series de televisión que se basan en el carisma del personaje/actor protagonista. Esta temporada ha sido más de lo mismo. Para algunos ese es su problema. Para otros esa es su virtud. Yo tiendo a ser de los segundos. Como ya he dicho muchas veces, más allá de las extravagantes aventuras de Hank Moody (David Duchovny), rodeándose de todo tipo de gente a cual más delirante, lo que nos están contando es la historia de amor del protagonista con su la madre de su hija (Natascha McElhone), y con su hija (Madeleine Martin). Una historia de amor que no acaba de sustanciarse. No porque el no quiera. Sino por lo que esperan de él, que no es lo que es él, y por la demencialidad inherente a todos aquellos que lo rodean. Y no creo que la cosa vaya a cambiar en un futuro. A mi ya me va bien. No me cansa. Luego, si además sale gente como Lizzie (Camilla Luddington)Kali (Meagan Good), volvemos al tema de los culos y tetas de antes, pues mejor. Pero lo que importa es lo que importa. La historia de amor. Y yo me estoy volviendo un romántico empedernido.

Shameless (US) (2ª temporada)

Y llegamos a la que ha sido mi favorita de esta parte del año. Considero a los Gallagher como parte de la familia. Una parte de la familia que afortunadamente viven al otro lado de la pequeña pantalla. Pero que les llegas a querer de forma entrañable. Y con quienes no dejas de sufrir los reveses que continuamente les llueven. Porque están condenados. No sé si por sus genes, por su entorno social,… desde luego por el capricho y voluntad de los productores y guionistas de la serie. Creo que veremos muchos momentos muy dramáticos en el futuro. Es cierto que al final de temporada, los guionistas les han dejado respirar un poco, y han reunido bajo el mismo techo, con cierta armonía a los hermanos Gallagher. Pero como decía la canción, «cuando lo manda el destino no lo cambia el más pintado, si naciste para martillo del cielo te caen los clavos». Tengo mis favoritos en esta serie, claro. En las familias siempre quieres más a unos que a otros. Desde luego a Debbie (Emma Kenney), esa chiquilla que es demasiado buena persona para que le vaya bien en la vida, que empatiza demasiado con la gente como para que no la hagan sufrir en exceso. También Lip (Jeremy Allen White), demasiado inteligente para el entorno en el que vive, también corre el peligro de exponerse demasiado a los golpes por la gente que quiere, aunque vaya de duro por la vida. Uno de los más vapuleados en esta temporada. Y sobre todo Fiona (Emmy Rossum), ese pilar inamovible del conjunto de la familia, que se merece cualquier cosa menos tener esta familia. Por muchas risas que hagamos con el magistralmente descerebrado Frank (William H. Macy), cuyo nivel de egoísmo parece haber tocado techo siempre, pero que no deja de sorprendernos una y otra vez, la verdadera protagonista es Fiona. Que sea por mucho tiempo.

En mi paseo dominical por la huerta de Las Fuentes y el soto de Cantalobos, también tomé fotos en color más normalitas. Aquí os dejo algunas.

Ababoles

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La otra orilla del Ebro

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Camino natural (a Zaragoza)

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Cúmulo

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[Televisión] Cosas de series: los hombres locos,… o enfurruñados,… y varias cosas más

Televisión

Con una semana de vacaciones por el medio, tenía algunos días de retraso con las series. Así que ya me iré poniendo al día. De todos modos, me limitaré a comentar algunas de las cosas más significativas, y me reservaré para la semana que viene, en la que habrá que comentar el final de varias temporadas.

En primer lugar, decir que aunque el piloto de Touch me pareció pasable, el segundo episodio me ha parecido un rollazo que ni siquiera he terminado. A la papelera.

Retomé hace un tiempo Once upon a time, viéndolo en la televisión por satélite; quienes sigan el ritmo americano irán mucho más adelantado. Es una serie que en un primer momento no me dijo nada, pero al darle una segunda oportunidad me ha enganchado un poquito más. Aunque siempre con riesgo de «cancelación» personal. En cualquier caso, me ha parecido llamativo que entre los cuentos de toda la vida hayan incluido una referencia a un «cuento» del siglo XX. Y es que la ficticia Storybrooks tiene su hospital psiquiátrico particular, con su enfermera a lo Ratched, y con su indio gigantesco con su fregona. Yo hubiera jurado que el horrible manicomio de One flew over the cuckoo’s nest (Alguien voló sobre el nido del cuco) estaba en Oregón y no justo en la costa opuesta en Maine. En cualquier caso, frías y lluviosas tierras.

Aunque Shameless empezó esta temporada muy poco a poco, con un ritmo tranquilo, lo cierto es que ha habido una sucesión de capítulos en los que la mezcla de situaciones absurdas, surrealista y el drama de sus personajes se han acumulado casi hasta abrumar. En cualquier caso estoy totalmente enganchado a los Gallagher, pero claro, si el último episodio ha tenido una intensidad digna de un final de temporada,… ¿qué podemos esperar del verdadero final de temporada dentro de pocos días? Pobres Gallagher. Eso sí, claramente predomina cada vez más el tono dramático, tirando a trágico, sobre la comedia.

En un tono mucho menos dramático y mucho más cómico, ya he comentado previamente que esta temporada de Archer, animación para adultos, está siendo para mí la mejor. La más divertida con creces. Y la aventura espacial del último capítulo doble ha sido realmente divertida.

Y han vueltos los hombres chulos y machistas que fuman como carreteros en un episodio doble. Sí. Me refiero a Mad Men. Ya lo comenté en tiempos. Reconozco que es una serie muy bien hecha, de lo mejor, pero los personajes, empezando por el Draper (Jon Hamm), me caen regular tirando a mal y eso atempera mis entusiasmos hacia esta serie. Pero hay que verla. Ha empezado con un episodio doble. Con una notable elipsis sobre el final de la temporada pasada. Y parece que le van a dar más juego a la nueva señora Draper (Jessica Paré). Que la verdad es que me parece mucho más interesante que la anterior señora Draper (January Jones).  Y es que la interpretación al más puro estilo yeyé del Zou Bisou Bisou de Gillian Hills seguro que está dando mucho que hablar. Siempre he tenido debilidad por las chicas yeyé. Y más si tienen el chic de lo francés,..l o lo quebequés, en este caso. Esto también lo he contado más de una vez. Veremos como sigue la cosa.

Bueno. Lo dicho. La entrada de la semana que viene será intensa.

Entre calles y canales del Sestiere Castello

Mucha ropa sucia se aireará en los próximos capítulos de Mad Men; y algo típico todavía en Italia es la ropa tendida en las fachadas de las calles. O de los canales, como en Venecia.