Avatar (2009)

Cine

Avatar (2009), 22 de diciembre de 2009.

Ayer, con tiempo, antes de que las vacaciones escolares hagan estragos palomiteros en las salas de cine, e impidan ver cualquier película con un mínimo de silencio y dignidad, nos fuimos a ver el último producto de James Cameron, ese director tan amado por muchos, pero que para otros no nos parece más que un tipo que consigue hacer películas razonablemente entretenidas gastando mucho, mucho dinero, que luego parece recuperar con creces. Hay que tener en cuenta que, a priori, muchos ya la habían calificado como una revolución en el cine… Eso es mucho decir… Vamos a ver que me ha parecido.

Consideraremos dos partes en mi comentario, la historia que nos cuentan y los aspectos técnicos/tecnológicos de la producción.

La historia no es nada original. Dejémoslo así de claro. Lo primero que se te ocurre es que estás viendo una película «de indios». Sí, los del oeste. Luego, conforme vas siguiendo el filme lo que te parece es que es un refrito de elementos cogidos de diversas películas de mayor o menor prestigio. Veamos cuales:

  • En primer lugar, se me pasó por la cabeza Bailando con lobos. Es la inmediata una vez que te has hecho a la idea de que estás viendo una «de indios». Alguna de mis acompañantes a la sesión le recordó a Pocahontas, pero esta película de animación no la he visto.
  • La estética de los «marines» que protegen los intereses industriales y comerciales de «los malos», sus modos y sus formas, me recordó en gran medida a Starship Troopers, aunque también podría ser heredera de otro producto del propio director, Aliens, una película que nunca he llegado a ver hasta el final, aunque pagué mi entrada en su momento para verla. Aunque no me he arrepentido nunca de ello, por motivos que no vienen al caso.
  • Hemos tenido la posibilidad de ver a Sigourney Weaver haciendo un papel que recuerda mucho, mucho, a su Dian Fossey de Gorilas en la niebla. Quizá más dulce, sin tanta mala leche, pero con resultados similares.
  • Todo el desarrollo de la batalla final en los bosques y en el aire entre un «imperio» tecnológico y una cultura prácticamente paleolítica parece un remake de la batalla en los bosques de Endor que pudimos disfrutar en El retorno del Jedi. De hecho, Pandora parece una reimaginación lujosa de la luna de Endor, y los Na’Vi son una dignificación de aquel infantilismo ridículo que fue la presencia de unos ositos de peluche, los Ewoks, en la trilogía galáctica. Pero por lo demás, los paralelismos en el desarrollo de ambas batallas son aplastantes.

Por lo demás, la historia en su conjunto en de una sencillez absoluta, hasta el punto que roza la simpleza. A ratos parece más un producto infantil que un producto para todos los públicos. Un maniqueísmo absoluto, un ecologismo elemental y de baratillo, situaciones estandarizadas en las interrelaciones de los personajes. Clichés y más clichés. Personajes poco elaborados para una historia simple y dirigida más a las tripas que al cerebro del espectador.

Sin embargo, en su conjunto funciona. El desarrollo de los acontecimientos tiene ritmo, no te aburres en ningún momento, y no se te hace larga, a pesar de que no es necesario que sea una película tan larga.

En el aspecto técnico, hay que aclarar que en su mayor parte es una película de animación generada por ordenador. La interpretación de actores de carne y hueso resulta relativamente anecdótica. Todo lo que importa es la capacidad de desarrollar un mundo y sus personajes con calidad fotográfica, pero eso… cosa de la capacidad de cálculo actual de los ordenadores y la capacidad de imaginar de un amplio equipo de diseñadores gráficos sobre la idea original de la historia de Cameron, que ya hemos visto que tampoco es nada del otro mundo. Con toda seguridad, podemos decir que actualmente es el no va más de la tecnología, aunque tengo la impresión de que aún ha de evolucionar más. La vimos en 3D, y no acabé del todo convencido. Visualmente creo que lo que aporta es un ventaja marginal, y a cambio ves una imagen menos contrastada, más oscura, y con colores menos saturados, lo cual, dado la importancia de los paisajes generados por el ordenador, creo que es una desventaja.

De la interpretación de los actores, no hablaré mucho. Ya he dicho que la considero una película de animación más que otra cosa. Pero en la medida que salen personajes de carne y hueso en un 15 o 20% del filme, podemos decir que aportan lo justo y necesario para el buen funcionamiento del filme.

En resumen, desde mi punto de vista no es un película revolucionaria ni mucho menos. Es un paso más en una evolución tecnológica de la que ya hemos visto varios ejemplos. Lamentablemente, siendo productos que buscan ante todo una ganancia económica brutal, porque han de generar ganancias además de resarcir la tremenda inversión realizada, arriesgan poco en otros aspectos cinematográficos importantes como el guion, el desarrollo de los caracteres, y otras cuestiones. Por ello, en muchas ocasiones resultan decepcionantes. No es el caso. Una vez que uno sabe exactamente qué se va a encontrar, es un espectáculo entretenido, muy divertido, y por lo tanto, razonablemente recomendable. Quizá en párrafos anteriores en cargado las tintas en las críticas, pero es consecuencia lógica de las espectativas generadas. Una opción perfectamente razonable para todos los públicos en estos días de fiesta.

Mi puntuación:

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva:
*** (ó **** si estás muy interesado en el avance tecnológico del cine).

Una película con tantas selvas hay que acompañarla con algo de vegetación, ¿no?

Parc Monceau

Parc Monceau, París (Francia) - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

El ataque de los neutrones mutantes,… o más bien, 2012 (2009)

Cine

2012 (2009), 19 de diciembre de 2009.

Como ayer contaba, el sábado por la tarde hice dos cosas, y la segunda fue imprevista, impensada y, hasta cierto punto, impensable. Había quedado con unos amigos con los que actualmente me veo poco en que nos íbamos al cine, y luego a picar alguna tontada. El caso es que yo llegué con el tiempo muy justo a la cita, por haberme ido a ver la exposición de W. Eugene Smith, que me entretuvo más de lo previsto, y al llegar me dicen que como había mucha gente que habían sacado ya las entradas… Y yo pregunté: «¿Para qué película?» Y sí, efectivamente, para la del título. Para un filme dirigido por el infumable Roland Emmerich, que me había propuesto ignorar, pero que llegados a ese punto o desairaba a mis amigos o la sufría en silencio. Vamos,… como si fuera una hemorroide.

Al poco de empezar ya me dio el ataque de risa tonta. La culpa de la catástrofe que iba a venir era de los neutrinos del sol que se habían vuelto mutantes. Empecé a imaginarme a los neutrinos como los personajes de cierto filme de un distinguido director español venido a menos en su calidad realizadora en los últimos tiempos. Pobres neutrinos, tan sosos ellos habitualmente, que nos atraviesan constantemente como si no existiéramos o como si ellos no existiesen.

Bueno, a partir de ahí, la típica película de catástrofes, con un guion que se le podría haber ocurrido a cualquiera que hubiese visto cualquier otra película de catástrofes, cuyo único aliciente es unos efectos especiales que recrean la catástrofe de forma tan total y absolutamente inverosimil que simplemente te desentiendes de la cosa y a lo único que aspiras es a que deje de hacer tanto ruido. Un ejemplo más de que Hollywood toma al espectador medio por oligofrénico, y algo de razón debe tener porque la gente va a ver estos productos.

De la interpretación ni vamos a hablar. Si da igual. Cualquiera podría haber hecho estos papeles. Además nada tiene sentido, así que.

En resumen, una estupidez creada a base de gastar muchísimo dinero, y que por supuesto no voy a recomendar ni a mis peores enemigos. Quizá no tan rematadamente mala como otros productos del mismo engendrador, pero absolutamente sin interés salvo para devoradores descerebrados de kilos y kilos de palomitas, sal y cocacola.

Dirección: *
Interpretación: *
Valoración subjetiva:
*

Y por cierto, parece que ha muerto Britanny Murphy. Con 32 años. Nunca sabré si realmente era una mala actriz, o sólo una actriz tremendamente desaprovechada, y con desafortunadas elecciones en sus papeles. Me entran dudas. Siempre me pareció ver algún destello de calidad entre tanta morralla que interpretó. Ya nunca lo sabremos.

Vista desde Trocadero

La Torre Eiffel suele ser uno de los monumentos favoritos para mandar a freir espárragos en las películas catastróficas, pero no recuerdo yo ahora si en el engendro este aparece,... no recuerdo, no... - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Esta vez sí que murió Perla (in memoriam, Jennifer Jones)

Cine

La primera película que vi de Jennifer Jones con pleno conocimiento cinematográfico fue la única que me gustó realmente de la actriz. Duelo al sol, ese melodramón disfrazado de western, donde hace de Perla, esa mestiza que se interpone entre los dos hermanos, hijos de terrateniente, el caballleroso y cabal interpretado por Joseph Cotten, y el mujeriego, arrogante y pendenciero personificado por Gregory Peck. Siempre he pensado que buena parte del éxito de la película se debe al trágico final en las montañas tejanas.

El problema es la segunda película que vi con mirada crítica de esta intérprete fue ese coñazo absoluto que es Estación Termini. Y ahí, casi podríamos decir que la odié. Claro… cosas como La canción de Bernadette o La colina del adiós, no le hicieron recuperar el prestigio perdido. Pero es obvio que la actriz, una de las más melodramáticas de la historia del cine, tiene un puesto notable en la misma, y merece su homenaje y su recuerdo. Y aquí queda.

Os dejo con una fotico parisina. De tono fúnebre, claro.

Cementerio de Montparnasse

Bajo relieve en el cementerio de Montparnasse - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Julie & Julia (2009)

Cine

Julie & Julia (2009), ?? de octubre de 2009.

Ayer por la tarde estaba revisando las películas vistas en el último año, y me encontré con sorpresa que había una vista hace unas semanas, no recuerdo el día ya, sobre la que no había redactado la reseña correspondiente. No es de extrañar. Supongo que mi subconsciente me frenaba para hablar de una película dirigida por alguien como Nora Ephron, de quien en ocasiones en pensado que habría que juzgar por crímenes contra la humanidad. O por lo menos contra el buen cine. Pero el caso es que fui a ver esta película arrastrado por las circunstancias y sin sabe quién la había dirigido, y con la esperanza de que sus dos protagonistas, Meryl Streep y Amy Adams, a quienes había visto juntas hace unos meses en un drama muy interesante, salvasen la tarde.

El filme nos cuenta dos historias interrelacionadas. Está basado en el libro escrito por la protagonista de una de ellas, una escritora norteamericana que adquirió por lo que se ve cierta fama escribiendo un blog en el que contaba cómo durante un año cocinó todas las recetas de un libro de Julia Child, una cocinera aficionada norteamericana, que vivió un tiempo en París donde estudió cocina en Le Cordon Bleu. El tono de la película es de comedia con sentimientos, o como algunos llaman, dramedia. Es decir, un tono ligero y de comedia pero contando los pequeños dramas cotidianos de las personas. Esta es la primera historia, el cómo la moza esta pasó un año cocinando y escribiendo un blog. La otra historia es la de la cocinera que escribió las recetas.

Bien. Pues eso. Una historia de las que le gustan a la directora, técnicamente correcta, con mucho buenismo y corrección política en los temas tratados, pero que realmente tampoco tiene más miga. A mí los dos personajes protagonistas no me interesaron gran cosa, por lo tanto sus idas y venidas tampoco. Como la comedia no se decanta como tal ni extrae sonrisas ni risas de ningún tipo,… pues ya se sabe… una reacción de indiferencia total.

En el plano interpretativo, reconozco que el papel de Meryl Streep como Julia Child me carga bastante. Me parece una individua insoportable. Si realmente es eso lo que querían mostrar en la película, lo hace muy bien; pero como sospecho que no era esa la intención, igual hay que considerarla como floja. Sin embargo, Amy Adams queda más convincente en su papel. No es que consiga que nos interesemos gran cosa en su personaje, cosa difícil por los lastres de base del mismo, pero por lo menos no nos cae mal, y como la actriz tiene un físico muy simpático, muy agradable… pues ya está bien. Creo que esta chica es capaz de dar bastante más de sí, si le dan los papeles adecuados. No me parece mala actriz. Hay algunos secudarios masculinos, pero su papel es tan anecdótico en el conjunto, que pasaré de comentarlos.

En resumen, una película sólo aconsejable para ñoños y ñoñas, partidarios de los productos de la directora; aunque globalmente me parece algo más soportable. La valoración que le doy es la siguiente:

Dirección: **
Interpretación: **
Valoración subjetiva: **

El que buena parte de la acción pase en París, me viene muy bien a la hora de colocar una foto de mi viaje reciente.

Les Deux Magots

Les Deux Magots, famoso café, punto de reunión de intelectuales en el Boulevard Saint-Germain de París - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

El gran desfile de Fellini en el Jeu de Paume

Cine, Fotografía, Viajes

Siguiendo con los comentarios de las exposiciones visitadas en París durante mi último viaje, un lugar destacado tiene la programación del Jeu de Paume. Con el nombre más correcto de Galerie national du Jeu de Paume, el antiguo lugar de exposición de los impresionistas antes de su traslado al Musée d’Orsay, se ha convertido, y traduzco lo mejor que puedo de su presentación en internet, en un «lugar de referencia para la difusión de la fotografía y la imagen desde una aproximación resueltamente abierta y transversal tanto en el plano cronológico, del siglo XIX al XXI, como en el plano de las diferentes formas actuales de la imagen (fotografía, cine, vídeo, instalaciones…)…«

Con semejante definición, se ha convertido para mí en un lugar obligado de peregrinación durante mis visitas a la capital francesa. Tiene dos sedes, la tradicional del Jeu de Paume en las Tullerías junto a la Place de la Concorde, y otra secundaria en el Hôtel de Sully. Hoy hablaré de lo que me he encontrado en la primera de ellas.

Jeu de Paume (Fellini y Vezzoli)

El Jeu de Paume en las Tullerías - Panasonic Lumix LX3

Y lo que me he encontrado es una amplia e interesantísima exposición titulada La Grande Parade (El Gran Desfile), dedicada al personalísimo director de cine italiano Federico Fellini. A través de dibujos, carteles, abundantes fotografías, fragmentos de sus películas y otros audiovisuales, la exposición hace un repaso exhaustivo de la obra del realizador, tanto desde el punto de vista cronológico, como desde el punto de los temas y los motivos que son constantes en sus filmes. El mundo del espectáculo, la religión, las prostitutas, los desfiles, la alta sociedad italiana,… por un lado. Giulietta Masina, Marcello Mastroianni, Anita Eckberg, Nino Rota,… por otro lado.

Globalmente considerada, la exposición es una delicia para cualquier aficionado al cine y a la imagen en general. Pero quizá el apartado que más me interesó de la exposición fue el dedicado a su esposa y musa, Giulietta Masina, que con su expresivo rostro, especialmente en los fotogramas de La Strada, enamora a cualquiera.

La exposición se podrá visitar hasta el 17 de enero de 2010.

Jeu de Paume (Fellini)

Fragmento de una de las películas del director italiano - Panasonic Lumix LX3

Jeu de Paume (Fellini)

Cartel francés de Le notti di Cabiria - Panasonic Lumix LX3

En paralelo a la exposición dedicada a Fellini, se ofrecen también algunas imágenes del artista conceptual Francesco Vezzoli, que también ha preparado un filme en el que reflexiona sobre algunos de los conceptos del universo felliniano.

Jeu de Paume (Vezzoli)

Imágenes de Francesco Vezzoli en el Jeu de Paume - Panasonic Lumix LX3

La fotografía en el cine: El año que vivimos peligrosamente

Cine, Fotografía

Hace tiempo, pero que mucho tiempo, que tenía en mente incluir en esta recopilación de películas de cine con relación con la fotografía a este filme de Peter Weir. Pero es una película que vi en su momento hace muchos, muchos años, y quería volver a verla para tener frescas las impresiones del comentario.

El miércoles por la tarde sufrí un accidente doméstico, que aconsejó que ayer pasase la tarde en reposo y con el pie en alto. El cuarto dedo de mi pie izquierdo, tras un golpe con la pata de un sillón, tenía el tamaño del dedo gordo y estaba negro como mi conciencia. Descartada mi hora de tenis de los jueves, repasando la programación del satélite, he aquí que TNT programaba la película que me interesaba, ¡y además, con la opción de verla en versión original subtitulada! Y ya tenéis la reseña de El año que vivimos peligrosamente en mi colección La Fotografía en el cine.

Muchos serán los que piensen en el pesado de Mel Gibson al recordar esta película, aunque en aquel momento el australiano no había alcanzado el grado de endiosamiento que posteriormente le caracterizó. A mí siempre me ha parecido un actor mediocre,… lo que son las cosas. Sin embargo, para mí el/la protagonista absoluta/o es Linda Hunt con su interpretación del pequeño pero interesante Billy Kwan, el fotógrafo y camarógrafo del periodista que interpreta Gibson.

En fin, una entretenida e interesante película, no exenta de defectos, pero que merece la pena verse. Y claramente relacionada con el mundo de la fotografía.

Os dejo con una relajante fotografía otoñal.

Paseo junto al Canal

Paseo a orillas del Canal Imperial de Aragón en Zaragoza - Panasonic Lumix LX3, G 20/1,7 ASPH.

Innovaciones en el blog: nuevo sistema de valoración de las películas de cine

Cine, Páginas personales

Como pudieron saber quienes leyeran mi comentario de ayer de la película Un lugar donde quedarse, he cambiado mi forma de valorar las películas que veo en las salas de cine. El sistema en su conjunto lo encontraréis en la página que he creado, Cómo valoro las películas de cine que yo veo, cuyo enlace encontraréis de forma permanente en la columna de la derecha. Básicamente, he cambiado un sistema de puntuación sobre 10 puntos como máximo, a una escala cualitativa con seis categorías. Que son las siguientes:

***** (5) Obra maestra que todo el mundo al que le importe el cine debería ver.
**** (4) Muy buena película, recomendable a todos los efectos.
*** (3) Es una película que considero buena, o apta por su calidad para ser vista por cualquiera sin mayor problema en cualquier momento, independientemente del tema, los actores, el director, etc.
** (2) Es una película que me parece floja, o bien, que sólo puede ser atractiva para los amantes del género al que pertenece, o para quienes los intérpretes o el director o los caracteres son atractivos, pero que puede no gustar o aburrir a otras personas.
* (1) Definitivamente, una mala película, por la cual no hay que perder ni el tiempo ni el dinero.
o (0) Atentado contra el buen gusto, contra la dignidad del cine o de los espectadores; crimen de lesa humanidad.

Creo que de esta forma queda más clara la síntesis de lo que opino de un filme a la hora de recomendarlo o no. Además he hecho accesible la base de datos con todas las películas que he visto en salas de cine, incluyendo filmotecas y cineclubs, desde el 28 de diciembre de 1997 hasta la fecha. Es la vista como página web de una hoja de cálculo en Google Docs, y se actualizará automáticamente cada vez que introduzca una nueva película. Espero que os resulte interesante.

Os dejo con una imagen otoñal a orillas del Canal Imperial de Aragón.

Valla

Canal Imperial de Aragón a su paso por Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, Canon 50/1,8 II S-mount

Un lugar donde quedarse (2009)

Cine

Un lugar donde quedarse (Away We Go, 2009), 23 de noviembre de 2009.

El principal motivo por el cual hemos ido a ver esta película es por los excelentes antecedentes de  su director, Sam Mendes. No es que haya habido una acogida muy calurosa en su estreno en nuestro país. Las críticas que he leído por ahí han sido más bien tibias. Pero bueno… Es Sam Mendes, y había que verla.

Hay que decir que se trata de una película muy diferente a las anteriores. Tiene el tratamiento, incluso los temas, de lo que habitualmente se llama el cine independiente americano. En este caso una joven pareja, no tan joven, va a tener un hijo por lo que se plantean cómo y dónde van a vivir, que sea el mejor entorno familiar. En su momento se mudaron al lugar donde viven los padres de él, para tener un apoyo, pero estos les anuncian que se van a vivir dos años a Europa. A partir de ahí, comenzarán un periplo que les llevará a Phoenix y Tucson en Arizona, a Madison creo que en Wisconsin, a Montreal en Canadá, a Miami en Florida, y a un lugar indeterminado, donde finalmente establecerán su hogar. En este periplo, revisitarán a sus amigos y familiares, buscando un entorno amigable, que les ofrezca un apoyo ante las dudas y los miedos que les plantea la responsabilidad de la paternidad y del establecimiento de una familia formal.

Por lo tanto, no es una película de acción, sino de diálogos y de reflexión. Un filme que sólo tiene sentido en una sociedad como la norteamericana, donde la movilidad a lo largo de la vida de una persona es normal, frente al sedentarismo europeo, y especialmente el español, donde tanto nos aferramos al lugar de origen. La realización, aunque sencilla, está muy cuidada y en ella abundan los primeros planos de las personas que dialogan, aunque siempre conservando de fondo el entorno, siempre cambiante en el que se mueven.

Los protagonistas absolutos son los dos miembros de la pareja que inician esta particular road-movie (aunque se desplacen de forma diversa, no sólo por carretera). Y están interpretados por los para mí desconocidos John Krasinski y Maya Rudolph, que resuelven la papeleta con buen oficio. Entre los secundarios, los más conocidos son Jeff Daniels en una breve intervención y Maggie Gyllenhaal, siempre sólida actriz, en una exótica intervención. Todos ellos cumplen con buena nota.

En resumen, un pequeño drama con toques de humor y buen rollo general, que no nos cansará ya que dura un poco más de hora y media, hecho con dignidad, y que aunque nos describe una cultura un poco alienígena para los europeos, tampoco disgustará. Una buena opción para pasar una tarde agradable de cine.

Como mi puntuación sobre 10 puntos no me parecía suficientemente discriminativa, paso a una de estrellitas que vendrá a querer decir los siguiente.

***** – Obra maestra imprescindible.
**** – Muy buena, recomendable.
*** – Buena o aceptable, según las preferencias individuales.
** – Floja, sólo apta para fanáticos del tema, de los personajes o de los protagonistas.
* – Mala, no pierdas tu tiempo ni tu dinero.
o – Atentado contra el buen gusto, contra la dignidad; crimen de lesa humanidad.

Y a la película de hoy le pongo:

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

El ambiente melancólico del filme se acomoda bien a una imagen otoñal como la que os dejo hoy.

Hojas

Hojas otoñales a orillas del Canal Imperial de Aragón a su paso por Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Película recomendada… Luna nueva… pero la buena…

Cine

Hace unas meses tuve el infortunio de ver en vídeo la primera película de la saga Crepúsculo. Un aburrimiento solemne y soberano; un adoctrinamiento para niñas bobas, que deben asumir que son débiles, que algún machote tiene que venir a salvarlas de todos los películas… y claro, que tienen que ser castas y puras hasta el día que se casen (esto me han chivado que está por venir para los que aguanten tan nefasta serie de filmes; desconozco cómo serán las novelas).

Pero ahora, con la llegada de la segunda entrega de este producto ultra-comercial y ultra-reaccionario, llega un nuevo peligro contra el cine y contra la historia cinematográfica. A partir de ahora, toda una generación, amenazada de quedar como analfabetos cinematográficos a poco que vean unas cuantas películas de este tipo, creerán que Luna nueva es el engendro de moda estas navidades. Y desconocerán que en el año 1940, con ese título se estrenó una de las mejores comedias del cine que he visto en mi vida (His Girl Friday fue su título original), dirigida por Howard Hawks y protagonizada por Cary Grant y Rosalind Russell. Está basada en una comedia de Broadway titulada The Front Page, y en ella arremete tanto contra la prensa como contra el sistema judicial americano. Tan buena y divertida es la historia, que ha habido hasta cuatro versiones cinematográficos. Además de la mencionada están:

La última es muy floja, pero las otras tres son absolutamente recomendables. Háganme caso. Olvídense de las estúpidas historias de vampiros adolescentes. Incluso si ustedes son jovencitas quinceañeras a quienes las hormonas se les salen por las orejas. Y vean buen cine clásico. Algún día me lo agradecerán.

Esto no tiene ni pies ni cabeza

Sin pies ni cabeza, como las películas para adolescentes de hoy en día, en el cementerio, dónde viven realmente los vampiros, o en sombríos castillos transilvanos, y no en casas pijas conduciendo coches deportivos, ¡leche! - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

La fotografía en el cine: Tada, kimi wo aishiteru

Cine, Fotografía

Nueva adición a la página dedicada a la fotografía en el cine. En esta ocasión un filme japonés, prácticamente desconocido por estos lares, y que sin embargo me ha gustado mucho cuando lo he visto en el vídeo de mi casa. Me la ha recomendado un conocido que sabe de mi empeño en ir viendo y reseñando las películas en las que la fotografía tiene una presencia más o menos importante en la historia que cuentan.

En Tada, kimi wo aishiteru nos encontramos con una bonita historia de amor en un triángulo de estudiantes universitarios a los que acompañamos a lo largo de su vida como tales estudiantes. También asistimos a cómo la fotografía es el elemento catalizador para el desarrollo del amor entre dos de ellos. La encuentro muy recomendable. Su título internacional es Heavenly Forest. La reseña la podéis encontrar aquí.

Aerogeneradores

Aerogeneradores en la Hoya de Huesca, tonos suaves y cálidos, como los de la película que hoy recomiendo - Panasonic Lumix GF1, Canon 50/1,8 II (montura de rosca)

The Imaginarium of Doctor Parnassus

Cine

The Imaginarium of Doctor Parnassus (2009), 9 de noviembre de 2009.

Con esta película, que he tenido oportunidad de ver en versión original subititulada en español, el director Terry Gilliam nos transporta de nuevo a un mundo de fantasía. Sobre lo de la versión original he de decir una cosa. Sólo estábamos dos personas en la sala. Era lunea, hacía frío, etc… pero no sé si durará mucho este lujo. Desgraciadamente la falta de cultura al respecto es excesiva, y el doblaje, una lacra más de las que nos dejó el franquismo, se impone en esta sociedad.

Pero volvamos a la película. Como decía, el director nos transporta de nuevo a un mundo de fantasía. Unos cómicos ambulantes presentan todas las noches en las calles de Londres su espectáculo, que esconde grandes sorpresas tras las bambalinas, con poco éxito. El grupo lo conforman un viejo, su hija adolescente, un mozo que recogieron de las calles y un enano socarrón. Poco a poco, nos enteraremos que el viejo hace mil años que comenzó una serie de apuestas con el Diablo, jugándose alternativamente la inmortalidad y la mortalidad. Y que se acerca el momento de que el Diablo se cobre la última de ellas, llevándose a lo más preciado que tiene el viejo. Su hija.

La película sirve para que Gilliam vuelva a derrochar imaginación ofreciéndonos un magnífico espectáculo visual, con la creación de mundos, y de animaciones dignas de los mejores. Es el punto fuerte de la película y el que hace que para muchos nos merezca la pena de sobre el ver este filme. Sin embargo, la película se alarga un poco en exceso, especialmente porque te quedas con la impresión de que la historia no está bien trabada, de que el hilo argumental no está del todo afinado. De hecho, hay momentos hacia el final donde no sabes muy bien que está pasando.

Quizá todo ello se deba a que la producción de la película se vio gravemente afectada por el fallecimiento del que iba a ser uno de sus protagonistas, el malogrado Heath Ledger. Finalmente se terminó utilizando el recurso de que el personaje que interpreta Ledger es a su vez interpretado por otros tres prestigiosos actores cuando pasa al mundo mágico en las bambalinas del teatrillo ambulante. Y éstos son, nada más y nada menos, Johnny Depp, Jude Law y Collin Farrell. La cuestión es que el artificio funciona y la película sale adelante. Claro que en el aspecto de la interpretación son destacables también los dos contendientes en las apuestas, el Doctor Parnassus interpretado por un casi octogenario pero lúcido Christopher Plummer, y el Diablo a quien da forma estupendamente el cantante Tom Waits. El excelente reparto queda completado por la modelo británica Lily Cole, que aporta su particular físico a la hija del Doctor Parnassus, el enamorado de esta interpretado por Andrew Garfield, y Verne Troyer como el enano de la troupe.

Para finalizar, mis recomendaciones. Si se es aficionado a las películas fantásticas, es obligatorio ir a ver este filme, y si puede ser en versión original mejor que mejor. Si el género no es el favorito del espectador, tampoco es una mala apuesta para entretenerse en los fríos días de este mes de noviembre, a pesar de las debilidades argumentales. Yo le pongo un siete, con un seis/siete en la dirección (dudando entre valorar lo bonito de las imágenes o la flojera de la historia) y un ocho en la interpretación.

Leadenhall Market es uno de los escenarios londinenses de la película - Fujifilm Finepix F10

In memoriam, José Luis López Vázquez (1922-2009); el gris señor que se metió en una cabina

Cine

Hoy nos hemos encontrado de postre con el fallecimiento de José Luis López Vázquez, uno de los actores más notorios y notables del cine, el teatro y la televisión españoles del siglo XX. Notorio, porque su prolífica carrera lo ha hecho un personaje omnipresente en los ámbitos mencionados. Notable, porque efectivamente es posible encontrar en su carrera trabajos muy interesantes que muestran su innegable calidad actoral. Sin embargo, al igual que muchos otros actores españoles, las necesidades alimenticias lo obligaron a participar asimismo en un sinnúmero de producciones de baja calidad, las típicas españoladas en las que siempre realizaba el mismo papel, de españolito cateto, papanatas, que a mí siempre me ha repateado un poco las tripas. Pero este país es y ha sido así. Y lo que ya es historia, historia es y como tal se debe contemplar.

No voy a hacer aquí un repaso de su obra. Quien quiera visitar el enlace anterior o el de IMDb, este último mucho más extenso, podrá repasar su filmografía. Aquí sólo haré comentario a una de sus obras. La que más me impactó siempre fue La cabina, mediometraje para televisión dirigido para Antonio Mercero, y que marcó un hito en su época por su originalidad, por su dramatismo, por su sorprendente final que transforma una evidente comedia en una tragedia, metáfora de la agobiante situación social y política de la España de 1972, pero que sorteó la censura… por la evidente estupidez de los censores del régimen. Yo no la entendí correctamente cuando la vi por primera vez. Era niño todavía, aunque supuso el inicio de un época de tremenda inquietud personal a la hora de tomar un ascensor, y en la que no había ni dios que no dejase la puerta abierta cuando hacía una llamada desde un teléfono público. Pero posteriormente tuve la oportunidad de saborearla con más detalle y más conocimiento, y es probablemente la mayor joya de la televisión nacional.

Os dejo con una melancólica imagen otoñal. Que le va a la noticia.

Pérgola

Pérgola y pajarera en el Parque Grande de Zaragoza - Canon EOS 40D, Tokina AT-X Pro 12-24/4