Antes que el diablo sepa que estás muerto (2007)

Cine

Antes que el diablo sepa que estás muerto (Before the Devil Knows You’re Dead, 2007), 25 de mayo de 2008.

En el día en que todo el mundo se fue a ver la última de Indiana (que no tardará en caer), veo una buena crítica de este film de Sidney Lumet, y a ello que nos vamos. Para empezar, porque Lumet empieza a ser uno de los pocos clásicos vivos que queda; además, porque el reparto prometía y mucho.

El filme parece un drama. Situado alrededor del atraco a un joyería, en el que mueren dos personas. A partir de ahí, y con una estructura temporal no lineal, en el que vamos hacia adelante y hacia atrás en el tiempo, vamos conociendo los hechos que desencadenan la situación del atraco y sus consecuencias. Algunos hechos los conocemos desde el punto de vista de distintos personajes. Poco a poco, vamos comprendiendo que lo que estamos viendo no es una drama. Es una tragedia. Una tragedia que va envolviendo a los personajes de forma inexorables, ya que son incapaces de controlar las consecuencias de sus propias y nefastas decisiones.

El filme comienza con una sorprendente (en el cine americano) escena de cama, cuyo sentido se va entendiendo a lo largo del desarrollo de la trama, y poco a poco nos introduce en los elementos necesarios para comprender el desenlace final. El ritmo es lento al principio, y progresivamente se acelera, pero permitiendo al espectador asimilar las situaciones. La imagen es poderosa, con una iluminación dura, que nos envuelve en una atmósfera muy determinada.

La interpretación es de lo mejor que se puede ver hoy en día. Philip Seymour Hoffman, como ya he comentado en otras ocasiones, se muestra como uno de los mejores actores del momento, capaz de interpretar registros muy diversos con gran competencia. Y aquí lo demuestra una vez más. Ethan Hawke y Albert Finney, que son el resto de personajes protagonistas, componen asimismo personajes convincentes, llenos de matices. Saliéndose de cualquier ensillamiento. En un papel más pequeño, y no especialmente agredecido por la personalidad del personaje, Marisa Tomei nos muestra también que es una actriz sumamente capaz y desaprovechada en el cine actual.

En resumen, buen cine; muy buen cine. Altamente recomendable. Yo le pongo un ocho a este filme, con la misma nota en la dirección y un nueve en la interpretación.

La imagen de hoy, la lluvia en la ciudad de Trieste, en mi último viaje.

Piso mojado

(Fujifilm Finepix F10)

Una chica cortada en dos (2007)

Cine

Una chica cortada en dos (La fille coupée en deux, 2007), 18 de mayo de 2008.

Me quedaba pendiente de comentar esta película francesa de Claude Chabrol, que se me quedó en el tintero por salir de viaje durante toda la semana. A mí, las películas de este director francés me dejan siempre una sensación rara. Tiene cosas que me gustan, pero por otro lado son películas que no me acaban de resultar redondas.

En este caso nos encontramos con la historia de Gabrielle (Ludivine Sagnier), una chica del tiempo en una televisión local de Lyon, que se debate entre elegir a un viejo escritor, algo calavera (François Berléand) o a un rico heredero de extraño y violento pasado (Benoît Magimel). Se decide por el primero, que le lleva por una relación poco comprometida y, podríamos decir, libertina, y que terminará cuando ella pida más compromiso. A continuación, será recogida por el joven heredero y todo transcurrirá dentro de una historia de extraños celos hacia una tragedia con extrañas resoluciones.

A mí, el conjunto de la historia me parece que no tiene mucho sentido, o tal vez, no tiene gran interés. El personaje central es el de Gabrielle, que para concitar la atención de semejantes pretendientes, debería tener una personalidad notable. Pero al fin te planteas que todo lo que le pasa es simplemente porque está buena, que lo está, y es algo tonta, que a mí me parece que lo es. Y claro, la historia de una chica mona y tonta,… pues tiene un interés muy limitado.

Los actores son buenos, aunque siempre penalizados en la versión doblada por el mal doblaje que tradicionalmente tienen las películas francesas. Pero como la película tampoco me da mucho más de sí, tampoco me entusiasman.

En resumen, lo del principio. Se ve alguna cosa interesante, pero sin que me llegue a interesar el tema. Ni veo a quien el puede interesar. Le pongo un cinco, con un seis en la dirección y otro seis en la interpretación.

En la imagen, sigo con alguna de las que he tomado en estos días de viaje. En concreto, la ciudad de Trieste, en la orilla del mar.

(Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2)

Iron Man (2008)

Cine

Iron Man (2008), 13 de mayo de 2008.

Segundo fin de semana que vamos a ver película intrascendente, por mero entretenimiento. Y esta va de uno de los superhéroes de la Marvel. Llevan ya unas cuantas películas hechas a partir de estos personajes, pero supongo que les quedan un buen puñado todavía.

Yo de niño consumí moderadamente estos tebeos. Entonces no los llamábamos cómics. Era tebeos. Cuando digo de niño me refiero a que comencé a leer alguno allá a los ocho años, y no creo que leyese ninguna más pasados los diez u once años. Compré muy pocos. Los intercambiábamos. Con lo cual, las historias que se continuaban nunca las leía en el orden adecuado. Me daba igual. Nunca tuve un superhéroe favorito, pero en los tebeos de los Vengadores, salía un personaje que se llamaba Wanda, la Bruja Escarlata, que me producía una extraña desazón, que sólo algunos años más tarde identifique inequívocamente con el deseo sexual. Pero de esto tenía yo poca conciencia entonces. No fui un retrasado en mi desarrollo sexual, pero tampoco precoz. Cada cosa a su tiempo. Y estos son casi todos los recuerdos notables que de aquella época y sobre aquellos tebeos me quedan.

Así que este tipo de películas las he recibido siempre con la debida distancia y frialdad. También dándoles las debidas oportunidades como a cualquier otro filme de aventuras. Lo que pasa es que con casi todas me pasa lo mismo que con este, dirigida por Jon Favreau. Con líneas argumentales básicas:

  • Tipo que descubre o adquiere «superpoderes».
  • Tipo que las pasa canutas cuando los empieza a usar.
  • Tipo que mejora la cosa.
  • Tipo que se enfrenta finalmente a uno muy malo, más fuerte y más rápido, pero al que vence.

Entre medio, puede tener amoríos, o al menos algún tipo de tensión sexual con una bella moza, y algún que otro conflicto familiar o social, según la naturaleza de sus poderes… pero no hay más. Bueno sí… un despliegue absurdo y atronador de pirotecnia y otros efectos especiales, que aseguran que la historia nunca sea lo importante en la película.

En la que aquí nos ocupa, se han preocupado de que el reparto sea de campanilla. El héroe es Robert Downey Jr. El malvado, un irreconocible Jeff Bridges. ¿Os acordaís de cuando le tocaba el piano o lo que sea a Michelle Pfeiffer, o cuando era el Gran Lebowsky? Pues ya ves. El florero de turno, Gwyneth Paltrow con su carrera como actriz en caída libre.

En el argumento nada original. Y ya cansa el tema de los árabes/afganos o similares que son malísimos y tontos. No son originales ni para buscar nuevos villanos. Queda pueril. Sin embargo, la película cumple con el objetivo de entretener. Y el Downey consigue hacer un personaje un poco más simpático y con un poquito más de personalidad que en otras por el estilo. Al final, buscas dónde vomitar la dosis de maniqueismo barato que destilan estos productos, y te vas a casa o donde sea a buscar un poco de estímulo intelectual.

Yo le pongo un cinco en la valoración subjetiva, con otro tanto en la dirección, y un seis en la interpretación, porque me cae simpático el protagonista. Y ya está. A olvidarse de la cuestión.

En la película me queda la duda de si el protagonista es un gran científico. Pero lo que sí resulta ser es un notable herrero; como el que había recientemente en el Mercado de los Sitios en el Barrio de San Gregorio.

En el fuego al rojo

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

Nota geek: Los monitores de los ordenadores del bueno son de Apple. Lo del malo son de Dell. ¿Ambas empresas hacen product placement? ¿O sólo lo hace Apple, desacreditando también los productos rivales? ¿O es cosa del diseño de producción de la película que identifica una marca con lo bueno y la otra con lo malo? Rediez,… me carcome la duda.

Vaya semana de aniversarios… de Vértigo

Cine

Si hace bien poco os mencionaba el 40º aniversario de 2001, una odisea del espacio, hoy me entero que hoy 9 de mayo es el 50º aniversario de Vértigo, una de las más celebradas obras del maestro Alfred Hitchcock.

Sinceramente, reconociendo las grandes virtudes del filme, reconociendo que es un compendio de los mejores hallazgos cinematográficos del maestro británico, nunca ha sido de mis favoritas. Bueno… es que,… casi todas me parecen estupendas y maravillosas,… pero desde que vi Encadenados (Notorious), todas las demás palidecieron. Supongo que la culpa la tiene lo guapa que estaba Ingrid Bergman.

Dejemos de lado mis subjetividades y mis amores cinematográficos. Porque si en Encadenados disfrutábamos de la Bergman en todo su esplendor, en Vértigo es la rubísima Kim Novak la que nos da un recital de mujer bella, fría, fatalmente atractiva.

En cualquier caso, la propuesta es clara. Olvidemos las preferencias de cada cual, y tomemos este aniversario como una excusa, válida como otra cualquiera para volver a ver cualquiera de estas obras maestras.

Y claro, hablando de Hitchcock, la foto de hoy tiene que tener… pájaros.

Buitre

(Canon EOS 40D; EF 200/2,8L USM)

40 años para una odisea muy especial…

Ciencia, Cine, Literatura

… y espacial.

Es curioso la cantidad de tontos aniversarios con los que nos bombardean los medios cotidianamente. Sin embargo, ha tenido que pasar un mes para que apareciera en un blog el recordatorio de que el pasado 4 de abril se cumplió el 40 aniversario de 2001: una odisea del espacio.

Esta película es importante por dos motivos; uno general y otro particular, más personal.

A estas alturas, casi nadie puede negar que este filme es una obra maestra de Stanley Kubrick, que marca un hito en la historia del cine de ciencia ficción. Reflexionemos por un momento:

  1. No es una película de ciencia ficción dedicada al mero entretenimiento, a las aventuras. Es una película que entra en aspectos filosóficos sobre el desarrollo y evolución de la especia humana desde su estado de simio sin consciencia hasta el momento en el que se plantea la evolución hacia un Homo tecnológico o espacial. Kubrick es consciente de que las transformaciones tecnológicas que se estaban empezando a producir en ese momento van a impactar notablemente en el ser humano. Es la época en la que aparecen y se conocen los primeros ordenadores relativamente potentes, aunque todavía no personales. Es la época en la que el hombre sale al espacio y visita nuestro satélite. Pero es también una época en la que muchos valores son puestos en cuestión, y todo eso, de una forma u otra está ahí.
  2. Es una película en la que, salvo las partes especulativas, no quedan derogadas las leyes de la física. Los movimientos por el espacio se corresponden con la mecánica clásica newtoniana. El espacio está sumido en el silencio. La luz se desplaza a su cansina velocidad de 299.792,458 km/s. Es auténtica ciencia ficción. No es una mera película fantástica. Hay rigor. Quizá haya predicciones sobre el futuro que no resultan correctas, pero hay un interés es ser correcto dentro del marco de la ciencia conocida. Obviamente, hay una parte especulativa, por no decir metafórica, que se salta estas leyes en pro de otros objetivos.
  3. Hablando de metáforas, hay que decir que también es un filme en el que abunda la poesía. No sólo en las metáforas, sino también en la realización. Ese momento en el que el fémur lanzado al aire mientras terminan de sonar las notas del poema sinfónico Also sprach Zarathustra de Richard Strauss se convierte en una lanzadera espacial que baila un vals con la estación en órbita bajo los compases de An der schönen blauen Donau de Johann Strauss hijo, tiene algo de especial que pocas veces he encontrado en el cine.
  4. Desarrolla uno de los personajes más fascinantes y humanos de la historia del cine. Y se trata de una computadora, HAL 9000, que nos refleja más lo que somos nosotros mismos que el resto de los personajes humanos del filme.
  5. Este filme y esta historia es un influjo neto en toda la ciencia ficción posterior, tanto filmada como escrita. Acabo de leer un par de novelas del escritor Jack McDevitt y me ha sorprendido ver hasta que punto es posible encontrar el influjo de 2001 en obras escritas 38 o 39 años más tarde.

Hay más elementos de reflexión, pero nos conformaremos con estos en este momento.

El motivo personal es el impacto que tuvo sobre mí mismo. Cuando yo vi este filme, calculo que tendría unos 13 años o como mucho 14 años recién cumplidos. Recuerdo que al poco tiempo leí el libro escrito por Arthur C. Clarke, guionista del filme, que con ciertas variaciones seguí la misma historia. Es curioso, como novela me parece mucho menos importante que como película, pero hay elementos de la historia escrita que me gustaría que hubieran sido así también en el filme. El Ojo de Japeto siempre me ha fascinado. También recuerdo como el profesor de ciencias que tenía en el Colegio Calasancio de Zaragoza, José Luis Ibarra creo que se llamaba (del apellido estoy seguro), nos preguntó si habíamos visto la película. Sólo levanté la mano yo. Me hizo unas preguntas para ver si había entendido algo; fue piadoso, comprendió que una «persona» de 13 años tiene serias limitaciones para entender el conjunto de la obra. Pero entendió que sí había apreciado algunos de los aspectos formales del filme. En cualquier caso, hizo una serie de comentarios que contribuyeron a que empezase a entender de qué iba la cosa. Luego he visto el largometraje en numerosas ocasiones, y aunque reconozco que la parte final no ha envejecido bien, sobre todo la parte de los colorines psicodélicos, el conjunto sigue siendo importante y válido.

También es importante personalmente porque contribuyó a poner la semilla de lo que es mi sistema de pensamiento actual en algunas cuestiones que tienen que ver con mi concepción de la ciencia, del universo, y también del sentido de la vida.

Así que mi propósito para esta semana será encontrar un momento para volver a ver la película, que descansa en mi videoteca personal sin ser vista desde hace unos años. Recordar al maestro Kubrick y volver a pensar sobre lo que nos quiere contar.

Como la imaginación es libre, uno puede imaginar que esa estela que cruza el cielo sobre el Monasterio de Veruela es una lanzadera con destino a la Luna, transportando al profesor Heywood Floyd, para desentrañar el misterio de TMA-1.

Luna y jet - Veruela

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

Via: Blog de cine.

21 Blackjack (2008)

Cine

21 Blackjack (21, 2008), 4 de mayo de 2008.

A petición propia, nos vamos al cine a ver una película que presuponemos de mero entretenimiento, sin grandes pretensiones. El chico, la chica, el mentor, el tipo duro y unas cuantas peripecias. En este caso, en torno al juego del blackjack, muy popular en los casinos de Las Vegas, y que para los menos puestos viene a ser como jugar en España a las siete y media. Pero sumando 21.

Teóricamente basada en hechos reales, el filme va de un grupo de estudiantes del MIT, que bajo la dirección de uno de sus profesores (interpretado por Kevin Spacey), forman una organización para ganar dinero en los casinos de Las Vegas gracias a su capacidad de contar las cartas de forma relativamente discreta, y por su dominio de los sucesos probabilísticos. Este grupo ficha a un nuevo e inteligente alumno (interpretado por Jim Sturgess), que accede por su necesidad de dinero y porque se siente atraido por una de las integrantes del grupo (interpretada por Kate Bosworth). Y a partir de aquí van sucediendo una serie de peripecias más o menos emocionantes.

El conjunto, dirigido por Robert Luketic, resulta entretenido y poco más. El guion tiene obvios defectos que hacen relativamente inverosímiles determinadas situaciones, y el desarrollo final parece un poco sacado de la manga. Creo que el guionista utiliza un deus ex machina un poco forzado para resolver la situación. Pero las escenas en los casinos son relativamente entretenidas y compensan en parte otras debilidades.

La interpretación es floja con actores muy jóvenes que parece que estén interpretando una de las habituales películas para adolescentes. El chico protagonista es convincente sólo a ratos. La chica está poco más que de florero; se podrían haber prescindido del personaje. O podrían haber puesto a otra chica,… no sé. Spacey, de costumbre tan sólido, hace una tarea de aliño, muy por debajo de sus posibilidades.

En resumen, entretenimiento sencillo al que no hay que pedirle grandes cosas, del que uno probablemente se olvidará pronto, pero que cumple su tarea de permitir pasar el rato sin más. Un seis, con lo mismo en la dirección, y… con un poco de benevolencia, lo mismo en la interpretación.

¿Y que hace una fotografía de los Monegros en una entrada sobre el juego, diréis vosotros? Pues básicamente, que a alguién se le ha ocurrido poner un complejo de casinos y parques temáticos por esta comarca… Y algunos no lo han tenido muy claro desde el principio, y otros empezamos a no tenerlo claro en estos momentos.

<Árboles (color)

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

Mil años de oración (2007)

Cine

Mil años de oración (A Thousand Years of Good Prayers, 2007), 27 de abril de 2008.

Nos encontramos ante el último filme que llega a las carteleras españolas del director de Hong Kong, Wayne Wang. Este director me agradó notablemente  en los años noventa con realizaciones del tipo de Smoke, Blue in the Face o La caja china. Pero luego dejó de interesar, introduciéndose en el tonto terreno de la mediocre tirando a nefasta comedia romántica o familiar actual. Por lo cual, lo tenía yo metido por ahí en un rinconcito de la memoria, cerca del olvido.

En este nuevo largometraje, cambia de registro. Nos encontramos ante una historia mínima, sobre un reencuentro entre un padre, chino, que viaja a los Estados Unidos donde vive su única hija, en una pequeña ciudad del oeste americano. El ha enviudado, ella se ha divorciado. Pronto se hace evidente que hay un profundo desgarro en la relación entre padre e hija. La comunicación es escasa, frecuentemente banal o convencional. Poco a poco descubrimos los motivos. Ambos viven sus mentiras. Pero todo conduce a que la hija por fin conoce que realmente su padre ha vivido en una mentira, pero no la que ella cree. Y esto lleva a un final esperanzador, en cierta medida.

La producción es austera, pero bien hecha. El director tiene oficio. Los actores, Henry O y Feihong Yu, están más que solventes en unos papeles con muy poco diálogo, con muchas miradas y muchos silencios. Siendo una historia mínima, el filme dura poco, porque poco más hay que contar.

En resumen, una historia que tiene su interés sobre relaciones familiares, dignamente realizada, que quizá tiene su punto más débil en que tampoco tiene mucho más que rascar. Le pondremos un siete en la valoración subjetiva, y otro tanto en dirección e interpretación. Amantes de la acción desenfrenada y del parloteo constante, abstenerse. Ya he dicho, pasan muy poquitas, muy poquitas cosas.

En la fotografía de hoy, una imagen con autorretrato el pasado día de San Jorge, en la Plaza de los Sitios de Zaragoza.

Marionetas y reflejo

(Canon EOS 40D; EF 50/1,8)

Elegy (2008)

Cine

Elegy (2008), 20 de abril de 2008.

Ayer nos dirigimos a ver la última película de Isabel Coixet. La directora catalana se ha puesto a sí misma el listón muy alto tras sus dos últimas películas, por lo tanto siempre da un poquito de morbo ver si va a ser capaz de mantener el nivel. El filme también tiene el aliciente de sus dos protagonistas. Se ha vendido como una película de la española Penélope Cruz, aunque comprobamos tras su visualización que el auténtico protagonista es el solvente Ben Kingsley.

El filme tiene tres partes bien diferenciadas. Por una lado, comienza con el rollete de un maduro profesor con una joven estudiante cubana que asiste a uno de sus cursos. Un rollete que poco a poco va a más, pero que termina cuando nuestro maduro profesor es incapaz de dar ciertos pasos hacia adelante. Es una fase que está bien realizada, pero que a mi me produce ciertas dudas… entiendo por qué el profesor quiere enrollarse con la alumna… ¡está buena!… pero no acabo de entender por qué querría ir más allá. Lo que conocemos del personaje de la alumna, en mi opinión, no justifica el nacimiento de sentimientos más profundos.

La senguda parte, tras la ruptura, creo que es la más lograda. Nos enfrenta con las sensaciones que el maduro profesor recibe, como consecuencia de su propia sensación de evolución y de envejecimiento, unido a lo que les pasa a sus amigos y familiares. El maduro profesor entra además en un estado de «duelo» ante la pérdida de su joven alumna. Empieza a entender que ha perdido bastante más de lo que pensaba.

La tercera parte supone un reencuentro, y…

ATENCIÓN: DETALLES DEL ARGUMENTO QUE PUEDE QUE NO QUERÁIS CONOCER.

la película se convierte en una variante de Love Story. O si lo preferís, de aquel rollo aburrido que fue Otoño en Nueva York. Cierto es que este filme creo que es superior a los dos mencionados, por muy diversos motivos; planteamiento, dirección, interpretación, sentimientos en juego, etc. Pero lo que nos pasa es que tenemos la sensación de recorrer terreno trillado.

FIN DE LOS DETALLES DEL ARGUMENTO QUE PUEDE QUE NO QUERÁIS CONOCER.

En su conjunto, la realización del filme muestra el buen oficio y saber hacer de la directora, que no deja lugar a la improvisación, que hace una puesta en escena cuidadosísima, meditando y componiendo cada plano con un detalle magnífico.

La interpretación de Kingsley es excelente, y se pone de manifiesto especialmente cuando interactúa con los secundarios del filme, algunos tan prestigiosos como Dennis Hopper, la «blondie» Deborah Harry, o los menos conocidos, como la excelente Patricia Clarkson, o Peter Sarsgaard. La española «Pe» cumple con su cometido, no está mal, aunque no la encuentro al mismo nivel que su oponente masculino. No sé muy bien porque no han buscado alguien de la edad que correspondía al personaje. Bien es verdad que como es menuda, da el pego… pero no sé… algo faltaba en el carácter que interpretaba.

En resumen, un filme que no está al mismo nivel que los anteriores largometrajes de la directora, pero que probablemente podemos considerar de lo mejor que hay en estos momentos en la cartelera, y por lo tanto, recomendable. Aunque a mí, subjetivamente, hubo cosas probablemente inherentes a la historia que no me acabaron de convencer. Por eso le pongo un seis, aunque con un siete en la dirección, y un ocho en la interpretación.

Por cierto, que la historia está basado en un libro de Philip Roth, titulado The Dying Animal.

Para la foto de hoy, me voy a un rincón intimista en El Tubo de Zaragoza.

Ortopedia La Francesa

(Canon EOS 40D; EF 50/1,8)

Atrapados en el hielo – documentales (Shackleton y los náufragos del Endurance)

Ciencia, Cine, Fotografía

Ya dediqué hace unas semanas una entrada a la exposición Atrapados en el hielo sobre la expedición de Shackleton a la Antártida. En días pasados, en el Centro de Historia de Zaragoza, se han venido proyectando una serie de documentales sobre esta aventura… u odisea más bien, si atendemos a la definición de la Real Academia Española. Tuve ocasión de asistir a dos de ellos.

El primero, titulado como la exposición Atrapados en el hielo, es el documental oficial de la exposición, por decirlo de alguna forma. En 98 minutos, utilizando imágenes de la propia expedición y algún metraje propio para aquellas localizaciones geográficas que no pudo cubrir el animoso Frank Hurley, realiza una narración muy detallada de las circunstancias que rodearon los avatares de la expedición.

El segundo, titulado South, es el documental oficial de la exposición, tal y como lo concibió el fotógrafo y cineasta australiano, y que se estrenó en 1919, una vez acabada la contienda mundial. El documental tiene dos partes. La primera de ellas consiste en mezcla del metraje rodado por Hurley junto con algunas fotografías fijas, y va narrando las peripecias del viaje. Al documental original, le han añadido una voz en off que comenta las circunstancias de la producción del mismo, así como algunas de las peripecias de la expedición. Allí nos enteramos que la parte final del documental, rodada por el propio Hurley en South Georgia (o isla de San Pedro para el mundo hispano hablante) un año después del final de la odisea, consistente sobretodo en imágenes de pingüinos, focas, elefantes marinos, cormoranes y petreles entre otros animales, así como de los glaciares de la isla, respondía al gusto del público de la época, que prefería ver los animales evolucionando que enterarse de las interesantísimas peripecias de la expedición.

En cualquier caso, ambos documentales son muy recomendables, y complementan perfectamente la exposición fotográfica.

En la imagen de hoy… pues un pingüino. Aunque no está fotografiado en las Sandwich del Sur. Más bien en la Magdalena de Santander. Pero bueno. Más vale esto que nada. Ya tiene unos años la imagen, ya. Del año 1990. Semana Santa.

Pingüino en Santander

(Pentax P30N; probablemente con Sigma 28-70/3,5-4,5)

La familia Savages (2007)

Cine

La familia Savages (The Savages, 2007), 13 de abril de 2008.

Nos encontramos aquí ante una película de lo que se ha dado en llamar cine independiente, realizada por la directora Tamara Jenkins, y que nos traslada a los problemas de dos hermanos ante la enfermedad sobrevenida de su padre, que le discapacita, le vuelve dependiente y exige a ambos hermanos una atención que no prestaban, al encontrarse alejados del progenitor, que no se hizo cargo adecuadamente de ellos en la infancia.

Sin embargo, conforme avanza el filme comprobamos que el proceso del padre sirve para mostrarnos los auténticos problemas de ambos hermanos que son propios, intrínsecos a su forma de ser y a su desarrollo personal, dos personas que están mucho más solas y desorientadas de lo que se reconocen a sí mismas, que están en el salto de los 40 y sin que tengan claro que son o van a ser en la vida. El reconocimiento de esas carencias que se produce en paralelo a la evolución del padre, especialmente en el personaje femenino interpretado magistralmente por Laura Linney, es la columna vertebral del largometraje.

La ambientación de la película es dura, sin concesiones, desde la artificiosidad de los barrios residenciales de una ciudad en el desierto de Arizona, hasta el rigor del invierno en Buffalo, en la frontera con el Canadá, nos mueve por ambientes desolados, poco acogedores para el ser humano. Incluso la humanización que la protagonista pretende en la habitación de su padre está basada en componentes mas bien horteras, vulgares y poco humanos.

Sin embargo, aquí y allí van apareciendo elementos humanos (o animales), pequeños personajes secundarios que van dotando de cierto sentido al viaje de los dos hermanos y que permiten que el final del filme se dote de cierta esperanza y optimismo.

La base de la interpretación está en los intérpretes. Si ya hemos destacado el papel de Linney, no menos magistrales están Philip Seymour Hoffman como hermano, y Philip Bosco como padre. Todos ellos ofrecen unos registros notables en los que se alterna el dramatismo de las situaciones con ciertos toques de humor que provocan inesperadas sonrisas en el espectador, que de esta forma ahuyenta el fantasma del deseo de suicidio ante la catástrofe personal que está presenciando.

En resumen, una película altamente recomendable, no apta para palomiteros ni amantes de la acción, pero que sin duda gustará y mucho a los amantes del buen cine, y especialmente del buen trabajo actoral. Yo le pongo un ocho a todo, dirección, interpretación y valoración subjetiva.

La fotografía de hoy, un grafitti con personajes tras las rejas, paradójicamente en la Calle de la Libertad de Zaragoza. Salud y república.

Tras las rejas

(Canon EOS 40D; EF 50/1,8)

El último gran mago (2007)

Cine

El último gran mago (Death Defying Acts, 2007), 6 de abril de 2008.

Si el título que le ponen en castellano a una película cuando varía del original o de su traducción correcta fuese un indicador de lo que viene a continuación, es evidente que tendríamos que haber evitado este filme. Parece que la distribuidora de este título en España no se ha enterado que El Gran Houdini fue famoso por sus números de escapismo y no por ser mago o prestidigitador. Pero bueno, es lo de menos.

La película dirigida por Gillian Armstrong está basada en la cruzada contra el espiritismo y los fenomenos paranormales que el artista desplegó a partir de un intento de estafa de una presunta medium que dijo conocer las últimas palabras de su madre. A partir de ahí, se crea una trama en la que interviene el personaje interpretado por la galesa Catherine Zeta-Jones, que pretende conseguir el dinero que el escapista, interpretado por Guy Pierce, ofrece a quien pueda demostrar que los fenómenos paranormales son reales. La trama tiene muy poquito sentido y en determinados momentos se me antoja absurda. El amorío entre los protagonistas me resulta forzado e irreal, y la historia en su conjunto no consigue interesarme en ningún momento. A pesar de durar poco más de 90 minutos, se me antojó eterna.

La interpretación de ambos protagonistas es muy floja. Por lo menos, la Zeta-Jones está guapa, lo cual apenas justifica el desplazamiento a la sala de cine. Curiosamente, quienes mejor actúan, quienes salvan algún momento puntual del filme son los dos secundarios, la joven Saoirse Ronan, a quien ya pudimos apreciar recientemente en Expiación, y el veterano actor británico Timothy Spall, casi siempre solvente en sus papeles. Pero vamos, tampoco bastan para salvar la película.

En conclusión, una película claramente fallida, en la que una correcta realización técnica no basta para que me parezca de gran interés. Por supuesto que hay cosas mucho peores… pero vamos. Le pongo un cinco, con otro cinco en la dirección y un seis en la interpretación para reconocer el trabajo de los secundarios.

Sucediendo la acción en Edimburgo, la foto de hoy es… pues eso… de Edimbugo.

(Canon EOS 100; EF 28-80/3,5-5,6 USM)

El viejo carca se ha ido a tirar tiros a otro barrio

Cine

Me refiero a Charlton Heston, que falleció el pasado 5 de abril a los 84 añitos de edad. He de decir que no era un individuo que me cayese especialmente bien. Un carca de mucho cuidado, que en los últimos años ha ido defendiendo el derecho de que los pistoleros pudieran llevar las armas que quisiesen. Invocando todavía el espíritu de salvaje oeste, en el que todo el mundo tenía que tener derecho a defenderse. Como si no fuese posible el funcionamiento del estado derecho; la ley de la selva y del más fuerte. Y por lo tanto insolidario. Y peligroso.

Pero no se puede negar que ha tenido una presencia importante en el cine. No es que fuese un gran actor. Era más bien inexpresivo. Pero se adaptaba muy bien a un tipo de personaje; ese héroe duro, incorruptible, muy poderoso físicamente. En su momento, muchas de sus películas me gustaron, y mucho. Pero ahora no sé si aguantaría verle separar las aguas, o remar en las trirremes romanas, u otras similares. Sí que recuerdo con cariño el Miguel Angel de El tormento y el éxtasis, y me parece curioso su participación en su carrera tardía en películas de ciencia ficción, algunas buenas y otras no tanto, pero realmente interesantes. Desde luego, es imprescindible en El planeta de los simios o en Cuando el destino nos alcance (estúpido título en español de Soylent Green). Las películas que hizo sobre catástrofes, por muy de moda que estuvieran en su momento, son totalmente prescindibles. Pero siempre recordaré con cariño, con el cariño del niño que yo era cuando vi el filme, aquel drama circense que fue El mayor espectáculo del mundo. Y el miedo que pasé con aquellas aventuras tropicales Cuando ruge la marabunta; aunque creo que el mérito de esta película lo tenía Eleanor Parker.

En fin, que descanse en paz. Que nosotros también descansaremos en paz, ya que su mejor momento ya pasó, y su influencia actual no era especialmente positiva para la especie humana. Una especia humana que se merece un mundo tranquilo, armonioso y en paz, como en esta imagen tomada en los Monegros recientemente.

Alzando el vuelo

(Canon EOS 40D; EF 200/4L USM)