21 Blackjack (2008)

Cine

21 Blackjack (21, 2008), 4 de mayo de 2008.

A petición propia, nos vamos al cine a ver una película que presuponemos de mero entretenimiento, sin grandes pretensiones. El chico, la chica, el mentor, el tipo duro y unas cuantas peripecias. En este caso, en torno al juego del blackjack, muy popular en los casinos de Las Vegas, y que para los menos puestos viene a ser como jugar en España a las siete y media. Pero sumando 21.

Teóricamente basada en hechos reales, el filme va de un grupo de estudiantes del MIT, que bajo la dirección de uno de sus profesores (interpretado por Kevin Spacey), forman una organización para ganar dinero en los casinos de Las Vegas gracias a su capacidad de contar las cartas de forma relativamente discreta, y por su dominio de los sucesos probabilísticos. Este grupo ficha a un nuevo e inteligente alumno (interpretado por Jim Sturgess), que accede por su necesidad de dinero y porque se siente atraido por una de las integrantes del grupo (interpretada por Kate Bosworth). Y a partir de aquí van sucediendo una serie de peripecias más o menos emocionantes.

El conjunto, dirigido por Robert Luketic, resulta entretenido y poco más. El guion tiene obvios defectos que hacen relativamente inverosímiles determinadas situaciones, y el desarrollo final parece un poco sacado de la manga. Creo que el guionista utiliza un deus ex machina un poco forzado para resolver la situación. Pero las escenas en los casinos son relativamente entretenidas y compensan en parte otras debilidades.

La interpretación es floja con actores muy jóvenes que parece que estén interpretando una de las habituales películas para adolescentes. El chico protagonista es convincente sólo a ratos. La chica está poco más que de florero; se podrían haber prescindido del personaje. O podrían haber puesto a otra chica,… no sé. Spacey, de costumbre tan sólido, hace una tarea de aliño, muy por debajo de sus posibilidades.

En resumen, entretenimiento sencillo al que no hay que pedirle grandes cosas, del que uno probablemente se olvidará pronto, pero que cumple su tarea de permitir pasar el rato sin más. Un seis, con lo mismo en la dirección, y… con un poco de benevolencia, lo mismo en la interpretación.

¿Y que hace una fotografía de los Monegros en una entrada sobre el juego, diréis vosotros? Pues básicamente, que a alguién se le ha ocurrido poner un complejo de casinos y parques temáticos por esta comarca… Y algunos no lo han tenido muy claro desde el principio, y otros empezamos a no tenerlo claro en estos momentos.

<Árboles (color)

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

Mil años de oración (2007)

Cine

Mil años de oración (A Thousand Years of Good Prayers, 2007), 27 de abril de 2008.

Nos encontramos ante el último filme que llega a las carteleras españolas del director de Hong Kong, Wayne Wang. Este director me agradó notablemente  en los años noventa con realizaciones del tipo de Smoke, Blue in the Face o La caja china. Pero luego dejó de interesar, introduciéndose en el tonto terreno de la mediocre tirando a nefasta comedia romántica o familiar actual. Por lo cual, lo tenía yo metido por ahí en un rinconcito de la memoria, cerca del olvido.

En este nuevo largometraje, cambia de registro. Nos encontramos ante una historia mínima, sobre un reencuentro entre un padre, chino, que viaja a los Estados Unidos donde vive su única hija, en una pequeña ciudad del oeste americano. El ha enviudado, ella se ha divorciado. Pronto se hace evidente que hay un profundo desgarro en la relación entre padre e hija. La comunicación es escasa, frecuentemente banal o convencional. Poco a poco descubrimos los motivos. Ambos viven sus mentiras. Pero todo conduce a que la hija por fin conoce que realmente su padre ha vivido en una mentira, pero no la que ella cree. Y esto lleva a un final esperanzador, en cierta medida.

La producción es austera, pero bien hecha. El director tiene oficio. Los actores, Henry O y Feihong Yu, están más que solventes en unos papeles con muy poco diálogo, con muchas miradas y muchos silencios. Siendo una historia mínima, el filme dura poco, porque poco más hay que contar.

En resumen, una historia que tiene su interés sobre relaciones familiares, dignamente realizada, que quizá tiene su punto más débil en que tampoco tiene mucho más que rascar. Le pondremos un siete en la valoración subjetiva, y otro tanto en dirección e interpretación. Amantes de la acción desenfrenada y del parloteo constante, abstenerse. Ya he dicho, pasan muy poquitas, muy poquitas cosas.

En la fotografía de hoy, una imagen con autorretrato el pasado día de San Jorge, en la Plaza de los Sitios de Zaragoza.

Marionetas y reflejo

(Canon EOS 40D; EF 50/1,8)

Elegy (2008)

Cine

Elegy (2008), 20 de abril de 2008.

Ayer nos dirigimos a ver la última película de Isabel Coixet. La directora catalana se ha puesto a sí misma el listón muy alto tras sus dos últimas películas, por lo tanto siempre da un poquito de morbo ver si va a ser capaz de mantener el nivel. El filme también tiene el aliciente de sus dos protagonistas. Se ha vendido como una película de la española Penélope Cruz, aunque comprobamos tras su visualización que el auténtico protagonista es el solvente Ben Kingsley.

El filme tiene tres partes bien diferenciadas. Por una lado, comienza con el rollete de un maduro profesor con una joven estudiante cubana que asiste a uno de sus cursos. Un rollete que poco a poco va a más, pero que termina cuando nuestro maduro profesor es incapaz de dar ciertos pasos hacia adelante. Es una fase que está bien realizada, pero que a mi me produce ciertas dudas… entiendo por qué el profesor quiere enrollarse con la alumna… ¡está buena!… pero no acabo de entender por qué querría ir más allá. Lo que conocemos del personaje de la alumna, en mi opinión, no justifica el nacimiento de sentimientos más profundos.

La senguda parte, tras la ruptura, creo que es la más lograda. Nos enfrenta con las sensaciones que el maduro profesor recibe, como consecuencia de su propia sensación de evolución y de envejecimiento, unido a lo que les pasa a sus amigos y familiares. El maduro profesor entra además en un estado de «duelo» ante la pérdida de su joven alumna. Empieza a entender que ha perdido bastante más de lo que pensaba.

La tercera parte supone un reencuentro, y…

ATENCIÓN: DETALLES DEL ARGUMENTO QUE PUEDE QUE NO QUERÁIS CONOCER.

la película se convierte en una variante de Love Story. O si lo preferís, de aquel rollo aburrido que fue Otoño en Nueva York. Cierto es que este filme creo que es superior a los dos mencionados, por muy diversos motivos; planteamiento, dirección, interpretación, sentimientos en juego, etc. Pero lo que nos pasa es que tenemos la sensación de recorrer terreno trillado.

FIN DE LOS DETALLES DEL ARGUMENTO QUE PUEDE QUE NO QUERÁIS CONOCER.

En su conjunto, la realización del filme muestra el buen oficio y saber hacer de la directora, que no deja lugar a la improvisación, que hace una puesta en escena cuidadosísima, meditando y componiendo cada plano con un detalle magnífico.

La interpretación de Kingsley es excelente, y se pone de manifiesto especialmente cuando interactúa con los secundarios del filme, algunos tan prestigiosos como Dennis Hopper, la «blondie» Deborah Harry, o los menos conocidos, como la excelente Patricia Clarkson, o Peter Sarsgaard. La española «Pe» cumple con su cometido, no está mal, aunque no la encuentro al mismo nivel que su oponente masculino. No sé muy bien porque no han buscado alguien de la edad que correspondía al personaje. Bien es verdad que como es menuda, da el pego… pero no sé… algo faltaba en el carácter que interpretaba.

En resumen, un filme que no está al mismo nivel que los anteriores largometrajes de la directora, pero que probablemente podemos considerar de lo mejor que hay en estos momentos en la cartelera, y por lo tanto, recomendable. Aunque a mí, subjetivamente, hubo cosas probablemente inherentes a la historia que no me acabaron de convencer. Por eso le pongo un seis, aunque con un siete en la dirección, y un ocho en la interpretación.

Por cierto, que la historia está basado en un libro de Philip Roth, titulado The Dying Animal.

Para la foto de hoy, me voy a un rincón intimista en El Tubo de Zaragoza.

Ortopedia La Francesa

(Canon EOS 40D; EF 50/1,8)

Atrapados en el hielo – documentales (Shackleton y los náufragos del Endurance)

Ciencia, Cine, Fotografía

Ya dediqué hace unas semanas una entrada a la exposición Atrapados en el hielo sobre la expedición de Shackleton a la Antártida. En días pasados, en el Centro de Historia de Zaragoza, se han venido proyectando una serie de documentales sobre esta aventura… u odisea más bien, si atendemos a la definición de la Real Academia Española. Tuve ocasión de asistir a dos de ellos.

El primero, titulado como la exposición Atrapados en el hielo, es el documental oficial de la exposición, por decirlo de alguna forma. En 98 minutos, utilizando imágenes de la propia expedición y algún metraje propio para aquellas localizaciones geográficas que no pudo cubrir el animoso Frank Hurley, realiza una narración muy detallada de las circunstancias que rodearon los avatares de la expedición.

El segundo, titulado South, es el documental oficial de la exposición, tal y como lo concibió el fotógrafo y cineasta australiano, y que se estrenó en 1919, una vez acabada la contienda mundial. El documental tiene dos partes. La primera de ellas consiste en mezcla del metraje rodado por Hurley junto con algunas fotografías fijas, y va narrando las peripecias del viaje. Al documental original, le han añadido una voz en off que comenta las circunstancias de la producción del mismo, así como algunas de las peripecias de la expedición. Allí nos enteramos que la parte final del documental, rodada por el propio Hurley en South Georgia (o isla de San Pedro para el mundo hispano hablante) un año después del final de la odisea, consistente sobretodo en imágenes de pingüinos, focas, elefantes marinos, cormoranes y petreles entre otros animales, así como de los glaciares de la isla, respondía al gusto del público de la época, que prefería ver los animales evolucionando que enterarse de las interesantísimas peripecias de la expedición.

En cualquier caso, ambos documentales son muy recomendables, y complementan perfectamente la exposición fotográfica.

En la imagen de hoy… pues un pingüino. Aunque no está fotografiado en las Sandwich del Sur. Más bien en la Magdalena de Santander. Pero bueno. Más vale esto que nada. Ya tiene unos años la imagen, ya. Del año 1990. Semana Santa.

Pingüino en Santander

(Pentax P30N; probablemente con Sigma 28-70/3,5-4,5)

La familia Savages (2007)

Cine

La familia Savages (The Savages, 2007), 13 de abril de 2008.

Nos encontramos aquí ante una película de lo que se ha dado en llamar cine independiente, realizada por la directora Tamara Jenkins, y que nos traslada a los problemas de dos hermanos ante la enfermedad sobrevenida de su padre, que le discapacita, le vuelve dependiente y exige a ambos hermanos una atención que no prestaban, al encontrarse alejados del progenitor, que no se hizo cargo adecuadamente de ellos en la infancia.

Sin embargo, conforme avanza el filme comprobamos que el proceso del padre sirve para mostrarnos los auténticos problemas de ambos hermanos que son propios, intrínsecos a su forma de ser y a su desarrollo personal, dos personas que están mucho más solas y desorientadas de lo que se reconocen a sí mismas, que están en el salto de los 40 y sin que tengan claro que son o van a ser en la vida. El reconocimiento de esas carencias que se produce en paralelo a la evolución del padre, especialmente en el personaje femenino interpretado magistralmente por Laura Linney, es la columna vertebral del largometraje.

La ambientación de la película es dura, sin concesiones, desde la artificiosidad de los barrios residenciales de una ciudad en el desierto de Arizona, hasta el rigor del invierno en Buffalo, en la frontera con el Canadá, nos mueve por ambientes desolados, poco acogedores para el ser humano. Incluso la humanización que la protagonista pretende en la habitación de su padre está basada en componentes mas bien horteras, vulgares y poco humanos.

Sin embargo, aquí y allí van apareciendo elementos humanos (o animales), pequeños personajes secundarios que van dotando de cierto sentido al viaje de los dos hermanos y que permiten que el final del filme se dote de cierta esperanza y optimismo.

La base de la interpretación está en los intérpretes. Si ya hemos destacado el papel de Linney, no menos magistrales están Philip Seymour Hoffman como hermano, y Philip Bosco como padre. Todos ellos ofrecen unos registros notables en los que se alterna el dramatismo de las situaciones con ciertos toques de humor que provocan inesperadas sonrisas en el espectador, que de esta forma ahuyenta el fantasma del deseo de suicidio ante la catástrofe personal que está presenciando.

En resumen, una película altamente recomendable, no apta para palomiteros ni amantes de la acción, pero que sin duda gustará y mucho a los amantes del buen cine, y especialmente del buen trabajo actoral. Yo le pongo un ocho a todo, dirección, interpretación y valoración subjetiva.

La fotografía de hoy, un grafitti con personajes tras las rejas, paradójicamente en la Calle de la Libertad de Zaragoza. Salud y república.

Tras las rejas

(Canon EOS 40D; EF 50/1,8)

El último gran mago (2007)

Cine

El último gran mago (Death Defying Acts, 2007), 6 de abril de 2008.

Si el título que le ponen en castellano a una película cuando varía del original o de su traducción correcta fuese un indicador de lo que viene a continuación, es evidente que tendríamos que haber evitado este filme. Parece que la distribuidora de este título en España no se ha enterado que El Gran Houdini fue famoso por sus números de escapismo y no por ser mago o prestidigitador. Pero bueno, es lo de menos.

La película dirigida por Gillian Armstrong está basada en la cruzada contra el espiritismo y los fenomenos paranormales que el artista desplegó a partir de un intento de estafa de una presunta medium que dijo conocer las últimas palabras de su madre. A partir de ahí, se crea una trama en la que interviene el personaje interpretado por la galesa Catherine Zeta-Jones, que pretende conseguir el dinero que el escapista, interpretado por Guy Pierce, ofrece a quien pueda demostrar que los fenómenos paranormales son reales. La trama tiene muy poquito sentido y en determinados momentos se me antoja absurda. El amorío entre los protagonistas me resulta forzado e irreal, y la historia en su conjunto no consigue interesarme en ningún momento. A pesar de durar poco más de 90 minutos, se me antojó eterna.

La interpretación de ambos protagonistas es muy floja. Por lo menos, la Zeta-Jones está guapa, lo cual apenas justifica el desplazamiento a la sala de cine. Curiosamente, quienes mejor actúan, quienes salvan algún momento puntual del filme son los dos secundarios, la joven Saoirse Ronan, a quien ya pudimos apreciar recientemente en Expiación, y el veterano actor británico Timothy Spall, casi siempre solvente en sus papeles. Pero vamos, tampoco bastan para salvar la película.

En conclusión, una película claramente fallida, en la que una correcta realización técnica no basta para que me parezca de gran interés. Por supuesto que hay cosas mucho peores… pero vamos. Le pongo un cinco, con otro cinco en la dirección y un seis en la interpretación para reconocer el trabajo de los secundarios.

Sucediendo la acción en Edimburgo, la foto de hoy es… pues eso… de Edimbugo.

(Canon EOS 100; EF 28-80/3,5-5,6 USM)

El viejo carca se ha ido a tirar tiros a otro barrio

Cine

Me refiero a Charlton Heston, que falleció el pasado 5 de abril a los 84 añitos de edad. He de decir que no era un individuo que me cayese especialmente bien. Un carca de mucho cuidado, que en los últimos años ha ido defendiendo el derecho de que los pistoleros pudieran llevar las armas que quisiesen. Invocando todavía el espíritu de salvaje oeste, en el que todo el mundo tenía que tener derecho a defenderse. Como si no fuese posible el funcionamiento del estado derecho; la ley de la selva y del más fuerte. Y por lo tanto insolidario. Y peligroso.

Pero no se puede negar que ha tenido una presencia importante en el cine. No es que fuese un gran actor. Era más bien inexpresivo. Pero se adaptaba muy bien a un tipo de personaje; ese héroe duro, incorruptible, muy poderoso físicamente. En su momento, muchas de sus películas me gustaron, y mucho. Pero ahora no sé si aguantaría verle separar las aguas, o remar en las trirremes romanas, u otras similares. Sí que recuerdo con cariño el Miguel Angel de El tormento y el éxtasis, y me parece curioso su participación en su carrera tardía en películas de ciencia ficción, algunas buenas y otras no tanto, pero realmente interesantes. Desde luego, es imprescindible en El planeta de los simios o en Cuando el destino nos alcance (estúpido título en español de Soylent Green). Las películas que hizo sobre catástrofes, por muy de moda que estuvieran en su momento, son totalmente prescindibles. Pero siempre recordaré con cariño, con el cariño del niño que yo era cuando vi el filme, aquel drama circense que fue El mayor espectáculo del mundo. Y el miedo que pasé con aquellas aventuras tropicales Cuando ruge la marabunta; aunque creo que el mérito de esta película lo tenía Eleanor Parker.

En fin, que descanse en paz. Que nosotros también descansaremos en paz, ya que su mejor momento ya pasó, y su influencia actual no era especialmente positiva para la especie humana. Una especia humana que se merece un mundo tranquilo, armonioso y en paz, como en esta imagen tomada en los Monegros recientemente.

Alzando el vuelo

(Canon EOS 40D; EF 200/4L USM)

20 años de «Mujeres»

Cine

Fue la película que descubrió a mucha gente la existencia cinematográfica de Pedro Almodóvar. Algunos lo habíamos descubierto ya. Siempre he creído que La ley del deseo es la película que más me ha gustado en el momento de verla de las dirigidas por el director manchego. Y la que más me impresionó, supongo que porque todavía era muy impresionable, Matador. Todavía anterior. Me estoy refiriendo, por supuesto, a Mujeres al borde de un ataque de nervios.

Un repaso mental a la filmografía del director me lleva a concluir que casi toda ella es aprovechable. Lo he visto todo, salvo algunos cortos tempranos. Y creo que la única película cuya existencia deploro es Kika. Creo que ha marcado culturalmente y estéticamente a una parte de mi generación, y de las que me rodean. Incluso los que no gustan del peculiar realizador. Hemos sido influidos. Curiosamente, siendo uno de los directores menos estandarizados del cine español. Porque uno de los problemas del cine español es que hay mucha estandarización. Que toca guerra civil,… pues abundantes películas guerracivilistas,… algunas buenas, algunas malas. Que toca posguerra,… pues toma posguerra,… algunas malas, algunas buenas. Que toca cine social,… tira cine social para todos, más aburrido o menos aburrido. Que toca comedia pertarda,… pues lo dicho, algunas malas,… y otras peores. Pero Almodóvar ha ido fuera de la línea habitualmente; nos ha contado lo que le ha dado la gana contarnos. Pero siempre, siempre, ofreciéndonos una estética y un contenido nunca banales.

Si toca celebrar el aniversario. Pues lo celebraremos. Esta noche me pondré el filme, que está por ahí llenándose de polvo en alguna estantería de mi filmoteca particular. Y recordaré a los terroristas chiitas, y a los gazpachos que adormecen, y a los taxistas imposibles, y a los contestadores automáticos que vuelan desde las terrazas de los áticos… y sobre todo, a las mujeres, estén o no estén al borde del ataque de nervios.

Hoy pondré una imagen de la castiza Ribera de Curtidores en Madrid, escenario privilegiado de la película que aquí recordamos.

Ribera de Curtidores

 

(Canon EOS D60; EF 24-105/4L IS USM)

La noche es nuestra (2007)

Cine

La noche es nuestra (We own the night, 2007), 30 de marzo de 2008.

En una cartelera que poco a poco, y a mucha distancia todavía del verano, se va convirtiendo en un erial, nos acercamos a ver un filme policiaco, cuya acción se situa a finales de los ochenta, y con el trasfondo de las actividades de la mafia rusa en el tráfico de drogas. Es una historia tradicional de padre con dos hijos, uno bueno y responsable, mientras que el otro es un tarambana que encontrará una ocasión para redimirse en la acción. El largometraje está dirigido por James Gray, el padre es el veterano Robert Duvall, los hijos están interpretados por Joaquin Phoenix y Mark Wahlberg, y el florero de turno es la guapísima Eva Mendes.

La película en sí misma no creo que aporte nada nuevo al género. Hablando de mafias rusas, la reciente Promesas del Este, injustamente olvidada en la temporada de premios, nos ofrecía mucho más. Pero encontramos un producto correcto, que nos entretiene, con una historia que si bien no está redondamente cerrada, se ve bien y nos permite salir de la sala de cine con la sensación de no haber perdido el tiempo. Que no es poco, hoy en día. Tiene incluso algunos logros. Me gusta mucho una persecución desarrollada bajo la lluvia, con un tratamiento distinto de lo que se ve habitualmente, con un punto de vista más subjetivo por parte de uno de los protagonistas. Por otra parte, hay aspectos de la evolución personal de los protagonista que no son del todo creibles, o no están bien explicados. Especialmente la evolución personal de los dos hermanos.

Sin embargo, la interpretación es uno de los puntos fuertes de este filme, ya que los tres personajes principales están trabajados con mucha solvencia. Lo que se agradece y mucho. Sobriedad y elegancia. Sin aspavientos. La chica, como ya he dicho, un florero, a pesar de tener un momento clave en el filme, que no está del todo bien resuelto.

En general, una película para pasar entretenidamente una tarde, a la que daré un seis a la dirección, un siete a la interpretación y otro siete a la valoración subjetiva.

Como de noche va la cosa, os pongo aquí el anochecer del sábado pasado en los Monegros, en el borde entre las provincias de Huesca y Zaragoza.

Arbolada l�nea del cielo
(Canon EOS 40D; EF 200/2,8L USM)

Nuevos académicos y reconocimientos a las más modernas artes

Cine, Fotografía, Literatura

Esta semana nos llega la noticia de que José Luis Borau, maño como yo mismo, director y guionista cinematográfico, ha sido elegido para ser académico de la Real Academia Española, órgano responsable de velar por la calidad del idioma castellano o español en este lado del Atlántico. Se sentará en el sumamente adecuado por su apellido sillón «B mayúscula». Por otro lado, también me llegan noticias de que Publio López-Mondéjar (manda narices que no tiene artículo en la Wikipedia), fotógrafo e historiador de la fotografía, ha sido nombrado académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Me honra tener en mi biblioteca su Historia de la Fotografía Española.

Si me parecen notables estas noticias, es sobre todo porque tanto el cine como la fotografía son dos artes que también son espectáculo o mero entretenimiento, y por lo tanto no está en el pensamiento colectivo su naturaleza de artes.

El cine sí que ha sido llamado en ocasiones el séptimo arte; pero la naturaleza del cine moderno, más puesto al servicio del espectáculo, del pim-pam-pum de los efectos especiales, que al de la expresión artística de ideas, sentimientos y sensaciones, hace que lo del séptimo arte corresponda más a tiempos pasados, de películas en blanco y negro, que a casi nadie interesa hoy. Con el nombramiento de Borau, que sucede al fallecimiento de Fernando Fernán Gómez, la RAE mantiene el reconocimiento del cine como expresión artística literaria y como elemento difusor y condicionador del idioma. Me parece bien. Hace pocos días, con motivo del fallecimiento de Azcona, ya señalaba la importancia del guion en la obra cinematográfica. No en vano, los norteamericanos denominan al guionista como writer, escritor. El guion no deja de ser una obra literaria. Pues que siga esta representación muchos años. Por cierto, que a Rafael Azcona le propusieron en su momento ser académico de la RAE; pero en su modestia rechazó el honor. Una pena. Quizá fue quien más se lo mereció.

Respecto a la fotografía, su reconocimiento como disciplina artística aún es más ignorada por el público en general. Es curioso que en un momento en el que el advenimiento y la popularización de la fotografía digital hace que se esté realizando más fotografías que nunca, tengo la impresión que hay menos gente todavía que considera que este medio de expresión puede ser un arte. Un arte que está en crisis, por que un cambio en el paradigma tecnológico necesariamente afecta al concepto de la obra artística. En cualquier caso, la acogida por parte de la Academia de Bellas Artes de un fotógrafo, y especialmente uno que tanto ha contribuido a poner orden en la maltrecha historia de la fotografía española. Dada mi afición a la fotografía, con la que os machaco en cada entrada de este Cuaderno de Ruta, este nombramiento me pone especialmente contento. Bien es cierto que yo mismo no me atrevo a asignarme la etiqueta de «artista». Me conformaré con ser un modesto «artesano» aficionado.

La imagen de hoy, tomada en el interior de la Sagrada Familia de Barcelona, espero que sea metafórica del ascenso de las artes audiovisuales.

Ascensor y sol

 

(Pentax K10D; SMC-A 50/2)

Vía: ElPaís.com

Vía: Acerca de la fotografía. Técnica, estética y opinión

Y Richard Widmark también… vaya epidemia

Cine

Si la semana pasada aseguraba que las gentes del cine nunca se van solos, parece que esta semana se ha encargado de machacar con insistencia en el concepto. Tras el adiós, discreto, de Rafael Azcona, nos llega ahora desde el otro lado del Atlántico el adiós de uno de los duros por excelencia del cine de la segunda mitad del siglo XX. A la avanzadísima edad de 93 años, ha muerto Richard Widmark. La verdad es que yo pensaba que hace tiempo que estaba criando malvas. Hace 15 años que no trabajaba.

Gánsteres, cowboys y soldados forman buena parte de los 75 papeles que interpretó. Esto hace que no sea de mis actores favoritos, al no ser estos los géneros cinematográficos que más me atraen. Pero siempre me pareción un actor solvente, con una presencia muy característica. Son muchas las películas en las que le podríamos recordar. Pero yo elegiré una que tuve ocasión de volver a ver recientemente. Se trata de Judgement at Nuremberg (titulada en castellano como Vencedores y vencidos ¡?), una visión que me parece muy interesante sobre los juicios de Nuremberg, al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Allí nos ofrecía el papel de un fiscal muy vehemente, y enérgico. Interesante. Muy interesante.

En fin, no insistiré más allá. Esperemos que se haya pasado la mala racha. Y si no, aquí estaré para realizar mis modestos homenajes a las gentes del cine. La foto de hoy,… sí que tiene tema funerario… en el Cementerio de Zaragoza.

Cruces

(Pentax K10D; SMC-A 100/4 Macro)

Nos deja Azcona,… es como si quedaramos huérfanos de ideas

Cine

Eso es lo que siento. Si alguien que esté leyendo esta entrada ha ido leyendo con cierta frecuencia las que dedico al cine, sabrá que una de mis principales quejas en el cine actual es la de una falta crónica de buenas ideas. Las buenas ideas se expresan tanto en el concepto general de la película como en el guion de la misma. Por ello, para mí la figura del guionista es tremendamente importante. Creo que es una figura que no está suficientemente valorada en el mundo del cine. O por lo menos en lo que se refiere a su relación con las masas.

Ahora nos enteremos que este domingo falleció Rafael Azcona. A los 81 años. Se fue con discreción, sin hacer ruido. Un tipo modesto, este Azcona. Con 95 guiones a sus espaldas, según IMDb.com, hay que suponer que entre lo bueno, o mejor dicho lo buenísimo que escribió, también hay alguna que otra pifia. Es inevitable. Pero creo que lo que no faltaron fueron ideas. El comienzo, desde mi punto de vista, fue arrollador. Entre 1959 y 1963 firma guiones como El pisito, Plácido, El cochecito o El verdugo. Comedia social de lo bueno lo mejor que se ha hecho en este país. Para mí, El verdugo podría ser mi película española favorita de todos los tiempos. Siempre he pensado que la UNESCO la tendría que declarar patrimonio de la humanidad. ¡Tantos temas, tan bien contados, en tan poco tiempo! No seguiré mencionando grandes logros. Hay muchos. Demasiado para no sentirse apabullado y permitir concentrarse en uno u otro. Quizá, por destacar alguno de «la edad contemporánea» del cine español, ese magnífico guion que es Belle Epoque, nuevamente la comedia con un toque amargo aquí y allá; la luz y el optimismo a punto de ser devorados por incógnitas sombras.

La sensación que a uno le queda es de orfandad. De que todo ese raudal de ingenio se ha perdido. Un amigo mío suele decir, socarronamente, que la inteligencia es como la energería; ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Y que si cada vez somos más y más, la inteligencia cada vez está más repartida… o sea, cada vez los individuos somos menos inteligentes. Y que si no, a vez como explicas los desastres que se ven en el telediario. Pues ahí tengo miedo. Miedo a que la inteligencia de Azcona se haya dividido y dispersado. Que dentro de unos años, no seamos capaces de encontrar un sustituto. Alguien que nos cuente las cosas que tienen que ser contadas, bien contadas, e inteligentemente.

Para la foto de hoy, me resisto a poner una imagen triste. Prefiero un poco de Carnaval, como el que celebraban en Belle Epoque. Solo que este es en Zaragoza.

Carnaval Infantil 2007

 

(Canon EOS D60; EF 28-135/3,5-5,6 IS USM)