Como es costumbre en mí, esta entrada con fotos debería ir acompañada de otra en carloscarreter.es donde se explicarían las minucias de la técnica fotográfica asociadas a las fotos. ¿Qué cámara es? Una Canon EOS 3. ¿Qué óptica utilicé? Un Canon EF 40 mm f2,8 STM. ¿Y el material sensible? Kodak ProImage 100, película negativa en color. ¿Cuándo hice las fotos? A finales del mes de febrero de este año 2022.
Pero por algún motivo, no puedo entrar a la interfaz de edición de las entradas de ese blog. El sitio funciona. Si se abre la dirección anterior, se ven las entradas. Pero no puedo acceder a la dirección del administrador del sitio. Y hoy no estoy de humor para ver qué ha sucedido.
Así que como ya veis, he resumido lo que hubiera escrito allí en unas pocas líneas en el primer párrafo de esta entrada de mi Cuaderno de ruta. Me estoy planteando hacer más sencillo todo. Quizá deba hacer más sencilla mi vida. En fin… ya veremos.
En los últimos años, para quienes somos aficionados a la fotografía con película tradicional en color, las noticias sobre su supervivencia solían ser malas. Disminución de la oferta de emulsiones sensibles y aumento considerable de los precios, sumado a que hay que tirar de cámaras de segunda mano, no fabricándose en la práctica cámaras nuevas que no sean «juguetes» de plástico más o menos afortunados a la hora de hacer fotos.
Pero recientemente ha habido algunas buenas noticias. Aumentará un poco la oferta de emulsiones sensibles disponible. Y entre esas iniciativa, una que nos llega desde Alemania, que se va a financiar, al menos en parte, con la venta de unos lotes de película con unas características particulares, de las que hoy os ofrezco algunos ejemplos. Los detalles técnicos en Rollos de película negativa en color por una buena causa – Leica M6 con Elmar-C 90 mm y Adox Color Mission.
No estoy muy contento con los resultado que obtengo usando el sistema Fujifilm Instax de fotografías instantáneas. Y por lo que veo por ahí, debería obtener más nitidez y detalles en las fotos de este sistema. Mientras investigo, estoy usando de nuevo las Polaroid, buscando ofertas de cartuchos de película no tan caros como el precio oficial de la misma.
Desde hace varios años he comprado bastante libros y otras publicaciones en formatos más sencillos de la editorial británica Another Place Press. Esta editorial está localizada en las highlands escocesas, no sé exactamente donde, no lo dice Ian Sarjeant, su propietario. Que también es fotógrafo. Y su objetivo es hace ediciones limitadas, económicas, pero de buena calidad, para fotógrafos de todo el mundo. Con un tema principal; el paisaje y su interrelación con el ser humano. Un tema que siempre me ha interesado ha diversos niveles. Y estaba bastante satisfecho con los libros que añadía a mi biblioteca procedentes de esta pequeña pero dinámica editorial.
Visitamos Polonia a principio del verano de 2008, pero no estuvimos ni cerca del bosque del libro de hoy. Así que pondré algunas fotos de los agradables alrededores del castillo de Malbork, no lejos de Gdansk.
Pero en los dos libros que he recibido desde el uno de enero, creo que los dos estaban encargados desde el año pasado, puesto que los reservé antes de su salida de la imprenta, me he encontrado con una desagradable sorpresa. La salida del Reino Unido de la Unión Europea ya está consumada, y los productos que proceden de la Gran Bretaña, o Irlanda del Norte, puede ser gravados en aduanas con aranceles o IVA. Sin que en origen te descuenten el IVA local. Así que pagas dos veces el impuesto, allí y aquí. En libros de modesto valor económico… si sumas los gastos de envío… el aumento del precio es excesivo. Por lo tanto, salvo que saquen un título que me llame mucho mucho mucho la atención, ya no me merece la pena comprar libros. Prefiero dedicar ese dinero a otros libros que por el mismo costo me produzcan más valor personal. ¡Hasta luego y gracias por el pescado!
El último libro comprado y recibido es Puszcza del francés Nicolas Blandin. Un fotógrafo que reparte su tiempo entre los trabajos de encargo, los trabajos editoriales y los proyectos personales. En estos últimos se centra en proyectos documentales en los que combina el retrato del entorno y el paisaje con los de las personas que en un lugar habitan y trabajan. En general… me gusta su enfoque y me gustan sus fotos.
Puszcza es una palabra polaca que significa «gran bosque», especialmente referido a los bosques primigenios, inalterados o escasamente alterados por el ser humano. Si ponéis la palabra en Google Translate dice que significa «desierto», pero el Wiktionary inglés, que incluye palabras de muchos idiomas, en su primera acepción indica lo de los bosques, y es su segunda acepción, marcada como arcaísmo la que se refiere a las malas tierras o tierras salvajes en general. Y en concreto, el libro se refiere a Białowieża, uno de los escasos reductos de los bosques templados que en tiempos cubrieron Europa hasta que la acción del hombre los eliminó para dar paso a bosques alterados, cultivados, o a su desaparición para urbanización y cultivo. Este bosque es patrimonio de la humanidad, pero sólo una pequeña parte tiene especial protección en Polonia como parque nacional. Y el libro de Blandin intenta reflejar la relación de los humanos que habitan en sus límites con el paisaje del bosque. Me gusta este libro. Viene con una foto de tirada limitada en tamaño Din-A4. Creo que echaré de menos estos libritos.
Para determinadas tardes del mes de febrero, en las proximidades de la puesta del sol, tenía pensado en seguir ensayando y, quizá, profundizando en el paisaje urbano y la arquitectura que quedó como herencia de la Exposición Internacional Zaragoza 2008. Y el medio que me parecía más apropiado para ello era el formato medio.
Pero cuando fotografías al aire libre, la naturaleza va por libre, y la meteorología tomar sus propias decisiones, y también marca las tuyas. A pesar de que no se arregló la sequía que nos amenaza desde principios de año, las nubes, ausente de Zaragoza durante todo el mes de enero, empezaron a cubrir los cielos de Zaragoza, especialmente por las tardes a las horas en las que yo quería aprovechar una especial calidad de la luz. Salí varias veces para hacer fotos, tanto en fines de semana como entre semana, y apenas arrancaba una o dos fotografías en cada desplazamiento. Y no necesariamente las que yo buscaba.
Empieza a ser ya habitual que cuando dedico mi jornada fotográfica a la fotografía digital lleve conmigo una cámara compacta con un rollo de película. Las más de las veces película negativa en color. Y si no termino el rollo en esa jornada,… pues lo llevo unos días más mientras deambulo por la ciudad y lo voy terminando.
Cuando estuve hace ya unas semanas haciendo fotos en el entorno de la estación de Casetas, con la cámara digital de formato medio, y también con una Polaroid, llevé también una de estas compactas con negativos en color.
Se me ha echado el día encima con unas cosas y otras. Así que en plan telegráfico y con los tulipanes y narcisos del Parque Grande de Zaragoza.
Siempre me ha parecido irónico que quienes muchos consideran el mejor fotógrafo británico del siglo XX, Bill Brandt, naciera en Hamburgo. Como los mejores restaurantes de Londres, que son indios. De Brandt nos han hablado en Blind Magazine.
Nobuyoshi Araki es un fotógrafo controvertido. Pero su Sentimental Journey me encanta. Un canto al amor a su esposa. Al que también lloró amargamente cuando murió, como nos cuentan en Pen ペン Magazine.
Me gusta la fotografía de arquitectura. Hago de vez en cuando. Pero soy demasiado cuadriculado para que me guste lo que hago. Rumi Ando encuentra el orden en el caos de Tokio. En Pen ペンMagazine. Como me gustan los paisajes costeros con figura de Keiko Sasaoka, también en Pen ペン Magazine.
Si algún día me iban a decir que me iban a gustar retratos de cosplayers no me lo hubiera creído. Pero me gustan los que hace Thurstan Redding. En Creative Boom.
No conocía a Evelyn Hofer. Odio el nombre de Evelyn, nunca sé si es hombre o mujer. Esta vez, mujer. Me gustan sus fotos. Especialmente las de color. No los cuenta Leire Etxazarra en su cuenta de Instagram.
Pues está todo dicho en el título de la entrada. Dado que en este mes de marzo se celebra el 35º aniversario del sistema fotográfico Canon EOS, que vengo usando desde 1993, decidí adquirir un pequeño objetivo de focal variable de los que se vendían en kit con la primera cámara del sistema, de la que tengo un ejemplar. Todo a precios muy baratos hoy en día. A pesar de la subida de precio de los equipos de segunda mano para fotografía con película tradicional al ponerse de nuevo de moda, curiosamente muchas de las cámaras más competentes, pero más modernas y con menos sabor nostálgico, siguen baratas.
En cualquier caso, son muy buenas cámaras para hacer fotografía. Y esta modesta óptica no es puntera ni mucho menos, pero es suficientemente honesta para usarla para salir a pasear haciendo fotos. También la he probado con una moderna cámara digital. Los detalles técnicos los podéis encontrar en Un pequeño y modesto 35-70 mm para celebrar el 35º aniversario de los sistemas Canon EOS.
Como ya os conté hace un mes, aproximadamente, de vez en cuando llegan a mi poder muestras de películas fotográficas exóticas. Algunas me las dan, algunas las compro, otras las «heredo»… En cualquier caso, me llegó un lote de películas de origen diversos reenvasadas en Lituania. Cuatro rollos de distintas características. El segundo de los que he usado es una película de sensibilidad media, usada originalmente con fines técnicos; el reconocimiento aéreo a media altitud. Pero tampoco he quedado contento con los resultados. No tan subexpuestos como con la película anterior, pero también subexpuestos.
Las fotos han quedado muy contrastadas con unas sombras excesivamente profundas. Y eso que puse un filtro rojo para que, aprovechando la sensibilidad extendida de la película al infrarrojo cercano, la vegetación quedase con una gama de grises más progresiva, no tan densa, al mismo tiempo que aumentaba el contraste de los cielos. Los detalles técnicos están en Experimento fallido – NocolorStudio nº 5 High Contrast con Pentax MX y SMC-M 40 mm. Más decentes que las de hace un mes… pero he quedado poco convencido.
Como ya comentaba el lunes, cuando estuve en Madrid a principios de febrero, me llevé una cámara para película tradicional y unos rollos de película negativa en color. Las fotos que muestro hoy son del último rollo película que usé. Una película distinta de la de las fotos que os mostraba el lunes.
Estoy más satisfecho de las fotos de este último rollo que de los anteriores. El comentario técnico sobre esto lo podéis encontrar en Madrid con película negativa en color (II) – Pentax MX y Kodak UltraMax 400. Pero cuando digo «más satisfecho» me refiero a la calidad intrínseca de la foto; grano, nitidez, color, etc. Las cualidades estéticas y emocionales pocas veces tienen que ver con esto. Y en eso, todos los rollos están más o menos a la par.
Cuando estuve en Madrid a principios de febrero, me llevé una cámara para película tradicional y unos rollos de película negativa en color. Las fotos no están mal,… pero la película que usé la mayor parte del día no me acaba de convencer del todo. O metí la pata en algo, lo cual siempre hay que considerar.
Ninguna sorpresa, nada realmente nuevo que comentar hoy. Una fórmula comprobada, que funciona sin problemas. Una cámara compacta fiable, con una calidad óptica decente, y un rollo de negativos en color.
Inicialmente orientado a las anécdotas arquitectónicas o del paisaje urbano que uno encuentra por la ciudad mientras camina, la llegada de un cierto equipo para probar, convirtió en la combinación fotográfica de hoy en un acompañante en esas pruebas.