[Televisión] Cosas de series especial; adiós a Jackie Peyton

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Con Jackie Peyton (Edie Falco), Nurse Jackie, se nos va la última de las antiheroínas o los antihéroes que durante unos años han estado presentes en la televisión que nos llegaba del otro lado del Atlántico. Estos personajes que claramente suponen un modelo a NO seguir, pero que conquistan de una otra forma la simpatía del espectador, provocando una paradoja, ya que en condiciones normales, la ética de las conductas de los mismos sería condenable en un porcentaje de ocasiones elevados.

Jackie Peyton traía consigo el contraste de ser simultáneamente una drogadicta y una enfermera.

Esta es una de esas series en las que Nueva York se cuela como un protagonista más, casi de rondón, pero imprescindible.

Esta es una de esas series en las que Nueva York se cuela como un protagonista más, casi de rondón, pero imprescindible.

El oficio de enfermera o enfermero es uno de los más valorados por la sociedad. Desde luego en España, pero supongo que en muchos países. Es la persona cuidadora, aquella que nos atiende nuestras necesidades cuando más vulnerables nos sentimos. Cuando estamos enfermos. Más si estamos en un hospital, en un servicio de urgencias. Estamos un poco a su merced. Y Jackie es una buena enfermera, muy orientada hacia sus pacientes, que llega poner sus necesidades por encima incluso de las estructuras, de los reglamentos, de las convenciones,…

Un consumidor de sustancias adictivas es un enfermo. Pero es un enfermo que se comporta como (perdón por la expresión) un perfecto cabrón. Su dependencia de las sustancias le hará pasar del modo más egoísta, por encima de su familia, cónyuge e hijos, de sus amigos, de sus compañeros de trabajo. De todos se aprovechará, a todos engañará, a todos mentirá. Que en un momento podamos sentir simpatía por un personaje así es la gran paradoja que explotan las series de este tipo.

Pero no el Nueva York de los tópicos turistas, sino el de las calles y los neoyorquinos, con sus alegrías y sus miserias.

Pero no el Nueva York de los tópicos turistas, sino el de las calles y los neoyorquinos, con sus alegrías y sus miserias.

Nurse Jackie empezó su andadura hace seis años, siete temporadas, en tono de franca comedia, y con el tremendo carisma de su protagonista, el buen hacer de Falco, consiguió en poco tiempo llevarnos a esta paradoja. Y hacer que nos pusiéramos irremediablemente de su parte. Pero las consecuencias de sus actos no podían salir siempre bien paradas, y evolucionó poco a poco al drama, con notas de comedia, comedia negra en las más de sus ocasiones. Paradójicamente, esto también condujo a un cierto agotamiento del personaje. Si la serie se mantuvo de una forma u otra, fue gracias a algo que cada vez se muestra más importante en las series; los personajes secundarios. Y especialmente dos. Gloria Akalitus (Anna Deavere Smith), esa veterana enfermera que quiere mostrarse directiva implacable, pero que conserva mucho más corazón y coraje del que quiere demostrar. Y Zoey Barkow (Merritt Wever), la ingenua enfermera novata que vemos crecer y madurar. Porque ambas son en el fondo la otra cara de Jackie, el potencial que hay detrás de una fenomenal mujer arruinada por las drogas. Akalitus es el cerebro y Zoey es el corazón, sin que ninguna de las dos carezca del otro; ambas íntegras, éticas, con sus fortalezas y también con sus debilidades, que saben vencer por sí solas o con ayuda de otros. Son la propuesta ética de una serie que podría haberse quedado en un planteamiento un poco canalla.

Quizá la serie se haya prolongado demasiado tiempo, y llevase varias temporadas dando vueltas sobre sí misma, como se ha comentado en muchos sitios. Puede ser. En cualquier caso, nos ha proporcionado buenos momentos. Y sólo nos queda el cómo interpretar el momento final de la serie. Como un punto final,… o como un final de ciclo, tras el cual, sin el escenario habitual de la serie todo volverá a seguir igual… Que cada uno se quede con lo que prefiera.

Incluso muestra la serie una cierta crítica a la especulación frente a los intereses de los ciudadanos; aunque no sé porque deciden que los malos sean noruegos, si hay yanquis más que suficientes para cumplir a la perfección el papel de especuladores sin alma.

Incluso muestra la serie una cierta crítica a la especulación frente a los intereses de los ciudadanos; aunque no sé porque deciden que los malos sean noruegos, si hay yanquis más que suficientes para cumplir a la perfección el papel de especuladores sin alma.

[Televisión] Cosas de series; flojera general veraniega, a Nurse Jackie le dedicaré un especial

Televisión

Pues sí. Se nos ha despedido para siempre Nurse Jackie. Ha sido lo más destacado de esta semana. Pero eso merece una entra especial. Mañana o pasado mañana.

Por lo demás, he seguido revisando las novedades de este mes de junio, las series que pueden marcar mi cartelera veraniega. Estaba un poco sesgada hacia la ciencia ficción. O mucho. Pero de momento, tras dos episodios vistos, ya he decidido dar de baja Stitchers y Killjoys, porque son muy malas. Mr. Robot todavía está por ver, parece el mejor estreno hasta la fecha, y Dark Matter se mueve con cierta dignidad aunque sin que sea para tirar cohetes. Escéptico, pero con posibles. Humans, la serie de «replicantes» británico, también tiene su miga aunque está teniendo un desarrollo un poco plomizo para mi gusto..

No son pocas las series que nos llegan del otro lado del Atlántico que son de producción o de coproducción canadiense.

No son pocas las series que nos llegan del otro lado del Atlántico que son de producción o de coproducción canadiense.

También empecé a ver el primer episodio de Ballers, fuera de la ciencia ficción sobre jugadores de fútbol americano retirados, y no me interesó nada. No lo terminé.

Ha vuelto Rizzoli & Isles, que como siempre es un entretenimiento intrascendente pero agradable, y tengo pendiente ir empezando a ver la nueva temporada de Orange is the New Black. Pero de momento me he dedicado a las novedades. Me estoy planteando recuperar alguna serie que de entrada no me interesó, pero poca cosa. En general, un escenario bastante pobretón, ya que algunas de las novedades pueden caerse en próximos episodios.

Unos paisajes y unos estilos de vida no muy diferentes a los estadounidenses, unidos a unos menores costes de producción, hacen que muchos de los paisajes urbanos o naturales que vemos estén rodados en Canadá.

Unos paisajes y unos estilos de vida no muy diferentes a los estadounidenses, unidos a unos menores costes de producción, hacen que muchos de los paisajes urbanos o naturales que vemos estén rodados en Canadá.

He aguantado hasta el final Between, principalmente porque era una temporada de sólo seis episodios. Pero esta distopía localizada en un pueblo donde mueren en una epidemia todos los habitantes de más de 21 años, de producción canadiense, no me ha convencido. Así que aunque renovase, no volvería a verla. Así que nada… malos tiempo para la lírica televisiva. De momento lo único que se sujetan son las segundas o terceras temporadas de series ya conocidas. Y alguna de estas tampoco… En fin.

Como muestra traigo a esta página algunos paisajes urbanos de la ciudad de Kingston en Ontario. No muy lejos de la frontera con el estado de Nueva York, al otro lado del lago Ontario y el río San Lorenzo.

Como muestra traigo a esta página algunos paisajes urbanos de la ciudad de Kingston en Ontario. No muy lejos de la frontera con el estado de Nueva York, al otro lado del lago Ontario y el río San Lorenzo.

[Televisión] Cosas de series; Game of Thrones, el que quede que apague las cámaras y los focos y ponga eso lo de «The End»

Televisión

Han pasado muchos días, un poquito más de tres semanas desde mi última entrada televisiva. Y estamos en plena época de estrenos y retornos televisivos.

Entre los estrenos de los que ya he podido ver algún episodio tenemos bastante ciencia ficción o tecnoficción, como en Stitchers, Mr. Robot, Dark Matter o Killjoys. Parece que, por las dos últimas, las space opera se quieren poner de moda otra vez. Pero el interés que han despertado algunas de estas producciones me parece muy limitado.

Han vuelto algunas otras cositas como los amoríos entre mafioso y agente del FBI de Power, los asesinatos de Murder in the First, con comienzo muy espectacular, o los superhéroes ñoños de Beauty and the Beast, esta última clasificada como uno de mis placeres culpables, más culpables.

Los aspectos trágicos de los personajes de Juego de Tronos me recuerdan con frecuencia las actitudes de las esculturas en los museos.

Los aspectos trágicos de los personajes de Juego de Tronos me recuerdan con frecuencia las actitudes de las esculturas en los museos.

Decir también que abandoné Refugiados, aquella serie de viajeros en masa en el tiempo de coproducción angloespañola. Pero tras un inicio prometedor me resultó un tostón de mucho cuidado. Como séra, que me salté del episodio 2 al 4, y no me enteré hasta después. Eso quiere decir que el 3 era, como mínimo, superfluo. Fuera.

En cualquier caso, en estas tres semanas, de las cuales dos he estado fuera, ha habido más novedades que no me ha dado tiempo a catar. Para la semana que viene.

Pero nada más volver ayer de viaje me dispuse a ver el último episodio de la quinta temporada de Game of Thrones. Que también es mala suerte que después de los notables 8º y 9º de la temporada, prometía un 10º y último tremendo, por las líneas que estaban demasiado en suspenso. Y así ha sido. Pero es que incluso las que pensábamos que habían quedado ya planteadas para la sexta temporada, tuvieron avances que las modificaron totalmente. No contaren muchos detalles, por aquellos que no las hayan visto. Pero podemos resumirlo así.

Cierto es que lo más abundante parecen los aspirantes a tiranos, como un buen Napoleón, buscan unir toda Europa, perdón, Westeros bajo su ilustrado gobierno a sangre y fuego.

Cierto es que lo más abundante parecen los aspirantes a tiranos, como un buen Napoleón, buscan unir toda Europa, perdón, Westeros bajo su ilustrado gobierno a sangre y fuego.

La serie ya va más adelantada que en los libros, ambos tras quinta entrega, en prácticamente todos los frentes, menos aquellos que han sido abandonados, al menos aparentemente por el producto televisivo.

Ha habido divergencias entre la historia contada en los libros y la contada en la serie, pero la situación actual en ésta última podría ser una evolución de los libros, más o menos. Desconozco en qué medida George R. R. Martins mantendrá cierta coherencia argumental entre ambas.

Esta ha sido una serie muy aparentemente tranquila, pero en la que han sucedido muchas cosas muy tremendas, con momentos de una potencia dramática impresionantes, tanto en el campo de la acción como en el del diálogo. Probablemente, durante el verano la vuelva a ver, porque al final, mi sensación es que puede ser una de las mejores si no la mejor. Y eso que durante algunos episodios parecía que no pasaba nada.

Pero las bajas pasiones y la violencia alcanzan a todos... esta escena que se puede ver en el Museo de Bellas Artes de Montreal, como el resto de las obras de esta entrada, me recuerda mucho a una escena del episodio final de la quinta temporada de Juego de Tronos. Pero con simios depilados en vez de peludos...

Pero las bajas pasiones y la violencia alcanzan a todos… esta escena que se puede ver en el Museo de Bellas Artes de Montreal, como el resto de las obras de esta entrada, me recuerda mucho a una escena del episodio final de la quinta temporada de Juego de Tronos. Pero con simios depilados en vez de peludos…

El último episodio ha sido tremendo, muertes incluidas. Si es que son muertes reales. Porque hemos visto personajes importantes moribundos o aparentemente muertos,… pero… Hay recursos argumentales que se han usado en los libros que no han aparecido de forma importante en la serie. En cualquier caso, como ya deberíamos saber, NADIE está a salvo en esta historia, por protagonista que sea. De hecho, si una de las muertes ha sido real, acaban de tirar por los suelos una de las teoría más queridas por los especuladores de por donde iría la serie al final.

Consecuencia de lo anterior, no especular. Hay que disfrutarla en cada momento, en cada instante. Y lo que tenga que ser, será.

Ha habido momentos, duros, durísimos. Pero venga, vamos ya… que por si alguien no se lo había creído, aunque sea una serie con magos y dragones, caballeros, escuderos y damas, no es de aventuras para niños. Es para adultos, bien adultos. Ñoños, un pis y a la cama.

No puedo creer que falten nueve meses para el siguiente episodio… Y por cierto, que uno de los apiolados más significados por su aparente protagonismo, a mí siempre me ha caído regular. El actor es malo. Y el personaje, tal y como estaba desarrollado, lastraba un poco el dinamismo de la serie. Y además, el apiolamiento, al más puro estilo «idus de marzo» y «et tu quoque Brute fili mi!» fue buenísimo… Pero no sé que me dice que volverá… Pero como diría Tywin Lannister, en esta serie no dejan ni cagar en paz… Claro que su hija tenía una cara la última vez que salió de emular a Nerón quemando ciudades y persiguiendo fanáticos religiosos que no veas…

Y qué decir de las críticas al uso del desnudo y del sexo en las tramas que ha recibido la serie... pues si no querías una taza toma dos tazas y media... aunque ya se puede decir para los más calenturientos que no es el cuerpo real de la actriz, que tuvo un doble de cuerpo durante buena parte de la larguísima escena. No. No es Danaerys. Hace tiempo que dijo que ya valía de enseñar las vergüenzas.

Y qué decir de las críticas al uso del desnudo y del sexo en las tramas que ha recibido la serie… pues si no querías una taza toma dos tazas y media… aunque ya se puede decir para los más calenturientos que no es el cuerpo real de la actriz, que tuvo un doble de cuerpo durante buena parte de la larguísima escena. No. No es Danaerys. Hace tiempo que dijo que ya valía de enseñar las vergüenzas.

[Televisión] Cosas de series; brutos al estilo de Westeros o de las Highlands…

Televisión

Después de unas semanas muy tranquilas televisivamente hablando, he aquí una con emoción y variedad. Y bastante brutalidad, todo hay que decirlo. Pero iremos por parte, como dijo Jack el Destripador.

He visto un par de pilotos de series que se van a emitir este verano, Mr. Robot y Stitchers. La primera, de género «conspiranoico» y con osados «hackers» que quieren salvar la sociedad o el mundo o algo… Habrá que ver el segundo episodio dentro de unas semanas para decidir si sigo con ella. La segunda, ciencia ficción refrito de ideas de otras series recientes, protagonista femenina con anomalía cerebral que la dota de cualidades únicas, y que juegan a recuperar recuerdos de cadáveres para resolver casos criminales. También le daré una segunda oportunidad, pero es difícil que permanezca en mi cartelera porque está llena de tópicos y con interpretaciones flojas.

Hoy, como ayer, seguimos por los glens de las Highlands, tierra dura pero hermosa.

Hoy, como ayer, seguimos por los glens de las Highlands, tierra dura pero hermosa.

También me he apuntado a una coproducción hispanobritánica, rodada en inglés, pero que desgraciadamente en estos momentos sólo la puedo ver doblada, mal doblada, al castellano. Se trata de Refugiados. Ciencia ficción con viaje en el tiempo. Miles de millones de personas del futuro que viajan a la actualidad huyendo de algún peligro del que no pueden hablar. Aunque recuerda también a otros productos, generalmente del género «retornados» o «resucitados». En general, comunidades que se ven afectadas por un grupos de gentes más o menos extraños. No obstante. En lo que he visto hasta ahora, que correspondería a los dos primeros episodios, el impacto sobre la comunidad de la aparición de los viajeros en el tiempo se trata de forma colateral, y se centra en las peripecias que sufre una determinada familia, especialmente con los misterios que arrostra consigo misma la protagonista femenina de la serie, la británica de origen español Natalia Tena. En fin,… una serie con algunas limitaciones, aunque es posible que la termine. Carece de la frescura y el aire de los «ministéricos» de todas formas, como producto «nacional».

Estamos en vísperas del temido, temible y siempre esperado episodio 9 de la temporada en curso de Game of Thrones. Hay quien dice que hasta ahora no ha pasado gran cosa… Hombre,… Mujer,… Sí que han pasado cosas… Lo que no ha habido es la espectacularidad de otras temporadas. Hasta llegar al capítulo 8 que nos regaló con una llegada del invierno en toda regla… Lo dicho. Muy expectantes ante el próximo fin de semana. Por cierto, que cada vez se dan más prisa en «apiolar» a los personajes que nos caen bien. En esta ocasión, ha habido alguno que no ha durado ni un episodio.

Incluso nos acercaremos a la isla de Skye, que da nombre al tema musical original de la serie.

Incluso nos acercaremos a la isla de Skye, que da nombre al tema musical original de la serie Outlander.

Y ha llegado a su final la primera temporada de Outlander. Basada en una novela de género romántico con toques de fantasía y viajes en el tiempo, la temporada se ha dividido en dos partes. La primera, que vimos hace ya un tiempo, estuvo francamente entrenido, con un personaje principal, Claire (Caitriona Balfe), muy carismático. Al mismo tiempo que rodeada por un buen montón de secundarios que daban lugar a episodios variados e interesantes. La segunda parte de esta primera temporada ha sido algo más monótona. Con el buen mozo de la serie definitivamente situado en el nivel de coprotagonista, Jamie (Sam Heughan), ha estado centrado más en la relación de ambos y en su nueva situación tras la crisis de mitad de temporada. El caso es que la serie ha derivado en sus dos últimos capítulos hacia el lado oscuro, con situaciones de notable violencia tanto física como psicológica, que ríete tu de los que se quejan de las noches de bodas en Game of Thrones. Segunda parte de temporada desde mi punto de vista más irregular, y con una deriva que me parece legítima, pero no siempre comprensible. Lastrada también por el hecho de que el protagonista masculino, más allá de ser el pedazo de bistec para solaz de las damas que parecía en el planteamiento inicial de la serie, ha tenido que asumir una serie de dramas para los que el actor no está al mismo nivel que otros de sus compañeros del reparto, especialmente su compañera femenina. No sé… Pero en conjunto es una serie entretenida, aunque en este momento no está al nivel de donde parecía situarse en sus primeros episodios, realmente inspirados. Pero se deja ver… pero no para todos los públicos. Las almas sensibles igual debieran evitar estos últimos episodios. El malo… siempre es bueno que en estos dramones de época y romance haya un malo… muchas veces tan atractivo o más que los protagonistas buenos… Pero es que la capitán Randall (Tobias Menzies) lo han puesto en un nivel de depravación y crueldad… Hay quien habla de si la serie ha podido «saltar el tiburón«, incluso…

E incluso en Skye nos encontraremos a algún atrevido highlander dando una serenata con su gaita, bajo el frío viento del mes de agosto escocés.

E incluso en Skye nos encontraremos a algún atrevido highlander dando una serenata con su gaita, bajo el frío viento del mes de agosto escocés.

[Televisión] Cosas de series; superchicas y otras carencias de ideas televisivas

Televisión

Estoy pasando una especie de crisis seriéfila. Tengo la cartelera en mínimos históricos. Apenas cuatro o cinco series, dejando a un lado los intentos que hago de ver alguna novedad, en general sin que me levante gran entusiasmo. De hecho, me parece sorprendente la cantidad de series que he empezado a ver en el último año, pero que he abandonado con mayor o menor rapidez. Parece que últimamente hay pocas cosas que me convencen. El resultado es que me estoy poniendo al día con largometrajes para la gran pantalla que en su día me perdí en las salas de cine y que ahora veo en la pequeña pantalla. Mucho cine español. Desgraciadamente, también estoy comprobando que no me perdí gran cosa.

Si la serie más destacada de hoy es "Modern Family", las fotos que pongo hoy tienen un carácter marcadamente familiar.

Si la serie más destacada de hoy es «Modern Family», las fotos que pongo hoy tienen un carácter marcadamente familiar.

Tuvimos hace una semana el final de temporada de Modern Family. Pero es difícil decir nada nuevo sobre una serie de la que todo está dicho. Es razonablemente divertida, tiene personajes simpáticos, pasas un buen rato, pero hace ya un tiempo que el factor novedad desapareció, y estamos metidos una rutina,… no sé… como The Simpsons, que llevan montón de años ahí, que sabes lo que esperas, que tienen algún punto de genialidad, pero que son bastante previsibles. En cualquier caso, es una serie razonablemente buena, que hay quedará durante tiempo, en mi cartelera.

Me vi el estreno de Between. Nada original en esta serie, que mezcla elementos de otras. Un situación de rara «epidemia» que hace que muera o desaparezca una parte de la población, gente muy joven que se tiene que buscar la vida por sus propios medios, una pequeña población rural aislada del mundo exterior,… Lo dicho, un mix de ideas ya vistas, barajeadas y ordenadas de otra forma. Es improbable que la mantenga mucho tiempo en cartelera. Pero veré algún capítulo más por curiosidad.

Lo que pasa es que nos "modernas", ni hechas por mí,... pero tienen mucho que ver conmigo.

Lo que pasa es que nos «modernas», ni hechas por mí,… pero tienen mucho que ver conmigo.

Y si de falta de originalidad hay que hablar, tendremos que hablar del piloto de Supergirl, que misteriosamente se ha filtrado a las redes con una excelente calidad de imagen y sonido. El género de superhéroes no es lo mismo; pero es que esta superheroína siempre me ha parecido muy postiza. En cualquier caso, lo que quería comentar tiene que ver con un concepto tan «extraño» a muchos como la ética. Hay amplias sospechas que esta filtración no es casual. Que sería una maniobra de los propios responsables de la serie para crear expectación. Los mismos que luego despotricarán si la gente no la ve por los canales oficiales… Y es que da la sensación de que la industria del cine y televisión anda falta de criterios éticos claros. Es como cuando en los años 80 Microsoft permitió el «pirateo» de sus sistemas operativos con toda la alegría del mundo para conseguir dominar la informática de sobremesa, pero luego pretendió que esta práctica era mala y que todo el mundo tenía que pasar por caja. Primero das barra libre, decides que tu producto es «gratis» y luego dices que no, que eres un tramposo y un criminal. Vamos,… señores… Que Windows era una mierda… pero era gratis. Si no de qué… Pues lo mismo con algunos productos televisivos. Probablemente lo mismo con Supergirl. Eso sí… las chicas muy monas. Muy sosas, pero muy monas.

En fin… en estos en modo «llega el final de las aventuras escocesas de una enfermera de principios del siglo XX«. Ya comentaré más despacio, pero ya adelanto que esta segunda mitad de la primera temporada no me está gustando ni la mitad que la primera mitad de esta primera temporada, valga el trabalenguas.

En fin... que me ha entrado un pequeño "ataque" de añoranza por tiempos pasados, que no sé si fueron mejores o peores, pero que se recuerdan bien...

En fin… que me ha entrado un pequeño «ataque» de añoranza por tiempos pasados, que no sé si fueron mejores o peores, pero que se recuerdan bien…

[Televisión] Cosas de series; «guilty pleasures» en forma de héroes encapuchados o de cirujanos enamoradizos

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Si leísteis la entrada especial televisión del martes, ya sabréis que mi semana televisiva ha venido marcada por los episodios finales de Mad Men, una serie para recordar. Pero ha habido más cosas. Incluso algunas novedades, eso sí, poco convincentes. Al menos para mí.

Por ejemplo, apareció la semana pasada algo llamado Wayward Pines, en la que un agente federal de no sé cual de los muchos cuerpos de policía que tienen en EE.UU. aparece en un pueblo perdido del medio oeste americano, como atrapado en vaya usted a saber que misterios después de tener un accidente… Lo cierto es que ya me cansan este tipo de series, me aburrí a mitad del episodio piloto y ni lo  terminé. No se incorpora a la cartelera. Ni me di cuenta que en algún momento salió la atractiva Carla Gugino.

En un tono muy distinto llegó a las pantallas una serie británica, Jonathan Strange and Mr. Norrell, que nos sitúa a principios del siglo XIX en plenas guerras napoleónicas, en un momento en el que nos dicen que hace trescientos años que ha desaparecido la magia de Inglaterra. Y hay un tipo que parece que la ha recuperado… No sé. Fantasía mágica, mezclada con serie de época, con toques fáusticos… Buena factura británica, algún buen momento en el primer episodio, pero todavía está por ver si el tema me interesa. Le daré una segunda oportunidad.

Hoy os traigo en fotos, algo de lo que se puede ver en estos días por mi Tumblr, cuya dirección viene abajo. Por ejemplo, aparecerán los acuartelamientos del castillo de Kronborg en Helsingør, la shakespeariana Elsinor, en Dinamarca.

Hoy os traigo en fotos, algo de lo que se puede ver en estos días por mi Tumblr, cuya dirección viene abajo. Por ejemplo, aparecerán los acuartelamientos del castillo de Kronborg en Helsingør, la shakespeariana Elsinor, en Dinamarca.

Y en lo que se refiere a finales de temporada, nos referiremos a dos de mis placeres culpables. Esas series que no sé porque las veo por que tienen todas las papeletas para pasar de ellas, pero que ahí aguantan.

Una de ellas es Arrow, la única serie del género de héroes en pijama que sigo… con el permiso de Ms. Carter. Siempre lo he dicho. Las tramas son simplonas, los actores son malos, los personajes en muchos casos risibles en sus excesos, y sin embargo consiguen que el conjunto resulte muy entretenido. No me suele pasar con este género. Agent Carter es una excepción, puesto que tiene un plus de buen hacer interpretativo, unos guiones más cuidados y una ambientación excelente. Pero Arrow, al igual que otras similares sufre del mismo conjunto de «defectos» que hace que el género no sea para mí. No lo han sido otras series que van surgiendo con temas similares. Ni siquiera aguantó el primer spin-off de la serie. Parece que se viene otro… con sorprendentes resurrecciones. Pero hay aguanta en mi cartelera… porque me entretiene. Pues vale.

También pasearemos por el animado distrito de Kreutzberg en Berlín, Alemania.

También pasearemos por el animado distrito de Kreutzberg en Berlín, Alemania.

Y ahí esta. Después de 11 temporadas, sigo viendo Grey’s Anatomy… El porqué sigo enganchado a esta serie de adolescentes de instituto de 40 tacos disfrazados de cirujanos es algo que no entiendo ni puesto hasta las trancas de LSD. Pero si la mayor parte de los personajes ni siquiera me caen bien. Incluso las guapas se convierten en gente absolutamente insoportable… véase el caso de Izzie Stevens (Katherine Heigl), que desde que dejó la serie deambula como un fantasma haciendo bodrios en cine y televisión, de Lexie Grey (Chyler Leigh), en paz de descanse, o de Jo Wilson (Camilla Luddington), actual alma en pena de la serie que hay que ver cómo nos ponía en Californication o en True Blood. Y ¿quién no ha sentido alguna vez la necesidad de degollar a Kepner (Sarah Drew)? Se queja la gente de las putadas que les hacen a los «protas» de Game of Thrones, más sobre esto a continuación,… pero ¿alguién se ha planteado los muertos que llevan entre los cirujanos de Seattle y sus allegados? ¿La cantidad de accidentes aéreos, náuticos, carreteros, empalamientos, bombas,…? Pero si Game of Thrones es un juego infantil en comparación. Bueno. A lo mejor es una mezcla de todo esto, y de la juerga que son algunas de sus más dramáticas situaciones lo que hace que convirtamos este drama en una comedia negra, y que algunos sigamos pese a todo enganchados a ella.

Sí. Está el último episodio de Game of Thrones… Sí, la serie va por su lado, ya es una historia distinta a la de los libros… lo cual no está ni bien ni mal. Simplemente se ha convertido en otra historia. Sí, pensábamos que esta era una temporada de transición, una preparación a las tracas finales… porque no creo que esto dure más de siete temporadas… Pero, de verdad. ¿Qué pensabais que pasaba cuando alguien se casaba con Ramsay (Iwan Rheon)? Madre mía, qué mema es la gente. Y qué coherente es la serie.

Y nos podremos asomar a la Gouffre de Padirac en el Quercy, Francia.

Y nos podremos asomar a la Gouffre de Padirac en el Quercy, Francia.

De viaje con Carlos

Prueba con una foto al azar

[Televisión – especial] Mad Men,… sólo con ironía y una pizca de cinismo se puede comprender y aceptar al ser humano

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Especial televisión, hoy, un martes, fuera del día habitual, los jueves. Pero es que Mad Men, los hombres de Madison Avenue, los hombres siempre enfadados, los locos peligrosos,… que cada cual lo entienda como quiera, se ha despedido para siempre. O para cuando queramos, porque eso es lo que tiene el buen cine. O la buena ficción televisiva, que es una variante del anterior. Que se puede rescatar y volver a disfrutar. El arte en la época de reproductibilidad técnica (1)…

(1) Pequeño homenaje a un ensayo (pdf) que ya tiene unas décadas y que considera
la fotografía y el cine como obras de arte «ilimitadamente» reproducibles…

Mad Men ha sido una de las series de televisión emblemática de las últimos diez años. Y probablemente merece estar considerada como una de las series emblemáticas de la historia de la televisión o de la ficción audiovisual, todas sus variantes incluidas. Una producción muy cuidada, con una exquisita atención al detalle que prácticamente nos ha trasladado a los años 60 como si realmente estuviéramos allí. Y un conjunto de intérpretes que han funcionado como un reloj, encarnando los tipos humanos característicos de la época. Que no son tan distintos de los de otras épocas, simplemente se manifiestan de acuerdo a las formas, los valores y las modas del momento. Cierto es que esta gran apreciación crítica de la serie no necesariamente se ha visto acompañada por unas enormes audiencias… En estos momento, por ejemplo, creo que en España sólo es posible verla a través de televisión de pago. Ninguna televisión de carácter generalista parece haber confiado en ella para atraer a un público, que parece que ha sido fiel e incondicional, pero relativamente minoritario.

Aunque no de forma exclusiva, la serie está ambientada en Nueva York, especialmente en Madison Avenue que estará por ahí detrás en algún sitio de esta vista hacia el norte desde el Empire State Building.

Aunque no de forma exclusiva, la serie está ambientada en Nueva York, especialmente en Madison Avenue que estará por ahí detrás en algún sitio de esta vista hacia el norte desde el Empire State Building.

Como viene sucediendo en los últimos tiempos, cuando se anuncia el final de una serie de televisión, se levanta mucho revuelo sobre su final. Sinceramente, en estas últimas semanas he procurado aislarme de tal barullo. De hecho, he ido grabando los episodios de esta última media temporada, para verlos de forma realmente continuada en estos últimos días. Estoy empezando a cogerle el gusto a eso de ver, las temporadas con los capítulos relativamente seguidos. Mantienes más la atención y disfrutas mejor la trama. Pero volviendo a Mad Men, me daba igual cómo terminase. Eso no iba a cambiar mi gran apreciación hacia la serie. Es una serie excelente, independientemente de sus siete últimos episodios, o de su últimos episodio, o de su último minuto. Hablaré más adelante de ese último minuto.

Hay una cuestión que me parece importante señalar. Salvo en las series procedimentales, generalmente del género policíaco o similares, en las que hay una historia que contar en el intervalo de 40 – 60 minutos, nos estamos acostumbrando a las tramas serializadas, queriendo ver en ellas una estructura clásica de planteamiento, nudo y desenlace, que se prolongan durante años en el caso de las series con más éxito. No creo que nos debamos acercar a Mad Men de esa forma. Mad Men nos habla de un época. De unos valores. De unos modos de comportarse socialmente. Y de unos tipos humanos. Las modas, los modos y los valores colectivos pueden cambiar y evolucionar. Los tipos humanos son más estables; casi universales, incluso si aceptamos que cada persona es única. Juzgar los valores de finales de los años 50 del siglo XX en Estados Unidos, una sociedad tremendamente próspera, pero tremendamente conservadora, y su evolución hasta el año 70 con los criterios de hoy en día… pues todos estos tipos que nos han acompañado durante tantos años no nos puede parecer más que una panda de gilipollas. Pero si somos capaces de deshacernos del «hic et nunc» con el que valoramos y medimos las cosas, entramos en la vía de la empatía hacia ese grupo de gentes que se comportan como muchos de nosotros no quisiéramos nunca.

En mi vista a la Gran Manzana, recuerdo perfectamente haber recorrido alguna de las grandes avenidas, como la Sexta o Avenida de las Américas.

En mi vista a la Gran Manzana, recuerdo perfectamente haber recorrido alguna de las grandes avenidas, como la Sexta o Avenida de las Américas.

Todo pivota alrededor de Don Draper (Jon Hamm), un hombre que sabemos que es falso en sí mismo, que vive con el conocimiento de que es falso en sí mismo, que conlleva una tensión permanente por esa falsedad que acarrea, y que por eso precisamente, acaba siendo el personaje más auténtico y más coherente a largo plazo. Somos cómplices con él de la falsedad y del auténtico ser de Draper, y por lo tanto conocemos quién y cómo es realmente.. Esa coherencia se refleja de forma clara en los dos últimos minutos de la ficción de la serie. A partir de ahí no hay una historia (story, en inglés) que contar. Lo que se nos cuenta es la historia (history, en inglés) de unas gentes y una época, aglutinados por la ficticia «Sterling-Cooper» a lo largo de los 10 o 12 años que se expande esta historia. Y siempre sobre una base, todos evolucionamos y cambiamos, pero al mismo tiempo todos seguimos siendo de base las mismas personas. Y esa historia (history), está compuestas por pequeñas historias (stories) que son la grandeza de la serie. Porque ha habido capítulos sublimes en estas siete temporadas. Verdaderas joyas del cine, aunque esté hecho para televisión. E incluso en los capítulos menos destacados, ha habido momentos sublimes. Una conversación en un ascensor. Una comida de negocios en un lujoso restaurante de Manhattan. Una fiesta de cumpleaños. Una llamada de teléfono. Un desplazamiento en coche a casa. La melancolía después del sexo. La atracción en el rellano de la escalera. El escándalo de una reunión de negocios que va mal. Uno que se despide. Otra que llega. Y eso es lo que da valor a la serie. Que en cualquier momento, incluso si lo que está pasando de conjunto te da igual, llega el momento que te atrapa, te conmueve, y te permite irte a dormir encantado de haber vivido en una época en la que vivimos nuestras vidas y las de otros muchos a través de los relatos bien contados.

Y seguro que crucé más de una vez por Madison Avenue...

Y seguro que crucé más de una vez por Madison Avenue…

No voy a insistir mucho en la maravilla visual que ha resultado la adaptación a la época, hasta el más mínimo detalle. Ni en las canciones de los títulos finales, una antología en sí misma de música popular que describe una época. No voy a ponerme a mencionar a todos los maravillosos personajes y los intérpretes que los encarnaron, casi siempre a buen nivel. Cuántas veces me habré sorprendido con una interpretación de un personaje secundario, encarnado por un actor o una actriz que me ha parecido hasta ese momento mediocre, por su presencia y trabajo en otras producciones, y de repente encaja, funciona y te convence…

Pero como todo en esta vida, Mad Men ha llegado a su final. Quizá a partir de aquí puede contar algo que los fanáticos considerar «spoiler», o sea, lo que castizamente se ha dicho en este país «destripar la película». Bueno… no han entendido nada. Lo que importa es cómo te lo cuentan… Si la «protagonista» permanente de la serie es la agencia «Sterling-Cooper», a nadie sorprenderá, especialmente si ha seguido todas o la mayoría de sus temporadas, que el «muerto» al final sea la agencia. La ficticia «Sterling-Cooper» es absorbida y desaparece entre las fauces de la gigantesca y real «McCaan-Erickson». Lo que no quiere decir que todos los personajes principales que han sobrevivido hasta el final tienen su destino en esta. Magnífico el estilo y el genio de Joan Harris / Holloway (Christina Hendricks), en su forma de tirar para adelante. Envidiable el modo en que se «redime» de sí mismo, también con estilo y glamour, el cínico de Roger Sterling (John Slattery). Vemos cómo Betty Draper / Francis (January Jones) sigue siendo ella misma hasta el final, mientras la gran tapada de la serie Sally Draper (Kiernan Shipka) nos muestra cómo los hijos pueden ser mucho mucho mejor que sus padres, incluso a pesar de sus padres. Y a algunos habrán decepcionado las decisiones finales de Peggy Olson (Elisabeth Moss), pero yo creo que son mucho más coherentes, lejos del idealizado personaje, y que no podemos olvidarnos que es el final de la serie y de «Sterling-Cooper» pero no es final de los personajes. Que para ellos sólo es el comienzo del resto de su vida, que podemos imaginar como creamos conveniente.

... pero no puedo recordar si alguna de estas vistas corresponde a alguno de esos cruces o no... porque llega un momento que todo parece muy similar.

… pero no puedo recordar si alguna de estas vistas corresponde a alguno de esos cruces o no… porque llega un momento que todo parece muy similar.

Nos queda el final de Don Draper… Os voy a confesar una cosa. Siempre estuve convencido que Don iba a cascar al final de la serie. Con las toneladas de tabaco quemadas y los litros de alcohol que han pasado por su hígado, el infarto, el cáncer de pulmón o una cirrosis parecía de rigor. Cáncer de pulmón ha habido, pero no ha sido para Don Draper. El final de la serie ha estado lleno de ironías. Tremendas ironías. La vida puede parece en ocasiones una broma pesada, aunque sólo si estamos tan realmente convencidos de la trascendencia del ser humano o de que estamos en este mundo para algo más que no sea simplemente vivir. No diré quien termina la serie con una perspectiva de vida de sólo unos meses. Es el único personaje para quien ya no hay futuro, sólo presente y pasado… un pasado que pesa como una losa, lo reconozca o no. Don Draper tiene un final… como los muchos finales que ha tenido a lo largo de la serie, el incombustible Draper. ¿O deberíamos decir el incombustible Dick Whitman? En cualquier caso los dos o tres minutos de la serie son de una ironía absolutamente demoledora también, y te dejan con un sabor de boca excelente, porque me parecen coherentes y me convencen. Hay discrepancias… pero yo quedé encantado.

Os dejo con el último minuto de la serie, descontados los títulos de crédito. ¿No iba del mundo de la publicidad la cosa?

[Televisión] Cosas de series; entre finales de temporada recupero, afortunadamente, Crematorio

Televisión

Pues sí. Básicamente lo que cuento en el título de la entrada. Comentar dos finales de temporada, y dar un repaso a una serie de televisión de nacionalidad española, que en su momento, cuando se emitió por vez primera, abandoné. Y ahora la he recuperado.

Asistimos este pasado fin de semana al final de temporada de The Big Bang Theory. La historia de los cuatro friquis y la guapa, extendida con varios personajes añadidos eventualmente a lo largo de la historia de la serie con el fin de refrescar un poco sus tramas, difícilmente nos sorprende después de ocho temporadas en emisión. Sheldon es Sheldon y los demás le acompañan con sus idiosincrasias y estereotipos a cuestas. Se han perdido en buena medida las divertidas interacciones entre Sheldon (Jim Parsons) y Penny (Kaley Cuoco-Sweeting). Personaje este último que ha ido perdiendo fuerza, quizá porque no daba más de sí, especialmente por que en no pocas ocasiones es eclipsada por los buenos momentos de sus compañeras de reparto. Especialmente por Amy (Mayim Bialik), uno de los personajes que más frescura otorga actualmente a la serie. Leonard (Johnny Galecki) siempre ha sido uno de los puntos débiles de la serie, a pesar de su papel protagonista, y los otros dos personajes importante masculinos empiezan a ser excesivamente previsibles. Entendámonos. La serie sigue siendo divertida. Lo que pasa es que ha dejado de darnos grandes sorpresas, y ahora nos conformamos más con la sonrisa que nos deja que con la carcajada que nos provocaba eventualmente. Y que todavía puede surgir en un momento dado. Han preparado algunos posibles cambios para la próxima temporada, que la orientarán todavía más hacia el género de la comedia romántica, deriva que ya lleva un tiempo de recorrido. Nos gustaría ver más a menudo a Emily (Laura Spencer), la pelirroja e improbable novia de Koothrappali (Kunal Nayyar), que siempre aporta toques interesantes a los episodios en que sale. Pero tememos un languidecimiento progresivo de la comedia de situación hasta que muera de inanición. Lo que pasa es que debe conservar un amplio número todavía de incondicionales, por lo que puede ser un largo proceso. Aguantaremos mientra nos divierta razonablemente.

Las costas mediterráneas españolas están destrozadas por la especulación y el turismo descontrolado y de baratillo.

Las costas mediterráneas españolas están destrozadas por la especulación y el turismo descontrolado y de baratillo.

En otro tono muy distinto, hemos asistido a la corta temporada, sólo seis episodios, de The Red Road. Esta curiosa trama de indios y «vaqueros» que se desarrolla en la época actual a pocos kilómetros de Nueva York en el estado de Nueva Jersey ha sabido ajustar la duración de su temporada a una trama entretenida, bien hilada, con sus dosis de drama y de acción, y con un trabajo razonablemente solvente de su reparto. No es la octava maravilla de la televisión de ficción pero se deja ver bastante bien. No insistiré mucho más en el tema.

Y efectivamente, en estas dos últimas semanas recuperé la serie Crematorio. Serie de ocho capítulos que empecé a ver hace unos años, cuando se estrenó, en Canal Plus, pero que en su momento dejé puesto que no me acabó de enganchar. Supongo que cuando tienes que aguantar en telediario si y telediario también las tramas de corrupción y desvergüenza del politiquerío y el empresariado español, mientras que a la gente de a pie la fríen en una crisis excesivamente oportuna para los poderes fácticos plutocráticos, no te apetece que te lo pasen por el morro también en tus ratos de asueto viendo ficción televisiva. Pero había que darle una nueva oportunidad. Porque aunque con alguna inconsistencia o elemento superfluo en el guion, y algún error de casting que otro, el nivel interpretativo de la ficción televisiva española sigue siendo muy irregular, no deja de ser una serie que está uno o varios escalones por encima de lo que se suele hacer en otras productoras y en otras cadenas de televisión españolas.

Sólo algunos entornos, como las costas menorquinas, han escapado a la especulación de los tipos como el Rubén Bertomeu de Crematorio.

Sólo algunos entornos, como las costas menorquinas, han escapado a la especulación de los tipos como el Rubén Bertomeu de Crematorio.

Con buenas interpretaciones en sus papeles principales y fundamentales, especialmente con el buen diseño del carácter principal que realizó José Sancho, y con una historia que quizá se podría haber resumido en cinco o seis capítulos eliminando elemento superfluos, pero que está bastante bien cuadrada, creo que es de visión obligada para los aficionados a la ficción televisiva en lengua española. Lo único que me deja un cierto grado de desasosiego es que al final te quedas con la sensación de que en este país siempre se corre el peligro de la amoralidad de que el pícaro, o directamente ladrón, al final te caiga bien. Simpatices con él. Y es hora de dejar claro que este tipo de personas nos sobran. No las necesitamos. También me hubiera gustado que la transición del personaje que interpreta Alicia Borrachero hubiese estado más cuidada y mejor contada; lo cual no quita para que opine que esta es una de las actrices españolas que, encuadrada habitualmente en el medio televisivo, muchas veces en series mediocres aunque de éxito, más desaprovechada ha estado a lo largo de su carrera. Me hubiera gustado verla en producciones con más empaque o nivel, especialmente en la pantalla grande.

Una industria, la del turismo, que no promueve empleos de calidad. No precisa ingenieros, científicos o economistas; más bien peones, camareros y servicios domésticos. Nada que haga prosperar a largo plazo a un país.

Una industria, la del turismo, que no promueve empleos de calidad. No precisa ingenieros, científicos o economistas; más bien peones, camareros y servicios domésticos. Nada que haga prosperar a largo plazo a un país.

[Televisión] Cosas de series; cosas de inmortales… y del tiempo

Televisión

Sinceramente, apenas he avanzado viendo series esta semana. He estado en otros rollos. Alguna cosa he visto.

Por ejemplo, el capítulo doble de ese mi guilty pleasure eterno que es Grey’s Anatomy, que definitivamente dice adiós a… Como he leído en algún sitio durante la semana, digan lo que digan, la serie con más muertos no es Game of Thrones. Es la de los cirujanos de Seattle. De verdad. Y además, quién sabe quién va a cascar en cada temporada. ¿Será esa una de las razones por las que no puedo abandonar la serie? Desde luego, no llegarán a viejos los personajes de la serie. Si no los matan los guionistas, acabará con ellos el estrés permanente que sufren…

Las fotografías de hoy corresponden a diversos lugares donde viajé en su momento, como el claustro de los Jeronimos de Belém en Lisboa.

Tampoco he dejado de lado tampoco el fenómeno televisivo del momento en España. Si el otro día comentaba la sospechosa coincidencia entre la «Amelia Folch» ministérica y la «Amelia Pond» whovian, esta semana me enteré, he ido viendo, la serie complementaria Los archivos del ministerio, que está hecha a imagen y semejanza del Doctor Who Confidential, que durante unas cuantas temporadas acompañó a su serie madre. Definitivamente, se han inspirado mucho, mucho en la mítica serie británica del Señor del Tiempo. Queda mejor los de «Lord of the Time» que lo de «Subsecretario del Tiempo», ¿verdad? Y Lola Mendieta (Natalia Millán), ¿a quien la equiparamos? A los daleks o a The Master (Michelle Gomez). Por cierto, tomando unas cervezas el otro día,… va a resultar que la chica protagonista del «ministerio» es la más sosita de las chiscas de la serie española. Todos parecíamos querer saber más de Nuria (María Cotiello), que mona oye la señora de doña Irene Larra, y de Maite (Mar Ulldemolins), mientras que la redicha mencionada teníamos la sensación de que nos podría acabar resultando algo cargante.

O las almenas y patios del castillo de Oliete en Navarra.

O las almenas y patios del castillo de Oliete en Navarra.

Y estamos en mayo, que además del mes de las flores es el mes en el que las temporadas de las series, tanto las que vienen desde el otoño como las que empezaron después del año nuevo, van terminando. Así que a partir de ahora, iremos comentando estos finales. Esta semana ha tocado el final de la primera temporada de Forever. Y probablemente, el final de la serie, porque parece que es probable que la cancelen. Ya veremos. En cualquier caso, para aquellos que no la conozcan es una serie que recoge una premisa recurrente. La del inmortal. El hombre que aunque lo maten de formas diversas, no muere o resucita de inmediato. En el caso de nuestro inmortal protagonista, el simpático doctor Henry Morgan (Ioan Gruffudd), lleva en esta situación durante 200 años. La serie ha transcurrido en forma de procedimental. En cada episodio, Henry, que en la actualidad trabaja de forense para la policía de Nueva York, trabaja junto a la detective Jo Martinez (Alana De La Garza) en resolver diversos casos. Pero ha habido también un par de tramas de continuidad. Por un lado, la historia de amor con la que fue mujer de Henry, la única que conoció su situación, la guapísima enfermera de la Segunda guerra mundial Abigail (Mackenzie Mauzy), y su hijo adoptivo en común el ya bastante mayor y simpático Abraham (Judd Hirsch). Por otro lado, la del otro e inquietante inmortal, Adam (Burn Gorman). Ambas tramas han quedado relativamente resueltas. Aunque esta segunda con posibilidad de reactivación en caso de continuidad. Lo mismo que la relación con la detective Martinez, con la que lo único que hacía falta era la resolución sentimental de las situaciones anteriores, para dar paso a la típica «tensión sexual no resuelta». La serie en sí misma no aporta gran cosa, pero los protagonistas se hacen simpáticos y se deja ver sin mucha trascendencia. A mí no me importaría que volviese… la verdad. Cosas peores se mantienen en el tiempo.

O los molinos de Schiedam en los Países Bajos. Porque viajar en el espacio es otra forma de viajar en el tiempo también. Y son las fotografías que ahora están apareciendo en mi fotoblog de viajes: De viaje con Carlos. A continuación el enlace...

O los molinos de Schiedam en los Países Bajos. Porque viajar en el espacio es otra forma de viajar en el tiempo también. Y son las fotografías que ahora están apareciendo en mi fotoblog de viajes: De viaje con Carlos. A continuación el enlace…

De viaje con Carlos

Una fotografía de viajes al azar…

[Televisión] Cosas de series; The Americans ¿la mejor serie de la tele actual?

Televisión

Terminó la semana pasada la tercera temporada de The Americans. Y el título de esta entrada da una pista de lo que puedo opinar… Y es de lo que principalmente hablaré en ella. Pero hay alguna cosita más.

No hubo entrada sobre televisión la semana pasada. Estuve de viaje por Galicia. Esto ha tenido dos consecuencias. Llevo mucho retraso de episodios sin ver, más cuando esta semana me he dedicado ha recuperar algo del cine español de estos últimos años que no vi en salas, en el salón de mi casa. Como me temía, no me perdí gran cosa.

En el campo de las series, despedimos temporalmente a las brujas buenas de Good Witch. Serie anecdótica, familiar, casi un guilty pleasure. Vi los primeros episodios de The Lizzie Borden Chronicles y Happyish. Indeciso sobre ambas. No sé. Regresó Orphan Black… creo que la voy a dejar de lado. Y en mi guilty pleasure más duradero, Grey’s Anatomy, están de dramones tremendos… como en los viejos tiempos. El caso es que estos episodios excesivos son estupendos y son lo que me hacen tragarme los muchos que rondan la mediocridad. A falta de un capítulo para terminar Forever, también he de decir que sería una pena que la cancelasen. Se ha ido superando y poniendo cada vez más interesante… pero creo que pintan mal las cosas para el inmortal doctor… Ha habido alguna otra novedad, pero que no tenido tiempo de comprobar que tal.

Quizá por el paisaje, quizá por el sol, quizá por el monumento en sí mismo, lo que más disfruté en mi viaje a Galicia fue el paseo en torno a la Torre de Hércules.

Quizá por el paisaje, quizá por el sol, quizá por el monumento en sí mismo, lo que más disfruté en mi viaje a Galicia fue el paseo en torno a la Torre de Hércules.

Durante el viaje a Galicia, como tenía muchas horas de tren, me llevé en el iPad la temporada completa del Ministerio del Tiempo. El caso es que entre unos días y otros, la volví a ver entera. Me reafirmo en mis opiniones en general, aunque confieso que le cogí un poquito más el puntito… El caso es que en algún lugar de los montes de Álava en el trayecto de vuelta, mientras fuera del tren diluviaba, caí en la cuenta del parecido en el nombre de la joven viajera en el tiempo de la serie española, Amelia Folch (Aura Garrido), y una de las más célebres companions del Doctor en los últimos tiempos, Amelia Pond (Karen Gillan). ¿Casualidad, homenaje, intento de enganchar a los whovians? Me cae simpaticona la chica barcelonesa, pero hace falta mucho, mucho, mucho, mucho más de su parte para que desplace de mi corazoncito televisivo y algo freakie a la pelirroja escocesa. Y eso que algo tienen en común. Fuera sus series de viajes en el tiempo, no acaban de convencerme mucho ninguna de las dos como actrices.

Un viaje en el tiempo en sí misma, la Torre de Hércules nos desplaza lo mismo a la hispania romana que al siglo XVIII.

Un viaje en el tiempo en sí misma, la Torre de Hércules nos desplaza lo mismo a la hispania romana que al siglo XVIII.

Y después de esta larga «introducción», mucho más larga de lo que pensaba al comenzar a redactar la entrada, vamos con esos espías rusos que viven de tapadillo en los Estados Unidos de Ronald Reagan, en los coletazos finales de la guerra fría. Me resulta muy difícil comentar cosas sin desvelar trama. Y creo que esta es una serie que cada cual debe de ir descubriendo por sí mismo y a su ritmo. No sé si es la mejor serie del momento. Yo, realmente, alucino con ella. Alucino con las excelentes interpretaciones. De todos. Me encanta por supuesto ver a los Jennings, las estupenda y atractivísima Elizabeth (o Nadiezda según nos hemos enterado) (Keri Russell) y el camaleónico Philip (Matthew Rhys). Me confieso perdidamente enamorado de Nina (Annet Mahendru), incluso en una temporada en la que le ha tocada pasarlas canutas. Espléndido en sus recovecos el agente Beeman (Noah Emmerich). Y que decir de la pobre Martha (Alison Wright), pero qué papelón hace esta actriz. Pero sobre todo, el gran descubrimiento de esta temporada, que ya iba avisando en las anteriores, la joven Paige (Holly Taylor), personaje que en tres capítulos ha puesto toda la esencia de la serie de patas arriba. Porque si todo este excelente elenco lo hace bien, a quienes habría que hacer un monumento es a los creadores y guionistas de esta serie, que saben contener los ritmos, que saben desarrollar tranquilamente pero sin pausa las tramas, que nos ofrecen eventualmente episodios absolutamente memorables y que convierten la serie en un verdadero manual de lujo de narración televisiva. Desde luego, la complejidad psicológica, ética y sociológica de la serie es difícil de manejar, y además convertir cada capítulo en un entretenimiento de primera. Pero lo consiguen. Y sin embargo, no es una de las series más conocidas y seguidas… misterios. Supongo que lo mejor de la vida no está hecho para que se deguste masivamente. Al fin y al cabo, cientos de millones de personas se pirrian por las hamburguesas de los macdonals… ¿por qué habría de ser diferente en los gustos televisivos? Pues que los demás se queden con sus hamburguesas de plástico. Yo me quedo con el caviar «ruso».

Y además, el bello paraje se halla ornado por un parque escultórico, que convierte el paseo también en un museo al aire libre de arte contemporáneo.

Y además, el bello paraje se halla ornado por un parque escultórico, que convierte el paseo también en un museo al aire libre de arte contemporáneo.

[Televisión] Cosas de series; de terrores árticos y viajes en el tiempo

Televisión

Hoy tenemos un par de finales de temporada, a uno de los cuales, una serie española, le dedicaré una cierta extensión. En el ámbito de novedades, decir simplemente que tenemos de nuevo entre nosotros dos series que en poco tiempo se han convertido en auténticos clásicos, con estilos totalmente distintos. Me refiero a la ansiada quinta temporada de Game of Thrones, la que en teoría va a empezar claramente a seguir un camino realmente distinto de los libros en los que se basa, y la séptima temporada de Nurse Jackie, que va a ser la última. Con la gran pregunta que nos hacemos todos, ¿se redimirá o se terminará de hundir en sus miserias y adicciones nuestra enfermera de urgencias favorita? La cosa parece que está en un «fifty/fifty».

Las fotografías de hoy quieren recordar que casi todos los días publico fotografías de mis viajes en Tumblr.

Las fotografías de hoy quieren recordar que casi todos los días publico fotografías de mis viajes en Tumblr.

El primer final de temporada ha sido el de Fortitude. Una ambiciosa serie británica, ambientada en una población de lo que podrían ser unas islas del Ártico como las Svalbard, está rodada en Islandia, y que se nos presentó como una historia policíaca, con un crimen a desentrañar a lo largo de toda la temporada. Un reparto destacable, con algunos nombres llamativos tanto del cine como de la televisión, americanos, británicos, noruegos y con presencia española. Reparto coral en el que no hay claros protagonistas ya que todos tienen su capítulo o sus minutos de protagonismo. Ambiente claustrofóbico, frío, relaciones humanas muy torcidas, muy engañosas, auténtica reunión de personajes con pasado más o menos turbio, y que se tienen que enfrentar a uno o varios crímenes en un entorno prácticamente cerrado, por la dificultad de comunicación con el continente. Prometía bastante. Y de hecho, ha tenido momento muy bueno, acompañados por una realización espléndida y por las buenas interpretaciones. Pero…

El «pero» fundamental de la serie es que nos engaña. Que se nos plantea que va de una cosa, pero al final va de otra. La resolución de los misterios entra más en el terreno del terror que de lo policiaco. Un terror no sobrenatural, un terror especulativo en el campo de la ciencia ficción, a vueltas con el calentamiento global; pero terror. Yo me lo fui imaginando. La serie poco a poco da pistas. Hay informaciones que sugieren por donde pueden ir los tiros; pero no se decanta prácticamente hasta los dos últimos episodios. El problema, para mí, es que el cambio de género le resta atractivo desde el punto de vista de lo que son mis intereses habituales. Han anunciado una segunda temporada, que no sé muy bien por dónde van a tirar. En cualquier caso, no tengo claro que me apetezca verla. No soy muy aficionado a las películas de sustos y «monstruos». Lo único que me puedo plantear en su momento es ver el primer episodio y decidir en función de por donde tiren.

Que los viajes aparecen por ciclos cronológicos. Ahora estamos a un par de semanas de cerrar uno, porque empezamos con fotografías del año 2014.

Que los viajes aparecen por ciclos cronológicos. Ahora estamos a un par de semanas de cerrar uno, porque empezamos con fotografías del año 2014.

Y vamos allá con el loable intento que ha sido la primera temporada en El ministerio del tiempo. Incursión de la televisión española en el ámbito… no sé si decir de la ciencia ficción o de la fantasía… Son viajes en el tiempo, pero más me decantaría por situarla en el campo de la fantasía que en el de la ciencia ficción. Sí que es cierto que como decía hace unas semanas, la primera sensación era una mezcla de Men in Black con El fin de la eternidad.

Antes de seguir con la valoración de lo que ha sido la serie, vamos a hacer unas consideraciones sobre la ficción basada en los viajes en el tiempo. La novela de Isaac Asimov que he mencionado, El fin de la eternidad, fue una obra que leí siendo muy joven. Y me gustó. Mucho. Y la he releído varias veces. Y me sigue pareciendo una obra notable, que además fue escrita hace ya un tiempo, fecha de publicación 1955, que plantea muy bien muchas de las cuestiones relacionadas con el viaje en el tiempo, aparte de otras consideraciones sobre la libertad en las sociedades humanas, y la necesidad de un estímulo, de una última frontera, para el desarrollo de las mismas. La «Eternidad» de Asimov resolvía de forma muy elegante muchos de los problemas y paradojas que implican el viaje en el tiempo. El sistema de puertas del «ministerio del tiempo» tiene muchas semejanzas y muchas posibilidades del estilo de la «Eternidad» de Asimov, aunque ya adelanto que no se aprovechan más que de modo anecdótico.

Después vendrá lo que llevamos en 2015, y vuelta a empezar con fotografías desde 1989, y quien sabe si anteriores cuando rescate otras de mis archivos.

Después vendrá lo que llevamos en 2015, y vuelta a empezar con fotografías desde 1989, y quien sabe si anteriores cuando rescate otras de mis archivos.

El viaje en el tiempo tiene varios problemas, y con los datos actualmente disponibles en el mundo de la física hay cierta seguridad de que sólo es posible en un sentido. Desde el presente hacia el futuro. Se le llama vivir. Y lo hacemos constantemente todos y cada uno de nosotros. Pero hacia el pasado… La imposibilidad de romper las cadenas causales y la segunda ley de la termodinámica que impide pasar de un universo más «desordenado» a otro más ordenado parecen obstáculos notables. Siempre se pueden buscar o crear dimensiones extras para permitir estos desplazamientos, como la «eternidad» de asimov, o esa quinta dimensión que veíamos hace unos meses en Interstellar, y que permitía al protagonista interaccionar en el pasado con su hija. Pero el hecho de que haya una imposibilidad física de acuerdo al conocimiento actual de la especie humana, especular es gratis, pero no sin costes intelectuales, no impide que en el ámbito de la ficción, y aprovechando la suspensión temporal de la incredulidad del lector o espectador, no se pueda plantear un escenario de viaje al pasado o al futuro, y explotar creativamente las paradojas causales que necesariamente se establecen. O introducir elementos añadidos al universo, como nos enseña por ejemplo Doctor Who, tales como los universos paralelos, las realidades simultáneas o alternativas, las divergencias de acontecimientos en el tiempo, o los momentos fijados en el tiempo, aquellos que hagas lo que hagas por modificarlos, el universo se encarga de reconducir para conservar la cadena de causas y efectos, para mayor frustración de los protagonistas que quieren salvar a la humanidad, evitar la segunda guerra mundial, salvar a su amada o a su hija de una muerte accidental o criminal… lo que queráis. El universo no puede permitir que los efectos se modifiquen cuando llegas de un futuro dado, y alteres lo que alteres, se reordenará para llegar al punto que querías evitar. Hay otros escenarios, por suspuesto, en función de la imaginación del autor, y de su respeto por el conocimiento científico actual.

Como vemos, las posibilidades son enormes. Pero exige escritores, sean de novelas o relatos más o menos extensos, sean de guiones televisivos o cinematográficos, con habilidades exquisitas para producir historias con visos de coherencia, al mismo tiempo que con el enganche emocional que el espectador requiere. ¿Ha aprovechado mínimamente El ministerio del tiempo todo esto? Veo que ha surgido una muchedumbre de entusiastas de la serie, que ha permitido la renovación para una segunda temporada. Entusiastas que alaban las virtudes y la osadía de esta producción televisiva. Mi opinión es que no. No, ha habido un aprovechamiento integral de todas las posibilidades dramáticas que he mencionado antes. Creo que la ficción española está en mantillas en comparación con la norteamericana y la anglosajona. Falta tradición. Y la poca que hay, se mueve más en el terreno de la fantasía que de la ciencia ficción. Apenas se han aprovechado las paradojas. Algún apunte dramático personal se ha hecho sobre las relaciones inmutables de causa-efecto, sobre los hechos fijados en el tiempo. Se ha ido con mucho tiento, como si hubiera miedo de ahuyentar a la audiencia. Cuando hay una audiencia no desdeñable que en estos momentos es fiel a la ficción de allende los mares, que está mucho más educada de lo que se piensa en los cuidados contenidos de las series de televisión.

Al final de la entrada, encontraréis la dirección el enlace al Tumblr.

Al final de la entrada, encontraréis la dirección el enlace al Tumblr.

La serie es simpática. Los personajes, y quienes los interpretan, han sabido calar en el espectador. Pero salvo algún detalle en algún capítulo más osado, como el cuarto con Torquemada, el excelente septimo con la venganza del agente díscolo y elementos del octavo y último, en el que se entra en los dramas personales de los protagonistas, el resto se han movido más en lo anecdótico que en otra cosa.

La serie tiene posibilidades, todo un universo literalmente de posibilidades y de reimaginación del mundo. Hay personajes que muestran carisma elevado. Queremos ver a un subsecretario (Jaime Blanch) con más duplicidad, con doble agenda, que genere dudas sobre sus motivos y los del ministerio. Queremos ver mucho más de la temperamental Irene (Cayetana Guillén Cuervo) que nos ha regalado algunos de los mejores momentos de la serie. Necesitamos más protagonismo en la presunta villana de la serie, esa mujer llena de duplicidades y motivos presuntamente egoístas que es Lola Mendieta (Natalia Millán). Y hay que arriesgar más con las emociones y las acciones del presunto trío protagonista, que no lo hacen mal, pero que quedan fácilmente eclipsados por los anteriores. Y más osadía por parte del equipo de guionistas. Que se hagan un máster y un repaso del género y que se sumerjan sin dudarlo, que es muy divertido.

A falta de otras posibilidades, para mí es una buena forma de viajar en el tiempo, en mi pasado, y recordar aquellos lugares que he visitado.

A falta de otras posibilidades, para mí es una buena forma de viajar en el tiempo, en mi pasado, y recordar aquellos lugares que he visitado.

No olvidéis visitar: De viaje con Carlos

Una fotografía al azar.

[Televisión] Cosas de series; la maldición Gallagher y una bofetada no del todo bien dada

Televisión

Estoy en crisis televisiva. Los días de vacaciones han amontonado los episodios por ver, ha habido novedades, también algún final, no acabo de estar a gusto con lo que estoy viendo, y tengo menos tiempo de ver televisión. Hay que hacer limpieza, centrarse en algunas cosas, y esperar tiempos mejores.

Las comedias de situación están en crisis. O por lo menos hace tiempo que no aparece ninguna que me satisfaga. De la semana pasada conocimos Weird Loners, que salvo la atractiva Becky Newton, poco más me aportó. No la incorporo a la cartelera. Además he decidido eliminar Fresh off the Boat y One Big Happy. Ninguna me decía gran cosa.

También estuve a punto de ver el primer episodio de una serie «conspiranoica», American Odyssey, en la que además aparecía en el reparto la encantadora Anna Friel (sigo pensando en ella como en Charlotte Charles). Lo cierto es que no aguanté ni medio episodio. Fuera en 20 minutos. No me aportaba nada ni me centraba en absoluto en los tópicos topicazos que me estaban contando.

En el campo de los dramas, aunque más interesante a priori, después de varias semanas tampoco he acabado de engancharme a American Crime, así que lo saco de cartelera.

En la reducción de tiempo de series televisivas influye también mi deseo de recuperar películas de antaño. Por ejemplo, esta semana, tras la estancia en Verona, he recuperado "Romeo y Julieta" de Franco Zeffirelli.

En la reducción de tiempo de series televisivas influye también mi deseo de recuperar películas de antaño. Por ejemplo, esta semana, tras la estancia en Verona, he recuperado «Romeo y Julieta» de Franco Zeffirelli.

Han regresado a las pantallas The Red Road, una serie de la que se habla poco pero en la que hay interpretaciones interesantes, la segunda parte de la primera temporada de Outlander, interesante cambiar el punto de vista del narrador, y la segunda parte de la última temporada de Mad Men, solamente un par de escenas del último episodio valen más que todas las series mencionadas en los primeros cuatro párrafos de esta entrada. Estas se quedan. Mad Men por poco tiempo, porque tiene las horas contadas. Pero de eso ya hablaremos.

Se nos ha despedido la quinta temporada de Archer. Esta serie de animación es diversión asegurada. Los demenciales agentes y empleados de la agencia de espionaje privado ISIS son risas garantizadas. Esta TIA americana no puede faltar en mi cartelera. Es cierto que no ha estado al mismo nivel de desmadre y cachondeo que las dos anteriores temporadas, pero yo me lo paso de miedo. Ya les hecho de menos.

Se nos ha despedido la quinta temporada de Shameless. Y estos también son fijos en mi cartelera y en mi corazoncito televisivo. Cada vez quiero más a los Gallagher, que acarrean sobre sí esa maldición que les impide salir en el agujero en el que están metidos, en el agujero en el que insisten en meterse y cavar ellos mismos. Pero hemos visto a una Fiona (Emmy Rossum) casi derrumbándose porque su familia sigue en desmadre y sin tener claro a quien y como quiere, a un Lip (Jeremy Allen White) que potencialmente puede ser un genio o puede ser su padre, a un Ian (Cameron Monaghan) camino de convertirse en una versión triste de su madre, a Debbie (Emma Kenney) demostrando que es la que más afecto necesita, equivocándose al buscarlo y con la mayor potencialidad de todos para acabar en un desastre todavía más absoluto, a Carl (Ethan Cutkosky) entrando inevitablemente en el sistema de correccionales juveniles camino de convertirse, como estaba predestinado, en un delincuente habitual, y a Frank (William H. Macy),… a Frank mostrando por primera y clara ocasión sentimientos altruistas por una personas. Como de costumbre, la serie sigue caminando por el camino peligroso entre la esperanza y la fatalidad. Pero ya está tardando la primera gran tragedia en esta peculiar familia. Porque debería ser inevitable. Y a pesar de todo, sigue siendo una comedia. Genial.

La película cosechó bastante éxito; fue candidata a los óscar a la mejor película y a la mejor dirección, y ganó los de mejor dirección de fotografía y diseño de vestuario. Su actriz principal, una guapa adolescente argentina establecida en Inglaterra, Olivia Hussey, también alcanzó bastante fama.

La película cosechó bastante éxito; fue candidata a los óscar a la mejor película y a la mejor dirección, y ganó los de mejor dirección de fotografía y diseño de vestuario. Su actriz principal, una guapa adolescente argentina establecida en Inglaterra, Olivia Hussey, también alcanzó bastante fama.

Y ha sido interesante seguir las vicisitudes de los personajes de The Slap, adaptación norteamericana de una serie australiana, que prometía mucho y nos ha dejado con una sensación agridulce. Con un reparto prometedor, esa bofetada de un adulto a un niño en una fiesta familiar que pone en jaque y cuestiona la razón de ser de toda la red de relaciones familiares y de amistad que aparentemente sostiene a este conjunto de personas de clase media neoyorquina, estos ocho episodios han tenido momentos muy buenos, pero también carencias y momentos de cierta mediocridad. Ha sido una serie muy ambiciosa por el número y profundidad de los temas a tratar. Las relaciones de familia, la maternidad y la paternidad, la violencia de género, la inmigración, la infidelidad, la tolerancia, la homosexualidad, la humillación pública y sus consecuencias, las relaciones de adolescentes con adultos,… sólo hablar por los principales y directamente afectados por sus protagonistas. La serie se ha centrado en uno o dos de ellos en cada episodio. Sin embargo, da la sensación de haber dejado un aura de superficialidad en todos ellos. Aquello de que quien mucho abarca poco aprieta. También ha sido irregular el trabajo del reparto, con gente muy buena y otros no tanto; algunos personajes han adquirido personalidad, pero otros se han quedado en el estereotipo. Y aunque la idea global es buena, y la sensación de círculo que parte de la visión de un joven adolescente fotógrafo que observa un mundo y unos hechos, y que tras la reflexión que deberían haber provocado los episodios intermedios, volvemos a esa visión adquirida en el capítulo final para hacer una reflexión sobre las responsabilidades de cada cual, todo ello está muy bien, por algún motivo, no acabamos de quedar satisfechos. La resolución queda como carente de algo; nos quedamos pensando si hacían falta tantos bueyes para tan poca carga. Una pena.   Había material para haber hecho algo más interesante. En principio se consideraba una miniserie, una adaptación de una novela, así que no hay que esperar continuación.

Como vemos, esta semana entre finalizaciones y cancelaciones personales, hay más salidas que novedades. El objetivo era de bajar de dos episodios televisivos de promedio al día, con algún día de tres, que no podía mantener, a tener entre uno y dos al día, con días que pueda dedicar a otras cosas, como recuperar alguna película.

Sin embargo, tengo la sensación de que no ha envejecido bien y pudo estar sobrevalorada. Desde luego Hussey hace una Julieta convincente, sin embargo el actor que hace de Romeo,... me parece flojo. Entre el reparto, un joven Michael York interpretado a Tebaldo, el pendenciero primo de la Capuleto.

Sin embargo, tengo la sensación de que no ha envejecido bien y pudo estar sobrevalorada. Desde luego Hussey hace una Julieta convincente, sin embargo el actor que hace de Romeo,… me parece flojo. Entre el reparto, un joven Michael York interpretado a Tebaldo, el pendenciero primo de la Capuleto.