Más obras maestras en 23 minutos, más In Treatment

Televisión

Ya hace más de un año, por mayo de 2008, recomendaba entusiastamente la serie de televisión In Treatment. Es esta serie una mirada de cerca al trabajo y a la vida de un psicólogo ya maduro, que ejercía en algún lugar de Nueva Inglaterra, quien durante la primera temporada entraba en crisis ante su imposibilidad de guardar la neutralidad con sus pacientes en los profesional, y ante las dificultades por las que pasaba su matrimonio y su vida familiar en lo personal. Cada uno de los 42 episodios de menos de 25 eran pequeñas obras de teatro, con diálogos e interacciones entre los personajes de gran intensidad emocional, excelentemente interpretados por Gabriel Byrne y una pequeña pléyade de actores que le acompañaban en su devenir cotidiano.

Este año, la serie ha vuelto con 35 nuevos episodios, siete semanas de tratamiento, en las que nuevos paciente han compartido sus sinsabores con Paul, más el añadido, continuidad de la temporada pasada de Dianne Wiest como su terapeuta supervisora, Gina. He de decir que ambos actores son explendidos, y siempre me quedo sorprendido al contemplar la capacidad de la veterana actriz para dotar de matices su actuación, para decir tanto con tan pocas palabras. Una delicia.

Pero claro, también están los pacientes. Y puesto que el esquema se ha repetido, aunque trasladando la consulta a Brooklyn tras el divorcio de Paul, y con una amenaza de demanda de fondo por mala praxis tras la muerte de uno de sus pacientes de la temporada pasada, había que dotar de nuevas actitudes y nuevas interacciones interesantes a los personajes para no repetirse. Si el amor y la relaciones de pareja dominaban la temporada pasada, las relaciones familiares, y especialmente las paternofiliares, y la muerte han sido los temas de interés en la que acaba de terminar. Todos han estado bien, pero yo destacaría dos personajes.

Mia, una abogada de éxito, soltera, antigua paciente de Paul en su juventud, vuelve a la terapia mostrando una personalidad rica y compleja, con problemas en la relación con los hombres, con una frustración profunda por no ser madre, y con asuntos sin resolver en el entorno familiar desde su infancia. Es interpretada por Hope Davis, una actriz a la que hemos visto pocas veces como protagonista, y que en mi opinión ha sido de lo mejor de la temporada. También llena de matices, una mujer en sus cuarenta y… ha sabido mostrarse al mismo tiempo atractiva y seductora como débil y desamparada. Me ha gustado mucho.

April, una joven universitaria en un programa de postgrado, se enfrenta a la muerte tras el diagnóstico de un linfoma, sin saber como reaccionar. Muchos años cuidando de los demás, de su entorno y de sí misma, le dejan sin recursos para enfrentarse a su amenaza más grave. Interpretada por Alison Pill, su actuación es tanto más meritoria cuanto es una actriz muy joven todavía, pero que también ha llenado de matices su personaje, así como por la naturalidad con la que ha asumido sus cambios de aspecto físico como consecuencia de la enfermedad.

El resto de actores y actrices han estado también muy bien, pero he querido destacar aquellos que más me han gustado. Una serie muy recomendable. De lo mejor que he visto en los últimos… en todo los años que recuerdo. A por ella.

Ya que la muerte ha tenido una importancia notable en las tramas de la serie, os dejo con un cementerio. En un día gris y lluvioso.

Cementerio San Pedro

Cementerio de la Peterkirche en Salzburgo, Austria - Pentax K10D, SMC-DA 21/3,2 Ltd.

Colicos y Collins (a modo de crónicas trekkies; 3)

Humor, Televisión

He seguido esta semana con la visualización de los episodios de la serie original de Star Trek que me habían prestado. Si queréis conocer alguna de mis impresiones anteriores, podéir ir aquí y aquí. Pero vamos a ver lo que han sido mis última impresiones, no demasiado serias, sobre el tema.

Primero y antes que nada, elevar una enérgica protesta ante el hecho de que después de los primeros capítulos ha desaparecido de la escena mi adorada Janice Rand. Es cierto; otras «yeoman» o ayudantes, como traducen en los subtítulos, han ido y venido con sus minifaldas, sus sólidos muslos, es evidente que la moda anoréxica estaba lejos de imponerse en aquella época, y sus «tricorders» al hombro, como creo que llaman al chisme que llevan en bandolera. Spock prefiere llevarlo colgado de cuello. Bueno. Supongo que es el mismo chisme. Por lo menos, tiene el mismo aspecto. Pero bueno, a lo que íbamos, ninguna otra a podido sustituir la personalidad, la dignidad, la eficacia, la eficiencia y el peinado de Janice Rand.

Otra cosa ya es segura. El capitán James T. Kirk es un chulo y un petulante de mucho cuidado. Realmente, lo encuentro en muchas ocasiones insoportable. Realmente, por mucho que lo quieran pintar como un Asperger transestelar, el que me parece que tiene un sentido del humor excelente, toneladas de ironía y sobretodo, sentido común, es el señor Spock. Aparte de Janice Rand y los diversos malos que van saliendo, el único personaje interesante de la serie. Y con mucho.

John Colicos caracterizado como el malvado klingon Kor.

John Colicos caracterizado como el malvado klingon Kor.

Hablando de malos, me hizo mucha, mucha, mucha, mucha ilusión ver a John Colicos como un malo malísimo klingon. De lo más divertido. Ya he dado a entender antes que los malos son de los personajes que más me divierten en esta serie. Pero es que Colicos, teniendo en cuenta que una década más tarde interpretaría al malísimo, traidor y artero Conde Baltar de la serie original de Galactica, se convierte por derecho propio en un icono del lado oscuro del friquismo universal.

Pero es que esta no ha sido la única sorpresa agradable entre los artistas invitados que han ido apareciendo a lo largo de los capítulos. Son varios los que han ido apareciendo. Por ejemplo Ricardo Montalbán, interpetando otro malo, malísimo, malo, que luego se merecería un protagonismo en alguna película de la franquicia que no he visto, y que también tiene su punto de friquismo al aparecer en alguna de las desafortunadas secuelas de El Planeta de los Simios. O Jill Ireland, una actriz mediocre pero guapa que luego mereció cierta atención mediática en la prensa del higadillo en los años 70 y 80 hasta su prematura muerte por algún tipo de cáncer.

Joan Collins es Edith Keller en Star Trek

Joan Collins es Edith Keller en Star Trek

Pero la que me dejó epatado y completamente pegado y absorto a la pantalla del televisor fue la aparición bajando un modesta escalera de los tiempos de la Gran Depresión fue la guapísima Joan Collins. Morena, con el pelo recogido, en uno de los múltiples viajes en el tiempo de nuestros héroes, aparece con esos ojos inmensos haciendo de buena chica, de mujer honrada, la que tradicionalmente ha sido considerada como una de las mujeres fatales de la televisión mundial, especialmente tras aquel culebrón del que mucho oí pero que nunca vi llamado Dinastía. A punto de romper el corazón al chulo de Kirk, acaba teniendo un final trágico «por el bien de la humanidad». Lo que son las cosas.

En cualquier caso, supongo que si así lo deseo, podré en el futuro seguir viendo de prestado el resto de los capítulos de la serie original de esta emblemática franquicia de la  ciencia ficción en la televisión y el cine universal. Hasta ahora, nunca me había sentido especialmente atraído por este universo de ficción. La serie original es, evidentemente, hija de su época y por lo tanto podemos considerarla como un producto digno y adecuado. Tiene que ver más, eso sí, con la ciencia ficción de los años 50 que con la imaginería sobre el tema de los años subsiguientes. Hay más en la serie de Planeta Prohibido que de 2001 o de Star Wars. Y los productos subsiguientes, lo poco que he visto sobre ellos, tengo la sensación que no han sido capaces de desprenderse del kitsch asociado a la imagen que desprende la serie original. Pero bueno, para gustos los colores. Aunque yo siempre mantendré el recuerdo de mi infancia, cuando la veía en blanco y negro.

Mientras escribo estas líneas, me recuerdan por la radio que hoy es el día de las Fuerzas Armadas. Si me permitís un consejo, hoy es un buen día para escuchar La mauvaise reputation de Georges Brassens, o su versión en castellano, La mala reputación por Paco Ibáñez… o por Loquillo si os va más la marcha.

Aprovechando que últimamente he trabajado el tema del paisaje en blanco y negro, os dejo con uno.

Mata

Entre Monegrillo, Zaragoza, y Castegón de Monegros, Huesca - Canon EOS 40D, Tokina AT-X Pro 12-24/4

Miri y la Astral Queen (a modo de crónicas trekkies; 2)

Televisión

Comentaba el miércoles que un amigo me ha dejado los DVDs de la primera temporada de la serie original de La Conquista del Espacio. Ese fue el nombre con la que conocí la serie cuando era niño, así que… ese nombre le daré.

La verdad es que la serie es la caña. Desde dos puntos de vista. Si lo miras con los ojos de un ciudadano del mundo a finales de la primera década del siglo XXI, es que te partes. Es cierto que los creadores de la serie adelantaron algunos de los desarrollos tecnológicos del futuro, pero en otras no fueron muy sagaces. Lo cierto es que poca gente de aquella época lo fue. Cuando tenga más madura la idea, ya la desarrollaré. Pero si lo miras con los ojos de un ciudadano de cualquier provinciano país a finales de la séptima década del siglo XX, supongo que es una serie capaz de encandilar a la mente más soñadora, y de entretener a la más aventurera. Igual no están tan pirados estos trekkies. Bueno, cuando deciden vestirse todos con el esquijama, sí que están pirados. Por cierto, que tengo que averiguar qué significa el código de colores de los esquijamas.

Hoy comentaré dos curiosidades que han surgido en los capítulos que he visto.

La primera es sobre el episodio titulado Miri. En cuanto comenzó, ¡zas!, me vino a la memoria. Este episodio lo recordaba perfectamente de cuando era niño. Tal vez lo viese en la segunda tanda de emisiones que recuerdo, cuando titularon la serie al modo sudamericano, Viaje a las estrellas. Es lo más probable. Yo era más mayorcico. Recuerdo que me angustió en aquel momento. La verdad es que está muy bien. Muy «el señor de las moscas«. Y la chiqueta que hace de adolescente colgada del capitán, es un encanto.

Al comenzar a ver este episodio, me di cuenta que lo recordaba perfectamente, pero que había algo que me chirriaba. Hasta que decidí eliminar el color y verlo en blanco y negro. Y ahí estaba. Ese era el recuerdo. Aunque filmada en color, es evidente que la serie se rodó pensando en su emisión en blanco y negro. De echo, algunas combinaciones de colores resultan extrañísimas. Pero una vez puesto en blanco y negro, se ve muy bien. Esto es como Salomé en la Eurovisión. Aquella edición que se celebró en España, se emitió en color para aquellos países más adelantados que ya tenían esta tecnología. Pero la puesta en escena de la cantante se pensó para la España gris mediocre del franquismo. Y lo que los españolitos vimos fue un deslumbrante vestido blanco. Pero en realidad era de color azul celeste, muy chillón. Elegido para que diese bien en la tele en blanco y negro, pero causante de desprendimientos de retina en una tele en color. Pues eso… algo así con los colores de la teleserie.

Veamos el efecto del temible virus de la Tierra paralela sobre la estupenda ayudante Rand, en color y en blanco y negro.

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Momentos después de reprochar al capitán Kirk que no le mira las piernas.

La misma situación, pero en blanco y negro.

La misma situación, pero en blanco y negro.

Vayamos a la segunda curiosidad. En La Conciencia del Rey, el capitán liga con una bella actriz, hija de un tipo sospechoso de crímenes masivos. Un dictadorcillo reconvertido a la farándula. Ésta le comunica que van a trasladarse a su siguiente destino en una nave cuyo nombre el ¡Astral Queen! Pero, ¡alma cándida! ¡Si la Astral Queen es una nave prisión! ¡Cielos, me he equivocado de serie! La Astral Queen es una de la naves de la flota humana en Galactica. La base del avieso Tom Zarek. ¿Serían conscientes los creadores de Galactica que el nombre ya se había dedicado a una nave trekkie? ¿O es una coincidencia porque a quién no se le ocurriría ponerle el nombre de «reina astral» a una nave espacial? ¿Habrá un crossover en el futuro entre las dos series reimaginadas? Quién sabe.

En la foto de hoy, unos ababoles… amapolas en Castilla. En blanco y negro. Adivinad cómo se verían en color.

Amapolas

En los alrededores de Almudévar, Huesca - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

Restos de serie… televisiva

Televisión

En estas semanas atrás, han terminado las temporadas de un montón de series televisivas norteamericanas… Años atrás mencionaba mi entusiasmo porque parecía que las mejores ideas se habían trasladado a la televisión, donde ahora era posible encontrar algunas de las cosas que echamos a faltar en el cine en pantalla grande. Buenas historias, buenos personajes, buenos guiones, ingenio,… Pero había que constatar si eso sigue siendo así. Y voy a resumir en pocas líneas mis impresiones.

  1. Realmente, si uno se quiere divertir lo mejor es tirar de las sit-com de menos de media hora de duración, a ser posible de humor. Cosas como How I Met Your Mother, The Big Bang Theory (absolutamente hilarantes las interacciones entre Penny y Sheldon; impresionante este último en general) o 30 Rock, te hacen pasar un rato divertido, con un humor razonablemente inteligente, y sin más. Están muy bien. Mis favoritas.
  2. En la ciencia ficción, ya he hablado suficientemente de Galactica. Quizá la otra que merezca la pena un comentario sea Lost. Sinceramente, veo los episodios, muchos me entretienen, pero… hace un montón de tiempo que ya he perdido el hilo del conjunto. Tengo que dejar que me lo expliquen otros para saber de qué va la cosa. No sé. ¿Bien? ¿Regular? Han aparecido otros productos que buscaban el éxito en este campo, como Dollhouse y Fringe… pero me han parecido un poco coñazo. Regular.
  3. Vacas sagradas como House se mantienen, pero ha estado más irregular que otras temporadas. Yo he echado mucho de menos a Amber; menos mal que han «alucinado» con ella al final de temporada y ha mejorado.
  4. Lo que ahora llaman «procedimentales», es decir, las whodunit de toda la vida en la que nuestros héroes investigan y buscan al malo que ha hecho algo,… pues debe haber muchas. Para mí hay dos que me entretienen; Bones y The Mentalist. Pero también podría pasar sin ellas.
  5. Hay mucho culebrón por ahí que no merece la pena ni verse, ni comentarse…

En resumen, tengo la sensación que ha bajado el nivel. Que la época dorada se ha podido pasar. O que los creativos se están tomando un descanso. Lo mejor viene de la tele por cable americana, y de estas series ya he hablado previamente. La televisión generalista ha bajado de nivel. Así que ya sabéis lo que os espera los que estáis esperando que lleguen a la tele española…

Para colmo, al año que viene vuelve unos «reimaginados» lagartos de V… Esperemos que el terreno de la ciencia ficción con cosas como Caprica o Stargate Universe nos dé algún alivio. Y si no, leeremos más. Que yo soy de los que sabe para que sirve el botón de apagado de la televisión.

De foto, os dejo una versión reimaginada de una foto realizada hace ya tres años del Castillo de Loarre. La primera versión… es que era en color.

Castillo de Loarre

Atardecer en el Castillo de Loarre, Huesca - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

Janice Rand… mi nuevo amor… televisivo… o algo así (a modo de crónicas trekkies; 1)

Humor, Televisión

Tengo un amigo trekkie y no lo sabía. Este domingo, tomando unos chismes antes de comer, comentaba yo que había ido a ver la última de la saga Star Trek. Y entonces, vergonzosamente, lo confesó. Se inició en ese momento un animado diálogo entre la media docena de personas que allí estábamos. Uno, defendiendo ardientemente la saga. Los demás, tomándole el pelo vilmente. Yo, armado con los cylones de Galactica, intenté aplastar cualquier argumento sobre las bondades de los exploradores del espacio en esquijama. El caso es que por la tarde, este todavía y a pesar de todo amigo me llama y dice que se pasa un momento por casa… y va y me deja los DVDs de la primera temporada de la serie original de Star Trek

¡Coño! La que veía yo de niño. Pues a por ella. Ya sé que voy a ver en la sobremesa después de llegar de Huesca durante una temporada. Y hoy… he caído prendado de ella. En inglés, es la «yeoman» Rand. No tengo muy claro cómo se traduce «yeoman«. Algún tipo de cargo militar. Los subtítulos lo traducen como ayudante Rand. Es… ¿cómo os explicaría yo cómo es?

Nota: las siguientes imágenes están tomadas de un vídeo de uso doméstico y seguro que son propiedad de alguna multinacional del ramo. Aquí se exponen con caracter demostrativo, no lucrativo,… y para aumentar el nivel de buen humor de la humanidad que buena falta le hace.
Es decidida.

Es decidida.

Es profesional, y respetuosa con sus superiore.

Es profesional, y respetuosa con sus superiore.

Siempre cuidadosa con su marcial uniforme,... con su minifalda, sus medias negras...

Siempre cuidadosa con su marcial uniforme,... con su minifalda, sus medias negras...

Apenas necesita dedicar tiempo a cuidar su discreto peinado.

Apenas necesita dedicar tiempo a cuidar su discreto peinado.

También demuestra sus sentimientos, ¡que los tiene!

También demuestra sus sentimientos, ¡que los tiene!

Y es capaz de atraer el lado perverso de los hombres, incluso de los más íntegros y valientes, con su atractivo físico.

Y es capaz de atraer el lado perverso de los hombres, incluso de los más íntegros y valientes, con su atractivo físico.

Definitivamente, estoy enamorado de Janice Rand. Claro que, teniendo en cuenta que la serie original se emitió en los años 60, hace más de 40 años… me interesaría saber si tiene alguna nieta que se le parezca… porque la supongo ya bastante venerable. Fue interpretada por Grace Lee Whitney, que ya tiene sus buenos 79 añitos. Pero oye… el amor, al igual que la USS Enterprise, es capaz de superar todas las fronteras.

Mientras tanto, en las apacibles tardes de primavera en este rincón de la Vía Láctea en el brazo de Orión,…

Contraluz

Contraluz al atardecer en el Collado Bail, Huesca - Pentax K10D, SMC-A 35/2,8

Series varias: despedidas, cierres y nuevas incorporaciones

Televisión

En primer lugar, dedicaré unas líneas a la despedida definitiva de una serie de televisión que ha marcado época. Se trata de ER, en España, Urgencias. Con una realización que ha marcado tendencia en muchas otras series de temática muy diversa, se trata además de una de las pocas series, si no la única, que se ha aproximado al trabajo de los profesionales sanitarios con razonable veracidad. En la práctica, el resto de series de «médicos» u «hospitales» tienen poco que ver con la realidad del trabajo de estos profesionales.

Sin embargo, la serie fue razonablemente atractiva por una sabia mezcla de acción derivada del frenesí de la actuación de un servicio de urgencias, con las interacciones de unos personajes que crecían y se desarrollaban con el tiempo, y por los que podías coger cariño, amor, odio, manía,… de todo. Yo no he visto más que algunas temporadas y de forma intermitente. Me perdí todas las temporadas iniciales, cuando se hizo famoso George Clooney. Me enganché con el personaje de Abby Lockhart, mujer con un carácter entrañable, que empieza de enfermera, pasa a ser estudiante de medicina, hace su residencia y acaba siendo médico adjunto del servicio de urgencias hasta su salida de la serie al principio de la última temporada. Fue interpretada estupendamente por Maura Tierney. Es el cuarto personaje con más apariciones en la serie de toda la historia de la misma. Y mi favorito, claro.

La última temporada ha sido relativamente floja, porque se ha dedicado a cerrar hilos argumentales, y a homenajearse a sí misma con la aparición de múltiples cameos en distintos episodios de los personajes que fueron importantes en un momento dado. Pero me ha gustado verla, y dar un adiós a muchos de ellos.

A un nivel menos drástico, se han cerrado la primera temporada de United States of Tara y la segunda de Damages. Dos series emitidas por la televisión por cable norteamericana y de excelente nivel. Ambas son una demostración palpable de que temporadas de 9 a 13 capítulos son mejores que las de veintitantos.

Damages ya me gustó en la primera temporada; la segunda ha estado un poco más baja, pero bien en comparación con el panorama general. En cualquier caso, estará bien volver a ver cómo se hacen la puñeta mutuamente esas dos abogadas interpretadas de forma excelente por Glenn Close y Rose Byrne.

Las aventuras de Tara y sus multiples personalidades me han parecido un auténtico hallazgo, especialmente por el buen hacer de su protagonista Toni Collete. Pero no sólo ella. Todo los componentes de su disfuncional familia, y los actores que los representan, han estado a un nivel altísimo. Se ha convertido en una de mis series favoritas. Ganas tengo de que vuelva en su segunda temporada.

En cuanto a novedades de los últimos días, hay varias pero para saber si algunas de ellas merecerá la pena, habrá que esperar. Sólo comentaré dos nuevas incorporaciones.

Por un lado, un regreso. Volvemos a disfrutar y a sufrir con nuestro psicólogo favorito, interpretado por Gabriel Byrne, en In Treatment. Para mí, de lo mejor. Pequeñas obras de teatro de poco más de 20 minutos de duración, cinco por semana. Y con Dianne Wiest volviendo los «viernes» de cada una de estas semanas. Qué buenos diálogos, qué buenas interacciones, qué química… Y nuevos personajes con nuevos problemas… A no perdérselo.

Una de las carencias más notables desde hace unas semanas es la ausencia de algo bueno en el ámbito de la ciencia ficción, desde que se despidió Battlestar Galactica, de la que ya comenté de forma extensa su final. Pues bien, ya corre por ahí el episodio piloto de su spin-off, Caprica. La acción se sitúa 58 años antes del comienzo de la acción narrada en su serie madre. No es una space opera, así que el ambiente es distinto, pero por lo visto, volvemos a tener buenas interpretaciones y personajes fuertes. A mí, el piloto, me gustó bastante. Espero que siga adelante la serie. Y ya hemos podido ver al primer CYbernetic Life-fOrm Node. Y empezado a entender su odio hacia la humanidad… Al igual que su antecesora, la serie viene fuerte en temas: discriminaciones étnicas, mafias, fanatismo religioso, sexo,…

Supongo que por las fechas que estamos en próximas semanas hablaré de más cierres y tal vez de alguna otra novedad.

En la foto de hoy, una anciana reza ante su monoteista dios en la Karlskirche de Viena. Veremos conflictos entre monoteistas y politeistas si sigue adelante la nueva serie, Caprica.

Karlskirche

Nave central de la Karlskirche, Viena (Austria) - Pentax K10D, SMC-DA 70/2,4

Battlestar Galactica y Eva Mitocondrial

Ciencia, Televisión

Aunque el episodio final de una de las mejores teleseries, presuntamente de ciencia ficción, que he visto me gustó y me pareció divertido y razonablemente apropiado, he de reconocer que la deriva desde la ciencia ficción hacia el mundo de los misterios revelados no me gustó mucho. No basta para desmerecer el conjunto de la serie, pero para un escéptico, cartesiano y positivista como yo,… pues le bajó un puntito.

Así que, recordando mi vieja afición a leer y estudiar sobre la evolución humana, empecé a escribir una entrada a Eva Mitocondrial. Pero me salía demasiado larga, demasiado tocho. Así que para no castigar a todo el mundo que se asome por aquí con un «chorizo» de texto impresentable, he elaborado un pequeño ensayo sobre el tema en Google Docs. Y ahí lo podéis encontrar, bajo el título:

Battlestar Galactica y la Eva Mitocondrial

Así que si os apetece, ya sabéis por donde pasar.

Curiosamente, en mi excursión por Lérida este sábado, lo que más visité fue un monumento religioso… ¡qué se le va a hacer!

Seu Vella: Entrada a la iglesia

Seu Vella de Lérida, entrada a la iglesia desde el claustro - Panasonic Lumix LX3

Battlestar Galactica; final,… para siempre

Televisión

Aviso: Este artículo puede contener elementos que desvelen partes de la trama del drama televisivo Battlestar Galactica.

Se acabó. La serie ha finalizado. Es cierto que echarán un largometraje televisivo complementario, que nos cuente parte de la historia desde el punto de vista de los cylones… Es cierto que anuncian una «precuela»… Pero realmente, se acabó. No hay lugar a continuaciones. La historia se ha cerrado. Desde el punto de vista del argumento de la serie, el ciclo se ha cerrado.

El último capítulo de esta larga historia se debe contar incluyendo el episodio de la semana anterior. Es comparable tanto en el ánimo como en el desarrollo al último libro de El Señor de los Anillos, El retorno del rey. En ambos empezamos con la preparación de los héroes para la batalla. Esta es inevitable. La tensión argumental sólo se puede resolver con el enfrentamiento definitivo entre las dos partes que han contendido durante toda la historia. Antes de cerrar el conjunto del cuadro, es necesario que no haya más que un grupo, los vencedores… No es lo que yo esperaba. Esperaba un final con toques más trágicos. Pocos mueren de entre los principales protagonistas.

Así, las tensiones internas de la flota se diluyen en nada… no importan. Por ejemplo, el «harén» de Baltar y su ambición politica se despide de la historia con un portazo en la escotilla de un raptor. Nada más volveremos a saber de él. Da la impresión de que muchos de los conflictos internos de la flota sólo han tenido un fin; rellenar las temporadas con episodios que permitan llegar a los 20 por año. Siempre he pensado que la serie hubiese sido igual de válida con temporadas de 12 episodios, y más ágil. Pero bueno. El conjunto de la humanidad no se ve de aquí en adelante… sólo importan nuestros héroes y su confrontación final…

La confrontación final es… no, no es épica… es muy divertida, con mucha acción, muy bien llevada,… pero no es épica. Las historias épicas son trágicas. Algunos héroes y a veces la mayoría mueren. Aquí sólo se nos mueren lo cylones malos… incluyendo por supuesto a la redimida Boomer en un desenlace ampliamente previsto, y la siempre antipática Tory, en un acto de justicia poética del jefe Tyrol. Es más, salvo al pobre Helo, nadie de los que importan sale herido… Pero bueno, es divertido. Es divertido, y bien llevado, ver como la protagonista es la nave, cuando vemos que el tan traído y llevado Teatro de la Opera es la propia Galactica… Y es cierto, es el teatro en el que la obra sucede… esa parte bien.

Después del climax bélico, desencandenado por una siempre desconcertante Racetrack, q.e.p.d., y la intervención de la música de Bob Dylan en la mente y las manos de Kara Thrace, los finales definitivos, muchos de ellos previsibles una vez que vemos el continente africano recortado en la «nueva Tierra». Algunos emotivos. Otros irónicos. Y alguno… un poco decepcionante desde el punto de vista del trabajo de los guionistas, tan competentes a la hora de resolver los episodios de 42 minutos, pero que necesitan recurrir a un truco argumental para salir del paso de alguno de los principales hilos argumentales de la serie.

Y es que, de acuerdo con lo que dice un tal Brad, sería preferible no incluir a los dioses en las historias de ficción. No sé si Kara Thrace al final es un humana, elegida por el dios para ayudar al resto de la humanidad. O si es un ente angélico enviado por ese dios. O si es el propio dios hecho carne, que muere por nosotros, y resucita al tercer día al segundo mes, para redimirnos y llevarnos a la tierra prometida,… Lo que sí sé es que introducir un dios del que sabemos poco, al que podemos hacer omnipotente, desde el punto de vista del desarrollo argumental, es trampa. No es lo mismo escribir sobre civilizaciones que crean en dios o dioses a que el dios sea un protagonista esencial. Eso da una libertad de acción al guionista absolutamente inmerecida. No es tratar con inteligencia al espectador. Y eso no me gusta. Es el punto flaco de esta historia final y, por ende, uno de los puntos flacos del conjunto de la historia.

Por cierto, desde el punto de vista del rigor científico, el concepto de Eva Mitocondrial no es el que los guionistas proponen. La humanidad en su conjunto no desciende de una sola mujer. Las mitocondrias, sí.

La pareja «angélica» del Baltar y la Número Seis podrían haber sido muy divertidos si hubieran actuado juntos durante toda la serie… tienen pinta de tener mucha coña.

Se acabó.

Cuando veamos la imágenes en los templos de todo el mundo, ¿estaremos mirando el aspecto de nuestros antepasados cylones? Parece que de ellos hemos heredado el monoteísmo que nos agobia…

Bustos de santos

Bustos de Santos en la Seu Vella de Lérida - Panasonic Lumix LX3

BSG: -1

Televisión

Aviso: Este artículo puede contener elementos que desvelen partes de la trama del drama televisivo Battlestar Galactica.

Antes de comenzar a ver el desenlace final de Battlestar Galactica, una tarde que andaba relajado en casa esta semana decidí volver a ver el inicio de todo este embrollo. La miniserie que allá por el «remoto» año 2003 reimaginó la historia del genocidio de la raza humana a manos de los robóticos cylones. También volví a ver el primer episodio de la primera temporada tras la miniserie. Es el titulado 33, y su guion es magistral. Siempre he pensado que la miniserie, a la que accedí con mucho escepticismo dada la casposidad de la serie original, no me enganchó. Pero me produjo la suficiente curiosidad para echar un vistazo a este primer capítulo, en el que sí aprecié que esto no tenía nada que ver con la serie del pasado, y que era original tanto en su planteamiento, como en la naturaleza de los dilemas sociológicos y éticos a los que se iban a enfrentar nuestros «héroes».

En cualquier caso, el ejercicio de rememoración ha merecido la pena. Me ha situado en una nueva perspectiva de cara a afrontar la dramática resolución de la epopeya espacial. La serie ha evolucionado mucho a lo largo de las distintas temporadas. Cuatro más la miniserie más un largometraje, de forma oficial. Yo hace tiempo que veo la cuarta temporada como dos distintas con personalidades marcadamente distintas. No la veo como una temporada de 20 episodios, sino como dos de 10 episodios. No pasa nada. La primera temporada, en la que los productores arriesgaron lo justito puesto que no sabían como iba a funcionar la cosa, sólo tuvo 13 episodios. Y una gran ventaja sobre las demás. Que no tuvo episodios de relleno, todos fueron trascendentes. Cosa que no podemos decir de las temporadas dos y tres. Todavía tengo que pensarme si hay o no hay episodios de relleno en la 4 y la 4.5. Y también existen episodios de relleno que fueron estupendos… bueno…

En cualquier caso, el volver a ver la miniserie se ha mostrado especialmente trascendente ya que en el penúltimo episodio de la serie, antes de la traca final de doble duración de la próxima semana, una serie de flashbacks nos ha retrotraído al pasado en Caprica City, donde hemos podido ver cómo eran y cómo vivían algunos de los personajes clave de la serie. ¿Y quienes han sido estos personajes clave?

  • El comandante Adama (permitidme que use su graduación original), enfrentado a lo que parece ser el anuncio de los últimos coletazos de su carrera militar. Haciendo referencia a una hora final… que cinco o seis años después (cronología interna de la serie) se ha mostrado como una larga, larga, larga hora. Que a su vez tiene su hora final. La que ahora enfrentamos.
  • Gaius Baltar, que se muestra con su auténtico ser. Egoista, insolidario,… Acompañado de Caprica Six, que siempre ha sido una de las seises más ambiguas, moviéndose entre la frialdad del odio calculado hacia la raza humana que la lleva a matar a un bebé a «sangre» fría, y cierto grado de compasión hacia esa misma raza humana que le lleva a montar el follón de Nueva Caprica. ¿O tal vez la muerte del bebé fue un acto de compasión ante lo que se avecinaba. En cualquier caso, cualquier resquicio de simpatía hacía Baltar queda anulado cuando lo vemos golpeando a su anciano e incisivo padre con un periódico.
  • Laura Roslin, víctima de una desgracia familiar y personal,… que no acabo de encajar muy bien en la situación actual, moribunda en la enfermería de Galactica… ¿Qué queréis que os diga?
  • Lee Adama conociendo a Kara Thrace cuando es invitado a cenar al apartamento de esta cuando ya era la novia oficial de su hermano Zak… y sintiendo obviamente la desesperación de estar enamorado de alguien a quien no puede tirarle los tejos… y condiciona al mismo tiempo su relación y su fidelidad a largo plazo. Obviamente, aquí tenemos también un atisbo de quien era Kara Thrace, pero este personaje ha sido tratado mucho más a fondo a lo largo de la serie, y es uno de los misterios que todos esperamos se resuelva definitivamente.
  • Sorprendentemente, Samuel Anders, un personaje considerados por mucho instrumental en la serie, lo que los anglosajones llaman un plot device para permitir el avance de las tramas, y sobre quien nos ofrecen un destello de lo que fue en el pasado… supongo porque de alguna forma, una vez más hace avanzar la trama de la serie, y se merece pues un pequeño homenaje.

En este escenario, la relación entre Anders y Thrace actúa en esta primera parte del fin de la que ya hemos podido disfrutar como catalizador para que Bill Adama tome su decisiva decisión final. Ir a por todas contra Cavil y sus secuaces… Hay que recuperar al macguffin, en este caso personalizado por Hera, la niña humano-cylon. Y para ello, un grupo de voluntarios en una misión sin esperanza, atacando una gigantesca colonia cylon sitúada en el disco de acreción de una singularidad, un agujero negro.

¡Alabado sea Einstein! Tenemos todos los elementos del cine clásico de aventuras puestos al servicio del final de la serie. ¡Qué ansiedad! ¡Y todavía queda una semana! ¡Cómo soportar la espera!

Pequeños puntos que quedan ahí colgando y que me apetece comentar…

  • ¿Realmente Baltar no va a estar en el ajo? ¿Se va a quedar en la flota? Una de dos, o se redime para ser uno de los líderes futuros de la humanidad o la diña por miserable… pero tiene que estar en el follón… ¿verdad?
  • Creo que se masca una nueva traición de Boomer… me pregunto si en un alarde de simetría argumental no será ella la que le pegue el tiro al Cavil dominante de la misma forma que se lo pegó a Adama en su momento. Pero por ahí parece que pueden ir las cosas… Es necesario que las ochos tengan un papel trascendente. Eso me lleva al siguiente punto…
  • No se ha visto a Athena a ningún lado de la línea roja en la cubierta de vuelo. Se ha visto a Helo, por supuesto, y a una ocho en un par o tres de planos al fondo, densenfocada,… algo más tiene que participar Athena en el desenlace final ¿no?
  • Me alegro de que a Racetrack no la tiraran por una escotilla después del golpe de estado, y que la hayan sacado de su celda. Esta chica siempre me ha caído bien, a pesar de ser el epítome de personaje que tanto puede acertar como la puede cagar por completo… Es claramente un personaje muy secundario, pero ha estado ahí en muchos momentos importantes; se merecía una última oportunidad. ¡Hay Margaret, cuantos nos disgustos nos has dado estos últimos años!

En fin. Ahora, a esperar. Os dejo con una imagen de nuestra luna. Nuestra ventana al universo donde pasan todas estas cosas.

Lunas, lámparas

Dos lunas, dos farolas - Panasonic Lumix LX3

BSG: -2

Televisión

Aviso: Este artículo puede contener elementos que desvelen partes de la trama del drama televisivo Battlestar Galactica.

Es domingo, y como hice la semana pasada, subo el artículo especial dedicado a los últimos capítulos y la culminación de mi teleserie actual favorita. Título que probablemente quede vacante dentro de dos semanas, cuando la versión reimaginada de Battlestar Galactica llegue a su fin. El Plan aparte.

Pero antes de comentar el estado de la cuestión, creo que es necesario hacer un reconocimiento a uno de los elementos fundamentales de la serie. La banda sonora. Es una de las pocas teleseries en las que veo que se ha prestado la misma importancia, se ha dedicado la misma atención a la banda sonora que en los más emblemáticos largometrajes de la ciencia ficción. Es frecuente que se hagan populares las músicas de las introducciones de las series de televisión. Pero pocas veces se presta atención a la música acompañante de la acción. En algunas de las series actuales, es frecuente que se tomen canciones de la música popular para dar un transfondo musical a la acción. Pero pocas veces se realiza tanto esfuerzo para dotar de una banda sonora propia, con música incidental adaptada y que se ajuste a las necesidades de la acción, que identifique a los personajes, que acompañe al espectador en la comprensión de lo que está pasando en la pantalla. Es indudable la influencia de John Williams y su Star Wars en el hecho en que existen leitmotives que conceptualizan ideas, acciones o personajes. Además, es una música que se puede escuchar por sí misma. No es una sinfonía clásica, pero son piezas de buena calidad a las que merece la pena prestar alguna atención. Sus autores, Bear McCreary y Richar Gibbs.

Pero vayamos a como están nuestros sufridos héroes. Es una constante en esta última temporada, o semi-temporada, que después de un episodio frenético, con mucha acción, acción transcendente, o mucha información, información transcendente, llegue un episodio más tranquilo. Como si hubiese la necesidad de reposar los conceptos o las consecuencias de las acciones de los personajes. O simplemente es una forma de incrementar la ansiedad de los espectadores de cada a los dos últimos episodios, que puesto que se titulan igual, Daybreak (en castellano, amanecer), habrá que considerarlo como un episodio en dos partes. Mucho hay que resolver en dos episodios, aunque ya se nos ha avisado que en su conjunto tendrán más duración que los episodios habituales de 42 minutos.

En lo que se refiere a la situación actual:

  • Hemos visto a Boomer sufrir de algún tipo de conflicto interno tras secuestrar a Hera, y entregársela a John Cavil. Siempre desconcertante este ejemplar de Número Ocho, particularmente baqueteado por las circunstancias.
  • Hemos visto la Colonia, ese mundo hogar de los cylones que hasta hace bien poco tiempo era desconocido para nosotros, aunque se supusiese que algún lugar deberían de tener las máquinas que considerar su mundo capital.
  • Hemos visto cómo han convertido a Sam Anders en un híbrido, y lo han conectado a Galactica. Creo que en estos momentos, todos sospechamos que de un momento a otro va a soltar un ¡Jump!, y tendremos la gran confrontación final entre todos los caracteres de este galactico drama.
  • Hemos visto como Baltar, una de las incógnitas más profundas de cara al final del drama, conocía la realidad sobre Kara Thrace, que ésta en algún momento murió, y lo hace público a todo el mundo. Y cómo, Anders, en su nuevo papel de híbrido, volvía a anunciar a Thrace como agente de la perdición de la raza humana.
  • Y finalmente, hemos visto cómo Galactica está agonizando. Cómo se ha ido cobrando sus últimas víctimas, cómo se han generado distintos grupos dentro de sus entrañas, y cómo Adama tiene que tomar la triste decisión de abandonar la nave que ha sido su vida y su referente. Cada vez más voces reclaman que el líder moribundo que llevará a la humanidad a su nuevo hogar es la vieja nave.

Visto así, parece que el episodio ha tenido más enjundia de lo que parecía. Pero tendremos que esperan otros siete días antes de ver el comienzo del fin. Amanecer.

Laguna Veneta

El sol, apenas se eleva sobre el horizonte de la Laguna Veneta - Pentax K10D, SMC-A 100/4 Macro

BSG: -3

Televisión

Aviso: Este artículo puede contener elementos que desvelen partes de la trama del drama televisivo Battlestar Galactica.

De forma extraordinaria, en las próximas semanas podrá suceder que el domingo o el lunes aparezcan dos entradas en este Cuaderno de Ruta en lugar de una.

En los últimos años me he vuelto absolutamente adicto a una serie de televisión; Battlestar Galactica.  Si me alguien me hubiera dicho esto hace cuatro o cinco años, con el recuerdo que guardaba de la versión original, casposa donde las hubiera, me hubiera reído. A carcajadas. Pero ya veis. Lo que son las cosas. En la actualidad, es mi teleserie favorita con ventaja.

Razones:

  • Me gusta la ciencia ficción. Y aunque la teleserie no se puede calificar de ningún momento de ciencia ficción dura, «deroga» sin remordimiento algunas leyes de la física, sí que es razonablemente seria al trata de una sociedad y unas situaciones muy especiales. Las interacciones sociales y políticas cuando las cosas se ponen difíciles, el concepto de genocidio, el concepto de humanidad, de inteligencia o de persona, la revisión de la historia arquetípica de los éxodos y las tierras prometidas, las actitudes mesiánicas… todo ello ha estado presente, y bien planteado.
  • Me gustan las space operas. Y esta es una epopeya interestelar de las buenas. Una flota de naves espaciales vagando por el espacio. Nada puede ser mejor si te gustan las space operas. La nave principal, Battlestar Galactica, es un personaje en sí mismo, tan importante como los humanos… o robots.
  • Me gustan los androides de aspecto humano. Y los robots de aspecto humano son digno sucesores de los «pellejudos» de Blade Runner. Y como sucede en aquel clásico cinematográfico, muchas veces acaban siendo personajes más interesante que los seres humanos.
  • Me gusta el diseño de producción. El esfuerzo por conseguir una ambientación creible, porque haya cierta coherencia global ha sido impresionante. Todo está muy bien hecho. Todo está bien rodado y fotografiado. Los guiones son de alto nivel en un porcentaje relativamente alto de episodios. El único pero que se le podría poner es que estoy convencido que en lugar de temporadas de 20 episodios, todo se podría haber metido en temporadas de 12 o 13 episodios como la primera. De hecho, la presunta cuarta temporada ha funcionado más como dos temporadas de 10 episodios que como una de 20… y está funcionando muy bien. Pero he de reconocer que también ha habido algunos episodios de transición o de relleno que también han estado muy bien. El de los combates de boxeo fue estupendo.

Así que, una vez aclarado por qué me gusta la serie,… ¡ya sólo quedan tres episodios! Si la programación que nos han ofrecido se cumple el 20 de marzo quedará todo aclarado. Si todo va bien, en algún momento del 21 o el 22 empezaré a sentir nostalgia de que todo se haya acabado.

La situación en estos momentos es que todo se encamina hacia el choque final entre humanos y cylones. Ambos grupos han tenido sus disensiones, sus «guerras civiles». Se han resuelto ya los destinos de algunos humanos, como el atormentado Gaeta o el retorcido Zarek. Algunos de los modelos cylon han ido sucumbiendo a la desesperanza y están desaparecidos como las treses y los doses.

Las ochos y las seises se sostienen junto a los humanos, los cuales se encuentran desmoralizados. Las vieja Galactica está que se cae a pedazos. ¿Todas las ochos? No. Boomer ha mostrado una vez más que es una zorra implacable y traicionera y ha conseguido uno de los mejores triunfos para el bando de los unos y compañía.

Poco a poco nos vamos aclarando con el destino de Starbuck. Creo que la hipótesis de que es un híbrido cylon-humano es la favorita de muchos en estos momentos. La probabilidad de que su padre fuera uno de los misteriosos sietes, Daniel, de los que no hemos oído hablar hasta hace dos semanas, es más alta que nunca. Es obvio que tiene una conexión especial con la música que ha servido para activar a los Cinco Últimos y con el otro híbrido cylon-humano, Hera, ahora en poder del bando cylon.

Los Cinco Últimos andan muy desconcertados, y nadie sabemos todavía que está pasando con Anders

Pero todo indica que el choque final es inminente. Las cartas están barajeadas y repartidas. Ahora veremos como juega cada cual su mano. De momento, el título del próximo episodio, Islanded in a Stream of Stars, es de lo más sugerente. Aislados en un torrente de estrellas…

La foto de esta entrada sólo puede reflejar la melancolía de lo que termina.

Arbolada línea del cielo

Paisaje al atardecer en los Monegros - Canon EOS 40D; EF 200/2,8L USM

Clásicos de la animación

Humor, Televisión

Un amigo mío lee la entrada que dediqué a los vampiros en el cine y la televisión el pasado viernes, y a continuación me manda un enlace a un artículo de un blog llamado Zona Fandom que yo no conocía. Al parecer, el mencionado blog está dedicado a lo que yo siempre he llamado los tebeos y los dibujos animados, pero que ahora, elevados de categoría, reciben nombres como cómic, novela gráfica, anime, manga, cartoon y otros apelativos que no alcanzo a conocer o dominar. También le dedica su espacio al cine y la literatura de fantasía, ciencia ficción y terror. Lo cual me parece una cierta mezcolanza porque creo que son temas separados por quien los conozca y guste de ellos. Pero bueno… está así. Y es respetable.

En el artículo que me remitía este amigo venía una historia de dibujos animados relacionada con el mundo de los vampiros, y de ahí venía la relación. Ciertamente, en los dibujos de la Warner (vease Looney Tunes y Merrie Melodies, conocida esta última en España como Fantasías animadas de ayer y hoy), era frecuente ver a Bugs Bunny, al pato Lucas y a otros hacerles la cusca a personajes vampíricos u otros monstruos que te podían matar… de risa.

El episodio que proponen los amigos de Zona Fandom es el titulado Transilvania 6-5000, y tiene como protagonista al único conejo ganador de un Oscar, Bugs Bunny. Como está en Youtube, lo reproduzco aquí.

En cualquier caso, recomiendo que os paséis por el artículo mencionado, porque lo dedican a los clásicos de los dibujos animados, y tiene algunas hitorias realmente buenas. Aquí reproduciré una mas, y es una con el pato Lucas como protagonista, titulada Duck Amuck, que es divertidísima, muy imaginativa, autorreferente del mundo de los dibujos animados… y hoy en día no encuentro yo productos que tengan este nivel de creatividad, ni en este campo ni en casi ningún otro. Parece ser que la Biblioteca del Congresso de los Estados Unidos lo ha seleccionado para su preservación en el National Film Registry por considerarlo «culturalmente significativo». Lo es. Sin duda. Espero que nadie se desanime, como con la anterior, porque esté en inglés.

Os dejo con un «cómic» espontáneo, encontrado en unas ruinas a las afueras de Zaragoza.

Martians have landed

Martians have landed - Pentax K10D; SMC-DA 70/2,4