Como de costumbre, mi libro de fotos del viaje. Ya lo tengo encargado. A un proveedor distinto. Espero que merezca la pena, porque es más caro… apreciablemente. Ya veremos. Hay que probar otras soluciones.
De momento, la versión en Issuu…
Como de costumbre, mi libro de fotos del viaje. Ya lo tengo encargado. A un proveedor distinto. Espero que merezca la pena, porque es más caro… apreciablemente. Ya veremos. Hay que probar otras soluciones.
De momento, la versión en Issuu…
Leía esta mañana en un blog de viajes, que últimamente me parece que flojea mucho, que Suecia es el país con mejor reputación del mundo. Muchos dirán que España no está mal en su 17ª posición… con la cantidad de países que hay en el mundo. Bueno, bueno… Que The Economist nos dice que sólo hay 20 democracias plenas en el mundo (hay también somos los 17º), así que no hay que dormirse en los laureles, que bajar del puesto 20 es empezar a entrar en problemas… En eso de la democracia tampoco están mal los suecos. Los terceros. Claro que en 2006 estaban los primeros. Han perdido algunas décimas, y por otro lado los noruegos y los islandeses las han ido ganando. ¿Pero no habíamos quedado que los vikingos eran una panda de brutos?
Todo el mundo admira a los nórdicos. Pero todos los mediterráneos los miran con escepticismo, convencidos que como en casa, siempre que hay sol, nocturnidad y juerga, no se vive en ningún sitio. Mmmmmm… Puede que haya algo de verdad, pero puede también que nos lo tengamos que mirar. No vaya a ser que nos estemos engañando un poquito a nosotros mismos.
En cualquier caso, he estado unos días en Suecia, y un poquito en Dinamarca. Una escapada cultural. Acompañando a una amiga a ver arte moderno y contemporáneo. Que cada vez me parece mucho más divertido y entretenido de ver que el arte «serio» que gusta a los señores y señoras formales, el arte «como dios quiere y manda». Pero os lo intento resumir con fotos.

Porque lo cierto es que son países, que en cuanto escampa y sale el sol, la luz es magnífica. Y llenos de parques y verde, como la coqueta ciudad de Malmo o Malmoe, que no me aclaro muy bien como se nombra la ciudad en castellano (Malmö en sueco)

Eficientes sistemas de transporte público te llevan en un momento a cualquier lado.

Por ejemplo a la vecina Dinamarca, donde pasamos una mañana en Arken, museo de arte contemporáneo con playa incluida.

Y la tarde en Louisiana, otro museo de arte moderno y contemporáneo agradablemente situado junto al Øresund (estrecho de Øre)

La expectativa de mal rollo en esas tierras es tan baja, que un artesano sacas sus velas a la calle, y las deja allí con un etiqueta con el precio y una lata-hucha. Nadie se lleva por el morro ni las velas ni la hucha.

Cierto es que no les faltan las «calatravadas» de turno, como el Turning Torso de Malmo… que no se si pega o no mucho en una ciudad de casa bajitas…

Pero a cambio, aunque los veranos son cortos, las temperaturas suaves hacer que las flores no se agosten,… ni en pleno agosto.

Y les encanta la cultura, en muchas de sus facetas, como el diseño…

… el arte moderno de todo el mundo… esto se lo han comprado a un argentino…

… o dejando que las adolescentes pinten a su aire en plenos festivales de la ciudad.

Tras un desplazamiento a la capital, Estocolmo, con uno de los cascos histórico más coquetos, aunque muy pequeñito comparado con la extensión de la ciudad…

… un amante de la fotografía tiene que visitar Fotografiska, que en estos momentos puede estar a la cabeza de entre mis museos de fotografía favoritos de los que conozco.

No nos faltará tampoco el arte en las calles…

… o en no pocas estaciones del metro… Tunnelbana, le llaman, así que no busquéis la clásica «M» para las bocas del metro si no una aparete «T».

Eso sí… el concepto de cocina internacional lo tienen un poco al biés. ¿Qué carajo es «il forno con tapas»?

Nos queda el plato fuerte de la visita por diversos motivos en los que no voy a entrar. Pero el Moderna Museet es un sitio interesantísimo, ya sea visitando las habitaciones con espejos de Yoyoi Kusama…

… o aprovechando los móviles rotatorios de Marcel Ducham, para comprobar la fiabilidad de la cámara a velocidades bajas de obturación.

Hoy en día está de moda que en todas partes haya un museo de arte moderno y contemporáneo, aunque sean talabartes de edificios con poco dentro. Pero esta gente tiene un edificio discretito en una isla monísima, con una colección que vienen acumulando desde hace 60 años. Se adelantaron a las modas por varias décadas.

Y lo mejor de la ciudad es que, si el tiempo acompaña, es muy paseable, entre sus islas…

… montando en sus tranvías de época, donde hasta las niñas acompañan con sus atuendos,…

… o visitando Skansen. Yo no soy muy partidario de las experiencias postizas, recreaciones ad hoc de lo que era o es el mundo real al alcance del urbanita; pero Skansen tiene su encanto. Sin abusar, tiene su encanto.

Y si el tiempo se pone oscuro y gris, no olvidan poner una nota de color incluso en las monótonas escaleras mecánicas del «tunnelbana».

Y entre turistas, inmigrantes y refugiados, empieza a verse una notable diversidad de tipos humanos, más allá del tradicional rubicundo.

Bien es cierto que esta diversidad puede estar ocasionando alguna gotera en la «perfecta» democracia y sociedad sueca… y varios ejemplos hemos visto.

Pero bueno… estábamos de vacaciones y había que disfrutar. Yo con mi pequeña y fiel Leica compacta… aunque no tan «in style» como la Leica R9 de este señor… eso sí que es nivel para hacer turismo, oye.
Libro de viaje – Öresund / Øresund 2014 – Fotografía y otras artes visuales.
Disponible ya en Blurb mi libro de viaje por Suecia y Dinamarca.
Jazz en la calle en Copenhague – Fotografía y otras artes visuales.
Pues sí… mi tercera etapa de las vacaciones de este mes de julio fue por las calles de Copenhague. Y en la capital danesa, el prestigioso festival internacional de jazz que anualmente se celebra allí. No me hubiera importado ir a alguna de las actuaciones estelares, pero nos conformamos con las que se daban por las calles y plazas de la ciudad.
Y os recuerdo que todas las etapas del viaje las encontráis en el cuaderno de viajero: Öresund / Øresund, 2014.
Louisiana – Museo de arte moderno y contemporáneo a orillas del Oresund – Fotografía y otras artes visuales. Estamos en la segunda etapa de mis vacaciones, y nos desplazamos hasta la vecina Dinamarca para dedicar la mañana al arte del siglo XX, fundamentalmente.
Sabéis que todas las etapas del viaje las encontráis en el cuaderno de viajero: Öresund / Øresund, 2014.
Tenía previsto el regreso a Zaragoza para mañana jueves. Hoy tendría que haber estado paseando por la capital sueca. Pero problemas familiares me trajeron de vuelta ayer, en un viaje largo y pesado, de unas vacaciones que me han sabido a poco, en el sur de Suecia, con una escapada de un día a Dinamarca. Todo alrededor del Öresund/Øresund, según lo escribamos en sueco o en danés. Tradicionalmente en España se le ha conocido como el estrecho de Sund u Oresund, aunque lo adecuado sería estrecho de Ore, ya que sund significa estrecho o canal o canal de navegación.
Pues allí, alojado en la ciudad sueca de Malmö, con excursiones a diversos lugares, y con el proyecto de haber subido a Estocolmo ayer martes, y volar mañana de regreso a la Península Ibérica, abandonando la Península Escandinava. Pero como decía… bueno. Que estoy de vuelta. Y que os dejo algunas fotos. Como adelanto.

Animada la tarde-noche en Malmö, con muchas gentes saliendo a tomar chisme. Se hace muy tarde de noche en estas fechas en esas latitudes.

Una aficionada al arte moderno contempla las pinturas semiabstractas de Hilma af Klint en Louisiana Museo de Arte Moderno.
Pocas veces se dan los reestrenos en la cartelera española. Pero en el 25º aniversario del estreno de esta adaptación de la novelita o relato corto de la danesa Karen Blixen (Isak Dinesen), la de Memorias de África, dirigida por el actualmente casi centenario Gabriel Axel, ha aparecido esta película que yo había visto previamente en televisión, y a la que nos apuntamos de forma no premeditada pero entusiasta. Sólo lamentamos que, ya que probablemente la afluencia de público será minoritaria, podían haberla programado en versión original. Bueno. En cualquier caso… fue una experiencia rara, el pequeño puñado de personas que entrábamos a la escondida, recóndita, sala 15 de los Cines Aragonia, frente a la marabunta de adolescentes de 10 a 40 años que entraban con toneladas de palomitas y bidones de cocacola a ver a los vampiros pijos.

En la novela original de Isak Dinesen, la acción transcurre en un remoto puerto pesquero del norte de Noruega; en la foto un pueblecito noruego, aunque no tan remoto, en el Nærøyfjord.
La película nos cuenta cómo dos hermanas solteras ya entradas en años, Filippa (Bodil Kjer de mayor, Hanne Stensgaard de joven) y Martine (Birgitte Federspiel de mayor, Vibeke Hastrup de joven), hijas de un pastor protestante líder de una rígida congregación, que viven en una pequeña aldea en la inhóspita costa de Jutlandia, acogen a una mujer francesa, Babette (Stéphane Audran), que ha huido de la terrible represión que siguió a la Comuna de París. En flashback, nos cuenta también como ambas mujeres, muy bellas en su juventud, renunciaron al amor por seguir la obra religiosa de su padre. Al cabo de años de su convivencia con la discreta y modesta Babette, esta recibe la noticia de que le ha tocado la lotería, y decide celebrar un banquete, una cena a la francesa, para agradecer a las dos hermanas su hospitalidad.
He de confesar que tengo debilidad por esta historia. Tanto por la adaptación cinematográfica que aquí nos ocupa, como por el relato que le da origen, que también he leído y comentado en estas páginas. El relato es sencillo, claro y directo. Sin artificios. Los diálogos se ajustan a lo estrictamente necesario. A pesar de estar basado en un relato literario, y de existir una voz en off, el lenguaje es fundamentalmente cinematográfico. Es la imagen la que hablan. Una imagen que está tratada con un mimo y un cuidado que pocas veces se ven hoy en día. Además, utiliza con ventaja un formato de fotograma algo más estrecho que el 16:9 actual, con ventaja, ya que permite unas composiciones de imagen muy armónicas, al mismo tiempo que la iluminación es primordial en crear ambientes.
Todo ello al servicio de la crítica sin acritud hacia la austeridad luterana, que esconde no poca hipocresía, y que se ve alterada finalmente por el asalto a los sentidos que supone la exquisita cena de la antigua chef parisina. Pese a la resistencia de los ancianos carcomidos por la soledad y los rencores sabe sacar adelante la capacidad de disfrutar de los placeres de la vida, y dar un sentido al final a la vida de estas gentes tan rancias.

En la película, sin embargo, la acción principal transcurre en la costa danesa. En concreto en Jutlandia, y no en el estrecho de Øresund, junto al castillo de Kronborg (la Elsinor de Shakespeare), donde está tomada la foto.
Las interpretaciones son también de muy alto nivel, y acompañan el buen hacer general de la realización del filme.
Es una de mis películas favoritas. En lo absoluto. Y me alegro de haber tenido la oportunidad de verla en una pantalla grande. La recomiendo de forma general a todo aquel que tenga un mínimo interés por el cine como algo más que un mero entretenimiento. Y desde luego uno de los óscar más merecidos que conozco. Aunque sólo fuera a la película de habla no inglesa. Desde luego me parece mejor que la que se hizo con el óscar a la mejor película de aquel año, que siempre me ha parecido un poco tostón. Aunque me he llevado algún rapapolvo de algún «entendido» por aseverar tal cosa.
Decir que este año he hecho menos viajes de los que me gustaría es una obviedad. Eso es algo que me pasa siempre. Pero es cierto que en este 2011, las circunstancias han hecho que haya hecho menos viajes que en años pasados. Hasta dos veces se me malogró un viaje, en semana santa y en la semana del pilar. Pero bueno intentaremos disfrutar de los que sí hice.
Tres escapadas hice a la capital este año. Ninguna a Barcelona, donde me tiene puesta falta. Las dos primeras con la excusa de exposiciones fotográficas, MadridFoto 2011 y PhotoEspaña 2011. La última, para compensar, mi viaje fallido en la semana del pilar. Por decir que me iba a algún sitio.

En octubre, aproveché para revisitar el Museo del Ferrocarril. Hacía 10 años de la última vez. Y es un sitio que me gusta.
Este año, mis «vacaciones largas», a principios de julio fueron para visitar Hamburgo y otras ciudades hanseáticas, con una escapada a Copenhague y alrededores. Lo cierto es que estuvo muy bien. Tiempo agradable. Cosas interesantes por ver. Que más puedes pedir.

En Copenhague, a veces sorprende poder obtener tranquilas imágenes de un sitio tan bullicioso como Nyhavn.

En cualquier caso, cualquier sitio es bueno para descansar, incluso la turbulenta fuente de la diosa Gefion.
Sí que pude realizar mi escapada corta de cinco o seis días a mitad de agosto. Y en esta ocasión me dirigí a la capital sueca, aunque también visité Gotemburgo y Uppsala. Fuero unos días tranquilos, con bellas ocasiones fotográficas, gracias a unas condiciones de luz cambiantes, pero en general más agradables que en nuestras latitudes.

La capital sueca me recibió, con su ayuntamiento como elemento significativo, con un día de nubes y lluvia.

Habitualmente rodeado de muchos turistas, el momento ideal para visitar al diminuto Järnpojken es la noche.
En gran medida, ayer estuve abstraído de otras actividades porque me puse con un proyecto de hacer una pequeña publicación con fotografías de tema ferroviario extraídas del conjunto de mi último viaje por el norte de Alemania y Dinamarca. Y todas en blanco y negro. Creo que puede quedar curioso. Os dejo un adelanto.







Dentro de las rutinas habituales después de cada viaje, está preparar el álbum o los álbumes de fotografías del viaje, que a través de Blurb se convertirán en imágenes de verdad, en papel, que ocuparán un espacio en mi biblioteca de recuerdos y fotografías. Pero dichos álbumes pueden verse también en línea a través de Issuu. A continuación os pongo las portadas de los tres álbumes que he preparado de mi último viaje a las ciudades hanseáticas del norte de Alemania y a Copenhague y alrededores. Hay uno dedicado en exclusiva a Hamburgo, otro al resto de las ciudades alemanas, y el tercero a Copenhague y otras localizaciones danesas (y sueca). Pulsando con el ratón en las imágenes podréis acceder a hojear los álbumes.
Espero que los visitéis y que os gusten. Y se es así agradecería vuestros comentarios.
Ya he comentado en alguna ocasión lo que me gusta la cantante de bluegrass, Alison Krauss. Y que recientemente sacó al mercado su último disco con Union Station, Paper Airplane. Pues bien. No hace falta comprarse el disco para escucharlo legalmente. Esta semana, en Radio 3 han publicado un podcast extraordinario de Toma Uno en el que ofrecen el concierto que dio la cantante con su banda en Londres hace un par de meses para presentar el disco. Y está muy bien.
Caminando entre la estación de ferrocarril de Helsingør y el castillo de Kronborg, nos encontramos con unas obras que nos dificultan el paso. Buscando un lugar por dónde llegar nos metemos por un callejón junto a una vieja fábrica. Y me entretuve un poco con la cámara.
Como es habitual en este Cuaderno de ruta, las entradas correspondientes a uno de mis viajes son agrupadas en forma de cuaderno de viaje que puede ser consultado directamente a través de los enlaces que podéis encontrar en la columna derecha de la página. Durante estas semanas, cuando me preguntaban dónde iba de vacaciones contestaba que a Hamburgo, pero que iba a moverme por el norte de Alemania con alguna escapada a Dinamarca. Vamos. Que a las vacaciones les faltaba un nombre oficial.

El Binnenalster, lago Alster interior, en el centro de la Ciudad Libre y Hanseática de Hamburgo - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8
Tras analizar mínimamente lo recorrido, se ve que hay dos entornos claramente diferenciados. Las ciudades visitadas en el norte de Alemania son todas ellas, salvo Celle, ciudades hanseáticas. Y conservan este título en la denominación. Incluso Lübeck fue la cabeza de la Hansa, organización comercial y política que dominó el comercio del mar del Norte y del Báltico durante siglos.
En cualquier caso, tanto Hamburgo y Lübeck, como las otras dos ciudades hanseáticas visitadas, Bremen y Lüneburg, constituyen un conjunto homogéneo cultural y socialmente, que da sentido al viaje en su conjunto.

La fachada de la St. Petri Dom, catedral de la ciudad de Bremen, que junto con el puerto de Bremerhaven forman la Ciudad Libre Hanseática de Bremen o Estado de Bremen - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8
Como contrapunto, Copenhague es la capital de Dinamarca, en su momento aspirante a potencia dominadora en Escandinavia y el Báltico, y por lo tanto principal rival comercial y político de la Hansa. No obstante, no hay grandes diferencias en las modos sociales, culturales y económicos entre la capital danesa y las ciudades del norte de Alemania. Así que en su conjunto forma un viaje bastante coherente y homogéneo, que ha resultado incluso más interesante de lo que había previsto.