[Televisión] Cosas de series; novedades y falsos finales de temporada

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Muchas novedades esta semana, que expondré de forma telegráfica. Aunque antes de nada, decir que Doctor WhoDownton Abbey, dos de los éxitos británicos del momento con distintos públicos, han llegado a su falso final de temporada. Y digo falso, porque es evidente que ambos van a cerrar sus tramas en los especiales navideños. Así que será entonces cuando comentemos la temporada de ambas series.

Tenemos regresos. White Collar para se breve y última sexta temporada. Esperemos que tenga el final que se merece, porque ha sido muy, muy entretenida, y los echaremos de menos. Y especialmente a las novias de Neal

Regent Street

Mucho Londres esta semana; de todas las épocas. Seguro que en algún momento ha salido Regent Street.

También para su tercera y última temporada vuelve The Newsroom, que a mí siempre me ha gustado aunque las opiniones sobre la misma han estado muy divididas. El primer episodio de esta última temporada me ha parecido estupendo. Y sí, estoy enamorado de Sloan Sabbith a la que encarna la guapísima Olivia Munn. Pero que conste que además de por lo guapa, el personaje me enamora por muchas cosas más. Perdidamente.

Ha regresado con su segunda temporada la ácida comedia sobre ese hospital geriátrico situado en algún lugar de California que aparece en Getting On (versión EE.UU.). Y ha vuelto más ácida que en su primera temporada.

Picadilly Circus

O Picadilly Circus… Mmmm, estas fotos tienen ya diez años… el primer viaje que hice con fotografía exclusivamente en digital.

Nos llega la que parece una intensa e interesante miniserie, Olivia Kitteridge, de la que he visto un muy buen primer episodio y que intentaré terminar de ver este fin de semana que viene.

Y nos llega desde el Reino Unido una de espías, de estilo totalmente británico. Se trata de The Game, situada en plena guerra fría en la primera mitad de los años 70 del siglo XX. De las que hay que estar muy atento. Me gustó bastante el primer episodio. Así que ya veis… Muy movida la semana.

Southbank

Entonces fue cuando descubrí lo agradables que eran los paseos por el South Bank,… que también suele salir en las series de ambiente contemporáneo con frecuencia.

[Televisión] Cosas de series; finales de temporada para Cuckoo, Reckless y Unforgettable

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No me voy a extender mucho en esta entrada. O a lo mejor más de lo que pensaba. Quien siga este CUADERNO DE RUTA sabe que el día televisivo son los jueves. Pero a partir de mañana y durante dos semanas entra en situación de auténtico CUADERNO DE VIAJE. Seguirá actualizándose, espero, pero con fotos. Poco texto. Espero que os gusten. Mientras, os dejo esta entrada televisiva.

Pensaba a principio de verano que con un poco de suerte a estas alturas todas las series veraniegas las tendría finiquitadas. Pero no. Aún están coleando por ahí la floja EXTANT, la interesante YOU’RE THE WORST, la muy interesante pero (este año) irregular MASTERS OF SEX, la mejorable pero entretenida ANZAC GIRLS, la marujil pero más que entretenida e interesante OUTLANDER, y la desconcertante DOCTOR WHO, cuya nueva reencarnación todavía no ha encontrado su sitio en este universo. Como veis, bastantes producciones coleando todavía, y a lo que retorne este CUADERNO DE RUTA a su ritmo habitual habrá ya muchas temporadas de otoño-invierno en marcha. O sea que de lo más entretenido. Y retraso, mucho retraso voy a coger.

Este fin de semana tocaron algunas exposiciones... Entre ellas las de "La boîte: odisea de una cabeza pensante" de Marina Rubio en el IAACC Pablo Serrano.

Este fin de semana tocaron algunas exposiciones… Entre ellas las de “La boîte: odisea de una cabeza pensante” de Marina Rubio en el IAACC Pablo Serrano.

Mientras tanto hemos disfrutado de la corta temporada de CUCKOO, seis episodios, que sin la originalidad y el carisma de su primer protagonista en su primera temporada, no han dejado de tener momentos realmente entretenidos y divertidos. Previsible a más no poder, pero esta serie británica te deja con buen sabor de boca y una amplia sonrisa. Y son episodios cortitos.

Curiosa, imaginativa,... divertida...

Curiosa, imaginativa,… divertida…

También se han despedido de nosotros los chicos y chicas de la división de grandes crímenes de NUEVA YORK en UNFORGETTABLE. Vale lo que dije cuando terminó la temporada anterior. Desde que han adoptado un tono ligero, y con la gran complicidad que existe en la pareja protagonista, especialmente la encantadora CARRIE (Poppy Montgomery), es una serie policiaca muy entretenida de ver. Sin más trascendencia, pero muy disfrutable. Con humor, dosis razonables de acción y dinámica.

Escultura, pintura, diseño gráfico...

Escultura, pintura, diseño gráfico…

Y hemos terminado de ver una novedad de esta temporada, el procedimental de abogados RECKLESS. Otra serie que funciona gracias a la extraordinaria química de sus dos protagonistas, gente guapa en la sureña CHARLESTON, mezclando como digo el procedimental jurídico con la serialización del caso principal, el de la guapa LEE ANN MARCUS, que nos ha deparado alguna sorpresa al final. Y que ha terminado con el principio de lo que será el nuevo caso, que probablemente volvería a enfrentar a ambos protagonistas… si es que fuese renovada.

Por que el caso es que ambas series anteriores, a mí me entretienen mucho, pero parece que tienen su continuación cuestionada. Mientras que otras de esta temporada bastante más pestiños, muchas que no han aguantado en mi cartelera, tienen la vida asegurada… Si es que siempre voy contra corriente.

Y también, la de Pixar en CaixaForum... pero aquí no dejan hacer fotos...

Y también, la de Pixar en CaixaForum… pero aquí no dejan hacer fotos…

[Televisión] Cosas de series; altas, bajas y dos finales más que interesantes – Rectify y The Honourable Woman

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Semana movida de la que ni siquiera voy a comentar todas las novedades, limitándome a lo más llamativo.

En el lado de las bajas, he eliminado de cartelera dos dramas de época. El de la bomba atómica, Manhattan, que no me acababa de llegar y me parecía confuso en su discurrir, y The Knick, drama médico en el que más allá de la ambientación del Nueva York de principios del XX, no he acabado de encontrarle el interés, con personajes y situaciones demasiado estereotipados.

He visto el piloto emitido por adelantado de una sitcom que llegará en octubre, A to Z, comedia romántica en la que han decidido aprovechar el tirón que ha mostrado la “madre” Cristin Millioti para darle su propia comedia con más protagonismo. Simpático piloto, dejaremos más comentarios para cuando llegue la temporada.

Esperado regreso de Doctor Who con el Duodécimo Doctor (Peter Capaldi) acompañado por la Chica Imposible (Jenna Coleman). Parece ser que a John Hurt han dedicido dejarlo como el Doctor Innumerado. Todo el mundo a la expectativa. Incluso la propia serie parece que en su primer episodio de esta nueva época estaba a la expectativa lo cual ha hecho que de momento no podamos decantarnos sobre lo que puede dar de sí la novedad. Todos buscando la zona de confort ante la incertidumbre. Cosa que no sucedió con anteriores reencarnaciones de uno de nuestros alienígenas favoritos, que nos engancharon desde el principio. Por lo menos, esta aventura victoriana nos ha permitido reencontrarnos con Jenny Flint (Catrin Stewart), la encantadora esposa de Madame Vastra (Neve McIntosh).

Puente del Milenio y San Pablo

Con dos series británicas en el comentario de hoy, nos vamos a orillas del Támesis.

Y vamos con dos finales, uno de temporada y otro de miniserie, definitivo por lo tanto, de dos producciones realmente destacadas y  que merecen un comentario atento.

Por un lado tenemos el final de la segunda temporada de Rectify. Si la corta primera temporada se centraba en los problemas de adaptación de alguien que se ha pegado veinte años en una celda de alta seguridad, en esta ocasión, hay que sumar que hemos ido entrando en el problema de la culpabilidad o la inocencia del protagonista en la violación y asesinato de la joven de 16 años que se le atribuyeron en su momento. Y también hemos empezado a introducirnos más en las historias y en los problemas del resto de las personas de su familia. Sigue siendo una serie de ritmo pausado. Sin llegar a moverse en un lapso de tiempo tan escueto como la primera temporada, seguimos desarrollando los temas a tiempo lento. Y a pesar de todo, vemos cómo los personajes evolucionan. Pero además empiezan a pasar cosas, quizá perdiendo la pureza del planteamiento introspectivo de la primera temporada. Quizá porque hubiera sido difícil de mantener la serie de aquella forma. Es una serie menos apta para el público general, y está más encaminada para quienes disfruten de un producto más reflexivo, quienes prefieran tener una actitud activa antes los problemas y situaciones planteadas a los caracteres de la serie. Desde mi punto de vista, un imprescindible… si te gusta este tipo de “cine”. Muy importante el trabajo actoral, que es el que sostiene la serie en gran medida.

Albert Memorial

Una escena clave de la “mujer honorable” sucede en torno al Albert Memorial.

Y terminaremos con la agradable sorpresa que ha sido The Honourable Woman. Esta historia sobre la rica heredera judía, Nessa Stein (Maggie Gyllenhaal), que a pesar de un acontecimiento trágico en su pasado, representa los mayores esfuerzos empresariales para llevar paz, desarrollo y estabilidad a Israel/Palestina. Pero detrás del misterio que se esconde detrás del inicial rapto del hijo del ama de llaves palestina, Atika (Lubna Azabal), nos encontramos ante una historia de espionaje dentro de la más pura tradición británica, en el que destaca un notable reparto. Una historia que tiene momentos más intensos y otros menos, pero que va construyendo un desenlace in crescendo que nos ofrece un par de episodios finales que nos mantienen totalmente atrapados a televisor. Cumple la protagonista sin problemas con su papel, pero destaca el buen trabajo de Azabal, de lo mejor de la serie, el siempre eficaz Stephen Rea, o la frialdad de Eve Best. La historia no deja de sorprender aquí y allá, lo cual te mantiene en alerta; cualquier detalle que te planteen ante la pantalla puede tener repercusión futura. Y en un tema tan delicado como el del conflicto israelí-palestino, se aleja de maniqueismo, resultando en que la tesis que defiendo no es otra que la que las gentes con dos dedos de frente defienden. Alguien tiene que dejar de contar las afrentas en un momento dado, si se quiere romper el círculo vicioso de la violencia y el odio. Alguien tiene que poner un límite a lo que se puede vengar y a lo que no. A cómo se puede uno vengar y cómo no. Qué justifica una causa, y qué la desautoriza, la desprestigia o la banaliza. Lástima que en la vida real, el círculo de la violencia se siga cerrando y realimentando día a día, en las calles de las poblaciones afectadas, en las cancillerías de los grandes potencias, y en los despachos de quienes tienen la capacidad de tomar las decisiones que nos harían humanos, pero que siguen reduciéndonos al estado de bestias. Una serie que merece la pena también.

Albert Bridge

Y con esta vista del Albert Bridge, despido esta entrada televisiva hasta la próxima semana.

[Televisión] Cosas de series; doctores, comadronas y príncipes de Gales para Navidad

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Sí. Como ya decía ayer, esta semana he retrasado un poquito la entrada televisiva. Aun pensaba que tardaría algún día más, porque no sabía si me daría tiempo a ver en un día los tres especiales navideños que nos han llegado desde el Reino Unido. Porque de eso va la entrada de hoy. De especiales navideños “made in Britain”.

Támesis y cámaras del Parlamento

Todos los especiales navideños de hoy pasean de una forma u otra por las calles londinenses, así que empezaremos por las típicas vistas del Támesis y el parlamento británico.

Adiós al Doctor, bienvenido el nuevo Doctor

Se nos ha despedido el que se ha conocido tradicionalmente como undécima encarnación del Doctor (Matt Smith) en la cincuentenaria serie Doctor Who. Después del entretenido episodio extraordinario que vivimos hace unas semanas para celebrar el medio siglo del personaje, y como ya estaba anunciado, ha llegado a su fin el ciclo marcado por uno de los más carismáticos de la nueva época. Que han sido cuatro, porque sin duda yo incluyo en la cuenta a Doctor guerrero encarnado por John Hurt. La verdad es que si me fijo bien, en la nueva época sólo ha habido uno soso.

Este episodio navideño, que mira por donde transcurre en gran medida en el pueblecito llamado Christmass del planeta Trenzalore, que se había anunciado como la tumba del Doctor, he de decir que me ha resultado un tanto confuso. Muchos guiños, muchas despedidas, un argumento liado, la impagable presencia aunque fuera durante unos segundos de mi chica Doctor favorita, y la llegada del nuevo. Creo que se aleja del carácter de muchos otros episodios navideños, en los que la historia desarrollada está aislada de la trama en vigor en esos momentos. Aunque el año pasado ya vimos cómo ya quedaba integrado en la misma. En cualquier caso, igual le echo una nueva mirada para que me quede claro lo que pasa. Hay algún recurso argumental que me ha parecido sacado excesivamente de la manga… como la justificación para que se vuelva a regenerar a pesar de haber llegado al tope de regeneraciones. Parece que este tope son trece. Y claro, ahora sabemos que hay que incluir un nuevo Doctor, el guerrero, en la cuenta, y que el tradicionalmente conocido como décimo Doctor (David Tennant), se regeneró a sí mismo. Por lo que el que nos ha abandonado sería en realidad el duodécimo Doctor y su decimotercera regeneración. La argucia para permitir el siguiente Doctor me ha parecido un pelín rebuscada. Y sigo con la sensación de que la resolución del último capítulo de la temporada regular, que también transcurría en Trenzalore se nos ha quedado un poquito colgando. En fin.

Habrá que esperar a ver qué nos depara el futuro Doctor (Peter Capaldi).

Charing Cross en la lluvia

Ciudad lluviosa por demás, no sé cómo hacen en las teleseries para que suela hacer buen tiempo. Aunque han predominado las escenas con nubes. En la foto, junto a Charing Cross, llovía a gusto.

Comadronas, monjas, niños con polio, síndromes de estrés postraumático y bombas

Las matronas londinenses en bici de los años 50 del siglo XX han vuelto para un especial puramente navideño. Y largo, hora y cuarto de duración para Call the Midwife. Los habitantes del barrio de Poplar han de pasar las fiestas navideñas bajo la amenaza de ver sus casas destruidas tras el hallazgo de una bomba alemana de gran potencia que permaneció sin explotar bajo la calle. En medio de todo esto, la polio hace estragos entre los más jóvenes aunque ya ha comenzado la vacunación con la vacuna que Jonas Salk aportó a la humanidad. Mientras los pequeños dramas de las protagonistas se suceden. A la protagonista, la “ubercharming” Jenny (Jessica Raine), le va bien, con novio incluido. Pero a la antigua Hermana Bernadette (Laura Main) le surgen los problemas a la hora de adaptarse a la vida “civil” y su futuro matrimonio con el Doctor Turner (Stephen McGann), cuyo hijo va a caer enfermo de gravedad. Mientras que las desventuras de un joven matrimonio con el marido bajo el síndrome de estrés postraumático tras volver de Corea, nos desvela que hasta la animosa Trixie (Helen George) lleva sus dramas y tragedias a cuestas. Y las monjas, que se van a quedar sin convento,…

Serie buenrollista por excelencia, ha tenido tiempos mejores, y espero que los tenga en un futuro, con un poquito de drama mejor encajado, y no tanto azúcar navideño, que sólo sirve para hacer su digestión más pesada como un exceso gastronómico más de estas fiestas. Veremos como vuelve en otoño, si vuelve a recuperar su tono o si es una serie cuyo mejor momento ya pasó.

Albert Memorial, Kensington Gardens

Menuda merienda se organizan los personajes “posh” de Downton Abbey en Kensington Gardens, junto al Albert Memorial; tan rica está, que el tío de América se quiere llevar al otro lado del charco a la pinche de cocina como cocinera.

Intriga real en Londres, con la familia yanqui, una niña que se quedó en Suiza y un billete de tren

Para chulos los de Downton Abbey, que como escenario del episodio navideño se marcan la temporada social de verano londinense. Rose (Lily James), la sobrina escocesa, alegre y “flapper” que vino a sustituir, con éxito,  el hueco dejado por la difunta Sybil, va a ser presentada ante los reyes en sociedad. Así que los Crawley se trasladan en masa a Londres, donde además coincidirán con Martha Levinson (Shirley MacLaine), la madre de Cora (Elizabeth McGovern), y el hermano de esta, el “playboy” Harold (Paul Giamatti). Pero en un momento dado, las juveniles amigas de Rose van a meterse en una intriga que pone en peligro la reputación del Príncipe de Gales, y que los Crawley tienen que resolver. Todo esto mientras Mary (Michelle Dockery) se cortejada por dos pretendientes, Edith (Laura Carmichael) sufre por las consecuencias de su viaje por Europa para “mejorar su francés”, y aparece un comprometedor billete de tren en el abrigo de Bates (Brendan Coyle).

Esta es una serie que no engaña. Sabes lo que te va a dar. Culebrón y glamour. Y eso hemos tenido durante hora y media. Esta vez sin dramas excesivos, con una cantidad razonable de intriga, con personajes jóvenes que dan un poco de alegría a la serie, que se nos estaba poniendo muy mayor, y con la excelente presencia de los invitados americanos que cumplen sin problemas. En el lado de los peros, el retroceso caracterial de Branson (Allen Leech), y el elitismo renovado de Mary. En el lado de los pros, cada vez me gusta más el lado retorcido y misterioso de Bates, que deberían fomentar, y las vivarachas “flappers” de los felices veinte.

Puerto de Margate

Y mira tú que a los sirvientes de Downton Abbey les dan la alegría de un día libre, y se nos van a la playa. Al mar. Aunque no creo que fuera a Margate.

[Televisión] Cosas de series; el aniversario de Doctor Who y de cómo se cuentan ahora los doctores

Televisión

Se dice que Doctor Who es la serie de televisión de ciencia ficción más longeva de la televisión mundial. Su emisión se remonta al sábado 23 de noviembre de 1963. Un día después del asesinato en Dallas del presidente John Fitzgerald Kennedy. Casualmente, cincuenta años después, el día 23 de noviembre de 2013 vuelve a caer en sábado. Y al contrario de lo que sucedió entonces, parece que la emisión del episodio que celebra el 50º aniversario de la serie en la BBC ha tenido mucha más repercusión que el aniversario de la muerte del popular presidente de origen irlandés.

Muchos programas y mucha cobertura ha tenido en el Reino Unido y en muchos países de habla inglesa el acontecimiento televisivo. No tanto en nuestro país, donde la afición a las aventuras del Doctor es mucho más reducida, no emitiéndose la serie más que en un canal de pago. Pero en el país británico es todo un símbolo de la cultura popular.

Es cierto que las aventuras del alienígena de dos corazones y capaz de regenerarse al morir en un nuevo cuerpo, señor del tiempo del planeta Gallifrey, no se han emitido de forma continuada en televisión. Si lo hicieron entre 1963 y 1989, con episodios que oscilaban entre los 25 y los 45 minutos. En esa época, la llamada serie clásica, la norma fue la duración corta. Después sólo hubo un telefilme en 1996, libros y cómics, y emisiones de radio diversas, hasta que en 2005 llegó la llamada serie moderna. Si la primera época fue de una serie de bajo presupuesto y métodos artesanales, en la actualidad, con temporadas de muchos menos episodios, más extendidos en el tiempo, pero de mayor duración, el dinero alcanza para un buen nivel de efectos especiales y espectacularidad, con algunos episodios realmente notables en este aspecto.

St David's Cathedral

El País de Gales está muy asociado a los rodajes de la serie moderna de Doctor Who; en la fotografía, St David’s Cathedral, un escenario similar a otros que se han utilizado en la serie.

Orientada al público familiar, en realidad es una mezcla de géneros, pues hay episodios en los que domina la aventura de ciencia ficción, en otros la pura fantasía, mientras que no pocos se podrían clasificar dentro del terror. Para ello existe una extensa nómina de malvados que reaparecen periódicamente, incluso tras hipotéticas extinciones. Pero es lo que tiene el viajar en el espacio y en el tiempo. Todo buen aficionado sabe que el Doctor suele viajar con compañeros, predominantemente femeninas, jóvenes y guapas. Pero no necesariamente se cumplen los tres adjetivos simultáneamente. El truco de la regeneración ha permitido cambiar al protagonista de la serie tras un tiempo, renovando la personalidad del mismo, permitiendo cambios de protagonistas que no resultan extraños, siendo una de las bases de su permanencia en el tiempo. Hasta el especial del 50º aniversario se contabilizaban 11 doctores. Pero supongo que a partir de ahora de alguna forma habrá que modificar la contabilidad, intercalar uno tras el octavo y hablar de 12 doctores. Ya está anunciado el 12º según la cuenta tradicional, el 13º según la que puede ser a partir de ahora.

De los programas que se han emitido en esta semana de celebraciones voy a destacar cinco.

Un miniepisodio para intenet, que se puede ver en YoutubeThe Night of the Doctor, y ahí es donde conocemos al doctor que estaba fuera de las cuentas, al que ya pudimos ver al final del último episodio de la séptima temporada regular de la serie moderna. Y nada menos que interpretado por el ilustre John Hurt. También cuenta con la presencia del octavo doctor, Paul McGann, que sólo había aparecido en el telefilme de 1996. Lo considero de imprescindible visualización para los aficionados de la serie. Antes de ver el especial del 50º aniversario. Además nos introduce en pantalla algo de lo que se había hablado en la serie, pero nunca visto; la Guerra del Tiempo.

Un programa de divulgación científica, The Science of Doctor Who, que intenta acercar al gran público algunos conceptos relacionados con la teoría de la relatividad, y que dan sentido a lo de viajar en el espacio-tiempo. Aunque está por ver si es posible realmente el viaje en el tiempo, más allá de los efectos relativísticos explicados en el programa. Está presentado por el físico y divulgador científico Brian Cox, y cuenta con diversos invitados que colaboran con el científico, entre ellos Charles Dance, muy conocido por interpretar a Tywin Lannister en Game of Thrones (Juego de tronos). Aquí sale muy simpático. Quien lo iba a decir.

Trafalgar Square y la National Gallery

La National Gallery en Trafalgar Square es escenario de varias escenas del episodio especial del 50º aniversario.

Un telefilme titulado An Adventure in Space and Time que dramatiza y recrea los comienzos de la serie en los años 60, siendo especialmente protagonistas los personajes de Verity Lambert, que fue la primera productora de la serie, y a la que este telefilme otorga buena parte del mérito de que fuese un éxito, y William Hartnell, el primer doctor de la serie. Lambert está interpretada por la “uber-charming” comadrona televisiva Jessica Raine, que también tuvo un papel en un episodio reciente de la serie de ciencia ficción. Hartnell está interpretado por David Bradley. Me llama la atención que este primer doctor, a pesar de su aspecto de anciano, tan sólo tenía 55 años cuando empezó a protagonizar al Doctor. De hecho, el actor que lo interpreta tiene en estos momentos 71 años.

Se ha vuelto a emitir el primer episodio de la serie, An Unearthly Child, en la que vemos al primer doctor, Hartnell, y a la primera compañera, Susan Foreman (Carole Ann Ford). He de decir que, teniendo en cuenta que está rodado con escasos medios, en blanco y negro, y de forma muy artesanal en los efectos especiales, es bastante entretenido y queda más que digno. Desde luego, ahí estaba el germen del éxito que tuvo la serie.

Finalmente, he visto el especial del 50º aniversario, The Day of the Doctor. El reparto es notable. Reúne, siguiendo la cuenta tradicional al undécimo doctor (Matt Smith), al décimo (David Tennant), al que hemos conocido cuya existencia nos era incógnita entre el octavo y el noveno (John Hurt), a Clara Oswald (Jenna Coleman) la compañera actual del undécimo, y a una “variante” de una de las más queridas compañeras del noveno y el décimo, Rose Tyler (Billie Piper), entre otras apariciones recurrentes de la serie. No hablaré mucho de la trama para no destriparla, pero tenemos la Guerra del TiempoGallifrey, Bad Wolf, la Torre de Londres, los secretos de la National Gallery, y una reina “virgen” Elizabeth I (Joanna Page), no tan “virgen” ni soltera, como ya sabíamos los aficionados al Doctor. Es un episodio muy entretenido, que cambia el paradigma en el que se basaba el carácter con un punto de amargura de los últimos doctores, que pone las bases para lo que será el arco argumental del futuro doctor, pero que no resuelve las cuestiones pendientes al final del último episodio de la séptima temporada regular, que supongo se cerrarán en el especial de navidad.

Bueno, una semana de lo más entretenida para los aficionados al Doctor, que ha hecho que haya cogido un poquito de retraso en lo de estar al día con las series habituales. No pasa nada.

La Torre de Londres

Lo mismo que la Torre de Londres, tanto en la actualidad como sede de U.N.I.T., como en el siglo XVI, en la Inglaterra isabelina.

[Televisión] Cosas de series; hoy tocan series británicas

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Sí. Hoy la cosa va de británicos. Aunque antes quiero anunciar la baja definitiva de mi cartelera de New Girl. Ni siquiera yo mismo soy capaz de explicar porque no la había dado de baja antes. Cada vez me hacía menos gracia, y los personajes me empezaban a caer muy gordos. Incluso Zooey Deschanel, que tradicionalmente me ha parecido un encanto, empieza a parecerme una pesada de mucho cuidado. Dicho lo cual, y mientras esperamos con paciencia la celebración del 50º aniversario del Doctor vamos con un par de series británicas. Una que termina periplo otoñal, aunque quedamos a la espera del especial de navidad que seguro que viene con sorpresas, y una miniserie, protagonizada por uno de los “doctores”.

Cuarta temporada de Downton Abbey

Definitivamente, el culebrón de época de lujo de la televisión británica ha encontrado su tono. Después de una primera temporada que nos sorprendió a todos, siguieron dos más que aunque de buen nivel, eran considerablemente más irregulares, y tenían en común que para quedar totalmente apañadas y satisfactorias dependían de espectacular y definitivo especial de navidad. Este año, lo cierto es que no ha habido irregularidades. Han encontrado su tono. Es cierto que hay tramas más importantes que otras, más interesantes que otras. Incluso hay alguna trama prescindible. Pero es estupendo ver los capítulos de esta serie.

Desde luego, ya podemos asumir, como imaginábamos, que ya sólo queda una protagonista absoluta, Lady Mary (Michelle Dockery). Siempre ha sido el personaje más importante de la serie, pero siempre compartía protagonismo con otros personajes. Ya no es así. La viudez, como también suponíamos, le ha sentado de maravilla. Todo el resto de las tramas pivotan de una forma u otra a su alrededor. Incluso la trágica historia de los Bates, en la que más que las desgracias de Anna (Joanne Froggatt), lo que mola son las torvas miradas de Bates (Brendan Coyle), con la duda final de si “ha sido él o no ha sido él”. Comprobaréis que evito destripar argumento. Parecía que Lady Edith (Laura Carmichael) iba a subir un escalón, pero no. Ha seguido siendo la trama secundaria, de la hermana triste de la familia. El único que va poco a poco remontando de la sosez general de los personajes masculinos de la serie es Branson (Allen Leech). Incluso parece que somos muchos los que de vez en cuando sospechamos que podría llegar a un papel principal junto a Lady Mary. Claro que ha aparecido por ahí una maestrilla un poco “rojilla” (Daisy Lewis)… que no sé yo…

Ni que decir que la salsa y el ingenio de la condesa viuda de Grantham (Maggie Smith), aunque empieza a acusar los achaques de la edad, y eso puede querer decir malas noticias, visto cómo las gastan los guionistas. Muchas cosas van a pasar para navidad. Seguro. Entonces será el auténtico cierre de temporada. Pero ya sabemos que el próximo otoños volverán los Crawley a nuestros televisores.

Edimburgo

El entretenido episodio final de “The Escape Artist” transcurre en tierras escocesas, con juicio en los juzgados de Edimburgo…

Una miniserie, The Escape Artist

Este otoño hemos podido disfrutar de esta miniserie de abogados y crímenes de tres episodios, que realmente ha tenido su interés. Nos ha contado la historia de un abogado de éxito Will Burton (David Tennant), que se mueve con gran habilidad entre los resquicios del sistema penal británico, lo que supone en un momento la desesperación de su contrincante en el estrado Maggie Gardner (Sophie Okonedo). Pero en un momento dado ofende a uno de sus clientes, Liam Foyle (Toby Kebbell), y poco después aparece muerta su mujer, muerte de la que se acusará a FoyleBurton es testigo y no puede llevar la acusación. Y Gardner se encargará de la defensa de Foyle, usando las mismas armas que habitualmente usa Burton.

Dicen que la trama habitual de una obra de ficción se descompone en planteamiento, nudo y desenlace. Lo que nunca pensé es que el planteamiento durase los dos primeros episodios y el principio del tercero, y que el nudo y el desenlace real, del auténtico misterio que hay que desentrañar estuviesen comprimidos en los dos tercios finales del episodio final. Que es muy interesante, y que hace que la serie en su conjunto esté bastante bien. Eso sí Tennant aparece últimamente hasta en la sopa. Y parece que en el aniversario del Doctor será coprotagonista del episodio.

Ah, se me olvidaba. “The escape artist” era el apodo del maestro del escapismo, Houdini. Aunque aquí, de donde hay que escapar es del inevitable destino en prisión cuando eres culpable de asesinato.

Bosque de Cruach Tarbeit

… y crimen entre los bosques de las bellas tierras escocesas. Aquí el de Cruach Tarbeit.

[Televisión] Cosas de series; irregularidad en las series del verano

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Como ya suponía la semana pasada, pocas novedades en este principio de agosto en mi cartelera televisiva. Si la semana pasada comentaba que había iniciado la visualización de la serie policíaca belga Salamander, lo cierto es que no he sido capaz de seguir con ella, y la he abandonado.

Dejando aparte aquellas series cuya misión no va más allá de proporcionar un cierto entretenimiento, la tónica que noto entre las que tienen alguna pretensión más es la irregularidad.

Con Dexter en el ecuador de su última temporada, la sensación es que todavía no sé por donde va a tirar la misma. Ha ido saltando de una trama a otra sin que ninguna se convirtiera en principal. Quizá el regreso de Hanna (Yvonne Strahovski) anime un poco más el cotarro, porque los conflictos entre hermanos difícilmente van a dar mucho más de lo que hemos visto.

Soto de Cantalobos

Estos días atrás de calor tremendo, hoy a suavizado, me hacen añorar las tardes de otoño en las que apetece ir a caminar kilómetros sin sudar la gota gorda, como por el Soto de Cantalobos, de las fotos de hoy.

Under the Dome, adaptación de una novela de Stephen King, era uno de los estrenos estrellas del verano. Me costó entrar en ella, y luego ha tenido momentos notables. Pero sigue con altibajos y con grandes irregularidades entre las diversas tramas que se producen bajo la cúpula. Estoy lejos del entusiasmo, moderado ciertamente, que muestran muchos medios especializados en la cosa televisiva.

Otra que no acaba de coger el tono que tenía en su primera temporada es The Newsroom. Sigue siendo una serie entretenida, pero por algún motivo que todavía no he terminado de analizar, sus personajes no acaban de tener el carisma que tenían la primera temporada. O quizá sea que los personajes/actores con más carisma de la serie tienen menos minutos y menos protagonismo, en favor de la tramas de otros caracteres que no enganchan tanto. Tengo la sensación de que, por lo que a mí respecta, por ahí van los tiros. Otros harán análisis más sesudos sobre la serie, pero no deja de ser un drama con algún tono de comedia sobre una serie de gentes.

A dos capítulos para su final, la Guerra de las Dos Rosas vista desde el punto de vista de las mujeres que nos presenta The White Queen, se mantiene a un nivel aceptable sin llegar nunca a la brillantez, salvo en la vistosidad de la adaptación a la época. En cualquier caso, en estos últimos capítulos, en los que supongo que asistiremos  al transcurrir del reinado de Ricardo III y el ascenso al poder de los Tudor, tiene que competir con la impresión que de ese drama dejó en mi hace ya tiempo el Ricardo III de Shakespeare en sus diversas versiones. Mala comparación.

Soto de Cantalobos

Durante el verano, aparte del agobio y la dura luz que hay hasta muy tarde, se te comen los mosquitos y todo tipo de bichos.

Y las dos series que me parece que mantienen su tono habitual son Longmire, que al igual que en la primera temporada va cogiendo carrerilla para ir ganando en intensidad, en este western moderno en las llanuras del medio oeste americano, y Futurama que a pesar de los años que lleva danzando, sigue manteniendo un buen tono y diversión. Probablemente, el secreto de ambas series es que ofrecen exactamente lo que prometen. Y ya decía Sabina que si dos no se engañan, mal puede haber desengaños.

Por último, el runrún internetero televisivo ha sido el anuncio del actor que será la duodécima reencarnación del Doctor a partir del especial de Navidad. Lo que desconozco, no lo he investigado, si protagonizará ya dicho especial o si hará su estelar aparición al final del mismo. Muchos comentarios y entusiasmo oigo sobre el nuevo Doctor. Lo cual no entiendo, porque sin conocer todavía cómo será la personalidad del nuevo Doctor… ¿cómo podemos saber si nos gustará? Como curiosidad, cierto episodio del principio de la temporada 4 de la era actual, The Fires of Pompeii, habrá de estar sometido a observación continua. La anterior compañera del doctor, Amy Pond (Karen Gillan), tenía allí un papelito. Y Peter Capaldi, la 12ª encarnación del personaje principal, también.

Soto de Cantalobos

Pero bueno, todo es cuestión de esperar unas semanas, a ver si desaparecen los rigores del verano en el valle del Ebro.

[Televisión] Cosas de series; puentes, parcialmente muertos, noticias del Doctor y las sorpresas en Poniente

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En estas semanas de baja actividad seriéfila, por el verano sobre todo, algunas cosas suceden y otras las provoco yo mismo. Alguna corrección a lo dicho en entradas televisivas anteriores, por ejemplo. El undécimo doctor, Matt Smith, se despedirá en el especial de Navidad, cosa que no sabía cuando dediqué a la serie una entrada en exclusiva hace unos días. Así que la octava temporada de la época actual de Doctor Who tendrá como protagonista al duodécimo Doctor. Se abren las apuestas sobre quién será.

La comidilla seriéfila de la semana ha sido el capítulo noveno de la tercera temporada de Game of Thrones. Se confirma que el momento clave de las temporadas de esta serie no es su capítulo final, sino el penúltimo. Y la verdad es que a mí me dejó sobrecogido, y he de reconocer que dado que me gusta que me sorprendan, y que las cosas no sean obvias, ni lineales, ni maniqueas, ni simplonas,… pues me ha encantado. Otros están enfadados. Lo cual me parece curioso porque se supone que la serie sigue la línea argumental de las novelas, por lo que los lectores de las mismas debían estar al tanto. Un comentario más amplio después del último capítulo de la temporada.

Montones de bicicletas

En 2001, octubre, visité tanto Copenhague como Malmö, ciudad a la que pasamos en tren atravesando el puente que en la entrada de hoy da nombre a una de las series comentadas. Aunque ahora no tengo claro si este montón de bicicletas estaba en Malmö, o en la vecina y coqueta ciudad universitaria de Lund, que también visitamos.

Había leído varios comentarios elogiosos sobre la serie suecodanesa Bron/Broen. El puente, en ambos idiomas. Lo cierto es que su primera temporada ya tiene un tiempo, se estrenó en 2011 en sus países originales, aunque alcanzó cierta fama por su emisión en la televisión británica el año pasado. Un crimen que sucede justo en la frontera entre SueciaDinamarca en el puente del Oresund, que da nombre a la serie. Crimen que no será único sino una serie de ellos, de aparente contenido social contras las deficiencias del sistema. Y que al final desembocará en una historia de venganzas. Dos policías protagonistas. El policía danés, interpretado por Kim Bodnia, empático y simpático, demasiado con las mujeres a pesar de ser algo feote lo cual le causa muchos más problemas de los que quisiera, y la policía sueca, interpretada por Sofia Helin, una mujer de buen ver, pero de extraña personalidad, con dificultades en la relación social, aunque respetada por su integridad y trabajo concienzudo. Detrás de todo esto la típica realización escandinava, fría, distante y hasta cierto punto inquietante. Un mareo de idas y venidas entre MalmoCopenhague, y una serie bilingüe pero en la que un espectador español no es capaz de saber si están hablando en danés o en sueco, salvo si el contexto lo permite. De todas formas, está bien, muy bien. Me ha gustado mucho. Ahora se anuncia una adaptación, no sé si de la historia o sólo de la idea, en los EE.UU., situando el crimen en la frontera con Méjico. Ya veremos… Se titulará, mira tú por donde, The Bridge.

Cruzando el Oresund en ferry en Helsingør

Antes del túnel y el puente del Oresund, el paso entre Dinamarca y Suecia a través de este estrecho se hacía en ferry; servicio que ha desaparecido entre Copenhague y Malmö, pero permanece entre Helsingør y Helsingborg.

Y también he visto, total son tres episodios, In the Flesh. Serie de zombies británica, con algunos toques de originalidad. En esta ocasión, los muertos vivientes pueden ser puestos en tratamiento y reinsertados en la sociedad. No se les llama muertos vivientes, sino personas que han sufrido el síndrome del parcialmente muerto. Así que el interés está en la reintegración en sociedad de los que lo han padecido, en la reflexión sobre la reacción de la gente hacia los que son diferentes y son vistos como una amenaza,… y bueno muchas lecturas sobre su interpretación metafórica se pueden hacer. La idea es interesante, no es de miedo, va de otra cosa, aunque me ha parecido irregular en su desarrollo. Pero bueno. Son tres capítulos. Parece que va a haber más.

Isla central del paso carretero y ferroviario del Oresund

Puesto que el paso carretero y ferroviario del Oresund está junto al aeropuerto de Kastrup (Copenhague), no es difícil ver la obra desde el aire al aterricar o despegar con el avión. Sin embargo, en estos momentos me resulta difícil determinar si esta fotografía corresponde a ese hecho, o más bien es la isla intermedia del puente del Gran Belt (Storebælt), otro de los estrechos bálticos, entre dos de las islas danesas. Casi con toda seguridad es esto último, porque se ve puente a ambos lados de la isla artificial. En el Oresund, a la isla artificial central por un lado hay puente y por el otro un tunel.

[Televisión] Larga, interrumpida, extraña temporada de transición para el Doctor

Televisión

Hoy iba a comentar la aventuras y desventuras de Cathy, pero como he empezado el día con una entrada extra que ha sido un obituario, cambio de idea y manteniéndome dentro del tema televisivo, me voy con algo menos trascendente y más divertido. Me voy a comentar la recientemente terminada temporada de Doctor Who.

Sin contar el especial de Navidad de 2011, que en muchos sitios cuentan como perteneciente a la séptima temporada de la época actual de las aventuras del Doctor (Matt Smith), esta temporada se ha prolongado durante meses. Porque uno diría que han sido más bien dos temporadas cortitas que una completa. La primera mitad ya la comenté en su momento. Fue un momento importante porque supuso la despedida de los Pond, unos acompañantes que marcaron mucho la serie. Y ponía muy alto el nivel para la siguiente acompañante y para las siguientes tramas de la serie.

Hyde Park y Albert Memorial

Aunque las aventuras del Doctor se extienden por el espacio y el tiempo, el Reino Unido en general y Londres en particular son escenario frecuente. Este año en sus momentos más victorianos. Hyde Park y Albert Memorial.

El especial de Navidad de 2012 nos devolvió aparentemente a la nueva acompañante, Clara (Jenna-Louise Coleman), que de alguna forma ya nos había sido presentada en el primer episodio de la temporada. Con un problema. Cada vez que aparece en escena, casca. Sólo ese vistazo a esa Clara del siglo XX nos permitía imaginar un misterio que suponíamos que iba a conducir el resto de los episodios de la temporada que hemos visto esta primavera. Sin embargo, aunque el misterio de Clara ha estado ahí, ha sido una de las temporadas menos serializadas de las últimas del Doctor. Episodios todos ellos con aventuras autoconclusivas, unos más conseguidos y otros menos. Siempre he dicho que el Doctor me gusta más cuando se pone más ciencia ficción, y viaja por el espacio y por el tiempo, y menos cuando se pone más serie de terror. Creo que esta última parte ha dominado un poco, y las aventuras espaciales han sido de calidad más irregular. Cuando digo irregular lo digo refiriéndome a una serie que habitualmente tiene un nivel medio-alto a alto.

Puente de Westminster y Cámaras del Parlamento

Eso sí, últimamente no han destrozado al Big Ben con un platillo volante.

En cualquier caso, creo que Clara no ha llegado a calar tanto en mi consideración como Amy Pond. Lo cual es difícil, la verdad. La chica es un encanto, muy asertiva, muy proactiva,… pero no acaba de ser lo mismo. Supongo que en esto hay opiniones para todos los gustos. Entendámonos de nuevo, está muy bien. Pero lo que me ha encantado es que Madame Vastra (Neve McIntosh)Strax (Dan Starkey) y sobretodo Jenny (Catrin Stewart) se hayan vuelto personajes recurrentes. No hay que olvidar que es esta última, a pesar de su carácter de ayudante de la primera, la que suele llevar el protagonismo de este peculiar trío “decimonónico-alienígena”. No podemos olvidar tampoco que el último episodio nos ha traído de vuelta a River Song (Alex Kingston) que también suele aportar un plus a los episodios en los que aparece.

En su conjunto me ha parecido una temporada entretenida, pero algo inconexa. Confusa, a ratos. Además, parece que todo va destinado a preparar el episodio del 50º aniversario del personaje, que se verá este otoño. No sé si prevén también especial de Navidad, creo que no se ha anunciado oficialmente. Sí que han anunciado ya la octava temporada. Donde supongo que desarrollarán más el personaje y la relación entre Clara y la undécima encarnación del Doctor, que está resultando bastante longeva. Todo hay que decirlo. Y en ella, la duodécima encarnación del Doctor, recientemente anunciada. Veremos cómo se da.

Apple Market en Covent Garden

Pero las aventuras más tenebrosas suelen ser perpetradas con nocturnidad y alevosía. Momento en el que encontramos cerrado el coqueto Apple Market en Covent Garden.

[Televisión] Cosas de series; esos americanos, esas jovencitas inglesas y Patrick Jane

Televisión

Se me caen las series de cartelera. Definitivamente Da Vinci’s Demons me parece una propuesta muy espectacular de aspecto pero muy vacía de contenido. Muy floja en este aspecto, y paso de ella. Lo sospechaba desde el primer episodio. Continuum es una serie cuya primera temporada vi completa a la segunda oportunidad que le di. Y me pareció entretenida,… pero en esta segunda temporada no ha conseguido reengancharme. Así que fuera también.

Me he enganchado a dos series que a priori me habían pasado desapercibidas. Como consecuencia de mi participación en una reunión científica, cosas de profesionales sanitarios, conocí la serie Monday Mornings. La serie se llama así porque en cierto hospital ficticio norteamericano, y en el entorno de un servicio de neurocirugía, cada lunes por la mañana se celebran las m&m’s. Que no son unas pastillas de chocolate recubiertas de caramelo sino las morbidity and mortality conferences. Esto son sesiones clínicas en las que mediante revisiones entre pares se ponen a discusión las actuaciones de un servicio médico que hayan podido producir un aumento de las complicaciones o de la mortalidad de los pacientes. Su objetivo es disminuir estas; y nunca tienen un objetivo punitivo, sino de aprendizaje. En la realidad. En la serie, llega uno y es como un inquisidor de todos los demás, y además sí que castigan de vez en cuando. Me parece excesivamente melodramática y efectista, y no muy bien interpretada, pero algunas de las cuestiones relacionadas con la ética de la atención sanitaria me han parecido interesantes y la estoy siguiendo. Esta serie ha entrado en cartelera por “deformación profesional”.

También me recomendaron y me ha interesado Rectify. Un preso que se ha pegado años en el corredor de la muerte, ante una nueva prueba es liberado, y el juicio declarado nulo. Dos problemas, el primero es la reinserción en la sociedad por un lado, difícil, y más difícil todavía por el segundo problema. Puede volver a ser juzgado y condenado. Me ha parecido que está bastante bien. Y me gustan las interpretaciones. A por ella. Además es de temporada  cortita.

Y hay una serie de finales. Pero antes un comentario sobre series en curso. Doctor Who, en su reanudación, me estaba pareciendo entretenido, pero lejos del nivel de otros momentos. Pero su último episodio ha estado realmente bien. A ver si se anima la cosa. Venga hombre, que el mundo de la ciencia ficción en la tele está muy flojo. Estoy a punto de abandonar también un estreno de esta temporada, Defiance. Le estoy dando la oportunidad de desarrollar algunas tramas que podrían ser interesante. Y en segundo lugar, notable giro en Mad Men con un careto impagable el que se le queda a Peggy Olson (Elisabeth Moss) al final del pasado episodio. No lo destriparé.

En las calles de Florencia

Al despedirme del peculiar Leonardo de Da Vinci’s Demons, me despido también de pasear por las calles de la Florencia renacentista; como me despedí hace unos años de una lluviosa Florencia actual.

Final de temporada para The Americans. Para mí el mejor y más interesante estreno que se ha producido después de navidad, con una apasionante historia que mezcla las historias de espías con los conflictos de la relación de familia y de pareja. Aunque sean “parejas” y “familias” tan especiales como las de los agentes durmientes de la KGB en el Washington de principio de los años ochenta. Buenísimas interpretaciones de todos los que salen. Todos. Excelentes historias cada capítulo. Total ausencia de maniqueísmo. Aquí nadie es bueno ni es malo. Todos tienen momentos de miserias. Y no faltan las dobleces y los engaños por parte de nadie. Y si alguien va a pensar que los más “malos” son los espías soviéticos,… no me atrevería yo a tanto. Esto no tiene que ver con política. Tiene que ver con otras cosas de lo que es el ser humano. Ya tengo ganas de la segunda temporada.

En alguna ocasión he estado a punto de abandonar a Patrick Jane (Simon Baker) en The Mentalist, y sus sosos compañeros del ficticio CBI californiano. Entre otras de cara a esta última temporada. Pero las ganas de saber más de Lorelei (Emmanuelle Chriqui), personaje femenino muy atractivo desde todos los sentidos que apareció al final de la temporada anterior, me hizo retomar esta última, y no me arrepiento. Creo que ha sido una de las más interesantes. Entretenimiento y misterios cada vez más oscuros. Sólo lamento que no volveremos a ver a Lorelei que ha salido menos de lo esperado, pero en los episodios mejores de la temporada, probablemente. Por cierto, se empieza a percibir cierta tensión sexual no resuelta entre sus dos protagonistas.

Finalmente, me he merendado una miniserie británica de tres episodios, Ice Cream Girls, que no ha estado mal. Sin ser nada del otro mundo. Dos mujeres se reencuentran después de 17 años en su pueblo natal. Después de ser juzgadas en su adolescencia por asesinato de uno de sus profesores, que había mantenido relaciones con una de ellas, esta fue absuelta y cambió de ciudad y de vida y la otra condenada y ha pasado buena parte de su vida en la cárcel. Las tensiones no tardan en aparecer. Lo dicho no está mal, aunque podrían haberle sacado un poco más de miga y tensión. Y las interpretaciones no han estado al nivel de otras producciones británicas.

Bueno, a esperar estas semanas en las que llegarán muchos fines de temporada.

Kinsale

Aunque ambientada en una ciudad costera inglesa, parece que las historia de las “chicas de los helados” está rodada en una ciudad costera irlandesa. Como Kinsale, tal vez, por donde pasé hace unos años.

[Televisión] Cosas de series (o no series); un pueblo enfermo, una ciudad martir y un país enloquecido

Televisión

Tres cosas notables traigo hoy para comentar en esta entrada televisiva de hoy. Dos miniseries que he terminado de ver recientemente y un documental para televisión. Pero antes una nota. En el último episodio de Doctor Who estuvo de actriz invitada la “ubercharming” Jessica Raine que da vida habitualmente a la comadrona protagonista de nuestra serie de comadronas favorita. No sé si hay muchas con este tema, así que… Un encanto la chica esta… No anda sobrada de rasmia, pero un encanto…

También decir que, como ya suponía, he abandonado la historia de clones Orphan Black. Me empezaba a resultar cargante ver a la misma actriz cambiando de acentos y de maquillaje constantemente. Y he empezado una miniserie. Ice Cream Girls. Un crimen en el que están involucradas dos adolescentes inglesas en una pequeña ciudad a orillas del mar… Chico, que peligrosas son las pequeñas ciudades inglesas a orillas del mar.

Mucho se podría decir del rigor histórico que el paradójicamente llamado canal History aplica a sus producciones. Visité hace casi dos años Gamla Uppsala, lugar donde se supone que los nórdicos tenían una especie de santuario antes de la llegada del cristianismo, y el paisaje y el ambiente no tenían nada que ver con lo mostrado en en Vikings. Pero ni por casualidad. Que conste que la serie me divierte mucho.

Y puestos con los brutos guerreros, que notable final el del último capítulo que han emitido de Game of Thrones. Sigo siendo incapaz de seguir el conjunto de la historia, pero también me lo paso pipa con cada capítulo. En cualquier caso, fíate tú de las rubitas con aspecto de mosquita muerta.

Pero vamos a lo que vamos

Top of the Lake

Miniserie de siete episodios bajo la batuta de la directora de cine Jane Campion. En estas semanas hemos visto como desaparecía una niña de 12 años, Tui (Jacqueline Joe), embarazada, de la aparentemente idílica población de Laketop en Nueva Zelanda. La detective Robin Griffin (Elisabeth Moss) está de visita en el pueblo, de donde es natural, visitando a su madre enferma de cáncer. Aunque trabaja habitualmente en Sidney, Australia, acepta hacerse cargo del caso, ya que está especializada en tratar con niños y adolescentes. Pronto comprobará que las cosas no van a ser fáciles de investigar. Se mezclarán un jefe de policía, Al Parker (David Wenham), que colabora a ratos; un capo de la mafia local de la droga, Matt Mitcham (Peter Mullan), que además es el padre de la niña; y los propios fantasmas del pasado de Robin que arrastra una historia en su adolescencia que le pesa como una losa y que la llevó a escapar del ambiente del pueblo. Un pueblo que resultará no tener nada de paradisiaco, pese a la naturaleza virgen que lo rodea, y sí mucho de infierno.

Nos encontramos ante una serie densa, en la que se tratan muchos temas, y muchos conflictos personales y sociales. Un duro repaso a lo que son las sociedades cerradas, que funcionan con reglas propias, comunidades realmente podridas en sus mecanismos de funcionamiento social. La serie es un poco irregular, con momentos en los que avanza con paso si no ligero por lo menos definido, y otros en los que se vuelve morosa y se pierde en detalles, que vista en su conjunto, aportan poco a la historia. También estamos ante una historia que tiene una final más abierto de lo que parece, porque la resolución del caso policial no conlleva que se haga justicia, o que el futuro de los protagonistas se habrá más allá de la pequeña ventana que proporciona saber qué ha pasado. Pero lo pasado, pasado está. Y el futuro puede ser igual de incierto y duro.

Esta serie, cuya realización es visualmente muy cuidada, se sostiene sobretodo en la excelencia del elenco que da vida a este conjunto de difíciles personajes; solo por este motivo, ya es una serie absolutamente recomendable. Empezando por Moss, que demuestra que es algo más que la chica de Mad Men.

Hemos empezando hablando de novedades que nos llegan desde la orilla del mar en Inglaterra; algún sitio parecido a Margate, donde está tomada esta fotografía del mar del Norte.

Hemos empezando hablando de novedades que nos llegan desde la orilla del mar en Inglaterra; algún sitio parecido a Margate, donde está tomada esta fotografía del mar del Norte.

Nanking

Buscando cosas sobre las masacres del ejército japonés en la ciudad de Nankín, capital china en el momento en que estalla la Segunda guerra chino-japonesa, precursora de la Segunda guerra mundial en el Pacífico, me encuentro con la existencia de un documental de 2007 sobre el tema. El documental está basado sobre los escritos que se conservan de personas de la época, y hay tres formas de llevar a la pantalla a los protagonistas de los hechos:

Testimonios de algunos supervivientes de la masacre, en general, personas chinas que se encontraban en la ciudad, en general muy jóvenes, y que vivieron para contarlo.

Recuperación de testimonios de personas que estuvieron allí, y que se grabaron en el pasado. Se suele usar para conocer el punto de vista de los soldados japoneses.

Utilización de actores y actrices que representan lo que dirían aquellas personas que estuvieron allí pero ya han fallecido. Sabemos lo que opinaban a través de lo que escribieron en diarios, cartas o relatos de los hechos. La mayor parte de estos representan a los occidentales que organizaron la zona de seguridad en la ciudad, y a algunos militares japoneses. Hay nombres conocidos como Stephen DorffMariel HemingwayJürgen Prochnow o Woody Harrelson, por mencionar a algunos de los muchos que salen.

El documental es de gran interés y está muy bien realizado. Pero tiene un problema básico. Está centrado en exaltar la acción de los extranjeros occidentales en la ciudad, con cierto paternalismo hacia las poblaciones orientales. Creo que hubiera estado más equilibrado si se hubieran contado más puntos de vista, tanto de los responsables chinos como de los japoneses. En estos casos, se pone voz sobretodo a la gente común civil y a los soldados de baja graduación japoneses. Pero bueno, teniendo cuenta este parcial punto de vista, es un documental para televisión que tiene un buen nivel de realización y de interés. Y sobretodo, digan lo que digan los nacionalistas japoneses, no es un filme antijaponés. En varias ocasiones se encargan de insistir en ello, lo que buscan es exponer los horrores de la guerra moderna, especialmente contra las poblaciones civiles. De despertar el sentimiento antijaponés ya se encargó con gran dedicación y entrega el “honorable” ejército imperial en su momento.

No dispongo de imágenes ni de China ni de los lagos neozelandeses; pero respecto a estos últimos, este lago noruego visto desde el tren entre Oslo y Bergen será un perfecto sustituto.

No dispongo de imágenes ni de China ni de los lagos neozelandeses; pero respecto a estos últimos, este lago noruego visto desde el tren entre Oslo y Bergen será un perfecto sustituto.

Unsere mütter, unsere Väter

Miniserie de tres capítulo de hora y media realizado en Alemania, sobre las vidas y padecimientos de los propios alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Declarada por algunos como la Band of Brothers (Hermanos de sangre) alemana, es una comparación con la que no estoy de acuerdo, ya que se trata de dos productos distintos. En cualquier caso, estamos ante un intento muy loable y realizado con abundancia de medios por dar una visión germánica a un conflicto sobre el que como derrotados no les ha tocado escribir la historia. Que muchas veces se ha dicho, la escriben los vencedores.

La serie, cuya título traducido sería “Nuestras madres, nuestros padres”, se desarrolla en tres actos de hora y media de duración, cuyos títulos traducidos serían:

Otros tiempos: En la primavera de 1941, momento en el que conocemos a los cinco jóvenes amigos protagonistas que seguiremos durante toda la serie, y que se sitúa en vísperas de la invasión alemana de la Unión Soviética. Es un momento de euforia germánica, aunque las actitudes críticas se ven en uno de los jóvenes soldados que tiene inquietudes intelectuales, y en el único amigo del grupo que es judío.

Otra guerra: Aquí nos encontramos a los personajes justo en el momento central de la guerra, cuando se va a celebrar la batalla de Kursk, momento que supuso el principio del fin para Alemania. Todos han comprendido que esta guerra no es lo que pensaban, y encontramos a todos los personajes ya profundamente afectados por la situación, y con signos de que están cambiando rápidamente.

Otro país: Es el final de la guerra, la retirada final, la destrucción de Alemania, tal y como la conocían. No todos ellos volverán a sus casas, y ninguno volverá como era.

El producto, como reflexión histórica tiene su interés. Al contrario de lo que sucede con la producción norteamericana con la que se compara, los personajes son reales; pero se supone que reúnen los caracteres o peripecias de personas reales. No esconde las perversiones del régimen nazi, que son expuestas de forma clara, casi un tanto tópica, como ya se ha visto en numerosas ocasiones en producciones de diverso signo. No nos descubren nada nuevo. Como aportación propia, no creo que llegue a profundizar todo lo que yo esperaba en los sentimientos y vivencias del pueblo alemán. Creo que se queda en los tópicos ya conocidos.

En lo que es novedoso es en que, puestos a dar estopa, repartimos para todos. Así, hay violadores entre los rusos (cosa que fue tristemente cierta), hay antisemitismo entre los partisanos polacos (esto ha sentado muy mal en Polonia, pero también se han documentado estados de antisemitismo entre los pueblos eslavos, e incluso algún pogromo en este país entre los supervivientes judíos al final de la guerra), o la capacidad de connivencia de los administradores aliados, norteamericanos por ejemplo, permitiendo que algunos jerarcas menores nazis se reconvirtieran al funcionariado alemán del posguerra (esto también está documentado). En la guerra moderna, no hay buenos y malos. Hay malos y peores. Los nazis eran los peores, los demás… que cada palo aguante su vela.

Como resumen, es una producción que tiene su interés, aunque quizá el excesivo simplismo de alguno de sus planteamientos le quita profundidad, y por lo tanto yo lo veo más en el lado del entretenimiento televisivo que en el de la reflexión histórica verdadera. Además, me quedé con la sensación de que hay errores de producción que cantan un poco. Más para quien conozca la realidad de los hechos históricos.

Anécdota fotográfica: Uno de los ejes que unen a los cinco protagonistas es una fotografía que se hacen la última vez que coinciden todos juntos en Berlín, en el primer capítulo. La fotografía es tomada con una Leica, modelo III, porque lleva rueda de velocidades lentas además de telémetro, y utilizando el temporizador para salir todos en la foto. Según he consultado en uno de los libros de Erwin Puts, un señor holandés que todo lo sabe sobre Leica, este dispositivo se incorporó en el modelo IIId, durante la guerra mundial, aunque hubo algunas IIIc que se fabricaron también antes del conflicto mundial a las que se les añadió con posterioridad. De hecho, mi IIIf no tiene, y es del año 51; es decir, semejante dispositivo no estaba generalizado. Dado que el modelo IIId fue raro, sólo se hicieron unos pocos cientos, es improbable que estos chicos usasen una cámara de estas. Así que hay que suponer que se trata de una cámara posterior. Tal vez una IIIf. Curiosamente, en el tercer capítulo aparece un oficial de las SS documentando una represalia contra la población civil polaca con lo que parece por la separación entre el visor de toma y el visor del telémetro una Leica IIIa. Modelo bastante anterior. Sin temporizador, claro. Pero con una bonita funda de cuero.

No faltan recuerdo de la barbarie bélica en Berlín; como la ruinosa iglesia conmemorativa que vemos desde la Tauentzienstraße.

No faltan recuerdo de la barbarie bélica en Berlín; como la ruinosa iglesia conmemorativa que vemos desde la Tauentzienstraße.

[Televisión] Cosas de series; algunas novedades, algunos regresos y despedida hasta el año que viene de Hank Moody

Televisión

En las dos últimas semanas, entre asuntos diversos y vacaciones de semana santa, he llevado un cierto cachondeo con esto de las series. Así que iré al grano, que a la semana que viene también habrá algunas novedades.

Ha vuelto el Doctor. ¿Doctor Who? Sí, Doctor Who. Lo cierto es que vi el nuevo episodio recién vuelto de vacaciones, estaba muy cansado, y no me enteré mucho. La chica nueva, a la que ya hemos conocido en un par de capítulo previos en, digamos, diversas reencarnaciones, Oswin Oswald/Clara Oswald/Clara Oswin Oswald (Jenna-Louise Coleman), parece que promete. Pero supongo que el primer episodio de la nueva etapa, aunque oficialmente el sexto creo de la séptima temporada de la época contemporánea, no fue de los mejores, porque no me enganchó. Lo volveré a ver por si eran los efectos del viaje. Y a ver si se animan. Que hay voces que dicen que el actual Doctor (Matt Smith) empieza a estar quemado y necesitamos una nueva reencarnación. Me formaré opinión un poco más adelante.

Ha vuelto Game of Thrones. Bueno. Lo que he dicho ya en alguna ocasión. Hace tiempo que me perdí con la trama con el sinnúmero de ramificaciones de la misma, y de personajes que aparecen. Pero aunque no me entero de la continuidad argumental, reconozco que cada uno de los capítulos que veo me gustan. En sí mismos. Y hay algunos personajes que me parecen estupendos. Otros no tantos. Pero los que son buenos, son muy buenos.

Tenemos una nueva serie de ciencia ficción,… Orphan Black… De clones… Todavía no tengo claro si me va a gustar y la voy a seguir o no. De momento, recurren a los culos y tetas para enganchar. Pero no tengo muy claro que va a salir de ahí. Ya veremos.

Y finalmente, se nos ha vuelto a marchar de vacaciones Hank Moody y su Californication. Con más fornication y más consumo de sustancias adictivas que nunca, si en otras temporadas lo hemos visto envuelto en el entorno de los escritores, de la universidad, de lo judicial, del cine,… esta temporada ha tocado el mundo de los músicos de rock. Entendámonos. Todo esto no es más que una excusa, macguffins variados, para ir colocando a Moody (David Duchovny) en las situaciones más o menos imposibles que le impiden alcanzar la felicidad, básicamente en compañía de esa maravilla de mujer que es Karen (Natascha McElhone), que está siempre ahí al alcance y al mismo tiempo inalcanzable. Pues toda esta historia no deja de ser más que la enorme y estupenda historia de amor de estos dos personajes, que es lo que a mí me tiene enganchado. Por lo carencia total y absoluta de convencionalismo. Por supuesto, impagable la pareja bufa que forman Charlie Runkle (Evan Handler) y su ex (o ex-ex, perdón por el espoiler) Marcy (Pamela Adlon). Hasta el año que viene.

Sigo procesando fotografías de Italia, y como las series de televisión fundamentalmente van sobre gente, pues gente.

En la Piazza dei Signori, Padua.

En la Piazza dei Signori, Padua.

En la tumba del santo, Padua.

En la tumba del santo, Padua.

Ante el Campanile y el Palacio Ducal de Venecia.

Ante el Campanile y el Palacio Ducal de Venecia.

De tiendas junto al puente de Rialto, Venecia.

De tiendas junto al puente de Rialto, Venecia.

En las oscuras, estrechas, laberínticas y lluviosas calles de Venecia.

En las oscuras, estrechas, laberínticas y lluviosas calles de Venecia.

Molestando al fotógrafo en el Gran Canal de Venecia.

Molestando al fotógrafo en el Gran Canal de Venecia.