La verdad es que tengo bastantes rollos de película y otras cosas, también en el mundo de la fotografía digital, que comentar en estas páginas. Especialmente desde que me llegaron revelados los siete rollos de película del mes de enero que mandé a revelar a Carmencita Film Lab con el cambio de mes. Pero todo llegará. Como hoy no voy con mucho tiempo, voy un cartucho de fotografía instantánea reciente. Cambié a Fujifilm Instax hace algo menos de un par de años por el coste de la película Polaroid. En ocasiones es casi el doble por ocho fotos, mientras que las Instax ofrecen diez por cartucho. Pero claro, las fotos Instax son más chiquitas. Y por otro lado, la tecnología de Fujifilm está madura, las fotos se revelan pronto y tienen gran estabilidad en el tiempo… las de Polaroid…
De vez en cuando llegan a mi poder muestras de películas fotográficas exóticas. Algunas me las dan, algunas las compro, otras las «heredo»… En cualquier caso, me llegó un lote de películas de origen diversos reenvasadas en Lituania. Cuatro rollos de distintas características. He empezado con el de muy baja sensibilidad. Pero no estos contento con los resultados. Muy muy muy subexpuestos.
Las fotos parecen estar realizadas casi en el crepúsculo, cuando había sol radiante por el anticiclón que tuvimos durante todo el mes de enero. Los detalles técnicos están en Experimento fallido – NocolorStudio nº 5 High Contrast con Pentax MX y SMC-M 40 mm. Aquí os dejo las fotos más «salvables» tras digitalizar los casi transparentes negativos, que a pesar de todo aun conservaban una cierta información. Lástimas que al extraerla también se hayan exagerado los pequeños defectos, habitualmente invisibles, de los negativos.
Como ya adelantaba ayer, este fin de semana he extendido las capacidades fotográficas de mi nueva cámara de formato medio digital, gracias a un adaptador que me permite usar ópticas de otros sistemas.
Los escenarios donde lo he utilizado han sido tan variados como los alrededores de la estación de ferrocarril de Casetas, el recinto de la Expo 2008 en Zaragoza y el Museo de Zaragoza en la exposición dedicada a la estancia de Francisco de Goya en Italia, en su juventud, con motivo del 275º aniversario de su nacimiento.
Voy a ir un poco rápido con las recomendaciones de este domingo. Tengo guardadas bastantes, de más de una semana, pero no tengo mucho tiempo para dedicarles. Así que vamos allá.
En Blind Magazine nos recuerdan el trabajo de Gaston Paris, un fotógrafo hoy en día poco conocido, que trabajó principalmente en la primera mitad del siglo XX, claramente influido por las vanguardias. Algunas de sus fotos me gustan mucho. Una mezcla de temas modernos y estética de su época.
Comentaré dentro de unos días la serie de fotografías de las que extraigo las de esta entrada. Pero ya va siendo hora que haga este recorrido con una luz de este tipo y con película Kodak Ektar 100. Sea en formato medio o pequeño. O los dos.
En AnOther Magazine nos hablan del nuevo trabajo publicado de la brasileña de origen alemán, afincada en Estado Unidos, Mona Kuhn. Tengo unos cuantos libros de esta fotógrafa. Parece que su estilo está cambiando. He pedido el libro; cuando llegue os cuento más.
Nos dicen en Lenscratch que las fotografías de Iris Wu reflejan su estado mental de sentirse perdida en el mundo cotidiano que la rodea. No sé… a mí me han llamado la atención poderosamente. Aunque todavía estoy descifrándolas.
Las personas con trastornos mentales graves generan fuertes disrupciones en su entorno familiar. En FK Magazine nos hablan de Glorija Lizde, fotógrafa croata que tuvo que lidiar en la infancia con un padre con uno de estos trastornos.
Siempre me fascinan los paisajes suburbanos de las grandes metrópolis chinas. Típica locura inmobiliaria de países en desarrollo con régimen autoritario donde el desorden en el crecimiento ansiosamente buscado, desmedido y desequilibrado genera absurdos y desarraigos. En Photography of China nos muestran el trabajo de Cyrus Cornut en Chongqing.
En Pen ペン Magazine nos hablan del trabajo de Atsushi Fujiwara, en el que el fotógrafo acompaña una mujer joven, madre soltera, de camino a su isla de nacimiento, donde murió su padre suicidándose, y donde viven sus hijos con la abuela. Una mujer atormentada, que trabaja en los límites de la sociedad como ama de kinbaku 緊縛, una forma de ataduras corporales propia de Japón. Trabajo muy intimista y complejo.
De vez en cuando me gusta recuperar los objetivos de mis primeros años en la fotografía. Cuando todavía estaba definiendo mis necesidades. Pero desde muy al principio, ha habido dos tipos de objetivo que siempre me ha gustado tener, un objetivo estándar, fijo, razonablemente luminoso, y un gran angular, que no tiene que ser extremo pero tampoco muy largo, también luminoso. O no. Suelen ser ópticas cómodas de transportar y mucho más capaces de lo que los fans de los objetivos zoom creen.
Voy disfrutando, con tranquilidad, con parsimonia, de mi nueva cámara de formato medio digital. No la compré para un uso de todos los días . Para llevar en la mochila, prefiero su prima chiquitita y compacta. Que además tiene una buena calidad de imagen. Si ya os comenté que la disfruté en nuestra escapada en el día a Olite (y aquí), también la he estado utilizando con ópticas pensadas para formato medio con película tradicional, que tienen ya unas décadas de existencia.
Como de costumbre, los detalles técnicos, que pueden ser largos y tediosos para quién no esté interesado en esos aspectos de la fotografía, los podéis leer en Adaptadores de objetivos para la Fujifilm GFX 50R – Hartblei HV [Hasselblad V]. Pero aquí os dejaré las fotos de un par de amplios paseos ciudadanos. Con algunas fotos que, a falta de una nitidez cuasiperfecta, como con las ópticas contemporáneas, son muy agradables y estéticamente conseguidas, creo, gracias a la calidez de la luz y al suave contraste que proporcionan estas lentes de antaño.
El «dogma» de la fotografía callejera es usar películas de sensibilidades relativamente alta, para poder seguir fotografiando en cualquier circunstancia de luz que nos encontremos. Pero si privilegias el paisaje urbano, y conseguir un buen detalle de edificios y otros elementos de este paisaje, consigues más nitidez con películas de baja sensibilidad.
Si usas una cámara de sistema, con amplias prestaciones, de objetivos intercambiables, con elección de focales y aperturas, el problema es menor. Pero si usas una cámara sencilla, ligera, que no pese al caminar durante más de 10 kilómetros por la ciudad… más limitada en sus prestaciones, la cosa empieza a ser más delicada para conseguir ese objetivo de obtener paisajes urbanos detallados y nítidos.
Pero no necesariamente es imposible. Y hace unas semanas lo comprobé con una cámara de prestaciones muy sencillas, pero con una óptica bastante nítida, dentro de su sencillez. Los datos y argumentos técnicos los podéis encontrar en Olympus Trip 35, Rollei Ortho 25 Plus, SPUR Acurol N y la regla «sol f16». Pero como de costumbre, para quienes no estéis interesados en las cuestiones técnicas, aquí os dejo las fotos.
Si bien es cierto que las cámaras telemétricas de enfoque manual se prestan más y mejor a trabajar con focales cortas en modo reportaje, nada impide usar un teleobjetivo corto o medio para retratos, paisajes selectivos o aislamiento de escenas u objetos.
Para paisajes urbanos, un teleobjetivo corto va bien para captar detalles, seleccionar motivos despejando elementos que no aportan nada, y evitar el exceso de líneas convergentes en edificios tomando una cierta distancia, si es posible. Va muy bien.
Parece mentira lo que cambia la luz en Zaragoza entre diciembre y enero. Lo llevo observando desde hace varios años. Y cuando contemplo las fotografías de los últimos cinco o seis años, también lo noto. La atmósfera es distinta. Aunque enero todavía es invierno, y el sol todavía no se levanta demasiado sobre el horizonte, sin embargo esas semanas de alejamiento sobre el solsticio de diciembre se notan. Y el resultado es que la luz es más dura. Menos agradable para hacer fotos.
El otro día, unos profanos de la fotografía con quienes conversaba se sorprendían. Llevamos bastantes días de temperaturas frías y tiempo despejado y claro. Soleado. Y creían que yo estaría encantado con tanta luz, a la hora de hacer fotos. Y les tuve que explicar que no. Que tanta luz incrementaba el contraste y la dureza de la imagen. Que añoro algo de bruma, nubes que tamicen la luz del sol… la luz de finales de otoño.
Este fin de semana lo he dedicado en gran parte a mi formación como fotógrafo. Aunque llevo muchos años, más de tres décadas, dedicándome a la fotografía como afición, a distintos niveles, no sólo a la realización de fotografías, en esto último siempre considero que me faltan muchas cosas. Y que no necesariamente tienen que ver con lo que más preocupa a la gente. Que es cómo manejar sus sofisticadas cámaras o como torturar sus archivos de imagen en Photoshop o cualquiera otra aplicación que usen para ello. Estas dos cosas… me aburren. Lo que necesitas saber de tu cámara para obtener una foto decente es mucho más elemental y básico de lo que muchos creen. Si tu foto es decente desde el momento en que se crea en la cámara, no necesitas mucho trabajo ni dedicación ante el ordenador para obtener tu copia final. Así que hay que centrarse en otras cosas.
En el taller de fotografía, en la sede de la Agrupación Artística Aragonesa, en la calle Lagasca de Zaragoza.
A principio de mes ASAFONA Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza anunció un taller de Fotografía de autor a cargo de la fotógrafa vasca y bióloga marina Isabel Díez (Instagram, muy reciente esto, primera foto de 7 de diciembre de 2021). ASAFONA es un lugar con buen rollo para aprender fotografía, puesto que les suele interesar más el tema que los aparatos (que también gustan, todo hay que decirlo, pero con ideas muy prácticas). Y eso es importante. Independientemente de que el tema de la naturaleza sea tu tema principal o sea secundario. Así que, aunque no participo en la vida asociativa tanto como otros, estoy a gusto como socio. Entre sus galerías de asociados tengo una colgada sobre el paisaje alterado por el ser humano a lo largo de la historia.
Las fotografías que he presentado para revisión, de mi proyecto personal de paisaje alterado por el ser humano, en los montes Huangshan en China y con una de las bocas secundarias de la erupción del volcán Teneguía en la isla de La Palma.
El taller ha ocupado el sábado por la mañana de 9:30 a 13:30, por la tarde de 15:30 a 20:00 y el domingo por la mañana de 9:30 a 14:30. Lo que más me ha interesado fue el sábado por la mañana, cuando Isabel se centró en los características que debe tener un proyecto fotográfico, y el domingo por la mañana en la que ha realizado una revisión de fotografías de los asistentes. Esta actividad parecía a priori que iba a ser monótona… pero se me ha pasado la mañana en un vuelo, así que no. El sábado por la tarde no es que estuviera mal; Isabel comunica razonablemente bien y habla desde la experiencia y el convencimiento, y por lo tanto es amena y clara. Pero los conceptos tratados lo han sido en varios otros talleres o cursos. Por cierto, el estilo de fotografía de Isabel Díez es poco documental y busca más las virtudes estéticas y emocionales de la fotografía. Procede de la pintura… y eso se nota. Me gustan sus fotos, aunque yo sea más documentalista, y aunque el pictorialismo no sea mi plato favorito. Aunque tampoco es un pictorialismo como el que se trata a veces en los textos o en los libros de historia de la fotografía, es más moderno y abstracto en no pocas ocasiones.
Dentro del tema, había considerado llevar un díptico de los búnkeres que construyó el ejército de la Alemania nazi en las costas de Jutlandia durante el tiempo que en invadió y ocupó Dinamarca, así como las alteraciones en las riberas del río Ebro cerca de la ciudad de Zaragoza.
Cuando he ido a mirar qué recomendaciones había marcado durante la semana, para ver qué podía acompañar al taller en esta entrada… no he encontrado mucho. Poca naturaleza, poco paisaje. Como yo he llevado alguna foto de mi viaje a China del 2019, que por aquí se ve, puedo hablar de unas interesantes fotografías históricas del gigante asiático que el arquitecto alemán Ernst Boerschmann tomó a principios del siglo XX. Las hemos visto en Photography of China.
También podríamos hablar del fotógrafo británico Stephen Gill (instagram), de quien nos han hablado en Blind. Sus fotografías son muy diversas, y muchas de ellas han sido realizadas con cámaras muy primitivas y básicas, sin ninguna sofisticación, con procesos fotoquímicos. E incluyen algunos paisajes y fotografías de animales. Es un fotógrafo al que le gusta experimentar con diversos medios y puntos de vista, así como con los temas. Merece la pena darse una vuelta por su página web. Y creo que con esto lo dejaré por hoy, que estoy cansado.
Al revisar las fotografías de China, me ha dado por convertir a blanco y negro algunas de las fotografías de Huangshan que realicé con la pequeña compacta Fujifilm Finepix XF10. Siempre me genera una dualidad de emociones esta cámara entre las negativas, por su mala ergonomía, y las positivas, por su buena calidad de imagen.
Sigo familiarizándome con mi reciente adquisición en fotografía digital. Y en concreto, probando el formato panorámico, útil por el tamaño y la resolución elevada del sensor, que permite un recorte considerable, manteniendo un tamaño de la fotografía razonable. Y también usando una lente de aproximación para permitir la fotografía de aproximación; es una de las escasas carencias notables del objetivo adquirido… que tiene una distancia mínima de enfoque un poco larga.
Os dejo con algunas fotos que realicé el sábado pasado por la tarde por el Parque Grande de Zaragoza, aunque las condiciones de luz no eran muy buenas. Mucho contraste y demasiado frío para hacer fotografías a mano alzada… o con guantes. En fin, los detalles técnicos en Fujifilm GFX 50R con Fujinon GF 50 mm R LM WR – Acortando distancias y modo panorámico.
Después de las primeras fotos del año, que fueron con la cámara para película instantánea, y el eventual uso de cámaras digitales, especialmente mi autorregalo de fin de año, el primer rollo de película del año ha sido uno de blanco y negro sobre motivos arquitectónicos y otros paisajes urbanos que me parecen interesantes en mi deambular por la ciudad.