Empieza a ser ya habitual que cuando dedico mi jornada fotográfica a la fotografía digital lleve conmigo una cámara compacta con un rollo de película. Las más de las veces película negativa en color. Y si no termino el rollo en esa jornada,… pues lo llevo unos días más mientras deambulo por la ciudad y lo voy terminando.
Cuando estuve hace ya unas semanas haciendo fotos en el entorno de la estación de Casetas, con la cámara digital de formato medio, y también con una Polaroid, llevé también una de estas compactas con negativos en color.
Se me ha echado el día encima con unas cosas y otras. Así que en plan telegráfico y con los tulipanes y narcisos del Parque Grande de Zaragoza.
Siempre me ha parecido irónico que quienes muchos consideran el mejor fotógrafo británico del siglo XX, Bill Brandt, naciera en Hamburgo. Como los mejores restaurantes de Londres, que son indios. De Brandt nos han hablado en Blind Magazine.
Nobuyoshi Araki es un fotógrafo controvertido. Pero su Sentimental Journey me encanta. Un canto al amor a su esposa. Al que también lloró amargamente cuando murió, como nos cuentan en Pen ペン Magazine.
Me gusta la fotografía de arquitectura. Hago de vez en cuando. Pero soy demasiado cuadriculado para que me guste lo que hago. Rumi Ando encuentra el orden en el caos de Tokio. En Pen ペンMagazine. Como me gustan los paisajes costeros con figura de Keiko Sasaoka, también en Pen ペン Magazine.
Si algún día me iban a decir que me iban a gustar retratos de cosplayers no me lo hubiera creído. Pero me gustan los que hace Thurstan Redding. En Creative Boom.
No conocía a Evelyn Hofer. Odio el nombre de Evelyn, nunca sé si es hombre o mujer. Esta vez, mujer. Me gustan sus fotos. Especialmente las de color. No los cuenta Leire Etxazarra en su cuenta de Instagram.
Pues está todo dicho en el título de la entrada. Dado que en este mes de marzo se celebra el 35º aniversario del sistema fotográfico Canon EOS, que vengo usando desde 1993, decidí adquirir un pequeño objetivo de focal variable de los que se vendían en kit con la primera cámara del sistema, de la que tengo un ejemplar. Todo a precios muy baratos hoy en día. A pesar de la subida de precio de los equipos de segunda mano para fotografía con película tradicional al ponerse de nuevo de moda, curiosamente muchas de las cámaras más competentes, pero más modernas y con menos sabor nostálgico, siguen baratas.
En cualquier caso, son muy buenas cámaras para hacer fotografía. Y esta modesta óptica no es puntera ni mucho menos, pero es suficientemente honesta para usarla para salir a pasear haciendo fotos. También la he probado con una moderna cámara digital. Los detalles técnicos los podéis encontrar en Un pequeño y modesto 35-70 mm para celebrar el 35º aniversario de los sistemas Canon EOS.
Como ya os conté hace un mes, aproximadamente, de vez en cuando llegan a mi poder muestras de películas fotográficas exóticas. Algunas me las dan, algunas las compro, otras las «heredo»… En cualquier caso, me llegó un lote de películas de origen diversos reenvasadas en Lituania. Cuatro rollos de distintas características. El segundo de los que he usado es una película de sensibilidad media, usada originalmente con fines técnicos; el reconocimiento aéreo a media altitud. Pero tampoco he quedado contento con los resultados. No tan subexpuestos como con la película anterior, pero también subexpuestos.
Las fotos han quedado muy contrastadas con unas sombras excesivamente profundas. Y eso que puse un filtro rojo para que, aprovechando la sensibilidad extendida de la película al infrarrojo cercano, la vegetación quedase con una gama de grises más progresiva, no tan densa, al mismo tiempo que aumentaba el contraste de los cielos. Los detalles técnicos están en Experimento fallido – NocolorStudio nº 5 High Contrast con Pentax MX y SMC-M 40 mm. Más decentes que las de hace un mes… pero he quedado poco convencido.
Como ya comentaba el lunes, cuando estuve en Madrid a principios de febrero, me llevé una cámara para película tradicional y unos rollos de película negativa en color. Las fotos que muestro hoy son del último rollo película que usé. Una película distinta de la de las fotos que os mostraba el lunes.
Estoy más satisfecho de las fotos de este último rollo que de los anteriores. El comentario técnico sobre esto lo podéis encontrar en Madrid con película negativa en color (II) – Pentax MX y Kodak UltraMax 400. Pero cuando digo «más satisfecho» me refiero a la calidad intrínseca de la foto; grano, nitidez, color, etc. Las cualidades estéticas y emocionales pocas veces tienen que ver con esto. Y en eso, todos los rollos están más o menos a la par.
Cuando estuve en Madrid a principios de febrero, me llevé una cámara para película tradicional y unos rollos de película negativa en color. Las fotos no están mal,… pero la película que usé la mayor parte del día no me acaba de convencer del todo. O metí la pata en algo, lo cual siempre hay que considerar.
Ninguna sorpresa, nada realmente nuevo que comentar hoy. Una fórmula comprobada, que funciona sin problemas. Una cámara compacta fiable, con una calidad óptica decente, y un rollo de negativos en color.
Inicialmente orientado a las anécdotas arquitectónicas o del paisaje urbano que uno encuentra por la ciudad mientras camina, la llegada de un cierto equipo para probar, convirtió en la combinación fotográfica de hoy en un acompañante en esas pruebas.
En las dos primeras semanas de enero de este 2022, las mañanas amanecía frías pero con una luz agradable. Los sábados, sin tener que ir al lugar de trabajo, invitaban a caminar un buen rato, bien abrigado, con una cámara de fotos al hombro. Así que en una de ellas, aproveché para probar un tipo de película que no recuerdo cuanto hace que la usé… y si entonces era igual que ahora, incluso bajo la misma marca.
Los detalles técnicos, como siempre, en mi blog más técnico: Kodak Gold 200, una desconocida para mí – con Canon EOS 3. Aquí os dejo algunas de las fotos, de las cuales, dos de ellas, no son de esa mañana… son de una tarde. Véase la extraña guitarra y el palacio.
Esta semana Lenscratch es mi principal fuente de recomendaciones. Principalmente, aunque no únicamente porque han dedicado buena parte de la semana a fotógrafos que crean su obra en forma de dípticos o partes de fotografías o imágenes de algún tipo en las que se incluyen técnicas fotográficas.
Al igual que Mencarini y el dúo Albarrán Cabrera, yo también soy de los que experimentan una cierta fascinación por Asia, hoy en día inalcanzable por la pandemia. Pero recordemos viajes pasados con algunas escenas urbanas en Shangái.
Así el miércoles nos mostraban la obra de John Bernhard, con dípticos emparejados por sus características compositivas y formales, aunque también puedan tener relaciones temáticas; el jueves fue el turno de Gail Samuelson (instagram) y sus fotografías tomadas en Maine, dípticos en los que combina interiores y exteriores o paisajes; y finalmente, el viernes, con mucha más intervención sobre las imágenes, y técnicas mixtas, Cédric Zuwala (instagram) realiza una reflexión entre los paisajes interiores del ser humano y los paisajes exteriores del medio en el que vive.
Los dípticos o trípticos, por no hablar de los retablos, más complejos, han sido durante toda la historia del arte una constante. Grupos pequeños o grandes de imágenes que se complementan formalmente a la hora de representar un concepto estético, de narrar una historia, complementar una idea, o confrontar ideas contrapuestas o en conflicto. En la últimas década se ha dado un fenómeno curioso, espontáneo. Con el resurgimiento de la fotografía con película tradicional, no pocos fotógrafos han abrazado las pequeñas Olympus Pen, y similares de otras marcas, con sus negativos de 17 x 24 mm, algo menos de la mitad del habitual 24 x 36 mm. Y los laboratorios, al digitalizar los negativos revelados, por la configuración de sus escáneres, los digitalizan con frecuencia en pares. Lo que ha hecho que muchos fotógrafos presentaran su obra en pares, en dípticos. Yo también lo he hecho en ocasiones. Y me parece una idea interesante. Pero más difícil de llevar a buen término de lo que parece. Es necesario trascender el emparejamiento casual, que puede funcionar, hacia un díptico pensado, coherente y que transmite un mensaje mejor definido e intencional.
En Lenscratch también, el lunes se habló también de pares. Pero no de pares de imágenes, si no de personas; ocasionalmente algún trío. Elisa Haber (instagram), de una forma humorística y festiva fija su mirada en los pares de gemelos. Con algún trío de trillizos que otro. Son diversos los fotógrafos u otros artistas que se fascinan con la identidad física de dos personas distintas, cada una con una personalidad propia. Pero en su trabajo, se traslada a la localidad de Twinsburg [twins = gemelos], para retratar a los participantes en un concurso de gemelos disfrazados. Publicaron la entrada a tiempo de celebrar la fecha del 22 02 2022.
Vamos a otro par curioso, y cuya relación la he establecido yo… porque me ha parecido así. En Photography of China nos han hablado de la obra de Juan Mencarini Pierotti. A pesar de tan italianos apellidos fue un español empleado en China en distintos puestos de los servicios de aduanas marítimas y de exportación e importación de bienes. Y que encontró su tiempo para fotografiar el paisaje, natural y humano, del gigante asiático. Fotografías de tamaño contenido, 13 x 19 cm, probablemente positivadas por contacto, realizadas en la última década del siglo XIX. Un pequeño tesoro que acabó adquirido por un empleado de aduanas francés y donado a una sociedad geográfica del país vecino. Fue miembro de algunas de las primeras sociedades fotográficas en China.
Y Asia, sus paisajes, su cultura y sus gentes, sigue siendo una fuente de inspiración y polo de atracción para muchos artistas occidentales. Como, por ejemplo, así que emparejemos a Mencarini con los también españoles Albarrán Cabrera (instagram). Ya que estamos con pares, un dúo fotográfico, formado por Anna Cabrera y Ángel Albarrán. En Another Magazine nos presentan varias de las series del dúo, aquellas en las que dirigen su mirada al paisaje japonés, con fotografías actuales pero de aspecto atemporal, muy pictóricos en ocasiones, emulando la estética oriental, utilizando procesos de copia e impresión, así como dobles exposiciones, alternativos a los procesos habituales.
Siempre he dicho que, en tecnología fotográfica, siempre he sido más aficionado a las ópticas que a las cámaras. Una cámara no deja de ser una caja oscura con una superficie sensible y un orificio en el otro extremo, que con el tiempo hemos complicado hasta grandes extremos. Pero las ópticas, las responsables de que la imagen que contemplamos y seleccionamos se reproduzca con fidelidad, o con intencionada infidelidad, en esa superficie sensible… y sus variedades y compromisos. Eso me parece apasionante. Para quienes compartan mi fascinación, en Lens Rentals han publicado un artículo donde dan un repaso a los diseños más primitivos, originados en el siglo XIX o en las primeras décadas del XX, y que progresivamente perfeccionados han sobrevivido hasta hace muy poco tiempo, donde nuevas técnicas de diseño y fabricación los han ido sustituyendo.
Sigo probando las posibilidades de usar mi nueva cámara de formato medio digital con las ópticas que ya tengo para otros sistemas. Con más o menos limitaciones, algunas de ellas son opciones muy interesantes. Por lo menos hasta que consiga ahorrar para comprar más objetivos propios del sistema, que no son especialmente baratos.
En la entrada Sumando accesorios al adaptador Fringer EF-GFX – Fujifilm GFX 50R, hago un amplio repaso de varias ópticas, con distintos resultados. Especialmente pensando en disponer de algún teleobjetivo medio competente, así como en la posibilidad de hacer fotografía de aproximación. Incluso macrofotografía en un momento dado. Posibilidades hay. Aunque sólo algunas merecen la pena.
Cinco recomendaciones para este domingo, al que ya le queda pocas horas hábiles. Muy dedicado a caminar, haciendo fotos, y a revisar esas fotos. Aunque las que aparecerán aquí hoy no proceden de ese caminar, sino que son de los rollos de película negativa en color que hice en Madrid en mi escapada a principio de mes. Ya me han llegado revelados, dentro de unos días os hablo algo más de ellos. Vamos con las recomendaciones.
En primer lugar, un par de ellas dedicadas a la fotografía escenificada. Una género que,… mmmm… a veces me gusta mucho, otras no me gusta nada. Pero pocas veces me deja indiferente.
En primer lugar, Gregory Crewdson, que es uno de los fotógrafos más conocidos por este tipo de fotografía. Por aclararnos, se trata de fotografías que parece obtenidas de un reportaje, de la realidad, pero que están cuidadosamente planificadas, con actores o modelos interpretando roles en la escena. Perfectamente válida, siempre que no nos intenten dar gato por liebre, pretendiendo que se trata de la realidad. En el caso de las fotos de Crewdson, la perfección de la imagen hace sospechar de que se trata de fotografía escenificada, lo cual el reconoce abiertamente y avisa. Así que no hay engaño. La novedad, para mí al menos, de las que nos presentan en Blind Magazine es que es una serie en la que la iluminación y el ambiente es más realista que en otras de sus series. Con frecuencia monta complejos sets de iluminación, dignos de un plató cinematográfico, para sus fotografías. Con esta serie, nos traslada a un ambiente postindustrial y decadente. Y me han gustado las fotos.
En Feature Shoot, nos presentan las fotografías de Richard Tuschman (instagram). En esta ocasión, pocas dudas pueden presentar las fotografías de que están escenificadas. Con un aspecto cinematográfico pero moderno, percibimos una traslación a otras épocas, a los años 60, a los momentos del baby-boom norteamericano. En ellas, Ruschman trata de recrear su infancia, y de paso, lo que era en aquellos momentos el ideal o el sueño de vida de la clase media trabajadora de aquel país. También me han gustado las fotos.
La diversidad sexual está mal vista, prohibida o maltratada en buena parte de los países del mundo. En Méjico no se reconoce tal diversidad, y una mujer transgénero delincuente será internada en una prisión para hombres, donde frecuentemente será maltratada, además de negársele los tratamientos médicos para que pueda vivir físicamente de acuerdo a su género sentido. La fotógrafa italiana Giulia Iacolutti (instagram) se interna en la llamada Casa Azul, una prisión mejicana, en la capital, conocida así por sus paredes pintadas de ese color. Y en consonancia, traslada esa cruda realidad en imágenes utilizando… cianotipias, que con su color azul prusia, son especialmente idóneas en esta ocasión. Lo hemos visto también en Blind Magazine.
Otro fotógrafo que utilizan procesos fotográficos alternativos es el holandés Paul Cupido (instagram). Y nos hablan de él en Cartier-Bresson no es un reloj. Cupido realiza impresión al carbón, con diferentes pigmentos de calor y sobre diferentes tipos de papel artesanal japonés. Y se comparan sus fotografías con los pequeños haiku, poemas en tres versos no rimados que suelen hablar sobre la naturaleza y el paso de las estaciones. Me han gustado sus fotografías por su sencillez y capacidad evocadora.
Finalmente, sólo muy de vez en cuando traigo aquí recomendaciones procedentes de las páginas de las marcas y la industria fotográfica. Con frecuencia están tan sesgadas en sus selecciones y en su autoalabanza hacia sus propios productos… Pero en esta ocasión en las páginas de Hasselblad nos han recordado a Douglas Kirkland y sus sensuales fotografías de Marylin Monroe. Bueno… en realidad nos han recordado su trabajo retratando a una diversidad y gran número de estrellas del cine y el espectáculo con sus Hasselblad de la serie 500. Yo tengo una 500CM, pero no he conseguido que Marylin pose para mí todavía… Quizá si al morir vaya al cielo de las gentes del cine… el único cielo al que considero que merece la pena ir después de esta perra vida.