En los meses menos calurosos del año, cuando salgo de trabajar, entre las tres y las cuatro de la tarde, me gusta caminar. A veces mientras hago compras a unas horas de poca afluencias en los comercios. Otras por el simple placer de hacer ejercicio. Caminando a buen ritmo. Son meses en los que no hace calor, y es agradable hacerlo a esas horas. Cuando llegue el final de la primavera y el verano… la cosa ya no será tan agradable.
Y como siempre que salgo a caminar, llevo siempre una cámara conmigo. Muchas veces una compacta que no me ocupa mucho espacio, ni me suponga mucho peso. De ahí proceden muchos de mis pasajes urbanos que se ven con frecuencia en estas págians, como los de hoy. Para los detalles técnicos, como de costumbre, me extiendo en otras páginas. Visitad el enlace Ciudad, buen tiempo, película de grano fino – Olympus Trip 35 con Rollei Ortho 25 Plus.
Probablemente la fotografía instantánea no parece el medio más adecuado para la fotografía de naturaleza. ¿O es un medio más? En cualquier caso tienes que conocer las fortalezas y debilidades del medio para sacarle algún partido.
Eso es lo que he estado haciendo últimamente, revisando las fortalezas y debilidades de la Fujifilm Instax SQ6. Incluso para dedicarla a algo tan complicado como las bulbosas del Parque Grande de Zaragoza. Los detalles técnicos en Afinando mis Instax – Fujifilm Instax SQ6.
Últimamente me cuesta más aguantar los períodos entre vacaciones. Y no me canso de trabajar; mi trabajo me gusta. Pero no me gusta mi empresa ni su cultura imperante. Y no me gustan algunas gentes que en ella están y con las que no me queda más remedio que relacionarme. Y acabo agotado los viernes. Y cada viernes que pasa, acumulo cansancio… que no libero hasta que llegan algunas vacaciones. A ser posible con viaje incluido. Como dentro de poco… A ver si limpio un poco la mente. Esto me ha llevado a ver más fotos últimamente, porque para hacer fotos, antes hay que ver fotos. Para tener referentes. Luigi Ghirri ha sido un referente necesario, dado el lugar donde vamos a viajar.
Autorretratos. Si leéis el texto entenderéis porqué. En Toronto…
Hace ya casi tres años que visitamos por última vez China y Japón. En aquel 2019, antes de este enojoso apocalipsis que no acaba de ser, como no lo ha sido ninguna pandemia que en el mundo ha sido se pongan como se pongan prensa, políticos y demás histéricos irracionales, que la sinrazón es la peor receta para afrontar estos eventos ecológicos, sí, esto también es ecología,… desvarío… en aquel 2019 estábamos convencidos que a estas alturas de 2022 habríamos vuelto a visitar China y estaríamos pensando ya en volver al País del Sol Naciente. Ni lo hemos hecho… ni nos lo podemos plantear todavía. Los nipones tienen su país cerrado al turismo de forma indefinida. Y China, que tanto se pavonea por su «éxito» frente a la pandemia… prácticamente tiene declarada en estos momentos en Shanghái y otras ciudades la ley marcial por los brotes que están surgiendo. Los «éxitos» de los países totalitarios son así… El caso es que nos siguen interesando esas culturas. Por ejemplo, el trabajo de la fotógrafa Wang Lu, expatriada china en Tokio, donde se fue a estudiar hace cinco años, y donde ha reflexionado con su trabajo artístico sobre las vicisitudes de la adaptación a un país tan influido por el suyo, como extraño al mismo tiempo.
Y más al oriente todavía… ¿o quizá deba decir «yéndonos al extremo occidental del mundo»?… se encuentran las islas Diomedes, dos remotas islas en el estrecho de Bering, muy próximas una de otra, pero muy separadas al mismo tiempo. Una pertenece a Rusia, la otra a Estados Unidos. La rusa, la Gran Diomedes, fue convertida por el régimen soviético en base militar; la otra, la americana, aloja a un puñado de nativos viviendo de la pesca, y con un futuro incierto. Y entre ambas, la línea del cambio de día. A pesar de su cercanía, entre ambas hay una diferencia horaria de 23 horas… Y allí se fue Juan Herrero (instagram), fotógrafo español establecido en Estados Unidos, para hacer un reportaje sobre la vida de las gentes de la Pequeña Diomedes.
… en Kioto,…
Como es tristemente natural, cada vez tenemos más «bombardeo de imágenes» sobre los bombardeos criminales de los rusos en Ucrania, y otros desmanes. Algunos de estos actos son denominados «crímenes de guerra». Como si todos y cada uno de los actos de quien desencadena una guerra no fueran un crimen en sí mismo. Como si hubiera actos de guerra no criminales. Ese es uno de los problemas que evitan que no haya guerras. Que la mayor parte de la humanidad justifica un tipo u otro de guerra. Cuando luego sucede que TODOS los ejércitos en guerra, «buenos» o «malos», asesinan a gente inocente, violan mujeres, saquean, destruyen y deshumanizan. TODOS. Unos más, «los malos», y otros menos, «los buenos». Pero TODOS LOS EJÉRCITOS lo han hecho, lo hacen o lo harán si entran en acción. Me quedo de todos los reportajes con uno muy ferroviario. El francés Rafael Yaghobzadeh ha apuntado su mirada hacia las estaciones ferroviarias y hacia los trenes en las noches ucranianas, y hacia las gentes que allí se instalan para coger los primeros trenes que por la mañana les alejen de las bombas, de los asesinatos y de las violaciones.
Y termino con un tema más ligero. El selfi. Algo que es muy ridiculizado por muchos fotógrafos, profesionales o aficionados. La proliferación del autorretrato debida a la omnipresencia del teléfono móvil con cámara incorporada ha hecho de este acto fotográfico un acto banal. Generalmente se asocia a la vanidad, o al deseo de dejar constancia que se está en el mundo en ese momento; muchas veces imitando a los «famosos» o declarando que uno está en un lugar «interesante», donde «hay que estar. Vanitas vanitatum et omnia vanitas. Pero como nos recuerdan en Lenscratch, el autorretrato no es cosa de hoy. Es de ayer. Y de antes de ayer. Y si no era masivo era porque era difícil, caro, complejo o no accesible. Pero que la gente de hoy no es en esencia diferente, ni mejor ni peor que la de antaño. Ni más vanidosos, ni menos. Ni más envidiosos, ni menos. Ni más deseos de sus 15 «segundos» de fama (no creo que dé para más), ni menos. Y que después de todo, también hay autorretratos que son significativos. Si no para todos, sí para algunos. O al menos para quien decide mirarse a sí mismo.
Ya comenté en su momento algunas cuestiones fotográficas relacionadas con el viaje en el día que hice a Toledo a principios de marzo. Sí… llevamos ya más de una cuarta parte del mes de abril y todavía estoy con experiencias fotográficas de principios de marzo. Pero es que este 2022 está siendo animado fotográficamente. Y dentro de una semana me embarco en el primer viaje al extranjero del año, de donde espero venir también con una buena ración de fotografías. Y cuando digo «buena ración» espero que sea en calidad, más que en cantidad.
El caso es que también me llevé a Toledo una cámara compacta con película negativa en blanco y negro. Como hago en estos tiempos en casi todos los viajes, grandes o pequeños. Y ha llegado el momento de mostrar los resultados aquí. Una vez encarrillado mi blog de técnica fotográfica, los aspectos técnicos de las fotos están en Viaje en el día a Toledo – Minox 35 GT-E con Kodak Tri-X 400.
Ya he comentado estos días atrás que tenía algunos problemas con mi sitio web dedicado a la Fotografía y otras artes visuales. Bueno,… desde hace ya un tiempo, fundamentalmente a cuestiones técnicas de fotografía, mientras que en este Cuaderno de ruta se muestran fotos, o se habla de la cultura asociada a la fotografía (exposiciones, museos, libros,…).
Pues bien, cambiando de plataforma de gestión de contenidos, la actividad continuará en ese sentido. No con la coherencia en la transición que a mí me hubiera gustado, porque ha sido todo un tanto repentino… pero bueno. Ya está activa la primera entrada, con fotos de un rollo de película en color de finales de febrero. Pero supongo que en las próximas semanas, y dependiendo del tiempo disponible, iré modificando el aspecto y forma del sitio. En fin,… poco a poco. La naturaleza de los contenidos no variará mucho. Nos vemos también por allí.
Como ya adelantaba hace un par de días, tengo problemas como mi sede web para los artículos de técnica fotográfica. Estoy en proceso de resolver, al menos parcialmente, el tema… pero no con la agilidad que esperaba. Así que iré improvisando otros contenidos, o adaptándolos a este Cuaderno de ruta, como hice el sábado. En el año 2017, junto con otros compañeros de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ, y en los años 2018 y 2019, por mi cuenta, convertí la cita primaveral de la Maratón de Zaragoza en una costumbre en mi práctica de la afición fotográfica. Es primavera, suele hacer buen tiempo, las fotos son coloridas y alegres, y es una ocasión de utilizar técnicas no habituales en otras modalidades fotográficas.
El año 2020… no hubo. Se suspendió. Si alguno de los lectores de estas páginas no sabe porqué… habrá que deducir que entre mis lectores habrá algún extraterrestre recién llegado al planeta y que no se ha puesto al día en la historia reciente de este mundo. O sufre una grave amnesia y debería hacérselo mirar. Y en el 2021… no hubo… en primavera. Se trasladó al mes de octubre, en un momento en el que yo estaba liado con otras cosas y no me dio para acudir a la cita.
Así que en este 2022, regresando las cosas a una cierta normalidad, anoté en la agenda la fecha de la prueba hace unas semanas, confié en ese tiempo primaveral para combinar la fotografía de deporte con otros géneros fotográficos y el disfrute del aire libre. En 2018 y 2019, me aposté en el Parque Grande de Zaragoza para hacer las fotos, porque me viene bien como un paseo agradable desde mi domicilio, y porque es un entorno tranquilo y majo para las fotos.
Consideremos además que, por las fechas, coincide con la floración de muchas plantas por primavera. Por un lado, las bulbosas de las que llevo ya unas semanas fotografiando. Por otro lado, los cerezos ornamentales en flor, en su rinconcito del parque, que han ido evolucionando muy tímidamente, pero de los que ya podemos encontrar bellos ejemplares de flor. Y otras… aunque la rosaleda no está accesible por obras, esperemos que podamos disfrutar de ella en mayo. En cualquier caso, puede quedar una mañana de lo más completa.
Sólo ha habido un problema… un frío problema. Este año, este primer fin de semana de abril no ha tenido nada de primaveral. Aunque iluminado por un sol radiante, las temperaturas a primera hora de la mañana han sido frías, entre 1 y 4 ºC, con viento, cuyas rachas podían ser eventualmente intensas. El sábado, en una caminata de 10 kilómetros y 300 metros, acabé pasando más frío del previsto por culpa del viento, y estuve destemplado todo el fin de semana. Por lo que estuve poco inspirado para las fotos. Que hice con la pequeña Canon EOS RP, digital poco adaptada a la fotografía deportiva, y a la que pertenecen las fotos de hoy, y con la Canon EOS 3, cámara para película tradicional, de la que no podremos ver ejemplos hasta dentro de unas semanas. Alguna foto simpática pude hacer. Pero me volví pronto a casa… a calentarme.
Como es costumbre en mí, esta entrada con fotos debería ir acompañada de otra en carloscarreter.es donde se explicarían las minucias de la técnica fotográfica asociadas a las fotos. ¿Qué cámara es? Una Canon EOS 3. ¿Qué óptica utilicé? Un Canon EF 40 mm f2,8 STM. ¿Y el material sensible? Kodak ProImage 100, película negativa en color. ¿Cuándo hice las fotos? A finales del mes de febrero de este año 2022.
Pero por algún motivo, no puedo entrar a la interfaz de edición de las entradas de ese blog. El sitio funciona. Si se abre la dirección anterior, se ven las entradas. Pero no puedo acceder a la dirección del administrador del sitio. Y hoy no estoy de humor para ver qué ha sucedido.
Así que como ya veis, he resumido lo que hubiera escrito allí en unas pocas líneas en el primer párrafo de esta entrada de mi Cuaderno de ruta. Me estoy planteando hacer más sencillo todo. Quizá deba hacer más sencilla mi vida. En fin… ya veremos.
En los últimos años, para quienes somos aficionados a la fotografía con película tradicional en color, las noticias sobre su supervivencia solían ser malas. Disminución de la oferta de emulsiones sensibles y aumento considerable de los precios, sumado a que hay que tirar de cámaras de segunda mano, no fabricándose en la práctica cámaras nuevas que no sean «juguetes» de plástico más o menos afortunados a la hora de hacer fotos.
Pero recientemente ha habido algunas buenas noticias. Aumentará un poco la oferta de emulsiones sensibles disponible. Y entre esas iniciativa, una que nos llega desde Alemania, que se va a financiar, al menos en parte, con la venta de unos lotes de película con unas características particulares, de las que hoy os ofrezco algunos ejemplos. Los detalles técnicos en Rollos de película negativa en color por una buena causa – Leica M6 con Elmar-C 90 mm y Adox Color Mission.
No estoy muy contento con los resultado que obtengo usando el sistema Fujifilm Instax de fotografías instantáneas. Y por lo que veo por ahí, debería obtener más nitidez y detalles en las fotos de este sistema. Mientras investigo, estoy usando de nuevo las Polaroid, buscando ofertas de cartuchos de película no tan caros como el precio oficial de la misma.
Desde hace varios años he comprado bastante libros y otras publicaciones en formatos más sencillos de la editorial británica Another Place Press. Esta editorial está localizada en las highlands escocesas, no sé exactamente donde, no lo dice Ian Sarjeant, su propietario. Que también es fotógrafo. Y su objetivo es hace ediciones limitadas, económicas, pero de buena calidad, para fotógrafos de todo el mundo. Con un tema principal; el paisaje y su interrelación con el ser humano. Un tema que siempre me ha interesado ha diversos niveles. Y estaba bastante satisfecho con los libros que añadía a mi biblioteca procedentes de esta pequeña pero dinámica editorial.
Visitamos Polonia a principio del verano de 2008, pero no estuvimos ni cerca del bosque del libro de hoy. Así que pondré algunas fotos de los agradables alrededores del castillo de Malbork, no lejos de Gdansk.
Pero en los dos libros que he recibido desde el uno de enero, creo que los dos estaban encargados desde el año pasado, puesto que los reservé antes de su salida de la imprenta, me he encontrado con una desagradable sorpresa. La salida del Reino Unido de la Unión Europea ya está consumada, y los productos que proceden de la Gran Bretaña, o Irlanda del Norte, puede ser gravados en aduanas con aranceles o IVA. Sin que en origen te descuenten el IVA local. Así que pagas dos veces el impuesto, allí y aquí. En libros de modesto valor económico… si sumas los gastos de envío… el aumento del precio es excesivo. Por lo tanto, salvo que saquen un título que me llame mucho mucho mucho la atención, ya no me merece la pena comprar libros. Prefiero dedicar ese dinero a otros libros que por el mismo costo me produzcan más valor personal. ¡Hasta luego y gracias por el pescado!
El último libro comprado y recibido es Puszcza del francés Nicolas Blandin. Un fotógrafo que reparte su tiempo entre los trabajos de encargo, los trabajos editoriales y los proyectos personales. En estos últimos se centra en proyectos documentales en los que combina el retrato del entorno y el paisaje con los de las personas que en un lugar habitan y trabajan. En general… me gusta su enfoque y me gustan sus fotos.
Puszcza es una palabra polaca que significa «gran bosque», especialmente referido a los bosques primigenios, inalterados o escasamente alterados por el ser humano. Si ponéis la palabra en Google Translate dice que significa «desierto», pero el Wiktionary inglés, que incluye palabras de muchos idiomas, en su primera acepción indica lo de los bosques, y es su segunda acepción, marcada como arcaísmo la que se refiere a las malas tierras o tierras salvajes en general. Y en concreto, el libro se refiere a Białowieża, uno de los escasos reductos de los bosques templados que en tiempos cubrieron Europa hasta que la acción del hombre los eliminó para dar paso a bosques alterados, cultivados, o a su desaparición para urbanización y cultivo. Este bosque es patrimonio de la humanidad, pero sólo una pequeña parte tiene especial protección en Polonia como parque nacional. Y el libro de Blandin intenta reflejar la relación de los humanos que habitan en sus límites con el paisaje del bosque. Me gusta este libro. Viene con una foto de tirada limitada en tamaño Din-A4. Creo que echaré de menos estos libritos.
Para determinadas tardes del mes de febrero, en las proximidades de la puesta del sol, tenía pensado en seguir ensayando y, quizá, profundizando en el paisaje urbano y la arquitectura que quedó como herencia de la Exposición Internacional Zaragoza 2008. Y el medio que me parecía más apropiado para ello era el formato medio.
Pero cuando fotografías al aire libre, la naturaleza va por libre, y la meteorología tomar sus propias decisiones, y también marca las tuyas. A pesar de que no se arregló la sequía que nos amenaza desde principios de año, las nubes, ausente de Zaragoza durante todo el mes de enero, empezaron a cubrir los cielos de Zaragoza, especialmente por las tardes a las horas en las que yo quería aprovechar una especial calidad de la luz. Salí varias veces para hacer fotos, tanto en fines de semana como entre semana, y apenas arrancaba una o dos fotografías en cada desplazamiento. Y no necesariamente las que yo buscaba.
Empieza a ser ya habitual que cuando dedico mi jornada fotográfica a la fotografía digital lleve conmigo una cámara compacta con un rollo de película. Las más de las veces película negativa en color. Y si no termino el rollo en esa jornada,… pues lo llevo unos días más mientras deambulo por la ciudad y lo voy terminando.
Cuando estuve hace ya unas semanas haciendo fotos en el entorno de la estación de Casetas, con la cámara digital de formato medio, y también con una Polaroid, llevé también una de estas compactas con negativos en color.