Moon (2009)

Cine

Moon (2009), 9 de octubre de 2009.

Y bien. En un día poco habitual, un viernes, a la hora a la que van los friquis a ver este tipo de películas, a las cinco de la tarde, nos vamos a ver esta película de ciencia ficción, que ha recibido una promoción moderada, y que viene precedida por cierta marejada de fondo de críticas a su favor, engarzándola con cierta tradición de películas de ciencia ficción que parecía perdida.

La película está dirigida por Duncan Jones, el que es hijo del músico que creó uno de los astronautas más famosos del rock. Y sí las canciones del padre nos contaban la historia de un astronauta, el Comandante Tom, esta película nos cuenta la historia de un astronauta, Sam Bell, interpretado por Sam Rockwell, un obrero que trabaja en solitario en una base minera lunar, con la única compañía de GERTY, una computadora/robot que es su único enlace con el resto del mundo, con el que no se puede comunicar directamente por un fallo en un satélite de comunicaciones. Tiene un contrato de tres años que está llegando a su fin. En ese momento, con el fin de recoger una cápsula de producto (helio-3) de una de las factorías móviles automatizadas, sufre una alucinación y un accidente. Y a partir de ese momento, descubriremos que nada es lo que parece… Y hasta aquí puedo contar, que decían en aquel programa.

La película está realizadas con unos efectos especiales limitados. Al igual que en las películas de los 70 o de principios de los 80 tira más de maqueta y de decorado que de infografía por computador. Lo cual le da el aire de ser de otra época sin quitarle ni un ápice de credibilidad. Porque aquí viene una de las gracias de la película. Frente a la ciencia ficción de moda actual, basada en fuertes efectos pirotécnicos y mucha infografía digital, que dota de un carácter de irrealidad todo lo que vemos, suponiendo que los guiones permitiesen otro sentimiento. Aquí nos encontramos en una situación que podríamos encontrar razonablemente creíble.

En cuanto a sus orígenes conceptuales, indudablemente la película bebe de algunos clásicos como puede ser 2001: Una odisea del espacio, Solaris (la versión soviética, por supuesto), Naves misteriosas, e incluso Alien, entre otras. Desde este punto de vista, no sé si podría decir que es una película original. Pero sí nos presenta una historia interesante, que mejora con mucho a nivel humano lo que vemos habitualmente.

Salvo alguna aparición ocasional de otros personajes, con escasa incidencia en el conjunto, la película descansa sobre la interpretación exclusiva de Sam Rockwell, aunque no un monólogo como por ahí se ha escrito. Porque además del computador, cuya voz en el original es de Kevin Spacey, que no podemos apreciar en la versión doblada, hay al menos dos personajes que dialogan e interaccionan. Y eso es trascendente para determinar que la interpretación del actor es fundamental para el buen resultado final de la película.

En resumen, una película que es mucho más interesante y mucho más honesta que cualquier cosa que se ve en ciencia ficción en los últimos tiempos. Yo le pongo un siete, con la misma nota en la dirección y un ocho en la interpretación.

Hoy traigo una fotografía del Frente Fluvial del Ebro, reciente abierto al público en Zaragoza, con sus elementos futuristas y todo. Que es lo que pide la película de hoy.

Luz y sonido

Montaje de luz y sonido en el Frente Fluvial del Ebro en Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

Irving Penn (1917 – 2009)

Fotografía

Como sucede de vez en cuando, hoy traigo a estas páginas las noticia de la muerte de un destacado fotógrafo. Y consecuentemente, dedicaré algunas líneas a comentar su trabajo como tal. En esta ocasión se trata de Irving Penn, que falleció ayer día 7 de octubre a la edad de 92 años.

La primera sugerencia que se me ocurre es hacer una búsqueda en Google Imágenes para ver que sale. Y simplemente, con la primera página de resultados de nuestra búsqueda apreciaremos que su campo de acción fundamental fue la fotografía de moda, el retrato y el desnudo. Fundamentalmente en blanco y negro. También veremos que sale alguna naturaleza muerta, en esta ocasión en color.

Sus fotografías son muy cuidadas. En ocasiones, minimalistas. Pocos elementos, cuidadosamente ordenados. Con una composición muy pensada, muy meditada. Y un uso magistral de la luz para «pintar» con ella la futura imagen fotográfica. Podemos decir sin lugar a dudas que es un fotógrafo elegante.

Podemos encontrar más ejemplos de su fotografía en:

National Gallery of Art – USA

Art Pages – Irving Penn

The Online Photographer

En este último blog, la entrada que le dedican creo que es muy expresiva. Tras mostrar 10 u 11 de sus fotografías, muy diversas y con distintos estilos, se limitan a terminar con un lacónico

… I could go on, but I think you get the point.

En el idioma de Cervantes sería algo así como «podría seguir, pero creo que os hacéis una idea». Un homenaje sencillo, ya que es de los autores de los que podemos decir sin lugar a dudas que sus imágenes hablan por sí mismas. En resumen, un fotógrafo que creo que gustará a todo el mundo.

Por mi parte, sigo con mis instantáneas lisboetas.

Castelo de San Jorge y Puente 25 de abril

Vista desde el Mirador de Santa Clara, Lisboa (Portugal) - Panasonic Lumix LX3

El hombre y el oso cuanto más feo más hermoso

Humor

El dicho que he reproducido en el título de esta entrada era todo lo más que se me había ocurrido hasta ahora como relación «biológica» entre el ser humano y el oso. Y afectaba sólo a uno de los sexos de la especie humana. Sí, ambas especies son mamíferos y esas cosas. Pero vamos…

Pero en medio de las celebraciones del bicentenario del nacimiento de Charles Darwin, en pleno de las celebraciones sobre el padre de la Teoría de la Evolución, llega el autodenominado Circo Mundial y nos propone explicaciones alternativas a la ascendencia evolutiva del ser humano. Y se quedan tan panchos.

Bueno. Hoy me apetecía tomármelo con humor.

El hombre y el oso

Innovaciones científicas en el mundo del circo, anunciadas en la Plaza de España de Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

Si la cosa funciona (2009)

Cine

Si la cosa funciona (Whatever Works, 2009), 5 de octubre de 2009.

Con esta película recibimos la dosis anual de cine de Woody Allen. Después de su «trilogía» británica, que en líneas generales hemos de reconocer que tuvo un buen nivel, nos llegó el año pasado ese publirreportaje sobre tópicos hispanos que nos dejó un sabor de boca un poco amargo. Y ahora, se ha vuelto a su Nueva York querido para rodar una de sus clásicas comedias, con los temas de siempre. La muerte, el sexo, la religión (o ausencia de), etc. De hecho, podríamos decir que esta película ya la hemos visto, de una forma u otra.

En esta ocasión, el director no interpreta su eterno papel de judío creativo y neurótico. Elige a otro actor, Larry David, para ello. Nos encontramos con un físico teórico, que ya ha dado lo mejor de sí mismo en ese campo con un Nobel que cree que injustamente se le negó, y que se gana la vida enseñando ajedrez a niños. Ya mayor, con un matrimonio fracasado a sus espaldas, conoce a un chica joven, poco más que una adolescente (Evan Rachel Wood), sureña, paleta, a quien aparentemente considera de menos por las diferencias intelectuales que les separan, pero de quien se acaba enamorando y con quien se acaba casando, llegando a un estado de feliz rutina en su vida. La llegada a la ciudad primero de la madre de la chica, una estupenda Patricia Clarkson, y después del padre, trastocarán esa feliz rutina, en una serie de situaciones bastante divertidas y algunas de ellas hilarantes.

En realidad, la historia es lo de menos y muchas de las situaciones o similares ya las habíamos visto. Todo es un vehículo para exponer las ideas o las reflexiones tradicionales del director sobre sus temas favoritos, como ya hemos comentado antes. También para emitir críticas despiadadas a los sectores más intransigentes y conservadores de la sociedad americana. Y así, no podemos evitar sonreír en el diálogo que se produce mientras visitan la sala del museo de cera en la que quedan mezclados de forma curiosa Reagan, Bush, el Papa, Lady Di y algún otro personaje curioso.

Las interpretaciones son correctas, cumplen su misión, aunque sospecho que la versión doblada hace perder buena parte de su frescura. El mismo título de la película en castellano ya es una traducción «rara» del original ingles. El personaje principal habla demasiado como el director cuando actúa. Es difícil doblar el argot sureño y paleto de la chica. Pero bueno. Cumplen con su objetivo.

Resumiendo, una comedia fácil de ver, con sus ajustados 90 minutos de duración, que para qué quieres más, que satisfará razonablemente a los partidarios del director, aunque tampoco aportará nada nuevo. Le pongo un siete, con la misma nota en interpretación y dirección.

Continúo trayendo a estas entradas imágenes de mi visita a tierras portuguesas.

Enredadera

En los alrededores del Faro de Santa Marta, Cascais (Portugal) - Panasonic Lumix LX3

Libro: Vacas, cerdos, guerras y brujas

Literatura

Hace unos días vi recomendado este libro en Papel en blanco, y el comentario del autor de la reseña me llevó a buscarlo en las estanterías de las librerías. Y he aquí lo que opino yo.

Vacas, cerdos, guerras y brujas
Marvin Harris
Alianza Editorial, Antropología
ISBN: 978-84-206-3963-5

Este libro es un ensayo antropológico escrito por Marvin Harris, un importante antropólogo del siglo XX, relativamente controvertido, y principal representante de una forma de estudiar los fenómenos antropológicos denominada materialismo cultural. Este ensayo tiene ya bastante años, pues es del año 1980, lo cual tiene sus efectos, especialmente hacia el final del libro, donde el autor expone algunas de sus conclusiones.

Lo que hace el autor es coger una serie de situaciones sociales y culturales, que conllevan comportamientos aparentemente irracionales, inexplicables, excéntricos. Algunas de las preguntas son:

¿Por qué no comen cerdos los judíos y musulmanes?
¿Por qué los hindúes no comen sus numerosísimas vacas a pesar de las hambrunas que eventualmente han recorrido el subcontinente indio?
¿Por qué, a pesar de lo que digan los convencidos en las teorías del buen salvaje, encontramos tribus primitivas que tienen en la guerra su modo de vida principal, o en los que se desarrollan comportamientos violentos hacia las mujeres en paralelo como no se ven en el industrializado y presuntamente «desalmado» mundo occidental?
¿Cómo un movimiento mesiánico entre los judíos del siglo I tuvo el éxito de una difusión universal cuando a priori no se diferenciaba en nada de los múltiples mesianismos que se produjeron en Palestina en aquel momento?
¿Cómo pudo ser que entre los siglos XVI y XVII murieran medio millón de mujeres en Europa acusadas de brujería, siendo sometidas a tremendas torturas?
¿Qué fenómenos de comportamiento irracional se están presentando en el siglo XX?

La respuesta a estas preguntas que ofrece el autor es profunda y muy interesante. Ante todo, muestra que es posible un análisis racional que dé explicaciones a todos estos fenómenos, que supongo que no son más que algunos elegidos entre los más llamativos de los que se dan habitualmente en el mundo y a lo largo de la historia. También se muestra que existen diferencias entre las explicaciones que circulan habitualmente entre la sociedad, que pueden ser tan irracionales como aparentemente son los fenómenos en sí, y lo que es la explicación racional.

Es muy probable que los adeptos al cristianismo no se sientan cómodos leyendo que Jesús de Nazaret no fue más que un cabecilla con aspiraciones mesiánicas más entre muchos, y que no fue necesariamente un predicador del amor y de la paz. Que esos conceptos surgieron como necesidad para la supervivencia en las comunidades judías cristianas ante la hecatombe de los judíos en sus guerras con el Imperio Romano.

Tampoco será cómodo para los buenistas que opinan que los nativos de la Amazonía son todo paz y armonía con el medio en el que viven, cuando lean que el 30% de los varones Yanomamos mueren en guerras entre tribus en cualquier generación, y que sus mujeres son tratadas como mercancía y sufren agresiones de parte de los varones que hace que sufran frecuentes heridas y mutilaciones. Y que todo eso es debido al inestable equilibrio que tienen con el medio. Si uno lee las entradas en Wikipedia sobre las tribus que menciono y luego lee el capítulo dedicado a los mismos en el libro parece que hablamos de dos sociedades absolutamente distinta.

Quizá donde más chirríe al lector actual el libro es en sus capítulos finales donde el autor hace alusión a movimientos contraculturales, muchos de ellos originados en el entorno de los años 60 y 70, y que hoy en día parecen sobrepasados por otros fenómenos culturales o sociales. En esos capítulos, parece que el libro se ha quedado anticuado.

No obstante, es un libro que recomiendo vivamente al lector sin prejuicios, aunque también recomiendo prudencia y sentido crítico a la hora de aceptar todas las conclusiones y postulados del autor, pues percibo cierto entusiasmo subjetivo en su búsqueda de la objetividad y la racionalidad en la explicación de fenómenos humanos aparentemente irracionales.

Os dejo con una foto muy propia de las calles de Lisboa.

Ascensor da Bica

Al atardecer, una de las unidades del Ascensor da Bica desciende, mientras el fotógrafo sube montado en la otra unidad - Panasonic Lumix LX3

El secreto de sus ojos (2009)

Cine

El secreto de sus ojos (2009), 30 de septiembre de 2009.

Una serie de catastróficas desdichas nos impidieron llegar al cine, a los Renoir de Zaragoza, el pasado martes para ver este filme como nos gusta, entre semana, con poca gente y tranquilidad. La culpa no es de los cines; es del caos en el que está sumida la ciudad por diversas obras. En este país toda la fama al respecto se la lleva la «quiero-ser-olímpica-pero-que-crudo-lo-tengo»; pero no es la única. Así que fuimos ayer. Sin recordar que era miércoles. Los miércoles, en Zaragoza, es el día del espectador. Y estaba el cine hasta arriba de gente. Así que vimos la película en situación un poco precaria. Desde luego no como nos hubiera gustado. Pero es lo que había. O esperar a la semana que viene, o aguantar. Y decidimos aguantar.

Y mereció la pena. Porque la película, firmada por Juan José Campanella, es un excelente filme argentino que no queda más remedio que recomendar en este páramo que llamamos cine actual. Casualmente, no hay efectos especiales. Lo que son las cosas. El director, que trabaja con frecuencia como director de episodios de series para televisión en los EE.UU., ¿no podría decirles a los yanquis que se dejen de fuegos artificiales en nuevas versiones de lo ya visto y que vuelvan a crear historias interesantes? No sé. Por si acaso le hacen caso.

La película nos cuenta las andanzas de un oficial de un juzgado (Ricardo Darín) de instrucción en Buenos Aires, al que se acaba de incorporar una joven y guapa nueva secretaria del juzgado (Soledad Villamil), y que por el turno correspondiente les cae en suerte la brutal violación y asesinato de una joven maestra de 23 años, guapa, recién casada con un marido devotamente enamorado de ella. Y he aquí como se desarrollan en paralelo dos historias. Por una lado, la resolución del caso por parte de los dos funcionarios del juzgado, el oficial y su subalterno (Guillermo Francella) reconvertidos a detectives por pundonor, por no dejar que el caso quede sin justicia. Por otro, la historia de amor qué tímidamente surge entre el oficial del juzgado y la secretaria. Un amor aparentemente imposible por las diferencias de edad, clase social, posición profesional, etc. Todo ello en el ambiente de la Argentina previa al tristemente célebre golpe de estado de 1976.

La narración se nos presenta como un flashback del protagonista, recientemente jubilado, y que para ocupar su tiempo, toma la decisión de escribir una novela con la historia del crimen. Oscila entre el drama y la tragedia con tonos de comedia de la buena. En alguna escena, las andanzas de los dos funcionarios, su torpeza, nos causa una risa franca aunque llena de simpatía. También, ambos, nos deparan momentos de gran sensibilidad y dramatismo. Y la muerte ronda por ahí.

A pesar de ser una película relativamente larga, la historia transcurre con agilidad. Es cierto que en ello influye mucho el hecho de que los personajes nos interesan, queremos saber de ellos, sufrimos con ellos. Pero también porque el guion se acomoda bien a la historia. Por otra parte, es de las películas argentinas con una producción más cuidada que he visto. Uno respira el ambiente de pesada burocracia de los juzgados porteños, con ciertos de carpetas y expedientes acumulados por todas parte, con máquinas de escribir que se resisten a imprimir la «a», con unos funcionarios que son argentinos pero que pueden ser de cualquier lugar,…

Si la realización y la producción es buena, buena parte de la película descansa sobre las excelentes interpretaciones de los actores. Para mí, los mejores son Darín y Francella, que en algunos momentos lo bordan. Villamil, una actriz que debe andar rondando los cuarenta, tiene la difícil tarea de dar vida a una mujer tanto en su juventud con veintitantos como en la madurez, próxima a los cincuenta. Sale airosa del trance, pero su personaje no está tan definido ni tiene la misma importancia en la pantalla como los anteriores aunque sea central en las motivaciones de nuestro apreciado oficial de juzgado. Existen personajes secundarios que resultan fundamentales en el desarrollo de la historia, también muy bien interpretados, como el marido de la víctima, Pablo Rago, o el presunto asesino, un inquietante Javier Godino. Algunas de las escenas más divertidas cuentan con la intervención del juez, excelentemente interpretado, creo, por Mario Alarcón.

Resumiendo, creo que estoy ante una de las mejores película de este año, y por lo tanto no me queda sino recomendarla vivamente. Yo le pongo un ocho, con un nueve en la interpretación y otro ocho en la dirección.

No tengo fotos de la Argentina. Así que os dejo con una foto de Sintra en Portugal. Que es un sitio muy bonito y recomendable.

Palacio Real

Palacio Real de Sintra, Portugal - Canon EOS 40D, EF 50/1,8