[Viajes] Consideraciones finales de mi viaje por Italia la semana pasada; informaciones prácticas

Viajes

En primer lugar, decir que el viaje que he realizado ya no se podrá hacer de forma  tan conveniente. El vuelo de Ryanair en el que volví de Bolonia fue el último en ese sentido que comunicaba las dos ciudades. Media hora más tarde de mi llegada a Zaragoza saldría el avión de nuevo con destino a la capital emiliense, y se acabó. Ante la retirada de subvenciones de las administraciones públicas, la compañía de “bajo coste” retira varios vuelos del aeropuerto de Zaragoza. Mala suerte.

Porque es una pena. Bolonia está muy bien situada y muy bien comunicada para dirigirse a muchas partes de ItaliaVenecia a menos de dos horas, puede ser un destino para pasar un día, como he hecho yo. O en caso de optar por unas vacaciones móviles puede ser un punto de partida para dirigirse a la Toscana (a Florencia se llega en 40 minutos de tren), o a Milán (una hora o poco más de tren). Incluso Roma esta a poco más de 2 horas, y hay un montón de relaciones entre ambas ciudades. Y claro, el sistema de trenes regionales me ha llevado tranquilamente a Ferrara y a Rávena, pero también está Módena, o Padua, o Verona,… Rímini era un destino previsto pero lo dejé por Ferrara, que estaba algo más cerca y me parecía más cinematográfico. ¡Tonto de mí que olvidé que Rímini es el Borgo de Fellini en Amarcord! Me ha faltado un día de viaje para que saliera redondo.

Piazza Maggiore - Palazzo del Podesta

Antes de las siete de la tarde, las fotografías empiezan a tomar un carácter nocturno, como esta toma en la hora azul del Palazzo del Podesta de Bolonia.

Fotográficamente, mis problemas han estado marcado por la luz. Como siempre. Italia, siendo un país mediterráneo, en esta época del año, y no digamos más adelante, tiene una luz muy intensa en los días despejados que provoca contrastes enormes en las estrechas calles de los cascos históricos de las ciudades.  Pero es que además he tenido muchos momentos de escasez de luz. Por un lado, el hecho de que se haga de noche casi una hora de reloj antes que en Zaragoza te deja bastantes horas de la tarde para fotografiar con luz escasa o nocturna. O llevas un trípode, cosa que odio por el talabarte y el peso, o tienes que llevar una cámara con buena respuesta a altas sensibilidades. Y mi Panasonic Lumix GF1, tan conveniente por muchos motivos, se queda un poco coja. Con el 20 mm, a máxima abertura (f/1,7), con una velocidad de obturación de en torno a 1/50 s., hay que tirar a 1600 ISO, y el grano es notable aunque se puede mejorar en el “desrawtizador”, pero también pierde definición en los detalles. Esto último puede pasar en escenas generales nocturans, pero no cuando una serie de visitas importantes, las basílicas paleocristianas de Rávena, tienen como principal atractivo los mosaicos policromados. Es preciso que haya textura para que la foto sea digna. Menos mal que varios de estos templos tenían ventanas por las que entraba luz natural y el ajuste de la sensibilidad podía bajar a 400-640 ISO.

Catedral

En las horas centrales del día, los contrastes son fuertes. Casi no distinguimos la cara del ciclista en la sombra sobre el blanco fondo de la fachada de la catedral de Ferrara.

Uno de los problemas de Bolonia en cuanto a alojamientos son los precios de los hoteles y similares. Dos son los factores que hacen que no sea especialmente barata. Por un lado el alto número de población flotante por la populosa universidad, que acoge muchos estudiantes y profesores foráneos, tanto para programas de varios meses de duración como para jornadas, congresos o cursos más cortitos. Por otro lado, es una importante ciudad de ferias, y constantemente hay muestras y exposiciones que pueblan de visitantes la ciudad. Así que, habrá que prever con tiempo las fechas y mirar en cuales los precios resultan más ventajosos. Algo similar nos pasó en Colonia; donde los precios de la habitación de hotel donde estuvimos, muy razonables, se triplicaron la semana siguiente durante la celebración de la Photokina.

Desde un punto de vista práctico, si haces de Bolonia tu centro de operaciones como he hecho yo, viene bien prever una tarjeta bus de 10 viajes (11 euros), que te evita tener que prever monedas sueltas cada vez que subes al autobús para las máquinas expendedoras que no dan cambio, y salen más caras (1,50 euros/viaje).

Al llegar a las estaciones de ferrocarril de FerraraRávena encontraremos entre sus instalaciones una oficina del transporte urbano de autobuses. En Ferrara viene bien cogerse dos billetes, uno para ir al centro y otro para volver a la estación, si se va a pasar el día. Te ahorras un paseo caminando sin mucho sentido. En Rávena no merece la pena coger el bus para ir al centro. Caminando se hace perfectamente. Pero si puedes planificar la visita a Sant’Apollinare in Classe en primer lugar, y entonces puedes coger en la estación el autobús. Por lo tanto, podrás coger dos billetes para la ida y la vuelta. Preguntad en las oficinas qué líneas de autobús son las adecuadas.

Sant'Apollinare in Classe

Sant'Apollinare in Classe está a seis kilómetros de Rávena, pero se llega cómodamente en el autobús urbano. El interior de la basílica está bastante iluminado, y podemos hacer fotografías a 500 ISO como las de estas columnas que separan una de las naves laterales de la basílica de la nave central.

En Venecia no hay autobuses. Hay vaporetti, y van por el agua. Nosotros lo que hicimos fue coger un billete de 12 horas, que nos permitió un número de viajes indefinido desde que lo validas en ese lapso de tiempo. Por precio, merece la pena si vas a coger 3 veces o más los vaporetti. Nosotros lo hicimos en cuatro ocasiones, y nos permitieron ir mucho más ágiles por la ciudad en determinados momentos. Hay muy pocos puentes que crucen el Gran Canal, y en el laberinto de callejuelas y canales, los desplazamientos de un punto a otro pueden suponer calcetinadas de cuidado.

Por terminar con los transportes públicos. Antes de subir a los trenes que no llevan reserva de plaza, no olvidéis validar el billete en las maquinitas naranjas que hay en los andenes y en los vestíbulos de las estaciones. Si no, no valen. Eso sí. Si sacas un billete, puedes coger cualquier tren siempre que no exija reserva de plaza. Si se te escapa uno, coges el siguiente. Y ya está.

Finalmente, en Italia se come de vicio. Pero para percatarse completamente del hecho, hay que animarse a dejar de lado la pasta y las pizzas. O elegir elaboraciones de estas poco habituales. Por la cercanía al Adriático de este viaje, hemos tirado mucho de pescados y similares. Y todo estupendo, oye.

Puente de Rialto

La línea 1 del "vaporetto" es la más útil para recorrer el Gran Canal, o para ir desde la estación hasta San Marco. En muchos lugares consta también la línea 2, que hace menos paradas y es más rápida. Pero en la realidad es que tenía final en Rialto, y no llegaba hasta San Marco. A nosotros ya nos vino bien, puesto que teníamos planeado empezar el paseo veneciano en el famoso puente veneciano.