[Recomendaciones fotográficas] PHotoESPAÑA 2023 en Zaragoza

Fotografía

Como todos los años desde hace más de un cuarto de siglo, en los sofocantes días del verano ibérico se celebra PHotoESPAÑA, el principal festival fotográfico de la península. No hablo sólo de España, porque también hay actividades del festival en Portugal, aunque el nombre del festival sólo hace referencia al país grandote de la península. En rachas, he asistido en bastantes ocasiones a las principales exposiciones que el festival presenta en Madrid, la sede principal del festival. En rachas, porque asistí varios años consecutivos durante los primeros años del festival, luego dejé de ir, y en los 2010 volví a ser asiduo. Pero ahora, vuelvo a ser renuente a visitar la capital. Entre el calor agobiante y los demenciales precios del tren de alta velocidad si no programas el viaje con mucha antelación… Tengo otras cosas más interesante en las que gastar 110 euros de viaje en tren. Pero siempre nos quedan las exposiciones en Zaragoza, que viene siendo sede secundaria del festival desde hace unos años.

He visitado cuatro de las seis exposiciones que hay programadas. Una se me escapó. Había programadas dos exposiciones relacionadas con el centenario de la Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza, una en el Palacio de los Morlanes, que ya terminó, y no pude acercarme a verla, y otra en el Museo de Zaragoza, que sí que visité hace unos días. La ya terminada parece que recogía fotografías que simbolizan la historial de la Fotográfica, como simplifican sus socios el rimbombante nombre de la sociedad, mientras que la del museo son fotografías contemporáneas de los socios actuales. Una exposición en la que es posible encontrar fotografías muy interesantes, pero que es demasiado heterogénea e irregular. Lo que sucede con las exposiciones colectivas de las asociaciones fotográficas es que no hay una selección crítica de las obras. Por no despreciar a nadie, se aceptan fotos de todos los que presentan obras, pero no todas están al mismo nivel. Y creo que en esta exposición les pasa algo de esto. Y en el marco en que se celebra, y vinculada al festival, creo que tendrían que haber sido algo más selectivos. Pero bien, oye. Que hay gente que trabaja muy bien en la Fotográfica.

La primera exposición que vi fue la de Rosa Muñoz en los antiguos depósitos de agua del Parque Pignatelli. Titulada Lugares en movimiento, la fotógrafa trabaja con el color, la forma geométrica, la luz y el movimiento. Imágenes proyectadas, abstractas en muchas ocasiones, a caballo entre la abstracción y la figuración en otras, aunque partiendo de lugares, de arquitecturas, que se descomponen, se deconstruyen, adquieren nuevas formas y nuevos significados. Es una exposición en la que es más complejo entrar, porque siempre es más complejo compartir el código del mensaje del artista cuando la abstracción entra en juego, pero que si le das una oportunidad puede resultar bastante más satisfactoria de lo que parece en un principio.

Ha sido tradicional en la relación entre Zaragoza y PHotoESPAÑA que se reserve la Lonja para la exposición con más tirón popular de las que se presentan en la ciudad. Y este año con mayor razón porque se presenta una retrospectiva de la obra fotográfica del recientemente fallecido director de cine nacido en Huesca, Carlos Saura. Mucho se presume en esta tierra de que Saura es un cineasta aragonés. Ciertamente Aragón ha dado al mundo una diversidad de gentes del mundo del cine muy interesantes. Pero la propia exposición nos habla de un Saura que, a lo largo de su recorrido como fotógrafo, y como cineasta también, ha sido un ciudadano del mundo, que trasciende mucho los localismos reduccionistas, sin desdeñar nunca el dirigir la mirada hacia lo básico, hacia el pueblo, hacia los lugares de siempre, hacia las raíces.

Conocía desde hace tiempo la obra fotográfica de Saura, al igual que he visto muchas de sus películas, y hace mucho que descubrí la calidad artística y la excelente, profunda y aguda visión del artista que es. Con una cámara cinematográfica o con una cámara fotográfica, ambas actúan de forma complementaria, sin competir entre sí. Una visión directa, sin tapujos, con un mensaje directo sobre lo que se contempla y se siente. Dejando bastante libertad al espectador para que analice desde su punto de vista la realidad que se ofrece. Imprescindible.

Me llamó la atención que se incluyera como sede de una exposición la vieja fábrica de La Zaragoza, cervecera local, dominante en Aragón, aunque en ocasiones también me la he encontrado fuera de la comunidad autónoma. Una fábrica que ha sido una constante histórica en el barrio de San José, donde he vivido la mayor parte de mi vida, aunque ahora la producción se haya trasladado a unas modernas instalaciones en la carretera de Castellón. La exposición, Gigantes: espacios, memoria y tiempo, es una selección de fotografías de fotógrafos premiados con el Premio Nacional de Fotografía. Con 120 años de antigüedad, la idea de que la antigua fábrica fuese sede de eventos culturales me sonó bien. Aunque desconocía que tuviese un espacio apropiado para la celebración de las exposiciones. Había visitado anteriormente la fábrica. Cuando era estudiante y estaba en plena actividad, y más recientemente, en las visitas guiadas que organizan para explicar la producción de cerveza. Y no tiene. Quizá podría tener, pero no tiene un espacio adecuado. La exposición consiste en una fotografías murales que se distribuyen por los muros exteriores de la fábrica. Tanto los que dan a los patios como los que dan a las calles exteriores. De hecho, dado que suelo pasar con frecuencia por la calle María Moliner de Zaragoza, ya había visto prácticamente la mitad de las fotografías de la exposición.

No es una forma que me agrade de ver una exposición de fotografía. No cabe el acercamiento íntimo a las obras. Que además son dispersas en tema y formas. Y encima te cobran cuatro euros por una actividad que más parece de autopromoción de la fábrica que de enriquecimiento cultural. Me da igual que te inviten luego a tomar una cerveza sin coste añadido, porque no se puede decir que sea «gratis». De hecho, es probable que pudieran sacar más rendimiento dejando el acceso libre, y el bar abierto a tomarse una cervecita. Entraría más gente, muchos picarían y probablemente acabarían recaudando más. De esta forma, tres personas contándome a mí vi en esa tarde haciendo la visita a la exposición. Había otro grupo más numeroso que visitaban la fábrica. No me convenció la cosa. Sinceramente. Un destello más del cutrerío con el que con frecuencia se desempeñan los empresarios aragoneses.

No me queda más que mencionar que hay una sexta exposición en la sala de exposiciones de la Torre DKV de la fotógrafa Greta Alfaro. Pero no sé si la veré. Me queda muy a desmano. Y el año pasado que fui ex profeso a una hora en la que se suponía que estaba abierta, no lo estaba, y encima la única persona que había fue un guarda de seguridad malencarado que se negó a suministrarnos ninguna información. Así que… ya veremos.

[Fotocomentario] Recorriendo lo que hace décadas que no recorría

Fotografía, sociedad

Hace unas semanas, hacia mediados de junio, hice una caminata amplia que incluyo algunas zonas de la ciudad, en el entorno de la avenida de Cataluña de Zaragoza, que hacía décadas que no recorría. Las fotografías que hice se comentan en Desde Alemania (creo) una nueva película – Canon EOS 650 con Orwo Wolfen NC500. Pero sobre lo que aquí quiero reflexionar brevemente es sobre los recuerdos, siempre menos claros y más confusos de lo que creemos, y el retorno a otras épocas.

En mi caminar por la ciudad, hay amplias zonas de la ciudad, y entre ellas en torno a la larguísima avenida de Cataluña de Zaragoza, que pateo con frecuencia. Pero hay un tramo de esta avenida que cuando era muy jovencito, niño o preadolescente, visitaba con cierta frecuencia, cosas familiares, que ahora tan apenas piso. Entre el barrio de la Jota y el río Gállego. Una zona entre suburbial, industrial y agrícola, con una organización del terreno escasamente definida en su conjunto. No creo que hace cuarenta o cincuenta años estuviese mejor definida, pero a mí me lo parecía. Había alguna zona industrial, pero la mayor parte eran terrenos agrícolas, salvo en el eje de la avenida, avenida que se continuaba, y se continúa, con la carretera nacional N-II, la radial que une Madrid con Barcelona pasando por Zaragoza. En ese eje, el ambiente era más propio de un pueblo que de la quinta ciudad más poblada de España. Ahora… está un poco dejado. Y tienen un aspecto desangelado que no era el que recordaba cuando nos llegábamos hasta allí con el trolebús del Gállego. En fin, el tiempo pasa. Algunas cosas mejoran, otras no. Pero pocas permanecen realmente inalteradas. Si es que alguna lo hace.

[Fotocomentario] Cansancio fotográfico tras las vacaciones con nubes de tormenta

Fotografía

Me llegaron el miércoles de la semana pasada las fotos reveladas de los rollos de película para negativos en color del mes de junio. Las fotografías que muestro aquí proceden de uno de ellos, y podéis conocer más cosas de las mismas en Tarde de tormentas – Canon EOS 100 con Sigma 28 mm f1.8. Estas fotografías las hice a principios del mes de junio, poco después de volver de las vacaciones y del viaje a San Francisco. Y menos mal que la luz de la tarde era agradable para fotografiar. Porque tenía la mente en blanco, fotográficamente hablando.

Me pasa siempre. Cuando uno va de viaje, a lugares nuevos, desconocidos, que suelen tener interés por motivos diversos, si no no iríamos, existe mucha motivación para hacer fotografías. Todo nos llama la atención. Todo es diferente. Especialmente si viajamos al extranjero, y a culturas que se diferencia más que menos de la nuestra. Y vuelves saturado de imágenes. Y vuelves a tu realidad habitual. A los paisajes miles de veces recorridos, vistos y contemplados. A las mismas calles. A las mismas gentes. A las mismas situaciones. Cuentan los buenos fotógrafos que la oportunidad fotográfica siempre está ahí. Pero para quienes somos modestos aficionados… nos cuesta. Y hay que obligarse a coger la cámara y caminar buscando esas oportunidades. Hay que entrenar. No es fácil. Quienes creen que la fotografía es sencilla… Es sencillo hacer una foto. Pero… ¿hacer una fotografía que tenga un mínimo de significado? No tanto. Y cada día me cuesta más. Cuanto más sé, más soy consciente de las cosas que no funcionan.

[Recomendaciones fotográficas] Guerras, cine, minimalismo e infancia

Fotografía

Hoy al mediodía, mientras comía, he visto un breve documental de 20 o 25 minutos sobre la hipótesis de un derrumbe del régimen dictatorial totalitario de Corea del Norte. Todo indica que la política de absoluto aislamiento que ha seguido el país tras el comienzo de la pandemia ha conllevado la insuficiencia de alimentos y lleva a la población a una nueva hambruna de las que periódicamente asuelan el país. Que eso no es más que una excusa para limitar la llegada de informaciones desde sus vecinos del sur del a península coreana, los cuales, viven en la miseria, dominados por EE.UU., especialmente los productos de cultura popular como la música, las películas o las teleseries. Y que la magra clase media del país está sufriendo también las consecuencias, lo cual puede llevar a una desestabilización del régimen, cosa que no se ha producido cuando las hambrunas han afectado a la inmensa mayoría de campesinos y obreros poco cualificados. Casualmente, esta semana, el 27 de julio, fue el 70º aniversario del Acuerdo de Panmunjom, por el que se declaraba el armisticio en la durísima guerra que había comenzado tres años atrás, y que se venía negociando desde hacía dos años, cuando ya se había producido la estabilización de los frentes y la dificultad para que cualquiera de los dos bandos pudiera conseguir una victoria rápida y segura sobre el otro. Los dos países siguen en alto en fuego, pero nunca han dado por terminado el estado de guerra entre ambos. La agencia Magnum Photos nos mostraba en su cuenta de Instagram ese 27 de julio las fotografías del suizo Werner Bischof, realizadas en 1951 y 1952. Llaman la atención muchas cosas… muy terrible esa guerra… pero la hipocresía de la guerra… el lado de los «buenos» llamaba a los campos de concentración donde recluía a los prisioneros chinos y norcoreanos «campos de reeducación». La dialéctica propia de los regímenes totalitarios adoptada por los «demócratas». Claro está que Corea del Sur no tuvo una constitución razonablemente democrática hasta 1987.

Dos de los fotógrafos de hoy tienen relación con Suiza, por lo que ilustraré la entrada con estos paisajes del monte Pilatus en Lucerna, realizados con Leica M2, Zeiss Biogon C 35 mm f2.8 y Kodak Tri-X 400.

Rineke Dijkstra es una fotógrafa muy reconocida que adquirió fama y el respeto como artista por su mirada a la adolescencia, llena de comprensión y humanidad. En Aperture nos han mostrado recientemente cómo la neerlandesa sigue con líneas de trabajo similares, pero mirando más hacia la infancia o la época prepuberal, manteniendo su estilo, depurado, elegante, directo, estéticamente cuidado. Y humano.

Entre los muchos y diversos fotógrafos japoneses, uno de los que siempre me han gustado es Masao Yamamoto (Instagram). Tengo algún libro con su obra. Pero últimamente lo tenía un tanto olvidado. Con un estilo minimalista, muy en la línea estética de la que hablaba Junichiro Tanizaki en su Elogio de la sombra, es uno de los artistas más reconocidos en el ámbito de la fotografía japonesa. Y en Oldskull nos lo han recordado.

En más de una ocasión he hablado de la vinculación frecuente de las gentes del cine con la fotografía. Por supuesto, no es infrecuente que los directores de cine o los directores de fotografía se sirvan de la fotografía fija, tanto como expresión artística o como herramienta auxiliar a su trabajo creador como cineastas. Hoy mismo, esta mañana, hemos estado viendo una exposición con fotografías del director Carlos Saura de la que espero hablaros dentro de unos días, tal vez el domingo que viene. En el blog de Leica nos han hablado de las fotografías de Yul Brynner, famoso actor que actuaba con la cabeza rapada, y que se llevaba su Leica a los rodajes, o a sus citas con el famoseo artístico y cultural de su época. Y nos ha legado un cuerpo de obra fotográfico notable tanto por su valor documental como por su calidad expresiva. Nació en Rusia, en Vladivostok en 1920. De padre ruso, con antecedentes europeos y mongoles, y madre supuestamente gitana de la Besarabia. Por lo que sus facciones exóticas, que alimentó con el rapado de cabeza, le dieron mucho juego a la hora de elegir papeles. Se nacionalizó estadounidense en 1943, pero cambió de nacionalidad en 1965 para pasar a ser suizo, como alguno de sus antepasados. Qué vidas. Dicen que inspiró al profesor parapléjico de los mutantes de la Marvel.

[Fotocomentario] Se acortan las mañanas

Fotografía

Todos los años, hay una época entre finales de mayo y finales de julio en que me gusta llevar una cámara a mano cuando voy a trabajar a primera hora de la mañana. Voy caminando, son casi 40 minutos de recorrido. Y suele haber una luz estupenda en esa época del año. Por lo que puede caer alguna foto maja. Pero dura menos de lo que parece.

Recientemente adquirí un nuevo objetivo para fotografía digital. Y pensé en probarlo en estas caminatas mañaneras. Los datos de la prueba los podéis encontrar en Un supergranangular a buen precio – Canon RF 16 mm f2.8 STM. El caso es que las mañanas se acorta más deprisa de lo que pensaba. La cantidad de luz para hacer fotografías a esas horas de la mañana es bastante menor de la que pensaba. Ha sido suficiente, más siendo un gran angular relativamente luminoso. Pero otras pruebas que he aprovechado para hacer, de las que hablaré más adelante, con longitudes focales más largas y sensibilidades más limitadas… ha costado sacarlas adelante. Eso quiere decir que en nada estaré volviendo a caminar con luz crepuscular cada mañana a trabajar. De hecho, la primera parte del trayecto, ya es luz crepuscular. Qué pena. Si viviéramos con el sol… habría mucha más luz. Pero en este país, preferimos vivir con un jet-lag permanente con nuestro sistema horario. Qué se le va a hacer.

[Fotocomentario] Un paseo por donde el agua se desmanda

Fotografía

Hace algo más de dos semanas una tormenta dejó caer en Zaragoza una enorme cantidad de agua en un periodo de tiempo corto. No hubo víctimas. Pero hubo preocupación por las inundaciones y por los torrentes que se formaron en alguna zona de la ciudad. Uno de esos lugares es el llamado barranco de la Muerte, no muy lejos de donde vivo caminando, y que ahora está ocupado por unas vías públicas de alta capacidad para la circulación urbana. Me di una vuelta un par de días más tarde para comprender mejor lo qué paso y lo que pudo pasar. En una ciudad de clima árido, donde cada vez es más rara la lluvia, no estamos preparados para estos eventos climatológicos.

Durante el paseo tomé algunas fotografías. Sus detalles técnicos los podéis conocer en Conociendo mejor la nueva película ortocromática – Fujifilm GS645S Wide 60 con Foma Ortho 400. Sin embargo, estas fotografías no pretenden analizar el lugar, su topografía, o las consecuencias. Son simplemente una exploración de entorno. Un entorno que he visto cambiar a lo largo de mi vida, y sigue cambiando cotidianamente. Algunas veces para bien… otras no. Siempre me ha interesado la mutación constante a la que está sometido el paisaje alterado por el ser humano, aunque a la mayor parte de la gente le pase desapercibido este cambio. Lo cierto es que últimamente, la dirección de estos cambios, me pone de un humor pesimista. Mmmmmmm… no sé si siempre está justificado, pero es así.

[Fotos] Encuadre abierto o encuadre cerrado

Fotografía

A final de junio, recibí una cámara desde Francia, que no había sido usada desde algún momento entre el año 2001 y 2003. Una cámara sencilla, sin complicaciones, pero que podría ser divertido usar cuando uno sale a pasear o caminar. Los detalles en Una cámara olvidada durante 20 años o más – Canon Autoboy Tele QD con Ilford Delta 100. El caso es que cuando la probé, fotografié cada escena dos veces, con el encuadre más abierto, focal de 40 mm, o con el encuadre más cerrado, focal de 70 mm. Supongo que a cada cual les gustarán más unas u otras.

[Fotos] Tregua de calor al final de la primavera

Fotografía

Hoy no tengo mucho tiempo para acompañar de ningún tipo de comentario las fotos que técnicamente he presentado en Tregua en la luz inclemente del verano – Hasselblad 500CM con Lomography Potsdam Kino 100. Llevo un poco lío. Con las cosas que tengo que hacer. Y en mi cabeza. Así que nada. Simplemente, fotografías de un domingo por la mañana en el que las tormentas de la tarde anterior, la lluvia, nos dio una tregua del calor con el que se despidió este año la primavera en Zaragoza.

[Recomendaciones fotográficas] De cine y otras cosas diversas

Fotografía

La relación entre fotografía y cinematógrafo es evidente. Parten de principios similares técnicos similares, de tecnologías compartidas, para llegar a formas de expresión distintas, pero con puntos en común; la imagen captada mediante la luz. Dejando a un lado animaciones generadas por ordenador y similares, en la que no hay proceso fotográfico de base. Pero bueno… en general. Así pues, no son raras las gentes de la fotografía que también han filmado, y menos en estos tiempos en que cualquier cámara fotográfica tiene también funciones de filmación, y tampoco son raras las gentes del cinematógrafo que han dedicada tiempo y esfuerzo a la fotografía fija, como la llaman ellos. Muchos de ellos son, entre los que conocemos, son directores. Por supuesto, directores de fotografía también. Y no son raros los intérpretes. Hoy hablaremos de Agnès Varda, que también se sirvió de la cámara fotográfica, tanto para preparar sus películas como para documentar aquello que le interesaba. Nos han hablado de ello en The New Yorker.

Mes y medio después de volver de San Francisco, y aún no he tenido tiempo de revisar todas las fotografías del viaje. Y apenas he empezado a pensar cómo lo reflejaré en mis álbumes fotográficos tradicionales tras cada viaje. Ayer encontré tiempo para repasar algunas fotografías del Palacio de las Bellas Artes, un lugar muy fotogénico. Incluso con una pequeña cámara compacta como la Sony ZV-1.

La pareja artística conocida como Albarrán Cabrera, Ángel Albarrán y Anna Cabrera, llevan años trabajando, y poco a poco, afortunado se han ido ganando el respeto de los conocedores y aficionados a la fotografía, por su expresivas imágenes en las que no dudan en experimentar y utilizar todo tipo de procesos, convencionales y alternativos. Auténticos artistas plásticas que trabajan la luz y los materiales en los que la recogen. Nos han hablado de sus últimos trabajos en Clavoardiendo Magazine.

35mmc es un sitio web dedicado originalmente a la fotografía con película tradicional, aunque si desdeñar hablar de fotografía digital, y que sólo muy de vez en cuando hablan de cuestiones que pueden trasladarse a estas líneas. Pero esta semana han hablado del proyecto The End of the Dream, una serie de instalaciones en grandes carteles publicitarios, en las que se reproducen a gran tamaño fotografías que pueden contemplar las gentes que pasan sobre los riesgos que amenazan el nivel de vida en California; la sequía, los incendios del medio natural y los problemas con la vivienda. El fotógrafo, Thomas Broening, usa para sus fotografías veteranas cámaras Leica de la serie M, para película fotográfica.

En Lensculture hemos podido ver algunas fotografías de la ucraniana Hanna Hrabarska, actualmente en los Países Bajos, que documentan su periplo huyendo con su madre desde su hogar en Ucrania hasta instalarse como refugiadas de guerra en el país occidental. El punto de vista de Hrabarska es el de dirigir el objetivo de su cámara hacia su madre, reflejando la tristeza del éxodo y la nostalgia del hogar. De los muchos trabajos que han surgido con motivo de la guerra en el este de Europa, este es uno de los que más me ha llamado la atención.

Finalmente, me ha llamado la atención en AnOther Magazine un artículo dedicado a cómo las fotógrafas ven y viven la maternidad. Especialmente la propia. Son muchas y muy diversas las fotógrafas que han seleccionado, así que no las voy a detallar todas. Pero me ha gustado el planteamiento de muchas de ellas.

[Fotocomentario] ¡No me gusta el verano!… (para hacer fotos)

Fotografía

No ando yo muy inspirado últimamente. Fotográficamente hablando. Es el verano. Muchas horas de luz. Pero luz que, aunque abundante, no inspira. Luz dura. Luz fría. con esos cielos azules monótonos, sin detalle. Y con calor. Mucho calor. Como bromean algunos, «disfrutad de este verano, que va a ser el más fresquito del resto de vuestras vidas». No me gusta el verano para hacer fotos. No me pasa a mí en exclusiva; les pasa a muchos aficionados a la fotografía.

Aun así, intento mantenerme entrenado. Unas vez con más éxito y otras con menos. En esta ocasión… con menos. Unas instantáneas intentando aprovechar la luz más civilizada de primeras horas de la mañana, cuando me dirijo a mi lugar de trabajo. Los detalles técnicos, pocos, en Instantáneas a primera hora de la mañana – Fujifilm Instax SQ6 con Instax Square color. Veremos que tal el rollo de blanco y negro en formato medio que hice el domingo. O el de color a primeras horas de la mañana del sábado, cuando intentaba que no se me comieran los muchos mosquitos de este año.

Cada vez me gusta menos el verano.

[Fotocomentario] Cuando las viejas tecnologías van mejor…

Fotografía

Hoy comento en El viaje fotográfico de Carlos unas fotografías procedentes de un rollo de película que dejé olvidada en una cámara… y que a pesar de una sucesión de errores y malos entendidos conseguí salvar con cierta dignidad. Os dejo por aquí algunas de ellas.

La cuestión es que si con una cámara digital hubiera cometido el error de sobreexponer las fotos tres pasos, es decir, darle 8 veces más luz de la que necesitaba para formar correctamente la imagen, las fotografías se hubieran arruinado con seguridad. No se podrían haber salvado. Y es que en ocasiones, más de las que creemos, las viejas tecnologías nos salvan la cara. Por ello, aunque son partidario del progreso tecnológico, creo que conviene conservar las viejas tecnologías. Por si acaso.

[Fotocomentario] El interés por lo (aparentemente) banal

Fotografía

Una vez, una persona aficionada también a la fotografía, con quien coincidía de vez en cuando en grupos y asociaciones fotográficas, me manifestó que le sorprendía el planteamiento de muchas de mis fotografías. Decía que no les encontraba defectos,… pero que eran de cosas… poco llamativas. No eran de espectaculares paisajes marinos o montañosos, de vistosos amanecer o atardeceres. No lo dijo con estas palabras,… pero le parecían banales. Un poco como las que ilustran esta entrada, de las que hablo en Controlando los contrastes en blanco y negro – Plaubel Makina 67 con Ilford Delta 400 a IE 200 desde un punto de vista más técnico.

Es cierto. Los motivos de muchas de mis fotografías son aparentemente banales. Es el paisaje urbano o suburbano de Zaragoza y sus alrededores. Pero hay varios motivos para que me interese este tipo de fotografía, que ya he comentado previamente en alguna ocasión. En primer lugar, a un nivel práctico que muchos comprenden, es una forma de mantenerse entrenado, de ir observando desde un punto de vista fotográfico constantemente para que, cuando llegue la ocasión de tener delante un tema que no se considere «banal», tenga más facilidad para componer y extraer el potencial que ofrezca. En segundo lugar, porque a nivel personal, en cuanto ciudadano preocupado por mi comunidad, me interesa observar y analizar los cambios, las transformaciones del paisaje urbano y periurbano, consecuencia de la evolución de nuestra sociedad, no siempre para bien, y que reflejo en mis fotografías. Algún día reuniré y seleccionaré el material para conformar un trabajo coherente sobre el tema. Algún día… El interés me viene de cuando conocí el grupo de la New topographics y su interés por el paisaje alterado por el ser humano. En tercer lugar, porque creo que es interesante buscar la estética de los lugares o los paisajes que no son considerados «bellos». Al igual que se definen cánones de belleza humanos basados en estereotipos configurados sobre las preferencias impuestas por las modas o las ideologías de un momento, también sucede con los paisajes. Y siempre lo he dicho… se pueden hacer muchas fotografías banales o poco interesantes de lugares o paisajes espectaculares. Las vemos constantemente. Pero lo que en un momento puede ser meritorio, quizá alguna vez lo consiga, es hacer buenas fotografías, con sentido, que transmiten una historia o un concepto, a partir de lugares o paisajes… banales.