[Televisión] Cosas de series; en el trajín de las novedades, se acabó el desfile (Parade’s End)

Televisión

Sí. Ya estamos en la primera semana de novedades. Aunque, en realidad sean más retornos que novedades propiamente dichas. Y todavía habrá más en lo que queda de semana. Pero el comentario de los retornos y las novedades lo haré la semana que viene. Para tener una visión de conjunto. Y además, es muy probable que tenga más tiempo para escribir mis impresiones. Estaré de vacaciones.

Esta semana también va a pasar algo importante, de todas formas. Asistiremos a la despedida de los Pond en Doctor Who. Básicamente, estos últimos capítulos han sido una preparación de ese momento. Por cierto, que en el último episodio emitido, hubo un personaje nuevo que tal vez pudiera dar de sí. Jemma Redgrave, de los Redgrave actores y actrices de toda la vida, creo que es prima de la más famosa, Vanessa, que da vida a una científica de UNIT, Kate Stewart. Hija de algún personaje de las series de antaño. Y mira tú… si con los Pond perdemos de vista a Brian (Mark Williams), el padre de Rory, será una pena, porque en los dos capítulos que ha salido ha sido un elemento cómico divertido. Pero ya digo, que se acerca la despedida, y parece que tendremos ángeles llorones y la presencia de River Song (Alex Kingston), lo cual siempre promete. El título del episodio, The Angels Take Manhattan. Ahí es nada. Para quienes sigan la serie, lo dice casi todo.

British Museum

El viernes de la semana que viene por la tarde llegaremos a Londres. No nos alojaremos muy lejos del British Museum. Tal vez entremos a tirar alguna foto a alguna momia. No sé si seguirá siendo gratis.

Por otro lado, van avanzando con buen tono las vidas de los Crawley en Downton Abbey. Pero aunque me quedaré en esta época, hoy no haré más comentario sobre estos. Y es que durante cinco semanas hemos tenido una serie también británica, drama de época contemporáneo del anterior. Se trata de Parade’s End, adaptación de una serie de cuatro novelas relacionadas entre sí, escritas por Ford Madox Ford. En ellas nos hablan de la vida de Christopher Tietjens (Benedict Cumberbatch), caballero inglés, conservador, funcionario del servicio de estadísticas del gobierno, que en un momento lado se lía con una alegre chica de la alta sociedad Sylvia (Rebecca Hall), con el lastre de ser católica, que se queda embarazada, pudiéndo ser el retoño de Tietjens o no. Como es un caballero, y aun con las dudas, se casa con ella. Lo que los lleva de cabeza a una profunda infelicidad conyugal y vital. Más cuando Tietjens conozca a una joven, prácticamente una adolescente, Valentine Wannop (Adelaide Clemens), guapa, moderna, inteligente, emotiva,… prácticamente perfecta. De quien se enamorará y será correspondido, aunque nunca consumarán el adulterio. Hasta que llega la Primera Guerra Mundial, que todavía pondrá más patas arriba un mundo, el de la Inglaterra victoriana, que se derrumba a su alrededor. Es el final del desfile al que hace referencia el título de la serie y la tetralogía literaria.

Ambiente en Leicester Square

Casi seguro que nos entretenemos en el ambiente en torno a Leicester Square en algún momento. No es que me mate el lugar, pero…

Vamos a ver. Me ha encantado. Por dos motivos. Cuenta mucha de las cosas que cuenta Downton Abbey pero con personas de verdad, de carne y hueso. Y con pasión más auténtica, menos de folletín, y mira que el culebrón de los Crawley me gusta. Pero esto creo que es más profundo. El segundo motivo, por las excelentes interpretaciones de las que podemos disfrutar. No sólo por los protagonistas, sino también por los secundarios que van apareciendo entre los que encontramos diversos ilustres de la interpretación británica. Entre los protagonistas, me parece especialmente destacable Rebecca Hall que demuestra que es un actriz como un piano de grande, con capacidad de dotar atractivo a sus personajes por arroba, a pesar de ser «la mala» de la película. Pero mucho más interesante que cualquier otro personaje, salvo el torturado protagonista. Muy bien esta chica.

En fin, un drama de época altamente recomendable, y que no me importaría volver a ver en algún momento con renovada tranquilidad. Y apropiado para estas fechas en las que estoy en víspera de aterrizar por unos días en Londres. En una semana y poco más. Bieeen.

Unas pintas y una canción en Covent Garden

Mucho más agradable tomarse unas pintas en Covent Garden, ¿verdad?

[Televisión] Adiós a los Botwin, adiós a Weeds

Televisión

Weeds es una serie que nos ha acompañado desde hace siete años. Nada más, y nada menos. El tiempo pasa volando. Pertenece a esa categoría de series adultas, que en Estados Unidos sólo emiten las cadenas de cable, y que permiten tratar temas como el sexo, el consumo de drogas, u otros temas considerados en aquel país como políticamente incorrectos para ser tratados por las cadenas generalistas. En principio una comedia, aunque ha acabado con un regusto a drama bastante notable, resuelve sus episodios en 30 contenidos minutos. Con 10 o 12 episodios por temporada, su narración suele ser más agil que las pesadas series de veintitantos episodios de más de 40 minutos de duración.

Nos ha contado la historia de Nancy Botwin (Mary-Louise Parker) y su familia. Principalmente sus dos hijos mayores, Silas (Hunter Parrish) y Shane (Alexander Gould), y su cuñado Andy (Justin Kirk). Y algunos añadidos, fundamentalmente Doug (Kevin Nealon), que ni es familia ni es nada, pero ahí ha estado durante los 102 episodios que oficialmente ha durado la serie. Nancy, al principio de la serie, es una reciente viuda, que vive en una urbanización para clase media en algún lugar de California. Y que al enviudar se encuentra en auténticos apuros económicos. Y toma la decisión que a partir de ese momento cambiará su vida y la de su familia. Traficar con hierba, con marihuana. Una mujer blanca en torno a los 40 años, de origen protestante aunque viuda de un judío, que ha vivido toda su vida en un entorno protegido, que está de muy buen ver, pero con un aspecto que transmite cierta fragilidad. Fragilidad que puede existir en su interior al principio, pero que pronto desaparecerá, convirtiéndose en una madre coraje, que irá superando todos los contratiempos, y surgirán muchos, con unos «de perdidos al río» que no servirán más que para ir cayendo cada vez en problemas más serios.

Paisaje desde el bus

Weeds, hierba, y hierba no falta en el paisaje de Noruega, aquí tomado desde el autobús entre Voss y Granvin. Aunque esta hierba no se fuma.

Mafias negras, mafias hispanas, cárteles mejicanos, policías corruptos y no corruptos, rusos, su hermana, sus vecinos de urbanización, todos ellos son potenciales peligros para lo que es el objetivo de su vida, constantemente fallido. Sacar adelante a sus hijos y vivir en paz.

Evidentemente, en ocho temporadas, la serie ha tenido momentos muy buenos y momentos no tan buenos. Y no son pocos los que consideran que han estirado la historia más de lo conveniente. Muchos opinan que el final de la séptima temporada hubiese sido un final perfecto. Yo opino que probablemente ha durado demasiado, pero que la octava temporada ha sido mejor que la séptima, aunque el final de la séptima hubiese sido un mejor final que la inmensa elipsis temporal del último capítulo doble y su melancólico final. En cualquier caso, es cierto que este final, como ya digo melancólico, refuerza una idea que hace tiempo que se había colado en mi opinión. Disfrada como comedia, a veces hilarante, a veces ácida, a veces esperpéntica, lo que hemos vivido fundamentalmente ha sido un tremendo drama, que no pocas veces a rozado la tragedia.

Por supuesto, además de los buenos guiones, de las buenas historias, hay un elemento determinante para el éxito de la serie, y ha sido su elenco de intérpretes que han bordado sus personajes. Todos ellos en general. Pero hay que destacar dos de ellos principalmente. Su protagonista, Mary-Louise Parker, mujer que dado su aspecto físico y su edad podrías decir que tiene algún pacto con el diablo, y que simplemente ha bordado durante ocho temporadas su papel. Pero hay otro personajes, y gran mérito lo tiene su intérprete, que finalmente ha sido importantísimo, que poco a poco ha ido cobrando más relevancia, y que probablemente es el que más ha evolucionado. Se trata del inicialmente descerebrado cuñado Andy, secretamente y eternamente enamorado de Nancy, y que solamente encontrará su equilibrio poniendo distancia entre ambos. Un más que excelente trabajo de Justin Kirk.

Bueno. Se acabó Weeds. Echaremos de menos a los Botwin y sus aventuras. Esta familia, se había vuelto de alguna forma parta de la familia.

Paisaje desde el bus

Más hierba en el paisaje, conforme el autobús se acerca a Granvin, a orillas del Hardangerfjord.

[Televisión] Cosas de series; algunos finales y algunos principios, de la temporada de verano a la de otoño-invierno

Televisión

Sí. El verano ya se acaba. Y con él algunas de las historias televisivas que nos han ido acompañando. A cambio, llegará el otoño con una densidad de emisiones mucho más fuerte. Y algunas cosas se han ido viendo. Es cierto que el final más sonado ha sido el de la octava temporada de Weeds, que ha supuesto el adiós definitivo a los Botwin. Pero a ese final le dedicaré una entrada en exclusiva. Y que entre las novedades del otoño que hasta ahora han ido entrando sólo me he quedado de momento, pero en precario con The New Normal; nada más de los pilotos que he visto me ha llamado la atención. Ya lo conté la semana pasada. Pero bueno.

En primer lugar decir que hemos tenido una despedida parcial. White Collar, después de diez episodios en su cuarta temporada, se despide hasta el mes de enero, en el que seguirá con otros seis. He de decir que sigue tan entretenida como de costumbre, gracias a la química entre sus dos protagonistas. Pero el cliffhanger del último capítulo ha sido tan previsible como manido. De verdad. La primera vez que se vio, fue grandioso (cuidado con el enlace que es un spoiler). Pero ahora ya… En fin. Tampoco ha sido una serie que haya pretendido nunca otra cosa que eso, entretener. Por cierto, que chirrían mogollón los anuncios que intercalan sobre cierta marca de coches americana. Otro problema, esta temporada no ha habido chica fija guapetona acompañando a los habituales. Han reaparecido algunas «novias» de Neal, pero poco más.

En los últimos días hemos tenido dos entradas en mi cartelera de series particular. Vuelve Bones, ya muy veterana en su octava temporada pero aguantando. Después del final de la protagonista dándose a la fuga en la pasada temporada, hemos tenido el clásico capítulo en el que se recompone todo para seguir, supongo con una fórmula que no acaba de desgastarse, a pesar de que está siendo muy imitada. Policía y consultor científico con química resolviendo casos. Bueno. Seguiré con la doctora Brenan porque a ella y su equipo les he cogido mucho cariño. Aunque ya veremos si sigue dando de sí la cosa.

Heredera de la fórmula Bones ha sido la primera temporada de Perception. En este caso es una agente femenina del FBI, que es amiga y se apoya en un experto universitario en psicología, o psiquiatría, o neurología, porque parece que sabe de todo, y que si la antropóloga de Bones tiene su punto de Asperger, en este caso es directamente un esquizofrénico paranoide con sus delirios y todo. No ha sido gran cosa. Y si la he ido viendo es porque venía bien de relleno a la hora de comer o de cenar. Ha sido renovada para una segunda temporada, pero ya veremos si me reengancho.

Dejo para el final la segunda de las entradas en cartelera. Nada más y nada menos que la tercera y última temporada del lujoso culebrón británico de época de moda. Downton Abbey. De entrada una cosa. Mi favorita, Lady Mary (Michelle Dockery), está más guapa que nunca. Y sí. Definitivamente, su amado es un personaje que cada vez me resulta más gilipollas. Estoy empezando a desear que adorne su artistocrática aunque aburguesada cabeza con unas buenas astas. Pero probablemente no irán por ahí los tiros. Tuvimos un entretenido primer capítulo, pero veremos con se desarrollan los que queda, basados como siempre en el binomio amor/dinero, más las penas más discretas de los sirvientes. La gran novedad, la llegada a escena de la abuelita norteamericana de las chicas Crawley, Martha Levinson (Shirley McLaine), de quien todo el mundo espero interesantes interacciones con la estirada abuela británica, la inconmensurable condesa viuda de Grantham (Maggie Smith). En fin. Esperemos que tenga esta serie el final que se merece. Pero para eso todavía tenemos siete capítulos más de disfrute.

Con el regreso de Downton Abbey volvemos a las esencias británicas, como estos dos especímenes, algo desenfocados es cierto, en Camden Stables Market, en Londres.

[Televisión] Cosas de series; Futurama, 100 capitulos para Nancy y algunas novedades

Televisión

En primer lugar, algo imperdonable, pero en la entrada de la semana pasada dedicada a viajeros en el tiempo, de forma absolutamente increible, olvidé reseñar la 7ª temporada de mi muy querida Futurama. Existen opiniones de todo tipo sobre si estas últimas temporadas de su época fuera de Fox son mejores o peores. Me da igual. A mí me siguen divirtiendo. Y creo que esta séptima temporada ha tenido momentos realmente muy buenos, que no me hacen añorar buenos tiempos. Creo que sigue con su razonable cantidad de mala baba e ironía, tan imprescindible en los tiempos que corren. La capacidad de reirse de uno mismo, y básicamente la serie se ríe de todos nosostros que somos la humanidad, es algo imprescindible para llevar la vida con dignidad. Si además tiene sus puntos friquis, pues mejor que mejor. Así que ya sabéis niños, si os gustan los dibujos animados, hay que verla. Si os gusta la ciencia ficción, hay que verla. Si os gusta el humor negro y la ironía, hay que verla. Si os gustan las historias divertidas que caben en poco más de 20 minutos, hay que verla. Si no os gusta nada de lo anterior,… no sé para qué vivís. Mejor acabad con vuestros días de sufrimiento por la vía rápida.

A quien le quedan cuatro telediarios, probablemente de forma literal es a Nancy Botwin (Mary-Louise Parker) y su heterodoxa familia. El antepenúltimo capítulo de Weeds, o el penúltimo, que no sé si el doble final lo contarán como uno o como dos, coincidió con el número 100. Y la familia volvió a una regenerada Agrestic, rebautizada Regrestic. Y se encontraron con viejos «amigos». Indudablemente, preparando el cierre. La semana que viene os lo cuento. Espero. Se merecerá una entrada especial.

Algunas novedades. Revolution, la enésima «sustituta» de Lost. El piloto es una sosada. No la incluyo en mis planes de futuro. Si luego dicen que esta bien, igual la repesco. Pero de momento no hay nada que me atraiga de este mundo postapocalíptico.

¿Cómo ve a Sherlock Holmes los yanquis, si viviese en nuestros días? Supongo que como en Elementary. Es decir como alguien que no tiene absolutamente nada que ver con el famoso detective. Y la nueva doctora Watson (Lucy Liu) está más buena que el tradicional pero es que tampoco tiene nada que ver con el tradicional. Tampoco va a estar incluida en principio en mis cartelera seriéfila. Ya dije que voy a ser muy selectivo.

También he visto un capítulo de The Bletchley Circle, drama detectivesco británico situado en la posguerra, en la que las protagonistas son antiguas empleadas de Bletchley Park reconvertidas en amas de casa aburridas, y que se ponen a investigar a un asesino en serie. No está mal hecho, y está bien interpretada. Pero no me ha enganchado. Así que,… adiós.

Todavía no he decido nada sobre The New Normal, nueva familia atípica que supongo viene a hacer la competencia a Moder Family. Aunque lo dudo.

Que expeditivo estoy, ¿no? Por cierto, avisé del riesgo de Doctor Who de tirar por lo espectacular olvidando las buenas historias. Su historia con dinosaurios en una nave espacial fue entretenida y espectacular. Pero algunos peldaños por debajo de las expectativas que pone uno en esta serie. Lo dicho.

A la orilla del Canal

Atardecer sobre el río Huerva y los Pinares de Venecia en Zaragoza.

[Televisión] Cosas de series; el Doctor y otros viajeros del tiempo

Televisión

En el impasse entre la temporada veraniega y el regreso en masa y nuevos estrenos de series en otoño, no hay mucho donde rascar. Hasta dentro de 10 – 15 días no habrá grandes novedades. Pero mientras se prepará la grande finale en Weeds para los Botwin, lo más destacado de estos días ha sido el regreso por todo lo alto del Doctor. Y con sorpresa, ya que cierto carácter que se suponía no íbamos a conocer hasta el especial de navidad o algo así, ha sido protagonista del primer capítulo de la séptima temporada de la nueva época. Nueva temporada en la que los Pond están de capa caída, con una subtrama muy cogida por los pelos, casi superflua, de problemas conyugales. Pero el capítulo, en el que volvieron a aparecer los saleros con ruedas, batidora y desembozador que constituyen uno de los villanos favoritos del respetable en la serie, aunque a mí siempre me han resultado casposillos, fue muy entretenido y fue una gran y prometedor comienzo. Lo único que espero es que si han de optar por la espectacularidad, como parece, que no sea en detrimento de las historias.

Pero ya que estamos con viajeros en el tiempo, hace un par de semanas recuperé Continuum. Esta serie fue un estreno del verano de la que vi tres o cuatro episodios hasta que decidí abandonarla por que no me parecía gran cosa. La premisa es que en el futuro, en 2077, el mundo está gobernado por una plutocracia, en la que Kiera Cameron (Rachel Nichols) es una policía entregada a su trabajo y a su familia. Pero en el momento en el que van a ejecutar a unos terroristas, ejecución en la que está presente, estos escapan viajando al pasado, a 2012, para intentar cambiar el futuro y evitar el régimen que impera en el mundo en ese momento. Lo que pasa es Kiera viaja con ellos. A partir de ahí es un procedimental en el que se mezcla su lucha contra los terroristas con su deseo de volver a su época. Ya digo que los primeros capítulos no me convencieron mucho. Historias poco trabajadas, una protagonista muy pero que muy mona pero con capacidad interpretativa limitada, y poco más. Sin embargo, poco a poco empezaron a leerse comentarios muy favorables. Y le di una segunda oportunidad. Efectivamente de los diez capítulos, a partir del cuarto el quinto, el argumento se seriealiza más, mejora bastante, y se vuelve muy entretenida hasta un final de temporada bastante más que digno. No es el no va más de las series de ciencia ficción, pero finalmente distrae bastante. Y ya lo he dicho; la prota no creo que sea precisamente candidata al óscar, pero es muy guapa, y con su uniforme del futuro tan ajustadito está como un queso. Veremos que pasa con la serie en un futuro.

De momento, nada más. Aunque ya comenté que por ahí esta una miniserie inglesa, Parade’s End, que en su momento merecerá un comentario detallado. Que está muy bien.

Por la ribera izquierda del Ebro

Del paseo por el Ebro de hace unos días, un lugar donde tomarse un chisme a mitad de caminata.

[Televisión] Cosas de series; dramón inglés en vísperas del Doctor, y final de temporada para The Newsroom

Televisión

Sip. Ahora es definitivo. Este fin de semana que viene vuelve el Doctor. Tengo ganas. Me divierto mucho. Y sale Amy Pond (Karen Gillan). En sus último capítulos. Habrá que aprovecharlos al máximo. Mientras, los ingleses están muy prolíficos y entre otras cosas nos traen la adaptación de un novelón de principios de siglo XX. Parade’s End. Misma época que Downton Abbey, pero nada que ver. El primer capítulo me gustó mucho. También podría comentar algo de Copper, una ambientada en el Nueva York de la época de la Guerra de Secesión, con un policía de origen irlandés muy sui géneris. Pero como todavía no he decidido si la voy a seguir… En fin… que además se acerca septiembre y muchas novedades. En esta ocasión tendré que ser muy, muy, muy selectivo. Últimamente manejo menos tiempo.

Pero de lo que hoy toca hablar es del final de temporada de The Newsroom. Para empezar he de decir que ha sido mi serie favorita de este verano. Ese grupo de gente tratando de hacer periodismo honesto en una época en la que uno tiene la sensación de que la expresión «periodismo honesto» es un monumental oxímoron. Como digo, aun convencido de que lo que cuenta, en estos tiempos que corren, no puede ser, de vez en cuando hay que soñar con lo que podría ser. Con un piloto absolutamente magnífico y con varios capítulos de gran nivel, las historias de esta serie han estado a dos niveles.

Por un lado las historias relacionadas con la actividad periodística, con las intrigas en la cadena, entre los mandamases y los que se curran las noticias. Esta parte de la historia ha sido excelente, y hay que reconocer que hay un doble mérito, de los guionistas y de los intérpretes, con Jeff Daniels a la cabeza, la estupenda estoy-enamorado-de-ella Emily Mortimer, la bonhomía que transmite Sam Waterston, y las esporádicas pero estupendas apariciones de Jane Fonda. Desde mi modesto punto de vista, televisión, cine en pantalla pequeña, de primer nivel.

Por otro lado las historias de las relaciones románticas del resto de la panda. Que sin molestar en exceso han estado unos cuentos niveles por debajo de las anteriores. Muchas veces sobrando. Especialmente rollo ha sido la relación entre los personajes de John Gallagher Jr. y la por momentos cada vez más cargante Alison Pill.

Entre medias, y en el lado positivo dos personajes/caracteres. Por un lado el friqui del equipo interpretado por un sólido e interesante Dev Patel. Por otro, ya lo he mencionado varias veces esta semana, ese personaje de Sloan Sabbith, la economista sumamente inteligente pero una inepta social como ella misma dice, interpretada por la estupendísima también-estoy-enamorado-de-ella Olivia Munn, que no sólo es muy guapa sino que ha tenido momentos muy buenos entre el drama y la comedia.

Espero con ganas la segunda temporada. Y creo que voy a volver a ver la primera temporada poco a poco. O por lo menos algunos de sus capítulos. Muy recomendable.

Músicos callejeros del este de Europa

Sigo considerando elaborar el álbum de fotos de Ginebra y alrededores en blanco y negro. Aquí, unos músicos callejeros procedentes del este de Europa en las calles de Vevey.

[Televisión] Cosas de series, finales de temporada por doquier… unos más interesantes y otros menos, y otros que no lo son en realidad

Televisión

Pues sí. en los últimos quince días ha habido hasta cuatro aparentes cierres de temporada. Si bien es cierto que uno parece que no lo es, aunque lo trataré como si lo fuese. Entre el final de las olimpiadas y mi viaje a Ginebra de la semana pasada, he tenido que priorizar estas series para comeentarlas hoy. Y menos mal que ahora no estoy siguiendo muchas de ellas, porque si no llevaría un atasco imposible. Pero al grano. En el orden en que han terminado.

Common Law (1ª temporada)

Serie policiaca procedimental, con la típica pareja de policías muy distintos y aparentemente incompatibles (Michael Ealy y Warren Kole), que se ven obligados a convivir tras un incidente que no se nos cuenta hasta el último capítulo de la temporada, y además tienen que asistir a las sesisiones con una atractiva e inteligente terapeuta (Sonya Walger). Lo peculiar es que la terapeuta está especializada en terapia de parejas, y que el resto de los asistentes al grupo de terapia son matrimonios o parejas con problemas, y ese es el enfoque que se les da a los problemas de los policías. Mezclando humor y drama, la serie ha transcurrido sin demasiados sobresaltos ni sorpresas, entreteniendo razonablemente, y sólo hemos hechado de menos más presencia de Walger que daba un poco más de glamour a la serie.

No tengo claro si seguiremos viéndola o no. Si vuelve no pasa nada, pero si no vuelve, tampoco.

Longmire (1ª temporada)

Aunque situada en la época actual, en algún lugar del estado de Wyoming donde conviven como pueden comunidades blancas y nativas americanas, rodada como un western crepulscular está esta historia de Walt Longmire (Robert Taylor), quien ejerce como puede de forma heterodoxa com shérif del lugar. Sus principales ayudantes son Vic Moretti (Katee Sackhoff), una policía trasladada al oeste siguiendo a su marido, y a Branch (Bailey Chase), un joven arrogante, que le disputa el puesto de shérif, y además tiene a sus espaldas una aventura con la hija de Longmire, Cady (Cassidy Freeman). El protagonista le da al alcohol, sus métodos son heterodoxos, y está amargado por la muerte de su esposa una año antes en circunstancias no claras. Cuenta con su amigo Henry Standing Bear (Lou Diamond Phillips), un nativo americano que siempre está ahí para él, y que le sirve de puente cuando tiene que llegar a esta otra comunidad.

Tras unos primeros episodios en los que la acción y los personajes avanzaban dubitativamente, poco a poco empezaron a definirse los perosnajes, a materializarse las tramas transversales a los episodios, y a ser algo que me apetecía mucho ver durante las semanas de este verano. Parece ser que está renovada por otra temporada. Supongo que la veré. A mí me ha gustado.

Political animals (1ª temporada)

Ya lo comenté en su momento. Es la historia de Elaine Barrish (Sigourney Weaver) que fue primera dama de los Estados Unidos durante el mandato presidencias de su marido Bud Hammond (Ciarán Hinds), y que cuando fua a por la presidencia ella misma, fue derrotada en las primarias por un joven y dinámico candidato Paul Garcetti (Adrian Pasdar), que luego la nombró secretaria de estado. ¿A qué a mucha gente le suena esta historia de algo? Sólo faltaría que Garcetti fuese negro y viviese en Chicago. Tras Elaine está la periodista Susan Berg (Carla Gugino) que en su momento ganó prestigio amargándole la vida por soportar las infidelidades de su augusto marido. Durante seis capítulos hemos presenciado como se alternavan los dramas asociados a la acción política con los problemas, profundo, familiarres e los Hammond-Barrish.

He de decir que la serie ha sido irregular, pero dentro de que ha mantenido un buen nivel. Cuando se centraba en las intrigas políticas y periodísticas ha rayyado a muy alto nivel, mientras que cuando se ha convertido en un culebrón familiar ha sido francamente mucho más floja. En cualquier caso, todos sus intérpretes, especialmente los más destacados son de muy alto nivel, y son la principal razón para ver con ganas esta serie, que además es cortita. El piloto es buenísimo. Engancha.

Probablemente renovará. Y yo la veré. A pesar del muy, muy, muy previsible capítulo final de la serie.

Bunheads (1ª temporada)

Quienes hayan leído otras entradas en este Cuaderno de ruta en las que haya hablado de esta serie, sabrán que me gustó mucho cuando empezó, y mostré no poco entusiasmo. Recordaba no poco a Gilmore Girls, me gustaba mucho su carácter protagonista Michelle Simms (Sutton Foster), y también su»suegra» Fanny (Kelly Bishop), con quien mantenía unos notables diálogos y situaciones. Las chicas bailarinas me parecía más flojitas. Y los excéntricos vecinos de la ficticia Paradise, prometían. Lo cierto es que en los siguiente capítulos ha tenido altibajos. La protagonista me sigue pareciendo un encanto, aunque las interacciones con Bishop disminuyeron mucho, quitando chispa a la serie. Las tramas asociadas a las adolescentes, se han ido animando hasta convertirse en soportables, siempre teniendo en cuenta que son eso, adolescentes americanas.

Se parece mucho, tiene un estilo similar a Gilmore Girls, pero no ha alcanzado con la misma rapidez el altísimo nivel de divertimento que consiguió aquella. En cualquier caso, se ha publicado que los diez capítulos vistos, no agotan la primera temporada. Que habrá más dentro de unos meses, y que entonces se decidirá si renuevan por una segunda temporada. Pues veremos entonces. Yo de momento seré fiel a la segunda media primera temporada.

Termino recordándoos que voy elaborando el Diario de Viaje de Ginebra 2012, que ya tiene varias entradas, que podéis visitar. Y que aquí os dejos algunas de las imágenes que allí aparecen. En concreto las empinadas Escaliers du Marché de Lausana.

Escaliers du Marché

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Escaliers du Marché

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Escaliers du Marché

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Escaliers du Marché

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En vísperas de la escapada,… suiza

Cine, Música, Televisión, Viajes

Mañana cojo los bártulos y me voy. Hasta el domingo. A Suiza. Básicamente Ginebra y lo que dé de sí en los alrededores de lago Leman. No tengo un plan muy definido. Este depende de otros factores que no controlo yo. Pero me da igual. Se trata de airearse, hacer algunas fotos, y otras cosas importantes que no vienen al caso. De cualquier modo, el domingo estaré de vuelta. No me voy a matar por estar en contacto a través del Cuaderno de ruta. Si es fácil, como hace una semanas en Noruega, pues ahí estaré con algún comentario. Si no, a la vuelta os lo cuento. Y elaboraré el correspondiente diario de viaje. Faltaría más. Si alguien tiene mono. Os dejo con los más recientes. Por tierras navarras, y por los fiordos nórdicos.

Tengo la sensación que en esta ocasión, las grandes cimas de los Alpes suizos las veré desde lejos, pero nunca se sabe. En la foto, las pistas de esquí a los pies del Kleine Matterhorn.

Para hoy, no tenía grandes temas. No ha habido cine estos días. En realidad sí. Pero la película ya está comentada, y sólo una combinación de factores ha hecho que repitiera. Me sigue pareciendo lo mismo. Lo que decía un tweet que leí hace unos días «Me gusta, pero no me gusta. Pero me gusta. Pero no me gusta…» Gran espectáculo visual al servicio de un guion realmente mediocre, que aun así te mantiene pegado a la butaca, aunque sales echando pestes. Menos mal que en cuestiones de extraterrestres, en un par de semanas o menos tenemos de vuelta al Doctor. Dicen que podría empezar temporada el sábado 25. A ver si es verdad. Y hablando de series británicas… se ha filtrado un trailer no de muy buena calidad de la tercera, y al parecer última, temporada de Downton Abbey. El megaculebrón de época británico de época que tanto me ha gustado. Y parece que viene dramón, dramón, dramón.

Grandes montañas con muchas nubes es el paisaje típico que vemos en Prometheus. Como lo que vimos en la cara norte del Eiger desde Grindelwald.

Y si los dramas de época también son conocidos como dramas históricos, será por tienen que ver con la historia. Y sobre personajes históricos estamos. Nos cuentan en Microsiervos que unos tipos han hecho un gráfico en el que comparan la longitud de los artículos dedicados en la Wikipedia a distintos personajes históricos. Que el artículo dedicado a George Washington tenga el triple de longitud que el dedicado a Socrates,… sip, normal. O el de Ghandi, gran pacifista, que es casi cuatro veces más largo que un gran guerrero como Gengis Kan,… vale, me alegro. Pero es que el dedicado a Optimus Prime, uno de los Transformers, que creo que son unos juguetes que han dado el paso a unas infames películas casi dobla la longitud que el más largo de los anteriores. La Wikipedia está muy bien, pero se nota que está hecha por seres humanos. Y hay que ver lo que llegan a desbarrar en ocasiones los seres humanos.

Hace un par de años casi, en Budapest, en la escalinata de la basílica de San Esteban, había un músico muy simpático tocando un instrumento muy raro. Como un platillo volante. O como dos ensaladeras enfrentadas una contra otra. Era curioso. Pero nunca supe que instrumento era ese. Creía que sería algún instrumento oriental, de los que usan los místicos y esas cosas. Pero no, resulta que es un instrumento salido de la inventiva de unos tipos en Berna. Me he enterado en Amazings. Y se llama hang, al parecer porque es la forma que tienen los berneses de pronunciar la palabra alemana que significa mano, y es un instrumento que se toca con las manos. Y ya que estamos en Berna, os vuelvo a recordar que mañana me escapo hasta el domingo a tierras suizas.

El simpático músico callejero que tocaba el hang en la escalinata de San Esteban, en la capital húngara.

[Televisión] Cosas de series,… y lo surrealista de las retransmisiones olímpicas

Deporte, Televisión

Pocas novedades con respecto a la semana pasada. Las series, no muchas de las que estar pendientes este verano, las llevo al ralentí. Y más esta semana en la que la «sesión de noche» la dedico a los Juegos Olímpicos, fundamentalmente a las pruebas de atletismo. Por dejar las cosas claras. La semana pasada mostré mi admiración por uno de los personajes femeninos de The Newsroom, la analista económica Sloan Sabbith (Olivia Munn), que si en la semana anterior mostraba su lado dramático, en esta, con menos protagonismo mostraba buenos destellos de su capacidad para la comedia. Con éxito. Y lo sigo diciendo, está como un queso. Guapísima. Merece muchos más minutos que la sosa de Maggie (Alison Pill). Incluso la amiga de esta Lisa (Kelen Coleman) merece más minutos que la sosa en cuestión. Pero bueno, como véis, anecdótico.

Apoyar mi opinión de hace unas semanas, que el drama policiaco tipo western moderno, Longmire, ha ido creciendo en intensidad y en interés conforme ha avanzado su primera temporada y ahora, a punto de terminar, me va a saber a poco. Pocas cosas novedosas más que contar.

No todo es deporte en Londres; también hay cultura, como los museos,… o depósitos de expolios de tierras ajenas como el British Museum… Si ya conozco las razones de los británicos para decir que no es un expolio sino otra cosa… ya.

Pero volvamos a los JJ.OO. de Londres. Ya comenté también mi decisión por optar por las retransmisiones de Eurosport HD por la excelente calidad de las imágenes en alta resolución. Y también por la variedad de disciplinas deportivas que he podido ver, aunque sea en pequeñas dosis. No penséis que me estoy tragando muchas horas de juegos. Ni mucho menos. Alguna cosita por la tarde después de comer, y por la noche después de cenar la retransmisión de atletismo. Pero bueno. Aún estoy ahí. Los que tengo más dudas de que estén ahí, o en el mundo en general, son algunos de los comentaristas. Que confirman mi teoría de que lo peor de las facultades de periodismo debe ir a las secciones de deportes. Bien. Algunas perlas.

Se supone que saben inglés, pero de vez en cuando meten la gamba que da gusto. Por poner un ejemplo, no se han enterado que el lugar de las pruebas de tiro, The Royal Artillery Barracks, es el «Cuartel de la Artillería Real» y no el «barracón de artillería». Es por poner un ejemplo.

Un comentarista se metió en un berenjenal con el país de Bielorrusia, la «última» dictadura de Europa, lo cual es ser muy benevolente con algún otro régimen de la zona. Más o menos empezó a hablar de este país como la «Rusia Occidental», redondeándolo con la versión inglesa del término «Western Russia». Suponiendo que «Rus» y «Rusia», en los idiomas eslavos del lugar, fueran equivalentes como hacemos en español, lo cual no está claro, el país no sería la «Rusia Occidental» sino la «Rusia Blanca». Al ratito de meterse en este fregado, así como de pasada, aplicó este apelativo al país. Quizá alguién le dio un toque. O alguno de sus seguidores en Twitter de los que tanto presumen. Quizá este dato no sea del conocimiento del público en general, pero en un periodista que transmite unos juegos olímpicos,…

El Old Royal Naval College en Greenwich no está muy lejos de The Royal Artillery Barracks.

Creo que fue el mismo periodista, que en el momento de entregar las medallas de los 100 metros vallas femenino, empezó a hablar del Waltzing Matilda, canción popular tradiciona australiana, país de la ganadora, que ha sido propuesto en alguna ocasión como himno del país oceánico. Hasta ahí, pase. Pero coge y va y empieza a compararlo con el Paquito el Chocolatero. Una canción que, aunque muy popular, es profundamente nostálgica y canta algunos valores sobre la justicia social comparado con un pasodoble pachanguero de los de bailar en bodas y fiestas de pueblo, cuando vas bien servido vinorro y licores espirituosos. Esto es estar en lo que se está. Esto es tener sentido de la proporción y conocimiento del mundo… Por cierto, que la «matilda» de la canción no es ninguna señora, que la expresión «waltzing matilda» es sinónimo de vagabundear. Pero esto ya es mucho pedir.

Pero pasemos a lo políticamente correcto/incorrecto. No es que yo sea un fanático de lo políticamente correcto; a veces, tapa otras miserias y desigualdades que convendría dejar explícitas. Pero en general reconozco la necesidad de convivir en paz, y de no arremeter verbalmente contra el prójimo con comentarios que pudieran ofenderlo. Pero no hay que preocuparse, que para eso tenemos al comentarista, no sé si es el mismo u otro, no me quedo con los nombres, que a una chica norteamericana que compite en halterofilia, en la categoría de más peso, más de 75 kilogramos, pero que evidentemente padece una obesidad mórbida ya que acreditaba un peso corporal de más de 160 kilogramos, va el tío y empieza a decir que mira tú que suerte que en esa categoría de competicía la chica podía comer lo que quisiera, que qué feliz, que qué bien… No como las de las categorías inferiores que tenían que vigilar el peso. Y que se notaba que le gustaba menear el bigote… Yo no podía dar crédito a los sonidos que llegaban a mis oídos. De verdad. Sobretodo porque no creo haber escuchado en la competición masculina comentarios similares. Totalmente fuera de lugar. Catastrófico. En cualquier caso, también sería interesante hablar de cuándo el deporte no lleva aparejado el famoso «mens sana in corpore sano».

Tomando unas pintas o lo que sea en Covent Garden; si tomas muchas te arriesgas a terminar cantando el «Waltzing Matilda». O peor, bailando el «Paquito el Chocolatero».

Claro, en un tono no muy distinto, en los lanzamientos de objetos más o menos pesados en el estadio de atletismo, lo que en las competiciones masculinas eran demostraciones de fuerza o potencia, en las femeninas de repente se convertía en «mira tú que bestia», «pero será bestia» o similares. Y no voy a entrar en otros comentarios sobre el físico de las competidoras.

Otros fregados en los que se han metido con frecuencia han tenido que ver con los conceptos de raza/genética. En los últimos años,… décadas más bien,… los atletas de origen africano, han sido los dominadores de muchas pruebas atléticas. Y aquí me refiero tanto a los del África subsahariana, a los del norte de Africa, o a los descendientes de esclavos llevados al caribe o a Norteamérica. Lo que vulgarmente se denomina en la calle «negros» y «moros». Analizar porque esto es así es complejo, por la variedad de factores sociales, económicos, culturales, e incluso tal vez biológico, sólo tal vez, que llevan a ello. Pero esto no ha impedido para que hayan abundado los comentarios pseudocientíficos, sobre genética. Lo cual sorprende dada la relativamente escasa variabilidad genética de la especie humana que hace que el concepto de raza sea dudosa aplicación en esta especie. Pero ya, cuando el comentarista se pone a dar alaridos de alegría porque en una prueba ha ganado un blanco, en un ejemplo sorprendente e inapropiado de chovinismo «racial»… De verdad… ¿Tanto cuesta ignorar el color de la piel del atleta y simplemente aplaudir cuando lo hace bien y lamentarlo cuando las cosas van mal?

Estos son ejemplos. No me he dedicado a llevar un diario de gazapos e incorrecciones. Es simplemente de lo que me acuerdo. Ha habido más. No sé. Creo que los medios deberían meditar y cuidar un poco a quien contratan. Porque creo que los espectadores merecemos otra cosa. Aunque algunas veces te partas de risa por lo kafkiano de los comentarios. Otras veces, maldita la gracia que hace.

Qué queréis que os diga, visto lo visto, viva el Londres multiétnico.

[Televisión] Cosas de series; … y de juegos olímpicos

Televisión

Pues sí. Esta semana, aprovechando que el número de series de ficción que estoy siguiendo es limitado, voy viendo retransmisiones de los Juegos Olímpicos que se están celebrando en este final de julio y principio de agosto en Londres. Ya tuve la oportunidad de comentar extensamente la ceremonia de apertura, así que ahí no me voy a entretener. Comentar simplemente que sigo optando por la calidad de imagen sobre otras consideraciones, así que lo estoy siguiendo en Eurosport HD. La calidad de imagen buenísima. La calidad de los comentarios,… depende un poco de quien comente. Pero en general entre mediana y lamentable. Sigo preguntándome por qué son tan cenutrios los periodistas y comentaristas deportivos. Y el caso es que siendo que los deportes son de los espectáculos y de las noticias que más se ven o se leen, debería ser al revés. Que estuviera lo mejor. Para tener un mejor impacto en la sociedad. Salvo que lo único que importe es vender, aunque sea cutre. Tendría la opción de pasarme a otro canal, sacrificando la calidad de imagen, pero por las referencias que tengo, tampoco ganaría gran cosa. Bueno. Mala suerte. En otra vida, en otro universo, será mejor.

Pasándonos a la ficción, me sorprende no haber hecho ninguna referencia en lo que llevamos de verano a Futurama. Y el caso es que mi impresión es que ha mejorado en esta su séptima temporada con respecto a la anterior. Bien. En cualquier caso, si emiten Futurama, yo lo veo. Seguiré fiel a estos simpáticos personajes del tercer milenio hasta el final.

De los dos estrenos destacados del verano, sigo viendo con ganas The Newsroom, donde poco a poco van dando minutos a los secundarios. En el último episodio, tuvo un papel destacado la economista responsable del espacio económico de la cadena. La interpreta la guapa Olivia Munn. Realmente está impresionante esta chica. Pero lo bueno es el carácter que le han puesto a su personaje. Lejos de hacer valer su físico, cosa de la que se aprovechan sus productores, es una tía íntegra, y un poco freak, que se toma todo en serio. De alguna forma emparentada, aunque versión drama, con Temperance Brennan y Sheldon Cooper. Claro… que los anteriores son científicos,… y cada vez hay más dudas sobre si la economía es una ciencia… visto lo visto… «con lo que está cayendo», frase más tristemente popular en este país en los últimos años.

Bunheads, la gilmoriana comedia del verano, ha dado un cambiazo. Desaparecida, supongo que temporalmente, una de sus presuntas protagonistas, nos quedamos con tramas en las que empieza a ser cada vez más importante la interacción entre Michelle (Sutton Foster, he dicho ya lo que me gusta esta chica) y las adolescentes. No está mal.

Y la que me está encantando es Political Animals. Con un reparto de impresión, y a pesar de que el segundo episodio tiraba al culebrón familiar, la intriga política en la que nadie se puede fiar de nadie cada vez me gusta más. En el tercer episodio incluso hemos tenido la visita inesperada de Vanessa Redgrave. Que está muy mayor. Pero me ha alegrado verla por ahí.

Finalmente, hoy han colgado en internet el trailer de lo nuevo de Doctor Who. Supongo que es el trailer de toda o buena parte de la séptima temporada, porque si ha de salir todo eso en el primer capítulo,… igual se pasan. Qué ganas. No hay fecha fijada. Dicen que para final de agosto. Qué ganas. Ay,… ya lo había dicho.

Os dejo con una foto de Londres, ya que es la capital del mundo deportivo en estos momentos. Fotografía que con otras de diversos lugares de Europa podréis encontrar en mi Tumblr, De viaje con Carlos, del que hacía tiempo que no os recordaba su existencia.

Paseando al atardecer por el South Bank del Támesis junto a The London Eye.

[Televisión] Cosas de series; adiós al doctor Gannon y fin de temporada para Wallander

Televisión

La semana pasada hice un repaso de series, y no hay grandes novedades. Así que me centraré en dos. Una de antaño, y otra bien reciente.

Adiós al doctor Gannon

Estos días atrás dejó este valle de lágrimas Chad Everett, actor al que seguro he visto en diversas ocasiones, pero que sólo recuerdo de una serie; Medical Center (Centro médico). Era el doctor Gannon, médico guapo y que pocas veces fallaba. Un ideal, un prototipo. Estamos hablando de una época en la que los médicos de la tele no las pasaban canutas en las urgencias de un hospital público, ni se dedicaban a perseguirse unos a otros como adolescentes hiperhormonados, ni eran unos cínicos de mucho cuidado que pensaban que todo el mundo miente. No. Eran épocas, finales de los 60 y principios de los 70, en las que los médicos iban siempre impecablemente vestidos, no se despeinaban ni aunque les viniera encima un huracán, siempre sonreían salvo cuando fruncían el ceño con preocupación hasta que daban con la solución a los males del enfermo,… eran perfectos. Especialmente porque la American Medical Asociation ejercía una fuerte influencia sobre cómo se debía representar a la profesión médica en la ficción televisiva. Gannon trabajaba en un hospital. Tenía su equivalente de atención primaria. O médico de cabecera que se llamaba entonces. Marcus Welby (Robert Young), también impecable, más añoso.

El caso es que ambos tuvieron su parte de culpa, junto con otras circunstancias, en que yo acabara estudiando lo que estudié. Aunque bien es cierto que nunca seguí una trayectoria profesional ni parecida a ninguno de los dos. Pero también soy buen tipo. En fin. Y no tengo abuela. El caso es que a Everett lo recordaba con cariño. Qué cosas. Descanse en paz.

Wallander (3ª temporada)

Nunca he leído un libro del detective de la policía sueca en Ystad, Wallander. Ni tengo muchas ganas. No es mi género favorito. Pero sí que ha seguido las tres temporadas que la BBC ha dedicado al torturado policía, encarnado por un sobrio y más que eficaz Kenneth Branagh, en uno de los mejores papeles que le conozco. Es un actor que tiene cosas muy buenas, mientras que en otras ocasiones me resulta algo histrión. En esta serie no. Creo que una de las razones por las que merece la pena verla es por su interpretación. Y también por la eficacia en la puesta en escena de las historias. Temporadas de tres episodios de hora y media de duración. Es decir, tres largometrajes, que aunque puedan estar interconectados, nos cuentan historias completas. Una serie que encuentro muy recomendable. Y de la que difícilmente te cansas. Emiten tres episodios cada dos años. Eso sí. Imperdonable como han tratado esta vez a la buena de Anne-Britt (Sarah Smart).

Skjervsfossen

No. No me he ido a Suecia, fotográficamente hablando. Sigo en el país vecino. En Noruega. Concretamente contemplando desde el autobús que nos lleva de Voss a Granvin, a orillas del Hardangerfjord, el salto de agua de Skjervsfossen.

[Televisión] Repaso al panorama de series veraniegas

Televisión

Después del monográfico de ayer dedicado a Eureka, y después de saltarnos un jueves esta sección semanal dedicada al cine en pantalla pequeño, haremos un recapitulación de algunas novedades, y algunas cosas de lo que estoy viendo.

En primer lugar decir que he seguido una sitcom sin pena ni gloria sobre cuatro compañeros de trabajo que básicamente hablan de mujeres, y poco más. Porque era una sitcom de 20 minutos que viene bien para rellenar algún rato tonto, porque por lo demás no era muy interesante. Su título, Men at Work. Dicen que ha renovado para el año que viene. Ya veremos.

Estreno de Perception, en la que un agente del FBI (en este caso, chica, pequeñita y mona), colabora con un experto (en este caso psicólogo académico, que da clases en la universidad). ¿A que suena el argumento a un millón de series actuales procedimentales? Se supone que la novedad es que el experto es una especia de «mente maravillosa«, película que no me gustó. Es entretenida tirando a floja. No sé si durará mucho.

Han vuelto los chicos de White Collar. Estos son un valor seguro. Así que me entretienen bastante una vez a la semana.

Estreno de Political Animals. Miniserie de contenido político, basada claramente en la figura de Hillary Clinton. Lo bueno es el reparto, con Sigourney WeaverCarla Gugino a la cabeza, aunque esta puede que sólo salga en el piloto. Que guapa está siempre la Gugino, siendo una actriz más que decente. Y que bien lo hace la Weaver. A mí me ha interesado y la seguiré con ganas.

Hay una serie, un western moderno, con shériff de hoy en día en algún lugar perdido de las grandes llanuras norteamericanas, cerca de las Rocosas, que a lo tonto se ha hecho un hueco fijo y gustoso en mi caja tonta. Se trata de Longmire. Y sin ser deslumbrante tiene su puntito.

Bunheads es la comedia cuyo principio me encantó. Ya está comentado. Ahora está en una fase tranquila, donde lo fundamental son los diálogos de sus dos actrices protagonistas. Realmente buenos. Pero quizá debería avanzar con más garbo. Y las adolescentes bailarinas no acaban de enganchar. Menos bien de lo que pensaba, pero razonablemente bien.

Dicen que The Newsroom está teniendo críticas encontradas en su país de origen. A mí me está encantando. Especialmente por sus dos protagonistas. Sin embargo, se deslizó en la pantalla de mi ordenador una información que puede suponer un vuelco absoluto en lo que se refiere a de qué va a tratar en el futuro la serie. No me gustaría que mis sospechas fuesen fundadas, pero tengo un par de indicios que me hacen sospechar. Por cierto, entre las secundarias del reparto, qué guapa es Olivia Munn. Y fue divertido ver a Jane Fonda en un episodio. Aunque creo que la voy a odiar.

Y bueno, hay alguna cosita más por ahí, pero ya vale por hoy. Voy avanzando, más lento de lo que yo pensaba con mi diario de viaje a Noruega. Pero ya hay fiordos majestuosos por ahí. Os dejo alguno. Y algún tren y paisajes majos. Mientras, en un podcast de Jazz porque sí, estoy escuchando un concierto de Shelly Manne absolutamente estupendo.

Navegando por el Nærøyfjord

Salto de agua en las paredes del Nærøyfjord.

Navegando por el Nærøyfjord

Navegando por el Nærøyfjord.

Saltos de agua desde el ferrocarril de Flåm

Salto de agua bajo la estación de Myrdal, visto desde el tren del ferrocarril de Flåm.

Saltos de agua desde el ferrocarril de Flåm (Kjosfossen)

Saltos de agua desde el ferrocarril de Flåm (Kjosfossen).