[Televisión] Final para un pueblo llamado Eureka

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Hoy hay especial televisivo, fuera de los jueves que es el día habitual para este tema. Pero una serie de ciencia ficción llena de buen humor y aventuras que nos ha acompañado durante cinco temporadas y seis años, merece que le dediquemos una entrada en exclusiva, aunque sea breve.

Para quien no la conozca Eureka nos cuenta la historia de un policía, Jack Carter (Colin Ferguson), divorciado y con una rebelde aunque lista hija adolescente, Zoe (Jordan Hinson), que involuntariamente va a dar con una pequeña ciudad secreta, que no aparece en los mapas y en la que pasan cosas raras. Se trata de Eureka, un proyecto del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, en el que reunen a los mejores cerebros científicos para producir bajo el paraguas de la ficticia empresa Global Dynamics. Se ve obligado a aceptar el papel de sheriff de la ciudad, y a partir de ahí empiezan las aventuras.

Durante las primeras temporadas básicamente fue un procedimental que básicamente explotaba las diferencias entre un tipo corriente pero con una notable inteligencia práctica para resolver problemas al cargo de la seguridad de un pueblo donde la gente es extremadamente superdotada, pero graves fallos de relación social, inteligencia emocional y habilidad para resolver los problemas prácticos cotidianos. Por supuesto, a los dos personajes protagonistas iniciales hay que añadir otros. La tensión sexual no resuelta ha estado presente en distintas situaciones, aunque la principal fue la de Carter con la de la Dr. Allison Blake (Salli Richardson-Whitfield). Hasta que lo convirtieron en romance. O la relación con la arisca ayudante del sheriff, qué obviamente quería ser ella la que mandase, Jo Lupo (Erica Cerra). Y otros muchos. No me voy a extender.

Para darle nuevos aires, poco a poco serializaron las tramas. Zoe dejó la serie, salvo apariciones esporádicas, y hubo un cambio argumental con modificaciones en los caracteres cuando los principales viajaron la pasado, al comienzo de Eureka en 1947, modificaron el tiempo, y regresaron a una realidad alternativa. A partir de ahí hubo tramas más prolongadas, y una menor importancia de los casos de cada episodio.

En cualquier caso, ha sido una serie básicamente dirigida al entretenimiento familiar, razonablemente bien hecha, que no despertará los entusiasmos de los fanáticos de la ciencia ficción, pero que se deja ver por cualquiera. Yo les cogí cariño, y seguí a esta gente hasta el final. Aunque eso sí. El episodio final ha resultado bastante postizo en lo que ha sido su quinta y última temporada. Parece como si lo hubiesen rodado aparte, para dar un cierre ante el anuncio del final de la serie.

Y os dejo con una de esas imágenes que insospechadamente se convierte en relativamente populares ante mi sorpresa cuando las subo a mi Tumblr, De viaje con Carlos. Nunca puedo predecir que fotos tendrán más éxito. Y esta desde luego no lo esperaba.

Reloj de sol en la fachada de la catedral de Chartres, Francia.

[Televisión] Pocas novedades,… y lo que más me gusta de Doctor Who

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Sí. En esto de las series televisivas, este verano está más bien sosito. Bueno. A vuelto Weeds. Temporada final. Ya va siendo hora. Aunque supongo que nos producirá algún que otro buen rato todavía. Y después del estupendo piloto, hemos disfrutado del segundo episodio de The Newsroom. Que ha estado bastante bien. Si en el piloto, el programa de noticias les quedaba niquelado, en este la cagan a base de bien. Y van poniendo las bases de lo que irá siendo la cosa. Bien.

En cualquier caso, hace un tiempo comencé la «titánica» tarea de dar un repaso a las seis temporadas más los especiales de Doctor Who. Esa serie de ciencia-ficción que tanto me gusta últimamente. Me he quedado con una serie de ideas.

La primera temporada no sirvió para engancharme en su momento. Y al volver a verla confirmo la sensación. No tenía el nivel de producción ni los buenos argumentos que después se generalizaron.

Creo que la tercera temporada, la de Martha Jones (Freema Agyeman) como acompañante es de las más entretenidas. Sin embargo, es una de las que menos habla el personal. Misterios del público.

Hay un montón de personajes por ahí que sería estupendo haber visto como acompañantes habituales del DoctorAstrid Peth (Kylie Minogue)Christina de Souza (Michelle Ryan)Adelaide Brooke (Lindsay Duncan),… y sobretodo Sally Sparrow (Carey Mulligan). Caramba. Todo chicas.

Decididamente mis chicas favoritas de la serie,… en este orden,… Sally SparrowRiver Song (Alex Kingston)Amy Pond (Karen Gillan).

Y a continuación, un clásico de la gente que habla del Doctor. Los capítulos recomendables de cada temporada para engancharse a la serie.

Temporada 1: El capítulo doble formado por The Empty Child y The Doctor Dances.

Temporada 2: Hay varios recomendables pero me decanto por el que maneja paradojas en el tiempo, The Girl in the Fireplace.

Temporada 3: Esta temporada me parece muy, muy entretenida, pero me quedo con dos, 42Blink. Este último es mi capítulo favorito de toda la serie. Curiosamente, en él, apenas hay protagonismo del doctor. Todo el peso lo lleva la encantadora Sally Sparrow.

Temporada 4: Esta temporada es la segunda que menos me gusta a pesar de que tenga muy buena fama entre los fans. Pero destacaría el muy divertido The Doctor’s Daughter y sobretodo, esa pareja de capítulos en los que conocemos a River Song formada por Silence in the Library y Forest of the Dead.

Especiales de la temporada 4: Sin duda alguna, The Waters of Mars, que puede ser mi segundo favorito.

Temporada 5: Se hace más difícil elegir por la habitual presencia de Amy PondRiver Song. Pero me quedaría con la pareja de episodios formado por The Time of Angels y Flesh and Stone, y el muy emotivo Vincent and the Doctor.

Temporada 6: Es complejo elegir en una temporada muy espectacular y la más reciente. Pero creo que The Doctor’s Wife, con la TARDIS como coprotagonista, y nuevamente uno que juega con el tiempo y los sentimientos profundos, The Girl Who Waited.

Así que si alguien se anima con esta teleserie, tan divertida, que sin embargo tiene muy poco eco en nuestro país, ya sabe lo que le recomiendo. Y es para todas las edades.

Árbol (entre Estocolmo y Gotemburgo)

A partir de esta tarde, paisajes escandinavos. El de la foto está entre Estocolmo y Gotemburgo. Yo espero llegar con bien a Oslo hoy mismo. Todavía no he decidido si iré enviando alguna noticia de mis andanzas sobre la marcha o si me relajaré y haré un diario de viaje a la vuelta. Estad atentos por si acaso.

[Televisión] Cosas de series; buenas noticias desde las noticias y algunas series cortas británicas

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Sí. En este verano donde tan poca cosa destacable he encontrado, hasta el punto de que me estoy dedicando a repasar las aventuras pasadas del Doctor, un episodio piloto, el de The Newsroom, procedente de la HBO, ha servido para elevar el nivel y el entusiasmo. El debate sobre qué deben ser los noticiarios televisivos, el papel de los medios en el mundo actual, la ética de los mismos parecen ser los temas fundamentales de este drama protagonizado por Jeff Daniels y la británica, y desde mi punto de vista encantadora, Emily Mortimer. Una actriz esta última que me gustaría ver más a menudo. Yo es que me enamore de ella en Love’s Labour’s Lost (Trabajos de amor perdidos). Y eso que no era la «prota».

Menos mal a este estreno, porque el otro que me ha llamado realmente la atención este verano, Bunheads, después de un piloto divertidísimo, y un buen segundo episodio, nos llevó a un tercero irregular, que se salva también por el encanto de Sutton Foster, pero en el que por lo demás no queda claro por donde va a tirar esta especie de clon californiano de la chicas Gilmore.

Y mientras, me he entretenido con un par de series británicas. Miniseries de cinco y seis capítulos.

La primera que quiero comentar es True Love. La verdad es que no me atrajo mucho al principio. Pero de repente vi al frente del reparto a David TennantBillie Piper. Cielos, me dije. Estos dos, ¿no habían quedado separados en universos paralelos hace unos años? Bien. Pues en realidad sí. Esta serie de cinco episodios de media hora de la BBC, rodada en la coqueta ciudad costera de Margate, nos presenta distintas situaciones en las que nos hace cuestionarnos cuál es el significado del verdadero amor. Un hombre felizmente casado que de repente recibe la visita de una antiguo amor de juventud que le propone irse con él. Otro hombre casado sumido en la rutina de los problemas domésticos, con una mujer absorbida con el cuidado de los hijos al que se le presenta una oportunidad con una joven que le saldrá rana. Una profesora de instituto enamorada de una de sus alumnas de 16 años. Una mujer con síndrome del nido vacío que se encontrará a sí mismo en un inmigrante turco. Un tímido que intenta ligar por internet mientras se ve acosado por una adolescente amiga de su hija. Su hija, que era la que liga con la profesora. La cual antes estuvo liada con el marido de la mujer con el síndrome del nido vacío… Es decir, historias independientes, aunque con caminos cruzados. Lo cierto es que ha resultado floja. Quizá, para el tipo de historias que nos ha contado, los capítulos de media hora escasa son insuficientes para desarrollar correctamente los personajes y las situaciones. Y ya digo, Tennant, el marido al que se le presenta su amor de su juventud, y Piper, la profesora que se lo monta con la alumna (muchas cuestiones éticas aquí que son ignoradas), ni se ven.

La segunda es Hit & Miss, de la cadena Sky, que va sobre los problemas de Mia (Chloë Sevigny). Porque la tal Mia es una transexual que ahorra para operarse trabajando como asesina a sueldo. Y si esto no basta, de repente que una antigua relación femenina que tuvo, ha muerto y le ha dejado al cargo de sus cuatro vástagos, entre la adolescencia y la tierna infancia. Y uno de ellos es hijo de Mia, de cuando aún ejercía eventualmente como hombre. Y un tipo bastante prepotente y rijoso se tira a la mayor de los cuatro, una adolescente altamente despistada. Y todo esto en el norte de Inglaterra, que parece que en cualquier momento nos va a salir por ahí un tal Heatcliff salido de una novela de las Brontë, pero hoy en día. En fin. Un dramón como de aquí a Pekín. Que está muy bien hecho, y excelentemente interpretado, pero que en algunos momentos se vuelve un poco espeso. Cuesta concentrarse. Pero son seis episodios con una valoración bastante positiva en general para todos ellos.

Dover

Al igual que en Dover, en la ciudad de Margate, donde se desarrolla True Love, también encontramos acantilados de creta.

[Televisión] Cosas de series: una chica mala y drogadicta, una chica desorientada y enferma, y chicas sin rumbo en Nueva York

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Hoy tenemos que comentar algunos finales de temporada, pero antes unas notas de servicio. Y es que el principio verano no le está sentando bien a las nuevas o viejas series, y muchas se están yendo a la papelera. Un drama médico con toques sobrenaturales, Saving Hope, no ha aguantado ni dos episodios. Ninguna emoción, y muchos tópicos. Me he cansado definitivamente de los vampiros de True Blood y de la histérica de Sookie (Anna Paquin); más de lo mismo. Adiós. Y el drama policiaco con toques de ciencia ficción, que tenía ciertos toques Terminator pero con una policía maciza en lugar de un robot protector, Continuum, definitivamente, un aburrimiento. Se me está llenando la papelera.

Vamos pues con los finales de temporada. Primero las veteranas, después las nuevas. Que son todas, chicas.

The Big C (temporada 3)

Las aventuras de Cathy (Laura Linney) se me han desinchado mucho después del climático final de la temporada pasada. Es como si Cathy sin cáncer se difuminara en la vulgaridad. Por que el resto de la familia tampoco ha estado especialmente interesante. Ni siquiera la participación de Joy (Susan Sarandon) ha dado realmente salsa a la historia. La he mantenido en cartelera en memoria de los buenos momentos, y por si recupera en el futuro la frescura que tuvo en su momento. Ya veremos. Nada convencido me he quedado.

Nurse Jackie (temporada 4)

Sin embargo, Jackie Peyton (Edie Falco) en sus intentos por desintoxicarse a su modo ha estado mejor que en la temporada anterior. La hemos visto evolucionar, sin dejar de ser ella misma. Quizá la subtrama más pobre ha sido la del divorcio y las niñas. Pero su vida dentro del hospital, especialmente su agonismo/antagonismo con el nuevo director Mike Cruz (Bobby Cannavale), ha dado mucho de sí y de buen nivel. Pero es que una de las cosas buenas de esta serie es que los secundarios son una comparsa estupenda para las aventuras de la protagonista. Con las ganas que dan de adoptar a Zoey (), con el excelente y británico humor y el embarazo de Eleanor O’Hara (), con el adorable/aborrecible Coop (), y todos los demás, no hay momento de aburrimiento en el All Saints’ Hospital neoyorquino. Espero con ganas la quinta.

Girls (temporada 1)

Una de las novedades y una de las sensaciones de la primavera. Serie de la HBO sobre un grupo de chicas de veintinomuchos, recién salidas de la universidad, que batallan por encontrar su camino en la vida, en lo laboral, en lo social, en lo sentimental,… Frente al glamour que destilaba Sex and the City (Sexo en Nueva York), también de la HBO, aquí nos encontramos con gente normal, no especialmente guapa, con sexo pero mucho menos vistoso, incluso cutre,… Con este antagonismo, que es menos de lo que aparenta, han jugado mucho. La serie, no ha estado mal. Por lo menos ha estado lo suficientemente bien para que la siguiera hasta el final y haya decidido ver la segunda temporada. Pero no me ha entusiasmado tanto. Motivos,… Porque tengo una brecha generacional que me impida identificarme con la situaciones,… Que la brecha, más que generacional, sea cultural,… Que mis vivencias de la época en que yo tenía esas edades no se correspondieran, aunque las inquietudes no fueran muy distintas,… Que el patetismo que despliegan sus personajes sea excesivo como para hacerme empatizar con ellos,… No lo sé. He de decir que su protagonista, Hannah (Lena Dunham), me carga un poco. O bastante. Que no me parece suficientemente coral. Me interesa todo el conjunto de personajes, pero me muestran mucho de Hannah y excesivamente poco del resto. Bueno. Un conjunto de cosas. Pero bueno, como he dicho seguiré con ella, al menos una temporada más. Después, dependerá de cómo evolucione.

Y bueno. De momento esto es todo. Quizá la semana comente algún final de serie británica, que siempre son interesantes.

Por algún motivo que desconozco, la siguiente fotografía, que publiqué en mi Tumblr hace casi tres semanas, ha recibido en el último día un interés notable, siendo la que más «me gustas» ha cosechado de todas las que he publicado en De viaje con Carlos. Hecha con una muy modesta para los estándares actuales Canon Ixus 400 de 4 megapíxeles, me parece que es correcta como documento pero poco más. Ni siquiera el equilibro de color está en su sitio. O a lo mejor es que ni yo mismo sé reconocer mis virtudes fotográficas. Bueno. Cosas que pasan.

Iglesia de estilo románico lombardo en Bagüés, en el Pirineo aragonés.

[Televisión] Inconmensurables Mad Men, y algunas novedades, unas más comentables que otras

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Se ha terminado la quinta temporada de Mad Men. Y esto es un acontecimiento. Luego lo comento. Mientras, van surgiendo algunas cositas para el verano. Como ya he contado, nada excesivamente llamativo. Evidentemente, ni me voy a molestar en hacer el mínimo caso de la nueva Dallas. Paso de lo que ya pasé cuando tocaba. Ha vuelto True Blood, haciendo más de lo que hace. Gore, risas, sexo, situaciones absurdas por doquier, y su protagonistas oficiales perdidos completamente en una trama sin pies ni revés, que se salva por las apariciones colaterales de secundarios con los que te partes. Ya veré si la termino. Bueno, eso digo siempre, y acabo viendo las temporadas completas de una forma u otra. Hace tiempo que perdieron el norte. Pero creo que les importa un rábano.

Un estreno que me ha llamado la atención. Amy Sherman-Palladino, la que fue responsable de aquella delicia tan divertida que fueron Las chicas Gilmore (Gilmore Girls), nos trae una nueva serie. Se llama Bunheads, y trata de una bailarina, Michelle (Sutton Foster) de Las Vegas que en un momento de bajón absoluto acepta una propuesta de matrimonio de un admirador, se casa, y se va con él a un pueblecito en la cosa californiana. Donde resulta que el admirador vive con su madre, una antigua bailarina de ballet, Fanny (Kelly Bishop), que dirige una academia de danza para adolescentes. Y parece que ambas tendrán que convivir. A ver. Esto es Las chicas Gilmore 2. La protagonista es prácticamente un clon de Lorelei Gilmore (Lauren Graham). La suegra no es que sea un clon de la madre de Lorelei. Es exactamente la misma actriz. Y a falta de una Rory Gilmore (Alexis Bledel) atorrando a la gente con su vida estudiantil y con sus novios entre lo macarra y lo metapijo, pues una colección de bailarinas adolescentes. Un pueblo raro, esta vez en la cosa oeste en lugar de Nueva Inglaterra, y una serie de vecinos friquis, que ya han apuntado maneras. La fórmula parece exactamente la misma. Lo que hace dudar de la frescura de las ideas. Salvo que el primer episodio, el piloto, es sumamente dinámico y divertido, a la altura de lo que recordábamos. Y sí. Estoy dispuesto a cambiar mi «amor incondicional» por la desaparecida por Lorelai, por su clon bailarín. Muy mona.

Mad Men (5ª temporada)

Yo cogí a los «hombres cabreados» ya empezados. Me perdí sus primeras tres temporadas. Y no las he recuperado. No sé si debería. El caso es que la cuarta temporada, me mantuvo pensando mucho si aquello que estaba viendo me gustaba o no. Por un lado, la producción de las serie, las interpretaciones, los guiones, me parecían de notable a matricula de honor, según momentos o situaciones. Pero los personajes de la serie… ¡qué poca empatía me producía! ¡Qué alejados me sentía de estos individuos machista, chulos,… no sé! Estuve en un tris de dejarla. Un producto puede estar muy bien hecho, pero si no te interesa de lo que te habla,… no hay nada que hacer. Pero aguanté. Y no quedé descontento de ello.

Esta quinta temporada ha sido distinto. No sé si es que desde el principio la vi con otros ojos, no sé si el zoubizou de Jessica Paré me dejó enganchado para siempre, o es que algo ha cambiado en la serie. El caso es que desde el principio quedé entusiasmado con lo que me estaban contando en mi ración semanal de estos doce capítulos (trece oficialmente, pero el primero fue doble y lo cuentan por dos). Todo el momento ha tenido su momento de gloria. Lo cual puede equivaler a tener su momento de infierno según los casos. Detallar ahora todos ellos sería largo, prolijo y complicado.

Pero sobre todo he empezado a apreciar el trabajo inmenso de quienes paren esta historia, de sus guionistas. Funcionan como un reloj. Los guiones parecen dibujados con tiralíneas para que el diseño encaje perfectamente. Por otro lado, a veces me da la impresión de que más que ver un serie norteamericana, estoy contemplando como los antiguos directores de la nouvelle vague se han reencarnado en quién sabe quién para devolvernos su mirada, de forma actualizada, al interior de las personas, de las parejas, de las relaciones en general. Renunciando eso sí a los modos de filmar de aquella notable generación francesa de realizadores de cine, para rodear el producto con el vistoso, cuidado, y nada improvidado envoltorio del Nueva York de los años sesenta.

Creo que no necesito decirlo. Lo que más lamento del final de la temporada, es lo que queda para la siguiente.

Rosas - Marinella Salvatore (PHE en el Matadero)

Al igual que estas adolescentes del montaje de Marinella Senatore en PhotoEspaña, hemos visto a la nueva señora Draper alejarse del mundo de la publicidad para dar el salto a Broadway, a donde sea que pueda y le dejen actuar. Si no la han contratado todavía, es que no vieron su baile de principio de temporada.

[Televisión] Cosas de series: Tetas y culos medievales y playeros, finales de Game of Thrones y Magic City

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Las últimas semanas las hemos dedicado a comentar finales de temporada y de alguna serie. Hoy también. Pero quiero dejar constancia que hay algunas series nuevas, de las veraniegas que están apareciendo. Hasta ahora son más de entretenimiento intrascendente que otra cosa. Pero tengo cierta curiosidad por ver cómo evolucionan dos. Una canadiense, Continuum, que combina la ciencia ficción y el policiaco, que puede tener su punto, y con una protagonista, Rachel Nichols, muy mona. Casi demasiado. La otra es una británica, con más empaque dramático, Hit & Miss, que va de transexual asesina a sueldo, que tras la muerte de una antigua novia cuando todavía figuraba como chico, se encuentra al cargo de los cuatro hijos de la finada, uno de los cuales es suyo. Protagonizada por Chloë Sevigny, a la que me está costando visualizar como transexual. Pero bueno, ya veremos.

En otro orden de cosas, he abandonado The Killing. Eventualmente, tiene capítulos excelentes. Pero globalmente me estaba resultando un peñazo con una historia perdida dando vueltas sobre sí misma. Además el ambiente eternamente lluvioso del noroeste americano me estaba deprimiendo. Adiós.

Y ahora vamos a los finales de temporada de dos series que tienen algo en común. Abundancia de tetas y culos.

Magic City (Temporada 1)

Breve temporada de ocho capítulos para esta historia ambientada a finales de los 50 y principios de los 60 del siglo XX, en Miami (Florida), y en la que seguimos las tribulaciones de Ike Evans (Jeffrey Dean Morgan), un empresario hotelero judío, que está levantando un emporio pero bajo la sombra de la mafia local. Y por lo tanto, bajo la vigilancia de un fiscal de distrito que busca su gran éxito policial que le eleve en la política. Familia, amigos, mafiosos, empleados del hotel, constituyen el tradicional entorno de este tipo de dramas.

Con una producción y una realización excelente, la acción ha sido un poquito morosa. Como si dijeran, os vamos a presentar un poco de que puede ir esto, y si gusta ya entraremos a saco en próximas temporadas. No ha faltado acción, por eso. Varios asesinatos, tribulaciones económicas, apuestas amañadas, politiqueos,… y un mafioso que da mucho, pero que mucho, miedo.

Viniendo de las cadenas de cable americanas, no se corta con la utilización del sexo para atraer espectadores. Y en este aspecto, ha sido de las más generosas a la hora de mostrar tetas y culos para «promocionarse». Muchas chicas guapas, entre las que destacan la mujer de Ike, la guapísima modelo y actriz Olga Kurylenko, y la espectacular y sensual sudafricano-australiana Jessica Marais, como Lily, la novia del gángster. Esta chica está que quita el hipo, y además le ha tocado lidiar con las escenas sexualmente más atrevidas y truculentas. Hipnotizado me tiene la chica de apellido tan francés. Y como siga con el gángster le auguro un final horrible, aunque de momento hayan llegado a un «arreglo» un tanto peculiar en su vida conyugal.

Game of Thrones (Temporada 2)

Alguien me definió hace un año esta historia de origen literario como un Señor de los Anillos con sexo. Una serie que al principio no me llamó la atención, un poco cansado ya de esta moda de las edades medias alternativas y con magias, lo cierto es que cuando le di su oportunidad a la primera temporada, me quedé enganchado como un memo. Fue divertidísima. Trascendía notablemente el concepto de Señor de los Anillos con sexo. Además de sexo había personajes mucho más complejos y menos lineales que la mera lucha entre el bien y el mal de Tolkien.

Nunca me he planteado leer la obra literaria en la que está basada. Ayer mismo en una librería pude ver los cuatro tomos de la historia ya publicados en español, y eran de un calibre tal que si fuesen obuses haría falta resucitar a un Gran Berta para dispararlos. Y esta pendiente de publicación en español de un quinto volumen, más dos que todavía no han sido paridos por su creador, George R. R. Martin (cuantas erres, como Tolkien; ¿esto también es una moda?). Y varias obras complementarias más. No veas tú que ladrillo. Mucho más cómoda la serie de televisión.

A «mis años», es decir, con el escepticismo que me caracteriza en este tipo de historias, tampoco estoy para hacer un seguimiento detallado de las tramas. Así que habitualmente veo los capítulos relativamente perdido. Lo cual me la trae al pairo. Lo divertido de esta serie es que está muy, muy bien hecha, con unos guiones estupendos en sus diálogos y en situaciones concretas, y con interpretaciones magníficas. Especialmente entre los intérpretes de corta estatura. Ya adelanto que mis dos personajes favoritos son la niña Arya Stark (Maisie Williams), y el «pequeño de los Lannister«, Tyrion (Peter Dinklage). La primera por la viveza que sabe dotar al personaje, uno de los que más inteligencia pura demuestra en la serie. El otro,… por todo. Es divertido, dramático, ingenioso, se acompaña de guapas mujeres, y demuestra también que, si bien no es demasiado buena persona, vale mucho más que cualquiera de los otros altos y guapos.

El resto de los personajes también están muy bien. Hasta la sonsa de Sansa (Sophie Turner) empieza a tener su puntito. Me carga un poco el memo de Jon Snow (Kit Harington), que parece lelo no ligando con la estupenda pelirroja nórdica, Ygritte (Rose Leslie), que aunque recién salida de un culebrón británico bien merece la pena el desvío como dicen las guías Michelín. Y la rubia de los dragones, Danaerys (Emilia Clarke), que desde que dejó su apasionada historia con el animal aquel de la primera temporada, ha bajado muchos enteros. Sin embargo, por lo que comentan los muchos entendidos en este culebrón con armaduras, son dos de los personajes más importantes del conjunto de la historia. Mira tú.

En fin. Que no sé si me entero mucho del conjunto de la historia. Pero me divierto como un enano con los escasos episodios que cada temporada nos ofrece esta serie, que afortunadamente tiene mucho más que ofrecer que culos y tetas en bonito envoltorio televisivo. Que tampoco está mal. Ya, lo del ejército de zombies, o de espectros, o de lo que sean, que nos ofrecen como cierre de temporada… Uuuufffff… Por un momento he tenido visiones de la Cabalgata de la Compañía Gris a las órdenes de Aragorn, hijo de Arathorn, acompañado de un aterrado Gimli, hijo de Glóin, y de un indiferente Legolas, hijo de Thranduil.

¿El Muro de Hielo de Westeros? No, el macizo de la Jungfrau en los Alpes Suizos. Pero a mí, ya me vale.

[Televisión] Cosas de series; finales de temporada, familias enrolladas, familias vengativas y anécdotas neoyorquinas

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Una nueva tanda de finales de temporada. Tres. Lo que venga ya después serán cierres ocasionales de temporadas de las series con pocos episodios por temporada y que comenzaron su emisión a finales del invierno o a principios de primavera. De hecho, uno de los cierres de temporada es de esos. Pero los otros dos, son de los pesos pesados de la ficción seriada en la televisión estadounidense. Dos productos totalmente distintos pero de gran éxito.

Pero empecemos por lo más anecdótico.

Don’t Trust the B—- in Apartment 23 (temporada 1)

Por si a alguien no le queda claro b—- es bitch. Y se traduce por el calificativo cariñoso hacia mujeres que no nos caen bien del todo por su conducta, perrazorra. Como para los americanos es una palabra mal sonante, pues no la ponen explícitamente en el título, aunque a nadie le queda duda de qué palabra es. Pura hipocresía.

Esto es una comedia de situación que estuve a punto de abandonar a la primera. Pero las comedias de situación son muy socorridas para rellenar un rato tonto. Y la seguí. Sus puntos claves son sus dos personajes claves y alguno de sus personajes secundarios. De sus personajes clave, la que podemos considerar protagonista por el número de minutos que aparece en pantalla es June (Dreama Walker), una pazguata, remilgada e histérica que fue el principal motivo para querer abandonar esta serie. Luego está la protagonista espiritual, Chloe (Krysten Ritter), que fe el motivo por el que persistí. Una individua sin escrúpulo alguno que se dedica a abusar de todo y de todos los que se encuentran alrededor y que permite a la anterior ser su compañera de piso. Es el personaje que da salero a la serie. Y luego está James Van Der Beek, el protagonista de Dawson’s Creek, que hace de sí mismo, pero como en un universo alternativo. Entre algunos detalles de Chloe y el surrealismo de las escenas de Van Der Beek salvan a la serie de ser del montón. Y lo que hará que después de esta breve temporada de siete capítulos, la siga viendo al año que viene. Salvo que humanicen a Chloe. Entonces irá a la basura, seguro.

Modern Family (temporada 3)

Desde el episodio piloto, esta comedia de situación es una de las absolutamente imprescindibles en mi cartelera televisiva. Con ese reparto coral en el que todo el mundo es protagonista en algún momento, y en el que todos demuestran estar a la altura, gracias a unos guionistas capaces de imaginar las mejores situaciones y los mejores diálogos. Qué se podría resaltar de esta temporada…

El fallido intento de Claire (Julie Bowen) de meterse en política para poner una señal de stop,…

La interacción fraternal entre Alex (Ariel Winter)Haley (Sarah Hyland), cada vez más divertido, con aquel profético «algún día tus admiradores servirán el café a mis admiradores» de Alex a su hermana mayor,…

Luke (Nolan Gould) ese taruguillo demostrando que a su padre Phil (Ty Burrell) no hay quien le gane a tarugo. Que es el mayor tarugo del universo televisivo actual, con la única competencia de algún personaje de 30 Rock que son otra cosa,…

La frescura que una Lily (Aubrey Anderson-Emmons) más crecidita ha introducido al matrimonio de Cameron (Eric Stonestreet)Mitchell (Jesse Tyler Ferguson),…

El tremendo cliffhanger que nos ha dejado en bandeja la divertidísima Gloria (Sofía Vergara), que nos va a dejar tremendos momentos en la próxima temporada…

Escoged lo que queráis. Esta comedia está un escalón por encima de todas las demás. Un gran escalón.

Revenge (temporada 1)

Si hubiese tenido que escribir esta reseña hace una semana, antes de ver el último capítulo de la temporada, el tono y el contenido de la misma habrían sido muy distintos. De hecho, para poder escribirla con coherencia, no me queda otra que desentrañar alguno de los elementos finales de ese final de temporada, así que como diría mi querida River Song,…

Hello sweeties! Spoilers!

Al principio de la temporada, este culebronazo me parecía la sucesora y  la actualización del concepto que nos trajo en los años 80 Falcon Crest. Con dos novedades fundamentales. La producción de esta serie es de bastante buen nivel, alejada de ciertos tonos casposillos que acompañaban a aquel culebrón. El traslado de California a los Hamptons le ha sentado bien a la fórmula. La segunda, es que si en aquella la malicia, astucia e inteligencia de la Angela Channing (Jane Wyman), la reina absoluta de la serie, no tenían rival, en la actual a la «reina»  Victoria (Madeleine Stowe) de los Hamptons, le aparece una contrincante, la joven Amanda Clarke/Emily Thorne (Emily VanCamp) que está claramente a su nivel.

Pero superado el inicio «procedimental» en el que cada episodio consistía en una demostración de las mañas vengativas de Emily contra uno de los que arruinaron la vida de su padre, pronto la trama se serializó, e inició una serie de arcos argumentales, unos más conseguidos y otros menos, pero que nos han mantenido pegados frente al televisor a pesar de la profunda sensación de guilty pleasure que nos produce un culebrón a estas alturas de la vida.

En una serie tan tramposa como esta, en la que los guionistas se sacan de la chistera constantemente los elementos que necesitan para que el enredo sea superior y mantener la tensión, no merece la pena analizar estos arcos argumentales. Que sean como quieran, lo importante es que nos diviertan. Bien es cierto que la mayor parte de los personajes son de tal cariz que merecen que los apiolen en un momento dado en otro. Pero no los que importan. Y hasta ahora los que importan eran VictoriaAmanda/Emily, y el Grayson por excelencia, Conrad (Henry Czerny). Tampoco hay que desdeñar el buen trabajo de un personaje secundario, el de Lydia (Amber Valletta), un guadiana que siempre ha aportado interés a la trama.

Pero en el cuarto de hora final, y al ritmo del Seven Devils de Florence + The Machine, nos han puesto la serie patas abajo. No ha habido un cliffhanger, no. Cuidado con lo que leéis a continuación.

Nos aparece la zarrapastrosa de la auténtica Emily (Margarita Levieva) preñada, supuestamente del soso de Jack (Nick Wechsler).

La insoportable de Charlotte (Christa B. Allen) se toma un bocadillo de pastillas al comprobar que es una cretina y que nadie le hace caso, como es normal, para desesperación de su padre que no es su padre.

Apiolan a Victoria y a Lydia en un accidente aéreo y, aunque está por ver si es así, esto supone un cambio de reglas tremendo. Sobre todo porque la presencia de Madeleine Stowe era uno de los puntos más fuertes de la serie.

Una desesperada Amanda/Emily que se había ido calmando en sus deseos vengativos, ve como todo el plan se desmonta, y encima se entera de que su madre está viva y puede ser responsable de muchas de estas cosas. Esto puede ser indicativo claro de que la Stowe está fuera y nos van a traer a otro mala de nivel.

En cualquier cosa, con sus tremendos defectos y sus no pocos aciertos, nada me impedirá comenzar a ver la segunda temporada de este guilty pleasure hasta comprobar que derroteros toma. Porque está por ver si puede sobrevivir a determinados cambios o si puede mantener el ritmo y tensión de la primera temporada.

Paso de cebra

Veremos que pasos dan en un futuro las seres que ahora se van a descansar hasta el próximo otoño; estaremos al tanto.

[Televisión] Cosas de series: Nueva ronda de finales de temporada; sitcoms, procedimentales y placeres culpables

Televisión

Sigue avanzando el mes de mayo, y esta semana, tras el comentario en exclusiva sobre el final de serie de House M.D., toca hablar de varios finales de temporada. Salvo una comedia de situación de nuevo cuño, básicamente procedimentales y guilty pleasures.

Bones (temporada 7)

En realidad, esta tenía que haber entrado en la semana pasada. Pero es que no he tenido claro si la temporada había acabado o no. Vamos a ver. Me explico. Esta temporada ha estado marcada por el embarazo de su protagonistas, Temperace Brennan (Emily Deschanel), tanto en la realidad como en la ficción. Por lo tanto, sólo se programaron 13 episodios, que ya han terminado. Pero luego encargaron cuatro episodios más, que no tengo ni idea de cuando se emitirán. Si serán un entretenimiento para el verano, o se añadirán a la próxima temporada. Porque la serie es un éxito, funciona muy bien, y todavía tiene cuerda para un rato. No sé si largo o corto, pero tira. Y todo gracias a la excelente química entre sus protagonistas y la simpatía del conjunto de secundarios, junto con unos casos que oscilan entre lo macabramente divertido y el suspense. Creo que los principios de episodio merecerían ser recogidos en una antología, haber qué descubrimiento de cadaver es más divertidamente macabro o asqueroso. El caso es que la temporada ha quedado un poco deslavazada, aunque manteniendo el tono. Un valor seguro del entretenimiento. Nos han dejado con un interesante cliffhanger. Quién me iba a decir a mí que me engancharía a esta serie que no me parecía gran cosa, salvo por una estupenda escena en un aeropuerto que involucraba a Angela (Michaela Conlin) en los primeros minutos del piloto de la serie. Y hasta aquí.

Suburgatory (temporada 1)

Esta comedia de situación de nuevo cuño empezó de forma estupenda. Tras su episodio piloto, esperaba los nuevos episodios con ganas. La familia monoparental formada por ese padre simpático y buen rollista, George (Jeremy Sisto), y esa hija adolescente lista, independiente y en ocasiones más madura que el padre, Tessa (Jane Levy), funcionaban como un reloj a la hora de derramar humor y sarcasmo a costa de una acartonada clase media americana de los suburbios de Nueva York. Sin embargo, con el paso de los episodios, esa mala baba que tan divertida hacía la serie se ha ido difuminando y, como he leído en más de un sitio, se ha convertido en una mera comedia familiar entretenida. Nada que ver con lo que podía haber sido. Además, el arco argumental de los últimos capítulos con la novia embarazada del padre que es madre de alquiler para un amigo de éste, tampoco me ha llamado mucho la atención. Pero bueno,… probablemente le dé una segunda oportunidad. Porque entretenida sí que es.

Como curiosidad, Jane Levy tuvo un papel en la primera temporada de la versión americana de Shameless, que dejó para protagonizar esta serie. Por lo que ese papel ha sido interpretado en la segunda temporada por otra actriz. Como no era un papel principal se notó poco.

30 Rock (temporada 6)

Dicen que la temporada que viene será la última. Pues que faena. Esta serie es simplemente divertidísima. Especialmente si estas dispuesto a participar y pensar por tí mismo en lugar de dejar que te lo dejen todo hecho. Creo que la pareja formada por Liz Lemon (Tina Fey)Jack Donaghy (Alec Baldwin) pasará a la historia con mayúsculas de la ficción televisiva. Junto con el impagable personaje de Kenneth (Jack McBrayer), sea humano, divino o del Sur (en los EE.UU. el Sur es un lugar, y el norte simplemente una dirección). Creo que cada vez me río más. Especialmente cuando las historias carecen de pies ni revés, cuando se asoman al absurdo o al surrealismo absoluto. El día que se despidan será un día triste para mí.

Person of interest (temporada 1)

Procedimental nuevo de este año, que acogí con reservas aunque con posterioridad decidí seguirlo hasta el final. Con un reparto llamativo, un misterioso John Reese (Jim Caviezel) ejerciendo la fuerza bruta y un no menos misterioso Finch (Michael Emerson) poniendo la tecnología y la inteligencia en estado puro pero poco operativo, esta vuelta de tuerca al concepto del estado como «gran hermano», que es aprovechado por los buenos aunque poco ortodoxos para ayudar a la gente, se veía que era una serie con posibles aunque no acababa de tirar adelante con soltura. Y esto es algo que comenzó a suceder cuando empezaron a serializar los episodios. Cuando empezaron a crear arcos argumentales amplios que nos hacían queres saber qué pasaba a continuación, cuando empezamos a ver quienes eran realmente los oscuros protagonistas de la serie, se fue haciendo más interesante. Pero tardo mucho en suceder. Han sido los últimos dos o tres episodios los que hacen que tenga ganas de repetir la temporada que viene. Aunque aviso. Si el cliffhanger con el que ha terminado la temporada se resuelve en un plis plas como a veces sucede, y luego volvemos al procedimental puro y duro, la dejo.

The Mentalist (temporada 4)

A esta veterana de la pantalla, le pasa un poco como a la anterior. Cuando tiene un esquema meramente procedimental, empieza a cansar. No resulta novedosa. Queda repetitiva. Sin embargo, cuando se serializa, cuando retoma la trama de Red John, la cosa mejora notablemente. Mucho. He estado a punto de dejarla en varias ocasiones. Los últimos episodios de esta última temporada, sin embargo, harán que por lo menos comience a ver la quinta. Pero no sé si la cosa pasará de ahí. Porque si vuelven a la misma dinámica, adiós muy buenas. Como la anterior. Por cierto, un buen aliciente para seguir fiel a la serie sería que mantuvieran en nómina a la estupenda y retorcida Lorelei (Emmanuelle Chriqui). Guapa, lista, sexy,… qué más vas a pedir. Ya que tienen recluida a una pantalla del ordenador la mayor parte del tiempo a la estupenda Van Pelt (Amanda Righetti), y se han desecho de la desaprovechada Summer (Samaire Armstrong), pues que nos dejen a Lorelei.

Y ahora, pasaremos a los guilty pleasures. Esas series que no sé porque las veo pero las veo. Culebrones de diverso tipo sobre los que muchas veces pienso que no debería perder el tiempo, pero que me enganchan sin remedio. Lo dicho. Placeres culpables.

Grey’s Anatomy (temporada 8)

Intentar explicar porque sigo esta serie me costaría mucho. Pero mucho. Como alguien dentro de la misma serie la definió hace tiempo, no deja de ser una variante de las series de institutos, pero con personas presuntamente adultas con batas y bisturíes. Es que no hay más. En algunas cuestiones llega casi al ridículo. La diferencia entre la edad de los actores y la edad que se suponen que tendrían que tener sus caracteres sólo había cantado tanto en tiempos de Grease. Los personajes rayan en la imbecilidad más absoluta. Los amoríos, de risa. El drama, de folletín. Sin embargo, de vez en cuando cogen un par de episodios, montan la consabida tragedia, o se sacan de la manga un guion con una estructura innovadora o rompedora y te dejan enganchado. De las series malas que conozco es la que tiene los mejores guiones. Con muchos altibajos, es cierto. Pero cuando atinan, se sacan de la manga historias que pueden ser, con todos los defectos inherentes a la serie, tan buenas como los de las series más prestigiosas. Y eso es lo que me engancha, la esperanza de que el episodio de turno sea de esos. Aunque la mayor parte de las ocasiones, la frustración aparezca en mi espíritu.

En esta última temporada, los residentes que vimos entrar como internos en la primera temporada, se nos han hecho especialistas de pleno derecho. Tenía la impresión, y más con la evolución de los últimos capítulos, que podía lleva a un final de despedidas en el que se iba buena parte del reparto para renovar. Pero con los dos últimos episodios y el arco argumental del accidente de avión, una de esas catástrofes que tanto gustan a su equipo de guionistas, ya no sé muy bien como va a quedar la cosa. Lo único que les reprocho es que se han cargado a la chica más mona. Sosita, pero mona. No desvelaré más. Y supongo que al año que viene, volveré a caer en sus redes.

En el Kabul,… claro

Una foto tomada con la Panasonic Lumix GF1 y un viejo teleobjetivo de enfoque manual, que nunca pensé que pudiera tener otro destino que tirarla a la basula. En el Bar Kabul, de Zaragoza.

[Televisión] Final de serie: House M.D.

Televisión

Hace… no sé los años. Probablemente en la primavera de 2005. Vi un episodio de la primera temporada de House M.D. Durante más de dos décadas, yo había sido un consumidor escaso de televisión. La televisión no me interesaba salvo para ver eventualmente una película. Lo que me interesaba era el cine. Y todavía lo hace. Pero tenía, y en general tengo, muy baja estima por los productos propiamente televisivos. Noticiarios, realities, concursos, la mayor parte de los documentales,… no me interesaban gran cosa. En el tema de las series de televisión… bueno… guardaba algún buen recuerdo de alguna por ahí… pero no era gran consumidor tampoco de las mismas. Alguna de las que emitían eventualmente en Canal+, pero sin mucha fidelidad. En esa primavera de 2005, llevaba tiempo escuchando a los amigos hablar de las teleseries. Que si Perdidos, que si House, que sí… yo que sé las que estaban de moda entonces. Así que un día le dí una oportunidad a una de ellas. Vi un episodio de House M.D. Recuerdo que se trataba del que lleva el título en inglés de Kids. La temporada estaba muy avanzada. Me gustó. Vi los dos siguientes. Cuando llegué a Three Stories, un episodio que es una auténtica maravilla cinematográfica, aunque esté rodado para la pequeña pantalla, ya no dudé más. Recuperé los que habían echado desde el principio, y ya, vi todos los de la serie hasta esta mañana. Y empecé a ver otras series, y empecé a planificar tiempos en mi vida para ver cine en pequeño formato. Porque soy de la opinión de que el talento a la hora de contar historias se ha trasladado de la pantalla grande a la pequeña. Apartados los buenos guiones por la pirotecnia, los caracteres interesantes, los argumentos con gancho, son más frecuentes en televisión. Y a mí que siempre me ha gustado el cine, no me quedaba otra salida, tenía que empezar a ver series de televisión. Tengo mis dudas de que esto sea para siempre. El ser humano tiene gran capacidad para desvirtuar la esencia de las cosas a cambio de dinero. Pero de momento ahí esta.

No me voy a dedicar aquí a hacer grandes análisis de lo que han sido las ocho temporadas que ha durado esta serie. Habrá muchos sabios que se dedicarán a analizar porque la serie ha sido tan buena, sus partidarios, o porque no ha sido para tanto, sus detractores. Porque ha tenido momentos sublimes, y porque no ha sabido evolucionar y siempre ha sido más de lo mismo. Porque House (Hugh Laurie) es como es (porque así lo han decidido sus creadores y guionistas, supongo). Porque nunca hubo un paciente con el diagnóstico de lupus, a pesar de que de muchos se sospechó que padecieran esta enfermedad. Porque a pesar de su popularidad, casi nadie sabe todavía qué puñetas es el lupus (qué os costará mirar en la wikipedia, cacho vagos). Muchos porqués para una respuesta evidente. Esto es una historia de ficción, sometida a unas reglas propias, a un mundo alternativo, y si lo quieres lo coges y si no lo dejas. Esta es mi respuesta a casi todas las preguntas que se puedan hacer sobre este personaje. Que no podría existir en la realidad, en el mundo de verdad. Pero eso es lo bueno de la ficción. Te permite vivir otras vidas, incluso las improbables o imposibles.

Nada. No me dedicaré a ese tipo de análisis. Yo hablaré de algo que tenemos en común House y yo. Y un porcentaje elevadísimo de los hombres sobre la faz del planeta. No en todo tenía que ser especial el ínclito doctor. Nos gustan las mujeres. A pesar de la falsa misoginia que eventualmente algunos gusten mostrar. Y ha habido unas cuantas en la serie.

Lisa Cuddy (Lisa Edelstein): La jefa durante siete temporadas. Y algo más. Mucho más. Amigos desde la facultad. Siempre hubo algo. Mucho. Y es que es normal. A qué hombre heterosexual, con una cabeza razonablemente amueblada, no le gusta alguien como Cuddy. Balanza, contrapunto, sostén (no va con segundas), anclaje en la realidad del protagonista. Dos cosas acabaron con ella. El involucrarse sexual y emocionalmente con House más allá de la cuenta, y las ganas de la actriz de dedicarse a otras historias. Se le ha visto por ahí ejerciendo de abogada.

Allison Cameron (Jennifer Morrison): Fue el querer y no poder de las primeras temporadas de House. Si bien ha arrastrado siempre las carencias de la actriz que la interpretaba, aunque guapa limitada en sus capacidades interpretativas como ha ido demostrando semana tras semana en aventuras más fantásticas todavía, lo cierto es que en la serie funcionaba. O para mí funcionaba. Siempre sentí atracción por el personaje. Desde todos los puntos de vista. Es cierto que también fue muriendo conforme se lio con el guaperillas de turno en la ficción. Pero de todas formas, en los equipos de ayudantes de House ha permanecido insuperada. Salvo quizá por un personaje, que fue…

No suelo poner fotos que no estén hechas por mí; pero no me he podido sustraer a subir esta portada de revistas. ¿Sabéis quien es la niña que se sube a la chepa de de Michael Jordan? Nada menos que la futura doctora Allison Cameron. Una de las mujeres de House. Una de mis favoritas.

Amber «Cutthroat Bitch» Volakis (Anne Dudek): Para mí fue uno de los salvavidas de uno de los momentos flojos de la serie. Este personaje que se permitió el lujo de despreciar sexualmente a House prefiriendo a su eterno amigo, ha sido de los pocos que han estado a la altura intelectual del pseudomisógino doctor. Lamentablemente, «Zorra implacable», como la llamaron en los doblajes al español, salvo alguna «alucinante» aparición eventual posterior, no la mantuvieron más allá de una temporada, cometiendo los guionistas el crimen de lesa humanidad al apiolarla sin compasión. Lo cual nos obligó a quedarnos con…

Remy «Thirteen» Hadley (Olivia Wilde): Uno de los fallos de la serie. Durante buena parte del desarrollo del personaje parecía un clon de la «desaparecida» Cameron pero sin las virtudes que nos gustaban de aquella. Una sosa de mucho cuidado, cuya enfermedad hacía más insoportable que interesante. Y cuyo lío con el otro ayudante fijo en la serie tampoco contribuyó precisamente a mejorar. Lo curioso es que conforme fueron preparando su final y salida de la serie, cuando el personaje se desmelenó y asalvajó, cuando se demostró que tenía mucho potencial y que podía haber dado mucho juego… se fue. Y no volvió. El tema de las ayudantes entró en barrena, puesto que después de ella ya sólo quedaron…

Martha Masters (Amber Tamblyn)Jessica Adams (Odette Annable)Chi Park (Charlyne Yi): Entre las tres han cubierto las dos últimas temporadas. Apenas han aportado gran cosa. Además, con la paradoja de que la más mona ha sido la que menos ha dado de sí. Relleno decorativo de la serie. Un pena. Creo que alguna de ellas podría haber dado más de sí también. Así que si por el lado de las ayudantes no hay mucho más que rascar, tendremos que buscar por el lado doméstico.

Stacy Warner (Sela Ward): El auténtico amor de su vida, cuya relación se vio arruinada por lo que supimos en aquel sublime capítulo de las tres historias. Comparte mucha de las características de Cuddy. Atractiva, inteligente y con ascendente sobre House. La propia naturaleza e historia del personaje hicieron que no disfrutáramos del carácter lo que nos hubiera gustado, pero indudablemente fue interesante mientras duró.

Dominika House (Karolina Wydra): La única que fue capaz de llevarlo al altar. Y que yo sepa, al terminar la serie siguen casados. Quiero pensar, que de alguna forma, dentro de «cinco meses», estará ahí para consolar a House y se apañaran entre ellos. A mí… me gustaba. Y a quién no.

Menciones especiales – Rebecca Adler (Robin Tunney)Cate Milton (Mira Sorvino)Lydia (Franka Potente): De los muchos caracteres que han pasado eventualmente por la serie, femeninos me refiero y a lo que estamos, tres recuerdos especialmente. El primero, porque fue en el capítulo piloto, porque me cayó muy bien y porque desde luego, si hubiese visto los episodios en su orden lógico empezando por el primero, también me habría hecho engancharme a la serie. Creo. El segundo porque, aparte de la simpatía que me despierta desde su colaboración con Woody Allen, participó en aquél episodio de la Antártida que me encantó. El tercero porque la alemana, que me ha gustado siempre desde que la vi correr como loca por las calles de Berlín, fue ese querer y no poder en uno de los momentos más bajos del House cuando intentaba alejarse del demonio de las drogas.

Freidrichstrasse

Si no habéis visto «Lola corre lola», protagonizada por Franka Potente, deberéis darle una oportunidad; está muy bien. Si no conocéis Berlín, también deberíais darle una oportunidad; también está muy bien. En la imagen, la Friedrichstrasse.

Mención extraordinaria – «Nurse» (Bobbin Bergstrom): Si nos vamos a IMDb y leemos el reparto de la serie, veremos que el personaje que ocupa el sexto lugar por número de episodios en los que ha aparecido, 133, las tres cuartas partes aproximadamente, una enfermera anónima a la que ya le podían haber puesto un nombre por lo menos. El caso es que esta persona ha aparecido como actriz en varias series, siempre haciendo de enfermera u otras profesiones similares. Y simultáneamente aparece también como «asesora médica de rodaje». Vamos. Que la señora Bergstrom es una profesional de la salud que participa asesorando las producciones televisivas y cinematográficas con tema médico. Mira tú que bien. ¿Les habrá contado lo que es el lupus?

De los personajes masculinos,… pues qué queréis que os diga. Son bastante menos interesantes, casi por definición. Salvo el amigo por excelencia Wilson (Robert Sean Leonard). Ese afable y cordial oncólogo, capaz de aguantar y tragar carros y carretas al insoportable divo del fonendoscopio, incapaz de encontrar la felicidad con una mujer a su lado (malditos guionista que se cargaron a la «Zorra implacable»), lleno de humanidad, y cuya peripecia ha guiado los últimos capítulos y el final de la serie. Así como haber sido capaz de provocar el gran cambio en el personaje por el que muchos han suspirado, pero que nunca veremos, puesto que se desarrollará en los próximos «cinco meses»,… y más allá. Con Dominika. Me gustaría pensar. Ahora que no están los guionistas para estropear la cosa. Porque todos tenemos derecho a partir de ahora a imaginar cómo será la vida de House.

Banda en el Parque Grande

La música ha sido importante en la serie. A House lo hemos visto tocar el piano y la guitarra. Y torturar a jovencitas con los más demenciales diagnósticos que se nos puedan ocurrir. Lupus incluido.

[Televisión] Cosas de series; más finales de temporada, algunas más serios otros menos

Televisión

Seguimos en mayo, y seguimos finalizando temporadas. De las largas, de las que duran más de 20 episodios. Pero antes de pasar al póker de finales de esta semana, comentar un hecho. He decidido de pasar de la comedia Veep, protagonizada por la «seinfeldiana» Julia Louis-Dreyfus. Aunque divertida, estaba rodada demasiado en clave local norteamericana como para que me interesase realmente. Así que, adiós a la «vicepresidenta».

Y ahora vamos con esos finales de temporada. Siguiendo el orden de mis preferencias.

The Big Bang Theory (temporada 5)

Los chicos friquis, las chicas raritas y la tía buenorra siguen siendo razonablemente divertidos. Y uno los acoge cada semana en su televisor como amigos de la familia que son. Pero ya no son lo que eran. Tienen momentos muy buenos, especialmente cuando interaccionan Sheldon (Jim Parsons)Penny (Kaley Cuoco), pero ya no son una sorpresa frecuente. Además ese tono de comedia romántica en que se han convertido, tampoco es lo que se le esperaba. Y puestos a criticar, la verdad es que el final de temporada fue bastante flojo, con esa boda de Wolowitz (Simon Helberg), combinada con su viaje al espacio. Pero bueno. Son un entretenimiento razonable a la hora de cenar. Intrascendente, pero siempre te pueden sorprender con alguna risa. Como volverán al año que viene, seguiré acompañándolos hasta que surja una alternativa mejor.

Once Upon a Time (temporada 1)

El motivo por el que esta serie está tan bien valorada sigue siendo un misterio para mí. Es cierto que quizá haya que verla desde el punto de vista del entretenimiento familiar. Y yo busco otra miga. Pero da igual. Como sí me ha enganchada ha sido como guilty pleasure. Ese sentimiento de que no debería ver semejante producto y sin embargo ahí estoy. Relativamente enganchado. Hace unos días, poco antes del final de temporada, alguien publicó un «bingo» con los tópicos más destacados de la serie. Y en su contenido está lo que hace que sea una serie de un kitsch irresistible.

La Caperucita Roja (Meghan Ory) sexy y algo loba

La reina mala (Lana Parrilla) vestida de reinona

Los trajes de cuento como recién salidos del tois ‘r as

La operación cobra

Los patéticos encuentros entre las versiones terrenales de Blancanieves (Ginnifer Goodwin) y el príncipe encantador (Josh Dallas)

El estupendo malvado que es Mr. Gold/Rumpelstiltskin (Robert Carlyle) (en castellano, ante la dificultad de pronunciar este nombre, el personaje es conocido frecuentemente como El enano saltarín)…

Los horribles efectos especiales, especialmente los cromas que cantan más que los personajes de los cuentos en sus versiones disney

El indio de Alguien voló sobre el nido del cuco en los sótanos del hospital con su eterna fregona…

La sosa de Emma (Jennifer Morrison), con su eterna cara de estreñida que le iba bien en House M.D. pero en pocos sitios más, que tarda todo un episodio en darse cuenta que en los cuentos con un besito se despierta a los dormidos para toda la eternidad…

Yo que sé. Pura caspa desde mi modesto punto de vista, aunque las críticas que leo por ahí son muy favorable para la serie. El caso es que me divierte como pocas. No sé si seguiré viéndola en un futuro. Probablemente decida que no, pero al final caiga en la tentación. Es que son la leche.

How I Met Your Mother (temporada 7)

Aunque siempre dije que entre las series de grupo de amigos con apartamento con sofá y cafetería prefería esta sobre la aclamada Friends, especialmente porque por divertida que fuera aquella serie sus personajes me caían mal, mientras que los de esta me caen bien, soy de los que opinan que debería ir encaminándose hacia un final digno. Esta temporada ha tenido un exceso de drama, a pesar de ser una comedia. Y el personaje de Robin (Cobie Smulders) ha bordeado varias veces el patetismo. Que lo haga el de Ted (Josh Radnor) es normal. Va con su carácter. Pero la guapa… En cualquier caso, sigue siendo una serie muy divertida que me gusta ver. Y en esta temporada, entre los eventuales, tenemos que agradecer la presencia de Quinn (Becki Newton) que ha servido para poner en su sitio al divertidísimo pero engreído Barney (Neil Patrick Harris). Por cierto, que si alguien no supo responder al misterio que plantearon en el primer episodio sobre quien era la novia en la boda, es que no se ha enterado de nada. Porque han dado pistas más que suficientes, no sólo en esta temporada sino en las anteriores, para saber quien era.

Seguro que vuelven al año que viene. Ya veremos si lo hacen al siguiente. Aunque a estas alturas, yo les seguiré hasta el final.

Fringe (temporada 4)

Una serie que comencé viendo con pocas esperanzas, que me recordaba mucho a Expediente X, serie que nunca me gustó, que estuve a punto de abandonarla varias veces en su primera temporada, pero que en su segunda, progresivamente cogió ímpetu, y se convirtió en una de mis favoritas en el terreno de la ciencia ficción. Todo el arco argumental de los dos universos enfrentados tuvo momentos absolutamente sublimes, que me mantuvieron enganchado a la series como si fuera un imán. Indudablemente, el carisma de los personajes tiene mucho que ver con ese hecho. En esta cuarta temporada, las reglas del juego cambiaron por completo como consecuencia de los desarrollos del final de la temporada tercera. Desaparecía la contienda entre ambos universos, que estaban aliados contra un tercero, una amenaza que parecía mucho más terrible. Y luego estaba la cuestión de la desaparición de Peter (Joshua Jackson). Bueno, lo que sea. La cuestión es que sin llegar a los niveles comentados anteriormente, sigue siendo una muy buena serie, con buenos guiones, personajes carismáticos y excelentes interpretaciones.

Se anunció que tenían dos finales preparados para esta temporada, en el caso de que la serie fuese cancelada. Lo cierto es que de alguna forma el arco argumental de los dos universos y la otra amenaza está terminada. Así que no creo que hubiese muchas escenas diferentes entre los dos finales. Pero han prorrogado la serie una temporada más. Corta. No pasará de navidad. Pero su planteamiento ya está encima de la mesa. Nos lo sirvieron en bandeja en el episodio 19 de esta última temporada. Que habrá que volver a ver, para refrescar las ideas. Porque la definitiva amenaza final van a ser los señores con sombrero. Lo que más lamento es que parece que no volveremos a ver a la Olivia (Anna Torv) alternativa. O tal vez sí. No sé. Pero siempre me gustó más que la de «nuestro» universo». Y Bell (Leonard Nimoy) claro. Un excelente personaje que creo que también hemos perdido. O tal vez no. No sé.

Este otoño saldremos de dudas.

Dice la propaganda turística que el castillo de Azay-Le-Rideau inspiró el palacio de Aurore, la Bella Durmiente del Bosque. Uno de los cuentos que no han sido muy explotados por la teleserie que hoy comentamos.

[Televisión] Cosas de series: finales… New Girl y Unforgettable

Televisión

Hoy traigo el final de temporada de dos series, ambas en su primera temporada, y de muy distinto tono. Ya comenté que en las próximas semanas, en esta sección que se ha hecho habitual los jueves, comentaría los finales de temporada de las series norteamericanas. Salvo las que lleguen al final de su vida que serán comentadas aparte. Pero puede suceder como hoy, que alguna de las series finalice temporada pero esté en el aire su renovación. Pues mala suerte, no tendrá entrada propia. Así que… vamos allá.

New Girl (final temporada 1)

Lo he repetido varias veces a lo largo de los últimos meses. Esta es una serie que me ha convencido a medias. Pero su protagonista, Jess (Zooey Deschanel), tiene tal encanto (la actriz, no el personaje que a veces es un poco cargante)… que bueno. Te animas a seguir viéndola. Bueno claro,… y su amiga Cece (Hannah Simone) que está como un queso. Tan extrañados como el propio Schmidt (Max Greenfield) de que haya acabado enrollada con semejante mastuerzo. Los personajes masculinos,… como de costumbre en este tipo de series, una banda de tarados. Ya he calificado a Schmidt. Pero los otros poco se lleva.

Pero poco a poco ha ido cogiendo tono y realmente ha tenido momentos, e incluso episodios, divertidos. Y luego… es una comedia de situación. Son poco más de 20 minutos, que rellenan el momento de comer o de cenar cualquier día, que no tengas ganas o puedas ver más televisión. Probablemente seguiré con ella el año que viene, aunque no es de las comedias que más me gustan. Salvo que surjan alternativas mejores, claro.

Unforgettable (final temporada 1)

Parece que esta policiaca que no tiene más peculiaridad que su protagonista Carrie Wells (Poppy Montgomery) tiene un síndrome hipermnésico, no ha acabado de cuajar, y es más que posible que no la volveremos a ver en la pequeña pantalla. Lo cierto es que en mi opinión empezó con muy buen tono, y el personaje de Carrie me parecía atractivo. Tenía un puntito gamberro/libertino que no estaba mal. Pero los episodios han resultado algo repetitivos y la trama transversal, el asesinato de su hermana cuando eran niñas, no ha funcionado suficientemente bien. La resolución fallida de esta trama al final tampoco ha estado muy conseguida. Creo que aunque repitiera, descartaría ver temporadas futuras.

Aunque sigo pensando que su protagonista tiene un puntito… no sé.

Nota de 14 de mayo de 2012: Definitivamente, Unforgettable no tendrá una segunda temporada.

Nota de 30 de junio de 2012: Definitivamente, Unforgettable sí tendrá una segunda temporada, como serie de verano. Ya para el del 2013.

En el cabezo cortado

Paisaje con tren desde el Cabezo Cortado, Zaragoza.

[Televisión] Final de serie: In Plain Sight

Televisión

Como ya adelanté en su momento, con la llegada del mes de mayo llegan finales de temporada para muchas series televisivas americanas. Y algunas de ellas, es el final de su temporada final. Final de la serie. En la medida de lo posible, a estas, si se lo han merecido, les dedicaré un artículo en exclusiva. Y hoy toca hablar de In Plain Sight, una serie policiaca de USA Network que en España es posible ver en AXN, y desconozco si en alguna cadena en abierto.

Durante cinco temporadas de duración variable, emitidas preferentemente en la épocas de primavera y verano, lo que ha contribuido a que permaneciera relativamente desapercibida, nos ha ido contando las aventuras de dos particulares U.S. MarshalsMary Shannon (Mary McCormack)Marshall Mann (Frederick Weller). Dedicados al programa de protección de testigos amenazados del gobierno federal de los EE.UU. y con base en un lugar tan poco glamuroso como Albuquerque (Nuevo Méjico), han tenido que lidiar con la protección de una variedad de testigos protegidos, muchos de los cuales merecían que les pegaran un tiro por su incapacidad de merecer dicha protección. Por malos o, mayormente, por tontos. Pero esto ha sido lo de menos. Lo importante es la caótica vida familiar y sentimental de Mary, con una familia, madre y hermana, como para suicidarse, con un padre delincuente que las abandonó siendo niña, y con unos novios estupendos pero incapaces de hacerse con ella. Su único soporte, el fiel y equilibrado marshal Marshall.

En su última y cortita temporada, ocho episodios, se ha dado resolución a los asuntos principales planteados. La cuestión del padre de Mary, el futuro de la simpática oficina de los U.S. Marshall de Albuquerque (nótese que la segunda sílaba de la ciudad es «bu» y no «bur» como en la ciudad extremeña de la que deriva probablemente su nombre), la resolución de la tensión sexual no resuelta entre los dos protagonistas, y el vislumbre de un prometedor en el plano sentimental y familiar para la atribulada oficial de policía federal.

Esta no ha sido una serie de campanillas, de gran originalidad o de gran calidad en la producción. Ha sido un producto de entretenimiento, que básicamente ha funcionado bastante bien por la excelente química de la pareja protagonista, por un buen grupo de secundarios que han acompañado sin molestar, y por unos guiones razonablemente bien planteados. No es una serie imprescindible. Pero sí adecuada para rellenar tiempos en las sobremesas de la comida o de la cena, en los que no apetece pensar mucho pero tampoco someterse a productos descerebrados. La recordaré con simpatía.

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Día lluvioso en Zaragoza. Como no cambie pronto, me parece que va a ser un pesadez de día.